sábado 18 de julio de 2009

Las Metamorfosis (ii): La Cabeza / Las Oportunidades

Los dedos demenciales de las manos de Egon juguetean con los rasgos de la cabeza de la Sibila, arrancada y abotargada. Como reflejo, con sentido perdido y irracional los siento como clavados en lo profundo de mi estomago.
Vomitar un par de veces sobre el lujoso pavimento no me ayuda. Solo embota, como siempre, lo que esta ocurriendo y me aleja de lo que podría comprender.
La naturaleza de mis polaridades es mi maldición y la de Pola, por que como la eternidad siempre se muestra en su máximo esplendor, cuando estoy junto a el.

Marión y Xavier no están. Marión puede estar muerta o en un estado peor y Xavier ha realizado algo que esta íntimamente relacionado con ello y con las mutaciones que esta experimentando la ciudad.

Algunos de los que podrían saber mas del hecho, entre ellos Eugen, se han marchado, dejando una desconcertante representación de ellos mismos. Y los que permanecen marcan que tienen limites sumidos en el velo de los Tabues que les niegan la posibilidad de exponernos los detalles.

Los que hemos decidido permanecer, regalados de una ingente variedad de razones, sinceras o ignotas, buenas o equivocadas, contemplamos a una anciana realidad que despierta y rejuvenece y sentimos el asombro mezclado con la insuficiencia.

El acto de quedarse, Egon lo ha calificado de oportunidad, y en el, completamente liberado de las restricciones que canalizaban su locura y simple y llanamente vampiro, se cumple.
Ahora esta en el palacio del Príncipe Amador, sentado en lo que era, hasta que se ha ido, su trono y con sus iguales correteando por los pasillos, provocando gritos, libre para ser él mismo y nosotros hemos venido a buscar guia a esta confusión.

Y es tan fácil. Con sus dedos me desarma. Simplemente mi empatía, mas bien histérica, bulle de emociones absurdas e inútiles imaginadas por el tizne de las capas del propio barniz de mi ego. Quizas acaso sea al revés, y sea verdad que lo siento por ella, pero no confiaría en apostar todo a esa afirmación.

Antes a la otra punta de la ciudad fue lo mismo con Román.
Román que ama a Xavier en extremo y cuyo sentimiento le he negado en mi cabeza, cuando me he colocado en el medio, recordando mis propias miseras acciones en vez de reconocer su .
Ella ha sido la primera en ver la oportunidad, no para ella, si no para su amado y en ponerse en el centro de la palestra a hacer lo que debía.
Dejo de esconderle su legado.
Y yo me diluía viendome martirizada en su misma posición, mientras desesperaba Pola y no obteníamos ninguna otra información reveladora.

Una confidencia que responda al interrogante de porque los resquicios de las cosas, lugares y personas se desbordan cada vez que miras a tu alrededor en la ciudad, y rompen los contornos expandiéndose como criaturas que se desperezan y despiertan, mostrando lo que no veías por que estaba detrás.

Egon dice que lo que él ha hecho es su propia versión de lo que ha emprendido Xavier.
Xavier ha perpetrado algo y sea lo que sea aquello, nos ha pedido que allí que no le sigamos.
Sea lo que sea ha soltado los nudos que amarraban las reglas y en parte ya esta aquí, abriéndose.

Y hay parte que esta por llegar.

La mirada profundamente lunática de Egon sabe que viene y como terminando la espera de sus incontables años se afana en disfrutar de su demente gloria.

Pola intenta sacar alguna esquirla de sabiduría de esta verdadera alegoría trazada en circunloquios crípticos y frases coherentes. Es cierto que hay una respuesta debajo de las palabras pero temo que tendríamos que ser como él para entenderla y lo mas temible es que al contrario que otras veces esta ansioso por compartir la forma de su naturaleza.

Que una cabeza separada de una cuerpo implique el símil bajo otro prisma de circunstancias de lo que esta pasando asusta.

¿Que a liberado el ojo penetrante de Egon y la burda cirugía de esas hoy mas temidas manos? ¿Que ha transformado la muerte de la Sibila?

Tanto Pola como yo misma hemos experimentado en nuestras carnes sus vaticinios y aunque vistiera cuerpo mortal, sus rasgos y sus actos y sus palabras no recordaban, en un principio mas que vagamente, a lo humano. Pero, oculta en el extremo vedado del lado contrario que veíamos, creo que esa verdad que ella sabia respiraba su humanidad, y que, como mas tarde hemos sabido, asumió esa verdad por propio convencimiento, sin estar ciega al respecto que era su momento.
Le quiero desear que la oportunidad también se le haya brindado a ella y a su modo ya ha escogido a través de su mortalidad.
Deseo poder despedirla bien, expresando los votos en su nombre, pero sinceramente eso es algo que ni siquiera se y Egon ha sido contundente y seco en no permitirlo.

El aire estival de la noche que nos recibe fuera vibra y no es la acción de un espejismo.
Es el batir de la ocasión pintado por todas partes.
Como si te restauraras en encrucijada y se forjara el dilema.

Si esta escena macabra que abandonamos es el reflejo a otra escala y pormenores de lo que ha hecho Xavier ¿Que es lo que vaticinan para nosotros los días que vienen?

El aire sabe extraño mezclado con los rastros de vomito y bilis sobre el paladar y la lengua.
Es como tener tierra en la boca y no saber si saborearla o escupirla. No poder ver si es fertil o ponzoñosa.

Que el caos y la confusión sean la oportunidad de prepararse para nivelar todo con una respuesta.

Sé... Creo que sabemos que al final al fondo habrá una respuesta.

Igual que Egon la tiene en la cabeza entre sus manos.

domingo 28 de junio de 2009

Las Metamorfosis (i): El Concierto / La Añoranza

Xavier esta tan elegante como nervioso.
Las piezas del programa dicen ser de lo mas complicadas y la sala y la audiencia se muestran sin duda de los degustadores mas exigentes.
Cuando comienza a interpretar desaparecen las dudas.

Ejecuta liberado de ataduras o pesos, como si el auditorio se acogiera a su rincón de casa, el piano fuera el suyo propio, y tocara otra vez para nosotros y aun así pulsa un lazo tras otro con su talento y acepta la caricia de la inspiración como nunca.
No recuerdo haberme sentido tan maravillada que para cuando llega el descanso apenas poder esperar la continuación, desde que escuchaba a Karel.

Lo que sigue es una es una pieza especial. Una composición de su mentora y maestra Roman que dice, por lo poco que sabemos de ella, la confianza en que Xavier se supere.

Las primeras notas... Ya la primera nota pulsa la huella de las que vienen y cuando se escuchan estas con ellas también esta el hueco de las que ya fueron.
¿Es posible que una melodía se contenga en cada uno de sus acordes, silencios, cambios de ritmo y sonidos solitarios? Sientes lo que vendrá, lo que ha sido, lo que que esta siendo en una música despierta y consciente de si misma pero contenida en el aliento de su consonancia.
Por que conoce cada parte su afinidad pero se aflige desesperadamente al conocer la presencia de las otras, practicar su búsqueda, y encontrarse con la perdida. Se hienden en la separación que gotea melancolía.
Es la sensación de la falta abierta de lo que es mas intimo, desmarcada en miríadas de posibilidades a la espera de que cada uno escoja ese su propio vacío.

Aprieto la mano de Asier, muy pero muy fuerte y él se aferra también y luego ya sera, sentados frente a frente en la penumbra de nuestra habitación, sin las telas de mi torpeza, que alcance el contacto empatico con su entristecimiento y furia, que cada paso de la cadencia que inunda desde los dedos de músico de Xavier sin que pueda y esa es inherentemente su naturaleza conocer fielmente si el origen de la nostalgia que crece en las notas que se descuelgan proviene de la iluminación de la partitura o del expedito manantial del interprete.

Cuando la ultima nota, reunida junto a las otras, nunca sola pero atribuladamente mutuamente ciegas, se apaga, imposibilita el que nos alejemos los unos de los otros.
Mi hijo y yo necesitamos tanto nuestro abrazo como Pola y Jean o después los dos chavales y luego con los demás dispersa como una crecida.
Abrumados, la Añoranza que tañe tan adentro como desconocido agita la flor de las emociones y siembra transformaciones, y aguarda la cosecha.

¿Es Marión la misma aun tras su fachada?¿Que inquietud se le mostró a Pola?
¿Cual es la razón de sentir mi propia ausencia y el evocarme como a una desconocida?.
¿Que tiene ahora Xavier?¿Que palpito cuando la ultima pieza salia de su corazón a través de sus manos? ¿Que surco su alma?

Con las luces apagadas y en apelotonada piña, nos decidimos a celebrarlo.
Club de moda o al menos de nuestro agrado y bebida.
No puedo estar taciturna si no tranquilamente sonreír al ver a los chavales, los mas creciditos y los mas serios disfrutar de la alegría como si fuera lo que se debería.

Aparto la introspección para mas tarde y la luz de la mañana.
Pero se lo que mas me intriga es la sensacion ya a mi unida.
No podría decir que es lo que experimenta Pola, pero la impresión de la Añoranza que siempre cría miraba hacia el pasado, se proyecta en la dirección contraria.
Añoro quien soy. Me pregunto quien soy.
Me interpelo hacia el futuro.
Es un sentimiento de proximidad.
Como las notas de la música del concierto.

Y lo sustancial es que no es una locura.

domingo 14 de junio de 2009

Beltane

Esta aquí el Verano.
Difícil de esquivar, como dice el dicho, aunque apenas maduro.
Pero completamente germinado.

Los ritos se han consumido y la fiesta se disolvió al llegar la mañana. Esta celebrado.

Me estaría emborrachando de vino e hidromiel ahora, pero la resaca de la excitación es flácida y se recoge sobre un poso de alegría calmada que no reconozco, cual si fuera un lecho al que no te acostumbraste aun. Me bullen las cavilaciones y los sentimientos y no tengo deseos de entumecerlo.

Es primero de mayo y en las calles se estará despertando el bullicio de celebraciones marcadas con distinto signo a las que no me reuniré como otros años.

Comulgue Beltane y sigo comulgando.

Mis manos tiemblan.
Con ellas apague el ultimo rescoldo de la hoguera. Con cariño y con tierra, en el ultimo latido antes que el primer rayo del amanecer despuntara.
Tiemblo y solo se templan cuando acaricio. Caricias en la cabecita de alborotado cabello de la terriblemente exhausta Annette y de Asier que sigue despierto, consciente de que no puedo dormir y creo que del porque.

Los tres nos acurrucamos en la cama grande, murmurando entre susurros nuestra respiración, mientras pausadamente, nos baña el nacimiento de la Verdadera Luz sobre el horizonte, entregada sencillamente, a verter su amor por la tierra que la acoge.

Soy plenamente consciente que hoy no es como cuando se abrieron las puertas de la primavera con nuestros cantos o que sobre el filo de las eras renovamos un compromiso ancestral de orden de cambio, hitos mas que trascendentes que son únicos y que vienen, no son convocados.

Soy consciente da la naturaleza del lugar y el momento que significa hoy. De su sencillo propósito.

Tres años o mas he tardado en compulsar la verdad en mi sobre estos trances y que Beltane sea, además de la fiesta que es, la convicción personal del compromiso que no había alcanzado.

Respirar creencia se diferencia del actuarla en la misma imposición posterior del acto. O su falta. Te ofreces conveniencia a cualquier cambio en la segunda condición e incluso cese pero, si te atreves a la primera no te permites vuelta atrás, que no sofoque el ser de espíritu que eres dentro, al negarle el hálito.

Escogí Beltane como un primer acorde del rasgar de sonidos de Fe que vienen después. Ceremonias de culto que expresan y no solo representan. Símbolos con mas que forma.

No trace ningún plan, solo me gusto una fiesta que celebra la unión, en la que Dos que se encuentran trenzan a un Tercero tan distinto como ellos y nuevo. Una velada que agracia con la ventura de una época de frutos, cosechas, amores y nacimientos.
Nacimientos en luz estival después de la tenebrosidad adormecedora del invierno.

La Primavera es el amanecer y el despertar y Beltane es la reunión en la mañana celebrante de nosotros, ya despiertos, dotados de las nuevas energías y de los elixires brotados que corren por nuestras venas.
Comer, Sonreír, Beber, Charlar sin parar, disponer propósitos, Correr en la hierba, Jugar, Cantar, Soñar despierta...
Amar la vida, a los vivos y los queridos, hasta ponerla en incandescencia en su compañía antes de que la llegada del mediodía del año en la noche de San Juan en su solemnidad marque la preparación del regreso hacia el descanso.
Encender la pasión del choque de los opuestos, pues la trabazón en su perfección debe ser dual y opuesta. En su perfección debiera ser jubilosa y libre y en toda regla sin miedos.

Los miedos atenazan la Fe y el Amor y la Vida y en mi caso también el juicio y lo han hecho muchos años y hasta el ultimo suspiro me han hecho dudar por temor al ridículo o lo que es peor a mi propia falta de seriedad.

Habrá hechos transcurridos en esta noche en particular que reforzaran mi reverencial respeto pero si bien se han producido hoy, sinceramente siento que no hubieran transcurrido diferentes sin mi y si habrían sido muy diferente para mi si no hubiera aspirado a fondo, sonreído al infinito, y creído.
Si no hubiera creído antes sin ver.

Creer en mi Señora, la Diosa y creer en la reverencia al Señor, su marido, voces personificadas de ese Dios del que me aleje y al que en en voz alta renuncie, y al que arrepentida le pido volver en mi vergüenza.
Quizás no es suficiente. Quizás un Bautismo me falta. Quizás solo tendré los roces. Quizás llegue.

Hay tanta esperanza entre tanto portento y tantas pequeñas historias:

La tez asombrosa de Xavier riela en mis retinas, revestido de la Forma de su Gloria, de serpientes que se agitan en su corona y caduceo lanceado que enarbola su estandarte, la herencia que se muestra en su ser y que te queda aunque hace largo rato que se fue ...

La belleza acelerada de Marión, expandida en éxtasis hacia toda dirección robándome el habla cada vez que la evoco y conjurandome a no atreverme a mancillarla, manoseandola a todo momento, si no manteniéndolo a resguardo como una visión guía inmensamente hermosa en la oscuridad...

La Mano en la tea de Charo cargando el fuego del Padre, y la mirada afinada de los años, firme, resistente, cabal promesa de amparo, para uno o mil años, para la que sentirás agrado o fastidio, para bien o para mal como madre nuestra...

Los Huecos de las ausencias, silencios melancólicos, sombras brillantes de los que amas, pensamiento furtivos que se sostienen en el aire, personas por las que brindas, palabras que te propones hablarlas en la tranquilidad y el momento... Que desearías tener de la mano en este momento... Asier...

El mohín de susto de Annette y su callado llanto temeroso al hacerse de la oscuridad. Esa negrura que se pierde lentamente en su sueño. Mi niñita a la que dedique mi completo cariño y mi escasa sabiduría e inspiración con toda el alma para que la Voz de los presentes, Diosa Madre y Dios Esposo, cogidos de la mano, no resultara completamente aterradora para ella, simplemente una cría de preescolar...

La Madre y el Padre.
Si la Diosa y el Dios me dedicaron un pequeño segundo de su contemplación en especial se lo agradezco sinceramente con todo lo que soy y siento no haberles correspondido excepto quizás con la mirada un instante. Pero no recuerdo haberlos mirado.
Y siento que ha sido mejor y me avergüenzo por que me imagino perdiéndome en mis maneras de celebrar vacías llenas de pompa y boato.
Es así de simple. No recuerdo haberlos mirado.

Aun así me tiemblan las manos.
Por que sin verlos los siento.
Brinca mi corazón confuso y gozoso. Danza por sorpresa a cada mirada y en todo con lo que ella toco. A veces mas a veces menos.
Alcanzas la Fe en tu corazón y acabas celebrada en tu condición mas intensamente simple.
Excedida de mis deseos y reconfortada en el entendimiento de mi pequeñez y agradecida.

Cuando lleguen las siguientes fechas marcadas sera lo mismo.
No sera una sacerdotisa sino un creyente la que impulsara mis rezos cada día y en especial esos.
Para darles gracias y entregarme a ser la persona que no he sido y de la que huía y a la que he prometido no abandonar ya nunca. Entregarme a ella.

Claro que no dejo de temblar. Temblar es lo normal.
Pero este temblor es de dicha. Y no creo que se detenga nunca.
Volverá la próxima vez que me arrodille, mire la luz del sol o de la luna, mire al roble o al prado, vierta saliva o sangre y con el corazón rece con la pasión que ha renacido hoy.

Rece con Beltane.

domingo 24 de mayo de 2009

Opatze

Me miro en el espejo de la luna que se derrama en el reflejo sobre el estanque de nuestra fuente ignorando el frío de las noches de marzo con dulce melancolía.
Podía estar venciendo el fresco con el calor y el comfort de unas sabanas de haber querido tentar la suerte y haberme dejado llevar por los instintos egoístas para seguir retozando en cama ajena pero yaciendo arropada y ahíta de cópula y contacto tierno no me encontrado otra respuesta que no fuera que no era lo correcto.
No se si es bueno o malo lo que he hecho pero ha ocurrido y no podría haber sido de otro modo mas frío y menos intenso.
Aun vuela su aroma entre mis dedos y al pasar la lengua por mis dientes o morderme los labios aun tengo su sudor, el regusto ácido de su piel, el de su ultima descarga, hecha de éxtasis y de sorpresa, un sabor este que no me agrada pero que junto al de su saliva y su lengua adquiere significados mas colmados que propia complacencia. Lo que en distinta ocasión quemaría con humo y nicotina del cigarrillo que me fumaría con gusto, inconsciente o conscientemente hoy me lo prohíbo por venerada estima.
Cada sensación es puntada para la rememoración de la Solemnidad.

Salí
esta noche buscando lo indefinido, empujada por los términos de la confusión lasciva formulada por la larga carencia de sexo y la certera necesidad de mi personificación como ser carnal.

