sábado 31 de octubre de 2009

Samhain

"La noche se acerca, es dia Todos los Santos y estamos en el Monte de las Animas."
El Monte de la Animas. G.A. Becquer
(pronto...)

domingo 4 de octubre de 2009

Las Metamorfosis (x): Los Misterios / Las Transformaciones

Abro los ojos.
La oscuridad crece sobre un poso de luz mortecina. Rayos de una tarde de verano.
Uhm...No esperaba esta bienvenida.

Manchas. Coloridas. Conocidas. Familiares a través de la fina rendija de mis parpados.
Coinciden con el desborde de preguntas que se abren en mi con mi lento parpadeo.
Son un ejercito numeroso. Ques enunciados desordenadamente en un variopinto conjunto alzándose.

Un, '¿Que lugar es este?' enlaza con el '¿Que ha ocurrido?' y se desliza cuesta abajo junto a '¿Que les ha pasado a los demas y donde estan?' en búsqueda de la mayor probabilidad de respuesta de un simple y descarnado '¿Que?'

La colcha que palpo es mi mullida y preferida. Los contornos y olores se desbrozan en mis sentidos son los del interior de mi cuarto y el exterior de nuestra casa. Es como si hubiera retrocedido dos mañanas. Nada mas.

Por un largo suspiro pierdo toda la coherencia y el aplomo de mi razón. Hasta que me doy cuenta que aunque no pueda entender nada si puedo pensar. Y también alborozarme de escuchar mi patente respiración.
Se aleja el panico lo que se hace raro al considerar que estoy viva o al menos me lo parece. Un montón de ideas de lo que es este instante, están presentes por ahí detrás pero gracias a Hecate difusamente. Buena soy dada a imaginar pero solo falta que de rienda suelta a mis delirios y descentrarme.

Mejor un caos coherente.
Los recuerdos aletean confusos. Bueno. No todos. Es por el instinto.
Con leve indecisión me atrevo a tocar mi cuello.
Sigue estando ahí. Se prolonga hasta mas arriba. Se confirma que continua con un rostro que sigue en una cabeza vehemente unida al cuerpo.
Esta tibio. Suave. Carnoso.
Lo que no es un alivio pero tampoco una desgracia.

Es ahora cuando me incorporo sobre los codos con el corazón palpitando.
Por supuesto que me recorre la alegría pero lo que me embarga es mas bien impresión abstraída de intriga.

La cabeza, parece mas consciente de su afortunado estado, prefiere aprovechare y no me para de darme vueltas rebosante de un interminable alboroto de inquisiciones e visiones.

Es delirante, por que me cuesta lo que tardo en ponerme en pie, dejar de sentirme como mi propia espectadora y que mi boca se abra y grite nombres comprendiendo que aquí, en este cuarto, no están sus representantes.

Medio aturdida me reuno en mi y los busco mas allá de la puerta olvidando las otras posibilidades que en algún fugaz instante haya podido imaginar.

¿¡Marion!? ¿¡Pola!? ¿¡Anibal!? ¿¡Xavier!? ¿¡Charo!?

Mi voz se encuentra con las suyas respondiéndonos mutuamente y aparecen de sus habitaciones. Están Bien, pero me cuesta decidir si ilesos.

Quizás por ello solo la duda expira.
Los misterios se quedan como residentes.

El cuello.
Me he vuelto a tocar el cuello en una pausa del reencuentro.
Lo he visto en un espejo y esta intacto y solo enrojecido por tanto frenetico manoseo.
Pero no es un sueño. Conservo el instante del golpe.
Tanta experiencia con las diferencias entre una realidad y otra me lo niega sin apenas esforzarme.
Ha sido real como el respirar de este momento. Sencillamente. Ha sido.

Algunos de los pocos sutiles cambios lo reafirman al contemplarlos.

La mano de Anibal, la buena, que no tuvo que cercenar Pola y que intento interponer en el camino del Hacha ya no es como era. El Onomasticon al completo la cubre desde la linea del corte hasta la punta de los dedos.
Tambien esta Marion, de lo que no me puedo ni siquiera a mi transmitir lo inmenso del jubilo que produce.
Aqui estamos. Pola, Anibal, Charo, y hasta Herr anda por ahi e incluso Pascal y Yue y la gente del túmulo cogen el teléfono.

Sinceramente, hay una extraña presencia en la ausencia de Xavier y esta marca un empecinado contrapunto. Pero también de corazón, no suena como un desacorde si no una armonia distinta.
Un conjunto de voces que que coge forma a medida que nos contamos lo vivido, a encontronazos como pisotones, en una urdimbre no del todo visible pero patentes mas alla de los ojos.

Marion no es la misma. No sabría decir por que lo digo. Tampoco Pola. Incluso Anibal. Charo parece muy lejos de cambiar pero ha habido cambios.

No establezco si las transformaciones están en ellos o en mi. Y los recuerdos no ayudan.
Los sentimientos no son a veces como los tienes si no como te los cuentan. Tus testigos.
Les cuesta decírmelo, preocupados con cariño de los efectos, pero con una voz y con otra nos narran lo que mi vida no contemplara.

Me impresiona el descubrir el destino de Pola unos segundos después de que a mi me alcanzara. No estaría bien dicho que lo compartimos. Compartimos el gesto. No la ventura. ¿O es la aventura?. Lo que necesito invitación y un día de ardua reflexión en mi en él se decanto en el momento preciso en el que su pensamiento lucido que se declaro en franqueza con el mismo.
Pola no es afortunado por tener la sonrisa del azar de cara.

Miro su cuello tan incólume como el mio. Nos hacen imaginarlo, con palabras, cercenado.
Imaginarnos a los dos desmadejados sobre aquella arena. Muertos o en un aspecto diferente.
De los acontecimientos no me sorprende que Charo esquivara el Filo y fugazmente me preocupa el si sabe el porque.

Pero no son preguntas razonables, con garra para atrapar mi atención completa. Cohíbe tanto misterio el que se destaque una sola respuesta. Aunque sea pequeña.
Pero alumbran otras cosas que no son pensamientos en si.
No es que de ayer a hoy esta bruja haya encontrado la antorcha que arroje luz sobre la oscuridad. Agarro algo que parece una tea cuyo misterio esta en la trascendencia de si esta o no encendida tal y como siempre se imagina o si lo que arroja es una emisión distinta a la luz y opuesta a la oscuridad.

Eugen recogió a alguien de mi, para encerrarlo en una de esas joyas que recuerdo sentir como cárceles.
¿A quien?
La contestación ofrecida por todos mis sentidos me dice que a mi pero os juro que hay una punzada de serenidad muy bien fijada en mis adentros que dice que no.
Desprecia al resto de formas de saberlo y expresarlo pero se impone.
¿Por que es la verdad? No lo sé. ¿Por que me pertenece el saberlo? No lo sé.
¿Por que... quizás?¿Quizás por que traspasada la encrucijada no se te oculta el camino que elegiste? No lo sé. Con pensamientos no logro conformarlo.

Pelele danzarín por un instante, Eugen estuvo allí, por que... por que vino conmigo en el nexo que compartimos. Es mas que nuestra sombra.
Su contienda con nosotros es cruda, pero tiene algo de honesta, al no dejar que la olvides nunca.
A quien porta ahora junto al Betilo lo desconozco. Se desdibuja al volver a mirar el techo ya completamente nocturno de mi cuarto. No se ira pero pertenece al otro camino.

Preguntas y dudas. Pululan por las esquinas en la afueras del marco negro en el que me concentro y se nublan como en la duermevela. De haber solo hay una respuesta.

Tiñe mi respiración la sensación de vida.
Tacto de nuevo del cubrecama en la yema de los dedos igual al de ayer o al día de antes.
Aromas y sonidos estivales de mas allá de la ventana. Voces familiares. La noche de París
Las Transformaciones deberían dejar huella, me grita la lógica desesperada por convencerme, pero como explicarle a lo que no tiene el idioma la olvidada sensación de la infancia de que en la Viva Realidad las cosas van y suceden. Sin mas. Cambias.
Sin explicación. Ni pistas ni avisos. Ni cadáveres.

Trago saliva y me muerdo el labio inmersa en la mezcla del desconcierto y la alegría.
Antes de venir a tumbarme he escuchado la voz de mis hijos.
He deseado las buenas noches a Marion, Pola, Anibal y Charo.
He pensado feliz completamente en una boda.
He hecho las mismas cosas que normalmente hago.
Parezco la misma, por fuera y por dentro.

