Los Monstruos de la Razón merecen el olvido encierra demasiada poesía para una emoción posesiva que raya la ira.
Pero, gracias a la Guardiana, que aun, milagrosamente, es posible atemperarla con la elección de las palabras justas.
Dichosamente, la Poesía consigue siempre canalizar los humores hacia un necesario y estable equilibrio.
El que contrapesa el recuerdo de la mirada, de manos crispadas, que no puede obviar que están profanando a todas las personas de una ciudad, pero que no deja ciegamente arrojarse a la senda instintiva de hacerles pagar como sea.
Esa constante proeza en el condenado filo de marcarnos la diferencia.
Esa danza que nos ocupa y trata de no incurrir en lo fácilmente que puede ser, el que el continuo roce con el Enemigo nos absorba y nos lleve hasta ahi donde no podernos diferenciarnos de nuestro Contrincante.
La Rabia. El Orgullo. El Miedo. La Razón Fijada. El Pecado en todas su formas capitales o no.
Hoy y aquí la premisa de que a mas pecado no se puede aspirar, para armarse contra engañosamente un mayor mal, se deshace en migajas si no has perdido aun la perspectiva de que el mal es el mal.
Liberarse de cualquier moral disfranzandolo con una excusa es una Maldad.
Pero enterrada el Alma en ese cada vez mas desesperadamente profundo Pozo en el que se cree no se puede caer mas bajo, las luminarias nihilistas de Bertolet y todos los demás hiperracionalistas de la vacuidad, ya no contemplan otra cosa que el agujero y no conciben otra existencia que el cavar.
Profundizando hacia el infinito en la desolación de su espíritu inhumano.
Destrozando con torturas a niños, sobretodo a niños con el don incólume de la imaginación.
Acaparando el engañoso espejismo de un poder capturado.
Pretendiendo que se puede usar en guerra para enfrentar al verdadero mal de los Malditos
Piensan, bajo el prisma desintegrador de la luz de la vida que pusieron sobre sus ojos, que solo con el poder se vence a la oscuridad, y que da igual que se arrebate por el pecado.
La vida, los cuerpos, las personas, sus espíritus son armas de ataque que emplear sin remordimiento.
En pos de la Victoria. Solo importa la victoria. Por el poder.
Así, defenestran sus propios cuerpos en el proceso, creyentes de que la Idea es lo único conectado con la divinidad, pero su mayor sacrilegio esta en convencerse de la insignificancia de cada hálito de vida ante la promesa de un bien mayor.
Yo no puedo rebajar la vileza y la estulticia de los Malditos, de la cual soy muy consciente en su intensidad, y pero si igualar su punto de partida de ambición y orgullo humano a este despellejamiento del Alma hecho con toda la alevosía y rotura que se puede concentrar.
Eso si lo han conseguido los Habitantes del Agujero.
Se han conseguido igualar.
Ya son Monstruos.
Todos somos monstruos, en algún grado, en esta guerra en el infinito, pero si sirve de gran diferencia, las increíbles o aterradores portentos que brotan de nuestras manos tratan de nacer siempre de la responsabilidad ante la Ley Eterna y ante los demás. Luchamos luchando por no abrazar al Monstruo.
El Pozo se ha envuelto en su Capa de Pecados.
Ya no conciben otro cosa.
Lo que han levantado en Annecy los descreídos creyentes, es una falsaria alucinación de sus mentes desprendidas de humanidad.
Una deformación que al final engulle a las victimas que se buscan siempre: a los inocentes.
En este caso con mayor hiriente hervor a los niños, y como los fascinados psicópatas atraídos por el sabor de la sangre que son, sobretodo a los que resguardan un aspecto especial de conexión.
La Unión con la amplitud sutil de este mundo hacia el infinito.
Como a Elizabeth. Como a Chloe.
Mancillan los sueños de Anieska, de Martín.
Tergiversan la carne y la piel y el espíritu de Jean Clode hasta la forma de lo abominable y sin vuelta atrás. Atormentan indescriptiblemente sin limites al completo de una apacible ciudad.
Y eso sin ver que milagrosamente aun en su ordenado patrón patológico de manipulación y derribo, de robo y estafa, existe y existirá gente con la capacidad de luchar contra ellos con el heroico esfuerzo de alzarse sobre el resbaladizo hielo del miedos.
Nombres como el inspector Valjean o su hija Clodette que rescatan niños aterrorizados de las calles, casas y todo tipo de rincones infestados de adultos forzadamente privados de raciocinio.
Gentes con el poder que importa que es el del corazón inspirado por la cabeza.
Y viceversa.
Los Monstruos ni siquiera presentan batalla formalmente.
Escondidos en su Agujero los fuimos neutralizando mientras trataban de obstaculizarnos con aquellos poderes que manejan.
Lanzándonos a aquellos en los que han ido hundiendo mezquinamente sus manos.
Ni siquiera es feroz.
Es como el agitar caótico de un avispero.
Como la reacción malsana de un egoísta niño asustado que no quiere reconocer que lo esta.
En el final, en la resolución, Chloe esta de vuelta en nuestros brazos ilesa y el tormento y el pandemonio es desterrado, entre fuego y rayo, de los habitantes de la ciudad.
De los tres conjurados que intuimos que debíamos encontrar, encontramos tres cadáveres.
Y sin embargo aunque victoriosos no me quita el paladear agridulce que sube en mis sentimientos desde la boca del estomago y que instala un malestar permanente en el pecho.
Se imprime a esta aventura el carácter lucido de la rememoracion de las palabras de Dora, que se repiten y que dicen que el Pozo es la fuerza de una Idea de la Razón.
Las Ideas no se las destruye con hechizos, garras, espadas o la aniquilación de sus objetivos.
Los Ideales son a prueba de todos esos métodos.
Debemos recordar la enseñanza de Thiess el grande.
A las Ideas se las asfixia, se las empequeñece, se destejen, se las conduce al borrado en el lecho del Olvido.
Estas que crean Monstruos de la Razón lo merecen y lo merecen doblemente y una vez mas.
Hasta que no existan en ningún sueño. En ningún destello de la musa. O en una simple historia en un libro. O en un diario.
Quizás esta sea la batalla de las mas difíciles que se pueda llegar a librar. Se libra en todo tiempo. En todas partes. Con el peligro doble de recordar o de olvidar que lo que no esta exterminado.
Y si estas oyendo la historia y te preguntas cual es la razón, hija mía, esta en que aun hoy en mis postreros días la batalla no ha terminado.
El Pozo sigue escavado y el gusano ciego de la Idea anida en otro discípulo.
Se retoma la lucha hacia el olvido.
Alguien tiene que recordarlo.
Espejo y Cancion
Palabras que intentan decir como caí, y sentí, y salí, y vi, y nací y vivo.
01/04/12
25/03/12
Un Huevo se abre en Cocodrilopolis
Es tan grande como Anibal y os recuerdo que él es un pequeño gigante.
Y aun así, así es, corona la sala con una amplitud que apenas podría ser abarcada por varios brazos.
Iridiscente y multicolor su superficie rompe la monotonía de la vista con cambiantes facetas de materia y forma como si no existiera una área realmente quieta, si no un mar.
No existe la banalidad de poder asociarlo con una reliquia de dinosaurio o cualquier otro ser que por la factura del poder divino se haya hecho terrenal.
Una unicidad simple lo impregna, de ser el primero y único en sus especie allí y ahora, y eso excita las fibras aladas, de contemplador de descubrimientos, de los presentes.
El principesco Calin, investido de la exótica traza del gran Amin de los Mamelucos, lo guarda en la principal sala de su magnifico y laberíntico palacio, como un bien preciado de la hadas con lo que si lo podrías identificar, no en vano aun estábamos en este largo sueño.
Pero aun siendo irrenunciablemente feerico también esta dotado de esa consistencia frugal de lo humano: blanda, curvada y frágil.
Asistir a su nacimiento encanta imágenes de tensión por la incertidumbre de ver que brotara y de gozo alegre por la vida nueva o de la que sera vista con una distinta mirada.
Con cada tono de sonido o cada fluctuación de inadvertido resplandor fulgura y ese fulgor incide en Elizabeth.
Aun habiendo tan magníficos cuadros como lo eran el mismísimo entramado del laberinto que nos rodea, la estancia regida por la evocadora presencia de la figura de Calin tocado con su mejor traje y turbante o las siluetas imponentes de Charo, Ariel o Anibal, nada puede eclipsar su presencia.
Por instantes acabamos siendo reducidos a meros figurantes en el acontecimiento realmente relevante.
Elizabeth Dyke y el embrión que estan escondiendo lejos de aquellos que lo quieren tomar.
El contorno onírico se satura hacia la hipersustancia de algo mas solido encaminado a través de lo real.
El germen estaba quieto en su cascara y Elizabeth lo órbita con la impresión engañosa de separación pero si plegas los sentidos a un solo foco entiendes su unidad.
El ala protectora de sus guardianes: Amin del huevo y Joseph de la sencilla joven esperaban algo como esto.
Un detonante que se presenta.
Quizás es el idioma de los sueños que ejecuta en el tiempo justo sus hechos.
Quizás son las cualidades convocadas con nuestra llegada, ida momentánea y revelación las que otorgaron momento a las circunstancias.
Quizás es el peso de las palabras portadas, las palabras deseadas, y las palabras desconocidas las que despertaron la oportunidad.
La vaina se hiende e impele un acelerado proceso del alumbramiento que gana las sensaciones no escritas del resguardo y la protección instintivamente cuando Anibal se da cuenta, ligando bautismo y nacimiento fueran eclosionados al mismo tiempo.
Nombre y Criatura vienen a la vez.
Algún día comentare el resultado de la reflexión, acompañada por un buen chuleton y varias cervezas, del efecto místico que Anibal hubo convocado al hablar, pero aun así Victoria me sigue resultando un nombre especialmente hermoso.
Aunque no sea realmente preciso.
El verdadero, el completo: "Victoria Definitiva de Osiris" es mas profundo y te hace retener el aliento para meditar.
Victoria es una criatura fundamentada en las formas de sonido romo de los trozos de la cascara al romperse y en los matices de la primera impresión de los rasgos alimentados por la ferviente imaginación de los hombres acuciada a expandir y expandir los limites de lo que se puede vislumbrar.
Quizás piel de cobre azulado o capas multifacetadas de cristal blando. Ojos alienigenas e insectoides penetrantes y facciones sustractoras del aliento y nunca vistas y también a la vez inequívocamente familiares.
Quimera, espejismo o verdad por fin mostrada este avatar que nace es también Elizabeth saliendo de su crisálida.
Flota momentaneamente hacia arriba el poso de gravedad de unas palabras que con el corazón saque de mi en la danza que enebro Pola en la posibilidad mas pequeña y que por mi ingenuidad clamo por mas Daimones.
Es cierto que la Realidad se inunda de ellos. Es cierto que de una y otra vertiente.
Sin embargo este lugar y momento no son míos.
Es Calin el que ha incubado y protegido el huevo.
Es Joseph el que guardara a Elizabeth.
Fue Pola el que pensó bondadosamente en mi incondicionalmente, mientras yo pensaba en mi solamente .
Afortunada viajante soy de estos verdaderos momentos importantes pero empiezo a pensar que solo por casualidad.
Sin embargo hoy brilla el color de la Victoria recién nacida y la profundidad de su existencia difícil de imaginar.
Acapara la alegría y merece la pena.
Y así aun se me filtra el peso de la responsabilidad.
Cumplir aquello que fue acordado.
En Tana o en Eren Vej o en Cnossos o en Paris,
El compromiso es el mismo.
Disputar al Mal el derecho a seguir luchando.
Pero cada vez lo entiendo mejor y descubro que antes lo entendía mal.
Cada vez lo entiendo mas. Pero no por mis actos si no por los de los otros.
Y me siento como si se aproximara el tiempo.
En parte como si fuera tarde. En parte como si fuera inminente.
Como cuando vimos el huevo nada mas entrar.
Esa tensión de un suceso que se va a presentar.
Pero con la idea imprecisa del misterio.
Y aun así, así es, corona la sala con una amplitud que apenas podría ser abarcada por varios brazos.
Iridiscente y multicolor su superficie rompe la monotonía de la vista con cambiantes facetas de materia y forma como si no existiera una área realmente quieta, si no un mar.
No existe la banalidad de poder asociarlo con una reliquia de dinosaurio o cualquier otro ser que por la factura del poder divino se haya hecho terrenal.
Una unicidad simple lo impregna, de ser el primero y único en sus especie allí y ahora, y eso excita las fibras aladas, de contemplador de descubrimientos, de los presentes.
El principesco Calin, investido de la exótica traza del gran Amin de los Mamelucos, lo guarda en la principal sala de su magnifico y laberíntico palacio, como un bien preciado de la hadas con lo que si lo podrías identificar, no en vano aun estábamos en este largo sueño.
Pero aun siendo irrenunciablemente feerico también esta dotado de esa consistencia frugal de lo humano: blanda, curvada y frágil.
Asistir a su nacimiento encanta imágenes de tensión por la incertidumbre de ver que brotara y de gozo alegre por la vida nueva o de la que sera vista con una distinta mirada.
Con cada tono de sonido o cada fluctuación de inadvertido resplandor fulgura y ese fulgor incide en Elizabeth.
Aun habiendo tan magníficos cuadros como lo eran el mismísimo entramado del laberinto que nos rodea, la estancia regida por la evocadora presencia de la figura de Calin tocado con su mejor traje y turbante o las siluetas imponentes de Charo, Ariel o Anibal, nada puede eclipsar su presencia.
Por instantes acabamos siendo reducidos a meros figurantes en el acontecimiento realmente relevante.
Elizabeth Dyke y el embrión que estan escondiendo lejos de aquellos que lo quieren tomar.
El contorno onírico se satura hacia la hipersustancia de algo mas solido encaminado a través de lo real.
El germen estaba quieto en su cascara y Elizabeth lo órbita con la impresión engañosa de separación pero si plegas los sentidos a un solo foco entiendes su unidad.
El ala protectora de sus guardianes: Amin del huevo y Joseph de la sencilla joven esperaban algo como esto.
Un detonante que se presenta.
Quizás es el idioma de los sueños que ejecuta en el tiempo justo sus hechos.
Quizás son las cualidades convocadas con nuestra llegada, ida momentánea y revelación las que otorgaron momento a las circunstancias.
Quizás es el peso de las palabras portadas, las palabras deseadas, y las palabras desconocidas las que despertaron la oportunidad.
La vaina se hiende e impele un acelerado proceso del alumbramiento que gana las sensaciones no escritas del resguardo y la protección instintivamente cuando Anibal se da cuenta, ligando bautismo y nacimiento fueran eclosionados al mismo tiempo.
Nombre y Criatura vienen a la vez.
Algún día comentare el resultado de la reflexión, acompañada por un buen chuleton y varias cervezas, del efecto místico que Anibal hubo convocado al hablar, pero aun así Victoria me sigue resultando un nombre especialmente hermoso.
Aunque no sea realmente preciso.
El verdadero, el completo: "Victoria Definitiva de Osiris" es mas profundo y te hace retener el aliento para meditar.
Victoria es una criatura fundamentada en las formas de sonido romo de los trozos de la cascara al romperse y en los matices de la primera impresión de los rasgos alimentados por la ferviente imaginación de los hombres acuciada a expandir y expandir los limites de lo que se puede vislumbrar.
Quizás piel de cobre azulado o capas multifacetadas de cristal blando. Ojos alienigenas e insectoides penetrantes y facciones sustractoras del aliento y nunca vistas y también a la vez inequívocamente familiares.
Quimera, espejismo o verdad por fin mostrada este avatar que nace es también Elizabeth saliendo de su crisálida.
Flota momentaneamente hacia arriba el poso de gravedad de unas palabras que con el corazón saque de mi en la danza que enebro Pola en la posibilidad mas pequeña y que por mi ingenuidad clamo por mas Daimones.
Es cierto que la Realidad se inunda de ellos. Es cierto que de una y otra vertiente.
Sin embargo este lugar y momento no son míos.
Es Calin el que ha incubado y protegido el huevo.
Es Joseph el que guardara a Elizabeth.
Fue Pola el que pensó bondadosamente en mi incondicionalmente, mientras yo pensaba en mi solamente .
Afortunada viajante soy de estos verdaderos momentos importantes pero empiezo a pensar que solo por casualidad.
Sin embargo hoy brilla el color de la Victoria recién nacida y la profundidad de su existencia difícil de imaginar.
Acapara la alegría y merece la pena.
Y así aun se me filtra el peso de la responsabilidad.
Cumplir aquello que fue acordado.
En Tana o en Eren Vej o en Cnossos o en Paris,
El compromiso es el mismo.
Disputar al Mal el derecho a seguir luchando.
Pero cada vez lo entiendo mejor y descubro que antes lo entendía mal.
Cada vez lo entiendo mas. Pero no por mis actos si no por los de los otros.
Y me siento como si se aproximara el tiempo.
En parte como si fuera tarde. En parte como si fuera inminente.
Como cuando vimos el huevo nada mas entrar.
Esa tensión de un suceso que se va a presentar.
Pero con la idea imprecisa del misterio.
Despertares a la Sombra de la Esfinge
Del buen y mal sueño puedes recoger los vertidos derramados por sus venas.
Estados febriles volcados sobre las encrucijadas donde se encuentran los soñadores.
Los contemplas en una etérea copa, a veces de hueso, a veces de marfil antes de beberlos.
El brindis se prepara en un improvisado circulo de lechos, que para el momento, se convierte en una puerta a un instante y estado concreto de una persona unida a otras mas:
El sueño del Hombre Malo.
Como la calentura, la ensoñación sabe ardiente, caliente en los detalles y reveladora en su toque, pero sin embargo, la vileza que a veces puede poseer y ser saboreada como la bilis, goza aquí de extensos campos propios que desdibujan las posibilidades de purificación.
Son sumideros.
Como huellas de un punzón horadando Pozos.
De ninguna forma inermes. Vivamente activos y actuales salpicando en tu mente. Aunque estemos sacando el cuerpo por una ventana hacia el pasado y se nos antoje que aun estamos protegidos bajo el interior de los muros.
Partimos del foco que el alma de en cristal del Hombre Malo dejo a nuestro alcance para despertar en este paisaje de conectivo de miradas de imaginaciones. Un sueño engrandecido en la acumulación de ensoñaciones que sus visitantes tejen lo largo de la eras.
Dentro y bajo la oscuridad de la vigilante Esfinge.
Este es un resguardo de memoria atemporal. Viviente.
En la noche y el día aun la imaginación de los participantes acuna la contemplación de estos lugares en un punto pinacular de la historia.
El cruce del latido de esta Obra inmortal del genio humano con la mirada de hombres y mujeres de allende los mares a los que separan las naciones y los nacimientos.
La peculiar calidez y acritud envolvente tersa las tinieblas de la noche en el desierto próximo en el que se contornean las pirámides y a lo lejos, al otro extremo la bulliciosa ciudad.
Sintiendo como si los cientos de años vislumbrados a través de sus siluetas cobijaran la mas próxima familiaridad.
Extraño fuego entre el pecho y el estomago.
Al surgir del protector vientre de la vigía nos sumergimos en los pequeños detalles que remarcan la identidad de esta evocación en la umbría.
Lucha y conflicto. Quizás magnicidio. El choque de un mundo nuevo con un mundo antiguo el día que Napoleón trajo su invasión al anciano Egipto.
Pero, aunque haya diferencia entre estos cosmos, imperturbable es el hecho que en ellos medran monstruos. Los Monstruos de la Razón, ocultos entre los insignes Ciento Cincuenta y Cuatro incubando en el seno de la magna expedición.
Estas criaturas larvan en el sueño y se cruzan con nosotros en las parcelas de aquellos que estan conectados a esta época como la Hambrienta Dora, siempre tan ávida de Ariel, o el mismo Hombre Malo, o Regina.
Buceando a pulmón desnudo en la patina de los recuerdos imaginales de los allí y entonces presentes entra la desagradable corrupción del paladeo de los sueños que es el saber del concepto del Pozo.
Tan podrido interiormente que no es fácil distinguir lo que los separa de los Egocéntricos Malditos a los que se dicen tratan de combatir.
El orgullo y la blasfemia y la voraz oscuridad se pelean con amor y plegaria y la luz del fuego y no con su negación completa y con la profundización del pecado y la tortura y la muerte de los inocentes.
Cierto es, que esta es una ilustración adquirida a través del filtro de los vapores soñados, pero en nuestro deambular de aquí y allá dentro de la gran historia abrazada a todas esas otras pequeñas contiene la sensacion de la verdad.
Son esas gotas de congoja que enturbian un firmamento de magnifica visión y lo empañan con sensaciones agridulces sino amargas .
Chloe no es ninguna de esas figuras que bordean en cielo, o en las calles o entre las tiendas.
No esta en una de esas conversaciones que se hacen comprensibles bajo el espectro de un mundo de imposibles.
Sin embargo, alborozadamente si lo son las noticias sobre Calin y para mi total confusión también Joseph.
Cuando el viejo y arquetipico cotilla al que sonsacar cosas, nos dice que nos va a poner en contacto con el Protector no esperaba ver entrar a Joseph esplendoroso en un dieciochesco atuendo de aventurero, sombrero sin pluma, espada al cinto y cicatriz en la mejilla.
Tiemblo tanto entre la emoción y el miedo, entre la atracción y la preocupación que desbordo tanto mi control personal que ni me muevo ni puedo hablar deseando después no aparecer tan tonta como estoy siendo.
Pero en este sitio de cambios tan bruscos como es el sueño y de criaturas tan extremas como Bertolet y Dora no hay capa que oculte la verdad.
La de la inconsistencia que me es nata y del esfuerzo alerta con el que no puedo dejar de bregar y bregar para no arrastrar a quien esta cerca hacia el Agujero.
Necesidad de Sabiduría que se que es lo que en susurros y miradas y a veces abiertamente se nos pide.
Las sombras de la mirada de la Esfinge proporcionan visiones enigmáticas como el deseo perentorio de morir del Hombre Malo o la ternura ofrecida en los rasgos casi cubiertos por completo de voracidad inhumana de Dora al ayudar a Ariel o la verdadera negrura que exuda la Razón de Ser del Pozo.