El lugar era como cualquier otro de estos, paradojicamente frío en contraste al apasionado y desesperado trasiego y juego en su interior.
Demasiado estridente. Demasiado falso.
No tenia en mente un chico, mi animo me armaba a acercarme a compañía femenina.
Las mujeres tienen los sentidos mas dispuestos a los detalles, y necesitaba detalles, aunque...aunque son mas difícil de enamorar.

Cuando sentada en mi sitio, ví el retorcido trazo de mi impulso tuve la reacción de abandonar.
No es justo que impregnara a otra persona mis desapegos y si, en serio, lo que buscaba era compartir o disfrazar mis miserias, era mejor volver a casa, buscar un lugar discreto y descargar la frustración, como el pastor, con mis propios expertos dedos.

En la dirección a la salida lo vi. Él entraba y me miraba y se turbo al comprender que me percataba y perdió la mirada hacia otro lugar.
Detuve mi marcha al alcanzar la puerta para apoyarme en el marco y volver la vista atrás sin encontrar mas que el alboroto de la multitud danzante y el golpeteo de la música, y sin embargo, aun en mi azoro, profese mi reincorporación al flujo de los rostros y las conversaciones banales.

Volví
pero no lo busque a él.

Tome una nueva ronda de tequilas y encontré de nuevo asiento.
Pasaron dos horas y varios intentos, algunos valientes e interesantes, otros soezmente espantosos de entrarme. Me conjure a ser paciente y cortes pero selectiva como el trato con personas debiera serlo.
Estaba conectando con una jovencita no muy alta y morena, con un bosque de tirabuzones sobre sus gafas y su sonrisa, lo mas alejado posible de la mujer que tenia en mente, cuando él lo decido.

Hola me llamo Andre y todas mis cuitas y reflexiones me han decidido hasta aquí. No eres la mas bella, ni la mas alegre, ni la mas sorprendente pero si, para mi, la mas indicada por que tu extraña hermosura tiene que ser disfrutada esta noche y esta noche debe ser para mi.

No se sentó, solo me ofreció su mano cercana a las mías y desvío la mirada cohibido mientras recogía mas valor. Con cada gramo de ser me invitaba a sacarme inmediatamente de allí.
Marchémonos, por favor sacó de su convicción añadiendo la suplica de que antes de atravesar el umbral debía saber mi nombre.

- ¿Mi nombre? - medite - Mi nombre... Soy Opatze - le mentí y le dije la mas pura verdad repetida de palabra después en otro lugar y de silencio afinado con mis besos y nuestros roces dedicados en la excitación recíproca.

Caricias sin prisas y risas joviales encajando en el éxtasis de celebración aceptada por ambos y elevada sobre el imbrique de los sexos hacia cotas raramente visitadas.
Le acaricie su ensortijada melena de cabello castaño y saboree el calor latente de su cuello y el venero el compromiso de recorrer completa la senda hasta el clímax sin atajos. Nos ofrecimos en el placer juntos, mezclados con arrebatos de contemplación enfocada de uno sobre el otro.
Nos ofrecimos el uno al otro pero sabiendo que era un grado de exaltación de la ofrenda que arribaba hacia un mundo superior y acogedor para consuelo fortalecedor de esa unión.

Hasta una tercera vez el ciclo se cerro quedándose abierto y nuestros hálitos se fusionaron al llegar unísonos a un orgasmo de rostros enfrentados y ojos entrecerrados y bocas abiertas.

Abrazados le pregunte si sabia que no me llamaba como le había manifestado y que esta seria la única noche y el me dijo que le había parecido una insensatez en un inicio pero que había sentido la voluntad de saltar a lo desconocido y que ahora lo entendía y que si servía de algo él si se llamaba como se había presentado.

No volví a hablarle si no a hundirme en su aroma de su pelo y perderme en el tacto de su piel y vello y en la firmeza de la sensación de la presencia de su cuerpo.
Le dí una ultima ofrenda de placer despojada de un principio de mística erótica, simplemente un desapegado regalo de mujer a un hombre vestido por la sorpresa y el llanto al acabar su ultimo placentero espasmo y estrujar la punta de las sabanas.

Me limpio la boca tierno cuando me iba levantando a medio vestir y los dos nos regocijamos en la otra sonrisa.

Sentenciamos que no nos olvidaríamos de la ventura de la Noche y lo juro que es tan verdad como el ultimo beso que le di a mi perfecto desconocido.

El año que viene, en la misma fecha, se que acometeré esta completa locura de dejar elegir al destino y quizás su dedo tenga la buenaventura de unirnos de nuevo.
No hay seguridad en ello. Esta aventura de Celebración siento que solo se cruza una vez con la misma alma.
Si creo que aun así seguiremos festejando la Integración en compañía de otros que también la sientan, anónimos o amigos y en la separación no habrá distancia por que todo esta conectado.

Nota: Opatze en vasco estoy casi seguro que significa celebración.

Gracias a

domingo 17 de mayo de 2009

Puntos Cardinales (vi). El Centro: Yo.

“Milicia es la vida del hombre contra la malicia del hombre“.
Gracián

¿Me planteo el ir alguna parte y estoy trazando el rumbo?
¿Necesito esta conjuración de metamorfosis de viaje aunque sea de un centímetro?
¿Importo Yo en ello en absoluto?
Antes de ir a ningún sitio cerciorarte de donde estas.
El camino que escoges cuando quieres moverte, depende de donde te quieres ir o si no se quiere ser tan brusco de donde partes.

Mi centro, lo que me sitúa, soy Yo y lo odio y me asquea, pues se demuestra como un Ombligo vuelto hacia si mismo que se sofoca en la soledad que convoca y estira hacia las felicidades de los otros Yoes manifiestos con la energía de la envidia del arbitrio ciego para que también acaben solos y tristemente no sentirse la única sola.
Me tiene clavada a mi lado Infame y no reconozco un instante que me haya alejado de ese lugar.

Tratar de huir de mi ahora mismo, cosa en la que se he fracasado cada vez que lo he intentado, parecería lo que debería hacer, pero la primera regla inamovible que hoy entiendo, es que no se puede escapar de lo que se es sintiendo lo cerca que has llegado a sentirlo como el enemigo.

Yo podría irme transformándome en la nueva forma de esta cara medio bizca y melancólicamente risueña.
Yo podría estirarme hacia los confines redescubriendo la paridad de que la lejanía que crees alcanzar no es mas que el reverso de cerca que estas.
Yo podría moverme siempre tomando la dirección contraria a la que me asustaba y al correr despavorida meterme mas adentro por que solo me tengo a mi en mente y cuando Yo soy todo mi Mundo vaya donde vaya estoy en Mi.
Lo que haces pensando que es distinto es un timo.

No correré, si no daré algunos pasitos.
Los pasos correctos.
Perderé de vista a mi Yo por que si no como me daré cuenta que he trascendido el lugar viciado en el que estaba y que estas arrancando a tu Ego de tu centro para llevarlo a otra posición, donde los jugos del olvido lo lavan y purifican, y se impregne de la voz del amor, y se recree con el hilo de la luz de los sueños y vuelva siendo lo que aparenta ni mas ni menos, sentido y sustancia, y que cuando se saboree de nuevo sepa que el centro no es su sitio y no le importe de nuevo trazar el circulo de la espiral que te asciende y que danza alrededor de otras verdades que deben ir en tu centro, mas amplias que el Yo, sus ínfulas, y sus desvaríos de divinidad.
Verdades como el Árbol de la Vida, todas las vidas ajenas y quizás la mía y su Diosa que es único eje perfecto y que no soy ni seré nunca Yo.

A su justicia Divina y la desaparición me encomiendo.
Milicia contra mi Malicia.

Si Fracaso No quiero mas que la Nada.

Le doy las gracias y le dedico esta serie de entradas a los que las inspiraron:
A Kiko que inicio la Conversación que esta llevando a todo lo que esta viniendo (y por supuesto a Marion su voz).
A Pola por regalarme el Libro que me ire leyendo una otra vez y que ha inspirado e inspirara cachitos de esta vida novelada.
A
Filô por hablarme de la Ingenuidad y la Astucia y por las notas que tome de sus comentarios y de los de sus aventureros sabios visitantes. Al terminar de leerlos tuve la vision completa de el anillo de lo que queria escribir (e interpretar) Gabrielle.
Besos a todos.

Puntos Cardinales (v). El Este: Ingenuidad.

Quiero ser una ingenua.
No es un simple deseo.
Es una de las elecciones que puedo tomar.
Y elijo tomarla.

Si la verdad que aflora de entre los embustes me sana, aun con sus dolores la debo buscar.
A través de ojos como los de los niños que aun no han sido conminados a ignorarla, la verdad se atisba y queda liberada en una forma de ser natural.
Ser naturaleza es la apuesta que se me ofrece.

Afirmare en falso que ya soy así, negando la claridad de una impostura que es de lo mas alejada de lo que es ser Ingenuo.
Que actué en ausencia de disimulo, desvelada, sana e inocente aparentemente, esta en lo opuesto a la falta de artificio y es una mentira que en ciertos aspectos me he empeñado en tragar.

No soy franca, si no maleducada.
No soy natural, si no vil.
No soy cándida, si no Taimada.
Y sin ser astuta, si no terriblemente necia, en mi orgullo de lo contrario.

Podía elegir la astucia pero no es la dirección que me alejara de mi misma.
Es la contraria que no lo es tanto pues tienen un punto de contacto.

Amanecerá mi ingenuidad hacia un oriente preñado en el lecho nuevo del amor que aun esta por ver si soy capaz de dar y abrirá las cancelas de mi mirar hasta que sean mis retinas las puertas con las que conocer la realidad de la entidad y la identidad y si soy completamente sincera conmigo misma y con lo que el mundo dispone, tendré una luz en el horizonte, como una mota de rayo, que expondrá a la vista mis mezquindades cuyas puntas afiladas trato de bañar en el ácido de la dilución.
Sin lampara ni llama que lo rija, en la oscuridad las fuerzas de las otras direcciones tomaran su cauce ilimitado hasta la evidencia precisa de la extinción.

Si no llego a conocer las reglas, seguiré ciega y siempre contranatura hasta lo funesto.
La necesidad se impone de conocer dichas normas del mundo para escoger al final actuar naturalmente, en expresión abierta de lo que se piensa y lo que se siente logrando evitar el daño ajeno y propio con paciencia.

Quiero ser una ingenua que sepa lo que es la astucia.
Quiero no ser la combinación de mierda, lejana de la sagacidad o la utopía o de su sagrada amalgama, que soy ahora.
En esa dirección, puedo dar luz a la Niña.
Si se une al movimiento de las otras direcciones.
Esa esperanza de oportunidad que fecundo Pola.

Esa Niña Ingenua en toda su sustancia. Sin artificio ni bordes.

Una Criatura Natural.

lunes 27 de abril de 2009

Puntos Cardinales (iv). El Norte: Sueño.

Si tienes una base donde asentar los pies puedes mirar primero al frente y, cuando te das cuenta que ahora ves, al final te impulsas a alzar la mirada preguntándote si hay, allá arriba, un techo.
Si me he conjurado a reposar sobre el Amor y lo que me eleva es la Verdad lo que tengo sobre mi es el inconmensurable firmamento del Sueño.

Puede que sea difícil de expresar que el Sueño es tu Norte y, que se entienda, que no es que has perdido el roce con la realidad si no todo lo contrario.
Esa es una paradoja que solo se esclarece si se borra la oscuridad mental que interrumpe la comprensión de la intimidad completa de Imaginación con Sueño y un poquito mas adelante de Naturaleza con Imaginación.

Lo mas Real se alcanza cuando has zarpado de tu hogar a una bóveda celeste de ensueño. Ella cala por tus ojos hacia su océano gemelo que tengo dentro del que cada gota es un imaginario que enmudece lo que por la percepción toca el Cuerpo pero no lo acalla pues difícil puede ser que una vastedad que abarca a su parte la anule.

No es una evasión en la fantasía, si no una inmersión en la sustancia de la Realidad distinguiendo lo que son sus sombras y nunca desdeñandolas.

A veces es un mar de fuegos estelares que cubren la base oscura en el que se forma hasta que esta adolece de la necesidad de ser brillante y llameante y bulle en cada rincón de tu ser la Iluminación y la Sustancia. Tu alma se concibe a su través y conduce la Luz desembalsada por tus campos del ingenio y el conocimiento hasta que conecta cara y envés, hasta que fluye en el anverso y el reverso, hasta que su mezcla retorna el néctar Único.

Es la Imaginación es el aire que es de Todo su fundamento, que recuerdas que te rodea y que lo respiras y que lo metes dentro y lo sacas fuera. Estas inspirando Fuego y estas exhalando Fuego y el Fuego que entra y el que sale es el mismo pero distinto y eso es el Sueño.

Es lo Real sobre lo real sin condición de soberanía si no de unidad. La Unidad recordada en tu Sustancia que se despierta y que impulsa un Reflejo que no es una una ilusión sobre un Espejo.

Talla el rumbo en mi compás y tizna de Boreal liberada mi visión inconcebible de ilusión, chispa y juicio.

Es mi Norte por que un simple paso hacia allí me hace mas plena, real, y buena.
Por que no viajas a ese punto para no regresar si no que su retorno es constante.
Por que no hay Allí sin Aquí, ni Aquí sin Allí.
Por que a ese norte viajas sin viajar y no parando de lanzarte al viaje.

Cada Sueño es Verdadero.
Cada Sueño despierta un pedacito dormido mas.
Y cada descubrimiento por la Imaginación es Real.

Puntos Cardinales (iii). El Oeste: Dilucion.

Las formas de la dilución beben de las fuentes del amor y el sueño, sur y norte, y se internan hacia los rincones oscuros de mi ser.
Esa es la razón por la que apunta hacia poniente, hacia el oeste.
Representa la necesidad de recortar la aristas, como columnas, de mi ego.
Funde las sombras que recaen sobre el Amor.
A través del amor en los demás, me diluyo.
Para alimentar a lo que ame, amo y amare, limo mi Yo.
El Amor me da el fundamento.
El ideal de lo soñado dirige mi dilución.
La Daena que habito me moldea desprendiendo las espinas.
El Sueño me muestra mi Forma y mi Fondo.
Destruyo mi yo, para hacerme mas pequeña, pero mas yo.
En los demás soy lo que puedo ser.
La Dilución me quita partes.
Pero son las partes superfluas.
Me diluyo hasta no ser nada.
Y soy en todo en cada instante.
Esta es la dilución.
Esto es lo que es mi poniente.

Puntos Cardinales (ii). El Sur: Amor.

La brújula que te dirija debe tener un punto de referencia que te de el norte, pero en mi caso este lo he reconocido apuntando en dirección sur, hacia ese punto cálido que reside abajo en nuestra intimidad.
Por que es un fundamento acogedor sobre el que asientas la raíz de los pies si quieres alzarte e intentar estirar los brazos y los dedos hacia el cielo.
Es la marca del centro del mundo. El Amor que llama a todas partes.
Amor verdadero e incondicional.

No tiene estridencias, ni melodrama ni protagonismo.
Es duro, exigente, y lento. No promete nada.
Agota pero enaltece.
Toma partes de ti pero llena.
Duele pero protege.
Se pone en todas las cosas.
Amor sin desapegos.
Amor sin ti en mente.
Amor acariciando el borde de lo imposible.
Casi inalcanzable.
Casi.

Me he cruzado sin llegar a conocerlo, cubierta de mi incontable egoísmo.
Lo rozo, a veces lo he sentido sujeto en la ligazón del momento y las personas, a veces se ha confundido con el reflejo sucio de mis miserias.
Amo a mis hijos.
Amé a Anibal.
No se con que clase de amor amo a Pola, pero lo amo.
En el templo de Siwa supe cual es su éxtasis.
Sin embargo solo son principios de los que nunca podre librar de las huellas del propio interés, del deseo ciego, la obsesión recocida, la pura envidia, el beso del orgullo y que se yo otros frutos del simple egoísmo frente a la soledad.
Todo lo impregna. Todo, aunque sea levemente.
Todos mis hechos están bajo sospecha.
Y sin embargo me sigue llamando.
Se empeña en que lo conozca.
No me repudia.
Y yo trato de conocerlo.
Ahora he decidido que con todo mi foco.
Y sin huir de sus propias condiciones.
Magia, vida, y mas allá.
Un circulo de completa conmoción.
De no mas palabras sin obra.
De no mas indolencia.
De no "No mas". De no basta.

Creo que vienes al mundo sin nada excepto la capacidad de amar.
Y que si te debes ir, únicamente es con todo el amor repartido.
Todo lo demás esta vinculado.
El amor llama a todas partes.
Te puedes negar a escucharlo.
Pues es un aliado que te exigirá.
Pero le he dejado entrar.
Y claro esta muy consciente del desenlace.
De las victorias y los sacrificios.
De la realidad.

Puntos Cardinales (i). Compás

Pienso en si tengo derecho a lamentarme y la cruda realidad es que no tengo ninguno.
Y sin embargo me siento invadida por la acuciante necesidad de parar y hacerlo.
Me han hecho darme cuenta de que debo detenerme o me veré llevada sin control en la inercia de las fuerzas que he creado o de las que he adoptado.
No. Miento. Me vuelvo a lamentar. Vuelvo a hacerlo.

No me arrastraran si no que las caminare y lo que quedara engullido es el resto.
Los amigos, los familiares, los simples conocidos. Los que agarro y obligo a separarse de sus viajes.

Soy menos dueña de mi misma de lo que debería y creía ser, por que he ido dejando retazos evidentes de mi en lo que toco, conozco y amo.
Pero no embebidos en altruismo, si no casi en todo lo contrario. Es patente que con sutilidad vampirizo las buenas cosas que me pasan, y pongo mis tentáculos en sus espíritus, y los estrangulo al tensar la cuerda bajo el peso de mi egocentrismo.
Me engaño perfectamente pero a veces, cada vez mas veces, yo misma me lo planteo.
Una voz amiga, vacía ya de este mismo poso me la ha advertido. Ha deseado que no pasara por allí.
Y yo sin embargo no he caído hasta que un terremoto ha destrozado las mentiras.
¿Se puede ser tan egoísta como, para que cuando una amiga te dice que ha perdido a un ser querido, seguir pensando en ti?
Yo lo soy.