Y sin embargo, esta la sensación de poder, si quisiera, mirar atrás y ver una diferencia.
Me habla el misterio. Cambio. Como el que corretea por la ciudad. Del que te dejaba ver lo que hay detrás. Por delante de la lógica y la razón me besa y lo paladeo. Vuelvo.
Como cruzada la barrera del espejo.
Para ver lo que no se puede ver.(1)

Vuelvo, lo evoco y lo padezco con el turbio respeto de los limites en verdad franqueados
Pero no llena del todo. De casi todo.

Asi es como es.
Casi, casi, casi. Siempre es casi.
Simplemente por que para alcanzar otro misterio, hay que dejar un misterio siempre.

(1) Casi cruzo la barrera, Enrique Lihn y quien me lo descubrió Arkhane Starfall

domingo 20 de septiembre de 2009

Las Metamorfosis (ix): La Sangre / El Filo / La Sangre

Cegada por la luz al final se me impone un trueno que ruge sobre el pequeño mundo al completo que nos encierra a los cuatro. Sin embargo no es un rumor de fuera. Late con fiereza sobre mis venas con sumo estrépito invasor. Converge en la boca de mis oídos y convierte el haber sido entregados, hace un instante, bajo las calientes aureolas de los focos de la representación, en apenas una minucia.

Posee el vago aspecto de una respiración falta de labios o de aire.
Aun así es intensa como para ocuparlo casi todo.

El perturbador hecho de que apenas veo a mis amigos: Charo, Pola, y Anibal bajo el duro peso de esta luz pegajosa boquea, bajo el palpito, como el pez fuera del agua agoniza improbamente pero es solo si se le junta con el trance de que me es imposible encontrar a Marión en ese mundo fuera de la pista perteneciente al publico expectante, que se torna en una sensación que se niega a extinguirse.

Y sin embargo quiero con todas mis fuerzas que no este ahí.

¡Por la Diosa que la saquen de aquí y no se lleve esto a su memoria! ¡Diosa ella ya ha tenido su parte! ¡Librala de mas!
¡Diosa que se los lleven a casa a todos sanos y salvos y no rotos!

Apenas puedo pensar inmovilizada por algún tipo de magia pero lo que me enmudece boca y mente esta en mi pecho.
Los ruegos son vagos gritos de silencio en entre los huecos.
Apenas puedo pensar ni en las pequeñas cosas importantes de lo inmediato.

La Sangre roza algo mas que mis venas reverberando.

Mis ojos miran. Pasan y repasan de uno a otro y no se lo que me acude a la cabeza. Es todo ruido.

Creo que quiero empujarles. Entre los golpes de címbalo entre mis sienes y sobre el estomago deseo sacarlos de los círculos pero no sabría ni por donde empezar.
Mis pies son raíces y las manos gelatina que cimbrea. Mi espíritu vacila.

Nuestras jaulas de luz son cinco y en el quinto ovalo aparece Onire.
Su brazo completado por su magnifico Labris. La luz lo saluda con trazos lechosos.
Nos lo enseña en casi su máximo esplendor.

La Sangre cabriola dentro de mi de frenesí desbocado y por fin atrapa al resto de sonidos.
Tiene toda mi atención y su atención es esa.
El Trueno antecede al Relámpago. Aquí. Ahí. Es lo mismo.
Ya esta. Lo siento. Es Esto. Ese Filo. El Filo.

Onire enarbola el Hacha con la que una vez enfrento a Eugen triunfante sin lucha.
Las fechas cambian y hoy esta alimentada de Diferencia.
El Filo. Nunca. Es. Lo Mismo.
La Savia del Mundo brama por que los labios de la Hoja se abren para comenzar su parlamento de Transformación.

Onire lo mueve. Onire nos lo lanza.

Camina su vuelo con huellas de danza invocada y mi imaginación o la realidad me convencen que los compases que escucha y sigue son iguales a mis latidos.

Primero atraviesa a Anibal como siempre intentando detener lo inevitable. Sangra. Eso lo veo. Después...

No miro ya el Filo después. Solo a él, Anibal, sacudido por un instante. Cualquiera de nosotros hubiera podido ser. Solo habría cambiado el nombre en mis labios y la flecha de mi gesto, el esfuerzo de mis manos.

Me alcanza con un sesgo certero de parte a parte del cuello. Por un centelleo le precede el mas sustancial silencio.
Mis labios se congelan con su nombre en un eco de voz carmesí de desvelo que es todo y lo ultimo.

La erupción del estallido y la derrama del magma primigenio lo borra todo muy, muy rápido.
La Sangre que fluye y se disemina por doquier.

Sangro.

¿Pero por que ahora?

¡Maldita Sea!

Trato de taponar el reguero apretando las piernas pero sigue fluyendo.

¡Maldita Sea!¡Maldita, Maldita, Maldita!


Me muerdo el labio. No puedo mirar al frente y si solo abajo.
La falda se esta tiñendo con un extraño halo oscuro.

¿Por que ahora?¿Que hago?


Alguna de las otras chicas ya lo han pasado y dicen, por que se lo han oído a sus madres y sus hermanas mayores, que esta es la macula del castigo por el pecado de Eva que llevamos todas.

¿Y por los pecados propios?¿Si por el mal lejano sangramos que pasa con el cotidiano?

Mi amiga Magdalena me dijo que es la forma natural del cuerpo para prepararte. Para que el cuerpo pueda recibir la semilla varonil y crezcan los niños. Es la marca de las madres.

¡Yo no quiero esto, sea castigo o preparación!
¡No ahora!¡Maldita sea, no aquí, en medio de Latín!
¡Maldita!
¡Maldita! ¡Maldita Sea!
Solo quiero que pare.
¿Por que ninguna me ha dicho lo que hay que hacer?

¡Que pare de mancharme el uniforme y se desvanezca!
¡Que no lo vea Sor Angustias!

Bajo la mano disimuladamente y la pongo en la entrepierna.
No ha parado. Cada vez esta mas roja y esta mas caliente. Me mancha los dedos. Sudo. Tiemblo.

¿Y si me muero por los pecados de Eva?
¿Me puedo desangrar hasta que no quede una gota de sangre en el cuerpo por eso e ir al infierno?

No para. La mano. El puño en la tela. Me hago daño y no sirve de nada.
Debo tragármelo. Tragarme mas vergüenza de la que creía poder acumular. Necesito pedir ayuda, aunque sea en este lugar odioso lleno de extraños que me desprecian.
No puedo dejar de llorar de miedo y humillación pero levanto la otra mano en medio de la clase.

- ¿Si señorita, Unzaga?
- ¿Sor Angustias? ¿Yo...? - algunas de las otras ya se ríen.
- ¿Si? - su mirada es como un nudo. Me voy a morir.
- Sor Angustias. Esto sangrando. Por abajo - las risillas son crueles sobre todo al darse cuenta de las lágrimas - Me estoy manchando.
- ¿Y eso es motivo para la interrupción niña? ¿No te dijo tu madre lo que debías hacer?

La mano en alto tiembla muy poco, pero casi me muerdo la lengua de furia.
Mi madre esta muerta. Ella lo sabe. La mate al nacer. Todos me lo recuerdan.
Padre. Los Jesuitas. Las monjas. Las otras chicas.
No les gusto. No sé por que. Y tampoco por que son crueles.
Quizás es mi castigo como el de Eva esa marca.
Pero si es así de su crueldad no nace el arrepentimiento si no cada vez mas furia.
Me cuesta mucha agonía seguir la senda de Job. Pero lo intento.
No bajo la mano ni me tiembla la voz.
La miro fugazmente a los ojos.

- No Sor Angustias. No lo se. - soy humilde y trago sapos.
- Esta bien. Primero ve a limpiarte. - Señala la puerta del aula con el dedo y luego fulmina con un leve gesto de cejas a Magdalena - Que nadie es mueva. Puede ir sola. No se va a morir y a vosotras os quedan dos declinaciones.
- Vete. Límpiate ese desastre - señala el derrame de chorreones que es patente al levantarme con las manos en el bajo vientre - En cuanto termine la clase iré a verte al cuarto de baño.

Salgo andando tambaleante.
Sudo. Me duele. No sabia que Duele.

¿Por que duele tanto? ¿Por que duele todo?

