"Todo a mi alrededor cae.
Cayendo, cayendo.
Cayendo, cayendo [...]"
"Colgada de pálidos hilos de plata,
podría haberme quedado en esa forma por siempre.
Mala Sangre y Fantasmas Envueltos a mi alrededor.
Nada alguna vez podría tocarme
y perdería lo que mas amo."
"Golpe de Fortuna u obsequio de los Dioses,
la mano del Destino o las garras del Diablo.
Desde el abismo o en la santidad en lo alto."
"Dices que estas ahí para sostenerme,
o solo pruebas a si puedes atraparme."
Estas son las reglas que hice [...]
No puedes cambiarme."
"Aquí llega el frío otra vez.
Lo siento abatirse.
He caído derribada.
Todo a mi alrededor cae.
No me preguntes por que,
ni siquiera tu lo intentes.
Cayendo, cayendo.
Cayendo, cayendo.
Cayendo,
cayendo."(2)
Aun en ausencia de la luz, la oscuridad se puede ver.
Tienes otros sentidos que se abren para mostrártela.
El terror es uno de ellos. El dolor es el otro.
Pero ninguno de los dos es comparable a la propia oscuridad que albergas en tu interior.
Ambas se refuerzan en su mutua presencia y, la certeza de sus contornos se acrecienta y distingues su forma, mas claramente cuando mas parecida.
La Oscuridad en el pozo en el que desperté brillaba como una herida en la pared de piedra que lo delimitaba.
La del pozo en mi... solo culebreo.
Como las cerdas estrechas que brotaron, a través de la hendidura, en infinitud.
Erizadas, mortíferas, surcaron las cenagosas aguas en las que chapotee nerviosa al recular, sin escapatoria, hasta el muro contrario solido y frío.
Por la Diosa que el final había llegado.
¡Que diáfanamente claro y que sorprendentemente poco consolador!
Cada linea del aspecto de la Enfermedad, que pululaba sobre la superficie liquida, se enderezó para buscarse en un solo lugar. Enroscadas en una forma vagamente humana de piel herviente de agitados hilos como escolopendras, se alzó para contemplarme.
Dió el primer paso.
Esa pequeña serpiente negra en mi pozo reconoció su origen y, cada poro de mi ser también lo supo, por que lo recordaba. Por que había estado allí, en su antesala a donde a veces los sueños que no recuerdo regresan. La Espiral de los Kelifot.
Las palabras sin alma de sonido de La Plaga me llamaron, entre mis desesperados intentos infructuosos de buscar una huida.
Pero escapar por pie, mano o empeño resulta fútil si su pie, su mano, su empeño devienen en mas fuertes que los tuyos.
Alcanzada por el roce de sus dedos le sentí buscando en mi el arrope de mi sangre. Sentí un Poder del Mundo decidido a instalarse al abrigo de mi refugio. Para de ahí poder prosperar. Crecer. Multiplicarse.
La sensación del momento me sajó la cordura de arriba a abajo, y de vuelta.
Dibujó con franqueza, la sensación y la imagen del futuro de lo que me iba a acontecer.
Con facilidad mi deseo contrario a esa posición en vida, estalló.
No la deseé . La rechacé. Me rasgué.
Arrancar un pedazo de ti para inflamarlo es tremendo. Tan cerca del borde vertiginoso, esta lleno de revelaciones.
Con el primer golpe de la Luz alejé a la encarnación.
El segundo golpe la desmadejé.
Y mientras la Oscuridad en el Pozo en mi se amoldó, mientras la oquedad se abría por el otro extremo.
Es lo natural que cuando brota del Relámpago la presencia de las sombras se acentúe.
La oscuridad en mi se abrió. A Eugene.
La Grieta habló con voces aterciopeladas y pasos suaves cada vez mas cercanos.
Los Malditos cruzaban para reclamarme. Para llevarse a su Gran Ramera, sentada sobre las Grandes Aguas, jinete de la Bestia de Siete Cabezas.
Para que fornicara con los Reyes de la tierra y con todas sus habitantes. Y los envenenara con el néctar ácido de mi prostitución.
Para el nacimiento del Holocausto.
Y me pregunté.
¿Yo soy oscura?
En mi pozo lo soy.
Una astilla Maldita se arrellana a la espera de lo que quiera decidir.
¿Elegir que respuesta?
¿Que dirección hacia abajo?
¿Que mal mayor?
¿Quien?¿Que?
¿Que Oscuridad?
Con una única respuesta.
Golpear con toda la fuerza que tengas.
Golpear.
Golpear la Grieta.
¡Golpearla!
"¡ Y Que tu Reino se Derrumbe!"
La Luz que inflamó mis labios con decisión, y cuajó en la furia del penúltimo fragmento de mi.
Vino en la rabia de o ser un nueva Diosa Oscura junto a los Malditos o una víctima mas del Diablo y querer elegir a este ultimo.
En el coraje de tragar que si al fin y al cabo los Malditos quieren en su yugo a todo el Mundo y el Diablo solo te quiere a ti.
En el animo, al fin y al cabo, de la Fe a la que me comprometí al ir a Eren Vej.
Aun que no lo haya hecho nada bien.
Resguardé el ultimo pedazo para mi, mientras el crujir de la grieta se atemperaba.
Contemplé la Oscuridad para que no perdérmela cuando cambiara. Para actuar antes que ella.
Me despedí de los que hubiera querido despedir en la presencia con el Corazón y besos, me despedí al vacío por que no había nada mas.
Sostuve y sostengo el Filo del Destino sobre mi alma y esperé.
Esperé lo que hay tras la muerte.
Echada sobre mi costado, con la cabeza levantada apoyada sobre el muro para ver, lo que no necesité ojos nunca para poder ver, esperé.
A la muerte, aunque la traigas tu, se la espera.
Esa es la forma en la que las cosas deben ser.
Y la Oscuridad se cerró envuelta en la Voz de Pola.
La Oscuridad en la Pared.
En mi Pozo aun resonaba una punzante vibración.
Aun restalla.
Y caí. Caí en oscuridad.
La espada del destino tiene dos filos, uno eres tu, el otro... (1)
Lo siento abatirse.
He caído derribada.
Todo a mi alrededor cae.
No me preguntes por que,
ni siquiera tu lo intentes.
Cayendo, cayendo.
Cayendo,
cayendo.
Cayendo,
cayendo.
(1) La Espada del Destino. Andrej Sapkowski.
(2) Stroke of Luck. Garbage.
2/9/08
Vivir (y Morir) en la Creencia (viii). La Lucha.
"Nuestras promesas y esperanzas
Agujeros negros y revelaciones"
'Starlight ' (Muse)
Es incomprensible que me pueda mantener en pie.
Parezco tan sumamente frágil desnuda frente al espejo.
Empieza en mi inquietante mirada y brota sobre mi piel y se nota en los temblores.
Y lo que no se vé a primera vista es mucho mas sobrecogedor. Lo intuyes cuando tus ojos se pierden en el vacío.
Una masa deformada y abotargada, repleta por una vastedad de cicatrices blancas como el hueso y valles cortados sin miramiento hacia el interior del espíritu, es lo que me hace cubrirme y dejar de mirar.
Todo lo que me he hecho yo misma.
Una miriada de agujeros, negros y profundos que no acaban y se extiende por doquier como un inmenso tatuaje como de volutas de gris humo, horrendo
Esto es lo que te puedes hacer. Esto es lo que me he hecho.
Esto es lo que me volveré a hacer si es necesario.
No es bandera, si no vergüenza, pero es y volverá a ser.
No tengo otro poder. Arrancado y proyectado. Una y otra vez.
No tengo otra forma de luchar.
El corazón de mi ser, pedazo a pedazo.
Pero tengo que luchar.
Sentía en el alma que vendrían a mi, y aun con la esperanza de que no, sabia que me acabarían alcanzando.
Por eso no les insistí.
No me empecine en ir con ellos o huir.
Me consentí a quedarme sola con mi niño mientras Anibal, Charo y Pola junto a la inesperada Isobel partían a la senda de la ventura tras el indicio del Betilo perdido.
Aun ocultándome todo lo que me podía ocultar, la misma sensación que me había impulsado antes a querer irme resbalaba por mi nuca erizandome el vello.
Cada segundo mio y de ellos era precioso y vital.
Después llegaron Miguel y sus compañeros de regreso desde Chachapoyas cumpliendo la promesa de retornar tras dejar a buen resguardo a sus compañeros.
Preguntando por Pola.
Preguntando por Asier.
Confusos algunos. Otros lucidos casi como ante una revelación.
Elias me miró como si el rostro de la muerte que yo fuera semejara hermoso, y contemplo al niño como si viera mas que yo. Me dijo que el espíritu de Ariel estaba en él y aun hoy me pregunto que significara en eso para el futuro. Por que le creo.
Les creo en su sinceridad a todos. Miguel, Paula, Max, los Guaraníes, Don Eteko y Elias.
Todos podían haberme traicionado.
Todos podían ver lo que era y haber actuado por bien de la forma mas rápida.
Estuve en sus manos y eligieron la lucha. Esa liza que alcanza tantos niveles como gentes de bien hay en el mundo y mas allá de él y que se afronta de otras tantas formas diferentes.
En esta Era de la Riña aun creyeron.
Cuando Miguel, Paula y los Guaraníes partieron en pos de Pola y los demás, Max, Don Eteko y Elías restaron conmigo.
Ojala hubiera pedido a Max que se fuera en aquel momento y regresara con los que se habían ya alejado. No fue mas que un rato mas tarde que él mismo lo vio claro y me dijo que se marchaba. Él vio lo que le sobrepasaba. Ojala le hubiera dado tiempo a escapar.
Después lo vieron, ya en espíritu como siempre solicito y locuaz, ayudando por ultima vez antes de encaminar hacia donde dijo, debía ir.
Con Don Eteko y Elías pienso que experimento las razones de permanecer.
Para ellos había un momento para reír, un momento para amar, un momento para engañar, un momento para luchar, y un momento para morir y volver después.
Siento que vieron en mi las señales de la lucha y de la muerte. Por que yo las vi después en Elías .
Les debo a los Shuar mas que que la vida. Por que si yo os estoy hablando, si Asier se retuerce con sus juguetes imaginarios en su cuna es por ellos.
Esperare que sus espíritus regresen algún día para darles las gracias, por que su arutam era poderoso. Esperare con su lucha entre mis dedos. Luchando por lo que No Concluye. Esperare verles en los ojos de sus nietos.
No hizo falta que viniera de nuevo la noche.
Ya la había llamado sin saberlo. El cielo se oscureció y los contornos alrededor de la prefabricada cabaña de Akhasa se iluminaron con el fuego abrasador de la electricidad y los espíritus. La señal que me había empeñado en acallar tambien clamaba en Asier.
La contienda encarnizada entre los polos restayó fuera mientras yo dentro pugné por avivar el empuje con el que ardía nuestra defensa, primero con mi sangre y después cuando empecé a sentir que aquello era peor, con los trozos bendecidos de mi propio ser, alma, espíritu, y psyche.
Que menos podía ofrecer cuando Elías entro resplandeciente en su armadura serpentina de luz y me dijo sinceramente emocionado que su padre había muerto.
Porfié y presione una vez y otra y otra hasta que la fuerza de Elias también palideció ante el ímpetu de la cortina que se nos echaba encima poco a poco.
Íbamos a caer. Los tres. Y eso no podía resistirlo.
Cuando agotado Elías me señalo al niño y su intención, no lo dude. Tome la decisión mas desesperada que he tomado jamas. Le entregue a Asier y le deje marchar mientras derrumbaba cualquier frontera que restaba entre la marca del pacto, mi Corona de Invierno, y los que me buscaba. Juro que hubiera acabado allí si no fuera por que mi determinación no es tan rápida como los que son rápidos.
Y por que la testarudez no puede considerarse como el arma definitiva.
La noche al mediodía cayó sobre mi como un enjambre, al que solo pude golpear una vez antes que me sumergieran en el colapso.
Sin saber si Pola y los demás habían tenido tiempo de alcanzar lo que buscábamos.
Sin saber si Elías había podido escapar con Asier.
Sin saber que grado de la suerte estaba echada y que parte de la fortuna aun nos podía sonreír.
Sin saber me sumergí en la oscuridad.
Sin saber.
Un agujero negro sin fondo en la dirección de la lucha final.
El ultimo curso de las revelaciones.
Agujeros negros y revelaciones"
'Starlight ' (Muse)
Es incomprensible que me pueda mantener en pie.
Parezco tan sumamente frágil desnuda frente al espejo.
Empieza en mi inquietante mirada y brota sobre mi piel y se nota en los temblores.
Y lo que no se vé a primera vista es mucho mas sobrecogedor. Lo intuyes cuando tus ojos se pierden en el vacío.
Una masa deformada y abotargada, repleta por una vastedad de cicatrices blancas como el hueso y valles cortados sin miramiento hacia el interior del espíritu, es lo que me hace cubrirme y dejar de mirar.
Todo lo que me he hecho yo misma.
Una miriada de agujeros, negros y profundos que no acaban y se extiende por doquier como un inmenso tatuaje como de volutas de gris humo, horrendo
Esto es lo que te puedes hacer. Esto es lo que me he hecho.
Esto es lo que me volveré a hacer si es necesario.
No es bandera, si no vergüenza, pero es y volverá a ser.
No tengo otro poder. Arrancado y proyectado. Una y otra vez.
No tengo otra forma de luchar.
El corazón de mi ser, pedazo a pedazo.
Pero tengo que luchar.
Sentía en el alma que vendrían a mi, y aun con la esperanza de que no, sabia que me acabarían alcanzando.
Por eso no les insistí.
No me empecine en ir con ellos o huir.
Me consentí a quedarme sola con mi niño mientras Anibal, Charo y Pola junto a la inesperada Isobel partían a la senda de la ventura tras el indicio del Betilo perdido.
Aun ocultándome todo lo que me podía ocultar, la misma sensación que me había impulsado antes a querer irme resbalaba por mi nuca erizandome el vello.
Cada segundo mio y de ellos era precioso y vital.
Después llegaron Miguel y sus compañeros de regreso desde Chachapoyas cumpliendo la promesa de retornar tras dejar a buen resguardo a sus compañeros.
Preguntando por Pola.
Preguntando por Asier.
Confusos algunos. Otros lucidos casi como ante una revelación.
Elias me miró como si el rostro de la muerte que yo fuera semejara hermoso, y contemplo al niño como si viera mas que yo. Me dijo que el espíritu de Ariel estaba en él y aun hoy me pregunto que significara en eso para el futuro. Por que le creo.
Les creo en su sinceridad a todos. Miguel, Paula, Max, los Guaraníes, Don Eteko y Elias.
Todos podían haberme traicionado.
Todos podían ver lo que era y haber actuado por bien de la forma mas rápida.
Estuve en sus manos y eligieron la lucha. Esa liza que alcanza tantos niveles como gentes de bien hay en el mundo y mas allá de él y que se afronta de otras tantas formas diferentes.
En esta Era de la Riña aun creyeron.
Cuando Miguel, Paula y los Guaraníes partieron en pos de Pola y los demás, Max, Don Eteko y Elías restaron conmigo.
Ojala hubiera pedido a Max que se fuera en aquel momento y regresara con los que se habían ya alejado. No fue mas que un rato mas tarde que él mismo lo vio claro y me dijo que se marchaba. Él vio lo que le sobrepasaba. Ojala le hubiera dado tiempo a escapar.
Después lo vieron, ya en espíritu como siempre solicito y locuaz, ayudando por ultima vez antes de encaminar hacia donde dijo, debía ir.
Con Don Eteko y Elías pienso que experimento las razones de permanecer.
Para ellos había un momento para reír, un momento para amar, un momento para engañar, un momento para luchar, y un momento para morir y volver después.
Siento que vieron en mi las señales de la lucha y de la muerte. Por que yo las vi después en Elías .
Les debo a los Shuar mas que que la vida. Por que si yo os estoy hablando, si Asier se retuerce con sus juguetes imaginarios en su cuna es por ellos.
Esperare que sus espíritus regresen algún día para darles las gracias, por que su arutam era poderoso. Esperare con su lucha entre mis dedos. Luchando por lo que No Concluye. Esperare verles en los ojos de sus nietos.
No hizo falta que viniera de nuevo la noche.
Ya la había llamado sin saberlo. El cielo se oscureció y los contornos alrededor de la prefabricada cabaña de Akhasa se iluminaron con el fuego abrasador de la electricidad y los espíritus. La señal que me había empeñado en acallar tambien clamaba en Asier.
La contienda encarnizada entre los polos restayó fuera mientras yo dentro pugné por avivar el empuje con el que ardía nuestra defensa, primero con mi sangre y después cuando empecé a sentir que aquello era peor, con los trozos bendecidos de mi propio ser, alma, espíritu, y psyche.
Que menos podía ofrecer cuando Elías entro resplandeciente en su armadura serpentina de luz y me dijo sinceramente emocionado que su padre había muerto.
Porfié y presione una vez y otra y otra hasta que la fuerza de Elias también palideció ante el ímpetu de la cortina que se nos echaba encima poco a poco.
Íbamos a caer. Los tres. Y eso no podía resistirlo.
Cuando agotado Elías me señalo al niño y su intención, no lo dude. Tome la decisión mas desesperada que he tomado jamas. Le entregue a Asier y le deje marchar mientras derrumbaba cualquier frontera que restaba entre la marca del pacto, mi Corona de Invierno, y los que me buscaba. Juro que hubiera acabado allí si no fuera por que mi determinación no es tan rápida como los que son rápidos.
Y por que la testarudez no puede considerarse como el arma definitiva.
La noche al mediodía cayó sobre mi como un enjambre, al que solo pude golpear una vez antes que me sumergieran en el colapso.
Sin saber si Pola y los demás habían tenido tiempo de alcanzar lo que buscábamos.
Sin saber si Elías había podido escapar con Asier.
Sin saber que grado de la suerte estaba echada y que parte de la fortuna aun nos podía sonreír.
Sin saber me sumergí en la oscuridad.
Sin saber.
Un agujero negro sin fondo en la dirección de la lucha final.
El ultimo curso de las revelaciones.
Vivir (y Morir) en la Creencia (vii). El Principio.
Es tan pequeño y esta tan lleno de vida.
Se me agarra con vehemencia a los dedos y a mi pecho como un pequeño milagro feroz y a veces me hace daño. Pero no cambia ni un ápice la pasión de amarlo.
No puedo mas que amarlo. Tanto como amo a Annette.
Son mis hijos y el centro de mi pecho lo conoce con sus sentidos mejor que yo lo pudiera entender. O expresar.
Es algo en la raíz, orgánico pero que prodigiosamente filtra y se extiende mas allá de la sangre, la carne, y las vísceras. Te tambalea, ya por siempre, por que es una fuerza que crece sin detenerse y que ineludiblemente tira de ti hacia arriba.
Una intensidad que me tiene conmovida por que en ningún instante había considerado la posibilidad.
Bropius yació conmigo porque vio en mi a una madre. Una contrapartida de paternidad, en la que a él, no le consigo encajar.
¿Es una locura, que me alegre de que sucediera?
¿Y que no me arrepienta?
Como con Nette fue al alba.
Junto al fuego, ligera y blanda como la de Annette no lo fue, su vocecilla se me anuncio como un arroyo tímido. Yo no pude mas que frotar mi vientre, casi inconscientemente, buscando su contacto. Me quede muda en el estremecimiento. Mi destino se alineaba para apagar toda luz y de mi mano, mi misma mano, yo alumbraba una nueva vida.
Recordé cuando sobre el manto de la selva, con Bropius sobre mi, yo pregunte que ocurriría, y la Madre me respondió, que en alguna de las formas del futuro mis hijos serian la Nueva Humanidad. Me había acongojado, desnuda y sobrepasada, por una responsabilidad que no querría para nadie y menos para mi misma. Pero fue con la medida acrecentada de mi inesperada maternidad, que me entro el pánico. Un horror reconcentrado hacia dentro que me entumeció.