Todo lo que creía es lo opuesto.
La confusión me atribula.
¿Que es lo que me pasa?
¿Que es lo que necesito?...
¡No!
¡Mal! ¡No es eso...!¡Joder!
Es. Lo. Que. Ellos. Necesitan.

Le daba vueltas a un sentimiento sin forma y ahora sé como tengo que aclararlo.
Las posibilidades que se me planteaban (el abandono, el cambio, o la indiferencia) llamaban a una guía que las condujera.
Buscan un punto de referencia, una brújula que marque el compás con su armonia. Aunque implique que mi mundo se desmonte y remonte de arriba a abajo.
Como Pola tiene su estrella o Karel su canción o Yue sus convicciones.
Definiré de nuevo los puntos cardinales y los seguiré de frente mientras no cejo el movimiento. Evitaré dar ventaja a las sombras que nos acechan.
No son cosas nuevas, pero si un cambio hacia la fortuna.
Definir el Amor, el Sueño, la Dilución, y la Ingenuidad.
El Sur, el Norte, el Oeste y el Este que me encaminen lejos de ese mi primer enemigo.
Esa que conoce todas mis vaguedades.
Esa.
Yo.

domingo 26 de abril de 2009

Remanso

A vértigo de Alma fluía
viniéndome boca abajo,
si atormentándome cuesta arriba.

De giros y de regiros
reclame bilis nociva
velada prestancia a agostar a los queridos.

El remanso consagra abrigo.
De súbito viene pronto,
lacónico descanso tras recorrer tu propio sitio.

Amadome he, extremado,
en hipérbole de maníaco
impostado querer ser de ser en un engaño.

Respiro el anima despacio.
Vislumbrando en interior con tiempo,
visionaria época de focos internos,
y sosiego de vivir, los actos.

Remanso que me acoges,
umbra fresca del Árbol
sueño despierto de sombras, luciérnagas y faroles.

¿Estoy repleta de cansancio?
¿Floto a tu lecho cadáver?
¿He tu fuente, a conciencia emponzoñado?

Remanso que me compones,
arranque primero del Canto,
secreto poema enfundado en deseos de desorden.

¿Estoy llena de cacofonía?
¿Sueno en tu voz sin aire?
¿He de la melodía, en inconsciencia, roto armonías?

Espantos en abierto aflijo.
Es mirar y es ver abismo y no ser.
Es cantar y es oír silencio y no ser.
Horrores en infinito disemino.

Burdi inacabables ensayos.
No hay muerte para lo muerto
Y sin embargo de lo Divino y Celeste si remanso.

Macerada en aguas paradas,
imaginare milagro tras milagro
desgranado bajo siluetas, bajo mis sangres, una esperanza.

Vaciar la herida,
desaparecer con mi arrogancia.
Exánime en trizas

A calma de Alma orillar
apreciada boca a firmamento
en instancia amanecida, de fervor y de verdad, en Vida.

domingo 19 de abril de 2009

Los Sueños Amables (xii): Al Despertar

La segura incerteza de no distinguir haber transitado de un estado a otro te acoge como durmiente al despertar pues, a igual manera que en el cuento, tienen mas maravilla las impresiones que se te presentan al abrir los ojos que, las que entre sueños has experimentado.
Los ensueños asemejan haber sido vividos en la rutina constante de la vigilia y el amanecer de los sentidos manifiestos evocan las peculiaridades de un sueño.

Se ha destruido la linea de las separaciones y la Muga de la imaginación en la frontera fluye libre para ofrecer cualquier sentido.

El beso se mantiene cálido, tal si se agarrara con delicado empeño, aun cuando Asier ya solo se mantenga sobre mi rostro con agitado ademán expectante y las fibras de su contacto pendan en estelas de sus labios intuibles aun a dos palmos.

Un acto, significado de amor como el suyo, no se disuelve en la malva de la oscuridad y el aire y los latidos pasados, pues no es mero aroma y humedad de una boca sobre la piel.
En la sustancia de las personas que somos, se entronca e imagina hasta la realidad, uno de esos momentos que perdura por ser un lugar eterno que no tiene tiempo que le apremie.

Mas tierno que lo que una primera mirada permite me contempla igual que yo le contemplo sin que sea necesario que me pregunte si es mi niño.

Sobran la lengua y, claro esta, hasta los ojos cuando se entona la elocuencia del fulgor abierto de las presencias y cuando cuerpos, espíritus, y animas, todos al uno enamorados y milagrosamente escindidos y liberados siguen siendo uno.

Lo tengo a mi lado, crecido, diferente, y en los detalles desconocido pero intensamente intacto en su singular verdad fiel al mismo niño que amo, de los pelos de su cabeza a la tibia y azorada sonrisa en su faz.

El reencuentro es tan sencillo como mis manos aun no acostumbradas al despertar sobre sus imberbes rasgos de núbil y mis besos desatados por todo su rostro.
Sin palabras o solo las justas y confusas que poco pudieran añadir que no fuera superfluo con el saber de los abrazos y el apretón de los cuerpos y, sin embargo, aun abierto al lenguaje inesperado del asombro que surte de sorpresas los instantes maravillosos, tales como el circulo acogedor de los brazos de Anibal sobre nosotros, apretujandonos sin miedo al contacto, en muestra sincera, y me alegro por él, de liberación del dolor con el que una noche no tan lejana mi hijo y yo le estrangulamos.

No hemos parado de abrazarnos los unos a los otros, Charo, Xavier, Marion, recuperando el brillo luminoso y divino de los trances felices.

He sentido cierto lo que dice la fabula. Con mucho amor se llega mas lejos.

Allá queda, al aguardo de los días, la verdad del sufrimiento y de su cese, nunca olvidado en nuestros internos fueros, por lo menos por que a mi se me recuerda en algunas miradas de un niño, criado brutalmente aislado del mundo al cuidado de manos ajenas para él, unas tristes y otras, gracias a la Diosa, honrosas, que debe descubrir en verdad la Belleza del Mundo y reintegrarse a su pura inocencia Primordial unida a la nuestra.

Nunca imagine que seria el Ogro el que haría de hada madrina y me otorgaría en esta experiencia la facultad, creo que efímera, de los sueños amables, pero siento que debo aceptar que me ha dado tiempo para saber que siento y es que por fin despierta, me digo, eres mas real de lo que nunca lo has sido.

No, no es un sueño aunque me advierto que no es lo mismo que estar completamente despierta.
El velo de los párpado es lento en levantarse.

Reconozco que necesita al menos un beso y quizás muchos otros.
Caminos cortos y sin engaños hacia el Amor Verdadero del que me embarga una extraña añoranza.

Con la trémula calidez de Asier entre mis brazos y mis lágrimas derramandose sobre su cabello, al despertar se ha restaurado una condición que en algún momento en el tiempo desprecie.
Me alumbra en él que soy mas yo que en mi misma y que somos en armonía.
Que Annette y Asier y Gabrielle somos uno solo.
Sufrimos en la separación pero en la visión de la reunión encumbramos una esperanza inconmensurable.
Una esperanza abierta y clara en la que al Amor no le pueden causar mella.

No se cuanto tiempo he estado besando a Asier, abranzando a Asier, llevándolo de la mano.

¿Que importa mi propio jubilo sin la chispa del suyo en sus ojos, y que grandeza es mejor que el ver crecer la alegría en los seres amados?.

Asier ha vuelto y su regreso flota en la incierta linea del sueño y la vigilia con la preciosa gloria que al despertar tan dulcemente te une a la divinidad.

No es una ensoñación. No es un Sueño Amable.
Es el mejor de los Sueños.

Los Sueños Reales.
Los Sueños que Existen.

Agradecimientos a:
Monseuir Charles Perrault por su transcripción de la fabula de la Bella Durmiente (que por cierto recomiendo que leean completa en esta versión).
También a Monseuir Sahaquiel por las transcripciones de la leyenda de Parzival (aqui y aqui) que me han ayudado mucho a inspirame y también recomiendo encarecidamente.

sábado 21 de marzo de 2009

Los Sueños Amables (xi): El Alto Coste

La parcela me invita a entrar a través del hueco de paso entornado en la amplia verja de hierro oscurecido. Es un huequecillo mínimo pero suficiente para mi, como si hubiera estado esperando la medida justa. Me introduzco con cuidado y no camino mas de dos pasos. Me dejo abordar con las ideas que se asientan y que empiezo a sentir con claridad.
Soy Gabrielle y soy maga y madre de dos hijos y mi sueño me ha traído por necesidad de la fortuna y el sentido natural de estar a su lado.

Este lugar es mi Hogar y por esa razón a él he vuelto aunque sea la primera vez en que lo veo.

El atardecer raya casi con su final y las formas y el color se pierden en la oscuridad que nace.
Me deja contemplar los contornos de dos edificaciones, rodeadas aquí y allá de bandadas de arboles y motas de nieve fresca y nada mas. Los gatos corretean de un lado a otro como los dueños de las dos casas: de la que respira sudor y trabajo, como un paño hacendoso, que esta cerca de la entrada y de la otra entronada en el talud ascendente de helada hierba que expande un manto acogedor. Se que se podría vivir en la primera, pero donde debo dirigirme esta rampa arriba, rodeada de los felinos. Allí residimos.

Sin embargo no veo luz en ella ni escucho otros ruidos que no sean el fru-fru de los animales, sus ronroneos y sus maullidos. No parece que haya nadie pero es que no me he fijado bien.

Junto a la acumulación de agua de los deshielos hay alguien agachado que chapotea ritmicamente con el agua y les susurra amable a los bichos mas negros de la manada.
Su rostro se vuelve ante mi llegada confirmando la corazonada instantánea de que me estaba esperando.

La primera impresión es una estampa tranquila sobre la claridad lechosa de una piel tersa en la que, surcan dos goterones negros y gruesos que parecen lagrimas alrededor de una sonrisa. Con las dos manos acuna de nuevo agua para arrojarsela con fruición sobre el rostro mientras con los dedos y la humedad destierra las marcas del alambicado maquillaje que rodea la comisura de sus parpados. La curva de sus labios me paraliza. El jovial examen de sus ojos marrones me hace dar un paso atrás, con todo el esfuerzo, que ahora y llegado hasta aqui, ese simple acto conlleva.

- Perdóname, pero odio sentirme como un payaso de feria. A vosotros os gustaran las parafernalias, pero a mi me gusta ser franca y presentarme limpia.
"Solo es un momento. Un momentito mas.

Es joven, unos ventipocos y me es familiar como lo son los retratos de la casa de Padre en Azpetia.
Se enjuaga en la penumbra con gesto de disfrute de cada toque del agua fría agarrado con la mas indómita vitalidad. Cada instante que pasa se me resuelve con mas detalle y acrecienta sin freno mi pánico.

Los rizos de su cabello son como los míos, quizás un poco mas lisos y apelotonados y con un reflejo rojizo que se arranca sobre su frente y que pueden pertenecer a los últimos brillos de la tarde pero que yo juraría, son unas mechas. Caen sobre sus ojos pero, aun en el crepúsculo, no los oculta y se muestran profundos en su brillo repleto de armonía tibia y oscura.
Me dedica muecas de chiquilla traviesa a través de sus labios de cuento y sus dientes de ratoncillo encantador, de esas que te distraerían por muchos años, de la verdadera naturaleza de la mujer que se alza, por fin, limpia y radiante en la oscuridad frente a mi hogar.

La melodramática en mi ensaya una escena memorable y la cobarde se pregunta si podrá correr de vuelta a su agujero lo suficientemente rápido, pero ninguna de las dos puede vencer la parálisis y remediar que me quede en cuclillas abrazándome con pavor unas piernas que no responden.
Esto nubla su mirada con tristeza.

- Creía que ya no me tenias miedo.
- Yo... yo también. Quizás es tu rostro. No es como te imagine.
- Créeme. Esta es la cara mas adecuada para recibirte - dice con satisfacción manifiesta señalándose como el artista señala su mejor obra. - los arquetipos están bien como imagen masiva para el consumo pero al final resultan del todo impersonales. Pero si eres tan friki como para que te hagan sentir mas cómoda, te costara un poco, pero me traeré los bártulos.
- ¿Cambiara en eso, algo?
- Seguiré siendo yo, no lo dudes Gabrielle, con Guadaña o con Ahnk o si ellos. Pero así es mejor. Ahora Soy lo que es Evidente.
"Siempre he estado contigo y aun así tiemblas.
- No quiero morir. No ahora. ¿Es eso tan terrible?
- Dímelo Tu. - acaba de sentarse en los escalones. Apoya la barbilla sobre las manos y los codos sobre las rodillas. Sonríe tan delicadamente como una vieja conocida que hubiera repetido esta reunión otras muchas veces. - ¿Por que dejaste de fumar? La verdad ¿Que le prometiste al volcán?

Escruto la pregunta en sus ojos. No busca pillarme o encontrar un doble significado. La verdad ya la sabe. Lo que me insinúa es que me responda a mi misma en voz alta.

- Que protegería aquella nueva vida con responsabilidad. Y empezando, no envenenaría mis pulmones con este placer enfermizo y me cuidaría mas...
- ...para vivir mas. Lo sé - Tuerce un poquito el gesto - ¿Entonces, por que no cambiaste cuando te bendijo el Roble? No era cuestión de desmadrase pero tampoco había necesidad de la completa negación. Y la seguiste. Hasta ahora.

Se me aprietan los puños y se me clavan las uñas en las palmas. No necesito esto. No tengo por que confesarme. Mis respuestas son mías y me las he dado, ¿Por que exponerlas al aire donde cualquiera puede oírlas y cualquiera si quiere puede usarlas... usarlas para... para...
- ¿Por que? Por que aun tengo miedo. Me aterra ¿Y si todo es un espejismo? ¿Y si todo se esfuma en un suspiro igual que vino? ¿Como puedo estar segura?
- Y no disfrutas del regalo. No del todo. Aun lo que es divino lo sientes como si pudiera ser moneda falsa.

Se levanta y baja un escalón para estar a mi misma altura.
Se muerde el labio y sacude la cabeza con tanta melancolía que me conmueve su... ¿Sufrimiento?

- Es un sentimiento tan terrible que, aun que quieres, no te deja huecos para dejar entrar otras cosas, malas o buenas. Estas llena del miedo y llenas en tus actos mas allá contagiadote alrededor en la ruina.

Se cruza de brazos y ya no sonríe y es como si fuera patente la inminente muerte del día.

- ¿Por que tuviste a Annette?
- ¿Que tiene eso que ver...? - me solivianto - ¿Que insinúas de ella? ¿No piensas...?

Siento la furia y el miedo siendo uno solo y brotando de mi con inusitada violencia en mis palabras, casi gritos.
-¡¿Que tiene ella que ver con mis miedos?!

Me señala con la misma vehemencia que yo transmitiría a mi reflejo, llena de una furia que rompe los equilibrios de sus adentros.

- ¡Tiene que ver, y mucho tiene que ver!¡Mucho! Si no lo puedes entender no mereces ni una silaba mas. - trata de recobrar la compostura, las fuerzas que se mueven tras sus ojos son tan intensas que se me erizan todos los pelos de la nuca. Pero reduce el tono y solo añade - No mereces lo que se ofrece detras de esta puerta.

Agacho la cabeza pero no sin poder evitar mirarla de reojo.
No es justo, me digo. No ahora. Tan cerca.
¿No he pasado por todo para recoger un fruto y degustarlo? ¿No he sufrido ya bastante? ¿Por que se me castiga tanto? ¿Por que?

Las convulsiones de mi narcisismo vuelcan entibados que parecían seguros y arrasan los esfuerzos que parecían tan completos. Mi yo, es un tornado en el que siempre parece haber fuerzas para destruir lo que le hace la competencia. Pero no pueden tocarla a ella.

Veo a mi niña. Veo sus abiertos ojitos marrones que no paran de comerse el mundo a bocados con apetito curioso sin cansarse nunca. Luceros, tan semejantes a los que ahora me miran, como sutilmente distintos. Lo que me mira, es la dureza petrificada de la roca, en vez del candor inocente que brotaría de la misma fuente. Y de esa diferencia, me conozco responsable.
No es justo, me digo pero esta vez la acusación apunta en el sentido contrario.

Respondo con voz queda con toda la sinceridad que es posible.
-Por que soñé con ella. Se que la hice nacer de mis deseos inconfesables de completacion y autocomplacencia y paradojicamente basados en la espuela de mis miedos.
"Era un anhelo, y no era puro pero... aun no siendo siquiera una posibilidad honesta, me enamore de ella. Brote un rostro y había un alma detrás que no imaginaba. Me enamore. Sin necesidad. Sin razones que lo exigieran. Lejos del miedo.
"Es un ser de luz que me ofreció que me pusiera a su dependencia y al que yo me entrego con el corazón y el alma entera.

-¿ Y Asier? ¿También lo amas? ¿Aun naciendo de la Oscuridad?

- Si. Lo amo - derramo un hilillo de voz - Como no amar a su sonrisa de vida entre tanta muerte. Aun que venga del polo opuesto al que vino su hermana y no me pertenezca, mi hijo nacido de la sorpresa, él no tiene pecado por el que pagar, por su sangre o su alumbramiento. Como Annette recibe mi amor sin misterios ni argumentos que lo requieran. Soy su madre y el mi hijo y en ese par esta todo implícito, y es inseparable.
"Los quiero a ambos. Tanto como para para pedirte de todp corazon a Ti esto:

- Dejame pasar e ir a reunirme con ellos. Estar juntos.

Sus rasgos casi ocultos por las sombras se suavizan un tanto pero aun así, su mirada no arde con la vivacidad de un principio. Tuerce el gesto y cruza los brazos sobre el pecho como la figura de un gigante y, cuando se decide a volver a mirarme, su fijación en mi es desafío de verdad desatada, en completa esencia sin artificios. Busca mis ojos y mi sinceridad abierta en la suya.

- ¿Me amaras igual que los amas a ellos?