El cuarto de aseos esta desierto y hiede lejía fuerte.
Estoy mareada. No paro de sudar.
Me duele mas y mas. Desde abajo. Sube.
Me entran arcadas. La sangre no para de fluir.
Aplico una de las toallas borrando en escarlata el escudo escolar.

¡No para, por Dios! ¿Por que no para?

No puedo detenerlo y empeora por que empiezo a vomitar.
La sangre salta danzarina por todas partes. Por la taza y por el suelo cuando del susto me tiro para atrás.

¡Joder!¡Estoy sangrando por dentro!
¡No solo por dentro!¡Por las uñas, los ojos, la nariz, las orejas, la piel!

El espejo me devuelve el tormento mas horroroso de miedo y pavor antes de que me desplome.

Cuando me despejo me veo desde seis pies del suelo lo que ya seria raro si no fuera por que me es mas insólito verme en allí tirada, recuperándome vertiginosamente.
La que soy yo pero no estoy en ella se levanta sana como una manzana y muy sucia.
Mientras me marcho lo arregla y limpia todo con una habilidad y presteza que nunca he poseído y se marcha sin mirar nunca atrás.

El cuarto de baño de Loyola se desvanece cuando recupero la vertical.

Parezco tan pequeña en este sitio tan inmenso que no puedo reconocer.
Al fondo hay una luz muy intensa, como si fuera gruesa y vieja y tuviera dedos, brazos y regazo cálidos y sé que es allí donde tengo que ir.

Pero alguien me toma las manos. Por cada lado una.
Son unos tipos bien extraños por que parecen celestiales como ángeles pero no como los de la capilla de los Santos. Tienen bigotes y barba y uno parece un mosquetero de las novelas que leemos a escondidas en el fumadero.
Si, es como mi Athos. Noble y valiente. Algo apesadumbrado pero guapo. Mi favorito.
Son guapos. Y ángeles. Seguro.
Por que si he pasado lo que ha pasado estoy muerta ¿No?. Y no sera raro que a los muertos los recojan los ángeles.
Y son muy guapos para ser demonios.

Los demonios son horribles todos los saben, ¿Verdad?


No decididamente son Ángeles. Mis Ángeles.
Bueno puedo estar segura pero mejor es preguntar.
Muy cortésmente. Por supuesto. Por si acaso.

- ¿Disculpa?¿Estoy..., estoy muerta?
- No, no lo estas. No te preocupes. - contesta el mas joven mirándome fijamente. Creo que con cariño.
¡Caramba, que joven!
¡Repampanos! Este debe ser mi Ángel.
Mi Ángel de la Guarda, ahora que lo pienso.
No se por que me es mas familiar. El otro parece mas serio.

- Vale.

Asiento con fuerza y los miro antes de ir al frente.
No es que me conforme es que confío.
Me tienen de la mano y me siento genial.
No hay mueca de dolor si no sonrisa en mi alma.
puedo ir tranquila allá a donde voy.
¿Que puede pasar?
Bueno...
Quizás...
Que me empiece a ruborizar.
Pero eso no es malo.
Es lo que me pasa siempre.

domingo 6 de septiembre de 2009

Las Metamorfosis (viii): Mi Onire / Las Manos

Mi Onire. Nuestra Onire.

Nunca ha sido significado de posesión si no de relación.

Para Charo es su nieta, como para Jeriko su hija y para Pola la conformación en este mundo del eje, el Alma del Mundo.

Onire nunca ha sido el apelativo con el que definir lo que crecía en la Torre si no, el nombre de esa amiga que crece junto a ti al mismo tiempo en el que tu también creces.

Mi pecado, si así se le puede llamar a mi falta de perspectiva, es humanizarla demasiado para la certeza evidente de su naturaleza diferente, pero es un pecado nacido en la medida del mundo tomada bajo esa lente de mi misma con la que he construido siempre mis percepciones y crea la visión distorsionada que tapa los hechos.

El ser una neurótica neófita se ha me dado siempre muy bien, tanto como cuando empezaba a hablarle a las paredes que ya conocía despiertas como, en el continuo grado de crecimiento del contacto cuando se presento ante nosotros con sus formas de niña.
Sin embargo lo que empieza como un juego de mi carácter, se ha ido transformando o tiznando de una responsabilidad firme mezclada con un cariño sincero, hasta acabar por completo con la frivolidad y hacer de sus sensaciones mis sensaciones con muy poco esfuerzo.

Hacerlas mías que no entenderlas.

Es Pola el que de una manera sutil ha ido filtrando en su ser el conocimiento labrado de Onire. Desde su viaje iniciático a miles de kilómetros de ella en el Himalaya, hasta ahora que no necesita estar junto a ella para tener lo que significa dentro.

Esta claro que no las entiendo, pero sentirlas...

Las siento, aunque no constantemente, pues la empatía junto con el amor sincero es de esas cuentas pendientes en las que aun me intento imaginar hasta que sean realidad.

Queda menos de una hora para la medianoche y aquí me encuentro en la antesala de una ceremonia y representación de actores y espectadores cuyos papeles creo se van a confundir, contemplando como nuestra niña se acerca de la mano de un hombre de aspecto familiar con pasos calmados.

Viste como la recuerdo, con sus trenzas y atuendo de india bronco, aunque parece mas joven que la ultima vez que yo la vi.

Como decirlo, esta distinta aunque siga sacando a flote las sensaciones de tantos momentos de las que hemos sido participes. Es distinta por que a mi ser le recuerda a una criatura libre, que ha abandonado la matriz que le dio vida y que se dispone a conformar la suya propia en la bendición del recién nacido albedrío.

Saber que no estará sola en su viaje y que eso es lo que quiere es lo que en este momento me preocupa y es lo que conduce mis pocas palabras.

Le pregunto por su bienestar. Por las emociones y los sentimientos que le abordan, siendo consciente de que están bautizados en que no es una persona si no, una de aquellas entidades que la caravana de ángeles del padre de Xavier, aquí presente, guía y protege.

En nuestro intercambio de palabras me tranquiliza sobre la ventura que esta escogiendo y sus deseos y sobre el estado y destino de nuestros amigos ausentes. Marion y Xavier estarán con nosotros lo que me llena de esperanzas con muy pocas sombras de desasosiego.

Después hablan de mi, sobre todo Pola y Charo.

No se lo que va a pasar ahí dentro pero si siento que sera lo acordado.
El cuatro de la misericordia es el que luce en mi entrada y pero también es mi marca desde hace mucho mas tiempo.
También es el signo representante del cumplimiento de lo acordado y si, Hesed sella mi existencia hasta el limite de inscribirla en la piel de la torre, y por ende de Onire, aquel día en que su vasija de fundamentos se abriera como Onomasticon para llenarla, no tengo el derecho, hoy, de tergiversarla con suplicas y con dudas.

Las manos de Onire parecen tan desnudas sin su arma, en el primer vistazo, que crees que están vacías pero hay mucho mas en ellas que lo obvio. Cada uno pusimos retazos del mundo de nuestro puño y letra, regados incluso con hasta partes de nuestras almas en algunos casos.
Yo lo hice por María y Karel, solo por la sensación de falta en que su aliento no estuviera de algún modo, también, por su ausencia.

A menudo, ultimamente desde que se llevaron a María, pienso si hice bien.

Veo esas manos imbuidas con aparente levedad y oigo las palabras concisas y valientes de Pola en mi favor y las de Charo mas directas y vehementes y el poso amargo de resinación se disuelve, no mas por que como Charo dice hay fe y no ciega como ella apunta.

Nunca ha sido un trabajo, una prueba o una penitencia hacia la redención. Ha sido mi vida extendiendo sus ramas. El por que y el hacia que es una comprensión de la que no puedo dar esclarecimiento.

Todo tiene una razón aunque sea misteriosa.

Si mi muerte me espera al otro lado del entoldado, y creerme no la siento fuera de mis hombros, no puedo mas que no tener miedo.

Aunque no quiero morir es por otras cosas mas preciosas que te ofrece la vida y que la muerte no te roba si no de las que te separa por un tiempo. Tiempo que se aplicara de otro modo, si, pero que no es mi voluntad el que lo forma si no otros aspectos fuera del deseo.

Como el nacimiento te da pies, la muerte te da alas. Los atributos de una parte y otra son distintos pero su relación con el camino la misma, la una para el firme suelo y la otra para los cielos abiertos.