Lo que era turbación en mi pensamiento, con respecto a las consecuencias sobre Annette e incluso a Doa, mis hijas sobre mi mente y mi corazón, se convirtió en crudo miedo. El miedo a haber matado a mi hijo antes de haber nacido.
Un miedo libre y palpable en aquel lugar, rodeado por la labor de mis juicios, de odio, decepción, resolución, y empeño. Mayores que tus fuerzas.
Miedos que se cristalizaron cuando luego vino la fatalidad o la fortuna.
Tanta determinación y sacrificio y no conté con la fuerza poderosa de la Marea de la Realidad, esa voluntad mayor que lo es todo y que con la magia, a veces como en esta, te toca doblegarte. Y sufrir.
La promesa, que me hice cuando tuve a Annette, me sobrevivió un solo día.
Si a ella casi le arranco el alma, a mi pequeño aun no sé que le he llegado a hacer.
Una concepción a el amanecer.
Una gestación en el día.
Un parto al anochecer.
Cuando la fuerza de la Marea de la Realidad salto el dique de los redaños y las plegarias que la retenía, él vino a mi antes de la vorágine.
Un pequeño rapaz de cabellos oscuros como el ala de los cuervos, ojos brillantes, vivos y grandes y una sonrisa diferente.
Me llamó hacia él. Me dijo su nombre. Yo le pregunté si había sido yo quien se lo había puesto. Me dijo que no, que las cosas eran así. Creo que lo abracé.
Iba a venir y yo me conmoví toda, ante lo desconocido: la emoción, y el miedo. Mucho miedo.
Repetí su nombre.
Asier.
En Gascón, "El Principio".
En mi, mi Principio.
Después, cuando entonces empecé a gritar, a retorcerme mas allá de lo meramente físico y a despertar, sola debajo del inmenso follaje Amazónico donde daba a luz, él empezó nacer rascándome cada grano de ser poco a poco, y acumulandolo para que el milagro o la pesadilla tomara forma por que, ¿de que otra forma podría ser lo que no es posible, posible?
Aullé en el sufrimiento y el dolor. Intenté Cantar pero me imbuyó la desesperación por que ni siquiera mi Voz no era oscura.
Bropius me escogió para un principio renovado sin humanidad y yo temí que el inicio de ese fin sin luz había llegado, que por fin estaba desbordada y que el final de la fortuna me había alcanzado, pero no ceje.
Me callé, para entonarme en el silencio, hacia la luz de ese recuerdo cercano del sol en un reflejo de agua y del latido de un llanto entrelazado sobre él por lo bajo.
La invocación de un momento exaltado de felicidad y de alborozo y de la confirmación de la consumación virtuosa. Del momento en el que nació Annette.
No calmé el dolor, ni los estertores del parto.
No detuve la cascada de fragmentos que me eran arrancados y que yo a su vez arrancaba a otros.
No cambié para mi, nada.
Solo me concentré en atenuarle a Asier el trauma, enfocando hacia el las emociones y los bondades de ese único instante bueno.
Sentir la huella de la realidad descontrolada volviendo a ti es una experiencia terrible, pero no es imaginable lo que es sentir que afecta a lo que mas amas. Intenté envolverle y absorber el máximo del impacto de la mutación y que si fuera, fuera mucho mas de portento que de mutilación.
Soy una ingenua, capaz de pelear con lo que no puedo derribar pero lo hago cuando creo hasta la raíz que tengo que hacerlo. Es un Principio. Mi Principio.
No es por el daño que yo pueda recibir si no el que yo pueda crear y transmitir.
Deberían escribir un libro sobre mi, esta nueva Quijote, y luego quemarlo. Y quizás yo debiera estar, estar en ese fuego.
Si pudiera saber que paso por la linda cabecita de Asier y que sintió su joven alma. Si pudiera remediarlo. Asier y Annette.
¡Oh, Diosa!
¿Que soy?¿Que clase de monstruo soy?.
Fracaso sobre fracaso. Fracasos que no quiero que se repitan pero se repiten.
Fracaso como Iluminada, por que no escucho la canción y lo que escucho no lo comprendo.
Fracaso como Hija de la Madre, por que no la quise como ella merece y entre la Fe y la Creencia escogí a esta última.
Fracaso como madre, por que no se alejarles del peligro, a ninguno de mis hijos.
¿Que clase de persona soy?¿Que hado decide que no merezca que se me borre de la existencia?
Cuando el pandemónium cesó, y con Asier en brazos, Cazadora de Monstruos nos atacó, la entendí. Las dos chocamos en la decisión de vivir y morir en nuestra propia creencia. Aun entiendo la entereza que le llevó a intentar asesinarnos. ¿Por que no?
Y me duele su muerte tanto como me alegra estar viva.
¿Que hado decide que no merezca que se me borre de la existencia?
¿Que me hace mejor?¿Por que ella esta muerta y yo no?
No tengo para eso respuesta y no la quiero buscar.
Me da miedo buscar. Me da miedo encontrar.
Por que ¿Por que no puedo vivir? Yo quiero tanto vivir.
Pero ¿Por que no merezco la muerte? Yo ya he hecho tanto daño como para merecerla.
Después llegan los momentos. Llega Annette con Natasha, con Yue, con Santiago y Mina y mira a su hermano y lo intenta tocar a través de los barrotes y jugar con sus dedos y que le conteste a sus preguntas y me alcanza el destello.
Siempre ha sido mi Luz.
Ahora hay dos luces. Una Luz mucho mayor que nace cuando están juntos.
Me alcanza su destello.
Alcanzada en un Principio en el que cada Hoy empieza todo.
Por eso como. Por eso duermo. Por eso me peleo conmigo misma recuperando cada trozo que rasgué aquellos días. No hay forma de recuperar lo que fué. Solo hay esfuerzo por volver a hacer crecer las oquedades y esperar que de algún modo cicatricen y dejen de sangrar y lo que resulte sea una semblanza cabal de lo que Es.
No sé como lo hace Pola pero yo no puedo mas que hacerlo en el fulgor que me impide marchitarme y que oscurece la visión de la otra pregunta.
Ahora en la nevisca, que tengo en el interior, ellos me han dado un claro para que busque mi respuesta
¿Por que no puedo vivir?
Hoy empieza todo. Cada día es Hoy.
La vida ya no la merezco.
Me la gano.
Un precio por día.
Conozco a quien se la debo.
Cada uno de sus nombres.
Y no quiero dejar de pagar.
Quiero vivir.
Hasta llegar al Principio.
Después yo me quedare allí.
Así trazo mi destino.
Con ellos.
Se me agarra con vehemencia a los dedos y a mi pecho como un pequeño milagro feroz y a veces me hace daño. Pero no cambia ni un ápice la pasión de amarlo.
No puedo mas que amarlo. Tanto como amo a Annette.
Son mis hijos y el centro de mi pecho lo conoce con sus sentidos mejor que yo lo pudiera entender. O expresar.
Es algo en la raíz, orgánico pero que prodigiosamente filtra y se extiende mas allá de la sangre, la carne, y las vísceras. Te tambalea, ya por siempre, por que es una fuerza que crece sin detenerse y que ineludiblemente tira de ti hacia arriba.
Una intensidad que me tiene conmovida por que en ningún instante había considerado la posibilidad.
Bropius yació conmigo porque vio en mi a una madre. Una contrapartida de paternidad, en la que a él, no le consigo encajar.
¿Es una locura, que me alegre de que sucediera?
¿Y que no me arrepienta?
Como con Nette fue al alba.
Junto al fuego, ligera y blanda como la de Annette no lo fue, su vocecilla se me anuncio como un arroyo tímido. Yo no pude mas que frotar mi vientre, casi inconscientemente, buscando su contacto. Me quede muda en el estremecimiento. Mi destino se alineaba para apagar toda luz y de mi mano, mi misma mano, yo alumbraba una nueva vida.
Recordé cuando sobre el manto de la selva, con Bropius sobre mi, yo pregunte que ocurriría, y la Madre me respondió, que en alguna de las formas del futuro mis hijos serian la Nueva Humanidad. Me había acongojado, desnuda y sobrepasada, por una responsabilidad que no querría para nadie y menos para mi misma. Pero fue con la medida acrecentada de mi inesperada maternidad, que me entro el pánico. Un horror reconcentrado hacia dentro que me entumeció.
Lo que era turbación en mi pensamiento, con respecto a las consecuencias sobre Annette e incluso a Doa, mis hijas sobre mi mente y mi corazón, se convirtió en crudo miedo. El miedo a haber matado a mi hijo antes de haber nacido.
Un miedo libre y palpable en aquel lugar, rodeado por la labor de mis juicios, de odio, decepción, resolución, y empeño. Mayores que tus fuerzas.
Miedos que se cristalizaron cuando luego vino la fatalidad o la fortuna.
Tanta determinación y sacrificio y no conté con la fuerza poderosa de la Marea de la Realidad, esa voluntad mayor que lo es todo y que con la magia, a veces como en esta, te toca doblegarte. Y sufrir.
La promesa, que me hice cuando tuve a Annette, me sobrevivió un solo día.
Si a ella casi le arranco el alma, a mi pequeño aun no sé que le he llegado a hacer.
Una concepción a el amanecer.
Una gestación en el día.
Un parto al anochecer.
Cuando la fuerza de la Marea de la Realidad salto el dique de los redaños y las plegarias que la retenía, él vino a mi antes de la vorágine.
Un pequeño rapaz de cabellos oscuros como el ala de los cuervos, ojos brillantes, vivos y grandes y una sonrisa diferente.
Me llamó hacia él. Me dijo su nombre. Yo le pregunté si había sido yo quien se lo había puesto. Me dijo que no, que las cosas eran así. Creo que lo abracé.
Iba a venir y yo me conmoví toda, ante lo desconocido: la emoción, y el miedo. Mucho miedo.
Repetí su nombre.
Asier.
En Gascón, "El Principio".
En mi, mi Principio.
Después, cuando entonces empecé a gritar, a retorcerme mas allá de lo meramente físico y a despertar, sola debajo del inmenso follaje Amazónico donde daba a luz, él empezó nacer rascándome cada grano de ser poco a poco, y acumulandolo para que el milagro o la pesadilla tomara forma por que, ¿de que otra forma podría ser lo que no es posible, posible?
Aullé en el sufrimiento y el dolor. Intenté Cantar pero me imbuyó la desesperación por que ni siquiera mi Voz no era oscura.
Bropius me escogió para un principio renovado sin humanidad y yo temí que el inicio de ese fin sin luz había llegado, que por fin estaba desbordada y que el final de la fortuna me había alcanzado, pero no ceje.
Me callé, para entonarme en el silencio, hacia la luz de ese recuerdo cercano del sol en un reflejo de agua y del latido de un llanto entrelazado sobre él por lo bajo.
La invocación de un momento exaltado de felicidad y de alborozo y de la confirmación de la consumación virtuosa. Del momento en el que nació Annette.
No calmé el dolor, ni los estertores del parto.
No detuve la cascada de fragmentos que me eran arrancados y que yo a su vez arrancaba a otros.
No cambié para mi, nada.
Solo me concentré en atenuarle a Asier el trauma, enfocando hacia el las emociones y los bondades de ese único instante bueno.
Sentir la huella de la realidad descontrolada volviendo a ti es una experiencia terrible, pero no es imaginable lo que es sentir que afecta a lo que mas amas. Intenté envolverle y absorber el máximo del impacto de la mutación y que si fuera, fuera mucho mas de portento que de mutilación.
Soy una ingenua, capaz de pelear con lo que no puedo derribar pero lo hago cuando creo hasta la raíz que tengo que hacerlo. Es un Principio. Mi Principio.
No es por el daño que yo pueda recibir si no el que yo pueda crear y transmitir.
Deberían escribir un libro sobre mi, esta nueva Quijote, y luego quemarlo. Y quizás yo debiera estar, estar en ese fuego.
Si pudiera saber que paso por la linda cabecita de Asier y que sintió su joven alma. Si pudiera remediarlo. Asier y Annette.
¡Oh, Diosa!
¿Que soy?¿Que clase de monstruo soy?.
Fracaso sobre fracaso. Fracasos que no quiero que se repitan pero se repiten.
Fracaso como Iluminada, por que no escucho la canción y lo que escucho no lo comprendo.
Fracaso como Hija de la Madre, por que no la quise como ella merece y entre la Fe y la Creencia escogí a esta última.
Fracaso como madre, por que no se alejarles del peligro, a ninguno de mis hijos.
¿Que clase de persona soy?¿Que hado decide que no merezca que se me borre de la existencia?
Cuando el pandemónium cesó, y con Asier en brazos, Cazadora de Monstruos nos atacó, la entendí. Las dos chocamos en la decisión de vivir y morir en nuestra propia creencia. Aun entiendo la entereza que le llevó a intentar asesinarnos. ¿Por que no?
Y me duele su muerte tanto como me alegra estar viva.
¿Que hado decide que no merezca que se me borre de la existencia?
¿Que me hace mejor?¿Por que ella esta muerta y yo no?
No tengo para eso respuesta y no la quiero buscar.
Me da miedo buscar. Me da miedo encontrar.
Por que ¿Por que no puedo vivir? Yo quiero tanto vivir.
Pero ¿Por que no merezco la muerte? Yo ya he hecho tanto daño como para merecerla.
Después llegan los momentos. Llega Annette con Natasha, con Yue, con Santiago y Mina y mira a su hermano y lo intenta tocar a través de los barrotes y jugar con sus dedos y que le conteste a sus preguntas y me alcanza el destello.
Siempre ha sido mi Luz.
Ahora hay dos luces. Una Luz mucho mayor que nace cuando están juntos.
Me alcanza su destello.
Alcanzada en un Principio en el que cada Hoy empieza todo.
Por eso como. Por eso duermo. Por eso me peleo conmigo misma recuperando cada trozo que rasgué aquellos días. No hay forma de recuperar lo que fué. Solo hay esfuerzo por volver a hacer crecer las oquedades y esperar que de algún modo cicatricen y dejen de sangrar y lo que resulte sea una semblanza cabal de lo que Es.
No sé como lo hace Pola pero yo no puedo mas que hacerlo en el fulgor que me impide marchitarme y que oscurece la visión de la otra pregunta.
Ahora en la nevisca, que tengo en el interior, ellos me han dado un claro para que busque mi respuesta
¿Por que no puedo vivir?
Hoy empieza todo. Cada día es Hoy.
La vida ya no la merezco.
Me la gano.
Un precio por día.
Conozco a quien se la debo.
Cada uno de sus nombres.
Y no quiero dejar de pagar.
Quiero vivir.
Hasta llegar al Principio.
Después yo me quedare allí.
Así trazo mi destino.
Con ellos.
Vivir (y Morir) en la Creencia (vi). Llave y Cerradura.
Siempre dejo abierto.
Mis armarios. Mi habitación. Mi casa.
Excepto el puñado de años dispersos que en mi juventud me poseyó el miedo, el camino hacia mi siempre ha estado expedito.
No imagino que vaya a cambiar.
Soy muy vieja y además no lo anhelo.
Pero es una extraña revelación que, entre la madeja de introspecciones oscuras y confusas, veo que me otorga definición.
Es un buen reflejo de como soy. De cual es mi patrón y, si sigo las pautas de mis últimos pensamientos, habla al mundo de como es mi destino.
Mucho he meditado. Tanto como para trepanar mi conciencia en las noches de vigilia.
Me he ensimismado con la ventura, los hados y los hechos de la azarosa vida.
Aun sigo creyendo en su falta de inmovilidad, por que nunca lo he creído y por que creo en la libertad del albedrío, pero lo que antes se me había mostrado como, un intrincado tapiz de miríadas de hilos en los que hacíamos ciertos nudos, ahora se me presenta con otra inescrutable verdad.
Tanta angustia, desvelo y delirio me revelan otra faz.
Creo no estar del todo equivocada en que, es mi trastornada imaginación la que me permite esta manifestación, pero aunque desvarío y a cada paso que doy hacia el siguiente minuto hay un intenso sentir de dejar la vida, en mi penar experimento una autenticidad inexpugnable que no me dejo no aceptar.
La que este tiempo, circunstancia, y lugar encaja.
El destino, la libertad tiene esta forma.
Llave y Cerradura.
Tan simple como compleja.
No hay puertas ni ventanas que abrir o cerrar.
Hay contactos y recepciones que se desean y aceptan. O no.
La llave desea su seno y la cerradura busca quien la pueda completar.
Y siempre las escoges. Escoges tomarlas o crearlas. Escoges buscar su complemento u olvidarlo. Escoges si no hacer uso de ellas.
Siempre te queda la posibilidad de no girarla.
Yo tome la llave que lleva al Invierno.
Un invierno con rostro de enfermedad. Una plaga genocida que lanzaría a la humanidad en el holocausto. Para Bropius un principio. Para mi una locura en contra de todo lo que creo.
Pero la tome.
No desee ni por un instante que se cerrara el circulo de la fatalidad pero lo que entiendo ahora es que la cerradura también escoge.
Ella me busco a mi.
Los rostros de los que se presentan, con todo detalle, a través de los pliegues de mi lucidez, al pie de mi cama son fantasmas de mi mente que dejo que me asalten por que la culpa no me dejara nunca ahuyentarlos.
Ellos también escogieron. Algunos me encontraron.
Don Eteko y Elías no tenían que hacerlo por mi. Creo que no lo hicieron por mi. Los dos se quedaron a mi lado y el de mi hijo, cuando el cielo se hizo oscuro y las criaturas del fango estancado y la niebla fría se lanzaron a por mi, su señora, para llevarla hasta su legado.
Verdaderos dragones contra curtidos chamanes, que sabían lo que estaba en juego, pero hombres al fin y al cabo. No olvidare jamas la ultima mirada de Elias y el sentimiento de que de alguna manera él si lo hizo por mi.
Lo que ellos sostuvieron lo tengo yo en mis manos y lo aprieto contra el pecho pero aunque no quiero, dudo. Dudo en como escoger lo que ellos escogieron, por que siempre que escojo para bien peligra el mundo.
Llegué a Miguel a través de la cadena humana él mismo había dispuesto en Akhasa. Una constelación de relaciones construidas para protegerlos. No creo que él me llegara a entender del todo y yo aun creo que en su fundamento estaba equivocado. Pero siento su perdida y me lamento de no haberlos disuadido o haberlos preparado mas. Se que ellos comprendieron lo que Isobel, Pola, Charo y Anibal pretendían hacer con respecto al Corazón del Mundo, el Betilo perdido, que escogieron ayudarlos, pero me ahogo cuando recuerdo que me dijeron que ni Paula, ni los guaranís, ni Miguel iban a regresar nunca.
En su elección Miguel pretendía un bien, un despertar para la humanidad, de cuyo método yo no comparto. Pero de él tengo también una llave, cuatro muchachos y un alma especiales, los vestigios del sueño de Akhasha, la realidad de la Esencia, a los que cuidar.
Esa es una elección fácil para mi, pero tener la llave no lo es todo. No sé si ellos moldearan su contrapuesto. Quizás eso no ocurra nunca.
También con Max. Max tan loco como para leer en mi como en un libro abierto. Tan desafortunado como para hacerlo unos instantes demasiado tarde.
Creí que lo conseguiría. Creí que la estrella acompaña a la locura. Pero si hay una revelación en la perdida de juicio es la comprensión del Juicio de la realidad.
Una piedra es una piedra y un dragón es un dragón y un loco es solo un hombre.
Tengo de él la llave de mi locura. La que mas me tienta a que la use. Un giro que si lo escojo me llevara a donde estuve una vez. El lugar afilado e incomodo que eres tu misma.
Pero la que mas me ha dado junto a Elias ha sido Amanda. Se parece profundamente a la clavija del muchacho, la misma elección que escoger. Pero es mucho mas penetrante.