Respira hondo y entrecierra con concentración los ojos y aprieta los labios y yo, tiemblo estremecida por su seriedad y su necesidad de la respuesta a tantos niveles que me pierdo.
No es una respuesta condescendiente o a medias tintas. En el futuro que me llama casi puedo saborear que no sueño y que esta es una mirada ampliada de mi existencia, con el tiempo desarticulado pero totalmente presente, donde todo es verdadero en su grado mas cierto.
Aquí contemplo mi fortuna postrera, alzada en la figura de mi mas inmediato hado, armado en la figura de la chiquilla, la mujer y Daimon de los que conozco perfectamente sus nombres y que, me pide que confirme lo que me cuento en mis ratos de habla silenciosa y que no me he atrevido a pronunciar.
Algo que me esta diciendo que es mas, mucho mas de lo que pueda poner en mis sueños, o que puedan levantar mis anhelos o que se supedite a mi voluntad.
Supera lo que puedo creer o imaginar; lo que quiera pedir o exigir; lo que me esfuerze por sentir o afirmar.

Como siempre ha sido antes y sera.

El Hecho Ineludible es una muchacha en el porche de mi casa haciendo preguntas sobre el Hecho Ineludible, con el rostro adusto, familiar y adorable y la mente clara, sincera e intensa.

Aunque no pueda hablar de inmediato y parezca que me tomo mi tiempo para meditar es solo el estrangulamiento de mi garganta conmovida, por que mi corazón nunca ha estado confundido. El sentimiento en mi pecho espera con paciencia a que mis dedos dejen de temblar mientras les susurra a cada una del resto de mis partes con cariño que esto esta bien y que lo que era impensable era negar por completo esta Verdad.

Cuesta una eternidad pero cuando brota de mis labios, lacónica, la respuesta es la que en mi hay.
- Si. Ya lo hago. Te quiero igual.

Ella se estira y aun parece mas alta, mas fuerte. Esta tan guapa y sin embargo no me muevo ni un ápice por que también es tremendamente formidable en la condicion de su espiritu y mision.

Ella sacude negativa la cabeza pero ya hay una curva ligeramente feliz en sus labios. Llora y no se sorprende de que no haya un milagro.
Me ofrece su mano pequeña y blanca para que la coja y ayudarme a entrar. La oscuridad campa a sus anchas ya, contándose ahora el tiempo del ocaso en latidos. Si hay una llama a la que aferrarse es la de sus ojos y no es fría como me temía. Arde con el calor de la esperanza entre las lagrimas.

- Pues deja de temerme. Siente ya de una vez que no soy ningún mal ni ningún bien. Sincerate contigo misma y asume el alto coste de estar viva o bien sabes que nunca superaras el punto en el que ahora estas.
"Vamos, ven. Dame tu mano.

- Pero... yo no... Yo quiero vivir.

- Lo sé. Lo siento tan fuerte como el miedo en tus venas, si ya no es lo mismo.
Ahí esta la cuestión. ¿Que haces, vivir tu o tu inercia? ¿Hay separación entre la Vida y el Miedo?
- Vivo. Es lo que elijo.

- Pues mueres. Eso es también lo que elijes.

- Pero ¿No tendré miedo?

- El miedo esta en la vida, pero es muy distinto a que el miedo sea tu vida.
"Dame la mano y deja que te aupé y te ayude a seguir.

Casi ya no la veo. Cara esta hundida en sabanas negras como un fantasma pero su mano es indeleble como un rayón de tiza en una pizarra.

- Sigue siendo mi toque y ni la luz ni la oscuridad lo borra o lo cambia.

- ¿Y Annette y Asier?
- Dentro. En casa. A salvo. - suena tan dulce, tan enamorada. - Te esperan.

Me sorprende
- ¿Tu? Tu los quieres...

- Como tu. Es tan fácil tenerles cariño y sentirse gozosa con ellos. Te hacen sentir tan... segura...

Se acerca un paso mas. Baja hasta mi nivel. Hay algo de desesperación en ello. Premura no, si no desasosiego.
- Mátalo - casi suplica - Por favor. Mata a ese miedo. Cámbialo. Deja de odiarlo y respétalo.
"Yo. Yo te... Te lo ruego.

Mi boca forma una O de consternación.
Es su interior lo que me esta dando. Su miedo que nace del mio que lo ha torcido todo.

Le cojo la mano. No hay duda como tampoco hay necesidad. Pero la amo. La amo en todos sus gestos, aspecto y naturaleza. Como los amo a ellos. Y ese amor esta lejos del miedo.
Es cierto que su rostro no cambia lo que es. Y lo que es importa. Y lo que importa es lo que acepto, apartando a un lado lo que hasta ahora he estado protegiendo como una fiera.
Para abrazarles a ellos. Por que la amo y necesita mi mano en la suya.

Oigo su voz tranquila en la noche, en la que ya no se ve absolutamente nada que me dice que tenga cuidado con el escalón.

Aunque no sea necesario, parpadeo. Siempre creí que cuando ella te tocaba se llevaba consigo algo y me siento al completo, con mi esencia y mis agujeros. Incluidos los miedos.

Ella me contesta como si me leyera la mente.
- Si vengo, algo me llevo, eso es cierto.- me dice traviesa como si ya pudiera reír - Lo que me llevo hoy, ya se vera. Con el tiempo.

Oigo la puerta que se abre acogedora. Me hace pasar rodeándome tiernamente por la cintura con su brazo y su cuerpo. Disfrutando con el roce.

- Hasta luego. Ahora enciende la luz.

Y eso es lo que hago. Y veo.

Intento ponerme en vuestro lugar e imaginar como os sentirías. Con respecto a los hechos que habéis vivido y a las decisiones tomadas y sufridas y disfrutadas. Creo alcanzar las emociones que sacasteis a la luz cuando salisteis con vida de la Torre o cuando en Gales obtuvisteis algunas respuestas a cambio de mas preguntas. Cuando algunos, como tu Xavier, enfrentasteis a las pistas vuestra naturaleza o las de los enemigos que se estiran desde los tiempos de antaño, como tu Charo, y que todos aunque hallamos un hogar ha sido a cambio de una señal de augurio pagada en amigos y compañeros.
Siento la bruma en vuestros corazones como la sombra que los deja ciegos.
Siento la congoja de la perdida y de la confusión por que también esta en mi.
Pero os pido que la echéis también a un lado.
Que la sustituyáis por el alborozo de aquella noche en que estabais de regreso y él, Asier apareció.
Comulgar otra vez con el sentimiento que sentisteis no por que sea mi hijo sino por el prodigio.
Abrazar de nuevo al chico y a la pasión que su presencia como hizo Anibal, primero con el recuerdo y si no lo azora mucho con los brazos.
Sentir la cancion de la promesa cumplida, y la alegría que os recorrió y escoger el tema que mas os guste y entonarlo.
Como cuando cuando las cosas se calmaron me lo contasteis y en vuestras caras, verdaderos espejos de vuestras almas contemple.
Por favor. Sentirlo. Os lo ruego.

Los Sueños Amables (x): La Batalla Inalcanzable

Separa un sueño de otro, me digo. Hazlo o vas a ser incapaz de dejar de verterte.
Sin embargo la maraña es tan densa que entre las tramas y las historias no puedo meter mi cordura. Me derramo sin fin ni lógica de continuidad.
Comienzo a abarcar tanta irrealidad sin pausa que se esta convirtiendo en real.

Pregunto hasta la extenuación a todo el que veo extraviado por las cenagosas trincheras de Verdun, siendo consciente de la incapacidad de conmover hacia mi rostro de locura una respuesta pero decidida a no parar aun cuando cae sobre nosotros la muerte amarilla que flota sobre la tierra y transforma todos los rostros menos el mio en mascaras de insectos y recibo el pago en heridas pendiente por la escucha de la entretejida cháchara de la madre Hiedra desplegada en todas sus urdimbres trepadoras que se encaraman con su veneno en eterno crecimiento sobre la haya hendida por el rayo del rumor acusatorio que clama con desesperación por que terminen los gritos de la autoridad impelidos por la muchedumbre ciega erizada de antorchas que inflaman al lobo nuclear que aúlla en la esplanada del mundo antes de que en los estertores del dolor huya extendiendo el incendio por los cuerpos y las almas que carbonizadas van viniendo a mi encuentro y que después de arar los baldíos con mis manos hasta el hueso planto en el odio y la tristeza de la estrella que muere en el rincón mas olvidado del firmamento de vidas de ratas que me devuelven mis dudas envueltas en las suyas propias sobre la imaginacion y el sexo, la comida y la maldad de unos comensales que hablan entre ellos con el filo de sus cuchillos para la carne humana, la mía para variar pues como dicen las golondrinas aterradas de traer la canción del verano a mis oídos quien espere un banquete de mi solo tendrá paja para hacer arder las antorchas que motean el cielo de escarcha de luz marchita reforzando la noche que solo sirve de marca.
La marca que busco y que suena como disparo, que quema como hoguera, que aprieta como soga, que despedaza como fiera, que evapora como nova, que pudre como entierro, que corta como bisturí, que sofoca como arma química, que quiebra como relámpago, que carcome como la consciencia de la verdad.

Y todos me preguntan.
¿Por que quieres que te dispare?
¿Por que quieres que te ahorque?
¿Por que quieres que te incinere?
¿Por que quieres que te diseccione?
¿Por que quieres que te coma?
¿Por que quieres que te desintegre?
¿Por que quieres que te ejecute?
¿Por que quieres que te extinga?

Por que sin ellos quiero estar muerta.

Mata a la voz dentro de tu cabeza que te controla.
Mata el odio que intentas esconder que te controla.
Mata a la negativa de la culpa y el miedo que te controla.
Mata a la mentira en la que crees que te controla.
Mata a la dirección que te arrastra hacia abajo que te esta usando.

Por que soy la verdad de la que tu huyes.
El primer Refugio y el que mas temes.
No te atreves ni a usar mi nombre.
Ni siquiera miras mi puerta.
¿Como pedirte un beso?

Tu, Libertad eres la Batalla. La que trufo de obstáculos para que seas inalcanzable. Me aterra tu faz de Muerte. Y corro en todas las direcciones posibles opuestas a esa.

Creí que en eso consiste la Inmortalidad. En hacer la necesidad de pelear inalcanzable.

Meto el cañón del arma en mi boca.
Meto la soga por mi cuello.
Me ato al mástil de la pira.

....

Oigo y saboreo el disparo.
Palpo y huelo el colgamiento.
Veo y Siento la fogata.

....

Sueño un sueño de mil sueños de muertes.

La Muerte es una de las Verdades.
La Verdad nos hace libres.

Llamo a su puerta.
Siempre ha estado abierta.
Siempre ha sido real.
Siempre me he convencido de que no.
Y me he usado y a los otros.
¿Y ahora?
No puedo esconder la verdad.

En la torre murió gente ya lo he dicho, ¿Verdad? A algunos los conocia mas o los conocia menos. A los otros sinceramente no. Me sigue cayendo bien Rasty con sus pintas a lo Brando en salvaje y su descaro. Lo imagino delante de mi diciendo algo atrevido y guiñandole el ojo a Ludmilla. Caterina y yo no llegamos a ser intimas, pero que se haya ido como Rasty me hace sentirme, conmocionada. Eran amigos, llenos de vida y convencidos de como la vivian y de lo que habia en ella incluido la posibilidad de morir pero no quita que te duela su perdida. Y que intentes por todo los medios recordar los buenos momentos para que no se esfumen.
No lo voy a olvidar hermana. Yo también he llorado Ludmilla. Pero despues los he recordado. Van a estar con nosotros todos los días.
A los demás me hubiera, al menos, gustado estar en el funeral y presentarles mis respetos. A Juliette apenas la podría enmarcar. No conocí a Liz ni apenas creo que tengo un fugaz recuerdo visual de Emanuel.
Siento tanto su perdida. Se acumula con tantos nombres y con tanto pesar. A veces se sobrecoge el pensar que un dia sera el que esta ahí mi nombre. Luego mi ego se apaga y sufro mucho mas imaginando que es uno de los vuestros, vosotros hijos míos o vosotros mi familia, amigos.
Tengo problemas con la muerte. No se como afrontarla humanamente. O actúo sobrecargada o me lanzo a lo impasible. Soy una especie de autista, cobarde, que se aferra como una lapa a todo lo que esta mas vivo que yo (que sois todos) y que se tambalea sin saber como reaccionar cuando alguien sobre el que tenia sus tentáculos desaparece.
No hubiera podido hacer lo que habéis hecho. Ir hasta Gales y caminar por el camino de los Demonios hasta la mano de Lucifer. Y contemplar el pacto. Y alzar uno nuevo. E ir y volver del infierno por mucho que sea parte de vuestros talentos.
En Perú yo huí, aunque después mi destino me alcanzara.
Y estoy en ese punto en el que me planteo si avanzar o sentarme.
Lo medito con calma, escarbando en la interrogación de mis preguntas y de otras que os agradezco habéis tenido la amabilidad de presentarme.
Debo darme una respuesta y que sea verdad.

domingo 1 de marzo de 2009

Los Sueños Amables (ix): La Misericordia.

Cuando mis pies de naufrago posan su planta sobre las arenas de la Isla, las humedades se disuelven por el efecto de la acogedora calidez del sol de la tarde sobre los granos.

No me consigo mantener y caigo de rodillas, postrada de agotamiento sobre mis manos.
Después de caminar sobre la infinita Inundación, mis enflaquecidos arrestos se encojen y me acurruco en la sabana de la playa, inmaculada y prístina, y protejo mis ojos con las resmas de un cabello crecido en decenas de jornadas de navegación.

No podré dormir por que hace tiempo que no me viene ese consuelo, pero si aferrarme en un ovillo al tierno abrazo de la tierra mientras el mar, a mi espalda, me llama y me llama obstinado.
El viento del agua, seco y salino, al que confronte, ha sido cruel en mis velas, pero puse todo mi empeño, sangre y vida en protegerlas, y todo desfallecimiento: las heridas y las perdidas, valen la pena, no recuerdo porque pero es cierto.

El Fuego Arde en mi seno, mas allá de que haya crecido el dolor a su alrededor.
Las fibras de mis músculos están rotas pero, la Tela que me cubre mantiene su brillo primigenio y su impoluto Vellón.
Apenas mi respiración alcanza a un leve resuello con el que entonarla pero, en mi cabeza sigue residiendo la Tonada.

No recuerdo por que me esmero. No recuerdo mi nombre.

Pero no hay desesperación en mi, ni desfallecimiento en mi alma.
Lo que me asaltan son debilidad y achaques. Pasaran. De algun modo se me revela.

En mi lucidez aun respiran los nombres de las estrellas del firmamento y ese es el mas completo bálsamo que un Navegante podría encontrar reconfortante.
He navegado bajo un sol distinto en cada sueño, y cada uno ha bajado hasta mi para conducirme, desde el mediodía hacia el poniente. Me han abrazado con visión y formas, hasta alcanzar la cumbre de la tarde y, hollar este único pedazo de tierra a la vista en lo inmenso, en donde abandonar el lecho del océano que aun insiste, con cada ola, que regrese y en él me pierda.

No me puedo incorporar, pero con tranquilidad y paciencia mascullo mis agradecimiento a los dioses por su ayuda y prometo, una vez mas, plegaria y ofrenda eternas.

Sobre la linea del incierto horizonte hay movimiento. No sé si es inmediato o se ha tomado su tiempo en que yo lo comprendiera, pero se mueve y es grande. Inmenso.
Sus patas aplastarían sin esfuerzo mi cabeza y su cuerpo me tragaría de una pieza en un bocado.
Es un lobo, del color ocre del sol de la tarde en las piedras, que se aproxima con parsimonia y que observa, detrás de mi, al rugir de las olas.

-El Piélago te reclama, naufrago - me comunica sereno - Te ofrece nada mas y nada menos que viaje y marejada. Te sirve Sol y Viento. Hasta que se agote tu soporte y te hundas en sus profundidades, donde el fuego que eres, habitara entre las columnas, como lava y hollín.

Se permite una pausa para oler el viento y para escuchar. No parece un lobo. Su mirada es profunda y sabia. Capaz de la tristeza y la alegría. No hay salvajismo en sus pupilas. Ya no.
Inspira profundamente. Me cuenta lo que escucha reflexivamente.

- Vaya si el Océano te llama y vaya si sabe tu nombre - me susurra con calma al oído- Te insta a que vayas a tu mundo subterráneo, y te zambullas en la tenebrosidad de las aguas hasta mas allá de donde el sol no alcanza, y el poder de la Tierra puede ser desatado, dominando las aguas sobre si, con el que crear tormentas y alimentar maremotos. Te ofrece cambiar la faz de esta Tierra a tu antojo con esos Dones.

Su morro, del que se desprende el aroma dulce, metálico y picante de la sangre seca, se acerca a mi cuello amable y cargado de blancos dientes. Un aletear conspira con las olas contra el silencio y el sonido de otra voz se presenta diciendo:

- La pregunta, del 'Señor el Favorito', y la debe contestar, es si tomaría su sitio en la Gran Profundidad y seguirá sintiéndola desde allí lo mas lejano.
- Ya ves, Perdido, - me dice - contesta a 'Luna' o acepta tu destino en este lugar.

Les miro directamente a los ojos desde mi postración, y reconozco lo que son y lo que de mi se espera, y no hay en mi queja de ningún tipo, ni encuentro excusas. Con celebración de poder hacerlo contesto. Aunque pueda suponer y suponga la expresión del veredicto sobre mi.

-No. No lo tomare. Por que no la sentiría. Por que no seria mi Madre sino mi Enemiga y soñaría en la vigilia cada instante como usurpar su supremacía.
"No. Antes arráncame el cuello, Lobo y esparce mis tripas. Devora mi alma y borrarla de la creación. Arráncame los ojos cuervo y borra mi nombre de todos los rincones"
"No. Antes no existo, que desciendo de nuevo"

El cuervo llamado Luna se posa sobre los hilos de mis cabellos y clava sus garras con cuidado en mi cabeza.

- Es una respuesta, si - afirma el Lobo - No tiene mas poder ,ni veleidad que el de las palabras. No te llenara. Habla y habla y habla y aun dentro tendrás vacío. Pero a nosotros, esos términos nos llenan. Si es verdad lo que dices. Si es Verdad.