Me ha gustado ver a Onire otra vez. Libre. Transformada. Creciendo.
Dedicada a una realidad que la emancipa y que confirma con cada cruce de nuestros ojos.

Se abraza unos dedos con los otros y sonríe. No cuenta lo que va a pasar luego.
Mis ojos sobre sus manos hablan de los enigmas de la redención y la salvación, no de la muerte si no, de algo mas definitivo como es el mal y la oscuridad y la inexistencia.

Nuestras personas, corpóreas aun al fin y al cabo, se comunicarían esas emociones con palabras pero no me quedan argumentos mayores que los expuestos, y reconozco que solo podría adornarlos y mas allá casi seguro envilecerlos con mi habla.

Pola tiene sustancia, Charo ímpetu y yo... yo me pregunto si he tenido tiempo de descubrir mi Canción.

Ahora que Onire me mira antes de ir a su puesto en la ceremonia y que da su primer paso alejándose, no me doy cuenta de mi sonrisa y del tono cálido del silencio. Pero se quedan en mis recuerdos.

¿Quien sabe lo que ocurrirá allí, puertas adentro? Pero nada me borrara que la quiero y que los acontecimientos se libraran en que ella también nos quiere.
Puesta a la liberación de todo mal, grande o pequeño, lo hará con amor y misericordia.
No sera horrible lo que me pase, aunque se vista de Muerte, y entiendo que nunca lo ha sido, solo que yo debía llegar a este momento.

Estar en sus manos es la vida aunque con esas manos me mate.
Aunque esta noche muera.
La muerte no te devora, es justo al revés. Hace el camino inverso desde sus manos, las mías, las de todos.
Planta una semilla que de otra forma no se puede plantar.
La cortina se cierra tras sus pasos.
Ha llegado la hora.

La tonada se enmudece casi hasta lo imperceptible, confundiéndome entre si esta o no esta.
Nunca he sabido si estoy lista.
Bueno, ¡Ahora tampoco lo sé!
Solo lo siento.

Lo único que me es conocido es que acabaría tomando esta senda, y que ayer, tan simple como ayer, no sabía que lo haría hoy.

domingo 23 de agosto de 2009

Las Metamorfosis (vii): El Augurio / Las Reglas

Me lo ha soltado de improviso y con mala leche y lo cierto es que no me crea rencor.

Entiendo el impulso pasional que martillea en su pecho y el sentimiento de amenaza de interferencia, que mi presencia, la nuestra les siembra cuando se trata de ella. Es como mancillar el espacio intimo de Ninfas y Faunos con tu áspera y gris aparición. Las Ninfas y Musas son los pares de los Faunos y los mortales deberíamos estar contentos con los roces casuales cuando vienen y no con el contante revoloteo a su alrededor de su Llama.
Por eso hay tan poca simpatía. Le cabrea que no dejemos a Danielle en paz. Ni en sueños.
Así que viene hacia mi y lo lanza a bocajarro.

"Vas a morir. ¿Estas contenta?"

Lo cierto es que allí, justo delante de él me río. No de Broklai si no del devenir tan absurdo de la situación y de la escena.
¿Que estoy haciendo aquí?, me pregunto y ¿Porque he venido a buscar sin saberlo esta respuesta?
Su gesto sera taciturno y sus maneras bruscas pero su mirada es la del que ve el futuro y tienen esa marca tan incomoda. Sus labios hablan con fiera rabia pero no dicen mentiras.
Cuando me vuelvo y me recojo del sueño a mi regazo en la vigilia aun me sonrío y me recuerdo el dar las gracias.
Es en la mañana ya abierta del todo que me planto en la seriedad de las circunstancias.
Un augur es un Augur, una sibila una Sibila y los todos los oráculos son cosas de respeto.
Lo comento en el desayuno y sobre todo el que no soy totalmente conocedora de lo acertado que puede ser el adivino del Feudo.
No quiero darle mas peso del que pueda tener, por que, con el futuro los juegos son imposibles. Puedes cambiar cosas pero hay momentos que son inamovibles. Mi sensación es de tratar de Quiero mantener la calma pues me conozco y puedo empezar a tirar hacia abajo antes de que se confirme nada.
No saber es mas fácil, si, pero reconozco que en mi experiencia, después de haber visto nuestro futuro y volver, en la versión mas contundente del vaticinio hace mas bien que mal. Aunque te cambie la tranquilidad por el sufrimiento.
Mis amigos lo saben y me conocen y me quieren y por eso me protegen. Durante el día yo no lloro ni me desmorono por que ellos son los que van poco a poco acumulando el peso.
No es hasta la noche que las lineas se aclaran y no hay dudas de las intersección del destino. Es cuando ya es imposible que yo ni nadie pueda ocultármelo.

Moriré en la ceremonia que se realiza en la Representación, a las doce de mañana viernes.
La hora de las brujas. Que apropiado.

Me entristece el día que Pola, Anibal y Charo han tenido, conscientes desde bien pronto de esta encrucijada de los designios y preocupados primero y hacia la noche desesperados por hacerlos cambiar.
Les amo por mas cosas que estas lo se pero ni que decir que me bendicen con mas cariño con lo que han hecho y me fastidia el no saber si no habría habido una forma mas sabia de haber entrado en la situación. Yo misma podría haberlo mirado y creo que es eso lo que debería haber hecho. Eso hacen las Brujas.
La bifurcación estaría marcada de igual forma y posiblemente no hubiera cambiado nada. Pero siento que habría sido mas honesto. Para ellos.
¿Y ahora?
Ahora que se ha confirmado no me escandalizo por el conocimiento y respiro profundamente en busca de la calma aquí en mi ser y pienso en que aun vivo y hay tiempo para las cosas que se hacen importantes en vida.

Lo cierto es que no todas las posibilidades se reducen al acatamiento de los acontecimientos.
Las entradas que tan despreocupadamente nos dio Django son vinculantes, como el mas sagrado de los pactos, pero Pola embestido de esa ternura preocupada suya, podría liberarme de la cita con el destino, cortando con esa espada que posee los hilos que me atan.
Lo hizo ya una vez aquella imborrable mañana en Cnossos, pero hoy es lo mas diametralmente opuesto. Que se pueda hacer no obliga a que sea bueno el que se lleve a cabo.

No, no puede. No debe.
¿Si Franta corta mis hilos de mi confrontación con los Poderes que están llegando en que situación se quedaría? ¿No soliviantaría los espíritus de los llamados? ¿No traería sobre él y los suyos su atención e incluso su ira? ¿No seria un ocasión para precipitar actos y acabar cayendo en unos u otros brazos que esperan con paciencia que se despeñe?
Imagino que Eugen le tendera mas anzuelos para su captura que el resto, por que Pola esta mas cerca de un sabio que de un dios, pero no es ni mucho menos un mejor destino.
No Diosa. Ya han sufrido bastante. No puedo cesar del todo su sufrimiento pero si puedo evitar que crezca mas.

Hay cosas que no deben hacerse si ya ha pasado la ocasión y yo como el y los demás traspasamos ese Umbral cuando decidimos y dijimos "Me quedo. Este es el lugar donde debo estar" y estamos bajo el gobierno de unas reglas. Las Reglas.

Si es así es así. Si has decidido lo asumes.
Yo decidí hace un tiempo. Pero he sido inconstante.

Es después de dejarnos claro, de forma sencilla y pausada, que es lo que vamos y no vamos a hacer, cuando me estremezco y me lleno de angustia. No quiero morir. Simplemente es eso
Ha tardado pero es que se ha ido macerando con sobriedad.
Ese, el camino, el cruza con la muerte, el que he decidido es concluyente y, no voy a mentir, a duras penas lo sostengo reforzándolo con pequeñas cosas.

Decido que es lo importante: Ver a mis hijos, aprovechar la jornada venidera todos juntos. Viajar hasta allí donde están. Que la despedida sea sencilla y suave y sentida.
Hay un resquicio por el que cuela un rayo de esperanza. Onire.
Antes de cruzar a la ceremonia la veremos.
Y quizás ella interceda ante las Otras Miradas y algo cambie.
Pero es solo una posibilidad y antes habré tenido un día para fundirme con los míos. Olvidar lo demás y ser Yo con ellos. Vivir.
Asier, mi pertinaz angelito de ojos negros, ya lo sabe y ha venido hasta mi y nos vamos junto a Annette de la mano.