Ella es la que mas me mira desde el fondo de la habitación y es a ella a la que intento semejar aunque sea tan fantasmalmente como es ella ahora.
Ella tomo su herencia, la huella de lo que su padre intento hacer pero no pudo y que desde la tumba comunico a través del espacio y del tiempo.
Ella tomo las claves de lo que pedía, las contemplo, vio la muerte en ellas y aun así las introdujo en la cerradura del destino y la giro.
Vino a Chachapoyas, sin conocimiento, ni poderes, ni recursos. Solo por que su padre lo suplicó y sabiendo lo que implicaba esa suplica. Y se metió en la selva para no volver jamas.
No fue un suicidio tanto como yo no quise morir en ningún instante hasta después del Final.
Fue una extraña determinación.
La misma que brilla ahora imaginariamente en mis manos.
Tomar tu destino. Tus suertes, fatalidades y venturas.
Y elegir en cada ocasión.
Escoge.
Lo que brilla en mi mano es una pregunta terriblemente sencilla.
La primera de mis respuestas a dar.
¿Quieres la vida o quieres la muerte?
Acuérdate, dice Amanda, me mira Amanda, de todo lo que viene detrás.
Mis armarios. Mi habitación. Mi casa.
Excepto el puñado de años dispersos que en mi juventud me poseyó el miedo, el camino hacia mi siempre ha estado expedito.
No imagino que vaya a cambiar.
Soy muy vieja y además no lo anhelo.
Pero es una extraña revelación que, entre la madeja de introspecciones oscuras y confusas, veo que me otorga definición.
Es un buen reflejo de como soy. De cual es mi patrón y, si sigo las pautas de mis últimos pensamientos, habla al mundo de como es mi destino.
Mucho he meditado. Tanto como para trepanar mi conciencia en las noches de vigilia.
Me he ensimismado con la ventura, los hados y los hechos de la azarosa vida.
Aun sigo creyendo en su falta de inmovilidad, por que nunca lo he creído y por que creo en la libertad del albedrío, pero lo que antes se me había mostrado como, un intrincado tapiz de miríadas de hilos en los que hacíamos ciertos nudos, ahora se me presenta con otra inescrutable verdad.
Tanta angustia, desvelo y delirio me revelan otra faz.
Creo no estar del todo equivocada en que, es mi trastornada imaginación la que me permite esta manifestación, pero aunque desvarío y a cada paso que doy hacia el siguiente minuto hay un intenso sentir de dejar la vida, en mi penar experimento una autenticidad inexpugnable que no me dejo no aceptar.
La que este tiempo, circunstancia, y lugar encaja.
El destino, la libertad tiene esta forma.
Llave y Cerradura.
Tan simple como compleja.
No hay puertas ni ventanas que abrir o cerrar.
Hay contactos y recepciones que se desean y aceptan. O no.
La llave desea su seno y la cerradura busca quien la pueda completar.
Y siempre las escoges. Escoges tomarlas o crearlas. Escoges buscar su complemento u olvidarlo. Escoges si no hacer uso de ellas.
Siempre te queda la posibilidad de no girarla.
Yo tome la llave que lleva al Invierno.
Un invierno con rostro de enfermedad. Una plaga genocida que lanzaría a la humanidad en el holocausto. Para Bropius un principio. Para mi una locura en contra de todo lo que creo.
Pero la tome.
No desee ni por un instante que se cerrara el circulo de la fatalidad pero lo que entiendo ahora es que la cerradura también escoge.
Ella me busco a mi.
Los rostros de los que se presentan, con todo detalle, a través de los pliegues de mi lucidez, al pie de mi cama son fantasmas de mi mente que dejo que me asalten por que la culpa no me dejara nunca ahuyentarlos.
Ellos también escogieron. Algunos me encontraron.
Don Eteko y Elías no tenían que hacerlo por mi. Creo que no lo hicieron por mi. Los dos se quedaron a mi lado y el de mi hijo, cuando el cielo se hizo oscuro y las criaturas del fango estancado y la niebla fría se lanzaron a por mi, su señora, para llevarla hasta su legado.
Verdaderos dragones contra curtidos chamanes, que sabían lo que estaba en juego, pero hombres al fin y al cabo. No olvidare jamas la ultima mirada de Elias y el sentimiento de que de alguna manera él si lo hizo por mi.
Lo que ellos sostuvieron lo tengo yo en mis manos y lo aprieto contra el pecho pero aunque no quiero, dudo. Dudo en como escoger lo que ellos escogieron, por que siempre que escojo para bien peligra el mundo.
Llegué a Miguel a través de la cadena humana él mismo había dispuesto en Akhasa. Una constelación de relaciones construidas para protegerlos. No creo que él me llegara a entender del todo y yo aun creo que en su fundamento estaba equivocado. Pero siento su perdida y me lamento de no haberlos disuadido o haberlos preparado mas. Se que ellos comprendieron lo que Isobel, Pola, Charo y Anibal pretendían hacer con respecto al Corazón del Mundo, el Betilo perdido, que escogieron ayudarlos, pero me ahogo cuando recuerdo que me dijeron que ni Paula, ni los guaranís, ni Miguel iban a regresar nunca.
En su elección Miguel pretendía un bien, un despertar para la humanidad, de cuyo método yo no comparto. Pero de él tengo también una llave, cuatro muchachos y un alma especiales, los vestigios del sueño de Akhasha, la realidad de la Esencia, a los que cuidar.
Esa es una elección fácil para mi, pero tener la llave no lo es todo. No sé si ellos moldearan su contrapuesto. Quizás eso no ocurra nunca.
También con Max. Max tan loco como para leer en mi como en un libro abierto. Tan desafortunado como para hacerlo unos instantes demasiado tarde.
Creí que lo conseguiría. Creí que la estrella acompaña a la locura. Pero si hay una revelación en la perdida de juicio es la comprensión del Juicio de la realidad.
Una piedra es una piedra y un dragón es un dragón y un loco es solo un hombre.
Tengo de él la llave de mi locura. La que mas me tienta a que la use. Un giro que si lo escojo me llevara a donde estuve una vez. El lugar afilado e incomodo que eres tu misma.
Pero la que mas me ha dado junto a Elias ha sido Amanda. Se parece profundamente a la clavija del muchacho, la misma elección que escoger. Pero es mucho mas penetrante.
Ella es la que mas me mira desde el fondo de la habitación y es a ella a la que intento semejar aunque sea tan fantasmalmente como es ella ahora.
Ella tomo su herencia, la huella de lo que su padre intento hacer pero no pudo y que desde la tumba comunico a través del espacio y del tiempo.
Ella tomo las claves de lo que pedía, las contemplo, vio la muerte en ellas y aun así las introdujo en la cerradura del destino y la giro.
Vino a Chachapoyas, sin conocimiento, ni poderes, ni recursos. Solo por que su padre lo suplicó y sabiendo lo que implicaba esa suplica. Y se metió en la selva para no volver jamas.
No fue un suicidio tanto como yo no quise morir en ningún instante hasta después del Final.
Fue una extraña determinación.
La misma que brilla ahora imaginariamente en mis manos.
Tomar tu destino. Tus suertes, fatalidades y venturas.
Y elegir en cada ocasión.
Escoge.
Lo que brilla en mi mano es una pregunta terriblemente sencilla.
La primera de mis respuestas a dar.
¿Quieres la vida o quieres la muerte?
Acuérdate, dice Amanda, me mira Amanda, de todo lo que viene detrás.
1/9/08
Vivir (y Morir) en la Creencia (v). La Suplica
No es justo pero no puedo evitarlo. Son mi familia, la verdadera. No la que por destino te toca, si la que te asume, la que te acoge como uno de los suyos.
Es mareante la lluvia de rostros conocidos que me han visitado, casi todos mas de una vez. Rostros sorprendidos, cariñosos, serios, alentadores, preocupados, socarrones, tristes, ... familiares.
No es justo que yo les reciba quejosa y hundida y avergonzada y no pueda guardar de mi mirada la suplica. Mi desesperada necesidad de perdón.
No juzgo si me lo dan como si no. Yo misma no lo espero.
Es difícil aguardar la gracia cuando ni siquiera tu te la das.
Pero sigo en mi suplica por que es la emoción que queda, después de que se atara a una fuente de tristeza y a un deseo de disolución.
Es el otro lazo, el menos sereno.
No sera una emanación pasajera ni acaba ahora. No creo que termine nunca.
Empezó con el primer paso en el campamento regresando con Doa y continuo con todas mis explicaciones y todas sus miradas y sus reproches y lo que es peor sus decepciones.
"Hey, salve al mundo hoy.
Las cosas malas se esfumaron,
y todo el mundo es feliz ahora.
Las cosas buenas están ahí para prevalecer.(1)
Mi canción es la que debería decirlo pero es todo lo contrario. Es Pola el que ha salvado al mundo y no hay felicidad ni prevalecimiento. Ni se ha acabado el mal.
El mundo es mucho mas gris con mi suplica y yo no puedo detenerla. No sé como.
La he mostrado silenciosa e inconscientemente a cada uno de los que he contemplado y la pronuncie en voz alta hacia la Diosa cuando lo sentí por completo, cuando comprendí que al tomar el peso del mundo sobre mis hombros, no daba la talla.
Se acrecentó con la noticia de mi embarazo y los primeros estertores de la transformación por venir.
Acalló las alegrías necesarias que la presencia de dos de los tres hombres de mi vida y el asombro de su viaje a través de la muerte debía haber hecho crecer.
Creció con la llegada de los Dragones de la Tierra y los Dragones de la Niebla y con cada promesa abierta o velada de mi aniquilación o mi condena.
Rugió con mis palabras en la choza del poblado guaraní cuando ya el vórtice se estaba formando y hasta la realidad de mi magia se hubo ajustado en caída hacia abajo.
Rugió con la Furia de la voz imponente de la Madre, con la que de verdad había hecho el compromiso, la misma voz de mi interior que sabe que lo que dice la letra de la Canción esta escrito en sangre.
Y chilló pidiendo perdón e implorando no mas muerte, ya fuera en la esperanza de seguir con vida o en el consentimiento de la resignación a la muerte, si ese hubiera de ser el mal mas pequeño.
"Por que el mal es el mal. Menor, mayor, mediano, es igual. Las proporciones son convenidas y las fronteras borrosas. Al tener que elegir entre un mal y otro, lo preferible es no elegir en absoluto. (2)
Suplique y suplico por entender como se hace esto y se hace bien y por seguir creyendo y suplico por el perdón de después de tanto tiempo, de estar tan cerca de la gracia, aun no haberlo conseguido.
Por que siempre suplico.
Cada suplica es como un agujero.
Un agujero donde no paran de caer los muertos.
(1) Saved day, Annie Lennox.
(2) El mal menor, Andrzej Sapkowski.
Es mareante la lluvia de rostros conocidos que me han visitado, casi todos mas de una vez. Rostros sorprendidos, cariñosos, serios, alentadores, preocupados, socarrones, tristes, ... familiares.
No es justo que yo les reciba quejosa y hundida y avergonzada y no pueda guardar de mi mirada la suplica. Mi desesperada necesidad de perdón.
No juzgo si me lo dan como si no. Yo misma no lo espero.
Es difícil aguardar la gracia cuando ni siquiera tu te la das.
Pero sigo en mi suplica por que es la emoción que queda, después de que se atara a una fuente de tristeza y a un deseo de disolución.
Es el otro lazo, el menos sereno.
No sera una emanación pasajera ni acaba ahora. No creo que termine nunca.
Empezó con el primer paso en el campamento regresando con Doa y continuo con todas mis explicaciones y todas sus miradas y sus reproches y lo que es peor sus decepciones.
"Hey, salve al mundo hoy.
Las cosas malas se esfumaron,
y todo el mundo es feliz ahora.
Las cosas buenas están ahí para prevalecer.(1)
Mi canción es la que debería decirlo pero es todo lo contrario. Es Pola el que ha salvado al mundo y no hay felicidad ni prevalecimiento. Ni se ha acabado el mal.
El mundo es mucho mas gris con mi suplica y yo no puedo detenerla. No sé como.
La he mostrado silenciosa e inconscientemente a cada uno de los que he contemplado y la pronuncie en voz alta hacia la Diosa cuando lo sentí por completo, cuando comprendí que al tomar el peso del mundo sobre mis hombros, no daba la talla.
Se acrecentó con la noticia de mi embarazo y los primeros estertores de la transformación por venir.
Acalló las alegrías necesarias que la presencia de dos de los tres hombres de mi vida y el asombro de su viaje a través de la muerte debía haber hecho crecer.
Creció con la llegada de los Dragones de la Tierra y los Dragones de la Niebla y con cada promesa abierta o velada de mi aniquilación o mi condena.
Rugió con mis palabras en la choza del poblado guaraní cuando ya el vórtice se estaba formando y hasta la realidad de mi magia se hubo ajustado en caída hacia abajo.
Rugió con la Furia de la voz imponente de la Madre, con la que de verdad había hecho el compromiso, la misma voz de mi interior que sabe que lo que dice la letra de la Canción esta escrito en sangre.
Y chilló pidiendo perdón e implorando no mas muerte, ya fuera en la esperanza de seguir con vida o en el consentimiento de la resignación a la muerte, si ese hubiera de ser el mal mas pequeño.
"Por que el mal es el mal. Menor, mayor, mediano, es igual. Las proporciones son convenidas y las fronteras borrosas. Al tener que elegir entre un mal y otro, lo preferible es no elegir en absoluto. (2)
Suplique y suplico por entender como se hace esto y se hace bien y por seguir creyendo y suplico por el perdón de después de tanto tiempo, de estar tan cerca de la gracia, aun no haberlo conseguido.
Por que siempre suplico.
Cada suplica es como un agujero.
Un agujero donde no paran de caer los muertos.
(1) Saved day, Annie Lennox.
(2) El mal menor, Andrzej Sapkowski.
24/8/08
Vivir (y Morir) en la Creencia (iv). Entra la Noche Oscura.
En Chartres cuando cae la noche también viene el silencio, esa paz que yo amaba.
En su seno sin sonido y luz, la imaginación me dejaba desplegar mi mente.
Ahora no. Ya no. Ahora se abre pero su visión esta anquilosada.
De día empiezo a llorar sin motivo, y los dolores del cuerpo se cubren de otros sufrimientos.
Es cierto que desde la visita de Doa pugno con mas denuedo, pero cuando me alcanza la noche mi cabeza se abre, y las imágenes, y los estímulos se trascienden produciendo un repiqueteo constante en mis sentidos que calca lo que sucedió aquella Noche.
Me estoy hundiendo en la depresión y dudo de mi estabilidad mental.
Me temo a mi misma.
Ni siquiera hoy que es mi cumpleaños me da tregua. No es especial. No es bueno ni peor.
No me siento mas vieja. Me siento menos viva.
Los tonos, los contornos, los fantasmas, por los que en otro tiempo tuve la resolución de entrar en un manicomio, están ahí, desparramados entre dos apogeos indelebles.
El del sabor de la Ayahuasca bajando por mi garganta y el de mi sangre unida a la de Bropius mezclándose en mis venas.
Hacia atrás queda nuestro avión cayendo sin control cuando fue derribado y adelante el viaje sobre la simbiosis de Poder de la Cuerda de los Muertos, de la de la conciencia, los sentidos y el cuerpo. Y mucho mas adelante la respuesta que dí y los brotes de las consecuencias.
En medio queda el Fuego. La Llama Ardiente que consume a Anibal y a Pola hasta que los convierte en esqueletos relucientes e incandescentes, escupidos por la boca de la abominación.
En medio esta Doa ahogada en mas y mas miedo.
La evocación es tan real como lo fue entonces. Solo hechos crudos sin mitigar.
¿Que es lo que rodea a cada uno? La Noche.
Alrededor del primera cúspide me veo queriendo irme por que me siento superada, por que me veo incapaz.
Estoy de nuevo en la misma galería oscura, que me enfrenta al mal y fracaso. Me siento en caída. Otra vez. La ultima vez.
Por eso tomo aquel avión de vuelta y quiero alejarme.
Por eso Bropius nos baja del cielo.
Regresan a mis actos instintivos de salvarnos. No es nada heroico. Se que es solo sentido de la conservación. La magia fluye por él por que ya es una parte de mi, hacia el aparato. Pero lo que mas tenemos es suerte. Ariel no lo logro.
La honra de que me lo agradezcan esta en mi, pero mas en mi interior, algo oscuro y obsceno me grita que no me lo merezco.
Por que después, en el segundo encuentro con Bropius, la segunda cúspide, soy totalmente consciente de lo que hago. Y decido. Y sé que soy yo, desde mi amor, y mi orgullo, y mi inconsciencia, y mi suficiencia, y mi desesperación, y mi culpa y mis creencias.
Pero siempre antes rememoro, en mi delirio, mi previa conversación con él.
Su habla suave, sin estridencias ni aspavientos. Su afirmación de que yo seré el Invierno de la Madre. Que yo le daré el descanso antes del renacimiento. Que yo no lo podré ver. Que estoy y estaré sola. Por siempre.
Algo hago mal allí por que mis ojos vuelven una y otra vez a sus labios, y sus palabras no dejan de entrelazarse en mis oídos.
Quizás es porque encuentro la respuesta a algo. A por que, cuando por segunda ocasión me encuentro con él, no es distinto. Yo no soy diferente.
Es aquella Noche.
Noche despuntada en la huella imborrable del calor de cabalgar el eléctrico lomo esmeralda de Ayahuasca. Que me inunda de la espiral de la búsqueda del remedio para la Madre, me inunda de los pasos por Dániel, Paula, Aristides y Doa, a través de la selva hasta un pequeño abismo.
Que me ahoga en el sentimiento de lo mas bajo, maligno, y oscuro resonando en mi interior por que me es propio.
Que me paraliza delante de la Silueta Inconcebible, rodeada de la Canción Invertida, a la que a duras penas afecto con la Tonada de mi Corazón.
Que me tiene a escasos pasos de Doa pero a un Infierno de distancia.
No puedo vencer a Bropius y su Voz, amplificada por el terror puro y ascendente de Doa, que llama a la abominación del Fin, que se yergue justo detrás de la muchacha, escupiendo sangre y osamentas blanqueadas. Solo aguanto y contemplo. Aguanto y contemplo. Aguanto. Contemplo
Hasta que son Pola y Anibal los que surgen entre los dos. Son el hombre que amo y el que ame los que arden en la sangre y se mueren.
La Muerte se los lleva y son engullidos por la Llama de la destrucción y escupidos por el gigante como dos despojos blanquecinos y candentes mas.
Y todo es real. Hasta el ultimo suspiro.
¿Como puedo afianzarme en buscar el Corazón del Mundo cuando el mio se hiende?
Me quiebro, estoy huyendo, salto muy lejos en el abrazo de Charo.
No los encuentro. Charo se va. Y de repente estoy sola.
Entro en la Noche Oscura.
Noche fenecida en el abrazo de Bropius.
Su dulces labios me susurran en la oscuridad. Me piden elección. Me dan a elegir Invierno por Doa.
Yo no puedo hacerlo. No puedo dejarla en ese infierno. Con este asesino. Con aquel Horror que la llena poco a poco de atrocidad. Si lo hago mato lo que hay en mi. Mato toda mi esperanza. Mato el hecho que hace mucho tiempo asumí que no puedo juzgar una vida como un medio, dándole un valor menor sobre el de un fin mayor.
Mato lo que he alzado desde mis frágiles cimientos. La mato a ella.
Y solo puedo hacerlo con las armas que tengo.
Y mi única arma es el Corazón. Es amor.
Descubro que soy capaz de aceptar su ofrecimiento.
Que no puedo dejar de confiar.
Que nunca hago lo correcto.
En la oscuridad mezclo mi sangre con la de él. Bebo nuestra unión. Completo el rito que me convierte en Invierno.En su seno sin sonido y luz, la imaginación me dejaba desplegar mi mente.