Siento un bienestar creciente poco a poco . Mis fuerzas se recuperan con timidez pero constancia y al final puedo ser capaz de ponerme en pie.
Vuelvo, de rodillas, a dar gracias a los dioses y a entonar para ellos una breve plegaria.
Después me alzo sobre mis piernas, me aliso las vestiduras, me arreglo el cabello y sonrío a los que me acompañan. Les ofrezco la mas humilde de las reverencias y con humildad les pregunto sin mirar en ningún instante atrás.

- ¿Donde estoy?¿A donde me han llevado mis cuitas?¿Como puedo continuar?

El Lobo sonríe, y rasca con su inmensa zarpa la arena y con su impresionante cabezota la selva.

- Estas son las arenas de Aeaea, patria y feudo de nuestra Señora la Formidable; la del linaje del Sol y del Océano hija, la de las grandes trenzas y la dueña del Telar; Señora de la magia, de las pócimas y de las curaciones. Ante ella podrás ir si es tu deseo, por que Ella y solo Ella puede contestar tus interrogantes.
"Toma el camino a nuestra espalda, y sigue la senda de las Caudata: salamandras, tritones y dragones, y atraviesa su llama si puedes. Encontraras el claro que protegen mis hermanos y en su centro nuestra Casa y a la Gran Dama la cual te estará esperando."
"Disculpa que nosotros no te guiemos, pero nuestra labor es proteger esta costa y con Completa pasión la cumplimos"
- Gracias Lobo hermoso y gracias atento Cuervo, que la Madre en su gracia os cuide en vuestro tiempo junto a Ella, hasta que llegue el instante en que con Ella descanseis.
- Asi sera, y juramos que para ti desearíamos lo mismo.
Se apartan de mi senda cada uno apartándose a un lado, y con convicción y descanso me alejo de la llamada de las rompientes entrando en la apacible selva. Es solo un espejismo su color tranquilo.

El trayecto por la jungla lo iluminan los brillos de cientos de curiosas criaturas que arden sin que el fuego las consuma. Hay pequeños tritones que culebrean de rama en rama. Hay salamandras como puños que se agarran a los troncos o que a la tierra saltan para mirar mi trasiego. Los fieros dragones observan tras las brozas que ocultan sus cuerpos y algunos susurran.

- Tu carne apesta.
- Tus manos maldicen.
- Tu vida se arrastra. Como los gusanos.
- Pero portas el Fuego.
- Por eso y solo eso te protegeremos.
- Pierdelo...
- ¡Pierdelo!
- Pierdelo y no quedaran de ti los restos.

Lo que eran ramas son solidas lenguas ígneas, lo que follaje llamas incandescentes que fluctuan, lo que ojos un lugar de condenación eterna.
Un lugar pequeño y estrecho. Un recinto pétreo de obsidiana que cabe en una mano. Donde tus gritos se multiplican y multiplican con el eco y te obligan a volver a gritar y no parar. Donde Él me espera.

El fulgor me expulsa tambaleante hasta otro claro por el que no hay camino de regreso.

Lobos y leones retozan junto a cabritos, conejos, y gacelas por los alrededores, con el rostro sereno e indolente del que ha encontrado la paz de espíritu.
Estos seres se siente a gusto consigo mismos y con su verdadera forma y el hecho es que, por esta razón son mas perturbadores.
Sin embargo no me acechan ni me hostigan. Me dejan aproximarme y contemplarlos. Son una colección incontable de seres la aqui reunida: mamíferos, aves, reptiles e insectos, pero por alguna razón, que creo importante, no hay serpientes.
Son los gansos los que me anuncian con su algarabía al alcanzar yo la amplia escalinata.

La construcción que ante mi se alza, me trae recuerdos de mi tierra natal, como si yo misma hubiera elegido sus lineas y escogido sus moldes. Me imbuye la sensación del sobrecogimiento que me traería el volver a mi propia estancia.
Pero es, en los nimios detalles que yo no sabría como alcanzar, en los que reconozco a Ella.

Cada ladrillo, cada mármol, es hermoso colmado por la pasión de Ella. Por que se reconoce que esta es una morada cuya patrona ha levantado piedra a piedra con paciencia, determinación y perseverancia. Cada visión me imbuye de su mudo lenguaje poético imprintado sobre los materiales y sobre las formas, con unas expresiones completamente alejadas de la sumisión a un dominio, si no elevadas con el ademán del amante.
Son rasgos en la construcción y la arquitectura que al contemplarlos renacen en mi propio rostro recuperados desde el recuerdo. Evoco sentimientos dormidos en la amnesia del Océano, facultades del espíritu y la emoción barridas por la marea que regresan al abrirse de nuevo sus caminos secados bajo este Sol.

Mi pecho se hincha y deshincha pletórico de euforia.

Es una sensación indescriptible la que te trae de vuelta a tu Amor.
Es de lo que estallo cuando Ella aparece enmarcada en su circulo de Majestad.

Camina descalza bajo el frontispicio de su hogar, enfundada en un vestido de la mas exquisita y negra seda, y portando los símbolos de su imperio sobre la magia: su dorada Corona de espino sobre la frente, su Báculo tallado de visiones en la diestra y la Brizna de la madre de todas las hierbas en la izquierda.
El sol de la siesta arranca purpúreos destellos de las curvas de su ropa. Resalta las lineas primordiales de los grabados sobre su piel, compuestos con mano diestra antiguamente, con pintura y maquillaje.

Me sonríe desde la distancia y consigue que esta, ya no exista. La curva de sus labios rebosa carnosidad acogedora y me sugiere que no voy a encontrar mejor puerto para mis besos.
Pero sé que no es el ósculo lo que primero anhelo, por que lo que me impulsa al contacto es el ansia y lo mas perfecto sobrepasa el roce y el tacto.
Es en sus ojos oscuros donde acudo y atraco, para desbordar mi amor sobre ellos e iluminarlos.
La amo con todo mi ser y empujo, este mi amor, fuera de mi para que Ella lo reciba todo, se regocije y se encumbre.

Por que Ella es mi Hombre, mi Adoración, mi Visión en la noche y en la soledad. Me posee con la palabra sin necesidad siquiera de roce y me hace desear devolverle empeños de éxtasis, felicidad y deleite.

Puede contestar a todas mis preguntas, incluso la de que busco, por que es la primera respuesta.
La única y verdadera. Por que por ella no hay acción o sacrificio que no haría.

Me postro a sus pies en el borde de la ascensión quebrada, mientras la veo removiendose en su tenue manto descender el primer peldaño.

Las losas la acunan con la intensidad del deseo de sostenerla, en vez de recoger su peso con frialdad, sentimiento que Ella respalda con la ternura con la que acaricia con sus pies descalzos cada trama del mármol.

Su elegancia y su porte son los que conducen a las esferas y hacen a los flamígeros orbes del firmamento, descender hasta su presencia para complacerla, y que cautivan a los mortales con solo las lineas del traje que respira su talle voluptuoso y redondeado, que deja a la vista que oculta sugerentes secretos bajo sus pliegues, secretos con los que sueño.

Mi boca pronuncia su nombre, de seis lentas letras, el orden completo revelado no de sus atributos divinos si no de momentos mas terrenos; de encuentros vespertinos en un cuarto, de fragilidad e inconstancia en mi pecho a través de cada uno los días que he contado desde aquel primero,y de la noche en la que mas la he decepcionado.

Cada descenso hacia mi es un hilo que se corta de la malla con la que los que pueden quererse nos separamos. Cada aproximación embarga mas mis ojos con las lágrimas, deformando a un nuevo aspecto lo que veo, a través del llanto prendado. Con agua amarga desnudo su aura de inmortalidad y me encuentro con la mujer que hay debajo.
Veo sus adorables ojeras, y ese ángel que lleva tatuado que se transparenta. Consigo recibir su olor meloso y ácido, un aroma que me trae felicidad. Contemplo que ella sonríe pero también que la sombra que yo proyecto sobre ella oscurece el alborozo. Mi espectro que niega la luz es una serpiente que se enrosca sobre su piel, sus curvas, su vida.
La sierpe contempla la escena con expectantes ojos turbios y el ávido deseo de entrar en ella y devorarla por completo. La alimaña me incita.

"Vamos tócala. Bésala. Hazla tuya."

Si ella me toca. Si yo la rozo. Si nuestros seres llegan a conectar y se funden en uno solo, ella muere y sucumbe a la eterna condena.
Desaparece en el vientre del monstruo que he traído y que se presenta bajo este atávico sol de la tarde.

En el ultimo escalón, antes de que llegue a mi mismo suelo, le chillo y me aparto.

- ¡No, no, no.!
Ella parpadea mirándome con pureza y reflexión.
- ¿Me rechazas, entonces?
Desgarro mi gemido con la desazón.
- No, Amor mio, ya no alcanzo siquiera a ser capaz de eso. Ya no puedo extinguirlo. No puedo dejar de amaros...
"Pero vos a mi si."
"Tu puedes odiarme. Tu puedes cubrirme con tu indiferencia. Tu puedes no quererme."

No deja de mirarme, mezclada su introspección entre la ternura y la indulgencia. No rehuye mis ojos. Me lee. Me empieza a contar lo que descifra.

-No mi pequeña extraviada y confusa Propylaia, confundes mi poder y mi alcance. Una vez alzado el Amor ni ante mis alas de halcón de pharmakeia se desvanece.
"No esta en mi el haber, el disolver el año que en mi lecho compartirás, ni borrar las caricias que allí nos dispensaremos."
"No controlo la tormenta que sobre mi se precipitara desde el corazón del monstruo y que arrojara lluvia de muerte sobre mi ser y condenación entre los hombres a mi nombre."
"En esa circunstancia, ha sido y sera siempre, tu mano la competente."

Continua alzando el brazo, apuntando con el extremo de su vara mi pecho.

- No te odiare.
- No te arropare con indiferencia.
- No te dejare de querer.

El movimiento de su mano recorre mi contorno desde la mejilla hasta el muslo sin llegar a tocarme excepto por su calor.

- Dejar de amar ya no es la solución, si no justo esta al otro extremo, en el deseo de compartir todo sin condición. Retoma tu estado misericordioso y date toda tu misma con suma generosidad y suprema compasión.

Su mano se mueve y yo la esquivo para que no me alcance y dibujamos un pausado baile armonioso que nos deja al final con las espaldas enfrentadas. Mi blanco contra su negro sin llegar en un punto a la mezcla.
La selva que contemplo no es la que me trajo hasta aquí. Rebosa de otro verde y en su linde se yerguen los pilares blanqueados que sostienen una puerta, herrumbrosa pero no podrida.

-¿Dejarte atrás? ¿Perderlo todo? ¿Esa es la respuesta?

-
Apiadate de mi, Mujer. Apiadate de nosotros. Apiadate de ti misma.

- Pero yo te amo, y mi contacto te mata. Mi deseo te exige, pero mi
pasión sin fronteras de verte sana, salva y feliz me aleja. Mi egoísmo me ha traído hasta ti decidida, pero es mi estima la que jura que no te volverá a mirar, y que no aceptara la lujuria de saborear tus roces.
"No te puedo dar la espalda. Pero estas detrás donde no puedo verte."
"Te amo en el aislamiento y la ceguera de los sentimientos. "
"Te amo. Eso me basta."
"¿Me basta?"

- Sabes lo
difícil de decidir entre un momento intenso e efímero de ardientes pasiones o entre la eterno y distante tibieza del amor y la misericordia.

-
Así es la vida rápida y la vida larga.

- Asi se elige entre
la estéril auto-satisfacción y del doloroso nacer de los frutos.

Suspiro y miro mis manos. Solo sostengo el aire. Me parece grandioso. Es una promesa de mas.
Me sujeto el vientre. Me abrazo el pecho. Me recuerdo lo fundamental.

- Vine buscando. Me siento como si siempre hubiera estado buscando. ¿Tu sabes lo que es?

- Lo que yo veo tu lo ves. Si lo que dices es cierto, si lo que gritas en silencio es verdadero. Si la
única y completa verdad se guarda en tu cuerpo, baña tu espíritu, planta raíces profundas e inamovibles en tu alma, abrirás ese portal a tu frente.
"Como ha sido tu actuar siempre. Cambio a cambio. Puerta a puerta. Lo que buscas siempre he estado detrás de una de ellas.

Miro la cancela. Su cerrojo parece simple un desde aquí. Debo abrir esa puerta pero también cerrarla. Si la cruzo no podre volver.
He andado un par de pasos hacia ella pero me he detenido dudosa. La miro. Es tan fácil y difícil en extremo. Romper los anhelos y deseos para quizás algún día poder juntarlos en algo nuevo.
¿Por que no dejarlo?¿Por que no tomar ese año?¿Por que no olvidar lo que hay al otro lado?
Vuelvo a llorar pero no es felicidad. Es piedad.
La amo. Me basta.

- Apiadarme de mi. Apiadarme de ti. Apiadarme de todos.

- ¡Ay! No es tu destino el morar en los acogedores abrazos de
Aeaea, mi amiga. Tu emprendes una vez tras otra el viaje hacia el origen. Y el fruto.
"Respira tu esencia dentro de tus ropajes, Enodia. Marcha y, con el retorcimiento del endriago Caribdis y con de tu vientre no hija, tu enemiga Escila, ten suerte."

Una de mis lágrimas desborda mi mejilla y cae al suelo con lenta ceremonia.
En su vuelo me da tiempo a dar gracias a los Poderosos y pedir su Iluminación y sus favores.
Lo hago de todo corazón.
Sobretodo cuando lo pido por Ella que queda por siempre a mi espalda. Y por Él, del que al avanzar ya recuerdo su nombre, y que al otro lado y lejos me espera.

Abro y cruzo.
Me lanzo en la Misericordia.
Me introduzco en mi misma.
Cruzo y cierro.

Hola Marión. Voy a ser brutalmente sincera por lo que si lo deseas ahora tienes la oportunidad de no continuar y apagar esta grabadora...

Hola Marión,
Tu me enseñaste que soy una egoísta y, aunque todos hayans visto que me esfuerzo por no serlo, lo sigo siendo. Es tan diferente la proeza hecha con esfuerzo de la sincera generosidad expuesta con absoluta espontaneidad...
Creo que sé donde estoy.
Creo que te Amo mas que te quiero pero el riesgo es muy elevado pues estas tu, Marión la persona, en juego.
No te mereces cualquier mal que yo te pueda llevar hasta ti.
Mereces pequeñas patadas cuando te desmadras, o que nos tiremos de los pelos algunas veces con tus salidas.
Mereces que te besen, y que folles bien y a gusto y mucho y que sonrías, y que hagas lo que sale tan bien, que es lo que te da la gana.
Mereces cada gramo de vida como la decidas vivir, sin que yo, ni nadie te la joda.
No deberías tener miedo.
No deberías sufrir.
No se tendría que permitir que te lastimaran.
Te amo y por eso ni lo sentirás. No te encontrase miradas, ni roces ni palabras. Lo olvidaras.
Y ahí quedara.
Aun a expensas de mi felicidad, que de que vale si jode la tuya.

Por que brillas
En este mundo lleno de fealdad.
Por que importas
Cuando todo carece de sentido.

Y tu me has velado de nuevo.
Tu me has comprado esa silla para darme paseos por los jardines.
Tu me has bajado al salón para que aun dormida compartiera.
Tu me has hecho participe de tus bromas, aun a mi costa.
Tu te has quedado conmigo.
Tu y Xavier y los demás me habéis mantenido viva.

A todos os lo agradezco en voz, y en obra.

Un vez rezo por todos.
Una segunda rezo por ti y mis hijos.

La tercera. La tercera pide un milagro.

domingo 22 de febrero de 2009

Los Sueños Amables (viii): Melodia y Verso.

Se filtra la bondad de las mañanas entre las ramas que me cubren, lejanas como luz en un sueño, este otro sueño que tengo. Es un sueño del Árbol en el que, bajo su copa, a mi frente empieza el Bosque y aunque parezca descabellado el Árbol, en él se pierde a la vista.
No es prudente caminar por el Bosque, ni únicamente vestida con mi piel como voy, ni cubierta por la total confusión como la que siento. Apenas hay recuerdos de quien soy y los que reconozco son restos vetustos, desvaídos y arenosos que se filtran entre los dedos al intentar atraparlos.
¿A que debo prestar atención? Me pregunto. ¿Cual es mi propósito?
No soy mas que una llama que baila en la forma humana y que aspira el menester de encontrarse con su par.
El trayecto que me indico transcurre, sin remisión, entre los bosques.

La alternativa esta hacia abajo, entre la cavernosidad opaca de las raíces del Árbol en el que mi espalda apoya, pero que me hace sufrir un resquemor agudo cada vez que la considero.
Alguien, que debo ser yo misma si me reconociera con la mirada mas lucida, me dice que ya ha sido probado y que, tras estar ahí, la mano izquierda de la oscuridad ha cedido vez a la de la claridad.
Y que es la hora de retomar la senda.

La señal de mi interior, que repite a su gemelo lejano, apunta al Bosque y al Bosque encamino mis pasos aunque a la espesura no le agrade la elección.
Al Bosque le satisface el Fuego en el firmamento sobre su frondosa testa, donde le calienta e insufla vida, pero no correteando por sus lindes y menos profundizando en sus misterios recónditos.

Dar los pasos es harto difícil.
La Arboleda pletórica de Encina, Álamo y Chopo; de Olmo, Roble y Alcornoque; de Lentisco, Aladierno y Jara; punteado de Pino, Abeto y Eucalipto; de Tejo, Carrasca y Olivo, no quiere tocarme tanto como yo no quiero su roce.
El medra y muta en sincronía con cualquiera de mis avances, confundiendo la luz y la sombra, cegándome inesperadamente o dándome toda la visión. Me muestra con forma sutil, la fuerza de su inmensidad y de la grandilocuencia de mi locura que es enfrentar a su energía infinita, con solo decisión ciega.
Cuando mi mente se convierte en nausea, y la honradez de la intensidad del manto inabarcable que me rodea, en asfixia, no puedo continuar pues cada paso es un suplicio de extravío, y esa es, la sensación que derriba cual fuera la determinación que yo pueda levantar con hasta el ultimo gramo de esfuerzo.
Sofocada en las formas que se agitan, contemplo sin elección el declive de mi propio furor rindiéndose a la quietud y la paz de este lugar y, olvidado mi particular ruido deja a la Melodía que lo inunda todo, y que mi fragor eclipsaba en mis oídos desde el principio, llegar hasta Mi.