Y también la de no solo la estampa de un hombre de audacia y capacidad revestido con ensoñadoras ropas y talantes, si no el aura bajo la lente imaginal de su persona firme al tanto de Elizabeth, y mano derecha de Calin príncipe Amin, protegiéndola y arropándola con la naturalidad de quien se revela de su ser o mas fácil e incompleto de decir es su ser.
Visiones misteriosas que cuyo arcano consiste en que cambias por ellas o te niegas a cambiar al traspasar la puerta que guardaban.
Aunque las huellas de la acción se trasladan hacia otros derroteros y la atención se esparce por un millar de nuevos detalles emocionantes y tétricos, una luz de candela dejo encendida en el camino alumbrando este punto de la escena en la vida.
Siempre me a atraído la promesa de seguridad y protección en los hombres y mujeres que he deseado pero no es cuestión de absorber una ofrenda inmensa para ver si puede rellenar la profundidad de la perdición.
No es amor. No es cariño. No.
La sensacion cohibida de no lanzarme como acostumbro es intensa.
No de evitar buscar el amor, no es eso.
De confundirlo con el hambre de otros deseos de mi ser.
A veces me pregunto si actuó consciente o inconsciente en la lucha con el destino que se me ofrece.
La misericordia, el deseo de compartir incondicionalmente, la voluntad de dar todo de sí mismo y la generosidad sin límites, la extrema compasión esta en todo momento junto a mi. Ese es mi sino.
En lo divino. En lo humano.
En los que me quieren.
Pero ¿Y en mi?
¿He vivido tanto que soy una eterna adolescente con el deseo feroz de que no que no muera esa nubilidad ególatra?
¿Engaño una y otra vez al rito de madurez, a mi misma y a los que me rodean?
Me digo que lo intento.
Pero no es intentarlo.
Amar es amar.
Otras tareas y preocupaciones llenaron los costales de lo que paso. Alforjas a vaciar y descubrir luego. Pero y de los ojos... De los ojos de aquellos que están despiertos.
Los ojos de la estatua milenaria me miraron.
Los ojos de Regina me miraron.
Los ojos de Joseph me miraron.
Me miro y me veo a través de ellos.
¿Que ves Gabrielle?
¿Que haces?
Buenas preguntas.
¿Y las respuestas?
Estados febriles volcados sobre las encrucijadas donde se encuentran los soñadores.
Los contemplas en una etérea copa, a veces de hueso, a veces de marfil antes de beberlos.
El brindis se prepara en un improvisado circulo de lechos, que para el momento, se convierte en una puerta a un instante y estado concreto de una persona unida a otras mas:
El sueño del Hombre Malo.
Como la calentura, la ensoñación sabe ardiente, caliente en los detalles y reveladora en su toque, pero sin embargo, la vileza que a veces puede poseer y ser saboreada como la bilis, goza aquí de extensos campos propios que desdibujan las posibilidades de purificación.
Son sumideros.
Como huellas de un punzón horadando Pozos.
De ninguna forma inermes. Vivamente activos y actuales salpicando en tu mente. Aunque estemos sacando el cuerpo por una ventana hacia el pasado y se nos antoje que aun estamos protegidos bajo el interior de los muros.
Partimos del foco que el alma de en cristal del Hombre Malo dejo a nuestro alcance para despertar en este paisaje de conectivo de miradas de imaginaciones. Un sueño engrandecido en la acumulación de ensoñaciones que sus visitantes tejen lo largo de la eras.
Dentro y bajo la oscuridad de la vigilante Esfinge.
Este es un resguardo de memoria atemporal. Viviente.
En la noche y el día aun la imaginación de los participantes acuna la contemplación de estos lugares en un punto pinacular de la historia.
El cruce del latido de esta Obra inmortal del genio humano con la mirada de hombres y mujeres de allende los mares a los que separan las naciones y los nacimientos.
La peculiar calidez y acritud envolvente tersa las tinieblas de la noche en el desierto próximo en el que se contornean las pirámides y a lo lejos, al otro extremo la bulliciosa ciudad.
Sintiendo como si los cientos de años vislumbrados a través de sus siluetas cobijaran la mas próxima familiaridad.
Extraño fuego entre el pecho y el estomago.
Al surgir del protector vientre de la vigía nos sumergimos en los pequeños detalles que remarcan la identidad de esta evocación en la umbría.
Lucha y conflicto. Quizás magnicidio. El choque de un mundo nuevo con un mundo antiguo el día que Napoleón trajo su invasión al anciano Egipto.
Pero, aunque haya diferencia entre estos cosmos, imperturbable es el hecho que en ellos medran monstruos. Los Monstruos de la Razón, ocultos entre los insignes Ciento Cincuenta y Cuatro incubando en el seno de la magna expedición.
Estas criaturas larvan en el sueño y se cruzan con nosotros en las parcelas de aquellos que estan conectados a esta época como la Hambrienta Dora, siempre tan ávida de Ariel, o el mismo Hombre Malo, o Regina.
Buceando a pulmón desnudo en la patina de los recuerdos imaginales de los allí y entonces presentes entra la desagradable corrupción del paladeo de los sueños que es el saber del concepto del Pozo.
Tan podrido interiormente que no es fácil distinguir lo que los separa de los Egocéntricos Malditos a los que se dicen tratan de combatir.
El orgullo y la blasfemia y la voraz oscuridad se pelean con amor y plegaria y la luz del fuego y no con su negación completa y con la profundización del pecado y la tortura y la muerte de los inocentes.
Cierto es, que esta es una ilustración adquirida a través del filtro de los vapores soñados, pero en nuestro deambular de aquí y allá dentro de la gran historia abrazada a todas esas otras pequeñas contiene la sensacion de la verdad.
Son esas gotas de congoja que enturbian un firmamento de magnifica visión y lo empañan con sensaciones agridulces sino amargas .
Chloe no es ninguna de esas figuras que bordean en cielo, o en las calles o entre las tiendas.
No esta en una de esas conversaciones que se hacen comprensibles bajo el espectro de un mundo de imposibles.
Sin embargo, alborozadamente si lo son las noticias sobre Calin y para mi total confusión también Joseph.
Cuando el viejo y arquetipico cotilla al que sonsacar cosas, nos dice que nos va a poner en contacto con el Protector no esperaba ver entrar a Joseph esplendoroso en un dieciochesco atuendo de aventurero, sombrero sin pluma, espada al cinto y cicatriz en la mejilla.
Tiemblo tanto entre la emoción y el miedo, entre la atracción y la preocupación que desbordo tanto mi control personal que ni me muevo ni puedo hablar deseando después no aparecer tan tonta como estoy siendo.
Pero en este sitio de cambios tan bruscos como es el sueño y de criaturas tan extremas como Bertolet y Dora no hay capa que oculte la verdad.
La de la inconsistencia que me es nata y del esfuerzo alerta con el que no puedo dejar de bregar y bregar para no arrastrar a quien esta cerca hacia el Agujero.
Necesidad de Sabiduría que se que es lo que en susurros y miradas y a veces abiertamente se nos pide.
Las sombras de la mirada de la Esfinge proporcionan visiones enigmáticas como el deseo perentorio de morir del Hombre Malo o la ternura ofrecida en los rasgos casi cubiertos por completo de voracidad inhumana de Dora al ayudar a Ariel o la verdadera negrura que exuda la Razón de Ser del Pozo.
Y también la de no solo la estampa de un hombre de audacia y capacidad revestido con ensoñadoras ropas y talantes, si no el aura bajo la lente imaginal de su persona firme al tanto de Elizabeth, y mano derecha de Calin príncipe Amin, protegiéndola y arropándola con la naturalidad de quien se revela de su ser o mas fácil e incompleto de decir es su ser.
Visiones misteriosas que cuyo arcano consiste en que cambias por ellas o te niegas a cambiar al traspasar la puerta que guardaban.
Aunque las huellas de la acción se trasladan hacia otros derroteros y la atención se esparce por un millar de nuevos detalles emocionantes y tétricos, una luz de candela dejo encendida en el camino alumbrando este punto de la escena en la vida.
Siempre me a atraído la promesa de seguridad y protección en los hombres y mujeres que he deseado pero no es cuestión de absorber una ofrenda inmensa para ver si puede rellenar la profundidad de la perdición.
No es amor. No es cariño. No.
La sensacion cohibida de no lanzarme como acostumbro es intensa.
No de evitar buscar el amor, no es eso.
De confundirlo con el hambre de otros deseos de mi ser.
A veces me pregunto si actuó consciente o inconsciente en la lucha con el destino que se me ofrece.
La misericordia, el deseo de compartir incondicionalmente, la voluntad de dar todo de sí mismo y la generosidad sin límites, la extrema compasión esta en todo momento junto a mi. Ese es mi sino.
En lo divino. En lo humano.
En los que me quieren.
Pero ¿Y en mi?
¿He vivido tanto que soy una eterna adolescente con el deseo feroz de que no que no muera esa nubilidad ególatra?
¿Engaño una y otra vez al rito de madurez, a mi misma y a los que me rodean?
Me digo que lo intento.
Pero no es intentarlo.
Amar es amar.
Otras tareas y preocupaciones llenaron los costales de lo que paso. Alforjas a vaciar y descubrir luego. Pero y de los ojos... De los ojos de aquellos que están despiertos.
Los ojos de la estatua milenaria me miraron.
Los ojos de Regina me miraron.
Los ojos de Joseph me miraron.
Me miro y me veo a través de ellos.
¿Que ves Gabrielle?
¿Que haces?
Buenas preguntas.
¿Y las respuestas?
12/02/12
La Grieta de Cristal y el Hierro del Demonio
La grieta esta en la pared de mármol blanquecino del Hall, que decora entre la recepción y la primera escalera del Hotel.
Sin embargo en el Hotel Imperial de Annecy pasa inadvertida para todo el mundo que viene y va por la estancia.
La estamos vigilando por turnos hasta la saciedad.
Es porque si hay algo que tengo seguro es que dentro, sea lo que aparezca al otro lado, existe un objeto similar en función y características a los colgantes que Anibal nos fue con el tiempo dando. Estos que contienen una chispa de arrobo del Protector de nuestra casa y de su protección.
En una ínfima parte ese manto penetra la hendidura hasta mas allá.
¿Quizás proteja a Chloe?
Es un poco confuso, pues Anibal no recuerda haberle fabricado o dado uno a ella y yo creo recordar que en la ocasión de la boda rechazo el mio.
Por convicción no quiso tenerlo.
Pero por las palabras de Pascal, aun pudiendo tener mas significados que el meramente físico, ella esta viva y por el hecho, de ser nosotros los protegidos por la casa, los únicos aun teniéndola presente la pista que tenemos tiene que tener un valor crucial.
Es un estrecho hilo a través de una mancha en la piedra, mas una herida que una veta nueva y diferente, que lleva a un otro lado desconocido pero con inquietantes matices.
Lo primero es lo indeleble que la ves en tu cabeza una vez que la has hecho presente.
Como si fuera una raya quebradiza en un cristal.
Pero también esta después, ese cierto sabor ominoso inherente que le da su huella personal.
No es que no pueda sintonizarlo y ser certeramente consciente de todo su detalle, es que de alguna parte de mis huesos, desde la médula, hace superfluo el esfuerzo.
Siento Muerte pero no lo digo.
Por el poso de sentencia que tienen las palabras y la fuerza que se asienta cuando son liberadas a los vientos.
Es algo supersticioso, lo se. Me da igual si hay un error en la lógica.
La fisura se une de alguna forma a Chloe y hasta que no sea el momento no asociare con ella lo que no esta confirmado.
Lo que pienso es que aquí y ahora, esta sensacion debe tener otro significado.
Pienso, mientras la vigilo, que una parte de la impresión la derramo Anibal con su gesto poderoso, de ir, de alargar la mano, y de traer haciendo los viajes importantes que conlleva, a un ser querido de mas allá del Olvido.
Si. Hemos encontrado y conocido a Madeleine y hay que decir que si, que ella nos ha reconocido.
Supongo que suena algo desconcertante.
Entenderlo así por que así es.
Estaréis sumergidos en el brumoso mar de incertidumbres y pestañeos desorientados en el que nosotros entramos hace apenas cuatro horas cuando ella misma se presento, junto a esta misma rotura en este mismo salón, en dulce carne y hueso, sonrisa e inteligencia.
Personalmente he decidido tomar hacia la superficie y flotar y nadar con las corrientes.
Ella esta aquí y la queremos y amamos y ya esta.
Me siento mejor teniéndola con nosotros que con que no, y sabiendo como se ama esto es todo lo que se puede explicar.
No. No es esa la impresión que me crispa los dedos sobre el roble de la vara.
Es la sordina de poder desatado detrás de ese corte en la pared.
Poderes que tienen consigo a Chloe fuera de la existencia protegidos con la mayor impunidad.
Afortunadamente, gracias oh Poderosa, no con toda impunidad.
Estamos junto a las puertas acristaladas del establecimiento, que se abren a los brillantes jardines de verano, cuando un efecto sutil se empieza a hacer demasiado patente.
Es el instinto.
La gente se ha ido y sigue iendose con una resolución sin mas sentido que el fuero interno de una voz atavica que les llama diciéndoles: vete si quieres sobrevivir en cuerpo y alma.
Los diletantes, los turistas despistados, los rezagados, los trabajadores, todo el mundo gradualmente pero de forma vigorosa encuentran algo que hacer en otro lugar.
Quizás han sido cinco minutos, no estoy segura, quizás solo esos latidos preciosos que te libran por los pelos.He tenido demasiado dividida la concentración entre la grieta y la decisión de lo que fuéramos a abordar como para asegurar.
Pero no puedo describirlo con nada mas sobrenatural que ese silencio súbito posado de repente sobre un lugar.
En mi tierra de nacimiento y en boca de mis viejas tías difuntas, en paz descansen, se dice que pasa un ángel.
Nada mas cierto y al tiempo retorcidamente estirado.
Por las estancias de este hotel de élite de los Alpes, en temporada alta, se cuela el herrumbroso quejido de un metal de ninguna forma de germinado sobre esta tierra y este plano del existir..
La muerte cabalga en esos ruidos que se aproximan convertida en un corcel de hierro maltrecho y maliciento cruce entre una fiera de los albores del mundo y algo que no sale mas que en las pesadilla.
Su vello es como escarpias retorcidas, sus dientes se exageran en una mandíbula de inconcebible funcionamiento, su quijadas descoyuntadas no paran de intentar asentarse y sus ojos, si pudiéramos llamarles ojos, no tienen vida aunque todo lo observan tiznandolo con la mayor de las malevolencias
Busca la grieta y de arriba a abajo, de fuera a dentro sabemos, por que es un saber profundo y antiguo, que no es bueno.
Charo me cuenta luego, que esto es solo la piel del demonio, cegada y enloquecida por el mal destino de su dueño, pero seguramente así mucho mas peligrosa por estar famélica de amo y propósito .
Quizás es por estos conocimientos del alma, mas sagrados que intelectuales, que los miembros de su familia, la sangre de su sangre, lucha tan bien con estos seres.
Por que aunque unos largos y eternos instantes pareciera que hubiera caído sobre nosotros una lentitud espesa, solo se trataba de la cautela vigilante de los cazadores antes de la inminente refriega.
La abominación demoníaca es la primera en actuar, simplemente por que esta afilada a cumplir un único pensamiento, llenarse cebándose de una vitalidad y un fuego claro u oscuro, le da igual, ya no distingue entre el sabor y el hambre, que le consiga otra vez una razón para existir.
Lo que nace es una tempestad de movimiento exacerbado en el que restallan las formas humanas, cuasi animales y delirantes enfrascadas en un torbellino que lanzado contra la grieta la abre de par en par.
El crujido del cristal que nunca ha conocido significado, esencia sin marca en bruto de la fuerza vital desprendida de los seres tras la muerte, es estremecedor y mas en cuanto la inundación de las miradas con el brillo de, paredes y suelos y techos de inabarcable coagulado espejo y cristal, nos alcanza.
Los luchadores trasladan al interior el arquetipico combate entre un extremo y el otro y todo lo que esta en medio y es una batalla física, pero también espiritual y de la cordura.
En ella cada contrincante toma su decisión como única.
La Abominación trata de sobrevivir a la inevitable curso de la casualidad.
Ariel carga su espada imbuido del furor de los dioses contra la criatura rebelada contra su destino y no ceja.
Anibal conduce las energías descarnadas y amorfas que nos rodean hacia un el significado de muchos matices de la victoria. Misericordia, Muerte, Salvación y los otros nombres que residen en su mano tatuada.
Charo protege a sus valientes y pincha al Demonio como una y otra vez ha hecho ya.
Y yo guardo la puerta, trabandola abierta y arrebatándola al poder que creo esta caverna de muerte y congelado ultimo aliento mientras casi igual de momentáneamente ciega como un filo busco rastro de vida en el reaparecido comedor.
Y es el resultado final que la única vida que capto es la incrustada en una facetada gema que sobrevive a conflicto que acaba con una espada deslomando al ser en dos y la completa metamorfosis de la material egregórica en los restos metálicos de la carcasa demoníaca que sobrevivió.
Hierro del Demonio.
Forjado en un fuego frio, en la fragua de los muertos, y al golpe de la espada.
Botín de la guerra que acabara.
Cuando el silencio esta roto con los ecos de nuestros resuellos graduados y la situación impone que nos marchemos de allí aceleradamente, del evento sacamos:
Un sueño con los rostros real y alegórico de nuestros antagonistas.
Un colgante, como los nuestros, de una esfera lunar desconocida para todos pero indudablemente creado por las manos de Anibal.
Y el alma del Hombre Malo, auto preservada por si mismo ante la inminencia de la muerte y grabada con el epitafio de un grandilocuente:
"Esta piedra fue arrebatada de las garras de la Esfinge y pertenece a las lagrimas del Hombre Malo".
El cansancio, la reverencia a los que se fueron, las esperanzas renovadas, el animo y el asombro y las docenas de dolores y gozos de todos los días no los extiendo.
Son pan de cada día y nuestro alimento.
Vida al Corazón directamente del Fuego.
Sin embargo en el Hotel Imperial de Annecy pasa inadvertida para todo el mundo que viene y va por la estancia.
La estamos vigilando por turnos hasta la saciedad.
Es porque si hay algo que tengo seguro es que dentro, sea lo que aparezca al otro lado, existe un objeto similar en función y características a los colgantes que Anibal nos fue con el tiempo dando. Estos que contienen una chispa de arrobo del Protector de nuestra casa y de su protección.
En una ínfima parte ese manto penetra la hendidura hasta mas allá.
¿Quizás proteja a Chloe?
Es un poco confuso, pues Anibal no recuerda haberle fabricado o dado uno a ella y yo creo recordar que en la ocasión de la boda rechazo el mio.
Por convicción no quiso tenerlo.
Pero por las palabras de Pascal, aun pudiendo tener mas significados que el meramente físico, ella esta viva y por el hecho, de ser nosotros los protegidos por la casa, los únicos aun teniéndola presente la pista que tenemos tiene que tener un valor crucial.
Es un estrecho hilo a través de una mancha en la piedra, mas una herida que una veta nueva y diferente, que lleva a un otro lado desconocido pero con inquietantes matices.
Lo primero es lo indeleble que la ves en tu cabeza una vez que la has hecho presente.
Como si fuera una raya quebradiza en un cristal.
Pero también esta después, ese cierto sabor ominoso inherente que le da su huella personal.
No es que no pueda sintonizarlo y ser certeramente consciente de todo su detalle, es que de alguna parte de mis huesos, desde la médula, hace superfluo el esfuerzo.
Siento Muerte pero no lo digo.
Por el poso de sentencia que tienen las palabras y la fuerza que se asienta cuando son liberadas a los vientos.
Es algo supersticioso, lo se. Me da igual si hay un error en la lógica.
La fisura se une de alguna forma a Chloe y hasta que no sea el momento no asociare con ella lo que no esta confirmado.
Lo que pienso es que aquí y ahora, esta sensacion debe tener otro significado.
Pienso, mientras la vigilo, que una parte de la impresión la derramo Anibal con su gesto poderoso, de ir, de alargar la mano, y de traer haciendo los viajes importantes que conlleva, a un ser querido de mas allá del Olvido.
Si. Hemos encontrado y conocido a Madeleine y hay que decir que si, que ella nos ha reconocido.
Supongo que suena algo desconcertante.
Entenderlo así por que así es.
Estaréis sumergidos en el brumoso mar de incertidumbres y pestañeos desorientados en el que nosotros entramos hace apenas cuatro horas cuando ella misma se presento, junto a esta misma rotura en este mismo salón, en dulce carne y hueso, sonrisa e inteligencia.
Personalmente he decidido tomar hacia la superficie y flotar y nadar con las corrientes.
Ella esta aquí y la queremos y amamos y ya esta.
Me siento mejor teniéndola con nosotros que con que no, y sabiendo como se ama esto es todo lo que se puede explicar.
No. No es esa la impresión que me crispa los dedos sobre el roble de la vara.
Es la sordina de poder desatado detrás de ese corte en la pared.
Poderes que tienen consigo a Chloe fuera de la existencia protegidos con la mayor impunidad.
Afortunadamente, gracias oh Poderosa, no con toda impunidad.
Estamos junto a las puertas acristaladas del establecimiento, que se abren a los brillantes jardines de verano, cuando un efecto sutil se empieza a hacer demasiado patente.
Es el instinto.
La gente se ha ido y sigue iendose con una resolución sin mas sentido que el fuero interno de una voz atavica que les llama diciéndoles: vete si quieres sobrevivir en cuerpo y alma.
Los diletantes, los turistas despistados, los rezagados, los trabajadores, todo el mundo gradualmente pero de forma vigorosa encuentran algo que hacer en otro lugar.
Quizás han sido cinco minutos, no estoy segura, quizás solo esos latidos preciosos que te libran por los pelos.He tenido demasiado dividida la concentración entre la grieta y la decisión de lo que fuéramos a abordar como para asegurar.
Pero no puedo describirlo con nada mas sobrenatural que ese silencio súbito posado de repente sobre un lugar.
En mi tierra de nacimiento y en boca de mis viejas tías difuntas, en paz descansen, se dice que pasa un ángel.