Ahora no. Ya no. Ahora se abre pero su visión esta anquilosada.
De día empiezo a llorar sin motivo, y los dolores del cuerpo se cubren de otros sufrimientos.
Es cierto que desde la visita de Doa pugno con mas denuedo, pero cuando me alcanza la noche mi cabeza se abre, y las imágenes, y los estímulos se trascienden produciendo un repiqueteo constante en mis sentidos que calca lo que sucedió aquella Noche.
Me estoy hundiendo en la depresión y dudo de mi estabilidad mental.
Me temo a mi misma.
Ni siquiera hoy que es mi cumpleaños me da tregua. No es especial. No es bueno ni peor.
No me siento mas vieja. Me siento menos viva.
Los tonos, los contornos, los fantasmas, por los que en otro tiempo tuve la resolución de entrar en un manicomio, están ahí, desparramados entre dos apogeos indelebles.
El del sabor de la Ayahuasca bajando por mi garganta y el de mi sangre unida a la de Bropius mezclándose en mis venas.
Hacia atrás queda nuestro avión cayendo sin control cuando fue derribado y adelante el viaje sobre la simbiosis de Poder de la Cuerda de los Muertos, de la de la conciencia, los sentidos y el cuerpo. Y mucho mas adelante la respuesta que dí y los brotes de las consecuencias.
En medio queda el Fuego. La Llama Ardiente que consume a Anibal y a Pola hasta que los convierte en esqueletos relucientes e incandescentes, escupidos por la boca de la abominación.
En medio esta Doa ahogada en mas y mas miedo.
La evocación es tan real como lo fue entonces. Solo hechos crudos sin mitigar.
¿Que es lo que rodea a cada uno? La Noche.
Alrededor del primera cúspide me veo queriendo irme por que me siento superada, por que me veo incapaz.
Estoy de nuevo en la misma galería oscura, que me enfrenta al mal y fracaso. Me siento en caída. Otra vez. La ultima vez.
Por eso tomo aquel avión de vuelta y quiero alejarme.
Por eso Bropius nos baja del cielo.
Regresan a mis actos instintivos de salvarnos. No es nada heroico. Se que es solo sentido de la conservación. La magia fluye por él por que ya es una parte de mi, hacia el aparato. Pero lo que mas tenemos es suerte. Ariel no lo logro.
La honra de que me lo agradezcan esta en mi, pero mas en mi interior, algo oscuro y obsceno me grita que no me lo merezco.
Por que después, en el segundo encuentro con Bropius, la segunda cúspide, soy totalmente consciente de lo que hago. Y decido. Y sé que soy yo, desde mi amor, y mi orgullo, y mi inconsciencia, y mi suficiencia, y mi desesperación, y mi culpa y mis creencias.
Pero siempre antes rememoro, en mi delirio, mi previa conversación con él.
Su habla suave, sin estridencias ni aspavientos. Su afirmación de que yo seré el Invierno de la Madre. Que yo le daré el descanso antes del renacimiento. Que yo no lo podré ver. Que estoy y estaré sola. Por siempre.
Algo hago mal allí por que mis ojos vuelven una y otra vez a sus labios, y sus palabras no dejan de entrelazarse en mis oídos.
Quizás es porque encuentro la respuesta a algo. A por que, cuando por segunda ocasión me encuentro con él, no es distinto. Yo no soy diferente.
Es aquella Noche.
Noche despuntada en la huella imborrable del calor de cabalgar el eléctrico lomo esmeralda de Ayahuasca. Que me inunda de la espiral de la búsqueda del remedio para la Madre, me inunda de los pasos por Dániel, Paula, Aristides y Doa, a través de la selva hasta un pequeño abismo.
Que me ahoga en el sentimiento de lo mas bajo, maligno, y oscuro resonando en mi interior por que me es propio.
Que me paraliza delante de la Silueta Inconcebible, rodeada de la Canción Invertida, a la que a duras penas afecto con la Tonada de mi Corazón.
Que me tiene a escasos pasos de Doa pero a un Infierno de distancia.
No puedo vencer a Bropius y su Voz, amplificada por el terror puro y ascendente de Doa, que llama a la abominación del Fin, que se yergue justo detrás de la muchacha, escupiendo sangre y osamentas blanqueadas. Solo aguanto y contemplo. Aguanto y contemplo. Aguanto. Contemplo
Hasta que son Pola y Anibal los que surgen entre los dos. Son el hombre que amo y el que ame los que arden en la sangre y se mueren.
La Muerte se los lleva y son engullidos por la Llama de la destrucción y escupidos por el gigante como dos despojos blanquecinos y candentes mas.
Y todo es real. Hasta el ultimo suspiro.
¿Como puedo afianzarme en buscar el Corazón del Mundo cuando el mio se hiende?
Me quiebro, estoy huyendo, salto muy lejos en el abrazo de Charo.
No los encuentro. Charo se va. Y de repente estoy sola.
Entro en la Noche Oscura.
Noche fenecida en el abrazo de Bropius.
Su dulces labios me susurran en la oscuridad. Me piden elección. Me dan a elegir Invierno por Doa.
Yo no puedo hacerlo. No puedo dejarla en ese infierno. Con este asesino. Con aquel Horror que la llena poco a poco de atrocidad. Si lo hago mato lo que hay en mi. Mato toda mi esperanza. Mato el hecho que hace mucho tiempo asumí que no puedo juzgar una vida como un medio, dándole un valor menor sobre el de un fin mayor.
Mato lo que he alzado desde mis frágiles cimientos. La mato a ella.
Y solo puedo hacerlo con las armas que tengo.
Y mi única arma es el Corazón. Es amor.
Descubro que soy capaz de aceptar su ofrecimiento.
Que no puedo dejar de confiar.
Que nunca hago lo correcto.
Y el me hace una ultima proposición.
El final de la noche junto a él por la promesa de que nunca mas matara.
Percibo al asesino en él, que hasta entonces he intuido, y recorro la espiral de rostros y nombres que al inicio de la noche trace, y afianzo la certeza de que no hay escrúpulos ni moral que permitan que uno de ellos o todos no caigan bajo sus actos. Solo la mía.
Sin palabras, solo con la cabeza asiento, y el suavemente, con suma delicadeza toma mi cuerpo.
Sobre la estera de la selva hacemos el amor, y aunque aun no lo vislumbro he aceptado mi destino.
Adquiero mi nuevo rostro, tomándoselo a él.
Me convierto en lo que él había decidido ser.
Me convierto en la Muerte.
Esta es la otra cúspide. La cúspide del Dolor y la insensatez. De lo que creo que es lo correcto y del alcance del amor.
Hacia abajo todo se funde con tonos negros.
Caminamos Doa y yo hasta el campamento.
La Locura y la Loca.
Y me siento plana, sin acotación, como una balsa en el ojo de la tormenta.
La noche termina y el alba no es la que es.
Es como lo que contemplo en Chartres. Es opaca y fría. Cruda. Invernal.
Pero hoy, como todos los hoys desde el Final, no por que se alimente la sensación desde fuera.
Es mi Frío. Es mi Muerte. Es mi Juicio.
Mi voluntad lucha contra mi voluntad.
Cada hoy no me siento mas vieja.
Cada hoy me siento menos viva.
23/8/08
Vivir (y Morir) en la Creencia (iii). Invierno.
Sigo sin encontrarme bien. Creí que con los días y el descanso, empezaría la mejoría como ocurrió en las anteriores ocasiones pero es todo lo contrario. Mi cuerpo sigue débil y flácido y duele cada vez mas. Mi animo incluso esta peor.
Quizás sea esa la diferencia. No encuentro las energías o las razones para querer curarme. No lo hago conscientemente. Lo sé, por que lo poco que poseo se empeña en el esfuerzo, hasta la postración, de seguir. Pero no soy tan fuerte. A veces, muchas mas de las que quisiera, la pesadumbre me nubla y son Mina y Santiago y sus niños y mi valiente Annette y mi querida Natasha, los que son un consuelo.
También viene mi amada Yue, que me mima y me sacude, como solo los que ven todos los ángulos y los comprenden, lo hacen. Yo me miro en sus ojos, que me piden que no me rinda, y la escucho y me rebelo contra mi misma.
Intento aprovechar las pequeñas parcelas del día en que no me siento quieta y fría y me abrazo a ellas.
Como cuando dejan a mi niño sobre mi pecho y come. O cuando Santiago pone música y me lee. O cuando Yue me acaricia.
Me es difícil. El invierno que me prometió Bropius que yo seria, no se ha marchado. El resto de la humanidad ya no lo tiene cerca, pero creo que en mi esta esperando quedar enraizado. Pienso demasiado, en que lo que dijo, el que no vería el nuevo mundo, es verdad. Demasiado a menudo la nieve forma mi maltrecho espíritu.
Me es difícil, aun no estando sola.
Pero la presencia de los que me quieren es cálida y es solida. Y a veces inesperada.
Creí que era Pola, por que no suele venir pronto para permitir que yo descanse, pero han sido otros rostros los que han ido apareciendo entre serios, tímidos, asombrados y azorados, para alinearse al pie de mi cama.
Pero solo han permanecido así por unos instantes.
Enseguida Doa y Aristides se han adelantado hasta mi lado, buscando mi mano y ofreciendo sonrisas intensas. Amelía se ha quedado a medio camino justo por detrás de los dos mas lanzados, supongo que imbuida de un contradictorio sentimiento entre la gratitud y el recelo. Roberto no ha rehuido mi mirada, es mas, ha sido el único que la ha enfrentado nada mas entrar, pero en vez de buscarme a mi se ha concentrado en la cuna con gesto adusto y miradas continuadas de interrogación.
Al pie ha quedado Daniel, con las gafas de sol ocultando su mirada y sus labios curvados con calidez, formal pero presente, si entendéis lo que quiero decir.
La mezcla de sus voces me ha traído la punzada de los recuerdos: las tristezas y las agonías.
He evocado a Doa y Daniel el día siguiente de nuestra llegada a Chachapoyas, cuando de forma enigmática recorrimos en la noche la distancia hasta su campamento. Allí donde Doa soñaba encontrar un remedio para el hambre en el mundo y Daniel la acompañaba, por lo que, primero creí ver era amor, y después comprendí que es algo mas admirable.
Después vinieron Roberto y Ariel, que la luz de la diosa acoja, y el resto de miembros de la ahora casi extinta Akhasa. A Aristides lo vi después, en las estribaciones de lo que no puedo describir mas que como el mas lucido de los sueños, y creo que fue el primer rostro junto con el de Pola , que contemple cuando ya no estaba en la Oscuridad.
Me he alegrado tanto de verlos de nuevo, aunque parezca extraño por que casi no los conozco, pero no os podéis imaginar lo cercana que me siento a cada uno de ellos y lo que agradezco tanto el poder hacerlo.
Doa ha cogido a mi pequeño en brazos, con cariño y cuidado. Como una parte hermosa en lo que es un mundo nuevo en la que alrededor se han apiñado el resto de sus compañeros. Hasta Daniel se ha librado de esa incomodidad floja de su flema británica que le estaba constriñendo para hacerlo. Doa ha vuelto a darme las gracias, por lo que hice por ella y también la han secundado Amelía, Roberto, los cinco como un coro enmarañado.
Ha sido un acto que no he tenido fuerzas para poder disfrutar por completo como que debía ser. Me he puesto a llorar por que no se como frenar el agujero, cuando viene, del desconsuelo que me produce la ausencia de los muertos y el frío de mi sentimiento de culpa.
Ha sido un estallido de sentimientos capaz de descolocar a casi todos.
Pero Doa no se amilanado. Con la mano de Daniel sobre su hombro, cuando el sol se ha eclipsado en mi pecho, ella lo ha agarrado con un susurro y el calor de dejar a mi niño sobre mi cuello, para mantenerlo brillando.
He visto en sus ojos lo que ella vio en lo míos cuando en la oscuridad de la selva la rodee con el brazo, envuelta aun en la locura, tras la Noche de la manos de Bropius y su Madre mas Oscura para ambas.
Sus manos se han cruzado sobre su pecho. Sus ojos me han intentado mostrarme una salida. Darme su esperanza.
- "Creía que tu eras la fuerte. Creí que seria yo la que no lo podría soportar. Creí que seria yo la que tendría que denodarse por tener que demostrar que había valido la pena"
- "Yo... Yo ya no sé si soy fuerte. Soy cabezota e intensa pero no sé si fuerte. Soy la persona mas peligrosa del mundo, ¿como se es fuerte sabiendo eso?"
-"A mi me parece que hay que tener una gran fuerza para decidir lo que decidiste si lo que nos ha contado Doa es cierto".
-"Inconsciencia, Daniel. Lo que es grande es mi inconsciencia. He estado a punto de Exterminar a Todos."
-"¿Decidiste sin pensarlo, eso es lo que dices?" - Roberto ha sonado tan serio.
-"Lo pensé, os lo juro que lo pensé, pero me maldigo por que no lo hice lo suficiente. Por que no es la primera vez."
Sus miradas se han cruzado en la confusión.
-"¿Pensaste solo en mi, pensaste solo en Doa?"
-"Si. Pensé en ti. Desee sacarte de aquel infierno. Desee en salvar a todos. A todas esas caras con un nombre, aunque no las conociera. No quise mas muerte. Pero olvide a la Diosa. Olvide por que había ido hasta allí"
-"Y te convertiste en el rostro de la muerte."
-"Si, Roberto, acepte ser el Invierno"
El silencio ha sido sobrecogedor. Pero se ha roto desde el extremo que nunca esperas.
-"¡Guau! Ahora todo tiene sentido" - ha exclamado Aristides - "¡Que fuerte! Yo no hubiera podido."
-"Ni yo" - ha dicho Daniel.
-"Tampoco yo. ¿Y tu Amelía?"
-"¡Joder! Me conoces Roberto. Sé ponerme lejos de lo que me supera"
-"Ni yo tampoco. No creo que nadie de nosotros pudiera estar cerca de esa locura" - Ha afirmado Doa.
He contemplado sus miradas extrañas dotadas de sentimientos extraños y me he mordido el labio impelida por esa ansia agónica que te da el ver que eres un ser horrible en el reflejo de la mirada de los otros. Mis ojos se han vuelto a nublar con las lágrimas.
En mi garganta no han quedado palabras.
-"¿Por que llora?
-"Creo que no lo comprende, Daniel"
-"¿No lo comprende, Amelía?"
-"No entiende, Roberto, que aunque puede que ninguno la admiremos aun se lo agradezcamos. Por que escogió hacer algo por nosotros cuando todo era mas grande."
-"El camino del infierno esta lleno de buenas intenciones"
-"Creo que hubiera preferido el infierno para ella antes que la aniquilación de todo lo que le importa, Dániel."
La voz de Doa me ha seguido acariciando con su sinceridad en un susurro.
-"Te dije, allá en Chachapoyas, que no sé si había valido la pena que hubieras hecho lo hiciste por mi. Lo sigo creyendo" - se ha apartado el cabello rubio del rostro y me ha mirado directamente a los ojos apenas a unos centímetros. - "Pero te vuelvo a dar las gracias, siempre te las daré." - se ha parado un segundo para incorporarse pero luego ha vuelto a mi oído, para que nadie la oyera -"Piensa en que ello va a ser como tu maldición eterna. No podremos dejar de ver e ti el Invierno. Pero si algo yo sé es que hasta en el Frío también surgen las mas bellas flores."
Y ella me ha acercado hasta la cara a mi dormido querubín.
Yo lo he abrazado con cariño hasta que se ha despertado, pero lo que han observado mis ojos no ha sido el alborotado cabello oscuro de mi hijo.
No han parado de contemplar la figura de Doa y los demás, levantándose y marchándose entre susurros.
Aun en la nieve de mi corazón, el calor de sus rasgos ha prevalecido, como si Doa aun permaneciera allí.
Mis labios han recuperado las fuerzas.
-"Yo también lo sé. Es todo a lo que me aferro, hija de las Sirenas. Lo es"
Cuando Yue ha entrado a devolver al niño a la cuna, le he pedido que se quedara un rato mas y que me cogiera la mano.
Se habrá sorprendido mucho por que por un buen rato, he dormido. De verdad, he dormido.
Quizás sea esa la diferencia. No encuentro las energías o las razones para querer curarme. No lo hago conscientemente. Lo sé, por que lo poco que poseo se empeña en el esfuerzo, hasta la postración, de seguir. Pero no soy tan fuerte. A veces, muchas mas de las que quisiera, la pesadumbre me nubla y son Mina y Santiago y sus niños y mi valiente Annette y mi querida Natasha, los que son un consuelo.
También viene mi amada Yue, que me mima y me sacude, como solo los que ven todos los ángulos y los comprenden, lo hacen. Yo me miro en sus ojos, que me piden que no me rinda, y la escucho y me rebelo contra mi misma.
Intento aprovechar las pequeñas parcelas del día en que no me siento quieta y fría y me abrazo a ellas.
Como cuando dejan a mi niño sobre mi pecho y come. O cuando Santiago pone música y me lee. O cuando Yue me acaricia.
Me es difícil. El invierno que me prometió Bropius que yo seria, no se ha marchado. El resto de la humanidad ya no lo tiene cerca, pero creo que en mi esta esperando quedar enraizado. Pienso demasiado, en que lo que dijo, el que no vería el nuevo mundo, es verdad. Demasiado a menudo la nieve forma mi maltrecho espíritu.
Me es difícil, aun no estando sola.
Pero la presencia de los que me quieren es cálida y es solida. Y a veces inesperada.
Creí que era Pola, por que no suele venir pronto para permitir que yo descanse, pero han sido otros rostros los que han ido apareciendo entre serios, tímidos, asombrados y azorados, para alinearse al pie de mi cama.
Pero solo han permanecido así por unos instantes.
Enseguida Doa y Aristides se han adelantado hasta mi lado, buscando mi mano y ofreciendo sonrisas intensas. Amelía se ha quedado a medio camino justo por detrás de los dos mas lanzados, supongo que imbuida de un contradictorio sentimiento entre la gratitud y el recelo. Roberto no ha rehuido mi mirada, es mas, ha sido el único que la ha enfrentado nada mas entrar, pero en vez de buscarme a mi se ha concentrado en la cuna con gesto adusto y miradas continuadas de interrogación.
Al pie ha quedado Daniel, con las gafas de sol ocultando su mirada y sus labios curvados con calidez, formal pero presente, si entendéis lo que quiero decir.
La mezcla de sus voces me ha traído la punzada de los recuerdos: las tristezas y las agonías.
He evocado a Doa y Daniel el día siguiente de nuestra llegada a Chachapoyas, cuando de forma enigmática recorrimos en la noche la distancia hasta su campamento. Allí donde Doa soñaba encontrar un remedio para el hambre en el mundo y Daniel la acompañaba, por lo que, primero creí ver era amor, y después comprendí que es algo mas admirable.
Después vinieron Roberto y Ariel, que la luz de la diosa acoja, y el resto de miembros de la ahora casi extinta Akhasa. A Aristides lo vi después, en las estribaciones de lo que no puedo describir mas que como el mas lucido de los sueños, y creo que fue el primer rostro junto con el de Pola , que contemple cuando ya no estaba en la Oscuridad.
Me he alegrado tanto de verlos de nuevo, aunque parezca extraño por que casi no los conozco, pero no os podéis imaginar lo cercana que me siento a cada uno de ellos y lo que agradezco tanto el poder hacerlo.
Doa ha cogido a mi pequeño en brazos, con cariño y cuidado. Como una parte hermosa en lo que es un mundo nuevo en la que alrededor se han apiñado el resto de sus compañeros. Hasta Daniel se ha librado de esa incomodidad floja de su flema británica que le estaba constriñendo para hacerlo. Doa ha vuelto a darme las gracias, por lo que hice por ella y también la han secundado Amelía, Roberto, los cinco como un coro enmarañado.