Es el sencillo trinar de una flauta, ejecutada con una mano experta y arrullada con el corazón en las yemas y el talento en el hálito. Es una música que te llama a llorar, a suspirar, a soltar la alegría, a brincar, a ser salvaje, a tomar la mano del mas puro y natural baile.
Que hermosa y que simple es la melodía del abrazo, de la mirada enternecida, de la amistad y de los besos excitados. Te pastorea en cada nota, con amor no apasionado si no con ese mas fuerte y largo del brazo que te aúpa o de los hombros que te cargan.
El Fronde reacciona ante su persistencia reverberada en mi garganta casi imperceptiblemente, como un diapasón de luces, regenerado cada acorde de la música algo distinto que no mejor.
El surco de la tonada me transfiere, entre la hojarasca de todos los colores, por un túnel que gira a mi alrededor dejándome viajar muy lejos casi sin dar pasos.
Es un sendero que me lleva hasta Él.

El Flautista.

Su figura me recibe de espaldas, serenamente sentada sobre unas piedras, florecidas de musgos y líquenes, en las que apoyan finos brotes de rollo de pergamino y papel, dispares bolsas de piel bien gordas, unas abiertas y otras firmemente no, y la extraña Siringa que se baña y resplandece bajo el sol.
Apenas se pueden reconocer las manos en movimiento sobre la vara de la que extrae los mas bellos sonidos, veladas por la cabeza y los hombros de su propietario.
La piel es blanquecina en su espalda, pero tostada con el tono de la salud del exterior, la luz, el agua y el viento.
El cabello es algo largo y moreno y agreste.
Los músculos finos pero prometedoramente fuertes.
No detiene su interpretación hasta que me separa de él la distancia que trazaria la voluntad de alzar mutuamente los brazos el uno hacia el otro. Pero no dudo que sabe que estoy aquí.

Es cuando deja de tocar que me siento incapaz de dar un paso.
Es entonces cuando se vuelve.

Esta igualmente desvestido como lo estoy yo, pero lo que es en mis piernas un bruma de vello casi imperceptible, es en las suyas un océano en marejada de tibio color marrón oscuro que clarea en la entrepierna, a causa del eclipse de su sorprendente dotación de atributos.
Su torso es de fibras esculpidas con la aureola de sus pezones marcada sobre el pecho de leche oscurecida por eternas mañanas al sol.
Su rostro es redondo y puntiagudo, de ojos gráciles y brillantes en las ascuas de su fondo, que iluminan su boca traviesa y astuta sobre una renegrida perilla de chivo y bajo un idílico bozo.
Sonríe agradable y perturbadoramente y me mira.

Se que recuerdo bien que en el sueño me detuve a preguntarme desde cuando Xavier tenia cuernos. Y por que era tan osado el encontrarlos excitantes.

Habla y sus palabras de bienvenida son acogedoras y crueles.

"La Tierra contiene en si misma su mal y su remedio"(1)

No sabría decir por que en ese instante me siento cohibida como una chiquilla, orgullosa como una prostituta, y ofendida como una divinidad, y por que me cubro mis vergüenzas femeninas a la par que alzo la barbilla y lo que es peor le replico con violencia:

-"¡Tu! ¡Tu no deberías...! ¡No deberías apoderarte de mis palabras! ¡Esos versos... esos versos son míos!.

-"¿Te pertenecen? ¡¿Te pertenecen?! ¿De cierto, que me retas a ello? ¿Me retas a las Verdades? ¿A mi, en mi terreno?

Me apunta con el astil de la flauta y con el filo de sus palabras me obliga a callar.

"Ten cuidado 'Enemiga de la Humanidad',
que por mis venas aun fluye el Icor de los dioses
y tu no eres mas que de la mugre, aborto de prole.
No soliviantes mis humores con tu necedad"

"Y no tienes mas que tallo frágil que te sostiene,
Y mis apetitos son ciegamente salvajes,
Y como copo de flor, al viento la Corona echare de tu frente."

La visión de su miembro repentinamente erecto, no es motivo de gozo si no de sobresalto ante la turbación que los hados que flotan sobre su punta revelan, de las contingencias que nacerán de su semilla.

"Mi linaje directamente procede,
de la magnificencia de Hermes"

Me he arrodillado y desviado la vista. El miedo, el reverencial respeto, pero sobretodo la vergüenza aposentan la voz de lo que soy en la buena tierra. En el horizonte al que pertenezco.

"No quiero soliviantaros, oh mi señor. Tan solo perdí mi Alma por una esquirla de hipocresía.
"Eso paso y es pasado. Ahora debiera buscar, y es lo que ahora asumo, y busco, la luz extraviada, en la inmensidad de la floresta, de un niño muy pequeño, mi amor, mi inocente hijo"
"Harto agradecida estaré, os lo juro, si de poderme decir, dijerais que lo habéis visto."

La calma regresa al Bosque y a la voz del Flautista. Su mano descansa condescendiente y fuerte sobre mi cabeza.

"Palabras sin lisonjas y mercadeo nimio.
Esa necesitas sea tu faz siempre y primo."

"Noticias no te puedo dar de ningún Infante;
mas que de nuevas, la falta a Mi me aflige,
pues de los corderos puros soy vigilante."

Suspira y se yergue sobre sus extremidades unguladas.

"Mas levanta, del Fuego Portadora, mi muchacha.
Por El Camino, conmigo Ven, Escucha, Anda."

Coge su zurrón y se lo encasqueta, coge su recuerdo de su amada Siringa y me anima.

"Escucha mi poesía y mantente atenta.
Por que a tu hijo no puedo llevarte.
Pero a tu propio Bosque, de la senda darte muestra."

Sus esbeltos dedos me ofrece y su mano sincera pone a mi alcance.

"Tu mano Dame,
Tus ojos Cierra.
Tu Ser Eleva."

Y tomo su mano para ayudarme a alzarme, y la fuerza que debo hacer para llevar esa proeza a cabo es tan intensa como la realidad de sus rasgos. Reconocer a Xavier en el fondo es lo irreal en este instante detrás de otro instante de mayor contumaz sustancia.

Juntos estamos en esto y ninguno de ellos podrá detenernos.
Lo superaremos de alguna manera.

Aun después de todo él sera el Rey y yo la Reina y nada mas significara nada.
Aunque nuestros mundos estén separados en dos.
Aun en el verdadero fin de Él.
Aun en el verdadero final de mi.
Lo lejos que caiga, estaremos cercanos.
Lo perdida que este, nos encontraremos.
Lo profundo de la herida, mas adentro estaremos.
Por hoy y por siempre somos parte los unos de los otros. (2)

Camino con Él.

Su lengua recorre la pradera de los versos con la voz de mi amigo mientras, nuestros pies trasiegan golpe a golpe la travesía, con siluetas de mujer y de hombre.
Los arboles ya no acechan si no danzan portados con cada una de sus silabas y adquieren las figuras que Él les dispensa con su boca que necesitamos y deben tomar, para poder continuar la marcha.
Es tal su elocuencia que mi mirada se afecta.

"¿Quien no te ha visto en medio de tus bienes?
¿Quienquiera que te busque? Ha de encontrarte,
sentada con descuido en un granero
aventando el cabello dulcemente
o en un surco no segado sumida en hondo sueño
aspirando amapolas, mientras tu hoz respeta
la próxima gavilla de entrelazadas flores
o te mantienes firme como una espigadora
cargada la cabeza al cruzar un arroyo
o al lado de un lagar con paciente mirada
ves rezumar la ultima sidra hora tras hora.
¿En donde con sus cantos esta la Primavera?
No pienses mas en ellos si no en tu propia música." (3)

Afecta a mi sonrisa. Afecta a mi estomago. Afecta a mis palabras.
Por que...

"Las Músicas oídas son dulces,
pero mas dulces son las no oídas" (3)

Él canta y cambia la estrofa. Él declama y reverdece el día.

"Tienen los locos sueños donde traman
elíseos de una secta. Y el Salvaje..." - se señala
vislumbra desde el Sueño mas profundo
Lo Celestial. Es lastima que no hayan
transcrito en una hoja o en vitela
las sombras de esa lengua melodiosa
y sin laurel transcurran, sueñen, mueran
Por que solo la poesía dice el Sueño." (3)

Yo le acompaño henchida de deleite.

"Jamas la poesía de la Tierra se extingue,
en la Tierra jamas la poesía cesa." (3)

El terreno se hace abrupto y complicado y el en sus brazos me aferra y me transporta. En el hueco de piel en el que vibra el nacimiento de su voz recuesto la cabeza.

"Creadores de nuestro profundo, eterno tema:
cuando cruzado hubiere el robredal antiguo,
no dejes que divague por un sueño inútil,
y consumida ya del Fuego, dale nuevas
alas de Fénix para su vuelo deseado" (3)

En su calor y energía me regocijo. Con mi luz que es llama le ilumino y le quemo. Pero no se queja no ceja. El canta. Yo canto.

"Alguna forma hermosa quita el velo
de nuestro temple oscuro: talla luna
el sol, los arboles de dan penumbra" (3)

Los arboles se desvanecen casi por ensalmo. El cielo clarea en azul y el sol brilla en su zenit de mediodía muy arriba pero tan cerca como la patina nívea del pecho de nuestro Bardo.

"Bella doncella, bajo los arboles, abandonar no puedes
tu canto y no podrían desnudarse esas ramas;
enamorada audaz, no podrás besar nunca,
aunque tan cerca estas; mas no te apenes
Ella no puede marchitarse; Tu ventura, no alcanzas
pero siempre amaras y sera siempre hermoso." (3)

Me deposita sobre el claro con la vista puesta en Él y puesta en su Bosque.

"Ve, muchacha, sigue el rastro del lucero que nos da calor,
y sigue brillando pero no confundas luz con Iluminación."

De su zurrón extrae un ropaje de blanco plata, con las trazas de una tela regia que corona el mas suave y cálido vellón. Es una vestidura que no debía olvidar pero sin embargo no vestía.

"Toma este atavío, doncella del Sol, madre del Fuego, Anciana en la Trascendencia.
Del Vellocino blanco de la Luna tejido, regalo de mi Padre;
por sus manos enhebrado, y por su corazón en su amor urdido en vestimenta."

"Es piel de Amigo y como amiga con ella seras recibida.
Pero recuerda que el ropaje reporta según es portado,
Se fiel o acabaras desnuda. Se fiel o la macula enquista."

Me viste amante y enardecidamente, con la fruición del contacto continuo y la severidad de lo prohibido. En cualquier otra ocasión me volvería loca de ardor. Pero solo estoy húmeda. Pero no es marea de deseo. Es Elevación y Encantamiento. Es la brisa del mediodía sacudiéndome sutilmente la Ramas.
Sus labios me susurran en el oído con exhortación inquieta.

"Y una ultima prerrogativa.
Una visión del mas allá,
debo darte para portar, misiva"

"Entrega y ofrenda lo que debas dar.
Celebra y festeja a los Dioses,
aun si de tus labios no brota la Verdad"

Levanta la falda y hunde su mano bajo ella para recorrer con su dedo la linea de mi sexo mojado.

"Por que Ellos te aman siempre,
y lo que les vuelves, nada temes"

Descanso a la luz del un mediodía que no cesa, bajo el claro al pie del Árbol.
La Música del Flautista se extingue por que se aleja pero no muere por que por lo bajo la tarareo.
Miro hacia arriba fijamente al Sol y le respondo con una sonrisa y una tonada inesperada a la suya propia de resplandor y viveza.
Me levanto y por la alta hierba me encamino en la dirección que en la que se mueve mi tan presente reflejo compañero.
No temo. De alguna forma se que me acucian peligros y malos tragos pero que de alguna forma lo superaremos. Ya nunca estaremos separados.
Nos sentiremos los dedos en las caricias.
Sea cual sea el destino.
Tiene melodía y verso.
Hacia Annette y Asier.
Hacia la Verdad.

En el tiempo que estuve dormida Xavier me acuno. Acudió a mi a solas y en compañía, para interpretar canciones con la flauta y para leerme a Keats, vaya la coincidencia, uno de mis favoritos.
No se lo que ha ocurrió. En sus palabras y en sus silencios, en las miradas con sus secretos intuyo que hay mas cosas pero, ¡Diosa! no me incumben si a él no me las quiere abrir.
Solo me preocupa si estas bien.
Ahora que te puedo ver con todos mis sentidos, me reconforto de tenerte junto a mi y los míos y me preocupo por como lo podrás resistir.
No entiendo que las alegorías oníricas, eróticas y místicas, que he soñado tengan reflejo real. Al menos completo. No creo que quiera sexo contigo, Xavier y no lo espero. No me siento atraída por ti y si tu lo estas por mi, no lo muestras y supongo que eso esta bien.
No voy a pensar que me engaño, y voy a creer que las cosas son lo que son, ni mas ni menos.
Si hay algo que veo en ti es lo buen padre que vas a ser. Un padre maravilloso. Cariñoso, atento y preocupado. Quizás eso es lo que soñé.
Pero lo que si es seguro que esta en el sueño, es lo extrañamente fuerte que se ha compuesto nuestra amistad en tan poco tiempo. Como pasan las cosas buenas sin saberlo y lo intensamente que lo ocultan las malas, hasta que no hay forma de que lo olvides, ¿verdad?
Yo te doy las gracias. ¿Que mas para empezar, que eso?
Tienes aquí a quien nunca dejara de pensar que tienes un la mejor de las almas.
De las mejores, lo juro por todos los Dioses.
Aunque perdieras el talento, que no va a pasar, y te quedaras mudo, esta que habla y sabe que la vas ha escuchar, te dice que no se olvida que tocaste una vez como los dioses.
Cuando estaba dormida.
Y que despierta le encantaría repetir.

(1) Cita de John Milton.
(2) Extractos de We are in this Together de 'Nine Inch Nails' mi favorita.
(3) Retazos de la Poesía (con mayúsculas) de John Keats.

domingo 8 de febrero de 2009

Los Sueños Amables (vii): Lo Oscuro y lo Iluminado

Ni dolor ni placer.
Ni hambre ni hastío.
Ni alegría ni miedo.
Me soflama la naturaleza y el humor apropiados al dueño de esta esencia.
Apenas si es un sueño por que no ceja de acoger realidad a raudales.
Vivo el Fuego que respiro.
Me consume el Fuego que me alimenta.
Visto el Fuego que me quema.
Todo tejido, órgano, fluido o aliento esta inflamado.
De persona, mujer, y mago me olvido desde los vestigios hasta lo primario.
La raíz del inicio constituye Llama.
Y aquí donde no hay lugar, donde no transcurre latido, lo concebido es completo y lo único nacido.
Es Fuego.
En su contorno, alma y fondo.
En lo oscuro y en lo iluminado.
El fuego tiene luz y el fuego posee tiniebla.
Puentea la transición de la existencia desde la ceguera de la No visión hasta la ablepsia del Resplandor Absoluto.
El Ardiente refleja su posición en el universo; gigante en el firmamento de la mañana, extenso en el cielo de la noche.
Diluye la nada que eres en todos sus aspectos: purificación, castigo, unción, rectificación, abono, consumación, transmutación, frontera, renovación, destrucción, autoridad, pasión, y energía, y los acoge en el abrazo de su vigor masculino, amando sin la dilación de trabas o resquicios del ego en su esencia que solo es lo que Es.
Y sin cambio, de tiempo ni de movimiento de traslación, ahora es luz lo que hay a mi alrededor y no negrura.
No hay alteración en el sueño ni cambio en el fondo.
Lo único que han cambiado son mis ojos.
Desde el Alma, el Fuego los ha desvelado.
Hace imbuirme en su Pneuma reintegrando lo que se había desleído.
Todo lo que sueño, pasado, presente, futuro, ocurre a la luz del día.
El Mensajero me trae en su Voz la pregunta de los Dioses y me exige que les retorne sobre Él mi respuesta.
Salgo del Sol que me consume y me siento junto a las raíces del Árbol.
No he sido expulsada si no que vengo al Mundo.
No me he separado del Ardor. Aun resido dentro.
Pero de piel de nuevo me visto.
Ha crecido de los brotes de sus llamas.
Sobre la planta de mis pies me mezo. Hay raíz bajo mis plantas.
Los Ojos mantengo bien abiertos de Nuevo.
Para contemplar la claridad encima y las sombras debajo.
El Árbol iluminado en llamas y la Oscuridad recortada en su halo.
El Fuego tiene las dos caras. La que se baña en su luz y calor y esta fuera y la que desde dentro añora la completa y fría oscuridad.
También tiene un Principio.
Las llamas del Árbol se atenúan. Pero no mueren.
Se las puede matar. Pero esa es mi prerrogativa.
Como Sostenedora del Fuego.
Como Combustible del Fuego.
Como Respiradora del Fuego.
Es el Fuego ahora mi corazón.
Un centro del alma prestado.
Mi mayor pecado sera no mantenerlo.
El Fuego de Eriltes.
El Fuego de Asier.
El Fuego Nuevo.
En el que un corazón fue sacrificado.
Y que siga brillando.
Es lo que es imprescindible.
Para encontrar a mis hijos.
Para que iluminen.
Para Annette.
Para Asier.

Asier.