Nada mas cierto y al tiempo retorcidamente estirado.
Por las estancias de este hotel de élite de los Alpes, en temporada alta, se cuela el herrumbroso quejido de un metal de ninguna forma de germinado sobre esta tierra y este plano del existir..
La muerte cabalga en esos ruidos que se aproximan convertida en un corcel de hierro maltrecho y maliciento cruce entre una fiera de los albores del mundo y algo que no sale mas que en las pesadilla.
Su vello es como escarpias retorcidas, sus dientes se exageran en una mandíbula de inconcebible funcionamiento, su quijadas descoyuntadas no paran de intentar asentarse y sus ojos, si pudiéramos llamarles ojos, no tienen vida aunque todo lo observan tiznandolo con la mayor de las malevolencias
Busca la grieta y de arriba a abajo, de fuera a dentro sabemos, por que es un saber profundo y antiguo, que no es bueno.
Charo me cuenta luego, que esto es solo la piel del demonio, cegada y enloquecida por el mal destino de su dueño, pero seguramente así mucho mas peligrosa por estar famélica de amo y propósito .
Quizás es por estos conocimientos del alma, mas sagrados que intelectuales, que los miembros de su familia, la sangre de su sangre, lucha tan bien con estos seres.
Por que aunque unos largos y eternos instantes pareciera que hubiera caído sobre nosotros una lentitud espesa, solo se trataba de la cautela vigilante de los cazadores antes de la inminente refriega.
La abominación demoníaca es la primera en actuar, simplemente por que esta afilada a cumplir un único pensamiento, llenarse cebándose de una vitalidad y un fuego claro u oscuro, le da igual, ya no distingue entre el sabor y el hambre, que le consiga otra vez una razón para existir.
Lo que nace es una tempestad de movimiento exacerbado en el que restallan las formas humanas, cuasi animales y delirantes enfrascadas en un torbellino que lanzado contra la grieta la abre de par en par.
El crujido del cristal que nunca ha conocido significado, esencia sin marca en bruto de la fuerza vital desprendida de los seres tras la muerte, es estremecedor y mas en cuanto la inundación de las miradas con el brillo de, paredes y suelos y techos de inabarcable coagulado espejo y cristal, nos alcanza.
Los luchadores trasladan al interior el arquetipico combate entre un extremo y el otro y todo lo que esta en medio y es una batalla física, pero también espiritual y de la cordura.
En ella cada contrincante toma su decisión como única.
La Abominación trata de sobrevivir a la inevitable curso de la casualidad.
Ariel carga su espada imbuido del furor de los dioses contra la criatura rebelada contra su destino y no ceja.
Anibal conduce las energías descarnadas y amorfas que nos rodean hacia un el significado de muchos matices de la victoria. Misericordia, Muerte, Salvación y los otros nombres que residen en su mano tatuada.
Charo protege a sus valientes y pincha al Demonio como una y otra vez ha hecho ya.
Y yo guardo la puerta, trabandola abierta y arrebatándola al poder que creo esta caverna de muerte y congelado ultimo aliento mientras casi igual de momentáneamente ciega como un filo busco rastro de vida en el reaparecido comedor.
Y es el resultado final que la única vida que capto es la incrustada en una facetada gema que sobrevive a conflicto que acaba con una espada deslomando al ser en dos y la completa metamorfosis de la material egregórica en los restos metálicos de la carcasa demoníaca que sobrevivió.
Hierro del Demonio.
Forjado en un fuego frio, en la fragua de los muertos, y al golpe de la espada.
Botín de la guerra que acabara.
Cuando el silencio esta roto con los ecos de nuestros resuellos graduados y la situación impone que nos marchemos de allí aceleradamente, del evento sacamos:
Un sueño con los rostros real y alegórico de nuestros antagonistas.
Un colgante, como los nuestros, de una esfera lunar desconocida para todos pero indudablemente creado por las manos de Anibal.
Y el alma del Hombre Malo, auto preservada por si mismo ante la inminencia de la muerte y grabada con el epitafio de un grandilocuente:
"Esta piedra fue arrebatada de las garras de la Esfinge y pertenece a las lagrimas del Hombre Malo".
El cansancio, la reverencia a los que se fueron, las esperanzas renovadas, el animo y el asombro y las docenas de dolores y gozos de todos los días no los extiendo.
Son pan de cada día y nuestro alimento.
Vida al Corazón directamente del Fuego.
05/02/12
El Extrañamiento de Chloe
Es de Madrugada.
Le veo una costumbre a venir a ocurrir cuando se prepara a nacer el alba.
Estoy despierta por simple casualidad.
Esforzada a base de brebajes y hechizos a ganar tiempo a lo limitado de los días.
Hay tanto libro que aprender, tantas tareas de maternidad que cumplir, tantas responsabilidades de mago que completar, que el te con jalea y ese chorrito de algo mas, se han asentado en la rutina como un miembro mas de mi paisaje.
Como seguir y madrugar aun teniendo al bendita ayuda de Marion esta semana y su escapada de chicas. Se que Annette esta bien allá donde quiera que hayan ido y que quizás es bueno un poco de liberación de mi mirada de madre, pero aun sabiendo la planificación de los meses venideros de estudio en Oxford, no puedo evitar el emborronar el texto que debería estar leyendo imaginando lo que habrá visto y vivido mi pequeña.
Así me pilla Ariel antes de que lo extraño que esta ocurriendo se llegue a manifestar.
El ver llegar caras conocidas activa en mi confortables mecanismos de actividad.
Es muy pronto para activar los pensamientos por lo que vago a través de la paz de hacer café y la charla interesante.
En seguida comienza el estallido de lo anormal, apareciendo Charo en la escalera con la demudada expresión de turbación de que algo no va bien y es con Calin.
El ceño afinado de mi interior se frunce cogiendo esa preocupación que también es de Ariel o mía.
Es en ese momento cuando nuestro Junio en París se torna completamente raro pues comienza una nevada y la caída de granizo de una sustancia como ceniza desconocida y amorfas piedras de sustancia sin sustancia.
Es como un rebote de un acto mas brusco y acelerado, que se explica cuando Anibal también alterado regresa a casa desde un viaje a ultramar.
Empezamos a entender que estos pedruscos en blanco son los restos de la arañada corteza que el gesto similar a meter el brazo en un barril repleto de hielo a sacar lo enterrado han forzado. Pero esto no es hielo. El hielo sabe que los es. Esta materia espera con acerada empatia a grabarse con la impronta que sea pues no tiene nada mas que nada.
Tampoco el nombre que anida ahora en la mano escrita de Anibal saca a la luz ninguna pista clara capaz de explicar lo que esta pasando.
¿Quien es Madeleine?
¿Por que su nombre reside ahora ahí?
¿Por que sabemos que ayer su nombre no estaba pero a la vez nos es tan familiar?
¿Por que de todas formas no parece en el Onomasticon fuera de lugar?
La sensacion incomoda de tener en la punta de la memoria o de la mente o del propio espíritu el reconocimiento de alguien al que no llegas a tocar mas que en el hecho que lo intentas, es muy fuerte, pero al mismo tiempo tambien lo es el que recibes la sensacion de que cada vez estas mas cerca.
Entonces llama Jason Gibbons, el padre de Chloe, con la historia de un sueño inquietante a medida que lo cuenta y que hace la situación escalofriante.
Jason nos dice que acaba de soñar haber tenido una hija llamada Chloe, y que aunque lo cierto es que no tiene hijas, el evento ha sido tan vivido y tan real que nos ha llamado conocedor de que acostumbramos a tratar con asuntos de este cariz.
Lo mas perturbador es la angustia con que aun sin decirlo a la cara esta preguntándose si por un momento la duda hincada en su ser es cierta, y que el temblor incomprensible de su ser no puede ser falso.
Son instantes de tragar saliva y embargarte de una frialdad que pueda contener el fuego iridiscente de dentro por que si no puedes hacer mucho daño a quien no lo merece.
Chloe sale en nuestras fotos.
Bailando en la boda de Marion con la Tropa Escocesa y expresando su aburrimiento una vez que la llevamos a pescar.
Ha comido aquí.
La hemos visitado en su casa.
Esta bajo la custodia del Comisario Rellan...
Pero él tampoco la tiene en su memoria.
Es mas que un olvido.
Es tajo y una extirpación de la existencia y un hacer desaparecer la herida como si todo no existiera.
Por nuestras miradas compartidas en el silencio, si sigue en nuestras cabezas y corazones pero la conmoción del padre que esta frente a nosotros, en nuestro salón, sin filtros o embaucadores de ninguna clase, es pura y sincera.
Con ligereza y tacto se va descubriendo que el extrañamiento de Chloe no es limitado a pocas personas o a esta ciudad si no que es casi universal.
Empezamos a certificar la creciente sensacion de que para el mundo, a excepción de las personas que nuestra casa protege, Chloe no existe ni existió.
Algo que estrangula mi estomago.
Primero Calin y ahora se amplia a esto.
Un punzón de pánico se filtra por debajo de la entereza que tanto cuesta levantar.
Hacemos cientos de llamadas y comprobaciones y preguntas que para algunos interlocutores pueden ser absurdas pero buscar si alguien mas ha corrido la misma suerte es como una batalla que librar a la desesperada.
Al final el hilo etéreo que conduce a Madeleine hasta nosotros y a nosotros hacia ella el que nos guía hacia el sur en el mapa y hacia los Alpes y sus estribaciones.
La población de Annecy es el saber que se nos ha otorgado.
Allí hay mas relacionado con las fuerzas que Anibal ha tocado y con la aparecida Madeleine y con la Extrañada Chloe.
Me preparo en cinco minutos para la partida, en cierto nivel nerviosa e inquieta por dentro al considerar el enfrentamiento a algo tan desconocido. Gotas de calma me atemperan la sensacion sabiendo la lejanía de los que esta pasando de Annette y Asier, de Pola y Marion y Santiago y Mina y los niños, Los Chicos de Tana y si también de Joseph.
Como Annette el también emborrona mis lecturas de madrugada con intentos simples de imaginar lo que estará soñando y pensamientos tiernos de como habrá sido su día.
No es suficiente para la relajación de mi nudo, ni cuando despegamos ni cuando llegamos.
Pero la mano reconfortante de Pascal esta encima de lazo en mi interior calentando con sus palabras referentes a que Chloe esta viva y que nada deja de existir.
Y la mirada recordada de un padre a una hija y viceversa arde en mi cabeza moviendo mis voluntades
Le veo una costumbre a venir a ocurrir cuando se prepara a nacer el alba.
Estoy despierta por simple casualidad.
Esforzada a base de brebajes y hechizos a ganar tiempo a lo limitado de los días.
Hay tanto libro que aprender, tantas tareas de maternidad que cumplir, tantas responsabilidades de mago que completar, que el te con jalea y ese chorrito de algo mas, se han asentado en la rutina como un miembro mas de mi paisaje.
Como seguir y madrugar aun teniendo al bendita ayuda de Marion esta semana y su escapada de chicas. Se que Annette esta bien allá donde quiera que hayan ido y que quizás es bueno un poco de liberación de mi mirada de madre, pero aun sabiendo la planificación de los meses venideros de estudio en Oxford, no puedo evitar el emborronar el texto que debería estar leyendo imaginando lo que habrá visto y vivido mi pequeña.
Así me pilla Ariel antes de que lo extraño que esta ocurriendo se llegue a manifestar.
El ver llegar caras conocidas activa en mi confortables mecanismos de actividad.
Es muy pronto para activar los pensamientos por lo que vago a través de la paz de hacer café y la charla interesante.
En seguida comienza el estallido de lo anormal, apareciendo Charo en la escalera con la demudada expresión de turbación de que algo no va bien y es con Calin.
El ceño afinado de mi interior se frunce cogiendo esa preocupación que también es de Ariel o mía.
Es en ese momento cuando nuestro Junio en París se torna completamente raro pues comienza una nevada y la caída de granizo de una sustancia como ceniza desconocida y amorfas piedras de sustancia sin sustancia.
Es como un rebote de un acto mas brusco y acelerado, que se explica cuando Anibal también alterado regresa a casa desde un viaje a ultramar.
Empezamos a entender que estos pedruscos en blanco son los restos de la arañada corteza que el gesto similar a meter el brazo en un barril repleto de hielo a sacar lo enterrado han forzado. Pero esto no es hielo. El hielo sabe que los es. Esta materia espera con acerada empatia a grabarse con la impronta que sea pues no tiene nada mas que nada.
Tampoco el nombre que anida ahora en la mano escrita de Anibal saca a la luz ninguna pista clara capaz de explicar lo que esta pasando.
¿Quien es Madeleine?
¿Por que su nombre reside ahora ahí?
¿Por que sabemos que ayer su nombre no estaba pero a la vez nos es tan familiar?
¿Por que de todas formas no parece en el Onomasticon fuera de lugar?
La sensacion incomoda de tener en la punta de la memoria o de la mente o del propio espíritu el reconocimiento de alguien al que no llegas a tocar mas que en el hecho que lo intentas, es muy fuerte, pero al mismo tiempo tambien lo es el que recibes la sensacion de que cada vez estas mas cerca.
Entonces llama Jason Gibbons, el padre de Chloe, con la historia de un sueño inquietante a medida que lo cuenta y que hace la situación escalofriante.
Jason nos dice que acaba de soñar haber tenido una hija llamada Chloe, y que aunque lo cierto es que no tiene hijas, el evento ha sido tan vivido y tan real que nos ha llamado conocedor de que acostumbramos a tratar con asuntos de este cariz.
Lo mas perturbador es la angustia con que aun sin decirlo a la cara esta preguntándose si por un momento la duda hincada en su ser es cierta, y que el temblor incomprensible de su ser no puede ser falso.
Son instantes de tragar saliva y embargarte de una frialdad que pueda contener el fuego iridiscente de dentro por que si no puedes hacer mucho daño a quien no lo merece.
Chloe sale en nuestras fotos.
Bailando en la boda de Marion con la Tropa Escocesa y expresando su aburrimiento una vez que la llevamos a pescar.
Ha comido aquí.
La hemos visitado en su casa.
Esta bajo la custodia del Comisario Rellan...
Pero él tampoco la tiene en su memoria.
Es mas que un olvido.
Es tajo y una extirpación de la existencia y un hacer desaparecer la herida como si todo no existiera.
Por nuestras miradas compartidas en el silencio, si sigue en nuestras cabezas y corazones pero la conmoción del padre que esta frente a nosotros, en nuestro salón, sin filtros o embaucadores de ninguna clase, es pura y sincera.
Con ligereza y tacto se va descubriendo que el extrañamiento de Chloe no es limitado a pocas personas o a esta ciudad si no que es casi universal.
Empezamos a certificar la creciente sensacion de que para el mundo, a excepción de las personas que nuestra casa protege, Chloe no existe ni existió.
Algo que estrangula mi estomago.
Primero Calin y ahora se amplia a esto.
Un punzón de pánico se filtra por debajo de la entereza que tanto cuesta levantar.
Hacemos cientos de llamadas y comprobaciones y preguntas que para algunos interlocutores pueden ser absurdas pero buscar si alguien mas ha corrido la misma suerte es como una batalla que librar a la desesperada.
Al final el hilo etéreo que conduce a Madeleine hasta nosotros y a nosotros hacia ella el que nos guía hacia el sur en el mapa y hacia los Alpes y sus estribaciones.
La población de Annecy es el saber que se nos ha otorgado.
Allí hay mas relacionado con las fuerzas que Anibal ha tocado y con la aparecida Madeleine y con la Extrañada Chloe.
Me preparo en cinco minutos para la partida, en cierto nivel nerviosa e inquieta por dentro al considerar el enfrentamiento a algo tan desconocido. Gotas de calma me atemperan la sensacion sabiendo la lejanía de los que esta pasando de Annette y Asier, de Pola y Marion y Santiago y Mina y los niños, Los Chicos de Tana y si también de Joseph.
Como Annette el también emborrona mis lecturas de madrugada con intentos simples de imaginar lo que estará soñando y pensamientos tiernos de como habrá sido su día.
No es suficiente para la relajación de mi nudo, ni cuando despegamos ni cuando llegamos.
Pero la mano reconfortante de Pascal esta encima de lazo en mi interior calentando con sus palabras referentes a que Chloe esta viva y que nada deja de existir.
Y la mirada recordada de un padre a una hija y viceversa arde en mi cabeza moviendo mis voluntades
29/01/12
Entonces se desvanece
Al final de estos mis días, con la venia de la fortuna y la trabajada derrota sobre la pereza, acabo nadando en la abundancia de recuerdos.
Y es curioso que, justo en este tiempo, algunos se aparecen con una frescura sorpresiva, como si fueran nuevos, muy nuevos.
Comprenderéis que es una percepcion subjetiva sin mucha base para transmitirla.
Que es la sensacion de que sus luces y contornos destacan sobre otros que los tienen mas sobados haciendo que, sus retablos de imágenes y sensaciones, me aborden como venidas por primera vez.
Es esta danza de tu vida, vuelta a poner en marcha en el salón de la memoria, el cual se queja por haber tenido que soportar estas cargas ignotas por tanto tiempo y que provoca una estimulante confusión y estremecimiento que barre la rutina enemiga de un plumazo.
Una excitación mas que se acumula en la luminosidad de este mi invierno.
Al filo de la ultima edad, con mis días en el ocaso, que una y otra vez se inflame la chispa del asombro se agradece como muchas otras cosas no tan pequeñas.
Estos son pensamientos que con tanta facilidad puedo compartir con mi benjamina, a la sombra tranquila de las vistas circundantes del Lago Tana, y que se convierten en historias descaradas en sus manos de fabulista.
El reto del día. De los días, mas bien, por la cantidad de historias incoherentes que voy balbuciendo como si fuera extrayendolas de una tormenta, pero que al paso de las horas se van aposentando en una bien trazada linea.
Una linea entre lo soñado y lo despierto. Entre lo seguro y lo incierto. Una linea de Vida.
Casi toda la raíz de las palabras es mía, pero suya es la proeza de ponerlas en contexto y de su exquisita caligrafía.
Me he puesto en sus manos de literata, que mejor puede hacer una madre orgullosa de sus hijos, y hemos surcado el dictado de las huellas que en mi cabeza están surgiendo al descubierto de manera inesperada.
Mi hija mayor opina que debería ahorrar fuerzas y dejar vagas e inseguras fantasías descansar en el olvido. Y en parte se que tiene razón, por que en su cara se lee el espejo del dolor que transmiten algunas de mis palabras.
Su dedicación es genuina y sus cuidados tan necesarios, pero no obvian que tantos cabellos blancos que me aureolan no siempre brotaron por la sensatez mas acentuada.
A la noche, concluida su salida de pesca, mi esposo me proponga, como su talento siempre hace, una mejor posibilidad, pero por ahora el dia despunta y al calor del Ecuador y de los correteos traviesos y risas ganadas al viento de los nietos, sus amigos y conocidos, eliminan las precauciones y sacan de mi los giros de la rememoracion que estaban envueltos en ocultas telas.
Y eso debo decir que me ayuda.
La memoria no es una piedra que ya se dejo por imposible el continuar nuevos rincones donde aventurar.
Aquí están estas historias y por la Madre Regente, a mi me gusta hablar.
E inundada de olvido y ofrecida la oportunidad de abrir la compuerta que dejara al descubierto los secretos dormidos no puedo dejar de fluir el curso adormecedor para que lo oculto debajo despierte.
Entonces se desvanece cualquier impuesto palio que oscurezca la cruda pero sana verdad.
Claro que, las escenas y las historias se zarandean entre el después y el antes y creo por el poder del sentimiento de la fe en mi pecho en lo verdadero que hasta ahora habéis oído las partes en el orden correcto.
Aquí viene, por lo tanto, la razón de este lapsus.
De este, interludio como bien apunta mi hija, de explicación.
Y es que se que todo esto ocurrió y es verdadero.
Pero también se que no es la memoria la que me dicta como es en verdad.
Son otros recovecos en el alma, que traban las imágenes y los sentimientos en las estampa con las que es tejida la expresión de realidad.
Me pongo aquí a hablar en medio, por que este es el punto ciego, en donde a la historia las cosas les da por cambiar.
La que trasteo con nuestra mente, no es nada sutil ni amable en realidad.
Lo que debéis entender es que lo que ha sido contado hasta este momento que ocurrió en Oxford siento en el corazón que es verdad. Ha sido todo verdad. Con lo claro y lo oscuro.
Y también no debéis sentir turbación si al contar lo venidero hablo como si esto primero no hubiera ocurrido jamas.
Lo uno y otro comparten nicho en mi memoria.
Así de difícil es a veces vivir este tipo de vida.
Convives con un truco de prestidigitador a escala daimonica.
El ocultamiento completo de un espejo muy bien hecho que no deja alcanzar a la luz a los hechos.
De tal forma que no existen para ti de ninguna forma.
Por eso lo que narro viene del corazón. Es la mejor y única forma.
Es así solo como entonces, la confusión, se desvanece.
Aunque por desgracia quede pendiente en algunas veces.
Y es curioso que, justo en este tiempo, algunos se aparecen con una frescura sorpresiva, como si fueran nuevos, muy nuevos.
Comprenderéis que es una percepcion subjetiva sin mucha base para transmitirla.
Que es la sensacion de que sus luces y contornos destacan sobre otros que los tienen mas sobados haciendo que, sus retablos de imágenes y sensaciones, me aborden como venidas por primera vez.
Es esta danza de tu vida, vuelta a poner en marcha en el salón de la memoria, el cual se queja por haber tenido que soportar estas cargas ignotas por tanto tiempo y que provoca una estimulante confusión y estremecimiento que barre la rutina enemiga de un plumazo.
Una excitación mas que se acumula en la luminosidad de este mi invierno.
Al filo de la ultima edad, con mis días en el ocaso, que una y otra vez se inflame la chispa del asombro se agradece como muchas otras cosas no tan pequeñas.
Estos son pensamientos que con tanta facilidad puedo compartir con mi benjamina, a la sombra tranquila de las vistas circundantes del Lago Tana, y que se convierten en historias descaradas en sus manos de fabulista.
El reto del día. De los días, mas bien, por la cantidad de historias incoherentes que voy balbuciendo como si fuera extrayendolas de una tormenta, pero que al paso de las horas se van aposentando en una bien trazada linea.