Ha sido un acto que no he tenido fuerzas para poder disfrutar por completo como que debía ser. Me he puesto a llorar por que no se como frenar el agujero, cuando viene, del desconsuelo que me produce la ausencia de los muertos y el frío de mi sentimiento de culpa.
Ha sido un estallido de sentimientos capaz de descolocar a casi todos.
Pero Doa no se amilanado. Con la mano de Daniel sobre su hombro, cuando el sol se ha eclipsado en mi pecho, ella lo ha agarrado con un susurro y el calor de dejar a mi niño sobre mi cuello, para mantenerlo brillando.
He visto en sus ojos lo que ella vio en lo míos cuando en la oscuridad de la selva la rodee con el brazo, envuelta aun en la locura, tras la Noche de la manos de Bropius y su Madre mas Oscura para ambas.
Sus manos se han cruzado sobre su pecho. Sus ojos me han intentado mostrarme una salida. Darme su esperanza.
- "Creía que tu eras la fuerte. Creí que seria yo la que no lo podría soportar. Creí que seria yo la que tendría que denodarse por tener que demostrar que había valido la pena"
- "Yo... Yo ya no sé si soy fuerte. Soy cabezota e intensa pero no sé si fuerte. Soy la persona mas peligrosa del mundo, ¿como se es fuerte sabiendo eso?"
-"A mi me parece que hay que tener una gran fuerza para decidir lo que decidiste si lo que nos ha contado Doa es cierto".
-"Inconsciencia, Daniel. Lo que es grande es mi inconsciencia. He estado a punto de Exterminar a Todos."
-"¿Decidiste sin pensarlo, eso es lo que dices?" - Roberto ha sonado tan serio.
-"Lo pensé, os lo juro que lo pensé, pero me maldigo por que no lo hice lo suficiente. Por que no es la primera vez."
Sus miradas se han cruzado en la confusión.
-"¿Pensaste solo en mi, pensaste solo en Doa?"
-"Si. Pensé en ti. Desee sacarte de aquel infierno. Desee en salvar a todos. A todas esas caras con un nombre, aunque no las conociera. No quise mas muerte. Pero olvide a la Diosa. Olvide por que había ido hasta allí"
-"Y te convertiste en el rostro de la muerte."
-"Si, Roberto, acepte ser el Invierno"
El silencio ha sido sobrecogedor. Pero se ha roto desde el extremo que nunca esperas.
-"¡Guau! Ahora todo tiene sentido" - ha exclamado Aristides - "¡Que fuerte! Yo no hubiera podido."
-"Ni yo" - ha dicho Daniel.
-"Tampoco yo. ¿Y tu Amelía?"
-"¡Joder! Me conoces Roberto. Sé ponerme lejos de lo que me supera"
-"Ni yo tampoco. No creo que nadie de nosotros pudiera estar cerca de esa locura" - Ha afirmado Doa.
He contemplado sus miradas extrañas dotadas de sentimientos extraños y me he mordido el labio impelida por esa ansia agónica que te da el ver que eres un ser horrible en el reflejo de la mirada de los otros. Mis ojos se han vuelto a nublar con las lágrimas.
En mi garganta no han quedado palabras.
-"¿Por que llora?
-"Creo que no lo comprende, Daniel"
-"¿No lo comprende, Amelía?"
-"No entiende, Roberto, que aunque puede que ninguno la admiremos aun se lo agradezcamos. Por que escogió hacer algo por nosotros cuando todo era mas grande."
-"El camino del infierno esta lleno de buenas intenciones"
-"Creo que hubiera preferido el infierno para ella antes que la aniquilación de todo lo que le importa, Dániel."
La voz de Doa me ha seguido acariciando con su sinceridad en un susurro.
-"Te dije, allá en Chachapoyas, que no sé si había valido la pena que hubieras hecho lo hiciste por mi. Lo sigo creyendo" - se ha apartado el cabello rubio del rostro y me ha mirado directamente a los ojos apenas a unos centímetros. - "Pero te vuelvo a dar las gracias, siempre te las daré." - se ha parado un segundo para incorporarse pero luego ha vuelto a mi oído, para que nadie la oyera -"Piensa en que ello va a ser como tu maldición eterna. No podremos dejar de ver e ti el Invierno. Pero si algo yo sé es que hasta en el Frío también surgen las mas bellas flores."
Y ella me ha acercado hasta la cara a mi dormido querubín.
Yo lo he abrazado con cariño hasta que se ha despertado, pero lo que han observado mis ojos no ha sido el alborotado cabello oscuro de mi hijo.
No han parado de contemplar la figura de Doa y los demás, levantándose y marchándose entre susurros.
Aun en la nieve de mi corazón, el calor de sus rasgos ha prevalecido, como si Doa aun permaneciera allí.
Mis labios han recuperado las fuerzas.
-"Yo también lo sé. Es todo a lo que me aferro, hija de las Sirenas. Lo es"
Cuando Yue ha entrado a devolver al niño a la cuna, le he pedido que se quedara un rato mas y que me cogiera la mano.
Se habrá sorprendido mucho por que por un buen rato, he dormido. De verdad, he dormido.
17/8/08
Vivir (y Morir) en la Creencia (ii). Herencias.
Tirada, convaleciente, en una cama que me es extraña, lo único que hago es pensar y pensar y seguir pensando sin remedio.
Pienso en que mi vida me ha ido permitiendo conocer una infinidad de estados y personas extraordinarias. Pienso en los que me afectan ahora.
Estoy destrozada en cuerpo y espíritu, pero queda casi intacta mi alma y mi mente se aleja a la selva, a menos de setenta kilómetros de esa mancha de civilización de Perú que se llama Chachapoyas, ahora a una inmensidad de distancia y tiempo de esta habitación en Chartres que es y sera mi casa, rememorando a algunas de ellas.
Pienso en la grandeza de la naturaleza, y en la fuerza de las decisiones que parten de ese rincon del alma y un nudo me contrae las entrañas, por que así como yo aun respiro y lloro, y miro de reojo con amor a esa minúscula cosita que duerme y se agita en su cuna, muchos de ellos están muertos.
Eran personas comunes cuyo carácter y templanza les han llevado a los mismos lugares que nos
atrajeron a nosotros, cada uno por sus propias razones.
Eligen igual que elige Pola, o Charo o lo hago yo. Eligen.
Dos días después de haber experimentado en el sueño la agonía de la Madre, conocí a Amanda Vernuelle, en el jardín de un hotel acogedor en la lejana ciudad de Chachapoyas. Eran las cuatro de la madrugada pero ella se había mantenido en vela esperándonos.
Demudada a la espera de una noticia, la que fuera sobre la razón que la había empujado hasta allí, su padre desaparecido ventitantos años atrás.
El mismo padre que en sueños la había llamado acudir hasta esta tierra hermosa y distante, pidiéndole que acabara algo que él no pudo completar. Acabándolo aun en la muerte.
Sola recibió lo que le pudimos dar, y supongo sola se enfrento a lo que le deparo en la selva.
Desearía con todas mis fuerzas poder volver allí atrás y convencerla de dar media vuelta.
Pero no tuve la lucidez ni los redaños. No tuve muchas cosas. O tuve demasiadas.
Amanda partió en pos de las rutas de la vida le habían dejado en herencia y yo pienso en las que deseo dejar y dejo a mis hijos.
Pienso en que esperanzas Don Eteko, el chaman jíbaro, habría depositado en su valiente hijo Elias.
Me pregunto que con que planes contaba Miguel que el futuro le permitiría, a él, a los miembros de su función Akhasha y a la humanidad en general.
Recuerdo cada uno de los detalles del rostro de Anibal, gritándome en silencio con sus gestos lo no quería para nuestra hija, al coste de mi propia vida.
Y mas. Pienso en mucha gente mas. En cuanto mis fuerzas se recuperen, deseo hablar con mas claridad de todos ellos pero ahora lo que siento se empaña por el dolor, y el auto compadecimiento y no merecen eso.
Pero si que siento una fina relación en todos nosotros al respecto de nuestro legado, una relación que aun asediada por la muerte se conduce hacia un porvenir en el que al menos luce tenuemente la vida.
No quiero saber ni entender que sueños abordaba Bropius para un hijo traído al mundo después del Ultimo Invierno de la Humanidad.
No puedo preguntárselo a Don Eteko, a Miguel, a Max, a Paula, a los chamanes Guaraníes ni siquiera a Cazadora de Monstruos.
Es una respuesta que se ha tragado mi decisión en aquel lugar.
Pero nadie me tiene que decir lo que deseó Elias, todo un hombre a sus catorce años, huérfano de padre no hacia mas que unos instantes y enfrentado débil y exhausto, al rostro de la Muerte, que era mi rostro.
En aquel momento quiso un mundo en el que merecía la pena luchar y morir por que el niño, apenas recién nacido, en mis brazos viviera, y yo tome esa herencia.
Siento que habría sido un padre magnifico si hubiera sido yo la que no estuviera. Pero la fortuna no es como la queremos, si no como la forjamos. O quizás todo lo contrario.
Cierro los párpados y las imágenes me duelen. Pero no me queda dentro otra cosa. Yo debería estar muerta y ellos vivos pero no tengo ya el poder de dar ese legado.
Sin embargo tengo dos hijos en los que pensar. Y siento que tengo a toda la humanidad.
Mi cabeza no deja de pensar, muy en serio, agarrando las hebras de mi creencia, mi responsabilidad, y mi moral, que herencia estoy empezando a dejar.
Pienso en que mi vida me ha ido permitiendo conocer una infinidad de estados y personas extraordinarias. Pienso en los que me afectan ahora.
Estoy destrozada en cuerpo y espíritu, pero queda casi intacta mi alma y mi mente se aleja a la selva, a menos de setenta kilómetros de esa mancha de civilización de Perú que se llama Chachapoyas, ahora a una inmensidad de distancia y tiempo de esta habitación en Chartres que es y sera mi casa, rememorando a algunas de ellas.
Pienso en la grandeza de la naturaleza, y en la fuerza de las decisiones que parten de ese rincon del alma y un nudo me contrae las entrañas, por que así como yo aun respiro y lloro, y miro de reojo con amor a esa minúscula cosita que duerme y se agita en su cuna, muchos de ellos están muertos.
Eran personas comunes cuyo carácter y templanza les han llevado a los mismos lugares que nos
atrajeron a nosotros, cada uno por sus propias razones.
Eligen igual que elige Pola, o Charo o lo hago yo. Eligen.
Dos días después de haber experimentado en el sueño la agonía de la Madre, conocí a Amanda Vernuelle, en el jardín de un hotel acogedor en la lejana ciudad de Chachapoyas. Eran las cuatro de la madrugada pero ella se había mantenido en vela esperándonos.
Demudada a la espera de una noticia, la que fuera sobre la razón que la había empujado hasta allí, su padre desaparecido ventitantos años atrás.
El mismo padre que en sueños la había llamado acudir hasta esta tierra hermosa y distante, pidiéndole que acabara algo que él no pudo completar. Acabándolo aun en la muerte.
Sola recibió lo que le pudimos dar, y supongo sola se enfrento a lo que le deparo en la selva.
Desearía con todas mis fuerzas poder volver allí atrás y convencerla de dar media vuelta.
Pero no tuve la lucidez ni los redaños. No tuve muchas cosas. O tuve demasiadas.
Amanda partió en pos de las rutas de la vida le habían dejado en herencia y yo pienso en las que deseo dejar y dejo a mis hijos.
Pienso en que esperanzas Don Eteko, el chaman jíbaro, habría depositado en su valiente hijo Elias.
Me pregunto que con que planes contaba Miguel que el futuro le permitiría, a él, a los miembros de su función Akhasha y a la humanidad en general.
Recuerdo cada uno de los detalles del rostro de Anibal, gritándome en silencio con sus gestos lo no quería para nuestra hija, al coste de mi propia vida.
Y mas. Pienso en mucha gente mas. En cuanto mis fuerzas se recuperen, deseo hablar con mas claridad de todos ellos pero ahora lo que siento se empaña por el dolor, y el auto compadecimiento y no merecen eso.
Pero si que siento una fina relación en todos nosotros al respecto de nuestro legado, una relación que aun asediada por la muerte se conduce hacia un porvenir en el que al menos luce tenuemente la vida.
No quiero saber ni entender que sueños abordaba Bropius para un hijo traído al mundo después del Ultimo Invierno de la Humanidad.
No puedo preguntárselo a Don Eteko, a Miguel, a Max, a Paula, a los chamanes Guaraníes ni siquiera a Cazadora de Monstruos.
Es una respuesta que se ha tragado mi decisión en aquel lugar.
Pero nadie me tiene que decir lo que deseó Elias, todo un hombre a sus catorce años, huérfano de padre no hacia mas que unos instantes y enfrentado débil y exhausto, al rostro de la Muerte, que era mi rostro.
En aquel momento quiso un mundo en el que merecía la pena luchar y morir por que el niño, apenas recién nacido, en mis brazos viviera, y yo tome esa herencia.
Siento que habría sido un padre magnifico si hubiera sido yo la que no estuviera. Pero la fortuna no es como la queremos, si no como la forjamos. O quizás todo lo contrario.
Cierro los párpados y las imágenes me duelen. Pero no me queda dentro otra cosa. Yo debería estar muerta y ellos vivos pero no tengo ya el poder de dar ese legado.
Sin embargo tengo dos hijos en los que pensar. Y siento que tengo a toda la humanidad.
Mi cabeza no deja de pensar, muy en serio, agarrando las hebras de mi creencia, mi responsabilidad, y mi moral, que herencia estoy empezando a dejar.
27/7/08
Vivir (y Morir) en la Creencia (i). Soñar para Conocer lo que esta Lejos.
Había una puerta en su sueño.
Una abertura obtusa por la que apenas se vislumbraba el paisaje al otro margen.
El intruso había accedido hasta nosotros a través de esa oquedad, por los sueños de Annette.
Allí estaba. Podría haberme contenido y contentado con solo mirar. Haberme quedado a este lado y haber esperado que los acontecimientos venideros se hubieran manifestado con otro aspecto.
Pero traspase el umbral, buscando saber lo que acechaba mas allá de sus limites y la naturaleza de aquel que había utilizado a mi hija para espiarnos.
Es paradójico, que los jíbaros (el intruso es un jíbaro) hablen que se puede soñar para conocer lo que esta lejos.
Ellos como los papunya australianos son conscientes de su alcance, al igual que yo lo voy siendo, tanto como soy inconsciente en muchas otras facetas.
Viajo hacia el centro y me alejo al hacerlo.
Tras la puerta había un lugar hermoso, con la hermosura de lo recién nacido y lo virgen. Las amapolas brillaban al sol sobre las olas de hierba.
Pero no había paz.
Lo oí en el momento que puse mi mano sobre la tierra y el gemido vino hasta mi desde el árbol que había trazado, con toda su fuerza.
Al principio fui capaz de inquirir sobre aquella aflicción y la Madre me contesto que estaba cansada, cansada de devorar a sus hijos. Su suplica de descanso al Padre me sacudió.
Luego la convulsión de lo terrible me hizo recular. Annette estaba junto a mi y yo la tome en brazos antes de desvanecerme y despertar profundamente consternada junto a la cuna de mi niña.
Lo terrible estaba ocurriendo y no sabia donde ni porque.
Solo conocí que era Terrible.
Los sueños te dan conocimiento no respuestas.
Estas las tienes que dar tu.
Una abertura obtusa por la que apenas se vislumbraba el paisaje al otro margen.
El intruso había accedido hasta nosotros a través de esa oquedad, por los sueños de Annette.
Allí estaba. Podría haberme contenido y contentado con solo mirar. Haberme quedado a este lado y haber esperado que los acontecimientos venideros se hubieran manifestado con otro aspecto.
Pero traspase el umbral, buscando saber lo que acechaba mas allá de sus limites y la naturaleza de aquel que había utilizado a mi hija para espiarnos.
Es paradójico, que los jíbaros (el intruso es un jíbaro) hablen que se puede soñar para conocer lo que esta lejos.
Ellos como los papunya australianos son conscientes de su alcance, al igual que yo lo voy siendo, tanto como soy inconsciente en muchas otras facetas.
Viajo hacia el centro y me alejo al hacerlo.
Tras la puerta había un lugar hermoso, con la hermosura de lo recién nacido y lo virgen. Las amapolas brillaban al sol sobre las olas de hierba.
Pero no había paz.
Lo oí en el momento que puse mi mano sobre la tierra y el gemido vino hasta mi desde el árbol que había trazado, con toda su fuerza.
Al principio fui capaz de inquirir sobre aquella aflicción y la Madre me contesto que estaba cansada, cansada de devorar a sus hijos. Su suplica de descanso al Padre me sacudió.
Luego la convulsión de lo terrible me hizo recular. Annette estaba junto a mi y yo la tome en brazos antes de desvanecerme y despertar profundamente consternada junto a la cuna de mi niña.
Lo terrible estaba ocurriendo y no sabia donde ni porque.
Solo conocí que era Terrible.
Los sueños te dan conocimiento no respuestas.
Estas las tienes que dar tu.
Diario para una Luz (xxv). Paris.
Diario para una Luz (xxiv). La Casa de Hermes.
Día 33.
He tenido una sensación de sobrecogimiento familiar, de deja vu cuando Eila ha introducido la impresionante llave de hierro en la cerradura.
Sobre el umbral casi imperceptible en la oscuridad de la noche si no sabes que esta ahí nos ha recibido una efigie vencedora del tiempo y de los elementos de un Hermes receptor y visionario.
Esta era la casa de Aneta y Roman; la casa de Pola, y hoy el hogar de Eila pero sobre todo es la morada de Hermes.

Ella, Eila ha sido muy amable en recibirnos e incluso venir a rescatarnos de la Plaza de Wenceslao y guiarnos hasta Malá Estrana y este magnifico edificio.
No se que es lo que piensa de mi pero de ti no me cabe duda. Primero se ha quedado perpleja, como si recuperara un viejo recuerdo lejano, pero luego te ha cogido en brazos y te ha empezado a decir palabras cariñosas supongo que en checo y ahí estas ahora con ella, cogida a su cuello abriendo el portal.
Conmigo es distinto. Confuso. Como un torbellino que no alcanza a decidir su giro y dirección. Tan difícil de leer que al instante he dejado de intentarlo.
Cuando habéis traspuesto el soportal os he seguido y de veras después de dos viajes me he sentido en Praha.
Nos hemos preparado una cena frugal y hemos intercambiado las ultimas experiencias, como lo hacen aquellos que apenas se conocen. Como siempre he sido yo la que he hablado mas, por que sea mi bendición o mi maleficio me cuesta poco abrirme y confiar a los desconocidos.
Le he narrado nuestro periplo hasta aquí y ella nos ha contado cosas sobre la casa. Me he interesado por su padre Frantisek, y por su madre Alma y ha sido escueta pero tranquilizadora.
Después del café y de acostarte y de arroparte con una nana hemos dado un paseo nocturno por la casa sin ninguna palabra que rompiera el respetuoso silencio.
No en vano aquí ha habido tristes muertes violentas.
Pola no suele rememorarlo, y yo no insisto en que los demás sean como yo soy. Creo que Eila es como Pola.
Por eso he deambulado junto a ella con las manos entrelazadas en mi regazo hasta que hemos alcanzado el oscuro y fragante jardín. El frío aun atenaza las noches aun con la cercanía del verano pero su punzada ha sido vigorizante. El cielo se ve estupendamente bien desde este anciano claustro y las plantas se desenvuelven por doquier pero no ha sido eso lo que nos ha concentrado tanto tiempo que al fina a perdido su sentido cuantificarlo.
En la semioscuridad, envueltas por la próxima presencia de la ciudad y de su lento latido noctambulo nos hemos estado mirando largamente a los Ojos.
Mutuamente hemos compartido el incontenible regocijo de contemplar a quien en algún instante has tenido el firme deseo de ver. Deseándolo aun a través de las trabas de obstáculos como la Muerte y el Tiempo.