A mis amigos y a Broklai les debo esto:

Cada inspiración de aire de mar entre los cabellos de mi niña. Su risa, su escándalo y su juego. Sus manos y cuerpecito sobre mi vientre y mi pecho. Las cosquillas de sus dedos.
Cada rayo de sol filtrado entre la paja del sombrero de Asier. Sus ágiles zancadas. Su mirada de éxtasis en el agua. Su voz entremezclada entre la de los primos de Olympia y la de Jean.
Cada segundo de la puesta de sol sobre el Egeo con nuestros cuerpos entrelazados y la felicidad en mi casi inaudible canción.
Paz sencilla para un corazón sereno. Sin Desvelos. Sin frío.

Por eso no hay suficientes palabras.
Espero que de una forma u otra esta les llegue.

domingo 16 de agosto de 2009

Las Metamorfosis (vi): La Representacion / Las Bambalinas

Ahora todo es posible.

Como que te aborde de frente un viejo espantajo indescriptible, capaz de erizarte el alma con su sola presencia, para espetarte junto a tus compañeros y en el salon de tu casa, que si queremos entradas para La Representación y cuantas queremos o encontrarte en el solar de lo que fuera una vez tu casa al sorprendente Django Cei y sepa de que es de lo que estaba hablando el mencionado esperpento llamado Alejo.

La Representación parece el colofon de los acontecimientos pero como lo que estamos experimentando tiene se velo de misterio.

Como que aparezcan seres como Django Cei.

Django...

¿Os sabéis alguna de esas historias de tipos capaces de robarles la guadaña a la muerte?¿De los que te dicen que conocen el camino a la verdad pero se olvidan de avisarte del abismo insalvable a mitad de trayecto?¿De los que para nacer tomaron prestada a su madre?
Esas historias existen y nacen en todas partes y no puedes estar segura de que se refieran a Django o que haya sido muy capaz de apropiarse de los méritos de otros.

Eso y mucho mas es Django Cei.
Si buscas en estos días un Hermes, un Loki, un Veles, un Cuervo o alguna otra astuta rememoracion de la astucia tienes a Django Cei. Casi creo que los tiene a todos en la sangre y en los huesos. Literalmente.
Algún día conseguiré que Remi me vuelva a contar todos los chascarrillos que los chamanes como él cuentan de este ente o tipo. Consiguen ponerte en situación con el humor de las cosas horribles.

Y claro, su peligroso atractivo.

Por eso que nos de unos papeles manchados y arrugados al hilo de la mención del otro encuentro diciendo que son las entradas que pedimos tenia que habernos alertado. Pensar que lo que creíamos la broma no lo era.
Le divierten estos juegos sobretodo considerando el potencial de diablura del juego.

Aparece a la puerta de una Haima, mas que carpa, que ocupa el vacío donde residia la torre. Lo hace pateando un perro sarnoso de esa forma especial que te hace reír y borra por un instante de tu conciencia que es un acto cruel.
Luego de la incorregible e informal presentación de viejos camaradas, puesto que nos encontramos por vez primera en Moscu, nos entrega jovialmente los papeles demacrados con ese gesto afectadamente majo de ponerse el sombrero en el corazón que te niega que aquí haya truco.

Son esos detalles: sus ademanes teatrales e irrespetuosos con las formas y el gancho de su pícaro rostro los que no puedo negar que me ponen.
Y es peligroso, por que el sabe que es un fulano guapo e interesante. Te inflama la emoción del la vida, el riesgo y el disparate con cada partícula de su ser escopeteada en todas direcciones por sus poros, su morena piel y sus vivaces ojos y boca con fina perilla.

La fortuna se alía conmigo por que le parece infinitamente mas interesante Charo y yo paso de puntillas con la compostura casi intacta.

No tengo la soberbia de creer que no se ha dado cuenta y supongo que la facilidad con la que me ve no le interesa teniendo un hueso mas jugoso que roer delante. Tendría que decirle algo a Charo pero como no traicionarme al hacerlo.

En mi hay algo que dice que Django Cei no es malo y tampoco bueno. Es algo totalmente desconocido y diferente.
No se si podre abordar a Charo y avisarle. En mi corazón y cabeza hay una vocecilla que pregunta con tono sarcástico y convincente que de que hay que ponerla a salvo.

Al menos la conversación es corta.

Tenemos las entradas, según Django, pero la Representación no es hasta la medianoche de dentro de dos días.
Y No. No podemos hablar con los actores pero si queremos podemos entrar entre bambalinas para ir abriendo boca. No le ha faltado decir sin variación en el precio. El no diria eso nunca.

Nos ha descorrido la falda del entoldado y nos ha invitado a entrar.

Me impresiona la infinita capacidad de aguante ante el asombro que acumulamos vorazmente y me asalta le duda de en que grado ya lo generamos nosotros mismos.

Muy poca gente sobre la faz del mundo atrae la atención de alguien como Django Cei y muy pocos lo tratarían como nosotros. No se atreverían a aceptar sus invitaciones.
Intuyo con lenta comprensión que no somos invitados a esa venidera representación por nuestra mera condición de aptos espectadores si no que, aunque sumidos aun en grados, según de quien se trata, distintos de la ignorancia de como, nuestro advenimiento como actores en la gran obra se decanta. La gran obra de voluntades cuyo telon casi percibes que se alza.

Confiamos en Django lo que es una gran muestra del misterio en el que se han convertido nuestros actos.

Supongo que podíamos haber acabado en muchos lados pero nunca es mas sorprendente que el lugar concreto en el que deberías estar cuando llega el momento. Ese es el talento sobre las ironías que domina Django tan sutil como expeditamente según el caso y expuesto en mas niveles de los que tienes visión al alcance. Eso es lo que en mi corazón lo hace tan imprescindible.

Con tranquilidad y ningún esfuerzo alcanzamos la casa de Eugen caminando bajo un portal de lona un par de pasos.

Tardamos unos dubitativos instantes en apercibirnos que ese es el lugar donde nos encontramos pues, su aspecto es radicalmente distinto a los recuerdos de hace ni un par de días o mas atrás, de cuando hasta aquí, con Él, bajamos. No es hasta que Pola vislumbra la explosión de vida sobre la mole de su versión de Mont Matre con su cupula particularmente hendida que no comprendemos a donde hemos llegado.

Es un paisaje espectacular en verdes, blancos, azules, inmerso bajo la protección de los pliegues sin horizonte de la carpa e inundado de efervescente vitalidad.
También hay cadáveres. Dispersos pero evidentes, tropezamos con los restos de los últimos habitantes de este sitio. Uno de ellos parece el de aquella criatura que nos contemplo y que Pascal nos dijo era su amigo perdido.
Mas allá, imponente, domina el trazo vertical de lo que parece un gigantesco tronco de árbol muerto al que acompaña en su dirección de suave chasquido de lo que parece un filo rasgándolo.

Miento si digo que entiendo todo lo que veo pero si puedo expresar mis sentimientos de grato regocijo ante el cambio circundante y de una indefinida pena. El arbol muerto produce en mi un afecto influjo en parte entristecedor.
Cuando al estar mirándolo cae es como el fin de algo que da paso a lo nuevo.

Ahora es cuando vemos a los Ángeles.

Pola encuentra a uno en la fractura de la cúpula cuando sube a mirar y el que el resto vemos es el que ha acabado la tala del despojo del árbol que ya no esta.
Se aparecen humanos. Es la punta del fondo sobre la que los esperamos contemplar la que, igual que hacen Eugen o Einar, nos trae a los sentidos esa forma; posiblemente por que su rostro completo transciende lo que soportamos pero, aun como en este caso su contacto es efímero, transmiten esa potestad de la Completa Visión tras la carne.

Los que vemos hoy pertenecen a los Elohim, Vigilantes, la misma orden que la del padre de Xavier. Su tarea me es confusa, entre otras cosas por que decidí escuchar a Pascal y no enterarme de lo que me esta vedado, pero creo y puede que me equivoque que acompañan a Los Poderes que viajan entre mundos.
Son de aquellos que permanecieron cuando al principio se abrió la Fractura y se dividió el Reino.
Una grieta de separación que cargan en ellos mismos.

Hemos conocido a varios de estos seres ademas de Eugen. Algunos, creo, que son observadores como Einar y otros, cada uno a su manera, luchadores como Joseph y Dolmance.
La ambigüedad de su naturaleza, ligada al efecto de su presencia entre nosotros, es intensa en extremo cuando los tienes delante.