En casa, (entonces ya teníamos casa), en el día de la Natividad del Padre y del Sol, mis amigos, todos los reunidos que pudieron venir, celebraron el alumbramiento de un nuevo hogar.
Hubo banquete y risas. Hubo niños jugando despreocupados y alegres. Hubo bromas y chanzas. Incluso me han dicho que hubo amor y sexo. Todos los pasos para que el lugar siguiera siendo consagrado.
Pero antes algunos pocos, aquellos pocos que habían decidido vivir de continuo en este hogar, encendieron en la chimenea un fuego e hincando un regalo traído de lo mas lejos y mas abajo bendijeron este lugar.
Santificaron a nuestro Lar con una imagen protectora y sacrificios en la hoguera y hasta esta pequeña bruja durmiente noto su bienestar en su sueño.
Charo, Marion, Anibal, Xavier, y Herr. Y también yo.
Hemos fundado en este día señalado un nuevo hogar.
El Lar y la Casa no tiene nombre pero yo propondría para el lugar la Casa Iluminada y para nuestro guardián el cariñoso apelativo de Salvadora simplemente. Soteira si como a mi os gusta mas como suena en griego.
Apropiadamente nació en el día que es el Día.

sábado 7 de febrero de 2009

Los Sueños Amables (vi): Carne

El hueco de la chimenea no tiene problemas en graduar los crujidos del fuego en su interior en el tono que tienen los ecos en los sueños. La fogata en la chimenea es la única lumbre que se puede encontrar y en medio de la oscuridad de la medianoche, no es difícil el sentarse pertinazmente junto a ella, atraída hacia sus figuras y su danza.
Imagino un fuego, de llamas como lenguas rojas y blancas y huecos negros, pertrechado del vibrante contoneo de las formas lentas, sin ansia ni espera.
Quizás esa es la particularidad que lo hace tan fascinante. Su incongruencia es lo suficiente liviana que únicamente una se llega a percatar si, tiene buenos ojos, mucha paciencia o como en este momento, por que casi no dejo espacio entre la pira y mi rostro.
Tan cerca estoy, que puedo contemplar mi reflejo en la magra llamarada o lo cierto es que adivino que estoy dentro de ella y se me permite contemplarme desde unos centímetros fuera.
No es reconfortante el verte arder despacio, pero aquí esta muy oscuro y aun a un palmo del calor, el frío es tremendo.
No recuerdo que aquí pudiera sentirse tanto el frío.

La huella de aplastado arco trazado por las piedras que contienen a este único fuego no exhausto, tenían en mi mente un recuerdo inequívocamente calido.
Era una añoranza servida de melancolía y atriccion, pero nunca de desesperanza y desafecto. Los rasgos de mi casa natal que me rodean, están muertos y yertos, como si nunca los hubiera rozado el calor de lo humano.
El polvo sobre la repisa no tiene vida y los objetos: figurillas de porcelana, el pequeño reloj familiar, las lamparas de aceite de hojalata... se preguntan confusos cual es su función en esta pantomima, como lo harían las burdas imitaciones.
Se me ocurre pivotar la mirada sobre mi misma y bordear lo que me flanquea y observar lo que tengo detrás.
La casa brilla oscura, con su alma marchita de lugar que nunca ha recibido el saludo del sol. Apenas se pueden definir los contornos por que mi masa los bloquea e inutiliza todo el esfuerzo de los rayos de luz por mostrarlos.
La mesa familiar del salón, las ocho sillas de la abuela, la estantería rebosante de libros de mi padre Anton, el caballete de pintor, con un lienzo apuntado hacia el fuego, expectante. La mansión de los Berrie como una vez se me mostró pero en fragmentos una estremecedora burla misera.
El fondo justo detrás es el centro del agujero ciego del que emana, en el hielo negro y la luz negra, la oscuridad.
Es un hueco con una voz que se enciende cuando definitivamente le doy la espalda al fuego.
-¿Tu podrías dejarlo ir?
Es un canto en prosa lúgubre con una inflexión de metal y materia orgánica mascada.
Es la voz que nunca he oído en verdad, excepto en la realidad los sueños.
Pero nunca sonó así como suena ahora.
El furioso deseo de correr hacia el mil veces soñado origen de esas palabras resbala petrificado.
- ¿Madre? ¿Madre? ¿Eres tu?.
- ¿Podrás dejarlo ir, hija?
La forma en que por fin me reconoce me duele mas que todas heridas y suplicios que me he infligido o sufrido.
- Yo no pude hacerlo y los poderes se manifiestan continuamente contra mi, por ello.
- ¡Pero Madre, pero me hiciste venir! ¡Me trajiste al Mundo!.
- Y no hay aliento ni latido que no me pregunte si no fue un error irreparable, el consumar aquel sacrifico.
- ¡¿Que?!
- Solo has traído asesinato, desgracia y condena. Te dejaste arrastrar por el miedo, luego escogiste la locura, aferraste con angustia la depresión suicida y después cuando el camino estaba expedito, consideraste mejor la ceguera del orgullo.
"Ni siquiera supiste amar a tu hombre ni custodiar a tus hijos como algo mas que tesoros.
- ¡Eso no es cierto! ¡¡ Eso no es cierto, Madre!.
- ¿Y ahora? ¿Que estas abrazando ahora? ¡La Inconsistencia!¡La Derrota!
"¿Y Por que me pregunto? ¿Mereció la pena la Inmolacion que hice por tu existencia?
"Llevaste a la Reina de los Malditos de vuelta a su Casa y has llevado al Diablo a la tuya.
- ¡No! ¡No, por favor, no lo digas!
- Di a luz a un añico de carne, que no a una Persona.
"Carne, solo Carne Maldita .

No lo aguanto mas. Aunque es un sueño, los sueños te pueden herir. Si son auténticos. Si te has conmovido para que sean irrefutables. Si te acercan tanto al cielo como al infierno.
Si se atraviesa la frontera del sueño irreal y alcanzas el Mundo Cierto.
Quiero dar un paso hacia la oscuridad, que mi cuerpo deje de alimentarla con su opacidad, que mis manos cojan las de mi Madre y de rodillas convencerla con la verdad abierta de mi corazón que su afirmación no es incuestionable. Pero...
Pero no tengo corazón que mostrar y lo que veo en mis manos no es mas que la carne eviscerada en donde pulula la ponzoña de una falsa bruja que se esconde de su propio embuste.
Es cuando la bruja se quita la piel cuando la maga: sacerdotisa, encantadora y sabia, es integra en cuerpo y alma, y cuando vuela dejando atrás lo que queda de su sombra.
Es cuando la bruja se despoja de su piel que el Daimon que cultiva queda revelado.
Es cuando Maria me ha arrancado la mía que se que no tengo nada mas que ofrecer que carne.

No grito, ni aulló, ni lamento, ni lloro, ni me decepciono.

Estoy soñando lo que soy.
¿Que hay mas?

- ¿Podrás dejarlos ir?

Mis ojos han girado otra vez sobre las llamas.
Es el fuego de Eriltes. Es el Fuego de Asier.
Y estoy dentro. Solo tengo que tomar su mano, la de mi Reflejo y entrar.
Podría cruzar al otro lado pero ¿Que sentido tendría eso?
Estaría igual de conscientemente desnuda pero a la luz.
Hay otro sitio.
Tengo que dejarme ir.
Arder en el Fuego.
Levanto los dedos y aferro a los que están dentro.
Estaba ya allí, solo que me hacia falta reconocerlo.
Entro tan fácilmente.
Asumo conmovida que esta es mi Canción.
Estar Ardiendo. O pudrirme.

Mientras yo yacía en la cama del apartamento de Anibal soñando, el destino de la Torre Perret y sus habitantes se reescribía con cambios. Gentes que conozco y a los que quería y con los que he hablado han muerto en su interior. En estos días se ha hablado mas de fallecimientos y entierros que de alegrías. Caterina, Liz, Paul han tenido una muerte horrible y lo que una vez fue nuestro hogar a día de hoy es mas un campo donde se atisba la batalla que una base para el hogar.
Anibal, Marion, Xavier, Eila, Charo, o Herr no creo que me lo quieran contar.
Ellos han sobrevivido pero lo que han vivido también.
Ahora la Torre es solo un sueño casi indeleble pero desvanecido para el resto de los mortales a resguardo de los intrusos y de nuestros propios desatinos.
Tenemos una nueva casa, pero esa historia tiene que ver con la luz.
Este aun no es el lugar apropiado.

domingo 1 de febrero de 2009

Los Sueños Amables (v): Piel

Se que por un intervalo de tiempo me negué a soñar.
Pero mi resolución no fue lo suficientemente fuerte.
Es peor, cuando la necesité la había gastado fútilmente.
Y la necesité con desesperación.

Vuelvo a soñar.

Me he quedado desnuda.
Esa es la alarma que me recorre, aunque difiera de todas las señales que la percepción que me envía desde todas las direcciones.
Hay pocos centímetros de mi piel que estén expuestos.
Piel y carne sobre mi cuerpo.
Piel y carne en mis labios, y en mi boca y mi garganta.
Piel y carne en mis otros orificios, oídos, nariz, culo y coño.
Piel y carne que no cuerpos. Que no rostros.
Que no personas. Piel y carne.
Piel y carne en pasajes de un libro de orgía de dedos, labios, pollas, cabellos, uñas, lenguas, otras orejas, puños, vulvas, dientes, manos, narices, anos... retando al placer y al dolor en solitario o en grupo, vistiendolos de gemidos y jadeos de mi voz o de la de desconocidos enfrascados en un labor de sumisión o dominio, indiferenciable entre el deseo y el tormento en el que el acto refiere solo al sexo mas desabrido pero que refuerza el contacto y sobre los roces se baraja la medida de la fuerza y del desamparo y la victoria marca la imposición y el poder. El poder sobre el miedo a la soledad.
Cuerpos abatidos, sudor, semen, sangre y flujos... Un ritual que pretendes que se repita perpetuemente, hasta que no haya piel que se me separe, que no me abrigue.
Estoy desnuda, me he quedado desnuda con mis deseos y miedos entrelazados expuestos al mundo.
Me he quedado desnuda, y sueño que ella lo sabe.
Su boca me mordisquea el lóbulo con sus dientecitos blancos y sisea y como si de la sombra se escindiera puedo contemplar su rostro rotando para enfrentar al mio, iluminado por la turbia iriscencia del calor que desprenden los cuerpos en continuo movimiento.
Su boca enfrenta a la mía y no desperdicia la oportunidad de juguetear con mi lengua, apretar quedamente mi labio, sonreír entre feliz, loca y tétrica.
Los ojos de María siempre me han parecido preciosos, y ahora fluyen hacia mi con la excitación de la demencia.
Me besa con una pasión insincera, pero que me gusta. Conoce mis clavijas. Me he quedado desnuda.
- No me había imaginado que tu Forma naciera así. Que tu Iniciación fuera así. - goza con cada palabra.
- María... - goteo las vocales con esmerada penuria y regocijo.
María Gichet, desnuda como nunca la he visto, me cierra las palabras metiéndome los dedos entre los labios.
- Goza. Busca tu nombre, Diosa de La Carne del Mundo. - cada suspiro es aleccionador - Yo soy tu ángel de la guarda. Te protejo de que flaquees de la senda de lo que has elegido.
Toma mis pechos. Estruja mis pezones. El néctar de mi maternidad brota y ella lo bebe. Los otros lo beben. Me muerden. Me gusta aunque me duele.
- Cada Dios escoje su forma.
Pellizca mi piel. Primero suavemente. La pellizca como si tanteara.
- Me cautiva tu vicio. La reposición de tu moralidad. La asunción de tus legados. - sube a mi cara otra vez. Chorrea leche entre sus labios. Brilla en un triste azul. El azul de los Divinos. De los Sobrehumanos. - se que codiciabas a Karel. Podemos compartirlo.
- No... - mascullo entre sus labios - Karel ama a María. No me ama a mi.
- Eso cambia - ronronea - Eso tu lo cambias. Le harás amarte. Te amaran, te tocaran, los poseeras. A todos. Por que podrás todo.
- No... - El deseo es ese, lo sé. Lo conozco. Pero no soy solo deseo. ¿Verdad?¿Verdad? - ¿No?
Ella sonríe traviesa. Me mira la muñeca izquierda. La pellizca. La piel se rasga. Ella la estira delicadamente despacio. Conscientemente derramando suplicio. Deliberadamente mostrándome la marca. El símbolo obsceno de la Kelifot de Gamjikot o ¿Es la Sefira y es Jesed?.
María me despelleja con la paciencia y maestría de la entomóloga que es. Los cuerpos que me envuelven, pedazos de piel y carne no me dejan librarme.
Ella ríe con excitacion. Como un niño que se alegra sin medida.
- Si. Si. Si. Nace, nace, nace, Diosa.
El pellejo se extiende entre sus manos de una pieza. Ha acabado con el brazo busca seguir con el resto. En la muñeca reverbera una incandescencia entre vapores.
La oscuridad se tiñe de rojo. Rojo fuego.
María prosigue por mi cuello.
Lo va a descubrir todo. Va a desnudar la carne.
La iriscencia es ardiente.
A María no la detiene, por que esta loca y tiene lo que quiere. A mi precipitándome entre sus dedos.
Pero a los demás los comienza a carbonizar. Los hace arder.
El fuego es un voraz devorador, que no acalla ni los gritos ni los estertores.
El fuego se extiende por todo.
Ya no hay piel que lo contenga.
Solo carne.
Carne de fuego.
Pero este fuego puede ser de dos clases.
Cuando el universo arde en llamas me quedo contemplándolo.
Discierno la naturaleza de mi Llama.
Es lo único que me queda que no es el vacío. Que no es mio.

María Gichet fue empujada. Intento convencerme de ello. Pero cada vez me parece menos grande la diferencia. Bajar por el propio pie o ser empujado. Si al final estas Maldito, que esperanza queda.
Ella viene a mi, al menos ya han sido tres veces. Me intenta convencer. Me habla de la verdad que nos queremos ocultar y de que nos proponemos no ser dioses cuando lo somos.
Ya no se cual es la verdad. Esta la parte de mi que se dice cada mañana que no soy esa que ella dice. Que lo que hice una vez puede ser revertido. Mi caída. Mi rechazo a los Dioses. Que lo que fueron son inicios. Tabulas rasas. Oportunidades para llegar a la espiral con Pola y desandar lo andado en su reverso. De entrar en el santuario de Siwa y con humildad reconocer que me equivoque y mostrar mi respeto. De comprometerme con los Poderes a proteger.
Cosas de las que una tarde de primavera ella misma me consiguió convencer.
Pero a veces me muestro mi otra cara. Atravesando el Fuego y contemplando mi envoltura. Tomando una decisión difícil en medio de la espesura. Dándole a los Malditos su Reina.
Me siento una Hija del Sol en constante Eclipse y creo que María lo sabe. Me tira. Me acerca al precipicio. O la escalera.
María vino aquella noche a la torre a por Asier. Lo entiendo. Y no creo que me equivoco cuando pienso que esta bien que Eugen le ganara la mano. Si hubiera tomado a Asier habría tomado a dos por uno. Otras veces lo he hecho. Ir detrás.
Maldita sea el conocimiento de que se que de allí no hubiera podido volver.
Y que hubiera ido.