Una linea entre lo soñado y lo despierto. Entre lo seguro y lo incierto. Una linea de Vida.
Casi toda la raíz de las palabras es mía, pero suya es la proeza de ponerlas en contexto y de su exquisita caligrafía.
Me he puesto en sus manos de literata, que mejor puede hacer una madre orgullosa de sus hijos, y hemos surcado el dictado de las huellas que en mi cabeza están surgiendo al descubierto de manera inesperada.
Mi hija mayor opina que debería ahorrar fuerzas y dejar vagas e inseguras fantasías descansar en el olvido. Y en parte se que tiene razón, por que en su cara se lee el espejo del dolor que transmiten algunas de mis palabras.
Su dedicación es genuina y sus cuidados tan necesarios, pero no obvian que tantos cabellos blancos que me aureolan no siempre brotaron por la sensatez mas acentuada.
A la noche, concluida su salida de pesca, mi esposo me proponga, como su talento siempre hace, una mejor posibilidad, pero por ahora el dia despunta y al calor del Ecuador y de los correteos traviesos y risas ganadas al viento de los nietos, sus amigos y conocidos, eliminan las precauciones y sacan de mi los giros de la rememoracion que estaban envueltos en ocultas telas.
Y eso debo decir que me ayuda.
La memoria no es una piedra que ya se dejo por imposible el continuar nuevos rincones donde aventurar.
Aquí están estas historias y por la Madre Regente, a mi me gusta hablar.
E inundada de olvido y ofrecida la oportunidad de abrir la compuerta que dejara al descubierto los secretos dormidos no puedo dejar de fluir el curso adormecedor para que lo oculto debajo despierte.
Entonces se desvanece cualquier impuesto palio que oscurezca la cruda pero sana verdad.
Claro que, las escenas y las historias se zarandean entre el después y el antes y creo por el poder del sentimiento de la fe en mi pecho en lo verdadero que hasta ahora habéis oído las partes en el orden correcto.
Aquí viene, por lo tanto, la razón de este lapsus.
De este, interludio como bien apunta mi hija, de explicación.
Y es que se que todo esto ocurrió y es verdadero.
Pero también se que no es la memoria la que me dicta como es en verdad.
Son otros recovecos en el alma, que traban las imágenes y los sentimientos en las estampa con las que es tejida la expresión de realidad.
Me pongo aquí a hablar en medio, por que este es el punto ciego, en donde a la historia las cosas les da por cambiar.
La que trasteo con nuestra mente, no es nada sutil ni amable en realidad.
Lo que debéis entender es que lo que ha sido contado hasta este momento que ocurrió en Oxford siento en el corazón que es verdad. Ha sido todo verdad. Con lo claro y lo oscuro.
Y también no debéis sentir turbación si al contar lo venidero hablo como si esto primero no hubiera ocurrido jamas.
Lo uno y otro comparten nicho en mi memoria.
Así de difícil es a veces vivir este tipo de vida.
Convives con un truco de prestidigitador a escala daimonica.
El ocultamiento completo de un espejo muy bien hecho que no deja alcanzar a la luz a los hechos.
De tal forma que no existen para ti de ninguna forma.
Por eso lo que narro viene del corazón. Es la mejor y única forma.
Es así solo como entonces, la confusión, se desvanece.
Aunque por desgracia quede pendiente en algunas veces.
31/12/11
Manos Rojas
La caravana de bruja de Lowri cruje con estridencia al detenerse en medio del claro al que nos habíamos encaminado.
Ya no reconozco donde estamos, cubiertas como por una espesa capa, por la noche cerrada y después de conducir en la casi oscuridad sin parar por senderos retorcidos .
Quizás este sea el corazón del bosque o en una profundidad similar, pero sea cual sea el lugar, su brutal silencio multiplica la tensión de los sonidos que se extienden desde la caja.
Incluyendo los gemidos de dolor.
Conozco la voz, entre las otras voces, dueña de esos gritos y su semblante y su nombre y el asiento de sencillo afecto que puso en mi pecho.
Es Esther. Esther Varanely se llama.
¿La recordáis? Le trajo a Charo la Joya mas preciada.
Y nos ayudo a todos a liberar la tierra de Ariel, Albora.
Es lo que hace mas difícil admistir la impericia de mis conocimientos ante la aflicción que sufre.
Una enfermedad que es una mezcla de ensueños y larvas de gusano que no le han parado de brotar del interior del cuerpo desde que regresaramos a la realidad en vigilia.
Es un efecto de la salida del sueño de Elizabeth donde había acabado, y la esta matando.
Todo ocurre demasiado rápido y demasiado desconocido y demasiado personal para mi, por lo que las manos de Lowri me han parecido mas útiles que las mías, ya sea solo por que sepa actuar mas despejada de mente en esta situación.
Al menos mi talentos si los puedo dedicar a proteger el improvisado hospital. No en vano hemos entrado en el mismo bosque que todo conecta.
Me pongo al trabajo.
No es una composición hermosa.
El contagio aquí y allá y continuado de la division de atenciones marcado por el sonido del dolor de Esther, me altera y se traslada a la tarea pero al final los dedos y la voluntad se mantienen con la firmeza de la magia tosca pero eficiente.
Lo que queda fuera, fuera se queda y la barrera ondea tenue mostrándose en mis sentidos.
Entonces viene el impás del desconcierto.
Ese instante en el que se te quedan vacías la manos y no sabes que deben hacer lo siguiente.
Deber entrar o permanecer a la espera.
Conozco bien el mal que dos sanadores al unisono sobre un paciente pueden lograr y mas si juegan las emociones añadido a todo ello.
Pero es Esther...
Conozco bien el alcance de mi ignorancia y sin embargo no por eso no hay peros y temores.
Una retahíla de dudas y de inseguridad que no cesan.
Es la contante pregunta sobre si me equivoco y su inseparable plegaria pidiendo estar haciendo lo correcto. Por que Esther es amiga...
Solo el brusco quejido de la puerta al abrirse y el grito acompañante entre suplica y orden de Lowri pueden rasgar la marea de pensamientos y sentimientos.
No va bien.
Lowri lo sabe y yo me sorprendo también al entrar a la tibia luz de dentro.
Lo que parecía un mal de infestación es mas complicado y profundo en su significado.
Y en la reacción.
El vientre de Esther esta distendido y abultado de forma equivocada y por la Diosa que crece palpablemente por momentos.
Es un imposible embarazo que tras mi apresurado palpar confirma la intuicion de Lowri.
Pero esto no es un nacimiento.
Es una invasion inmisericorde que se burla por completo de esta via sagrada.
Demasido rapido. Demasido desequilibrado.Demasiado inhumano.
La va a destrozar desde dentro sin misericordia y en lo que dura un latido.
Sé que sea lo que sea y como sea se lo tenemos que sacar.
No soy cirujana.
Ni puedo recordar ni la mitad de la mitad de lo que he leido sobre el tema.
Pero en mi mano el cuchillo empieza a cortar.
Piel y carne y tejidos y sangre mojandome los dedos con un tajo aterrador bajo el filo.
Pienso, Diosa, que ha mucha sangre. Mucha. Mas de lo que debiera. Que estropicio.
Delicada, una voz en mi, que me recuerda lo que es ser en verdad medico, entorpeciendo el ruido de fondo de las distracciones.
Es el susurro que habla, cuando contengo la respiración, al tomar el color de cada capa de carne y sangre y experimentar su espesura en el desplazamiento seguro de mis dedos buscando asir eso que crece en mi amiga.
El camino es dificil. La cosa es dura. Como una cascara. Palpita confrontada al toque palpitante de la vida humana que lo envuelve.
No sé a que se reducen mis pensamientos en ese preciso instante hundida hasta los codos en alguien que empieza a dejar de gritar y todo se resume a este ahora.
Tiro.
Lo que crece no sale y necesito volver a cortar.
La sangre me salpica de alguna vena o arteria al tiempo que suelto el cuchillo y lanzo mi mano de nuevo a asir y tirar.
Un chorro pringoso y caliente me cruza la cara cuando al final soy capaz de poder sacárselo .
Las manos roja y humedas como con fluidos guantes.
Apenas lo veo y casi no me importa. Pesa. Parece un huevo.
Son apenas unos segundos.
Abrir la puerta. Dejarlo en el claro.
Las luces de coche de Lowri iluminan el exterior y se que puedo ver la forma agitada del embrion entre el contorno de mis manos.
Pero son solo ellas las que quitan la atencion sobre el resto.
Rojas. Manos Rojas. Humeantes de calor evaporado en la fria atmosfera otoñal. Goteantes.
¿Que estoy haciendo? No es aqui donde debiera estar.
Me olvido de Eso.
Abro la puerta y dejo todo mi poder sobre las manos de Lowri que ya esta cosiendo.
Restaño el daño que he hecho y que Lowri va reparando.
Vuelvo a tocar la carne, el cartilago y la piel pero esta vez desde un metro de distancia pero valiendome del mismo contacto. No hay separación ni obstáculo.
Como el cuchillo antes, la Esencia ahora la empleo por primera vez en la vida asi.
Focalizada en la aguja enhebrada con tripa de cerdo de la bruja galesa.
Magia desapegada enriqueciendo el hacer de otros.
Como si en el instante la eternidad fluyera brevemente en aquel bosque entre nosotros.
Como si se desprendiera la negrura, la turbacion, y se recompusiera el compromiso.
Hechos y tareas hicieron estas manos despues con nutrida variedad.
Quiseron hacer daño, quisieron marcar diferencias, quisieron, oh Poderosa cuan seguras y a la vez titubeantes, quisieron coger una mano y reconfortar.
Pero lo que recuerdan bien y bien cumplen es sanar.
Envestidas en sus ropajes ensangrentados no olvidan su pacto y me imbuyen de la responsabilidad de cumplirlo.
Lo recorde una vez mas en el hospital.
Bendiciendo el trabajo de medicos y enfermeras dedicados a la salvacion de Esther. Y a la de Thelma.
Y hubiera continuado recordando hasta el ultimo aliento.
Por que no me daba cuenta de que se llevaba mis fuerzas. Ni me importo. No lo pense ni lo senti.
Lo hice por que ese era su momento. Por que la Magia lo requeria.
Y ella broto y ayudo a esos otros dedos a salvar vidas.
Ya no puedo hacer ciertas cosas con las manos desnudas.
Las debo enfundar en Manos de Hierro que canalizan otros aspectos del Mundo para herir con la calamidad o con el rayo. Para conducir al fuego o a la llama.
Trayendolos sobre la piel limpia y sin artilugios la profanan.
No funciona. Se desbarata en el interior.
Instintivamente se han separado ambos sentidos del mismo camino.
Como debe ser.
Pero aun dejan mucho por hacer. No todo es tan resuelto.
Tengo que dejarme aprehender. Y necesito llegar a dejarme dominarme.
Debo seguir descubriendo.
Dejar de rondar los extremos.
Joseph estaba allí para sostenerme y darme el animo y el anhelo y la realidad que necesite por que los milagros ocurren.
Gracias Tres veces Señora.
Por que es un buen hombre, valiente, devoto, cariñoso y aun naturalmente humano.
Él ha sido el bálsamo para la curandera.
Es que con estas manos, manos rojas, se curan la carne, el hueso, los órganos y las enfermedades pero para sanar el alma obran de una manera misteriosa y totalmente diferente.
Ya no reconozco donde estamos, cubiertas como por una espesa capa, por la noche cerrada y después de conducir en la casi oscuridad sin parar por senderos retorcidos .
Quizás este sea el corazón del bosque o en una profundidad similar, pero sea cual sea el lugar, su brutal silencio multiplica la tensión de los sonidos que se extienden desde la caja.
Incluyendo los gemidos de dolor.
Conozco la voz, entre las otras voces, dueña de esos gritos y su semblante y su nombre y el asiento de sencillo afecto que puso en mi pecho.
Es Esther. Esther Varanely se llama.
¿La recordáis? Le trajo a Charo la Joya mas preciada.
Y nos ayudo a todos a liberar la tierra de Ariel, Albora.
Es lo que hace mas difícil admistir la impericia de mis conocimientos ante la aflicción que sufre.
Una enfermedad que es una mezcla de ensueños y larvas de gusano que no le han parado de brotar del interior del cuerpo desde que regresaramos a la realidad en vigilia.
Es un efecto de la salida del sueño de Elizabeth donde había acabado, y la esta matando.
Todo ocurre demasiado rápido y demasiado desconocido y demasiado personal para mi, por lo que las manos de Lowri me han parecido mas útiles que las mías, ya sea solo por que sepa actuar mas despejada de mente en esta situación.
Al menos mi talentos si los puedo dedicar a proteger el improvisado hospital. No en vano hemos entrado en el mismo bosque que todo conecta.
Me pongo al trabajo.
No es una composición hermosa.
El contagio aquí y allá y continuado de la division de atenciones marcado por el sonido del dolor de Esther, me altera y se traslada a la tarea pero al final los dedos y la voluntad se mantienen con la firmeza de la magia tosca pero eficiente.
Lo que queda fuera, fuera se queda y la barrera ondea tenue mostrándose en mis sentidos.
Entonces viene el impás del desconcierto.
Ese instante en el que se te quedan vacías la manos y no sabes que deben hacer lo siguiente.
Deber entrar o permanecer a la espera.
Conozco bien el mal que dos sanadores al unisono sobre un paciente pueden lograr y mas si juegan las emociones añadido a todo ello.
Pero es Esther...
Conozco bien el alcance de mi ignorancia y sin embargo no por eso no hay peros y temores.
Una retahíla de dudas y de inseguridad que no cesan.
Es la contante pregunta sobre si me equivoco y su inseparable plegaria pidiendo estar haciendo lo correcto. Por que Esther es amiga...
Solo el brusco quejido de la puerta al abrirse y el grito acompañante entre suplica y orden de Lowri pueden rasgar la marea de pensamientos y sentimientos.
No va bien.
Lowri lo sabe y yo me sorprendo también al entrar a la tibia luz de dentro.
Lo que parecía un mal de infestación es mas complicado y profundo en su significado.
Y en la reacción.
El vientre de Esther esta distendido y abultado de forma equivocada y por la Diosa que crece palpablemente por momentos.
Es un imposible embarazo que tras mi apresurado palpar confirma la intuicion de Lowri.
Pero esto no es un nacimiento.
Es una invasion inmisericorde que se burla por completo de esta via sagrada.
Demasido rapido. Demasido desequilibrado.Demasiado inhumano.
La va a destrozar desde dentro sin misericordia y en lo que dura un latido.
Sé que sea lo que sea y como sea se lo tenemos que sacar.
No soy cirujana.
Ni puedo recordar ni la mitad de la mitad de lo que he leido sobre el tema.
Pero en mi mano el cuchillo empieza a cortar.
Piel y carne y tejidos y sangre mojandome los dedos con un tajo aterrador bajo el filo.
Pienso, Diosa, que ha mucha sangre. Mucha. Mas de lo que debiera. Que estropicio.
Delicada, una voz en mi, que me recuerda lo que es ser en verdad medico, entorpeciendo el ruido de fondo de las distracciones.
Es el susurro que habla, cuando contengo la respiración, al tomar el color de cada capa de carne y sangre y experimentar su espesura en el desplazamiento seguro de mis dedos buscando asir eso que crece en mi amiga.
El camino es dificil. La cosa es dura. Como una cascara. Palpita confrontada al toque palpitante de la vida humana que lo envuelve.
No sé a que se reducen mis pensamientos en ese preciso instante hundida hasta los codos en alguien que empieza a dejar de gritar y todo se resume a este ahora.
Tiro.
Lo que crece no sale y necesito volver a cortar.
La sangre me salpica de alguna vena o arteria al tiempo que suelto el cuchillo y lanzo mi mano de nuevo a asir y tirar.
Un chorro pringoso y caliente me cruza la cara cuando al final soy capaz de poder sacárselo .
Las manos roja y humedas como con fluidos guantes.
Apenas lo veo y casi no me importa. Pesa. Parece un huevo.
Son apenas unos segundos.
Abrir la puerta. Dejarlo en el claro.
Las luces de coche de Lowri iluminan el exterior y se que puedo ver la forma agitada del embrion entre el contorno de mis manos.
Pero son solo ellas las que quitan la atencion sobre el resto.
Rojas. Manos Rojas. Humeantes de calor evaporado en la fria atmosfera otoñal. Goteantes.
¿Que estoy haciendo? No es aqui donde debiera estar.
Me olvido de Eso.
Abro la puerta y dejo todo mi poder sobre las manos de Lowri que ya esta cosiendo.
Restaño el daño que he hecho y que Lowri va reparando.
Vuelvo a tocar la carne, el cartilago y la piel pero esta vez desde un metro de distancia pero valiendome del mismo contacto. No hay separación ni obstáculo.
Como el cuchillo antes, la Esencia ahora la empleo por primera vez en la vida asi.
Focalizada en la aguja enhebrada con tripa de cerdo de la bruja galesa.
Magia desapegada enriqueciendo el hacer de otros.
Como si en el instante la eternidad fluyera brevemente en aquel bosque entre nosotros.
Como si se desprendiera la negrura, la turbacion, y se recompusiera el compromiso.
Hechos y tareas hicieron estas manos despues con nutrida variedad.
Quiseron hacer daño, quisieron marcar diferencias, quisieron, oh Poderosa cuan seguras y a la vez titubeantes, quisieron coger una mano y reconfortar.
Pero lo que recuerdan bien y bien cumplen es sanar.
Envestidas en sus ropajes ensangrentados no olvidan su pacto y me imbuyen de la responsabilidad de cumplirlo.
Lo recorde una vez mas en el hospital.
Bendiciendo el trabajo de medicos y enfermeras dedicados a la salvacion de Esther. Y a la de Thelma.
Y hubiera continuado recordando hasta el ultimo aliento.
Por que no me daba cuenta de que se llevaba mis fuerzas. Ni me importo. No lo pense ni lo senti.
Lo hice por que ese era su momento. Por que la Magia lo requeria.
Y ella broto y ayudo a esos otros dedos a salvar vidas.
Ya no puedo hacer ciertas cosas con las manos desnudas.
Las debo enfundar en Manos de Hierro que canalizan otros aspectos del Mundo para herir con la calamidad o con el rayo. Para conducir al fuego o a la llama.
Trayendolos sobre la piel limpia y sin artilugios la profanan.
No funciona. Se desbarata en el interior.
Instintivamente se han separado ambos sentidos del mismo camino.
Como debe ser.
Pero aun dejan mucho por hacer. No todo es tan resuelto.
Tengo que dejarme aprehender. Y necesito llegar a dejarme dominarme.
Debo seguir descubriendo.
Dejar de rondar los extremos.
Joseph estaba allí para sostenerme y darme el animo y el anhelo y la realidad que necesite por que los milagros ocurren.
Gracias Tres veces Señora.
Por que es un buen hombre, valiente, devoto, cariñoso y aun naturalmente humano.
Él ha sido el bálsamo para la curandera.
Es que con estas manos, manos rojas, se curan la carne, el hueso, los órganos y las enfermedades pero para sanar el alma obran de una manera misteriosa y totalmente diferente.
La Irresistible Atracccion del Deseo
Para Elizabeth esta al alcance de la mano.
Es un calor que ya la roza en la yema de los dedos. En el interior.
Su viaje radiante hacia el virgen lejano Marte se aproxima sin pausa ni problemas.
Segundos y minutos caen ya de la cuenta y ya no días.
Apenas dos mañanas y una noche para que podamos partir.
La gloria de ser los primeros humanos en ollar el rojo sangre de su superficie y mas aun la excitación de contactar y descubrir la naturaleza de la vida que allí los humanos hemos detectado, nos espera.
Es un sueño que se aproxima a hacerse realidad.
¿No palidece todo lo demás que pueda considerarse fríamente igual de solido?
En la mansión dispuesta para el equipo de la misión, la celebración de despedida se celebra con calmo alborozo. Es un merecido asueto en moderada cantidad antes de las duras jornadas que se avienen.
Lo cubre el aroma del escalofrío, del entusiasmo y de la fogosidad de la impaciencia, de la conclusión y de lo logrado consumiendo a los seis tripulantes escogidos.
O lo haría si Joseph no caminara protegido de este arrullo perfecto y no me hubiera despertado a mi.
Unicamente por que precavimos que cualquier cosa parecida a esto pudiera pasar aquí.
Y es que: ¿Ligado con fuerza con los lazos de seda de tus deseos a tu mejor y mayor sueño podrías salir de ellos?¿Querríamos marcharnos de allí?
No os propongo un acertijo. Esta es una pregunta sincera que hago, incluida para mi. Se que de las difíciles.
La pregunta prevalece para remarcar mas que, este hecho es menos accidente que gesta.
Clamada de alabanzas.
¿Que es esta Gravedad?
Pasión.
Todo depende de la aceptación de estímulos cuya existencia poseemos.
Estos frutos de la noche o incluso del día, hacia los cuales alzas la mano y traes a tu vida riquezas indelebles y no tangibles.
Lo que cambia, en ocasiones es la perspectiva y la intensidad.
Los sueños se desnivelan hasta que vives sumergido en ellos.
Los sueños se liberan de la unión con la vigilia.
E irredentamente toman los lugares de la Vida Indomesticable y Libre.
El aliento de fuego del arrebato es el que moldea el grueso de nuestras miradas.
Como la gravedad alcanzando desde el vacío y lo lejano. Ardiendo muy, muy lento y constante.
¿Como se la vence?
De ninguna manera.
Al menos poseo el conocimiento de causa de esta respuesta. La suerte en la que alguien lo ha vivido.
¿Por que no se puede?
Por que este influjo es el golpe de las mareas del Océano Perfecto que se cobija dentro del cuerpo, el alma y el espíritu.
No se puede congelar o seccionar al Mar Vivo a riesgo acabar matándolo. Y gracias a la Protectora que no esta en ninguna mano mortal el lograrlo.
¿Entonces?
Lo que acontece es una épica lucha divina entre los Astros y sus mutables gravedades.
Sabiendo que los vientos y las corrientes celestiales que se presentan pertenecen al origen de este particular universo: Elizabeth.