Te juro cariño que hacia mucho que no me sentía tan bien. Con algo tan sencillo.
Me podía haber imaginado al dueño de la casa sentado en las sombras deleitándose con este momento si no hubiera estado abierta a otros sentimientos.
El café de nuestras manos se ha tornado en un elixir helado e instintivamente en el instante correcto hemos decidido que era la hora de abarcar la tarea de descansar.
Le he cogido su taza para llevarla hasta la cocina y simple y llanamente le he dicho lo que sentía.
- Me alegro tanto de verte.
Ella me ha cogido de los hombro y me ha dado un beso cálido en la mejilla y me ha abrazado.
- Y yo. Yo también.
He visto ese brillo de audacia de Alma en sus pupilas en el reflejo de no sé que desconocida luz. Esa introspección nunca harta de asombro de Franta. Esos otros noventa y nueve nuevos matices de la cosecha propia de una vida vivida al máximo y esa abertura que muestra que los limites se han ampliado tanto que ya no los ves.
He visto las Alas en sus ojos.
Servida en su propia carne la consagración de esta Casa.
Plantada en el viaje infinito su propio Espíritu.
He dormido doce horas de un tirón y si he soñado no lo recuerdo.
Hoy por la mañana me he despertado con tu manitas en mi cara y tu ilimitada insistencia infantil y te he dado un largo beso y hasta el desayuno no hemos parado de hacernos cosquillas.
Los días van ha estar repletos de descubrimientos y experiencias.
Hoy miércoles, final de mayo nos espera Malá Estrana, el Puente, los castillos y lo que se nos ocurra.
Cargadas de vivencias volveremos a París.
Cargadas de esperanzas.
Y de empeño de alejar aun mas los limites.
Al final he sentido que si se puede.
He tenido una sensación de sobrecogimiento familiar, de deja vu cuando Eila ha introducido la impresionante llave de hierro en la cerradura.
Sobre el umbral casi imperceptible en la oscuridad de la noche si no sabes que esta ahí nos ha recibido una efigie vencedora del tiempo y de los elementos de un Hermes receptor y visionario.
Esta era la casa de Aneta y Roman; la casa de Pola, y hoy el hogar de Eila pero sobre todo es la morada de Hermes.

Ella, Eila ha sido muy amable en recibirnos e incluso venir a rescatarnos de la Plaza de Wenceslao y guiarnos hasta Malá Estrana y este magnifico edificio.
No se que es lo que piensa de mi pero de ti no me cabe duda. Primero se ha quedado perpleja, como si recuperara un viejo recuerdo lejano, pero luego te ha cogido en brazos y te ha empezado a decir palabras cariñosas supongo que en checo y ahí estas ahora con ella, cogida a su cuello abriendo el portal.
Conmigo es distinto. Confuso. Como un torbellino que no alcanza a decidir su giro y dirección. Tan difícil de leer que al instante he dejado de intentarlo.
Cuando habéis traspuesto el soportal os he seguido y de veras después de dos viajes me he sentido en Praha.
Nos hemos preparado una cena frugal y hemos intercambiado las ultimas experiencias, como lo hacen aquellos que apenas se conocen. Como siempre he sido yo la que he hablado mas, por que sea mi bendición o mi maleficio me cuesta poco abrirme y confiar a los desconocidos.
Le he narrado nuestro periplo hasta aquí y ella nos ha contado cosas sobre la casa. Me he interesado por su padre Frantisek, y por su madre Alma y ha sido escueta pero tranquilizadora.
Después del café y de acostarte y de arroparte con una nana hemos dado un paseo nocturno por la casa sin ninguna palabra que rompiera el respetuoso silencio.
No en vano aquí ha habido tristes muertes violentas.
Pola no suele rememorarlo, y yo no insisto en que los demás sean como yo soy. Creo que Eila es como Pola.
Por eso he deambulado junto a ella con las manos entrelazadas en mi regazo hasta que hemos alcanzado el oscuro y fragante jardín. El frío aun atenaza las noches aun con la cercanía del verano pero su punzada ha sido vigorizante. El cielo se ve estupendamente bien desde este anciano claustro y las plantas se desenvuelven por doquier pero no ha sido eso lo que nos ha concentrado tanto tiempo que al fina a perdido su sentido cuantificarlo.
En la semioscuridad, envueltas por la próxima presencia de la ciudad y de su lento latido noctambulo nos hemos estado mirando largamente a los Ojos.
Mutuamente hemos compartido el incontenible regocijo de contemplar a quien en algún instante has tenido el firme deseo de ver. Deseándolo aun a través de las trabas de obstáculos como la Muerte y el Tiempo.
Te juro cariño que hacia mucho que no me sentía tan bien. Con algo tan sencillo.
Me podía haber imaginado al dueño de la casa sentado en las sombras deleitándose con este momento si no hubiera estado abierta a otros sentimientos.
El café de nuestras manos se ha tornado en un elixir helado e instintivamente en el instante correcto hemos decidido que era la hora de abarcar la tarea de descansar.
Le he cogido su taza para llevarla hasta la cocina y simple y llanamente le he dicho lo que sentía.
- Me alegro tanto de verte.
Ella me ha cogido de los hombro y me ha dado un beso cálido en la mejilla y me ha abrazado.
- Y yo. Yo también.
He visto ese brillo de audacia de Alma en sus pupilas en el reflejo de no sé que desconocida luz. Esa introspección nunca harta de asombro de Franta. Esos otros noventa y nueve nuevos matices de la cosecha propia de una vida vivida al máximo y esa abertura que muestra que los limites se han ampliado tanto que ya no los ves.
He visto las Alas en sus ojos.
Servida en su propia carne la consagración de esta Casa.
Plantada en el viaje infinito su propio Espíritu.
He dormido doce horas de un tirón y si he soñado no lo recuerdo.
Hoy por la mañana me he despertado con tu manitas en mi cara y tu ilimitada insistencia infantil y te he dado un largo beso y hasta el desayuno no hemos parado de hacernos cosquillas.
Los días van ha estar repletos de descubrimientos y experiencias.
Hoy miércoles, final de mayo nos espera Malá Estrana, el Puente, los castillos y lo que se nos ocurra.
Cargadas de vivencias volveremos a París.
Cargadas de esperanzas.
Y de empeño de alejar aun mas los limites.
Al final he sentido que si se puede.
20/7/08
Diario para una Luz (xxiii). Transilvania no es Disneylandia.
Día 27.
Créeme cariño que me siento mal.
Me he estado riendo ahora, por que la risa de Emil es contagiosa, y su forma de mirarme es en el fondo tan gentil que te hace sentir mas protegida pero sé que no entierra del todo la vergüenza que hace poso amargo.
A veces me pregunto si se me puede sacar de casa, pero es que no he podido conseguir que no me sacaran de mis casillas.
¡Y que demonios, no eran americanos si no jodidos ingleses que no saben que no ya tienen por que alardear de superioridad!
¡Diosa, Calmate! Otra vez no. Debo controlarme. Debo controlar mi genio.
Tal vez si intento narrarlo fríamente sea mejor.
Esto es lo que ha pasado.
Hemos bajado hasta Bran, en la dirección de Brasov por que cuando se lo comente a Emil le pareció grandioso, por que es un lugar magnifico aunque el atractivo se le hubiera reducido al epíteto de "Castillo de Dracula".

Bajamos en nuestro coche y nos lo estábamos pasando muy bien. Emil y la historiadora que vive en Uraniborg tienen un conocimiento extenso y un verbo picante y preciso para explicar lo que verdaderamente es junto a lo que lo que la mayor parte de las veces te dicen que es.
Da igual que en este enorme castillo, el famoso Vlad, después mas famoso Dracula solo estuviera como huésped de la mazmorra durante dos meses. Da igual que una leyenda literaria de mas o menos un siglo lo haya empapado todo equívocamente. Eso no borra otras verdades mucho mejores. Las cosas son así, si quieres saber debes esforzarte.
La torre Eiffel no evita que en París también exista el Bois de Boulogne o la Saint Chapelle o la librería subterránea del Trocaredo donde te ofrecen café de un termo.
Lo que esta ahí sigue estando solo hay que querer verlo.
Y he estado descubriendo todo un mundo nuevo aquí en los Carpatos.
Lastima que hay quien no prefiere ver mas allá de su nariz henchida de engreimiento de superioridad.
Espero que se les haya clavado mi rostro enojado en el alma. Espero que se haya entendido muy bien mi francés para que después no se malinterprete que era rumana y esta buena gente no se cargue de la culpa.
Espero poder evitar hacer estas tonterías.
Lo había aguantado muy bien hasta la tarde, abstraída en la conversación con Emil y Greta y en tu mente inquieta. Pero a la luz de las antorchas, cuando en el crepúsculo una compañía de danza regional ha empezado a ejecutar las distintas ceremonias tradicionales, incluida la de Calusar una banda de cuatro o cinco hooligans de mediana edad, barriguita cervecera y cuenta corriente expuesta en sus atuendos se ha permitido la desfachatez de minusvalorar lo que estaba viendo con vehemencia.
Que para ver danzas de garrotes se hubieran ido a Oxfordshire, y que cuando empezarían las dramatizaciones al estilo Bela Lugosi y los efectos especiales.
Creo que lo mas coherente que les he espetado por que se lo he casi deletreado desde el fondo de mi alma ha sido que Transilvania no es Disneylandia aunque lo que realmente creo que quería gritar es que el mundo entero no lo es. Que dejáramos de tragarnos esa gran mentira cuando las verdades las tenemos ahí justo, justo delante.
Pero me temo que no he sido muy racional en las formas. Dirán lo que quieran de los franceses pero cuando insultamos lo hacemos con todas las tripas.
Sin embargo algo habrán entendido, mi vida, por que de inicio se han quedado pasmados mas de lo que hubiera esperado y después se han retirado en silencio con ese entrecejo altivo de desprecio que un ingles muestra cuando quiere hacer daño.
Después ha venido la risa suave de Emil y las dramatizaciones (Diosa, si que las había) de Vald Tepes y los efectos especiales.
Emil me ha cogido del brazo y ha roto la tensión invitándonos a una opípara cena.
Con media botella de vino y su grandilocuente forma de expresarlo hasta yo me estoy riendo. No es una risa limpia, pero es una risa. Él lo sabe y yo lo sé.
No me gusta quedarme a expensas de mi carácter. No me gustan esos brotes incontrolables de genio. Y menos me gusta el oscuro placer que sentía después de tenerlo.
Agradezco las sutiles señales de apoyo de Emil. Sus manos en mi hombro, o sus apretones en mis dedos.
Pero lo sigo pensando de regreso a Uraniborg.
Me pregunto por que ante algo tan nimio he estallado.
¿O para mi no es tan nimio?
Créeme cariño que me siento mal.
Me he estado riendo ahora, por que la risa de Emil es contagiosa, y su forma de mirarme es en el fondo tan gentil que te hace sentir mas protegida pero sé que no entierra del todo la vergüenza que hace poso amargo.
A veces me pregunto si se me puede sacar de casa, pero es que no he podido conseguir que no me sacaran de mis casillas.
¡Y que demonios, no eran americanos si no jodidos ingleses que no saben que no ya tienen por que alardear de superioridad!
¡Diosa, Calmate! Otra vez no. Debo controlarme. Debo controlar mi genio.
Tal vez si intento narrarlo fríamente sea mejor.
Esto es lo que ha pasado.
Hemos bajado hasta Bran, en la dirección de Brasov por que cuando se lo comente a Emil le pareció grandioso, por que es un lugar magnifico aunque el atractivo se le hubiera reducido al epíteto de "Castillo de Dracula".
Bajamos en nuestro coche y nos lo estábamos pasando muy bien. Emil y la historiadora que vive en Uraniborg tienen un conocimiento extenso y un verbo picante y preciso para explicar lo que verdaderamente es junto a lo que lo que la mayor parte de las veces te dicen que es.
Da igual que en este enorme castillo, el famoso Vlad, después mas famoso Dracula solo estuviera como huésped de la mazmorra durante dos meses. Da igual que una leyenda literaria de mas o menos un siglo lo haya empapado todo equívocamente. Eso no borra otras verdades mucho mejores. Las cosas son así, si quieres saber debes esforzarte.
La torre Eiffel no evita que en París también exista el Bois de Boulogne o la Saint Chapelle o la librería subterránea del Trocaredo donde te ofrecen café de un termo.
Lo que esta ahí sigue estando solo hay que querer verlo.
Y he estado descubriendo todo un mundo nuevo aquí en los Carpatos.
Lastima que hay quien no prefiere ver mas allá de su nariz henchida de engreimiento de superioridad.
Espero que se les haya clavado mi rostro enojado en el alma. Espero que se haya entendido muy bien mi francés para que después no se malinterprete que era rumana y esta buena gente no se cargue de la culpa.
Espero poder evitar hacer estas tonterías.
Lo había aguantado muy bien hasta la tarde, abstraída en la conversación con Emil y Greta y en tu mente inquieta. Pero a la luz de las antorchas, cuando en el crepúsculo una compañía de danza regional ha empezado a ejecutar las distintas ceremonias tradicionales, incluida la de Calusar una banda de cuatro o cinco hooligans de mediana edad, barriguita cervecera y cuenta corriente expuesta en sus atuendos se ha permitido la desfachatez de minusvalorar lo que estaba viendo con vehemencia.
Que para ver danzas de garrotes se hubieran ido a Oxfordshire, y que cuando empezarían las dramatizaciones al estilo Bela Lugosi y los efectos especiales.
Creo que lo mas coherente que les he espetado por que se lo he casi deletreado desde el fondo de mi alma ha sido que Transilvania no es Disneylandia aunque lo que realmente creo que quería gritar es que el mundo entero no lo es. Que dejáramos de tragarnos esa gran mentira cuando las verdades las tenemos ahí justo, justo delante.
Pero me temo que no he sido muy racional en las formas. Dirán lo que quieran de los franceses pero cuando insultamos lo hacemos con todas las tripas.
Sin embargo algo habrán entendido, mi vida, por que de inicio se han quedado pasmados mas de lo que hubiera esperado y después se han retirado en silencio con ese entrecejo altivo de desprecio que un ingles muestra cuando quiere hacer daño.
Después ha venido la risa suave de Emil y las dramatizaciones (Diosa, si que las había) de Vald Tepes y los efectos especiales.
Emil me ha cogido del brazo y ha roto la tensión invitándonos a una opípara cena.
Con media botella de vino y su grandilocuente forma de expresarlo hasta yo me estoy riendo. No es una risa limpia, pero es una risa. Él lo sabe y yo lo sé.
No me gusta quedarme a expensas de mi carácter. No me gustan esos brotes incontrolables de genio. Y menos me gusta el oscuro placer que sentía después de tenerlo.
Agradezco las sutiles señales de apoyo de Emil. Sus manos en mi hombro, o sus apretones en mis dedos.
Pero lo sigo pensando de regreso a Uraniborg.
Me pregunto por que ante algo tan nimio he estallado.
¿O para mi no es tan nimio?
13/7/08
Diario para una Luz (xxii). Dos Pasos Mas
Día 21.
Me sigo quedando sentada en la piedra que de alguna manera marca la entrada del Feudo, contigo durmiendo agotada en mi regazo, y el pequeño "Pulgas" en el tuyo.
Junto a mi esta Daniela, vestida para la ocasión pero paciente, esperando para acompañarme al otro lado cuando me decida a dar esos dos pasos mas.
Ahora es cuando me pregunto que es lo que pretendía viniendo hasta aquí.
No es los mismo cuando hablas de cambiar que cuando lo afrontas.
He hecho kilómetros y kilómetros, dándole vueltas a mis sentimientos y a mis anhelos y es solo desde ayer que la respuesta ha anidado en mi pero como una luna nueva ninguna faz se muestra. Incluso para todos mis esfuerzos lo que viene es una visión opaca.
La incertidumbre me cubre. Ya no seré la misma pero mi duda recurre continuamente a preguntarme que seré. A ratos incluso creo que podría no ser. No ser Luna, ser nada.
Delante de la pincelada del mundo imaginal mas intensa y grata que recuerdo, la cascada de posibilidades crece y crece y me apabulla.
No es un caos sin dirección al que te lanzas. Es un trasiego que reverbera con los ecos de Nearşova, Buda y Pest, Ljubliana y Bled y mas atrás.
Mas atrás de Metzen y Sighişoara, que París y Eren Vej. Con mucha voz de Cnossos y de Praga.
Una persona nunca es la misma que en otro momento, y el hilo coherente de las decisiones y las acciones te lo demuestra. Siempre caminas a algo nuevo. El hecho de caminar ya lo implica.
Pero aun así dudo. Por que soy humana y el vértigo, aunque sea horizontal me abruma. En mi es muy fácil saber que es el miedo a elegir mal. Pero creo que tener ese temor no es malo. Me separa de la locura de ser alguien afilado y ciego que al final es dañino. Creo que es de estar cuerda el pararse a pensar. Mas cunado tus actos convocan fuerzas superiores que no siempre comprendes y a las que apenas puedes creer poder detener con tus manos o con tus dientes.
Encontrarse en el umbral de la puerta de una parte del mundo que tiene tus posibilidades no es el fin del peregrinaje si no el siguiente escalón.
Uno concebido en los próximo dos pasos.
dos pasos mas, por que con uno solo te da la oportunidad de regresar o detenerte, pero si das el segundo es completamente seguro que ya no estas allá donde empezaste.
Sabrás algún día que no me vuelto atrás, por que sabrás por que vas a conocerme que soy tozuda y por que igual lo recuerdas por que estas aquí conmigo.
Pero le dicto estas palabras al diario para que sepas que he dado esos dos pasos y mas.
Pero sera cuando estés despierta.
Y cunado yo me envuelva con el crepúsculo con lo que siento.
Con serenidad, Valor y Sabiduría.
Y con dos pasos.
Día 22.
...............................................................................
Día 23.
El aire es extraño. Como si me sofocara y me apagara.
Esta mas allá del frió y la humedad de la noche.
Me siento extraña. Me siento extraña.
No es hasta el segundo paso que comprendo.
Veo a Anibal hacia el que tu corres esperándote con los brazos abierto mientras una O de sorpresa se traza en mis labios y cabeza me pregunta cuanto tiempo ha pasado.
¿Cuantos crepúsculos?¿Cuantas cabezadas y sueños?
Miro atrás y comprendo que la puerta del Feudo ya se ha cerrado, aunque aun puedo ver a Valer y a Calin desvanecerse en sus contornos.
No, no se desvanecen, la dureza de la intensidad del bosque a este lado los ofusca, me nubla los ojos.
De ahí viene el frió, de ahí la sensacion de presión.
El recuerdo de las noches se empieza a ordenar detrás de mis ojos.
Tantos días y tantas noches profundizando que al final perdieron sus limites y significado.
Tanto tiempo sin dormir pero dentro de un sueño.
Mi encuentro con Valer, mi decisión adulta.
Mi recepción con la Condesa. La mirada esquiva del Augur.
La luz y la Lampara.
Mi lampara con forma de Rana.
La Llama. El calor. La Llama.
No importa cunado sentí el reflejo.
Cuando experimenté su impulso.
Cuando sentí su vida.
La Llama que arde en el corazón del Feudo de Sighişoara encendió mi lampara cuando yo sentí el pálido reflejo de ella en mi interior.
Así nacen las estrellas, así empiezan a entonar su voz.
No solo han cambiado mis ropajes.
No solo las ramas de la vida y el manto del firmamento me han vestido.
No solo mi piel se ha tensado. No solo mis ojos se han afilado.
No solo mis sentidos se han sobre alimentado de sensaciones.
No solo no he parado de crecer.
¡Oh, Diosa!¡¿Como contarlo?!
¿Como explicar ser mas, mucho mas?
¿Como expresar ser tu propia madre?
¿Como compartir contigo, que se como te sentirás?
¿Como decir, ser Gabrielle y ser su Lobo?