Los Sueños Amables (iv): Angel

La miseria de un sueño constante es indecible. No os voy a hastiar. Imaginad solo que duró mucho y que aun lo recuerdo.
Puede que no soñara y que el campo todo negro que traigo en mi memoria sea la huella vacía del espacio entre sueños, pero si es así me inquieta la sensación de persistencia y de que cuando en mis ensoñaciones por decirlo del modo mas literal volvió a aparecer la luz pareciera cuantioso el tiempo de la añoranza.
Sueño con el sol. No es un sol triunfal y vigorizador, sino mas bien estrafalario y patético, pero aun así capaz de impresionar mis heridas córneas y retinas. Una bola celeste torpe y sucia de la que se desprenden sin pausa informes goterones de fuego líquido, que al golpear el suelo a su alrededor producen irritantes chasquidos de vapor. Una esfera imperfecta que si al principio puede engañar con el regio estoicismo del caminar que le sería propio, se va desenmascarando a ser tan errático como una cometa al irse aproximando, y dejando ver las huellas y marcas que mellan su superficie.
La mancha, que por delante se inscribe, va pasando por todos los estadios desde la indefinición a la certeza, a medida que la fuente de la luz se troca de astro a mero vomitorio de fuego.
Es un contorno no muy alto con apéndices mal colocados y que en la primera impresión confunde con la incongruencia de unos pasos inestables, para los que pareciera no estar acondicionado.
Sin embargo, la senda destartalada de sus movimientos de acercamiento provocan que lo que parece una esquina abierta es una cabeza llena de pelo, y que los voladizos romos de los costados oscuras alas quebradas en ángulos dispares, y que el conjunto que bajo la aureola de la lejanía dibuja un monstruo a poca distancia es un ángel que se bambolea destrozado por la determinación que le impele el llegar a donde yazgo.
Su cara roja y su dilatada nariz sufren por el esfuerzo pero no cejan en traer la luz hasta aquí.
Yue no esta bien, nada bien.
La rojez de su rostro es sangre derramada y aun goteante y las huellas en su siempre brillante cabello, mejilla y mandíbula son de hueso deformado. Todo el costado derecho se retuerce en multitud de fracturas y desgarros, de la que cuelgan la carne y los órganos. Pero no impresionan tanto como sus alas, rotas, inmensas, repletas de una negrura nocturna pero cálidas, capaces de aun cuando cae de rodillas a mi lado, aun como yo igualmente desecha , no nos invada el vértigo de la desesperación, por la razón de que bajo su mantos emplumados estamos a resguardo.
Con dificultad captura una de las llamas con la palma de su mano útil para que allí inmediatamente arda, esta vez pura, blanca y roja, real, a mitad de camino entre ella y yo.
El reflejo de sus ojos es el reflejo de su mirar en los mios.
Con dedos doblados y húmedos acaricia mis párpados, la piel de mi rostro y mi boca y no es una sensación completa de bienestar pero si un inicio.
- Yue - le puedo susurrar - ¿Que haces en mi sueño? ¿Que te ha pasado?
- Gabi, no te alteres, pero creo que estoy muerta.
- No - no puedo concretar si lo afirmo o solo lo deseo negar.
- Sshh. Estas cosas pasan - pronuncia dulce con su boca torcida y su acento liberado - Forman parte de mi que ocurran.
Sus dedos enjugan mis lágrimas y comienzan a recoger los rotos de mi piel y a ponerlos en su sitio. Los alisa.
- ¡Que desastre! Tienes todo tu ser abierto y desperdigado. Hasta lo que nadie mas que tu tiene permiso de ver. Tranquila cerraré los ojos.
Sus párpados la apoyan y su sonrisa me distrae de lo que realmente me decían sus ojos.
- Yue. No lo entiendo. Si estas muerta. ¿Por que estas aquí?
- Para hacer lo que hago siempre contigo - su habla va y viene mientras costosamente se desplaza alrededor recogiendo restos, recolocandolos en su sitio, tensando la envoltura que los cierra, tratando de que vuelvan a estar unidos. Lo hace a ciegas y con sacra devoción.
- Estoy para tratar de que estés bien.
La veo muerta y la veo mutilada, pero la veo resuelta y la veo completa y sin embargo no puedo reprimir mi lamento.
- Lo siento. Yo lo siento. - mi recuperada mano busca su mejilla pero no me alcanza la fuerza.
- Sshh. No te malgastes. Lo que yo puedo hacer no es mas que un diezmo de lo que tu debes poner de tu parte.
- ¿Que parte? Ya no puedo. El corazón de lo que me alimento esta perdido. Para siempre.
- No digas cosas que no sientes - se enfada.
- Pero si siento el vacío que me colma.
La mirada de su rostro me otea. Con cariño pero decisión, despega sus párpados y me enseña sus ojos. Lo que me comunica es una multiplicidad de matices en los que nunca me había concentrado, mas que brevemente, pero que en este momento reclaman toda la atención.
Fe, compasión, decisión, valentía, promesas, deber, fidelidad, principios y amor se vuelcan sobre mi tan intensamente como si fueran míos, como si por alguna razón me pertenecieran aun mas siendo ajenos. Soy de ellos responsable y mi responsabilidad no deja de crecer con el tiempo.
- Lo único que hay que sentir es cuando lo lamentas.
- Yue - suspiro - estas muerta por conocerme. ¿Como puedes ser tan comprensiva?
- No lo tergiverses ni lo vuelvas del revés hacia tu centro. Lo que soy no lo decidiste tu, ni lo que hice y hago, nace de conocerte.
La luz palpita sobre la cobertura del plumaje. No nos habíamos dado cuenta pero fenece muy lentamente.
- Toma esto, Gabi. He agotado el tiempo. Utilizalo bien. Sabes lo que es.
En mi palma pone el pequeño fuego. La llama de su Alma es un reflejo de mis ojos en los suyos en los que con otra luz se ve su mirada de nuevo.
La Flama se desgrana en pétalos surgidos sin pausa.
- Alimentalo o no. No se cual de los dos caminos nos llevara a volver a vernos.
Que bella es la llama y que familiar es su consuelo.
- Asier. Se han llevado a uno de los niños y es Asier.
El suelo a mi alrededor tiembla o quizás es mi descosido cuerpo el que se agita. La Emoción se escapa como un torbellino desbocado. La Emoción.
-Asier.
La piel de Yue se marchita adoptando por fin los tonos de lo cadavérico y su cuerpo pierde consistencia y masa. Plumas negras cae tornandose grises en sus descenso y blancas al tocar la tierra.
La mirada de mi amiga es de consternación, consciente de que esta pasando algo y es antes de tiempo.
Habla queda y lejanamente, como si se encontrara al otro lado de un cauce de un inmenso río. Sus manos aun me rozan. Tocan la palma que sujeta la rama. La sostienen. Pero el resto de partes de sus cuerpo son como ecos que se alargan arrastrados hacia la distancia.
- No Gabi.
No lo hagas.
No te precipites.
No pierdas lo que es importante.
Su voz no se condensa mas que con esfuerzo.
- Ya lo he perdido.- grito
El ángel que es un cuerpo que es Yue se estira imposiblemente, no por que ese sea el efecto esperado si no por que ella justamente lo esta impidiendo.
- No te equivoques.
El sol se comba hacia dentro como si la bola hubiera decidido buscar su interior, pero lo que siento es que lo que es dentro es fuera.
- No te pierdas.
Por la sombra de una duda.
No cedas lo que importa.
Por promesas inciertas.
Sus ojos relucen con la fuerza que esta haciendo.
Con la proeza de darme el mensaje.
- Nada es verdad hasta que es descubierto.
Empuja con todo su ser mi mano hacia mi pecho.
- Hasta yo estaba segura de que había muerto.
La oscuridad se cierra sobre el agujero de la luz con un golpe seco y yo que de alguna manera instintiva me había alzado caigo bruscamente sobre el polvo por el impulso.
Yue no existe y las costuras de mi cuerpo se reabren lentamente.
La oscuridad me vuelve alcanzar, por que el fuego ha desaparecido.
La palma que lo sostenía descansa sobre mi pecho, entre mis senos.
No se puede ni imaginar ni un atisbo de luz.
La oscuridad aprovecha para enfriar su recuerdo.
Empieza a retejer otro sueño.

¿Y Yue? ¿Que le sucedió a Yue?
Yue atravesó el techo de mi cuarto y se quedo empotrada allí. Yue pendió inerme en la talla tras un único golpe de Eugen, y cada segundo se fue acercando a la muerte. Yue trato de arrebatarle de las manos al propio Diablo lo que acababa de robar. Lo intento.
Que sobreviviera fue una cuestión de la suerte y los milagros. No voy a dejar de agradecer estos portentos.
Darle las gracias a ella es por descontado, mas que un deber. Forma parte de lo que alimentar. Todo el resto del que empiezo a poner mi parte. Noventa y mas de ciento.

domingo 25 de enero de 2009

Los Sueños Amables (iii): Corazon

El sueño de la caída se solapa con el sueño de yacer desmadejada en el suelo rugoso. Me cierne la oscuridad mas tramposa por que, aunque yo no pueda ver a través de ella, tengo la certeza de que ella si me ve, y me observa. Entonces comprendo que lleva largo tiempo respirandome encima y que las presiones que sentía sobre el centro de mi espalda y mis piernas son debidas a ella.
Me planta sus cinco garras sobre la cabeza, echándomela hacia atrás sin escrúpulos ni contemplaciones. Mi cabello resbala dolorosamente entre sus dedos y mi cuerpo se comba antinaturalmente como lo haría el de un pelele.
Es mi dueña por derecho de conquista obtenido en pactos de sangre y fuego.
Una ley tan vieja, que ni mi edad ni mi poder, me da derecho a objetar.
No me puedo resistir, ni para evitar que me grite al oído.
- Te di una simple oportunidad, falsa bruja, y como me temí fallaste.
Me presiona en la nuca con las garras. Me clava sus uñas como cuchillas en la carne, en los parpados y los ojos. Ya no puedo mirar.
- Ahora cumpliré la promesa que te hice.
Siento la luz de la luna nueva ausente y el rumor de la corteza del roble que musita arañado por la leve brisa. Esto es Chartres, el prado junto a la granja. La noche en que todos los astros se alinean en mi funesto dibujo.
Eriltes me alza del suelo por la cabeza lo cual sueño vividamente doloroso.
Esta a mi espalda y por ahi me penetra su otra zarpa con poderío, destrozandome la columna y reventándome el pecho.
Jirones de mi salpican el árbol de la vitalidad mancillandolo con mi inmundicia.
Los dolores tienen diferente intensidades y diferentes fuentes y diferentes reacciones.
No hago mas que sentir la mano de ella rebuscando en mi con todo el suplicio que ello implica y se que no puedo hacer nada por que esa fue mi decisión ante la Madre.
Ese tormento se muestra en toda su plenitud y gracia junto con las huellas de la caída.
Pero ningún dolor se compara con el dolor de la perdida que se agiganta a medida que Eriltes busca y no encuentra.
Ella me arroja en medio de mi propio charco de sangre para tenerme de frente y bufa y maldice. Sus manos al principio expertas, se aceleran enajenadas y pierden el control. Se sacude inmersa en la frustacion de tal modo que arremete con furia con partes de mi sagradas del espíritu que no debería tocar, jugandose el reproche de las fuerzas eternas.
Y sin embargo no siento ni regocijo ni fiebre por justa venganza con ello, por que el mismo abandono desesperado que ella experimenta al no encontrar mi corazón se enseñorea de mi sueño y lo colma hasta saturarlo.
Por que aun ciega puedo distinguir que origen implica la falta de mi fracción mas preciada.
La Gran Bruja, no ceja de desgarrar y tirar tratando infructuosamente de comprobar si es una treta y lo que es suyo aparezca mientras yo rezo para que no sea verdad, para que lo encuentre, para que no sea cierto lo que vemos.
Pero ella sabe tanto como yo que no se pueden cambiar los hechos.
Cuando pasan las horas se agota y me mira y puedo percibir en mi piel su ira y su miedo.
La garra de su indice se posa sobre mi frente se clava pero duda. Solo deja una pequeña marca.
- No conozco como vivirás con esto, pero para tu desgracia, vivirás.
Se levanta y me deja allí tirada, solo para detenernese un instante en el que siento que le perturba la mirada al Árbol.
El sueño no se deshace, y sigo despanzurrada en la noche sin luna de oscuridad mas negra junto a las raíces del mundo que se alza hacia el mañana, con mi vida abierta y expuesta a mi alrededor, sintiendo la agonía rampante de únicamente no sabes que tragedia inminente te ha podido arrancar de cuajo el corazón.

Mientras sobre la azotea de la Torre Charo reemprende la contienda ancestral y epica que la enfrenta a su vieja enemiga Eriltes y como veces incontables antes, sucumbe a la derrota que no a la muerte.
Regresa transfigurada por la senda de los ángeles que guarda a Karel y al retoño que Pola trenzo y que ahora reside tras la puertas que protege Elize, su Fravarti.
Regresa para confirmar la proximidad de la ultima batalla.
Quizás ese fue el hecho que perturba a Eriltes.

Los Sueños Amables (ii): Locura

Las cortinas de vapor del ensueño son descorridas con delicadeza por unos dedos que no son los míos y contemplo mis manos frenéticas que se afanan buscando.
He abierto cajones y los he desparramado, desvencijado armarios, desvalijado rincones, y desmontado habitaciones.
En esta casa hay muchas habitaciones. Mas de las que encontrarías contando.
Sé esto por que conozco mi casa. Yo la elegí así. Se la pedí con el empeño de todas mis artes.
Ahora en la casa de mis sueños, que mi amante me regalo, no puedo encontrar lo que he perdido y me saca de quicio y maldigo. Me perturba lo importante que es y saberlo y no poder siquiera recordar lo que es.
Me tropiezo con mi rostro en el espejo y es una estampa que no me sorprende. Mis cabellos apuntan desgreñados y sucios en todas las direcciones y mis ojos, quizás mas claros que de costumbre, me reflejan las pocas trazas de cordura disponibles detrás.
La luz agridulce de Londres se filtra entre los lienzos de los señoriales ventanales, y reluce mortecina sobre unas ropas que deben ser nuevas, supongo por que no las reconozco. Da lo mismo. Quizás intento probar otra cosa. No paro de cambiar. ¿Por que tener que reconocer lo que ves?. Vale, hoy matrona pastoral. ¿Mañana que quizás? ¿Coqueta colegiala?. Si, mas puta.
Me cabreo y no sé por que y es solo un segundo en el que fijo mi atención en el fondo de mis ojos, que el espejo se quiebra y estalla aburridamente en pedazos que no me importa si me alcanzan.
Golpeo las cosas desperdigadas por el suelo, por que dejar fluir la furia ha sido siempre excitante y catártico. No paro por mucho que me duelan los puñetazos y puntapiés. Los huesos se rompen, bien. Da igual. Puedo arreglarlos. Igual puedo arreglarlos. Si quiero.
Cuando intento derribar mi sillón es cuando se hace patente que esta.
Él lo coge en la caída y cuida que no se estrelle contra el suelo.
Nunca le ha gustado ver caer las cosas. Sobretodo las que le gustan.
- No deberías hacerlos así. A tonta y a locas. No hace mas que romper. Sin mirar. Luego siempre te arrepientes - señala con un tamborileo de sus dedos el mueble, tapizado en piel color vino añejo, grande y acogedor, capaz de resistir los embates de nuestros escarceos amorosos - Me dijiste que seria por siempre tu favorito.
Esta tan hermoso como la ultima vez que lo vi ¿Que fue? ¿Esta mañana, al amanecer?
No parece mas tiempo. Un tiempo en el que sus profundos ojos claros no han cambiado pero en que los míos ya no lo ven igual.
Su mirada tiene una intensidad que me derretía y me permitía amasar el deseo de su cabello lacio entre mis dedos, sus labios abiertos en mi boca y en mi entrepierna y la particularidad del olor diferenciado de cada contorno de su rostro y, lo que para mi no es promesa, de bajo la camiseta y los pantalones. Ese rostro que no se puede encontrar mas que en pocos mortales y no pocos dioses en privado codician.
Pero algo no esta en orden y mucho tiene que ver con lo que no encuentro. Rompe todo el hechizo.
- Evel - le digo con mi tono de voz preocupado tan poco frecuente - no puedo encontrarlo.
Mi cabeza no puede dejar de agitarse ansiosa hacia todas partes incontrolada si que pueda pensar el motivo.
- Mi querida Gabi - susurra con verdadera ternura mientras deja con delicadeza nuestro sillón en su lugar.
- No puedo, Evel. No puedo puedo encontrarlo - me sorprendo sonando desesperada.
- Para, Gabi, no te esfuerces. No esta aquí. Él se lo ha llevado. Lo has perdido.
Lo miro sin comprender. No tiene sentido lo que dice. Pero lo dice muy serio y eso me vuelve loca.
Por un momento tengo ganas de arañar esa belleza pero me detiene que sé que eso no me ayudara a encontrar lo que busco entre su piel bajo mis uñas.
Me agacho y remuevo todo a mi alcance, lanzo mi mirada en todas las direcciones.
- No. No esta perdido. Este lugar tiene muchos rincones. Lo sé por que yo misma no los he visto. Muchos. Solo hay que seguir buscando. Si no sigo buscando me va ha volver loca.
Me tiro de los pelos otra vez. Esa es la razón de mi desgreñamiento.
El se agacha junto a mi. Su cara esta taciturna, como cuando tienes una información que sabes dolorosa, pero no hay mas remedio que decirla en voz alta, y decirla delante de a quien corresponde.
Esa es la cara que ya he visto una vez, cuando aquella noche de agosto, me contó lo que es.
- Gabrielle, no. Déjalo, despierta. Deja de andar sonámbula. Coge la locura, es tu naturaleza, y vuelvela a poner en tu interior. Sabes lo que hace y que no causa daño.
Su voz. Su voz es como amor colgado de una silaba tras otra y es amor abierto en canal y con todas sus entrañas expuestas al viento. Es real como las agujas y la saliva en un vaso, que bebes y te recorre la garganta. Ahora lo tengo en la garganta.
Siento la nausea de giro loco que no se detiene y te tira del tiovivo una y otra vez y no quieres dejar de probar y de las estampas inexistentes para los demás que te acompañan allá donde vas, por que son parte de ti y tu les das sentido, y de la dulce mano de la irrealidad, en el que las cosas no ocurren si no quieres que lo hagan y te arroba con extrañas nanas.
Siento la verdad de aquella madrugada en nuestra cama, a dos puertas de aquí, expandiéndose con tanta violencia de dentro hacia afuera que mi piel no la contiene y se agrieta.
Siento el instante en que sentí el saber que debía volver a estar cuerda. En que me di cuenta, por que él no nunca mas me lo oculto, lo que había dejado estar dentro de mi. Con todo mi amor posible. La medida del alcance de la locura.
- No, Evel. Vete. Márchate. Lo único que tu hiciste fue alimentarte de mi locura y de tu fascinación por lo que yo era, mientras mi desequilibrado espíritu sin duda ni traba, te amaba.
No puedo mirarlo. No puedo mirarlo. Mis brazos se cruzan sobre el pecho con los puños cerrados a la altura de mis hombros.
No pude entonces. No puedo ahora.
- Pero, Gabi. Mira a tu alrededor. Tu ves los terribles sinos a los que te has llevado. Todos esos destinos infaustos te acechan.
Me ha intentado tocar. Le he quitado la idea con mis dientes. Ha sido demasiado rápido. Pero lo entiende.
- Déjame, Evel. Déjame, debo seguir buscando.
- Gabi. - suplica, suplica - Sabes que conmigo es el único sitio donde sobrevivirá tu libre albedrío y tu voluntad sera solo tuya. Sabes que conmigo estarás protegida.
Ralentiza las palabras. Evoca.
- Sabes que conmigo seras tu misma. Seras tu de verdad. ¿No te sentías mejor? ¿No te sentías a salvo? ¿No es cierto que no sentías dolor?
- Vete. Por favor, vete.
- Solo tienes que reconocer la verdadera demencia. Ese empeño que no he conocido en nadie mas. Eres única. Una loca que se esfuerza hasta el limite en la locura de su convicción de que esta cuerda.
Crees poseer la llave de la cordura y convencer a los que te rodean. Pero solo rascas la superficie...
Su dedo cabalga por el dorso de mi mano a un solo milímetro. El máximo contacto que le puedo dar.
- Si la rasco, Evel, no habrá perdida, todo se podrá cambiar sin necesidad de cambios. Manejare mi realidad a mi antojo.
Le veo sin mirar. Le veo bajo el amanecer. Le veo terriblemente.
- Seré amante de demonios.
Me susurra con toda la pasión e intimidad.
- De un solo demonio.
No puedo mas. Le digo a la cara la verdad.
- Evel, dará igual. En la locura tampoco hay sosiego.
Eso lo noto también yo. Sueño toda la amargura que implica.
La rotura que supone.
- Yo, lo siento - esta sinceramente apesadumbrado - He llegado hasta donde podía. Pero no puedo acercarme mas a ti.
Un sentido suspiro inunda la sala.
- A Él no le gusta que intente recuperar lo nuestro. No le gusta perder.
- No hubo nunca un lo nuestro, Evel.
La pena se filtra como un artificio pero no puedo dejar de pensar que es real. Es como un acorde culmen en la representación de un drama.
- No te engañes, Amor. Yo pelearía por ti, aun con Él. Pero solo si hubiera una certeza, fiel y sincera, de volver a saborear tus labios de nuevo.
- Tu no puedes amar.
- No. Pero lo intento.
- Diosa. No, Evel. Vete.
- Entonces. Es un Adiós.

Las cortinas ya no están. Es otro sueño que cae como la sombra sobre mis hombros y me cubre por completo. Creo ver a Eugen por un segundo, pero quizás es solo un sueño dentro del sueño.
Después solo sueño con un suelo cuando al caer lo golpeo.