Los Espíritus, me adoctrinan a saber que El Lazo no se rompe aunque sea de fina seda.
Un corte cualquiera, minúsculo, y en el fin se deshilachara el Alma.
Así es que la irresistible atracción del deseo solo se conduce y se cambia.
Así lo sé por boca de La Madre de los Caballos que me cabalga y así lo compartí con Joseph.
¿Que Paso?
La fuerza del tirón de un Marte descubierto se mezclo entre susurros con la marca lanzada del miedo y la duda del Hades y con la ofrecida tierna caricia del Olimpo Verdadero.
Lo que era una cosa se metamorfoseo en otra, en ella y en nosotros, con la suavidad y lógica de los sueños que se hacen Lucidos.
La Lucidez nos embargo. Como una explosión. Como un Beso.
Elizabeth se Ilumino a si misma sobre sus deseos y sus sueños.
El sueño no se rompió. Se convirtió en un sueño. Simplemente.
Sin una venda pintada por dentro sobre los ojos de Elizabeth que la separara del resto del Mundo.
Al volver el flujo natural a discurrir entre las fronteras del día y la noche, del despertar y la pernocta, caímos sobre el familiar y duro y húmedo suelo del bosque de Oxford liberados de la atadura de sus deseos que por fin ya solo son suyos.
Y por fin Elizabeth fue Consciente de ello.
Es un calor que ya la roza en la yema de los dedos. En el interior.
Su viaje radiante hacia el virgen lejano Marte se aproxima sin pausa ni problemas.
Segundos y minutos caen ya de la cuenta y ya no días.
Apenas dos mañanas y una noche para que podamos partir.
La gloria de ser los primeros humanos en ollar el rojo sangre de su superficie y mas aun la excitación de contactar y descubrir la naturaleza de la vida que allí los humanos hemos detectado, nos espera.
Es un sueño que se aproxima a hacerse realidad.
¿No palidece todo lo demás que pueda considerarse fríamente igual de solido?
En la mansión dispuesta para el equipo de la misión, la celebración de despedida se celebra con calmo alborozo. Es un merecido asueto en moderada cantidad antes de las duras jornadas que se avienen.
Lo cubre el aroma del escalofrío, del entusiasmo y de la fogosidad de la impaciencia, de la conclusión y de lo logrado consumiendo a los seis tripulantes escogidos.
O lo haría si Joseph no caminara protegido de este arrullo perfecto y no me hubiera despertado a mi.
Unicamente por que precavimos que cualquier cosa parecida a esto pudiera pasar aquí.
Y es que: ¿Ligado con fuerza con los lazos de seda de tus deseos a tu mejor y mayor sueño podrías salir de ellos?¿Querríamos marcharnos de allí?
No os propongo un acertijo. Esta es una pregunta sincera que hago, incluida para mi. Se que de las difíciles.
La pregunta prevalece para remarcar mas que, este hecho es menos accidente que gesta.
Clamada de alabanzas.
¿Que es esta Gravedad?
Pasión.
Todo depende de la aceptación de estímulos cuya existencia poseemos.
Estos frutos de la noche o incluso del día, hacia los cuales alzas la mano y traes a tu vida riquezas indelebles y no tangibles.
Lo que cambia, en ocasiones es la perspectiva y la intensidad.
Los sueños se desnivelan hasta que vives sumergido en ellos.
Los sueños se liberan de la unión con la vigilia.
E irredentamente toman los lugares de la Vida Indomesticable y Libre.
El aliento de fuego del arrebato es el que moldea el grueso de nuestras miradas.
Como la gravedad alcanzando desde el vacío y lo lejano. Ardiendo muy, muy lento y constante.
¿Como se la vence?
De ninguna manera.
Al menos poseo el conocimiento de causa de esta respuesta. La suerte en la que alguien lo ha vivido.
¿Por que no se puede?
Por que este influjo es el golpe de las mareas del Océano Perfecto que se cobija dentro del cuerpo, el alma y el espíritu.
No se puede congelar o seccionar al Mar Vivo a riesgo acabar matándolo. Y gracias a la Protectora que no esta en ninguna mano mortal el lograrlo.
¿Entonces?
Lo que acontece es una épica lucha divina entre los Astros y sus mutables gravedades.
Sabiendo que los vientos y las corrientes celestiales que se presentan pertenecen al origen de este particular universo: Elizabeth.
Los Espíritus, me adoctrinan a saber que El Lazo no se rompe aunque sea de fina seda.
Un corte cualquiera, minúsculo, y en el fin se deshilachara el Alma.
Así es que la irresistible atracción del deseo solo se conduce y se cambia.
Así lo sé por boca de La Madre de los Caballos que me cabalga y así lo compartí con Joseph.
¿Que Paso?
La fuerza del tirón de un Marte descubierto se mezclo entre susurros con la marca lanzada del miedo y la duda del Hades y con la ofrecida tierna caricia del Olimpo Verdadero.
Lo que era una cosa se metamorfoseo en otra, en ella y en nosotros, con la suavidad y lógica de los sueños que se hacen Lucidos.
La Lucidez nos embargo. Como una explosión. Como un Beso.
Elizabeth se Ilumino a si misma sobre sus deseos y sus sueños.
El sueño no se rompió. Se convirtió en un sueño. Simplemente.
Sin una venda pintada por dentro sobre los ojos de Elizabeth que la separara del resto del Mundo.
Al volver el flujo natural a discurrir entre las fronteras del día y la noche, del despertar y la pernocta, caímos sobre el familiar y duro y húmedo suelo del bosque de Oxford liberados de la atadura de sus deseos que por fin ya solo son suyos.
Y por fin Elizabeth fue Consciente de ello.
Quizas Un Camino son Dos Sendas que se Cruzan.
El rumor del curso de agua por el que se desliza el bote resuena opaco, quizás tratando de enmarcar que estoy en un sueño. Sin embargo, la vitalidad bajo los tonos de la envoltura de sonidos, clama a mi percepción interior, desde lo oscuro del rio, que no. Que tiene peso esta madera muerta que piso y que la tiniebla liquida en la que flota esta un paso sobrado adentro de la vigilia.
Podría ser parte de la presión que ejerce el hechizo en marcha, pero aun bajo los designios de la imposición de la voluntad, late la impresión cambiante de un desdoblamiento simultaneo.
Se siente como un refuerzo mayor de lo previsto a la encrucijada que ha sido llamada.
En el entrelazado de la improvisación y la intuición, una maraña de caos me araña las entrañas, entre el ensueño y la vigilia, convirtiéndose en la sensacion de navegar en todos los dispares niveles que se atesoran en la ruta de las preguntas hacia las respuestas.
La primera es la propia carga que debes aceptar al formular los interrogantes que les corresponden.
Después viene que existe la necesidad de tomar una decisión en la elección en el cruce que has propuesto.
Y antes, el alumbrar la ventura de si seguir el camino recto o grabar un cruce cada vez que la existencia endereza su linea.
Parecerá absurdo pero, sabiendo hacia donde me tiende a marcar ese camino único, que la Diosa permita que se talle lo ineludible, es al tiempo tremendo y esperanzador.
Justamente eso es lo que acumulamos. Huella y creencia
Hemos pasado mucho en muy pocas horas.
Ordalías, Borrados de memoria y el vaivén continuo del empeño chocando contra la adversidad. A veces ataviada en el momento de ignorancia. A veces de incapacidad.
Hay brujas en el bosque, muchas, para las cuales, como para mi, la Luna no esta. No se por que.
Tres de ellas devoran bebes y otra doma un demonio, capaz de trastear con la memoria.
Y Joseph por maldición o bendición conserva recuerdos de todo ello.
En ese bosque del aquelarre, entre los pliegues profundos y resguardados, solo la Iluminadora sabe cuantos espíritus suyos vagan ademas del que con mi ayuda se hizo carne. Ese Bosque encierran misterios que alimentan los hechos que estos días atestan. Hay tramas sobre tramas, como el auspicio del Hombre Malencarado, que de tan tupidas apenas a través de su espesura podemos vislumbrar la luz de lo que significan.
En esa disyuntiva de patente ignorancia esta plantada la decisión de buscar un voz que me ilumine de verdad.
Pero no es solo esto. Les dije el pequeño cambio de intenciones en el coche a punto de bajar al lugar escogido como propicio, por que como cuando empiezas a hablar y sientes que hay algo incorrecto, hoy también supe que faltaba algo.
El punto de donde cada evento extraordinario dejo de ser solo aventura adquiriendo matices mayores: prueba, temple y aprendizaje pero sobretodo responsabilidad.
Esos pequeños tajos al camino recto del alma en su quizás predestinado no despertar.
Cada corte una encrucijada y por supuesto una elección.
En esta tercera noche en Oxford el sesgo es Elizabeth compelido desde Joseph y su sincera preocupación.
No me atrevo a descifrarle, a él, a Joseph.
No así, de forma precipitada, en el que cualquier certeza la distorsionas con la manera que miras en un instante. Me prometí la reflexión y la pausa.
Pero si una pincelada tiene, es que algo debe intuir en lo que ocurre, algo ve, aunque su paciencia es de proporciones bíblicas. A ratos lo siento pensando y reflexionando, seguramente con Elizabeth en mente o quizás con los recuerdos perturbadores que dejan marca. Una instintiva señal de atención.
Entonces atesora el animo y encaja las palabras y las acciones en la situación que viene siguiente, con la bravura que no pienso discutir. Se impulsa a saber que le ocurre a su compañera y a mi me da un añadido mas allá de la empatia.
No lo invite a bajar y no se muy bien por que. Quizás es por que tiene que ser así y la elección manda sobre la voluntad. Lo que eliges tiene que ser tuyo y no impostado y debe descansar en el fiel del riesgo de una verdadera encrucijada.
Quizas es que no las tenia todas conmigo de que no fuera peligroso y me lo calle.
Pero no me extraña que bajase en cuanto escucho algo anormal en mi trance de soñar.
Sir William Gauntleth, enviado por parte de Pascal Rellan como soporte ante las vicisitudes de su colega Morris, se parece demasiado al fabuloso jugador de Poker que es el comisario y se mantuvo entre la orilla y el agua.
Pero Joseph bajo.
Cuando he caído al negror acuoso del pozo él ha venido detrás, bajando por la boca de la tierra insondable, cueva y tronera abiertas al correr del agua, tan antiguas como para permitir sentir su natural consagracion.
Me ve alli empapada. Posesa. Señalada y Señalando la senda que añade.
Un único camino debe ser dos separando las barreras de un lugar y las del otro al lado.
Dejándolos fluir con espontaneidad.
En el sueño navego en la solidez de las referencias propicias del viaje paralelo que por la vigilia a la vez se traza con los atributos ganados en el ensueño.
Consigue que desenvuelto y unido en la encrucijada, la toma de los dos caminos al unisono sea una posibilidad.
El golpe de rumbo dado con la mano del corazón que tras mis dormidos ojos me lleva hacia una respuesta sobre la verdad.
El golpe de timón que la mano del juicio, libera transporta por las profundidades primigenias del mundo a Joseph hasta mas allá del umbral que oculta a Elizabeth.
Quizas me equivoque de significado en la pertenencia de las decisiones pero no en conocer que ha pasado.
Es una proeza de dos. Ahora lo veo claro y me hace pensar en la disposición de todos los hechos y sus grados de coincidencia y del azar y de la senda desmarcada por los destinos precipitados.
Esto es cierto. Si abres alas a un camino la peculiaridades de este no se desvanecen al final. En este caso ha sido lo mismo. Con mas fuerzas de las que agregan las partes.
Joseph alcanza a Elizabeth en un lugar retenido bajo un pliegue que normalmente no hubiéramos visto.
Yo gano la necesaria sacudida en el espíritu a la sombra de mi estrella. Para que se desprendan las excrecencias constriñentes que me equivocan insistentemente y expresar la única verdadera palabra sincera valida.
Ayuda.
Este sentimiento cuaja y llena el aire en la penumbra del alcanzado templo infinito de la Diosa con sentido sonido de suplica.
Una mano. En esta adversidad empieza y no resta y finaliza con la respuesta que doy a la pregunta contemplada en la inquisitiva mirada de la límpida, ascendente, y ancestral Eva que me recibe y me toma proverbialmente con poderío y severidad concediéndole la facultad de ser cabalgada a horcajadas por la Poderosa en el aspecto que elija.
Otra Mano. Joseph se adentra en los recovecos del deseo alimentado de Elizabeth hecho carne de sueño.
Tras pedir ayuda estoy con él en la ardua tarea de seguir tallando en los caminos fijados sendas nuevas y sutiles que los hagan nuevos en Ella.
Por que cegada como un caballo amarrado a un carro no hay otra forma de romper el cautiverio, propio o ajeno, que abriendo un encrucijada.
Podría ser parte de la presión que ejerce el hechizo en marcha, pero aun bajo los designios de la imposición de la voluntad, late la impresión cambiante de un desdoblamiento simultaneo.
Se siente como un refuerzo mayor de lo previsto a la encrucijada que ha sido llamada.
En el entrelazado de la improvisación y la intuición, una maraña de caos me araña las entrañas, entre el ensueño y la vigilia, convirtiéndose en la sensacion de navegar en todos los dispares niveles que se atesoran en la ruta de las preguntas hacia las respuestas.
La primera es la propia carga que debes aceptar al formular los interrogantes que les corresponden.
Después viene que existe la necesidad de tomar una decisión en la elección en el cruce que has propuesto.
Y antes, el alumbrar la ventura de si seguir el camino recto o grabar un cruce cada vez que la existencia endereza su linea.
Parecerá absurdo pero, sabiendo hacia donde me tiende a marcar ese camino único, que la Diosa permita que se talle lo ineludible, es al tiempo tremendo y esperanzador.
Justamente eso es lo que acumulamos. Huella y creencia
Hemos pasado mucho en muy pocas horas.
Ordalías, Borrados de memoria y el vaivén continuo del empeño chocando contra la adversidad. A veces ataviada en el momento de ignorancia. A veces de incapacidad.
Hay brujas en el bosque, muchas, para las cuales, como para mi, la Luna no esta. No se por que.
Tres de ellas devoran bebes y otra doma un demonio, capaz de trastear con la memoria.
Y Joseph por maldición o bendición conserva recuerdos de todo ello.
En ese bosque del aquelarre, entre los pliegues profundos y resguardados, solo la Iluminadora sabe cuantos espíritus suyos vagan ademas del que con mi ayuda se hizo carne. Ese Bosque encierran misterios que alimentan los hechos que estos días atestan. Hay tramas sobre tramas, como el auspicio del Hombre Malencarado, que de tan tupidas apenas a través de su espesura podemos vislumbrar la luz de lo que significan.
En esa disyuntiva de patente ignorancia esta plantada la decisión de buscar un voz que me ilumine de verdad.
Pero no es solo esto. Les dije el pequeño cambio de intenciones en el coche a punto de bajar al lugar escogido como propicio, por que como cuando empiezas a hablar y sientes que hay algo incorrecto, hoy también supe que faltaba algo.
El punto de donde cada evento extraordinario dejo de ser solo aventura adquiriendo matices mayores: prueba, temple y aprendizaje pero sobretodo responsabilidad.
Esos pequeños tajos al camino recto del alma en su quizás predestinado no despertar.
Cada corte una encrucijada y por supuesto una elección.
En esta tercera noche en Oxford el sesgo es Elizabeth compelido desde Joseph y su sincera preocupación.
No me atrevo a descifrarle, a él, a Joseph.
No así, de forma precipitada, en el que cualquier certeza la distorsionas con la manera que miras en un instante. Me prometí la reflexión y la pausa.
Pero si una pincelada tiene, es que algo debe intuir en lo que ocurre, algo ve, aunque su paciencia es de proporciones bíblicas. A ratos lo siento pensando y reflexionando, seguramente con Elizabeth en mente o quizás con los recuerdos perturbadores que dejan marca. Una instintiva señal de atención.
Entonces atesora el animo y encaja las palabras y las acciones en la situación que viene siguiente, con la bravura que no pienso discutir. Se impulsa a saber que le ocurre a su compañera y a mi me da un añadido mas allá de la empatia.
No lo invite a bajar y no se muy bien por que. Quizás es por que tiene que ser así y la elección manda sobre la voluntad. Lo que eliges tiene que ser tuyo y no impostado y debe descansar en el fiel del riesgo de una verdadera encrucijada.
Quizas es que no las tenia todas conmigo de que no fuera peligroso y me lo calle.
Pero no me extraña que bajase en cuanto escucho algo anormal en mi trance de soñar.
Sir William Gauntleth, enviado por parte de Pascal Rellan como soporte ante las vicisitudes de su colega Morris, se parece demasiado al fabuloso jugador de Poker que es el comisario y se mantuvo entre la orilla y el agua.
Pero Joseph bajo.
Cuando he caído al negror acuoso del pozo él ha venido detrás, bajando por la boca de la tierra insondable, cueva y tronera abiertas al correr del agua, tan antiguas como para permitir sentir su natural consagracion.
Me ve alli empapada. Posesa. Señalada y Señalando la senda que añade.
Un único camino debe ser dos separando las barreras de un lugar y las del otro al lado.
Dejándolos fluir con espontaneidad.
En el sueño navego en la solidez de las referencias propicias del viaje paralelo que por la vigilia a la vez se traza con los atributos ganados en el ensueño.
Consigue que desenvuelto y unido en la encrucijada, la toma de los dos caminos al unisono sea una posibilidad.
El golpe de rumbo dado con la mano del corazón que tras mis dormidos ojos me lleva hacia una respuesta sobre la verdad.
El golpe de timón que la mano del juicio, libera transporta por las profundidades primigenias del mundo a Joseph hasta mas allá del umbral que oculta a Elizabeth.
Quizas me equivoque de significado en la pertenencia de las decisiones pero no en conocer que ha pasado.
Es una proeza de dos. Ahora lo veo claro y me hace pensar en la disposición de todos los hechos y sus grados de coincidencia y del azar y de la senda desmarcada por los destinos precipitados.
Esto es cierto. Si abres alas a un camino la peculiaridades de este no se desvanecen al final. En este caso ha sido lo mismo. Con mas fuerzas de las que agregan las partes.
Joseph alcanza a Elizabeth en un lugar retenido bajo un pliegue que normalmente no hubiéramos visto.
Yo gano la necesaria sacudida en el espíritu a la sombra de mi estrella. Para que se desprendan las excrecencias constriñentes que me equivocan insistentemente y expresar la única verdadera palabra sincera valida.
Ayuda.
Este sentimiento cuaja y llena el aire en la penumbra del alcanzado templo infinito de la Diosa con sentido sonido de suplica.
Una mano. En esta adversidad empieza y no resta y finaliza con la respuesta que doy a la pregunta contemplada en la inquisitiva mirada de la límpida, ascendente, y ancestral Eva que me recibe y me toma proverbialmente con poderío y severidad concediéndole la facultad de ser cabalgada a horcajadas por la Poderosa en el aspecto que elija.
Otra Mano. Joseph se adentra en los recovecos del deseo alimentado de Elizabeth hecho carne de sueño.
Tras pedir ayuda estoy con él en la ardua tarea de seguir tallando en los caminos fijados sendas nuevas y sutiles que los hagan nuevos en Ella.
Por que cegada como un caballo amarrado a un carro no hay otra forma de romper el cautiverio, propio o ajeno, que abriendo un encrucijada.
31/10/11
Dentro de la Luna
El momento vence siempre a la preparación.
Mas aun, sobretodo, sabiendo que nadie puede saltar fuera de su sombra.
La consciencia de un instante como este ha dormido en mi desde largo tiempo despertandose a veces.
Estaba ahi, fermentado entre bastidores a base de la conjuncion, entre muchas cosas, de la imaginación y de las confusas lecturas del tema.
Esta claro que crear conjeturas y sospechas no es consistente, y es como estar intentando que la falsedad te de las certezas.
Por lo que el interrogante ha estado ahí todo el tiempo.
¿Como sera el primer encuentro?
¿Como sera el enfrentarme a la mirada de, por mismo nombre y calificativo, mis hermanas?
Sé que la intención de autodenominarse Bruja no me hace una. No es una cuestion de repetirlo y repetirlo.
Esa es una entidad que se adquiere por los actos.
Tras esta noche de Plenilunio, y los hechos y mis actos en el primer aquelarre, puede que esta bruja que escribe no os guste.
Yo misma tanteo el vaiven entre los extremos y el zarandeo no es agradable.
Siento el peso de la responsabilidad de mis acciones y el aligeramiento de su importancia, a ratos al mismo tiempo.
Como si pudiera oír a Charo o a Eriltes poniéndole voz clara a cada una de esas partes.
Pero la verdadera voz, la mía no deja de decirme que no debiera conformarme, ni compadecer ni desdeñar.
Que mis actos me pertenecen y que lo que importa es lo que hago con ellos.
A tiempo pasado, las acciones ya se asientan sobre la historia y se aparecen tanto mejorables como imprescindibles.
Pero sin embargo sopesándolas, la afirmacion mas hiriente, es que no había catorce brujas bajo y dentro de la luna y que me tenia que haber dado cuenta y concentrado en esa contradicion.
El numero. Mal numero era el que me tocaba y las mas viejas y capaces lo olieron al instante.
Antes, tuve miedo dos segundos después de que Veltena me conjurara y su nudo me atara, por que sabia que nunca en la vida me había preparado para la verdad de un Circulo de Brujas.
No hay excusa. Es lo que ha sido. Miedo y confusión eignoracia.
Recordaba lo que eran capaces de hacer teniendo en mente al bueno de Morris atrapado como un cuervo sin su voluntad. Las alejaba de Cecile y de Joseph.
Pero también me excitaba la posibilidad y la aventura. Un fuego lento en mis entrañas.
Sin muchas dudas fui. Ciertamente es que sin casi ninguna.
La Hoguera empezó a crepitar y a inundar el claro con los vapores alucinógenos y la escalada de la actividad creciente en él me atenazaba los pies y congelaba mis pensamientos.
La ordalía crecía tan rápido y se precipitaban los movimientos de las otras participantes en tantas direcciones que me atropelle varias veces en estado de turbación.
No veía a Elizabeth por ninguna parte, que era lo que en inicio había sido mi sospecha y mi temor, pero ni que decir que empezaban a cubrir su hueco otros resquemores.