Pero también su roble, su viento, mi agua, mi corteza, mi roca, mi carne. Mi voz.
Todo lo que puedes imaginar es tan intenso y ensordecedor.
Daniela es la que me ha detenido. Daniela ha sido mi guardián.
Daniela es la que me pone el brazo en la cintura y la mano en el hombro para que no me caiga.
Por que Duele. Duele.
No prendes la llama en tu interior y la pretendes mantener encendida bajo el océano sin dolor.
Las reglas del mundo me regresan pero su cabeza se apoya en la mía, consolándome con susurros en una lengua que poco a poco voy perdiendo, hasta que solo me queda una palabra: "breuddwydio, hermana, sueña".
Yo no se por que estoy llorando.
Todo se me viene de prisa.
Todo se me viene al tiempo.
No paro de llorar.
Quiero dormir.
Soñar.
Día 24.
-"Vamos, mariposilla. Dí algo al diario de mama."
-"Hola, mami"
-"¿Y que dice Pulgas?"
-"¿Guau?"
-"Muy bien, Pulgas, por que no le dices a Papa que os lleve a dar un paseo"
-"¿Mami, tu venes?".
-"Mami, se va a quedar. Tiene que pensar."
-¿No te gusta que mami se quede? ¡Mira que pucherosa! Eso no creo que te sirva ni con papa. Hala ves, este pequeño necesita hacer sus necesidades"
-"¡Y no lo estrujes!. Así esta mejor."
-"¿Mami?"
-"¿Que, corazón?"
-"Te quiero"
-"¡Ay, Diosa!
.....
Día 24 (Tarde)
Ya se que decir.
Cogí el camino. Y es bueno. Peligroso pero bueno.
Tengo la fe de que llegare a donde se me espera.
Bien; Serenidad, Valor, y Sabiduría.
¡Buf!
Con Valer la decisión ha sido correcta. No podía hacerlo. No podía ser egoísta. Soy una persona adulta y creo que madurado. No soy una adolescente. No puedo desearlo por que esta ahí. Aunque a una parte de ti le apetezca. El amor es distinto de la lujuria.
Lo extraño es la sensación que tengo. ¡Diosa!, ¿Por que tengo la sensación sobre mi de que si lo hubiera traído hasta mi, pronto estaría muerto?
Bueno; Serenidad, Valor, Sabiduría.
¡Buf!
Es una vida complicada llena de cambios.
Pero, mi pequeña, ya no la cambio por nada.
Me sigo quedando sentada en la piedra que de alguna manera marca la entrada del Feudo, contigo durmiendo agotada en mi regazo, y el pequeño "Pulgas" en el tuyo.
Junto a mi esta Daniela, vestida para la ocasión pero paciente, esperando para acompañarme al otro lado cuando me decida a dar esos dos pasos mas.
Ahora es cuando me pregunto que es lo que pretendía viniendo hasta aquí.
No es los mismo cuando hablas de cambiar que cuando lo afrontas.
He hecho kilómetros y kilómetros, dándole vueltas a mis sentimientos y a mis anhelos y es solo desde ayer que la respuesta ha anidado en mi pero como una luna nueva ninguna faz se muestra. Incluso para todos mis esfuerzos lo que viene es una visión opaca.
La incertidumbre me cubre. Ya no seré la misma pero mi duda recurre continuamente a preguntarme que seré. A ratos incluso creo que podría no ser. No ser Luna, ser nada.
Delante de la pincelada del mundo imaginal mas intensa y grata que recuerdo, la cascada de posibilidades crece y crece y me apabulla.
No es un caos sin dirección al que te lanzas. Es un trasiego que reverbera con los ecos de Nearşova, Buda y Pest, Ljubliana y Bled y mas atrás.
Mas atrás de Metzen y Sighişoara, que París y Eren Vej. Con mucha voz de Cnossos y de Praga.
Una persona nunca es la misma que en otro momento, y el hilo coherente de las decisiones y las acciones te lo demuestra. Siempre caminas a algo nuevo. El hecho de caminar ya lo implica.
Pero aun así dudo. Por que soy humana y el vértigo, aunque sea horizontal me abruma. En mi es muy fácil saber que es el miedo a elegir mal. Pero creo que tener ese temor no es malo. Me separa de la locura de ser alguien afilado y ciego que al final es dañino. Creo que es de estar cuerda el pararse a pensar. Mas cunado tus actos convocan fuerzas superiores que no siempre comprendes y a las que apenas puedes creer poder detener con tus manos o con tus dientes.
Encontrarse en el umbral de la puerta de una parte del mundo que tiene tus posibilidades no es el fin del peregrinaje si no el siguiente escalón.
Uno concebido en los próximo dos pasos.
dos pasos mas, por que con uno solo te da la oportunidad de regresar o detenerte, pero si das el segundo es completamente seguro que ya no estas allá donde empezaste.
Sabrás algún día que no me vuelto atrás, por que sabrás por que vas a conocerme que soy tozuda y por que igual lo recuerdas por que estas aquí conmigo.
Pero le dicto estas palabras al diario para que sepas que he dado esos dos pasos y mas.
Pero sera cuando estés despierta.
Y cunado yo me envuelva con el crepúsculo con lo que siento.
Con serenidad, Valor y Sabiduría.
Y con dos pasos.
Día 22.
...............................................................................
Día 23.
El aire es extraño. Como si me sofocara y me apagara.
Esta mas allá del frió y la humedad de la noche.
Me siento extraña. Me siento extraña.
No es hasta el segundo paso que comprendo.
Veo a Anibal hacia el que tu corres esperándote con los brazos abierto mientras una O de sorpresa se traza en mis labios y cabeza me pregunta cuanto tiempo ha pasado.
¿Cuantos crepúsculos?¿Cuantas cabezadas y sueños?
Miro atrás y comprendo que la puerta del Feudo ya se ha cerrado, aunque aun puedo ver a Valer y a Calin desvanecerse en sus contornos.
No, no se desvanecen, la dureza de la intensidad del bosque a este lado los ofusca, me nubla los ojos.
De ahí viene el frió, de ahí la sensacion de presión.
El recuerdo de las noches se empieza a ordenar detrás de mis ojos.
Tantos días y tantas noches profundizando que al final perdieron sus limites y significado.
Tanto tiempo sin dormir pero dentro de un sueño.
Mi encuentro con Valer, mi decisión adulta.
Mi recepción con la Condesa. La mirada esquiva del Augur.
La luz y la Lampara.
Mi lampara con forma de Rana.
La Llama. El calor. La Llama.
No importa cunado sentí el reflejo.
Cuando experimenté su impulso.
Cuando sentí su vida.
La Llama que arde en el corazón del Feudo de Sighişoara encendió mi lampara cuando yo sentí el pálido reflejo de ella en mi interior.
Así nacen las estrellas, así empiezan a entonar su voz.
No solo han cambiado mis ropajes.
No solo las ramas de la vida y el manto del firmamento me han vestido.
No solo mi piel se ha tensado. No solo mis ojos se han afilado.
No solo mis sentidos se han sobre alimentado de sensaciones.
No solo no he parado de crecer.
¡Oh, Diosa!¡¿Como contarlo?!
¿Como explicar ser mas, mucho mas?
¿Como expresar ser tu propia madre?
¿Como compartir contigo, que se como te sentirás?
¿Como decir, ser Gabrielle y ser su Lobo?
Pero también su roble, su viento, mi agua, mi corteza, mi roca, mi carne. Mi voz.
Todo lo que puedes imaginar es tan intenso y ensordecedor.
Daniela es la que me ha detenido. Daniela ha sido mi guardián.
Daniela es la que me pone el brazo en la cintura y la mano en el hombro para que no me caiga.
Por que Duele. Duele.
No prendes la llama en tu interior y la pretendes mantener encendida bajo el océano sin dolor.
Las reglas del mundo me regresan pero su cabeza se apoya en la mía, consolándome con susurros en una lengua que poco a poco voy perdiendo, hasta que solo me queda una palabra: "breuddwydio, hermana, sueña".
Yo no se por que estoy llorando.
Todo se me viene de prisa.
Todo se me viene al tiempo.
No paro de llorar.
Quiero dormir.
Soñar.
Día 24.
-"Vamos, mariposilla. Dí algo al diario de mama."
-"Hola, mami"
-"¿Y que dice Pulgas?"
-"¿Guau?"
-"Muy bien, Pulgas, por que no le dices a Papa que os lleve a dar un paseo"
-"¿Mami, tu venes?".
-"Mami, se va a quedar. Tiene que pensar."
-¿No te gusta que mami se quede? ¡Mira que pucherosa! Eso no creo que te sirva ni con papa. Hala ves, este pequeño necesita hacer sus necesidades"
-"¡Y no lo estrujes!. Así esta mejor."
-"¿Mami?"
-"¿Que, corazón?"
-"Te quiero"
-"¡Ay, Diosa!
.....
Día 24 (Tarde)
Ya se que decir.
Cogí el camino. Y es bueno. Peligroso pero bueno.
Tengo la fe de que llegare a donde se me espera.
Bien; Serenidad, Valor, y Sabiduría.
¡Buf!
Con Valer la decisión ha sido correcta. No podía hacerlo. No podía ser egoísta. Soy una persona adulta y creo que madurado. No soy una adolescente. No puedo desearlo por que esta ahí. Aunque a una parte de ti le apetezca. El amor es distinto de la lujuria.
Lo extraño es la sensación que tengo. ¡Diosa!, ¿Por que tengo la sensación sobre mi de que si lo hubiera traído hasta mi, pronto estaría muerto?
Bueno; Serenidad, Valor, Sabiduría.
¡Buf!
Es una vida complicada llena de cambios.
Pero, mi pequeña, ya no la cambio por nada.
5/7/08
Diario para una Luz (xxi). Luna Nueva
Día 19.
Creo que el pueblecito se llama Nearşova pero no me he fijado en el nombre hasta que hemos salido de él. Lo cierto es que hemos llegado allí al torcer al revés después de Izvoru Crişului, entre la lluvia. Tu tenias sed y yo también y me ha parecido perfecto para detenernos a descansar un poco y estirar las piernas y beber lo que aquí tuvieran.
Ahí se debía haber quedado la anécdota: en la confusión de mama entre los limpiaparabrisas y el agua y veinte minutos en la elección de refrescos autóctonos rumanos y un estimulante ejercicio de glosolalia. Pero lo que tu mente ve y entiende no es lo que es la consciencia.
Cuando he salido contigo en brazos, con la bolsa en la mano y acompañada de Rosvita, la tendera, no he mirado sino que he sido consciente. He sentido la diferencia entre el contorno que envuelve algo y su significado.
Forzada por la tradición de poner la puerta de las casas al borde del camino no he podido aparcar justo delante y he dejado el escarabajo un poco mas arriba, justo bajo de unos arboles. Unos pocos pasos en un pequeño repecho. Quizás al venir no me di cuenta por que buscaba cuesta abajo pero al llegar al coche lo ví.
Un camino, que se bifurcaba limpiamente en sus dos perfectos ramales.
La expresión de mi conmoción me ha salido de muy adentro. Tenia un taco o dos pero ya tendrás tiempo de aprenderlos. He mirado al cielo, a la punta de mis pies en el suelo y luego a la encrucijada.
He sentido que se me preguntaba. Entiéndelo, no es una vocecilla desconocida que se te aparece, si no tu propia voz que te interroga sobre si te lo vas a creer o no. Y que harás al respecto en el caso de cada una de las ramas de esa decisión.
La mirada de Rosvita se ha cruzado con la mía bastante preocupada; con esa expresión de desconcierto y miedo que te surge cuando los hechos desmontan abruptamente lo que crees seguro y fiable. Ese escalofrío irracional que te grita peligro. Y sin embargo ha seguido ahí de pie, y me ha tocado.
No ha hecho falta saber rumano para entender que quería saber si estaba bien.
Mis palabras espero que fueran tranquilizadoras pero lo cierto es que no las recuerdo muy bien. Recuerdo claramente el rugido de mi corazón en mi cabeza, en una mezcla del ruido de la sangre en mis oídos, de las imágenes que te asaltan, y de las sensaciones emocionales que tienen reflejo físico en tu estomago y tu garganta.
Se que le he dicho que tenia algo que hacer y que te he dicho que tenia que dejarte un momento sentada en tu silleta en el coche por que ahora que recapitulo, puedo ir cogiendo los hechos por que no se ha borrado, solo es que en el momento no tenían la fuerza de lo demás.
Recuerdo el hombre en su carromato con su nieto deteniendo su asno por que Rosvita se lo ha pedido. Y la alteración extendiéndose pues no en vano esta no es mas que una aldea pequeña.
Luna Nueva, me he dicho para mis adentros aunque creo que también ha salido a mis labios.
Da igual que no la haya en el cielo, ni que cuadre en el calendario, si para ti lo es no hay mas que hablar. Es eso lo que hago. Me conmuevo en lo que reafirmo.
En seguida he estado sacando todo lo que tenia metido en el maletero dispuesto para este imprevisible viaje.
La mesa plegable que he abierto para poder exponer el resto de cosas si que se estropearan, la sillas, la maletas, mantas y otros objetos. Incluso la rueda de repuesto y la comida. Lo he puesto todo bajo la protección de los arboles para que no se mojara.
La gente ya se congregaba, sobretodo mujeres, niños y ancianos. De momento solo han estado vagabundeando en las inmediaciones, buscando su sitio mas cómodo para el espectáculo aunque ya los mas atrevidos o cotillas se han acabado acercando a saber.
Algunos han preguntado que pasaba, y otros si vendía.
Cuando he dicho que no vendía, que daba, los rostros han mostrado la mas amplia variedad de la condición humana. Desde la codicia y la sorpresa hasta la condescendencia y la pena.
No me han dado igual, pero mi decisión estaba tomada y no tenia tiempo ni energías para dar la explicación.
He vuelto a repetir que daba, que ya no era mio, que era para el que lo necesitara, y he abierto una de las maletas para ofrecerle a Rosvita alguno de mis vestidos conjunto.
No me había imaginado el tumulto ni la confusión. La vida no es como en las películas, que cuando se organizan peleas estas se extienden y después se convierten en batallas campales. Cuando la violencia brota, se focaliza en muy poca gente y un gran resto que mira alrededor. Y casi siempre empieza y continua y acaba en los gritos. Casi siempre.
Interponerse entre dos personas que discuten es peligroso por que obcecados en los que estamos haciendo (vapulear al otro) el paisaje que se mueve no es importante. Pero Rosvita se ha portado muy bien y parecía de esas personas integras que merecen la pena conservar y al fin y al cabo he sido yo la que la he metido en el lío que se ha formando.
Las referencias culturales y los ritos están muy bien en los libros y en los cuentos, pero lo que no tienes en cuenta ( y yo no lo he tenido en cuenta de forma kilométrica), es que funcionan cuando el contexto místico, humano y cultural es el correcto. Y la transilvania rumana del siglo veintiuno no lo es.
Una mujer estaba agarrando vehemente una buena chaqueta de piel mientras discutía a voz en grito con Rosvita mientras esta le decía que no debía hacerlo. El anciano con su nieto trataba de poner orden en el otro lado. He entendido muy bien que Rosvita defendía que no se debía aprovechar de la locura de una persona para el propio beneficio y claro esta la otra parte defendía que si. La bofetada, los arañazos y un mordisco que me he llevado ahora me los veo merecidos, pero al menos no ha sido peor.
No se que habría pasado si cuando la situación se estaba caldeando no hubiera llegado la policía. Supongo que alguien les habrá avisado del altercado, pero creo mas que es que la noticia de lo que estaba pasando ha llegado muy rápido a Izvoru y las fuerzas del orden se han decidido a echar un vistazo por curiosidad.
No es que su presencia haya constituido un bálsamo. Los gritos han seguido pero esta vez dirigidos desde una distancia de seguridad prudente entre los bandos. Alguien ha relevado a Rosvita por que ella se ha agachado delante de mi para ver como estaba. De alguna manera he acabado sentada de culo en el suelo. Me incorporado avergonzada, mas por la que había montado que por los golpes que he sufrido. Las dos nos hemos dirigido hacia el coche. La mayoría de mis cosas estaban aun allí, pero algunas manos mas listas ya se habían dotado de lo que necesitaban.
Me he sorprendido oyéndote llamarme y me apresurado hasta ti. Rosvita decía algo relacionado con mis cosas y con que me fuera de allí. Tu sonreías sorprendida de estar entre tanta gente y había dos chiquillos, niño y niña, apoyados contra la ventanilla mirando con asombro hacia el interior.
Tu me has dicho mira y yo he visto como lo chavalillos hacían cucamonas en el cristal. Mi sonrisa ha sido nerviosa pero reconfortante. Los niños me han preguntado varias veces hasta que les he entendido que preguntaban tu nombre. Se lo he dicho, al tiempo que me he levantado mientras me dirigía a Rosvita, y le he intentado hacer comprender que las cosas se quedaban allí, pero que si podía hacer que llegaran a los que las necesitaban lo hiciera. Al tiempo que hablaba me he dicho que esa debía ser mi misión pero me he visto en los ojos de ella fracasando, y metiendo a mas gente en líos. ¿Como hacer comprender a gente sensata, mi locura?. ¿Como decirles que esta bien lo que parece una decisión trastornada?.
La policía una vez enterada, y después de haber deliberado un momento, se ha dirigido hacia nosotras y yo me he adelantado para atraer hacia mi toda la culpa.
Entonces ha aparecido. Un coche, enorme y negro como la pez, ha ascendido lentamente por la carretera desde Izvoru. La gente se ha apartado instintivamente cuando se aproximaba y no a tenido ningún problema para aparcar justo en el camino.
El hombre que lo conducía se ha apeado con calma, y su presencia ha sido tan elocuente que hasta el maduro policía que se nos aproximaba se ha detenido en su camino y se ha envarado.
El hombre se ha dirigido a hacia una chiquilla, de no mas de once años, que sin pestañear le ha dicho dos palabras, señalándonos.
Su porte y su traje viejo pero bien arreglado me lo ha hecho imaginar como el cacique, pero ha sido su donaire y su dominio de como ponía el pie a cada paso lo mas sorprendente. Si era él, alcalde o el terrateniente, desde luego parecía un tipo muy singular.
Canoso pero no viejo. Rocoso pero no enorme. Poderoso pero no arrogante. Las arrugas de las comisuras de sus labios y de sus ojos se ha ido haciendo mas patentes a cada instante en el que se ha acercado hacia nosotros.
El policía se ha atrevido a mascullar algunas explicaciones, como si a ese se redujera su papel cuando aparecían fuerzas superiores. Me he dado cuenta entonces que ese era ya el único sonido junto al del bosque que se podía oír alrededor. La gente seguía allí, expectante, pero a distancia.
El recién llegado ha escuchado sin ni siquiera echarle un vistazo al agente. Su mirada intensa nos miraba a nosotras tres.
Cuando ha parecido satisfecho ha continuado su camino. Creo que ha dejado al policía con alguna palabra de mas en la boca.
Se ha puesto a unos tres metros de mi y hablando, lo que creo que era rumano pero con mucho acento húngaro,y me ha hecho la pregunta sencillamente con sus manos. Me ha apuntado con un dedo y después se lo ha llevado hacia su sien para moverlo ligeramente en circulo.
Ha sido una pregunta condenadamente buena.
Mi respuesta. He rebuscado dentro de mi. He visto lo que ha pasado y por que y lo que he sentido y porque. Y también lo he olvidado todo.
Mi respuesta ha sido una sonrisa queda y sin sorna cargada de lo que hay es lo que ves, pero intento cambiar y un encogimiento de hombros totalmente sincero. Ha sido un, ni yo misma lo se, completamente abierto.
El hombre me ha mirado con profusión, con una condescendencia severa pero cómplice. Esa mirada que me he cansado de esperar de Charo.