Todo es intenso con ellos tanto la calma, como la pasión, como el hondo pensamiento.

Es Dolmance, con el brillo de su indomable espíritu encendido en la mirada rezumando de fascinación, la que nos cuenta el origen desencadenante de esa obra que se ensaya y desenvuelve en cada esquina de Paris.

Nos explica la liberación que Xavier ha ejecutado con el germen de su música.
Con un desparpajo y entusiasmo en su voz, mas perturbadores que la visión de un arma en sus manos de Ángel Luchador, ella narra como Xavier ha dejado en libertad a la Serpiente como me viene a la mente, una vez alguien hizo en la Moscu de los muchos colores y que los que nos envuelve es el baile cimbreante de su carne derramándose por todas partes.
Sorpresas detrás de las sorpresas nos esperan ahora que lo que fue estrecho se hace cada vez mas ancho.

En silencio y mi interior, siento una reverencial consideración por Xavier.
Todos tomamos decisiones decisivas en algún momento. Hay que vivirlas y sentirlas en el corazón y llevarlas a cabo con el saber de la cabeza o del instinto.
No siempre se puede andar entre bambalinas como ahora.

Me templo al pensar en él con la evocación de la contemplación de los Señores tal y como de otra forma retorcida se me ocurre que lo hemos ido haciendo desde que llego a nuestras vidas Eugen, en sus presencias. La diferencia que te otorga cada uno es el punto de perspectiva y la magnitud de la mirada a la que con cada uno de ellos te enfrentas.

Conminados al regreso y una vez nos encontramos con Rellan que también ha entrado aquí pensamos en marcharnos. El aun insiste en que permanecerá un rato y que quizás abordara la contemplación de algo que nosotros solo hemos atisbado a percibir. Las catacumbas de los Condenados en los cimientos del monumental templo del Diablo donde no llega la luz del Sol. Allí reside la espada que una vez intercambiamos con Eugen y que según, su destino, encabezara ejércitos e iba destinada a Jean.
Lo vemos dirigirse al lugar con natural prestancia, lo que he de reconocer me da un poco de envidia, pero que se me olvida por la infinidad de emociones en las que mi vientre, mi pecho, y mi cabeza intentan concentrarse.

Tantas cosas que pasan a nuestro alrededor que no abarco.

Con Pola pensativo y no es difícil saber en quien esta pensando y no es en Él.
Con el magnifico Rellan, esplendido y arriesgado, camino de Allí Abajo y solamente con sus claras ideas y nuestras plegarias como ayuda.
Con la desquiciada mano de Anibal y su sabia decisión de cortársela.
Y con el no tan sorprendente regreso de Eriltes y la, para mi incomprensible, ceguera autoimpuesta que respecto a ella levanta Charo cuando hablan... Mi suegra habla extramada pero habla claro y hay parte de profundidad en sus palabras que tengo en cuenta. Solo intentare no volverme tan loca.

Tantas sensaciones y acontecimientos pero, aun queda sitio detrás para un rumor como la mar de fondo. Allí los pensamientos sobre Xavier y Marion me mandan olas.

De Marion. ¡Oh Diosa Marion! Labro todo el esfuerzo para convencerme que solo esta extraviada y viva, solo que a su extraño lado. Que esta a salvo y sana y sin miedo. Es una forma tonta de magia, y lo se bien que por que me empeñe en ello no va a funcionar si no hay mas, la de desear con toda tu alma una cosa en la esperanza de que se cumpla pero no puedo perder las esperanzas. Esa es mi propia vida y mi propia mirada. La imagino con todas mis fuerzas sana y bien. De vuelta.

Pero Xavier. Mi amigo en cuerpo, espíritu y alma. Intento imaginarme en la esfera trascendental en la que se encuentra ahora y lo que esta experimentando y no me cabe, y Diosa si lo intento, el estrecharlo en mi por completo.

Esa parte de lo que contemplamos en Ellos que le pertenece se me escurre entre los dedos a través de su origen Celeste. Por eso me conjuro en lo que esta por ahora a mi alcance y es la persona que conozco y aguardo que no cambie tanto.
Puedo, poco a poco ponerme delante de mi y ser ellos y contemplar lo que confían de mi corazón encontrar y no negarselo, de mi amor y mi agradecimiento y ver como los abrazo y les beso y solo les digo sin palabras que les quiero.

Por que la vida no son estas bambalinas sino el misterio que nos aguarda cada dia que compartes juntos en completa realidad.

Con ellos de Vuelta recibidos en nuestros Brazos y nosotros en los suyos.

Ahora que todo es posible.

domingo 9 de agosto de 2009

Las Metamorfosis (v): La Fuente / Las Visiones

Danielle nos espera en la fuente junto al jardín. Por razones de afinidad parece lo mas adecuado. Luce pequeña en parte, pero ya transfigurada como si el solo hecho de haber salido y esperado la hubiera abierto al canal de su naturaleza y ya no pudiera disfrazarlo.

El reparo y la candidez toman moteados extraños en sus rasgos bajo el fuego de una inspiración, no solo llena de poesía de vida, si no también de mirada a las respuestas aun sin pregunta y a las sombras que intentan coger forma.

Esta mañana, en la universidad, cuando aun era Danielle, la estudiante de arte, y la hemos buscado, acudiendo por si la podíamos ayudar en algo en esta miríada de cambios, no sospechábamos que los eventos tornarían las intenciones de vuelta a nosotros y nos pediría el esfuerzo y la confianza de ponernos en sus manos.

Xavier, que aun sigue desaparecido, me hablo de Danielle hace un tiempo ya, cuando aun la torre se erguía sobre la linea de París, y una noche viajamos en la estela de su mutabilidad a conocer la casa de Bethan e Isobel.

En aquellos días él la ayudo, y creo que de alguna manera fue como ahora sin el conocimiento de cómo, únicamente por instinto desde sus adentros como empezamos a intuir que ha hecho aquí.
A su manera recordó a Danielle en su interior de lo que estaba hecha y quien era y a donde pertenecía y ahora, en el tiempo del medio, donde nada de lo que haces cuenta, esa consideración y tierno cuidado se nos devuelve con agradecimiento.

El poder desborda de los ojos de la muchacha triscando de uno a otro de los presentes mientras nos disponemos alrededor del agua. Es un inundación lenta, de ondas de evidencia y multitud de acontecimientos que flotan a través de la superficie y acuden hasta sus dedos transformando los hilos del vulgar elementofisico a su aspecto acrecentado y pesadamente vivo como indescriptible reflejo de su par afín que es Ella.

Cada uno asumimos una transposición mística con la Ninfa y la experimentamos de su mano y la descansamos en su regazo.

Nos sumergimos en el cuerpo de la visión hecho del agua avezada que habita los sueños y tiene un cuerpo infinito.

Como Musa nuestra, Danielle nos conduce a las respuestas que nos deben inspirar con los trazos, surtidos de su propio sentido, de los futuros hados. O de los pasados.
Pero conscientes de que lo esta en la mano de las Recordadoras no es solo inspiración si no también la enseñanza.

Con su mano derecha nos imbuye hacia la revelación.

Trae a Charo, envuelta de sus ropajes de Cenwen hasta su hermana Eriltes. La verdad de este secreto no se descubre pero si el desenlace. Hay un lazo visible entre las dos que las brumas del olvido no deja ver mas allá de sus muertes si no a la otra. Ambas se matan mutuamente hasta el infinito y la derrama de sangre provoca el trasvase. Pero hoy falla, quizás por que ha llegado el final del circulo o por que la Serpiente, aquí donde pisamos y ahora donde respiramos, ya no se muerde su propia cola.
Charo sostiene en una mano la daga que la asesinó, hecha de una astilla del Árbol del Mundo, mientras con la otra acuna a Calin, rescatado in extremis del vientre de la Tiera y herido, mientras los dos contemplan la desaparición de su enemiga bajo las raíces del bosque.
Y cuando despierta aun se siente confusa y se niega. La mano sigue sosteniendo el arma conquistada y Eriltes no esta pero los hechos como han sucedido la aturden.

Posiblemente esa es una sensación inherente al toque de Danielle nutrido en la fuente turbulenta del caos.
Esa conmoción a lo que establecido en tu cabeza que ha hecho a Anibal huir de la libertad de sus instintos, cayendo en el reparo y el miedo y acabando con la boca repleta del limo de los malos sueños. Y del lodo solo surgen visiones de desazón y desasosiego.