Sacudirme en el rito y lanzarme sin conocer la disposición a en el momento ponerle freno.
El raciocinio y el control en pugna con el poder de los instintos.
Tratar de posicionarme entre la lucha de ambas aguas bravas paso como una idea factible y fugaz, pero sospechaba que difícil era que tuviera éxito.
Los golpes y los empeñones y la promesa fisica de descalabro contenida en el torbellino de manos, y risas y gritos y en el querer estar en medio y no estar, quemaron todos los ilusos sueños, descarnandome a responder a lo que es el rito y a la suspicacia y amenaza de las miradas danzantes.
Ya habían traído al chico, arrojado desde las garras de buitre de una de las comadres.
Guapo, inconsciente e indefenso. Impregnado de un salvaje atractivo sobrenatural.
Mi corazón se desboco al limite, estrujado de ansiedad mezclada con el miedo primario, la desesperación y un palpable furor del apetito abrasador.
Ninguna solución o pensamiento coherente. Huir. Lanzarme hacia él. Luchar.
No pude con la razón.
Entonces es cuando lance la baraja al aire y no mire si eran triunfos lo que caían boca arriba. Instinto.
Del corazón al espinazo y surcando a inundar el cerebro con terror primario y patológico y desatar la ferocidad en la sinrazón.
Fue la amenaza.
Fue la presencia de la violación.
Fue el vacío de la esperanza.
Fue la inconsistencia de un verdadero otro civilizado yo que me perteneciera.
Fue simple.
Era yo. No sensata pero no inconsciente.
Había una cara.
Una vieja como un buitre prometiéndome con los ojos tormento y muerte.
Desee borrar esa faz. En ese instante, por ella destruí todo control.
Pero no era mas que la gota que colmaba y con la que yo descerraje mi elección.
No fue mas que el medio.
Mentiré si digo que era un plan. Mentiré si digo que así lo había pensado.
Lo había imaginado, a veces, en momentos huidizos a los que rápidamente quitas el tiempo para poderse formar a dichos pensamientos con la afirmación de la cabeza de que esta mal, pero ahí estaba la pregunta que sondeaba la imaginación de experimentar la visión de Eriltes.
Es simplemente un si a dejar la brecha abierta y permitir explotar la magia salvaje en libertad.
No te borras. No dejas tu yo en una atalaya a salvo mientras te cambias la carne.
Eres tus ojos, tus dientes, tus garras y cola alzados desde el interior hacia afuera y hacia delante.
Eres tu saboreando una saliva singular en la boca y el deseo en el paladar impregnando el aire.
Experimentando cada pulgada de piel desgarrada y caliente por la sangre.
Sintiendo la emoción de la supremacía, al mismo instante que tienes conciencia de que fracasas en intentar meter entre el rojo resplandor cegador un mínimo gramo de entendimiento.
Lo violo, al chico, como un reclamo de triunfo en carne contra carne despues de despejar el camino de rivales. Lo violo, a Alan, por que sé su nombre pues para hacerlo mas siniestro conozco y al que debo agradecimiento por pasadas ayudas.
Se niega el poder de doblegar a aquella fuerza que debiera se la mas fácil en el momento de la verdad.
Me temo que es tambien que no lo deseo y por eso no ocurre. Escurrido el domino del intelecto entre los dedos. Ocupado por otras pasiones.
Lo he hecho mio, como una de las demás, cabalgándolo sin rastro de humanidad hasta mancillar su cuerpo y mis principios, un celibato sagrado y el anhelo de la ternura, el cariño y el amor.
Me he unido con ellas, siendo esa bruja que toma su lugar dentro de la Luna hasta que se hace con ella una.
Cuando lo he dejado no ha sido por escrúpulos, reconocimiento o breve destello de juicio.
Me empele el resorte de la alerta instintiva, la raya difusa entre la presa y el predador que empuja la primacía de un instinto hacia el otro.
Recuerdo tres pasos reculando a través de mi gruñido sostenido.
Re-escucho el gemido de placer y la acelerada respiración de la chica que me sustituye.
Vuelvo a sentir el chasquido de su piel rasgándose y el sonido del deshilachado de la carne y las vísceras al ceder ante el tamaño y la embestida de una masa gigante desbordandola desde entre las piernas.
La Mole, la Bestia, el Macho entre las hembras que cierra el circulo esta erguido sobre los despojos mirándome, con ojos primigenios en su rostro de inconcebible roedor como las astillas de un marfil lunar.
De la hoguera de los mas puros deseos libres, las mujeres de la luna hemos convocado su figura terrenal, encarnacion de vitalidad y decaimiento, fertilidad y sequía, poder y flaqueza.
Pero mal.
Con un error.
Una macula que lacera el ritual que las sabias no vieron al principio tanto como yo no comprendí.
Una voz mas que anciana, atemporal me pregunta si soy la bruja que hace catorce y henchida de reacción directa y sin barreras pronuncio esa mi única palabra en todo el aquelarre que encaja como si la hubieran estado esperando.
- Si.
No se ajustan muy bien en mi visión de de todos los momentos de esa noche que se deja darme hasta mi ni por que. Solo hay sensaciones y hechos. Estos son fáciles de enumerar.
Llovía súbitamente por que así a la lluvia se lo habían ordenado y alguien que me agarro se fulmino en el parpadeo, no paro de pensar que a resultas de haberlo deseado.
Lo que era una congregación aplicadamente entregada un suspiro antes, se desmadeja en el de después.
Mas lenta o distraída no empeño mi fuerzas en focalizarlas en la supervivencia en la amenaza mas peligrosa y el Lepus Lunar me arrolla desmadejadamente proyectándome al aire hasta las ramas de los arboles. Echando el manto de la oscuridad de la inconsciencia al resto de la noche.
La mañana y el dolor me traen de vuelta a la vida y a la humillación entre jirones ensangrentados de mi ropa y de mi piel.
Entre los quejidos del esfuerzo y las heridas consigo descender al crudo claro del bosque.
Sin rastro del muchacho. Con la presencia de las moscas y los escarabajos sobre los despojos humanos de mirada muerta que apuñalan la débil esperanza de que hubiera sido un sueño.
Pero la emoción de la satisfacción exaltada y que enraíza en la naturaleza plana del frenesí esta tan presente y tan potente como la angustiosa sensacion de derrota y condenación que se mezcla por todo mi cuerpo.
Si Eriltes puede vivir audaz dentro de la primera y Charo coge la victoria y conduce a la gloria de todo lo opuesto a ambas sensaciones ¿Que parcela es la mía?
¿Artificialmente a la luz?
¿Oscura a plena luz del día?
¿Pálida y fría y doliente como el rayo de luna en la opacidad?
Querría llorar, pero me pregunto por que y para que.
¿Por lamentar la perdida de unas desconocidas?
¿Por Alan?
¿Por mi mala cabeza o suerte?
¿Por que veo romperse todas mis ilusiones?
¿Por que si?
Al final no lloro ni rio, arrasados en el interior del cráneo por el zumbido que durante un eterno segundo es la locura que el cuerpo me pide desatar.
No hago nada, ahogada en un vacío de intenciones, en el que solo despunta con el filo de un cuchillo el querer acabar con lo que esta mal y no se muy bien para que, cavar y cavar y cavar.
Cavo en la negra tierra del claro, oscura por el humus, la sangre y la humedad, por que hacer un agujero donde sepultar algo: los cadáveres, las penas, la furia, que se yo... es lo que mis manos tienen el impulso de no parar.
Es por Lowri que recupero la cordura.
Recibo la ayuda de otra de la Brujas.
Trae el recuerdo del toque de la vida humana y no el de lo Salvaje.
Me trae a Elizabeth y a Joseph.
Me pone en movimiento.
Mientras miro la forma que he dado a mi sombra.
Mas aun, sobretodo, sabiendo que nadie puede saltar fuera de su sombra.
La consciencia de un instante como este ha dormido en mi desde largo tiempo despertandose a veces.
Estaba ahi, fermentado entre bastidores a base de la conjuncion, entre muchas cosas, de la imaginación y de las confusas lecturas del tema.
Esta claro que crear conjeturas y sospechas no es consistente, y es como estar intentando que la falsedad te de las certezas.
Por lo que el interrogante ha estado ahí todo el tiempo.
¿Como sera el primer encuentro?
¿Como sera el enfrentarme a la mirada de, por mismo nombre y calificativo, mis hermanas?
Sé que la intención de autodenominarse Bruja no me hace una. No es una cuestion de repetirlo y repetirlo.
Esa es una entidad que se adquiere por los actos.
Tras esta noche de Plenilunio, y los hechos y mis actos en el primer aquelarre, puede que esta bruja que escribe no os guste.
Yo misma tanteo el vaiven entre los extremos y el zarandeo no es agradable.
Siento el peso de la responsabilidad de mis acciones y el aligeramiento de su importancia, a ratos al mismo tiempo.
Como si pudiera oír a Charo o a Eriltes poniéndole voz clara a cada una de esas partes.
Pero la verdadera voz, la mía no deja de decirme que no debiera conformarme, ni compadecer ni desdeñar.
Que mis actos me pertenecen y que lo que importa es lo que hago con ellos.
A tiempo pasado, las acciones ya se asientan sobre la historia y se aparecen tanto mejorables como imprescindibles.
Pero sin embargo sopesándolas, la afirmacion mas hiriente, es que no había catorce brujas bajo y dentro de la luna y que me tenia que haber dado cuenta y concentrado en esa contradicion.
El numero. Mal numero era el que me tocaba y las mas viejas y capaces lo olieron al instante.
Antes, tuve miedo dos segundos después de que Veltena me conjurara y su nudo me atara, por que sabia que nunca en la vida me había preparado para la verdad de un Circulo de Brujas.
No hay excusa. Es lo que ha sido. Miedo y confusión eignoracia.
Recordaba lo que eran capaces de hacer teniendo en mente al bueno de Morris atrapado como un cuervo sin su voluntad. Las alejaba de Cecile y de Joseph.
Pero también me excitaba la posibilidad y la aventura. Un fuego lento en mis entrañas.
Sin muchas dudas fui. Ciertamente es que sin casi ninguna.
La Hoguera empezó a crepitar y a inundar el claro con los vapores alucinógenos y la escalada de la actividad creciente en él me atenazaba los pies y congelaba mis pensamientos.
La ordalía crecía tan rápido y se precipitaban los movimientos de las otras participantes en tantas direcciones que me atropelle varias veces en estado de turbación.
No veía a Elizabeth por ninguna parte, que era lo que en inicio había sido mi sospecha y mi temor, pero ni que decir que empezaban a cubrir su hueco otros resquemores.
Sacudirme en el rito y lanzarme sin conocer la disposición a en el momento ponerle freno.
El raciocinio y el control en pugna con el poder de los instintos.
Tratar de posicionarme entre la lucha de ambas aguas bravas paso como una idea factible y fugaz, pero sospechaba que difícil era que tuviera éxito.
Los golpes y los empeñones y la promesa fisica de descalabro contenida en el torbellino de manos, y risas y gritos y en el querer estar en medio y no estar, quemaron todos los ilusos sueños, descarnandome a responder a lo que es el rito y a la suspicacia y amenaza de las miradas danzantes.
Ya habían traído al chico, arrojado desde las garras de buitre de una de las comadres.
Guapo, inconsciente e indefenso. Impregnado de un salvaje atractivo sobrenatural.
Mi corazón se desboco al limite, estrujado de ansiedad mezclada con el miedo primario, la desesperación y un palpable furor del apetito abrasador.
Ninguna solución o pensamiento coherente. Huir. Lanzarme hacia él. Luchar.
No pude con la razón.
Entonces es cuando lance la baraja al aire y no mire si eran triunfos lo que caían boca arriba. Instinto.
Del corazón al espinazo y surcando a inundar el cerebro con terror primario y patológico y desatar la ferocidad en la sinrazón.
Fue la amenaza.
Fue la presencia de la violación.
Fue el vacío de la esperanza.
Fue la inconsistencia de un verdadero otro civilizado yo que me perteneciera.
Fue simple.
Era yo. No sensata pero no inconsciente.
Había una cara.
Una vieja como un buitre prometiéndome con los ojos tormento y muerte.
Desee borrar esa faz. En ese instante, por ella destruí todo control.
Pero no era mas que la gota que colmaba y con la que yo descerraje mi elección.
No fue mas que el medio.
Mentiré si digo que era un plan. Mentiré si digo que así lo había pensado.
Lo había imaginado, a veces, en momentos huidizos a los que rápidamente quitas el tiempo para poderse formar a dichos pensamientos con la afirmación de la cabeza de que esta mal, pero ahí estaba la pregunta que sondeaba la imaginación de experimentar la visión de Eriltes.
Es simplemente un si a dejar la brecha abierta y permitir explotar la magia salvaje en libertad.
No te borras. No dejas tu yo en una atalaya a salvo mientras te cambias la carne.
Eres tus ojos, tus dientes, tus garras y cola alzados desde el interior hacia afuera y hacia delante.
Eres tu saboreando una saliva singular en la boca y el deseo en el paladar impregnando el aire.
Experimentando cada pulgada de piel desgarrada y caliente por la sangre.
Sintiendo la emoción de la supremacía, al mismo instante que tienes conciencia de que fracasas en intentar meter entre el rojo resplandor cegador un mínimo gramo de entendimiento.
Lo violo, al chico, como un reclamo de triunfo en carne contra carne despues de despejar el camino de rivales. Lo violo, a Alan, por que sé su nombre pues para hacerlo mas siniestro conozco y al que debo agradecimiento por pasadas ayudas.
Se niega el poder de doblegar a aquella fuerza que debiera se la mas fácil en el momento de la verdad.
Me temo que es tambien que no lo deseo y por eso no ocurre. Escurrido el domino del intelecto entre los dedos. Ocupado por otras pasiones.
Lo he hecho mio, como una de las demás, cabalgándolo sin rastro de humanidad hasta mancillar su cuerpo y mis principios, un celibato sagrado y el anhelo de la ternura, el cariño y el amor.
Me he unido con ellas, siendo esa bruja que toma su lugar dentro de la Luna hasta que se hace con ella una.
Cuando lo he dejado no ha sido por escrúpulos, reconocimiento o breve destello de juicio.
Me empele el resorte de la alerta instintiva, la raya difusa entre la presa y el predador que empuja la primacía de un instinto hacia el otro.
Recuerdo tres pasos reculando a través de mi gruñido sostenido.
Re-escucho el gemido de placer y la acelerada respiración de la chica que me sustituye.
Vuelvo a sentir el chasquido de su piel rasgándose y el sonido del deshilachado de la carne y las vísceras al ceder ante el tamaño y la embestida de una masa gigante desbordandola desde entre las piernas.
La Mole, la Bestia, el Macho entre las hembras que cierra el circulo esta erguido sobre los despojos mirándome, con ojos primigenios en su rostro de inconcebible roedor como las astillas de un marfil lunar.
De la hoguera de los mas puros deseos libres, las mujeres de la luna hemos convocado su figura terrenal, encarnacion de vitalidad y decaimiento, fertilidad y sequía, poder y flaqueza.
Pero mal.
Con un error.
Una macula que lacera el ritual que las sabias no vieron al principio tanto como yo no comprendí.
Una voz mas que anciana, atemporal me pregunta si soy la bruja que hace catorce y henchida de reacción directa y sin barreras pronuncio esa mi única palabra en todo el aquelarre que encaja como si la hubieran estado esperando.
- Si.
No se ajustan muy bien en mi visión de de todos los momentos de esa noche que se deja darme hasta mi ni por que. Solo hay sensaciones y hechos. Estos son fáciles de enumerar.
Llovía súbitamente por que así a la lluvia se lo habían ordenado y alguien que me agarro se fulmino en el parpadeo, no paro de pensar que a resultas de haberlo deseado.
Lo que era una congregación aplicadamente entregada un suspiro antes, se desmadeja en el de después.
Mas lenta o distraída no empeño mi fuerzas en focalizarlas en la supervivencia en la amenaza mas peligrosa y el Lepus Lunar me arrolla desmadejadamente proyectándome al aire hasta las ramas de los arboles. Echando el manto de la oscuridad de la inconsciencia al resto de la noche.
La mañana y el dolor me traen de vuelta a la vida y a la humillación entre jirones ensangrentados de mi ropa y de mi piel.
Entre los quejidos del esfuerzo y las heridas consigo descender al crudo claro del bosque.
Sin rastro del muchacho. Con la presencia de las moscas y los escarabajos sobre los despojos humanos de mirada muerta que apuñalan la débil esperanza de que hubiera sido un sueño.
Pero la emoción de la satisfacción exaltada y que enraíza en la naturaleza plana del frenesí esta tan presente y tan potente como la angustiosa sensacion de derrota y condenación que se mezcla por todo mi cuerpo.
Si Eriltes puede vivir audaz dentro de la primera y Charo coge la victoria y conduce a la gloria de todo lo opuesto a ambas sensaciones ¿Que parcela es la mía?
¿Artificialmente a la luz?
¿Oscura a plena luz del día?
¿Pálida y fría y doliente como el rayo de luna en la opacidad?
Querría llorar, pero me pregunto por que y para que.
¿Por lamentar la perdida de unas desconocidas?
¿Por Alan?
¿Por mi mala cabeza o suerte?
¿Por que veo romperse todas mis ilusiones?
¿Por que si?
Al final no lloro ni rio, arrasados en el interior del cráneo por el zumbido que durante un eterno segundo es la locura que el cuerpo me pide desatar.
No hago nada, ahogada en un vacío de intenciones, en el que solo despunta con el filo de un cuchillo el querer acabar con lo que esta mal y no se muy bien para que, cavar y cavar y cavar.
Cavo en la negra tierra del claro, oscura por el humus, la sangre y la humedad, por que hacer un agujero donde sepultar algo: los cadáveres, las penas, la furia, que se yo... es lo que mis manos tienen el impulso de no parar.
Es por Lowri que recupero la cordura.
Recibo la ayuda de otra de la Brujas.
Trae el recuerdo del toque de la vida humana y no el de lo Salvaje.
Me trae a Elizabeth y a Joseph.
Me pone en movimiento.
Mientras miro la forma que he dado a mi sombra.
La Completa Mirada
'Si las puertas de la percepción quedaran depuradas, todo se habría de mostrar al hombre tal cual es: infinito.'
William Blake.
Estas preguntándome el porque nace la sensacion que viene a poner en tu garganta esa misma pregunta.
Estas preguntándome el qué, el cuando, el como, el quién y el por qué. Preguntas por mas que la música.
Me remontas a hacer el esfuerzo de contestar aun conociendo la realidad de no saber responderte.
Pierde valor el hormigueo del aroma de la lluvia sobre el otoño y se oculta la evocación al baile de los sentidos de las otras interesantes esencias circundantes: libros, té, madera, ropa de hombre... de esta tu habitación.
Se diluye la fortaleza de las palabras, lo único en ese instante tengo para dar, me temo.
Cosas pequeñas que atesoran la presencia mayor que tocas, valoras, observas...
Las notas soñadas de Karel se sostienen destacadas sobre el resto aun en ti, por entero inolvidables.
Lo sabes. Te acucia su peso. Preguntas.
Tienes respuestas que aun apenas puedes apuntar.
Oblicuas o lejanas a través de la emoción que experimentas.
Estas en la envoltura espesa de la profundidad en la que se introduce la música.
Describes la cercanía; hacia arriba y hacia adentro, del estado inmortal y primero al que hace retornar.
Mas que un recuerdo que reinara a buen recaudo y pero no encerrado.
En la fuente de las palabras trabadas, esas que se esfuerzan a salvar las limitaciones, brotan los sentimientos sin trabas.
Abres las manos del corazón y recorres una siembra nueva y antigua de perlas de maravilla sobre tus campos de espíritu.
Muestras, limpiamente, sin dificultad al contemplarte, las huellas de cada imperceptible escalón, que es o que esta por ser, que aguardando paso a paso, tu recorrer te eleva.
Afirmas, cada instante, con la mirada, mas y mas tu base y el habla despojada del sonido al contacto de los ojos transmuta palabras en sonrisas y evocaciones y delega distracciones.
Miras en la forma pura de la transparencia.
Esa que reside entre el detalle del iris y el secreto interno de la pupila.
Posees el brillo, un punto en pausa que origina el movimiento perpetuo.
Hablar te es innecesario y se extiende, y se nos contagia, despejados en tu interior los vericuetos de la maraña frondosa.
Te apoyas sobre la melodía incansable y te abarcan sus alas desembrazadas, notas sostenidas de plumas albas y multicolores reflejos, capaces de llevarte a volar hacia lo Alto.
Abierta la facultad de ver, ahora y después, miras atravesando el manto de la visión hasta donde la realidad concibe con completa fuerza.
Ella te recibe con la merecida ternura, afectuosos laureles al delicado trato ofrecido, regalándose en sus veraces contornos con los brazos alzados a hacia ti. Amorosa en su integra y única esencia afín a tu sincero cortejo ávido de Verdad.
Creces la respuesta en pos de tu asunción. Por que la asunción es respuesta también.
La Completa Mirada avivas entonces, la tienes en ese latido y ahora, siendo el enamorador que reconocen las repuestas.
Hoy en la justa pequeña porción. Mañana en la ganancia escogida.
Ves Joseph lo que Él ve sin ceguera, sin el esfuerzo por que amorosamente se le muestra. Por que es el Amor el mismo en todos los incontables cuerpos. En todas las llamas y hogueras que son Almas.
Ves, caídos los artificios, desarmadas la mentiras, innecesarios los tapujos.
Lo ofrecido es a la par de lo ofrecido.
Esa Ofrenda ilimitada que es Él y por cada único ser va hasta a Él.
Del canto de la soberanía divina soñada una vez en música se camina al estado del mas y mas.
Miras y te respondo y me lo enseñas del mismo modo.
Con la cabida de la gracia del perdón.
Con la cabida de las respuestas a las preguntas de vuelta a la respuesta.
Con la cabida de la Unión primera y final y primera.
Con la cabida y el desborde de la Totalidad.
Comprenderás la alegría que desborda del hado de conocerte.
Difícil de expresar sin ambages ni ambigüedades.