Ha caminado dos pasos y ha hablado con Rosvita con la naturalidad de un familiar, que sé que no es por la tensión de ella, y la ha despedido dejándola confusa en sus miradas hacia él pero también hacia mi.
Después me ha cogido a parte. Me ha agarrado del brazo como lo hacia mi abuelo, y mientras me llevaba bajo los arboles detrás del coche, se ha parado un instante para contemplarte y sonreír de verdad por primera vez. Ha sido el único momento en el que lo he visto sorprendido y libre del dominio de la situación. Pero ha sido un instante fugaz, casi un espejismo.
Se me ha puesto delante y me ha dicho interrogativamente:
"¿Calusar?"
He enarcado las cejas preguntándome como. Pero no me ha inspirado desconfianza. Le he contestado que si.
"Calusar (y algo que entendido como un 'y') Paparuda (y algo que ha sonado como fascinante o increíble o así)" ha dicho mientras se rascaba el mentón.
Después se ha señalado a si mismo y ha dicho solo -"Solomonar"- que aunque no creo que indique se verdadero nombre si no el de su oficio, ha sonado casi como lo primero.
Le he preguntado si era como un mago o un brujo.
Él ha movido la mano como indicando que algo así y ha añadido -"Cautari Taltos"
"¿Taltos? ¿Tu eres un Taltos?" le he preguntado recordando las lecciones de etnología de tres días y otro país antes. ¿Podía haber encontrado un chaman húngaro en rumania?
Pero el lo ha negado. Ha puesto el rostro serio y distante y mientras se agachaba a mis pies ha dicho claro y inequívocamente.
"No Taltos"
Y ha dibujado una luna vacía y me ha señalado y ha señalado a Rosvita que repartía civilizadamente mis cosas ante la atenta mirada de la policía, como si estas cosas fueran comunes.
Luna Nueva. Si, le he dicho. Si.
Ha suspirado, y me ha mirado muy profundamente como si entendiera lo que es tener una misión no importara que comprendieras lo que implicaba para el otro.
Ha dicho algo que me ha sonado como una bendición pero también era triste. Me ha contado algo de canciones y doinas, señalándose y señalándome. Me ha golpeado el hombro como para darme ánimos.
Y ha sacado una hermosa petaca de su bolsillo, plata y jade, y me ha puesto un dedal de licor y me lo ha dado. Ha entrelazado su brazo izquierdo con el mio y ha dicho:
"¡Egészségedre!"
"Osasuna"
Un trago de fuego me ha sacudido desde la boca a las entrañas. Pero ha sido como una explosión retardada que poco a poco ha ido creciendo.
He sentido la fuerza de su brazo, su apoyo y su petición de soporte. Ha sido como un cruce de camaradería en la transición de los instantes.
Una especie de lazo empático entre personas que se entienden y eso les da esperanzas.
El hombre ha recuperado su dedal, ha dado un segundo trago al contenido de su petaca y la ha cerrado haciéndola desaparecer en su impoluto traje.
Las nubes no han podido ocultar al medio día.
El mundo se ha puesto a brillar entre sol y sombra.
Él me ha insistido con brusquedad que me fuera de allí.
Me he sacudido la falda. He ido hacia Rosveta y me he despedido de ella en silencio con una sincera cara de disculpa.
He dejado todo el dinero que tenia en efectivo sobre la mesa y me ido hacia el coche.
Tu hablabas con alguien. Y tenias una charla intensa lo que me asusto por que no había nadie junto a ti. Los chiquillos que te entretenían, corrían colina abajo y nadie se había atrevido a acercarse a menos de diez metros de nosotras, desde que el Solomonar llego, y menos desde que me toco.
He abierto la portezuela del escarabajo y tu me has saludado levantando las orejas de un cachorro de perro de origen indefinido.
Mientras se me abría la boca de sorpresa tu has dicho:
"Mira mama, pugas"
Día 20.
Hemos parado en Cluj Napoca a descansar y me he levantado temprano a ordenar mis pensamientos.
Tu y Pulgas dormís cada uno en su sitio como si no importara mas que eso. Me costo horrores y algo de sangre (literalmente) convencer a todas y cada una de sus inquilinas a que buscaran otros lares y lo cierto es que lavado y alimentado tiene gracia el chucho, con sus colores blanquitos y negritos.
El pobre parece que estaba muy mal, por que no ha emitido ni medio ladrido desde que lo he visto.
Supongo que ya esta y ya lo hemos adoptado.
Yo os miro y vuelvo al pequeño libro sobre folklore que me recomendó el recepcionista.
Ya se lo que significa mas o menos con una pirotécnica y florida carga cultural lo que es un solomonar. Una especie de benandanti, o malandanti según la voluntad y la época.
Pero lo que me esta haciendo meditar en la madrugada, es la combinación de la cara adusta y de comprensión del mundo de aquel hombre y sus palabras sobre canciones y doinas.
Si que son canciones. Baladas épicas que pasan de generación en generación.
La representación de los hechos de los héroes.
Pero sobretodo...Es triste.
En el fondo una doina es un blues.
Creo que el pueblecito se llama Nearşova pero no me he fijado en el nombre hasta que hemos salido de él. Lo cierto es que hemos llegado allí al torcer al revés después de Izvoru Crişului, entre la lluvia. Tu tenias sed y yo también y me ha parecido perfecto para detenernos a descansar un poco y estirar las piernas y beber lo que aquí tuvieran.
Ahí se debía haber quedado la anécdota: en la confusión de mama entre los limpiaparabrisas y el agua y veinte minutos en la elección de refrescos autóctonos rumanos y un estimulante ejercicio de glosolalia. Pero lo que tu mente ve y entiende no es lo que es la consciencia.
Cuando he salido contigo en brazos, con la bolsa en la mano y acompañada de Rosvita, la tendera, no he mirado sino que he sido consciente. He sentido la diferencia entre el contorno que envuelve algo y su significado.
Forzada por la tradición de poner la puerta de las casas al borde del camino no he podido aparcar justo delante y he dejado el escarabajo un poco mas arriba, justo bajo de unos arboles. Unos pocos pasos en un pequeño repecho. Quizás al venir no me di cuenta por que buscaba cuesta abajo pero al llegar al coche lo ví.
Un camino, que se bifurcaba limpiamente en sus dos perfectos ramales.
La expresión de mi conmoción me ha salido de muy adentro. Tenia un taco o dos pero ya tendrás tiempo de aprenderlos. He mirado al cielo, a la punta de mis pies en el suelo y luego a la encrucijada.
He sentido que se me preguntaba. Entiéndelo, no es una vocecilla desconocida que se te aparece, si no tu propia voz que te interroga sobre si te lo vas a creer o no. Y que harás al respecto en el caso de cada una de las ramas de esa decisión.
La mirada de Rosvita se ha cruzado con la mía bastante preocupada; con esa expresión de desconcierto y miedo que te surge cuando los hechos desmontan abruptamente lo que crees seguro y fiable. Ese escalofrío irracional que te grita peligro. Y sin embargo ha seguido ahí de pie, y me ha tocado.
No ha hecho falta saber rumano para entender que quería saber si estaba bien.
Mis palabras espero que fueran tranquilizadoras pero lo cierto es que no las recuerdo muy bien. Recuerdo claramente el rugido de mi corazón en mi cabeza, en una mezcla del ruido de la sangre en mis oídos, de las imágenes que te asaltan, y de las sensaciones emocionales que tienen reflejo físico en tu estomago y tu garganta.
Se que le he dicho que tenia algo que hacer y que te he dicho que tenia que dejarte un momento sentada en tu silleta en el coche por que ahora que recapitulo, puedo ir cogiendo los hechos por que no se ha borrado, solo es que en el momento no tenían la fuerza de lo demás.
Recuerdo el hombre en su carromato con su nieto deteniendo su asno por que Rosvita se lo ha pedido. Y la alteración extendiéndose pues no en vano esta no es mas que una aldea pequeña.
Luna Nueva, me he dicho para mis adentros aunque creo que también ha salido a mis labios.
Da igual que no la haya en el cielo, ni que cuadre en el calendario, si para ti lo es no hay mas que hablar. Es eso lo que hago. Me conmuevo en lo que reafirmo.
En seguida he estado sacando todo lo que tenia metido en el maletero dispuesto para este imprevisible viaje.
La mesa plegable que he abierto para poder exponer el resto de cosas si que se estropearan, la sillas, la maletas, mantas y otros objetos. Incluso la rueda de repuesto y la comida. Lo he puesto todo bajo la protección de los arboles para que no se mojara.
La gente ya se congregaba, sobretodo mujeres, niños y ancianos. De momento solo han estado vagabundeando en las inmediaciones, buscando su sitio mas cómodo para el espectáculo aunque ya los mas atrevidos o cotillas se han acabado acercando a saber.
Algunos han preguntado que pasaba, y otros si vendía.
Cuando he dicho que no vendía, que daba, los rostros han mostrado la mas amplia variedad de la condición humana. Desde la codicia y la sorpresa hasta la condescendencia y la pena.
No me han dado igual, pero mi decisión estaba tomada y no tenia tiempo ni energías para dar la explicación.
He vuelto a repetir que daba, que ya no era mio, que era para el que lo necesitara, y he abierto una de las maletas para ofrecerle a Rosvita alguno de mis vestidos conjunto.
No me había imaginado el tumulto ni la confusión. La vida no es como en las películas, que cuando se organizan peleas estas se extienden y después se convierten en batallas campales. Cuando la violencia brota, se focaliza en muy poca gente y un gran resto que mira alrededor. Y casi siempre empieza y continua y acaba en los gritos. Casi siempre.
Interponerse entre dos personas que discuten es peligroso por que obcecados en los que estamos haciendo (vapulear al otro) el paisaje que se mueve no es importante. Pero Rosvita se ha portado muy bien y parecía de esas personas integras que merecen la pena conservar y al fin y al cabo he sido yo la que la he metido en el lío que se ha formando.
Las referencias culturales y los ritos están muy bien en los libros y en los cuentos, pero lo que no tienes en cuenta ( y yo no lo he tenido en cuenta de forma kilométrica), es que funcionan cuando el contexto místico, humano y cultural es el correcto. Y la transilvania rumana del siglo veintiuno no lo es.
Una mujer estaba agarrando vehemente una buena chaqueta de piel mientras discutía a voz en grito con Rosvita mientras esta le decía que no debía hacerlo. El anciano con su nieto trataba de poner orden en el otro lado. He entendido muy bien que Rosvita defendía que no se debía aprovechar de la locura de una persona para el propio beneficio y claro esta la otra parte defendía que si. La bofetada, los arañazos y un mordisco que me he llevado ahora me los veo merecidos, pero al menos no ha sido peor.
No se que habría pasado si cuando la situación se estaba caldeando no hubiera llegado la policía. Supongo que alguien les habrá avisado del altercado, pero creo mas que es que la noticia de lo que estaba pasando ha llegado muy rápido a Izvoru y las fuerzas del orden se han decidido a echar un vistazo por curiosidad.
No es que su presencia haya constituido un bálsamo. Los gritos han seguido pero esta vez dirigidos desde una distancia de seguridad prudente entre los bandos. Alguien ha relevado a Rosvita por que ella se ha agachado delante de mi para ver como estaba. De alguna manera he acabado sentada de culo en el suelo. Me incorporado avergonzada, mas por la que había montado que por los golpes que he sufrido. Las dos nos hemos dirigido hacia el coche. La mayoría de mis cosas estaban aun allí, pero algunas manos mas listas ya se habían dotado de lo que necesitaban.
Me he sorprendido oyéndote llamarme y me apresurado hasta ti. Rosvita decía algo relacionado con mis cosas y con que me fuera de allí. Tu sonreías sorprendida de estar entre tanta gente y había dos chiquillos, niño y niña, apoyados contra la ventanilla mirando con asombro hacia el interior.
Tu me has dicho mira y yo he visto como lo chavalillos hacían cucamonas en el cristal. Mi sonrisa ha sido nerviosa pero reconfortante. Los niños me han preguntado varias veces hasta que les he entendido que preguntaban tu nombre. Se lo he dicho, al tiempo que me he levantado mientras me dirigía a Rosvita, y le he intentado hacer comprender que las cosas se quedaban allí, pero que si podía hacer que llegaran a los que las necesitaban lo hiciera. Al tiempo que hablaba me he dicho que esa debía ser mi misión pero me he visto en los ojos de ella fracasando, y metiendo a mas gente en líos. ¿Como hacer comprender a gente sensata, mi locura?. ¿Como decirles que esta bien lo que parece una decisión trastornada?.
La policía una vez enterada, y después de haber deliberado un momento, se ha dirigido hacia nosotras y yo me he adelantado para atraer hacia mi toda la culpa.
Entonces ha aparecido. Un coche, enorme y negro como la pez, ha ascendido lentamente por la carretera desde Izvoru. La gente se ha apartado instintivamente cuando se aproximaba y no a tenido ningún problema para aparcar justo en el camino.
El hombre que lo conducía se ha apeado con calma, y su presencia ha sido tan elocuente que hasta el maduro policía que se nos aproximaba se ha detenido en su camino y se ha envarado.
El hombre se ha dirigido a hacia una chiquilla, de no mas de once años, que sin pestañear le ha dicho dos palabras, señalándonos.
Su porte y su traje viejo pero bien arreglado me lo ha hecho imaginar como el cacique, pero ha sido su donaire y su dominio de como ponía el pie a cada paso lo mas sorprendente. Si era él, alcalde o el terrateniente, desde luego parecía un tipo muy singular.
Canoso pero no viejo. Rocoso pero no enorme. Poderoso pero no arrogante. Las arrugas de las comisuras de sus labios y de sus ojos se ha ido haciendo mas patentes a cada instante en el que se ha acercado hacia nosotros.
El policía se ha atrevido a mascullar algunas explicaciones, como si a ese se redujera su papel cuando aparecían fuerzas superiores. Me he dado cuenta entonces que ese era ya el único sonido junto al del bosque que se podía oír alrededor. La gente seguía allí, expectante, pero a distancia.
El recién llegado ha escuchado sin ni siquiera echarle un vistazo al agente. Su mirada intensa nos miraba a nosotras tres.
Cuando ha parecido satisfecho ha continuado su camino. Creo que ha dejado al policía con alguna palabra de mas en la boca.
Se ha puesto a unos tres metros de mi y hablando, lo que creo que era rumano pero con mucho acento húngaro,y me ha hecho la pregunta sencillamente con sus manos. Me ha apuntado con un dedo y después se lo ha llevado hacia su sien para moverlo ligeramente en circulo.
Ha sido una pregunta condenadamente buena.
Mi respuesta. He rebuscado dentro de mi. He visto lo que ha pasado y por que y lo que he sentido y porque. Y también lo he olvidado todo.
Mi respuesta ha sido una sonrisa queda y sin sorna cargada de lo que hay es lo que ves, pero intento cambiar y un encogimiento de hombros totalmente sincero. Ha sido un, ni yo misma lo se, completamente abierto.
El hombre me ha mirado con profusión, con una condescendencia severa pero cómplice. Esa mirada que me he cansado de esperar de Charo.
Ha caminado dos pasos y ha hablado con Rosvita con la naturalidad de un familiar, que sé que no es por la tensión de ella, y la ha despedido dejándola confusa en sus miradas hacia él pero también hacia mi.
Después me ha cogido a parte. Me ha agarrado del brazo como lo hacia mi abuelo, y mientras me llevaba bajo los arboles detrás del coche, se ha parado un instante para contemplarte y sonreír de verdad por primera vez. Ha sido el único momento en el que lo he visto sorprendido y libre del dominio de la situación. Pero ha sido un instante fugaz, casi un espejismo.
Se me ha puesto delante y me ha dicho interrogativamente:
"¿Calusar?"
He enarcado las cejas preguntándome como. Pero no me ha inspirado desconfianza. Le he contestado que si.
"Calusar (y algo que entendido como un 'y') Paparuda (y algo que ha sonado como fascinante o increíble o así)" ha dicho mientras se rascaba el mentón.
Después se ha señalado a si mismo y ha dicho solo -"Solomonar"- que aunque no creo que indique se verdadero nombre si no el de su oficio, ha sonado casi como lo primero.
Le he preguntado si era como un mago o un brujo.
Él ha movido la mano como indicando que algo así y ha añadido -"Cautari Taltos"
"¿Taltos? ¿Tu eres un Taltos?" le he preguntado recordando las lecciones de etnología de tres días y otro país antes. ¿Podía haber encontrado un chaman húngaro en rumania?
Pero el lo ha negado. Ha puesto el rostro serio y distante y mientras se agachaba a mis pies ha dicho claro y inequívocamente.
"No Taltos"
Y ha dibujado una luna vacía y me ha señalado y ha señalado a Rosvita que repartía civilizadamente mis cosas ante la atenta mirada de la policía, como si estas cosas fueran comunes.
Luna Nueva. Si, le he dicho. Si.
Ha suspirado, y me ha mirado muy profundamente como si entendiera lo que es tener una misión no importara que comprendieras lo que implicaba para el otro.
Ha dicho algo que me ha sonado como una bendición pero también era triste. Me ha contado algo de canciones y doinas, señalándose y señalándome. Me ha golpeado el hombro como para darme ánimos.
Y ha sacado una hermosa petaca de su bolsillo, plata y jade, y me ha puesto un dedal de licor y me lo ha dado. Ha entrelazado su brazo izquierdo con el mio y ha dicho:
"¡Egészségedre!"
"Osasuna"
Un trago de fuego me ha sacudido desde la boca a las entrañas. Pero ha sido como una explosión retardada que poco a poco ha ido creciendo.
He sentido la fuerza de su brazo, su apoyo y su petición de soporte. Ha sido como un cruce de camaradería en la transición de los instantes.
Una especie de lazo empático entre personas que se entienden y eso les da esperanzas.
El hombre ha recuperado su dedal, ha dado un segundo trago al contenido de su petaca y la ha cerrado haciéndola desaparecer en su impoluto traje.
Las nubes no han podido ocultar al medio día.
El mundo se ha puesto a brillar entre sol y sombra.
Él me ha insistido con brusquedad que me fuera de allí.
Me he sacudido la falda. He ido hacia Rosveta y me he despedido de ella en silencio con una sincera cara de disculpa.
He dejado todo el dinero que tenia en efectivo sobre la mesa y me ido hacia el coche.
Tu hablabas con alguien. Y tenias una charla intensa lo que me asusto por que no había nadie junto a ti. Los chiquillos que te entretenían, corrían colina abajo y nadie se había atrevido a acercarse a menos de diez metros de nosotras, desde que el Solomonar llego, y menos desde que me toco.
He abierto la portezuela del escarabajo y tu me has saludado levantando las orejas de un cachorro de perro de origen indefinido.
Mientras se me abría la boca de sorpresa tu has dicho:
"Mira mama, pugas"
Día 20.
Hemos parado en Cluj Napoca a descansar y me he levantado temprano a ordenar mis pensamientos.
Tu y Pulgas dormís cada uno en su sitio como si no importara mas que eso. Me costo horrores y algo de sangre (literalmente) convencer a todas y cada una de sus inquilinas a que buscaran otros lares y lo cierto es que lavado y alimentado tiene gracia el chucho, con sus colores blanquitos y negritos.
El pobre parece que estaba muy mal, por que no ha emitido ni medio ladrido desde que lo he visto.
Supongo que ya esta y ya lo hemos adoptado.
Yo os miro y vuelvo al pequeño libro sobre folklore que me recomendó el recepcionista.
Ya se lo que significa mas o menos con una pirotécnica y florida carga cultural lo que es un solomonar. Una especie de benandanti, o malandanti según la voluntad y la época.
Pero lo que me esta haciendo meditar en la madrugada, es la combinación de la cara adusta y de comprensión del mundo de aquel hombre y sus palabras sobre canciones y doinas.
Si que son canciones. Baladas épicas que pasan de generación en generación.
La representación de los hechos de los héroes.
Pero sobretodo...Es triste.
En el fondo una doina es un blues.
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