Su vista se ha puesto en una llanura expectante del combate que sobre ella se aproxima. Al fondo las tripas del Averno y el tajo en sus muros que permite un paso abierto y frente a él, un ejercito que se apresta a evitar que el otro que viene penetre hasta los Infiernos.
Allí ve a Pola bajo el estandarte de Eugen, el general que dirige la defensa.
Y en el invasor los capitanes son Asier, Joao, Mayim, Santiago.
Anibal no se puede distinguir pero su nuca se eriza al mirar el contorno borroso junto a Pola.
La contienda es una locura, una guerra fratricida de las gentes que amamos en la misma boca de la Condenación y es esa locura la que te hace sentir como si a cada paso de uno contra otro nuestro mundo, mas y mas se deshilacha y mas cuando imaginas y comprendes lo que Franta ha visto y ha aprendido.

Su visión ha sido mas cruda, por menos elaborada, bañada con la impresión de un bautismo que despliega ante él purificada, la verdad que limpian las aguas.
Que Eugen lucha con la Serpiente. Que el caos se enzarza con su complemento pero que cuando llega el momento y Eugen la hiere, cuando ambos se une, la lanza que une sus corazones no esta bajo la la Luz de Sol Divino en un verdadero Unisono. La sustancia clavada bloquea los rayos y en la inmensidad proyecta una sombra alargada.
Esperar la culminación del día y la llegada a su cenit del Astro Dios es la respuesta buscada.
Esa verdad se la cuenta Karel en actos y al clavar de nuevo la Realidad, lo Superior y lo que Yace residen en un único Eje. Uno. Todo.
Pola se enseña lo mas sencillo y lo mas difícil.
Como hacer las cosas para que lo que es no sea y lo que sea fuere.
Como desvanecer la sombra que traza otro Árbol pero Árbol de Muerte. Un lugar de atractivo descenso por que a espalda de la Luz de la Vida, donde no te toca su Calor y no sientes su Grandeza y eso explota la altivez del endiosamiento que te hace creer en la tuya.
Ojala lo haya imaginado bien y estén bien todas las palabras Pola, por que pienso que quizás la tuya hubiera sido mejor inspiración para contar lo que vistes con tus propias palabras.

Por que lo que Danielle me enseña a mi no es prosa ni poesía, si no que se hace lo abominable por la ambición.

No es un recuerdo aunque sea yo la perspectiva en todo momento presente y sean mis dedos y mis ojos de los que soy consciente.
No hay alejamiento entre yo y la otra persona, incluso cuando con mis manos acaricio mis abundantes rizos y a través de mis adormilados párpados contemplo mi respiración calmada y venero la belleza de mi cuerpo dormido.

No hay alejamiento aunque con toda violencia libero el nudo enamorado de mi pecho al olerme y embriagarme con el aroma de mi piel sudada tiernamente que es recuerdo de un mundo que florece y da sosiego.
Amo a esa mujer que yace sobre el lecho donde hemos dormido, esa mujer que soy yo, Gabrielle pero en el mismo tiempo no soy yo, por que yo estoy a su lado, con otra respiración, otro volumen y espacio, ocupando otro hueco, despidiéndome en silencio con los dedos antes de abandonar su calor en esta mañana que es tan importante.

La dejo allí, descansando hermosa como el filo de la pasión que me encoge las entrañas.
Ese hermoso ángel que... soy... yo... pero no lo soy.

Cabalgo hasta la encrucijada, tranquilo y pausado, con el rostro pleno de determinación y la barbilla erguida, sincero ante el mundo de la asunción de mi destino, que tomo en mis manos con el objeto que el demacrado mensajero pone en ellas.
El poder. Trocar cadenas en hilos y los hilos cortarlos a voluntad, atarlos a capricho.
Un poder que acepto. Hace tres siglos ya que acepto.

No se me da mas en las visiones. Ni mi ni a mis compañeros.

Creo que se por que el limite de las respuestas.
Las Reglas. Los Tabues.
Danielle se marcha al amanecer. Hemos pasado toda la noche en su regazo. No nos deja pedir mas.

No sé que pensar, por lo que me dejo llevar y escucho los viajes de Charo, Anibal y Pola. Después brevemente sin mucha parafernalia cuento las sensaciones del mio.
Esta todo tan confuso. Se mezcla todo en mi mente con intensidad y detalle. A ratos me dan ganas de vomitar sintiendo la angustia vertiginosa de amarme tanto pero amarme a mi misma. en las dos vertientes. Es tan espeluznante como extraño pero de algún modo me convezco de que debía tenerlo.

Quiero creer que lo que te enseñan se debe madurar para que de sus frutos y florezca el entendimiento pero en este instante no entiendo nada y solo tengo preguntas.

Hablamos de otras cosas, trazamos nuevos planes, pedimos información y distraemos la mente pero en cada momento de tranquilidad regresa para interrogarme.

La necesidad de la verdad esta despierta.
Me compadezco de literatos y poetas si esto es el toque de las Musas.
Me recuerda a la mirada de la Sibila. Ella veia esto de forma constante.

El tiempo pasa. Despacio.
Bueno tenemos un pista que investigar. Una carpa en donde estuvo la Torre.
Nos vamos para allá. Me hará bien.
Dejare de experimentar esta ambigüedad.
Se que solo... un rato.

Las Metamorfosis (iv): El Umbral / Los Rostros

Una buena idea nos aborda sentados alrededor de la mesa de nuestro comedor después de giros y regiros de extenuante acción y un merecido el respiro en el que meditamos en voz alta.
Onire se muestra desde el corazón de Charo colando en su garganta esperanzadas palabras de probabilidad del regreso.

Si Pola sabe que Eugen se ha ido y nuestra pequeña Onire hace tiempo cambio nuestra compañía por la de Él, ¿No es de creer que si pudiéramos alcanzar ese rincón que mas de una vez Eugen nos ha enseñado, y poder volver a verla de nuevo, saber como esta, quien sabe, quizás averiguar mas cosas de la que esta aconteciendo

Onire se marcho envuelta en el conocimiento críptico de que era el lugar, ahí junto a Eugen, en la Casa del Diablo, remedo desagradable de Mont Matre, donde tenia que estar. Ya han pasado los meses, el marchitar de la Torre y todos los encauzados pasos que han alcanzado el cambiante presente. Hasta este instante en que tenemos la esperanza de que es posible, aunque no sea evidente, que este libre, si no es que siempre lo ha estado.

Pero alcanzarla hoy no es tan sencillo como planearlo. Cualquiera de los presentes: Charo, Pola, Aníbal o yo misma ha bajado hasta el nivel de su reino por invitación, de su mano, y irónicamente bajo su protección
Habrá escasas posibilidades de que lo alcancemos por nuestros propios medios.
Si algo estamos aprendiendo es la linea de nuestra propia limitación. Da vértigo pero es reconfortante, sobre todo, por que poda las ínfulas de la arrogancia.

Pedir ayuda, esa es la conclusión. Por eso llamamos a Pascal.

El comisario Rellan es mas que una amigo. Es un caballero en el que el savoire faire y la sensatez, resultan mas interesantes de conocer que la verdad de su naturaleza córvida y de su posición de mando en la ciudad. Es un juicioso camarada de fatigas de ojos y oídos bien abiertos, buen paladar y sobretodo mucho criterio.
Ha sido el que nos ha puesto al tanto a lo largo de los días de los hechos hasta donde las reglas y los tabúes le han permitido y yo confío en él igual que lo hago con Fungus. Aunque sepa que estoy siendo una ingenua al hacerlo y que a veces me mantengan a ciegas o incluso me engañen. Pero si lo hacen es por que el sesgo tiene importancia y por que son consecuentes con lo que son las reglas los compromisos y lo que hay que tener en cuenta. Y por que saben mejor que yo nunca lo sabré hasta donde cada uno llega.

Pascal, en esta ocasión ha dicho que pudiera exista la posibilidad de ofrecernos su ayuda. Nos ha dado un lugar y una hora, pero remarcando con sinceridad que no había garantías de nada.