Al estar condenadas entonces las palabras.
Perdida entonces estoy yo, si en tratos con ellas siempre busco de explicar lo evidente.
Esa expresión completa que ha surcado libre de mi para darsete inconsciente, sincera y llena.
Pero que no parte libre al estar consciente ni desde la superficie ni desde la profundidad...
Pero que no conoce si se aparta lejos de un origen situado en mis crudos deseos para nacer cierto de la ofrenda originada en Él.
Pero que no siento si esta igualado por completo en la Mirada a tu mirar, en mi mirar..
Tus ojos en mis ojos y así los míos en los tuyos cantan el silencio y comienza la búsqueda de la respuesta que nace de la sensacion que nace en mi garganta poniendo en mi la pregunta.
De un No o de un Quizás pasar al encuentro de una simple afirmación, enmarcada en la sencilla melodía de tantos matices que soñó Karel.
Sin palabras, solo respuesta.
Dar y Darse y ...y ... Darme.
Por entero.
Plena.
¿A ti?
'Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección'.
Antoine de Saint-Exupery.
Coger la Lluvia
Al completar el paso que me apea del tren de Londres, Oxford ya me anuncia lo especial que nuestra relación promete ser.
Una bocanada de esencia en bruto, invisible en el aire para la mayoría, en mi se vierte a través de la piel y el aliento. Viene de todas partes con un sabor como de algo propio.
Es diferente, de lo que esperaba y de lo que es, y por unos instantes me detengo estupefacta.
Si consigo centrarme, solo al final, es por que Cecile y Joseph están ahí, esperando y eso me engarza de nuevo al mundo de las palabras, de los pensamientos y a la cotidianidad en general.
Les sonrío a ambos agradecida. Es agradable que te reciban en las nuevas aventuras rostros familiares aunque creo que a Cecile aun no la he presentado.
Es la hermana adolescente de Marion, que en los tiempos de su boda con Anibal saco a la luz desde el baul de sus secretos.
Es lista como el hambre, pero con ese tipo de inteligencia que te hace sentir mejor al estar cerca y no envidia. Su contagiosa inocencia tiene ese don. Alegra verla haciendo cualquier cosa.
Al parecer la he pillado (fan de H.Potter como yo) en pleno tour de Hogwarts.
Nos abrazamos nada mas estar juntas, intercambiando chistes, comentarios y bromas.
Tambien saludo a Joseph, pero con mas comedimiento y formalidad, pero con la misma sonrisa.
Joseph esta aquí, liado a través de incontables llamadas telefónicas, como mitad traductor, mitad cicerone y quizas otra mitad, si es posible, mentor en mi empeño de ser alumna de lenguas clasicas y su literatura aqui en Oxford.
Ha sido tan amable, dándome pequeños consejos y hasta viniendo a recogerme, que siento que me estoy aprovechando de él.
Una parte de mi se felicita por cumplir con mis propios intereses pero otra parte, que cada vez me mira mas de frente con el ceño apretado, me insta a preocuparme por conocerlo y ser con el abierta y desprendida, y es esa la parte por la que rezo que triunfe y a la que me encomiendo con sinceridad.
Lo bueno es que al lado de Cecile eso es lo mas fácil del mundo.
Después de los saludos no me guardo la sensacion que he tenido al descender del vagón.
Nuestras reflexiones y comentarios al respecto se entremezclan en una pizca de asombro y fascinación mientras del anden pasamos a tomar su coche cargados con mis peculiares pertenencias.
Llueve.
Es normal.
Miraría al cielo intrigada si en estas fechas de Otoño no lo hiciera pero después de la marquesina de la entrada de la estación el agua cae con suave determinación y ese cantar compacto de fondo con el que me ha bienvenido en sus gotas grises y blancas.
Bajo la lluvia, unos segundos, siento el palpitar de la tierra viniendo de la dirección opuesta a las gotas, completando las lineas de la vida. Es un circulo, un manto y un abrazo que sigo sintiendo en el trayecto mientras conversamos de latín y griego y sobre habitaciones y matriculas y que solo cesa cuando por quorum paramos al almuerzo.
Allí, en la acogedora cafetería, es como si la presente arquitectura, física y emocional, distribuida por estas venerables construcciones y destilada de las personas y de los años, separara sutil pero claramente la vibración de dentro de la de fuera.
Y no por ser opuestas fueran necesariamente enemigas.
Poco a poco y a base de inundarse de delicioso té, probar excelentes tentempiés y distendir las palabras de sus refugios, los pequeños detalles entretejidos con las primeras sensaciones va surgiendo.
La de la desaparición de una compañera de Joseph, Elizabeth, lo mantiene razonablemente inquieto, pues no parece desentrañarse fácilmente por los canales comunes, y aun tampoco cuando ofrecida a buscarla por medios mas directos, las respuestas demasiado intensas que se presentan me desconciertan.
Tal es como si, bajo la lluvia de del otoño, desbordara una energia brillante con sabor a bosques y me llenara en la humedad y a traves del aire negandome a ver nada mas, calada con su fina y persistente ferocidad y vigor.
Doy todo de mi, no solo por Joseph, si no por la propia Elizabeth a la que mis propios instintos juntan con la percepción que estoy experimentando. No lo puedo definir. Mentalmente se extingue en la ultima silaba de Ogham con la que intento pronunciar la tonada de Karel, convenciéndome mas y mas de estar tratando de coger la lluvia con las manos desnudas.
Sabiendo que esa manera en la que lo estoy intentando no puede ser la forma.
Entonces es cuando chocan las pasiones e intenciones y la intrepidez.
Atrincherada en la disposición inamovible de ayudar a Joseph y henchida del caldo primordial del Pneuma que me inunda y lanzada como solo me lanzo yo, la Diosa proteja al mundo.
No bastan las manos y los dedos, reales o metafóricos.
En esta llovizna que nos envuelve la única manera de agarrar lo que Es, es mojándose e impregnándose hasta la médula. Una comunión intensa.
Si es así, y el picor detras de la nuca y la sensacion en la base de la garganta creo que no se equivocan, quizás es el momento, que sabia acabaría llegando, de ser lo que no sé como ser y aprender aquello que no logro aprender.
Implica el latido de las nubes y un centro terrenal situado en los bosques de aqui cerca e implica la promesa silenciosa que he hecho de encontrar a Elizabeth.
Y por supuesto mucha ignorancia. Sobre la misma naturaleza de ser Bruja.
Si os dijera todo lo que se sobre dar pasos de gigante y indistinguir entre lo blanco y lo negro acabaría sorprendente pronto.
En verdad es una de las razones por las que vine.
Descubrirme en realidad.
Y al parecer mis plegarias la lluvia las responde.
Una bocanada de esencia en bruto, invisible en el aire para la mayoría, en mi se vierte a través de la piel y el aliento. Viene de todas partes con un sabor como de algo propio.
Es diferente, de lo que esperaba y de lo que es, y por unos instantes me detengo estupefacta.
Si consigo centrarme, solo al final, es por que Cecile y Joseph están ahí, esperando y eso me engarza de nuevo al mundo de las palabras, de los pensamientos y a la cotidianidad en general.
Les sonrío a ambos agradecida. Es agradable que te reciban en las nuevas aventuras rostros familiares aunque creo que a Cecile aun no la he presentado.
Es la hermana adolescente de Marion, que en los tiempos de su boda con Anibal saco a la luz desde el baul de sus secretos.
Es lista como el hambre, pero con ese tipo de inteligencia que te hace sentir mejor al estar cerca y no envidia. Su contagiosa inocencia tiene ese don. Alegra verla haciendo cualquier cosa.
Al parecer la he pillado (fan de H.Potter como yo) en pleno tour de Hogwarts.
Nos abrazamos nada mas estar juntas, intercambiando chistes, comentarios y bromas.
Tambien saludo a Joseph, pero con mas comedimiento y formalidad, pero con la misma sonrisa.
Joseph esta aquí, liado a través de incontables llamadas telefónicas, como mitad traductor, mitad cicerone y quizas otra mitad, si es posible, mentor en mi empeño de ser alumna de lenguas clasicas y su literatura aqui en Oxford.
Ha sido tan amable, dándome pequeños consejos y hasta viniendo a recogerme, que siento que me estoy aprovechando de él.
Una parte de mi se felicita por cumplir con mis propios intereses pero otra parte, que cada vez me mira mas de frente con el ceño apretado, me insta a preocuparme por conocerlo y ser con el abierta y desprendida, y es esa la parte por la que rezo que triunfe y a la que me encomiendo con sinceridad.
Lo bueno es que al lado de Cecile eso es lo mas fácil del mundo.
Después de los saludos no me guardo la sensacion que he tenido al descender del vagón.
Nuestras reflexiones y comentarios al respecto se entremezclan en una pizca de asombro y fascinación mientras del anden pasamos a tomar su coche cargados con mis peculiares pertenencias.
Llueve.
Es normal.
Miraría al cielo intrigada si en estas fechas de Otoño no lo hiciera pero después de la marquesina de la entrada de la estación el agua cae con suave determinación y ese cantar compacto de fondo con el que me ha bienvenido en sus gotas grises y blancas.
Bajo la lluvia, unos segundos, siento el palpitar de la tierra viniendo de la dirección opuesta a las gotas, completando las lineas de la vida. Es un circulo, un manto y un abrazo que sigo sintiendo en el trayecto mientras conversamos de latín y griego y sobre habitaciones y matriculas y que solo cesa cuando por quorum paramos al almuerzo.
Allí, en la acogedora cafetería, es como si la presente arquitectura, física y emocional, distribuida por estas venerables construcciones y destilada de las personas y de los años, separara sutil pero claramente la vibración de dentro de la de fuera.
Y no por ser opuestas fueran necesariamente enemigas.
Poco a poco y a base de inundarse de delicioso té, probar excelentes tentempiés y distendir las palabras de sus refugios, los pequeños detalles entretejidos con las primeras sensaciones va surgiendo.
La de la desaparición de una compañera de Joseph, Elizabeth, lo mantiene razonablemente inquieto, pues no parece desentrañarse fácilmente por los canales comunes, y aun tampoco cuando ofrecida a buscarla por medios mas directos, las respuestas demasiado intensas que se presentan me desconciertan.
Tal es como si, bajo la lluvia de del otoño, desbordara una energia brillante con sabor a bosques y me llenara en la humedad y a traves del aire negandome a ver nada mas, calada con su fina y persistente ferocidad y vigor.
Doy todo de mi, no solo por Joseph, si no por la propia Elizabeth a la que mis propios instintos juntan con la percepción que estoy experimentando. No lo puedo definir. Mentalmente se extingue en la ultima silaba de Ogham con la que intento pronunciar la tonada de Karel, convenciéndome mas y mas de estar tratando de coger la lluvia con las manos desnudas.
Sabiendo que esa manera en la que lo estoy intentando no puede ser la forma.
Entonces es cuando chocan las pasiones e intenciones y la intrepidez.
Atrincherada en la disposición inamovible de ayudar a Joseph y henchida del caldo primordial del Pneuma que me inunda y lanzada como solo me lanzo yo, la Diosa proteja al mundo.
No bastan las manos y los dedos, reales o metafóricos.
En esta llovizna que nos envuelve la única manera de agarrar lo que Es, es mojándose e impregnándose hasta la médula. Una comunión intensa.
Si es así, y el picor detras de la nuca y la sensacion en la base de la garganta creo que no se equivocan, quizás es el momento, que sabia acabaría llegando, de ser lo que no sé como ser y aprender aquello que no logro aprender.
Implica el latido de las nubes y un centro terrenal situado en los bosques de aqui cerca e implica la promesa silenciosa que he hecho de encontrar a Elizabeth.
Y por supuesto mucha ignorancia. Sobre la misma naturaleza de ser Bruja.
Si os dijera todo lo que se sobre dar pasos de gigante y indistinguir entre lo blanco y lo negro acabaría sorprendente pronto.
En verdad es una de las razones por las que vine.
Descubrirme en realidad.
Y al parecer mis plegarias la lluvia las responde.
28/05/11
Ara (y lazo)
No solo vuelvo a Oxford por necesidad y atracción.
Hay una tercera y poderosa razón.
Cuando comenzó esta ultima aventura tuve un sueño.
La sensacion que me imbuye es que en esta isla antigua del norte podre acercarme mejor a su verdad.
¿Cual es esa respuesta?
Había una confusión de orientación y tiempo en el sueño.
Pero no de formas y tampoco de emociones.
Vi en el suelo o frente a mi un contorno dibujado en la piedra.
Cincelado quizás o tal vez excavado así por una huella natural.
Es grande, como un lecho petrificado en blanquecina roca, que mostrara la figura doblemente ausada de un ocho tumbado.
Como el infinito o la pupila de las ranas.
Transpiraba la voz de la diosa y me conminaba el mensaje sin palabras de su presencia.
Enlazandome con la sensacion de pertenencia a lo inframundano y manteniéndome al despertar el influjo de actuar, de rezar, de sacrificar, de oficiar y de ver mas allá y hacer ver.
Y aun No lo he buscado.
Las circunstancias conducían con urgencia a otros menesteres. Proteger, salvar, castigar y mas y mas.
Pero señora no olvido vuestro parlamento.
Ninguno de ellos, ya de palabras o de silencios.
Creo que el Ara que vislumbre esta en algún lugar que alcanzar.
Joseph me dijo que los antiguos megalitos de las islas poseen símbolos como el que me mostrasteis y aunque en el tiempo olvidados por el grueso de nosotros alguien debe saber mas.
Las rocas que conectan con los cielos, con los dragones, con los hijos de la imaginación y con las mujeres y hombres que una vez las pusieron y que aun hoy las conservan, residen en estos parajes.
Haré mis días aquí un peregrinaje por mi interior, contemplándome en el espejo de estos lugares singulares.
Escuchare a la gente, mirare atentamente, buscare la respuesta.
Respuestas sencillas que revelen otras preguntas obtusas.
En las noches trazare un arco en sueños para volver al Sueño.
El Ara que he visto es un símbolo de muchos significados.
Para cada momento importante, uno.
Es la eternidad.
Es el mas allá.
Es el sacrificio.
Es la serpiente sin fin.
Es los tres mundos.
Es un lazo.
Significa algo con lo que Charo nos ayudo a recuperar.
Debo no perder ese hilo de mi mano que me alargasteis hasta él.
Señora me lo enviaste y lo aferro con fuerza.
Me destruiría, abandonando mi puesto si no lo hiciera.
Cortaría el lazo que empieza y acaba en vos.
Y por eso os ruego, os suplico, o rezo.
Concededme la Serenidad, el Valor y la Sabiduría que me faltan.
Pues lo que es mio ya es vuestro.
Hay una tercera y poderosa razón.
Cuando comenzó esta ultima aventura tuve un sueño.
La sensacion que me imbuye es que en esta isla antigua del norte podre acercarme mejor a su verdad.
¿Cual es esa respuesta?
Había una confusión de orientación y tiempo en el sueño.
Pero no de formas y tampoco de emociones.
Vi en el suelo o frente a mi un contorno dibujado en la piedra.
Cincelado quizás o tal vez excavado así por una huella natural.
Es grande, como un lecho petrificado en blanquecina roca, que mostrara la figura doblemente ausada de un ocho tumbado.
Como el infinito o la pupila de las ranas.
Transpiraba la voz de la diosa y me conminaba el mensaje sin palabras de su presencia.
Enlazandome con la sensacion de pertenencia a lo inframundano y manteniéndome al despertar el influjo de actuar, de rezar, de sacrificar, de oficiar y de ver mas allá y hacer ver.
Y aun No lo he buscado.
Las circunstancias conducían con urgencia a otros menesteres. Proteger, salvar, castigar y mas y mas.
Pero señora no olvido vuestro parlamento.
Ninguno de ellos, ya de palabras o de silencios.
Creo que el Ara que vislumbre esta en algún lugar que alcanzar.
Joseph me dijo que los antiguos megalitos de las islas poseen símbolos como el que me mostrasteis y aunque en el tiempo olvidados por el grueso de nosotros alguien debe saber mas.
Las rocas que conectan con los cielos, con los dragones, con los hijos de la imaginación y con las mujeres y hombres que una vez las pusieron y que aun hoy las conservan, residen en estos parajes.
Haré mis días aquí un peregrinaje por mi interior, contemplándome en el espejo de estos lugares singulares.
Escuchare a la gente, mirare atentamente, buscare la respuesta.
Respuestas sencillas que revelen otras preguntas obtusas.
En las noches trazare un arco en sueños para volver al Sueño.
El Ara que he visto es un símbolo de muchos significados.
Para cada momento importante, uno.
Es la eternidad.
Es el mas allá.
Es el sacrificio.
Es la serpiente sin fin.
Es los tres mundos.
Es un lazo.
Significa algo con lo que Charo nos ayudo a recuperar.
Debo no perder ese hilo de mi mano que me alargasteis hasta él.
Señora me lo enviaste y lo aferro con fuerza.
Me destruiría, abandonando mi puesto si no lo hiciera.
Cortaría el lazo que empieza y acaba en vos.
Y por eso os ruego, os suplico, o rezo.
Concededme la Serenidad, el Valor y la Sabiduría que me faltan.
Pues lo que es mio ya es vuestro.
Latin y Griego.
Estoy volviendo a Oxford.
Vuelvo para conocer mas.
Me he convencido definitivamente.
Están esas deficiencias que lastran mi instrucción en las cosas que me apasionan.
Iba pasando, hasta ahora, con las lejanos retazos de las enseñanzas de la adolescencia y retales de otros recuerdos y sueños.
Consistía solo, en esa opción que de vez en cuando iba rumiando, dentro de una idea general un tanto difusa, de seguir aprendiendo.
¿Pero no se puede aprender latín y griego en París?
La Sorbona, claro, dice que si pero, aunque respeto a la universidad de mi ciudad de adopción, se olvida de ciertos lagunas, que aunque le tenga cariño, no creo que me pueda colmar.
Oxford me ofrenda un regalo inapreciable.
Un grupo de gente con una mirada engrandecida, valiosa a mis ojos parciales, sobre las materias que dominan y de las entrañables relaciones entre sus miembros.
Mentoria y complacencia. Respeto y admiración mutuos. Amistad y camaradería.
Creedme, estoy decidida a aprender aquí, no solo por que atesorare conocimientos de latín siempre útiles y empleare y comprenderé una versión del griego menos procaz y mas culta que la que se filtra en mis sueños, sino por que quiero hacerlo bien, aprender y aprender sabiamente, apartada del aprendizaje como un mecanismo del conocimiento y mas cercana al rito de la vida que es.
Lo sé por que esta en él, lo reconozco en él. En Joseph la persona que me da otra razón de venir aquí.
Por esto también voy a Oxford. Por que él esta allí.
Y vale, tengo muy claro que esto no es una novela rosa y no es un juego adolescente de los que me monto.
Deseo dar los pasos despacio.
A mi si me atrae, y no hay mas remedio que poner a prueba la respuesta, para que las cosas se muestren, por que si esperas ver crecer un árbol tienes que hacer primero un agujero en el suelo.
Por primera vez en estas lides voy con la intención de ser adulta.
Deseo conocerlo. Observarle e intentar entender lo que siente y le mueve.
Percibir si esas partes que creo ver en él de honra, de sinceridad, de humor, de redaños, de mente cabal, de curiosidad, de espíritu, no son mis espejismos y dejar que la vida y sus elecciones sigan su curso perfectamente sabedora de que él sabe lo que desea y quiere.
Sin quitar que soy abiertamente sincera y que si no me lo propusiera de forma diferente no seria yo. Pero dejando de ser pueril.
Quizás lo único que llegue a pasar es que no le intereso así y gane un gran amigo.
Ciertamente, no se si le yo le atraigo o si a él le apetece.
Sigo siendo consciente de cualquier posibilidad
Lo único que me ha dado el tiempo y la Diosa para estos asuntos es respeto, paciencia, complicidad y disfrute. En ese sagrado orden.
Así me he dado cuenta que he de asumir para mi la existencia.
Asentada en la sencillez de estas cosas.
Carpe Diem. Carpe Noctem.
Vuelvo para conocer mas.
Me he convencido definitivamente.
Están esas deficiencias que lastran mi instrucción en las cosas que me apasionan.
Iba pasando, hasta ahora, con las lejanos retazos de las enseñanzas de la adolescencia y retales de otros recuerdos y sueños.
Consistía solo, en esa opción que de vez en cuando iba rumiando, dentro de una idea general un tanto difusa, de seguir aprendiendo.
¿Pero no se puede aprender latín y griego en París?
La Sorbona, claro, dice que si pero, aunque respeto a la universidad de mi ciudad de adopción, se olvida de ciertos lagunas, que aunque le tenga cariño, no creo que me pueda colmar.
Oxford me ofrenda un regalo inapreciable.
Un grupo de gente con una mirada engrandecida, valiosa a mis ojos parciales, sobre las materias que dominan y de las entrañables relaciones entre sus miembros.
Mentoria y complacencia. Respeto y admiración mutuos. Amistad y camaradería.
Creedme, estoy decidida a aprender aquí, no solo por que atesorare conocimientos de latín siempre útiles y empleare y comprenderé una versión del griego menos procaz y mas culta que la que se filtra en mis sueños, sino por que quiero hacerlo bien, aprender y aprender sabiamente, apartada del aprendizaje como un mecanismo del conocimiento y mas cercana al rito de la vida que es.
Lo sé por que esta en él, lo reconozco en él. En Joseph la persona que me da otra razón de venir aquí.
Por esto también voy a Oxford. Por que él esta allí.
Y vale, tengo muy claro que esto no es una novela rosa y no es un juego adolescente de los que me monto.
Deseo dar los pasos despacio.
A mi si me atrae, y no hay mas remedio que poner a prueba la respuesta, para que las cosas se muestren, por que si esperas ver crecer un árbol tienes que hacer primero un agujero en el suelo.
Por primera vez en estas lides voy con la intención de ser adulta.
Deseo conocerlo. Observarle e intentar entender lo que siente y le mueve.
Percibir si esas partes que creo ver en él de honra, de sinceridad, de humor, de redaños, de mente cabal, de curiosidad, de espíritu, no son mis espejismos y dejar que la vida y sus elecciones sigan su curso perfectamente sabedora de que él sabe lo que desea y quiere.
Sin quitar que soy abiertamente sincera y que si no me lo propusiera de forma diferente no seria yo. Pero dejando de ser pueril.
Quizás lo único que llegue a pasar es que no le intereso así y gane un gran amigo.
Ciertamente, no se si le yo le atraigo o si a él le apetece.
Sigo siendo consciente de cualquier posibilidad
Lo único que me ha dado el tiempo y la Diosa para estos asuntos es respeto, paciencia, complicidad y disfrute. En ese sagrado orden.
Así me he dado cuenta que he de asumir para mi la existencia.
Asentada en la sencillez de estas cosas.
Carpe Diem. Carpe Noctem.
Mapas.
Dijo Tamiris y las gentes de la tierra lo aprendieron y casi olvidan:
"Cae el velo de Hades sobre la Tierra"
"Tiende el Puente de la Phylake en las Tinieblas"
"De las Raíces de la Tierra a las montañas"
"Muralla de la Antumbra sella el Horizonte"
Bradfield no lo olvido. Por tres veces lo grabo.
En papel. Resguardando lo enunciado en su diario para la posteridad.
En piedra. Tallando en su pared la Efemérides reveladora del tiempo justo y el lugar exacto de la confrontación.
En carne. Conservando el significado de salvación y amor en su corazón.
Este es el mapa conformado para el que lo desee ver y el que advierta el recibir su legado.
Aceptado confiere un compromiso que lleva hasta el final.
Es el mapa hacia el Futuro.
Cuando lleguemos allí...
Se revelara.
"Cae el velo de Hades sobre la Tierra"
"Tiende el Puente de la Phylake en las Tinieblas"
"De las Raíces de la Tierra a las montañas"
"Muralla de la Antumbra sella el Horizonte"
Bradfield no lo olvido. Por tres veces lo grabo.
En papel. Resguardando lo enunciado en su diario para la posteridad.
En piedra. Tallando en su pared la Efemérides reveladora del tiempo justo y el lugar exacto de la confrontación.
En carne. Conservando el significado de salvación y amor en su corazón.
Este es el mapa conformado para el que lo desee ver y el que advierta el recibir su legado.
Aceptado confiere un compromiso que lleva hasta el final.
Es el mapa hacia el Futuro.
Cuando lleguemos allí...
Se revelara.
Milagro.
Los hechos extraordinarios no son un milagro.
En ocasiones conculcan casi la posibilidad de serlo.
Instantes acariciados por el aliento en verdad Divino.
Pocos sinceramente tocados de lleno por lo Altismo.
No sé si se ve la diferencia que cuenta.
La llegada de Pola en el ultimo instante en Perú.
La victoria en Eren Vej de consagrados y expectantes.
Le rescate de Albora y los reencuentros.
Muchas hazañas, gestos o combates físicos o espirituales en los que he participado han soportado el manto del hacedor y que yo recuerde también había sentido con tanta certeza y cercanía la presencia de su mano, como hoy.
Hoy no es distinto.
Estoy arrodillada en el suelo.
Limpiando el rostro fallecido de un hombre viejo.
Un hombre muerto.
Mirado en frio y en retrospectiva ha sido muy simple y salvaje.
Como no la primera vez, Charo clava su daga mítica que los emancipa, sobre el corazón palpitante que Anibal acaba de arrancar y, lo que otras veces permanece solido en la piedra y se precipita al infierno, esta vez se ha desgranado en polvo justo en la otra dirección.
Este es el hecho, pero no el milagro.
El icono que rige el minúsculo recinto subterráneo en el que se emparedo, parece sonreír tiernamente de verdad sobre la pausada voz de Charo confirmando que si, que no hay condena.
Que mas allá de la ardua, dolorosa y centenaria ordalía de aislamiento y socavo de la mente y el cuerpo y mas allá de la maldita elección que el hombre ahora muerto en el sucio suelo realizo, esta muerte, dura y verdadera, le ha redimido.
Que rompe el circulo, viciado con la entrega de las vidas de los mas amados y, lo que es mayor desafío, vence a la negación de las reglas del juego o bueno que impone unicamente la gran regla, la del verdadero amor.
Que rechazo ser un Dios.
Por el amor a Dios en todas las cosas, en inicio en las mas cercanas, en las mas queridas, en la de los seres queridos que mas amas.
Por verdadero amor a su familia.
Este es el milagro.
Se entrego sin saber que él se salvaría pero sabedor que así los salvaría a ellos.
Mujer, hijos, nietos o cualquier futuro miembro de la familia que en la eternidad le fuera siguiendo.
Eligió y eligió bien.
Ya esta... Diosa... es así.
No soy la mejor para opinar, al fin y al cabo los sacerdotes de este misterio son Charo y Anibal.
Habría que preguntarles también lo que sienten ellos.
Yo siento que el cuerpo de Hubert S.Bradfield es el de un santo.
Un santo pequeño.
Santo de un solo, único, y jodidamente difícil, pequeño de concepto y amplio alcance, milagro.
Deudor de una de las santidades que en verdad importan.
La de la intima religión de la familia y el hogar.
La de la Llama de Calor del Amor.
La santidad primera y la ultima en nacer.
Vencedora al Final.
En ocasiones conculcan casi la posibilidad de serlo.
Instantes acariciados por el aliento en verdad Divino.
Pocos sinceramente tocados de lleno por lo Altismo.
No sé si se ve la diferencia que cuenta.
La llegada de Pola en el ultimo instante en Perú.
La victoria en Eren Vej de consagrados y expectantes.
Le rescate de Albora y los reencuentros.
Muchas hazañas, gestos o combates físicos o espirituales en los que he participado han soportado el manto del hacedor y que yo recuerde también había sentido con tanta certeza y cercanía la presencia de su mano, como hoy.
Hoy no es distinto.
Estoy arrodillada en el suelo.
Limpiando el rostro fallecido de un hombre viejo.
Un hombre muerto.
Mirado en frio y en retrospectiva ha sido muy simple y salvaje.
Como no la primera vez, Charo clava su daga mítica que los emancipa, sobre el corazón palpitante que Anibal acaba de arrancar y, lo que otras veces permanece solido en la piedra y se precipita al infierno, esta vez se ha desgranado en polvo justo en la otra dirección.
Este es el hecho, pero no el milagro.
El icono que rige el minúsculo recinto subterráneo en el que se emparedo, parece sonreír tiernamente de verdad sobre la pausada voz de Charo confirmando que si, que no hay condena.
Que mas allá de la ardua, dolorosa y centenaria ordalía de aislamiento y socavo de la mente y el cuerpo y mas allá de la maldita elección que el hombre ahora muerto en el sucio suelo realizo, esta muerte, dura y verdadera, le ha redimido.
Que rompe el circulo, viciado con la entrega de las vidas de los mas amados y, lo que es mayor desafío, vence a la negación de las reglas del juego o bueno que impone unicamente la gran regla, la del verdadero amor.
Que rechazo ser un Dios.
Por el amor a Dios en todas las cosas, en inicio en las mas cercanas, en las mas queridas, en la de los seres queridos que mas amas.
Por verdadero amor a su familia.
Este es el milagro.
Se entrego sin saber que él se salvaría pero sabedor que así los salvaría a ellos.
Mujer, hijos, nietos o cualquier futuro miembro de la familia que en la eternidad le fuera siguiendo.
Eligió y eligió bien.
Ya esta... Diosa... es así.
No soy la mejor para opinar, al fin y al cabo los sacerdotes de este misterio son Charo y Anibal.
Habría que preguntarles también lo que sienten ellos.
Yo siento que el cuerpo de Hubert S.Bradfield es el de un santo.
Un santo pequeño.
Santo de un solo, único, y jodidamente difícil, pequeño de concepto y amplio alcance, milagro.
Deudor de una de las santidades que en verdad importan.
La de la intima religión de la familia y el hogar.
La de la Llama de Calor del Amor.
La santidad primera y la ultima en nacer.
Vencedora al Final.
Niebla.
Rabiosamente la niebla se come el sol.
Deben tenerle un pánico terrible por que siempre hacen eso mismo.
En la noche refuerzan la oscuridad.
En el día la recrean.
Que se genere pánico bajo el manto de este engendro esta ligado a su naturaleza.
He visto a la gente sucumbir a la muerte y mas allá al verse envueltos por su capa y eso te crea miedo.
No solo por que están cerca.
Si no por que son jodidamente eficaces en su atrocidad cuando la extienden.
Supongo que esa es una de las fuentes de su fuerza.
Alzados desde detrás de Todo ya no hay tregua.
Puede que el habernos enfrentado casi media docena de veces a ellos y seguir pudiendo contarlo merme el franco impacto del verdadero esfuerzo que lleva, mandarlos del escondite donde están, al infierno.
Si algún día, en vez de venir en solitario vienen de tres en tres me temo que no habrá relato.
Y luego esta también, el que no los puedes matar y ya esta.
Al menos parece que les cuesta decidirse a trabajar en equipo y la suerte es que hemos estado atentos y preparados y eso nos ha dado unos pasos de ventaja.
Ya afinamos las artes que los dañan.
Y mientras concentremos energías y voluntad y fe en nuestros interiores aun levantaremos las batallas acariciando lo milagroso.
Esta no es ni la mas fácil ni la mas difícil. Es lo que es. Otra gota de la lucha eterna.
Nada incruenta y no... no sin victimas.
Aunque mi Señora pueda tocar al tiempo los tres Mundos yo no soy capaz de resolverlo igual o lo suficientemente rápido. Sigo en medio. Con excepcionales destellos.
Fallo tratando de decidir y no llego a proteger a unos y a otros.
Al caer sobre nosotros la súbita tiniebla, esta chorrea y Charo conmigo en su ayuda la frena a fuerza del brillo del Sol traído hasta este otro lado. Pero entre los jirones de la niebla pululan monstruos.
Cuando la lucha comienza a rugir, y la luz hiere tanto como la garra y el diente agitado desde las sombras ya sabemos conscientemente que hay varios muertos.
Gente lanzada por las ventanas. Gritos de mujeres de terror ante la pesadilla.
Son la palabras, ahora, esenciales.
Poderosamente fuerte tiene que ser el convencimiento que brota de la boca de Marion para que Anibal no deje que el punto ciego de la furia de la batalla lo ofusque.
Las armas de esta cruenta guerra no son solo el filo y el derramamiento de sangre.
También juegan la contienda la tentación, el miedo y el caos.
Aun con las derrengadas criaturas del arsenal de los malditos alrededor; depredadores retorcidos de pesadilla y niños reptantes y que se mas, surgiendo de las esquinas oscuras; conseguimos mantenernos todos juntos y mas o menos ilesos y cobijarnos bajo el techo del hall de la mansión.
La casa familiar de los Starley, que poco antes era un pulcro remanso de calma, gruñe ante la ebullición del combate y el eco de las voces, los gritos y los gañidos. De los nombres sagrados y el roce de la danza del sol.
Nadie ceja y todos pelean. Niños, adultos o ancianos.
Nadie desfallece y todos mantenemos el circulo.
Entonces la voces internas se hacen serpientes que se enroscan con precisa ponzoña.
Es cierto que hay lenguas que no se pueden pronunciar.
Dude, Marion, en golpearte entre los ojos pero agradezcamos a la Protectora que no me dejara dañar tu mirada con el fuego. Te derribe, perdóname, pero era lo que había que hacer.
Hay una frontera hasta donde puedo dudar y donde no.
Siempre rozo el filo del abismo pero esa es la naturaleza de mi ser.
Es una angustia y un jolgorio que se vierten juntos hacia mi estomago continuamente desde la garganta, conformando una disputa que da el combustible que arde por siempre.
Recordándome que puedo desplazar siempre un poquito mas el empeño.
Es un continuo estado de excitación.
Un casi perpetuo roce de la verdadera Manía.
Esta en la fe de como acabaran las cosas.
Siempre hay un aliento para decir la siguiente palabra.
Las antorchas no se apagan al rodar en un ovillo de piernas y brazos y cuerpos por el suelo.
Los hechizos se mantienen con firmeza.
Los luchadores aguantan y cuando la niebla aprieta para estrangular la esperanza en nuestros corazones aun restan fuerzas para ser feroz.
El aire en los pulmones se transmuta en el canto entonado de la Protección, de la Gloria, y lo Divino en todas las cosas.
Se puede caminar en las notas pues conforman un empedrado que conduce a la luz hacia la oscuridad.
El camino por el que Cenwen y Anibal cabalgan y cargan en pos del choque primordial y repetido.
Un enfrentamiento que vuelve a tener el salvaje regusto de la victoria.
Un maldito menos espera su advenimiento.
Los detalles del como y el porque no los sé pero los puedo imaginar.
Pero no importan ya.
Importa la paz en el final.
La casa es una debacle, todo estos pequeños fuegos y el precioso mobiliario descuartizado, toda la confrontación y el destrozo que solo ha necesitado unos minutos.
Y estamos todos a salvo, en pie, respirando a través del rugido de la sangre en nuestros pechos y unicamente poseedores de algunos pequeños cortes y magulladuras, repartidos aquí y allá.
Por la gracia de la Poderosa y Salvadora encontramos a la cocinera, nerviosa e indemne, en la alacena donde se escondió.
El Sol vuelve a aparecer, sonriendo como la verdad, y para ser el centro de Inglaterra y finales de septiembre, sabe a verdadero portento.
Bajo el palio de su luz Charo y Anibal regresan de donde la Que Dirige les haya llevado.
Los niños, su madre, el abuelo Starley,... su hija Laura, nos miran con la bendición de la comprensión y el agradecimiento y el desvelo sutil que otorga la herencia de calladas historias familiares, sueños inquietos y un siglo de intuiciones que no se desvanecen bajo la huella del bisabuelo Hubert Bradfield.
También Joseph nos contempla, desde la profusión de la fascinación y la admiración y solo la Dadora de Luz sabe con certeza que otras maravilladas sensaciones mas recorren el brillo de sus ojos. Sonríe, tenuemente, como debe ser una sonrisa en este momento.
Dentro de mi también hay regocijo, él que se alegra de que todos los que pudimos proteger están vivos y que hayamos podido expoliar la niebla de nuevo y, aunque lo quiero expresar lo reservo, hasta que pueda mostrarlo con la sonrisa serena que aparcera cuando concluya el penúltimo paso.
No evitara que me este traicionando el brillo de mis ojos pero aun queda ese penúltimo paso.
Un ultimo Maldito resta en estos terrenos; el mismo que fue el primero en hollarlos.
Que si todos las pistas e instintos no se equivocan esta hacia poniente, oculto en la misma hacienda.
Ese maldito el cual hace surgir ese pero que acompaña a todas las respuestas que le apuntan.
Quien recopilo a Tamiris.
Quien se hizo un Usurpador.
Quien no borro su descubrimiento.
Quien desapareció hace mas de ochenta años.
Quien sus iguales buscan con pasión y vigilan.
Quien no ha muerto aun.
Muchas preguntas.
Básicamente una.
¿Quien?
Muchas posibles respuestas me bullen sobre lo que esta pasando.
Pero, sinceramente, ninguna tan buena como la Verdad Real.
Deben tenerle un pánico terrible por que siempre hacen eso mismo.
En la noche refuerzan la oscuridad.
En el día la recrean.
Que se genere pánico bajo el manto de este engendro esta ligado a su naturaleza.
He visto a la gente sucumbir a la muerte y mas allá al verse envueltos por su capa y eso te crea miedo.
No solo por que están cerca.
Si no por que son jodidamente eficaces en su atrocidad cuando la extienden.
Supongo que esa es una de las fuentes de su fuerza.
Alzados desde detrás de Todo ya no hay tregua.
Puede que el habernos enfrentado casi media docena de veces a ellos y seguir pudiendo contarlo merme el franco impacto del verdadero esfuerzo que lleva, mandarlos del escondite donde están, al infierno.
Si algún día, en vez de venir en solitario vienen de tres en tres me temo que no habrá relato.
Y luego esta también, el que no los puedes matar y ya esta.
Al menos parece que les cuesta decidirse a trabajar en equipo y la suerte es que hemos estado atentos y preparados y eso nos ha dado unos pasos de ventaja.
Ya afinamos las artes que los dañan.
Y mientras concentremos energías y voluntad y fe en nuestros interiores aun levantaremos las batallas acariciando lo milagroso.
Esta no es ni la mas fácil ni la mas difícil. Es lo que es. Otra gota de la lucha eterna.
Nada incruenta y no... no sin victimas.
Aunque mi Señora pueda tocar al tiempo los tres Mundos yo no soy capaz de resolverlo igual o lo suficientemente rápido. Sigo en medio. Con excepcionales destellos.
Fallo tratando de decidir y no llego a proteger a unos y a otros.
Al caer sobre nosotros la súbita tiniebla, esta chorrea y Charo conmigo en su ayuda la frena a fuerza del brillo del Sol traído hasta este otro lado. Pero entre los jirones de la niebla pululan monstruos.
Cuando la lucha comienza a rugir, y la luz hiere tanto como la garra y el diente agitado desde las sombras ya sabemos conscientemente que hay varios muertos.
Gente lanzada por las ventanas. Gritos de mujeres de terror ante la pesadilla.
Son la palabras, ahora, esenciales.
Poderosamente fuerte tiene que ser el convencimiento que brota de la boca de Marion para que Anibal no deje que el punto ciego de la furia de la batalla lo ofusque.
Las armas de esta cruenta guerra no son solo el filo y el derramamiento de sangre.
También juegan la contienda la tentación, el miedo y el caos.
Aun con las derrengadas criaturas del arsenal de los malditos alrededor; depredadores retorcidos de pesadilla y niños reptantes y que se mas, surgiendo de las esquinas oscuras; conseguimos mantenernos todos juntos y mas o menos ilesos y cobijarnos bajo el techo del hall de la mansión.
La casa familiar de los Starley, que poco antes era un pulcro remanso de calma, gruñe ante la ebullición del combate y el eco de las voces, los gritos y los gañidos. De los nombres sagrados y el roce de la danza del sol.
Nadie ceja y todos pelean. Niños, adultos o ancianos.
Nadie desfallece y todos mantenemos el circulo.
Entonces la voces internas se hacen serpientes que se enroscan con precisa ponzoña.
Es cierto que hay lenguas que no se pueden pronunciar.
Dude, Marion, en golpearte entre los ojos pero agradezcamos a la Protectora que no me dejara dañar tu mirada con el fuego. Te derribe, perdóname, pero era lo que había que hacer.
Hay una frontera hasta donde puedo dudar y donde no.
Siempre rozo el filo del abismo pero esa es la naturaleza de mi ser.
Es una angustia y un jolgorio que se vierten juntos hacia mi estomago continuamente desde la garganta, conformando una disputa que da el combustible que arde por siempre.
Recordándome que puedo desplazar siempre un poquito mas el empeño.
Es un continuo estado de excitación.
Un casi perpetuo roce de la verdadera Manía.
Esta en la fe de como acabaran las cosas.
Siempre hay un aliento para decir la siguiente palabra.
Las antorchas no se apagan al rodar en un ovillo de piernas y brazos y cuerpos por el suelo.
Los hechizos se mantienen con firmeza.
Los luchadores aguantan y cuando la niebla aprieta para estrangular la esperanza en nuestros corazones aun restan fuerzas para ser feroz.
El aire en los pulmones se transmuta en el canto entonado de la Protección, de la Gloria, y lo Divino en todas las cosas.
Se puede caminar en las notas pues conforman un empedrado que conduce a la luz hacia la oscuridad.
El camino por el que Cenwen y Anibal cabalgan y cargan en pos del choque primordial y repetido.
Un enfrentamiento que vuelve a tener el salvaje regusto de la victoria.
Un maldito menos espera su advenimiento.
Los detalles del como y el porque no los sé pero los puedo imaginar.
Pero no importan ya.
Importa la paz en el final.
La casa es una debacle, todo estos pequeños fuegos y el precioso mobiliario descuartizado, toda la confrontación y el destrozo que solo ha necesitado unos minutos.
Y estamos todos a salvo, en pie, respirando a través del rugido de la sangre en nuestros pechos y unicamente poseedores de algunos pequeños cortes y magulladuras, repartidos aquí y allá.
Por la gracia de la Poderosa y Salvadora encontramos a la cocinera, nerviosa e indemne, en la alacena donde se escondió.
El Sol vuelve a aparecer, sonriendo como la verdad, y para ser el centro de Inglaterra y finales de septiembre, sabe a verdadero portento.
Bajo el palio de su luz Charo y Anibal regresan de donde la Que Dirige les haya llevado.
Los niños, su madre, el abuelo Starley,... su hija Laura, nos miran con la bendición de la comprensión y el agradecimiento y el desvelo sutil que otorga la herencia de calladas historias familiares, sueños inquietos y un siglo de intuiciones que no se desvanecen bajo la huella del bisabuelo Hubert Bradfield.
También Joseph nos contempla, desde la profusión de la fascinación y la admiración y solo la Dadora de Luz sabe con certeza que otras maravilladas sensaciones mas recorren el brillo de sus ojos. Sonríe, tenuemente, como debe ser una sonrisa en este momento.
Dentro de mi también hay regocijo, él que se alegra de que todos los que pudimos proteger están vivos y que hayamos podido expoliar la niebla de nuevo y, aunque lo quiero expresar lo reservo, hasta que pueda mostrarlo con la sonrisa serena que aparcera cuando concluya el penúltimo paso.
No evitara que me este traicionando el brillo de mis ojos pero aun queda ese penúltimo paso.
Un ultimo Maldito resta en estos terrenos; el mismo que fue el primero en hollarlos.
Que si todos las pistas e instintos no se equivocan esta hacia poniente, oculto en la misma hacienda.
Ese maldito el cual hace surgir ese pero que acompaña a todas las respuestas que le apuntan.
Quien recopilo a Tamiris.
Quien se hizo un Usurpador.
Quien no borro su descubrimiento.
Quien desapareció hace mas de ochenta años.
Quien sus iguales buscan con pasión y vigilan.
Quien no ha muerto aun.
Muchas preguntas.
Básicamente una.
¿Quien?
Muchas posibles respuestas me bullen sobre lo que esta pasando.
Pero, sinceramente, ninguna tan buena como la Verdad Real.
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