La incursión ha sido al amanecer pues los ciclos del día se asientan cada vez con mas importancia. el día es Día y la noche Noche. Me figuro que es mejor no encontrarse la Diosa sabe que criaturas en los túneles cuando todo arriba y abajo esta oscuro.
Por que debemos profundizar en el vientre de París caminando por los entramados de túneles que solo me recuerdan vagamente a como eran antes. Pola y yo ya hemos venido por aquí en otras ocasiones, incluso con finales muy felices, pero la verdad es que se te aparece como un lugar muy distinto.

La guía de Pascal, que viene acompañado por Charlotte, su hija, nos conduce hasta una sala donde reposa un lago en el que constantemente golpea una gota. Es la laguna del aliento condensado de cada visitante conmovido por esta ciudad. De cada residente. Emociones transformadas en fluido real precipitado gota a gota, una por cada sentimiento recogido al traspasar el invisible umbral de la ciudad.
Una vez me sumergí en esas aguas y tiemblo al recordarlo y me perturbo mas al verla tan enorme ahora.

Pero no esta sola. Justo detrás como esperándonos pacientemente hay otro arco que no recuerdo antes haber tenido a la vista. Artesanía de oro, paño, y acero, entrelazados con la piedra trabajada en letras de un idioma irreconocible.
Es su puerta pues saboreas a Eugen con solo mirarla. Hemos descendido hasta su Umbral.

Otra de sus Obras. A cada paso encontramos muestras de su parece inacabable laboriosidad. Empiezo a sospechar que la ciudad esta repleta de ellas y que solo la sutil ignorancia nos las oculta. Cientos de pequeñas creaciones como estoicos plantones. Con la imaginación abierta a todos sus poros por el descenso y tantos extraños días y noches, empiezo a tener la idea loca de que esa es la mirada con la que nos ve. Obras y herramientas enfrascadas en la danza del alma que al final conduce a su poder. Proyectadas para poder tenerles cariño pero a un lejano paso de poder amarlas. Rompibles.

Es una sensación horrible el poder imaginar eso y mas aun la sensación de compasión que insiste en provocarte y con la que es difícil pelear hasta convencerse de que Eugen no es humano, que no puedes ni intentar con tus limites medirle y que sobretodo no es libre.

Que hará lo que debe hacer y siempre ha hecho.

Es una emoción como veneno que se esparce tus pensamientos y que te sume en la consternación.
Esta ahí, en esa puerta que Pascal dice puede abrir.

Los cuervos y los lobos conocen muchas variantes de esa capacidad. Abren y cierran los portales. Normalmente para evitar que lo que hay al otro lado cruce al nuestro y otras para ir a donde están ellos y quitarles la idea de cruzar, ya sabéis, con garra, pico, y diente.
Tengo la sensación casi cierta de que si Pola no le hubiera insistido en que Eugen le ha dicho que ya no esta en ningún lugar de la ciudad, Pascal nos hubiera dado largas o simplemente nos hubiera dicho que no, pero las cosas cambias cada instante y él , ahora también esta a la busca de alguien tras esa puerta.
Pero ha sido descubierto después, tras contemplar el monstruosos paisaje que se descorrió al retirar la cerradura.

Con la ayuda de Charlotte, alza el conjuro y entorna la hoja que bloquea el paso. Pero no la franquea. Vemos el hueco, pero nos ordena que nadie se mueva. Que nadie cruce.
Sensatamente sabe como dar los pasos y mas sabe cuando no moverse o cuando, si es necesario, recular.

La oscuridad trasciende retazos de si misma como rasgones de niebla traslucida, manchas de aspecto informe casi imperceptibles para la vista, mas un olor para los ojos o un crujido para el tacto que palpas muy adentro.

No se a quien veo primero envuelto en su halo, creo que es Franta. Los contemplo a los tres bajo el foco de la tiniebla.

Pola es el Maestro que Corta el Ser, capaz, con serenidad, precisión y nula vuelta atrás, de aplicar la espada que le fue otorgada en Sanghai y que ahora blande, y de eliminar la existencia de cualquier ser, borrarlo de la realidad y los tres mundos para siempre. Por siempre.
No hay apenas cambios en su físico, mas que sutiles transformaciones de los detalles de su rostro y de su ropa. Esa casi imperturbabilidad es lo que acelera mas mi miedo.

Es mas espectacular el pulso en Anibal, trastocado en su forma daimonica de ardientes huesos con la que retorno de Perú en la que unicamente chirría alarmante la magia que se trajo en su mano izquierda o Charo ceñida en el manto albo de Cenwen, brillando con la luz vigorizada del Sol, pero fría mas allá de la humanidad, severa, rígida tan cercano al rostro inflexible con la que una vez me hablo la Madre...
Son impresionantes pero ambos los he contemplado antes y alguna parte de mi retorcida mente los acepta. Pero no lo que le pasa a Pola. No.

¿Y yo? Yo tengo una cierta idea de lo que los demás han podido ver en mi, la forma del atisbo de mi fatuidad. Ya la he contemplado.
Pero no lo pregunto, y no me importa por que lo que mas me aterra es el pequeño cambio que afecta a Pola, que pequeño empujoncito parece que basta, y me preocupa tanto que me duele cuando menos me lo espero.

Afortunadamente Charlotte y Pascal logran desembarazarnos del influjo que desborda de la casa de Eugen, cerrando la puerta.

Lo ultimo que nos contempla desde la linea al otro lado es la figura de una enorme ave grotesca, la tortura de un ser que debería de ser de maravilla, mitad hombre, mitad cuervo, y que fija en nosotros sus turbios ojos negros llenos por completo de maldad, mientras se consumen sin fin las plumas de sus alas, con un fuego que brota de innumerables protuberancias. Se convierte por méritos propios en otro recuerdo indeleble de esta mañana.

Cuando se cierra la puerta se hace el silencio. Un silencio sofocante y comprensible.
Es Pascal el que, con mas tino en el habla, nos explica lo que apenas intuimos.

Es de noche en su casa, dice con calma, y bajo la Sombra Nocturna se mueven todas las criaturas que el inquilino ausente, o atemperaba, o sencillamente ataba con su presencia.
La Oscuridad es una de ellas y si nos hubiéramos atrevido a entrar hubiéramos experimentado la mutilación de nuestras almas, privadas de todo el tacto divino de la Luz de Día que hubiéramos atesorado durante nuestra vida, y despojados de la Llama que da Calor seriamos los demonios de los cuales hemos contemplado los Rostros.
La prueba es que aquel ultimo ser que todos hemos visto, esa criatura de pesadilla, era hasta ayer uno de los suyos, un buen amigo.

Abandonamos el lugar muy deprisa, consternados y a la búsqueda de la luz de la mañana.
Salir a la superficie es un regalo gigante en su sencillez. Me trae recuerdos agridulces.

El comisario nos dice que estará atento. Que si en el algún momento cambiara el ciclo y volviera sobre el otro Mont Matre el amanecer nos lo comunicara
Se despide en la puerta de casa con una mirada serena. Estoy pensando que a él no le vi el Rostro.

Aun en el hogar no puedo estar tan entera. No puedo remediarlo y llamo a los niños, compruebo que están a salvo y ellos hacen lo mismo conmigo. Se que lo que me echan de menos por que siento lo mismo pero hice una elección. Ellos no podían estar aquí. Lo que no se es si yo hubiera tenido que hacer lo mismo.

Después acuciada por el pensamiento de lo que vi en Pola y quizás sin medir muy bien como hacerlo, se lo cuento todo. Pero estoy preocupada y eso me deja razonar.

Es la sensación de lo fino de la linea. Esa emoción de que la perdición es tan sencilla como la posición en la que afrontas el cambio entre la penumbra y la total oscuridad, la lucha por poner distancia. Y que que se acaba solo con la simple acción de sobrepasar el Umbral.
En estos días, pienso, todas esas lineas, nuestras lineas, se están moviendo lo sorprendentemente lejos o lo insoportablemente cerca.

No puedo dejar de estar preocupada.
Ya hemos visto los Rostros. Todos podemos ser literalmente Demonios. Lo hemos tenido delante. No es una historia contada.
Ese es el Umbral que siempre ha sido mas visible.

Pero la fortuna nos dice, y en mi caso es fe, que hay otro Umbral, tímido y arduo, a lo mejor contiguo a este, con otro tipo de puerta y distintos guardianes y estoy segura de la otra Luz que iluminara nuestras caras.
Creo que tampoco serán, esos rostros, muy diferentes a los que veo alrededor de una frugal comida ahora. Caras dotados de otro pequeño empujoncito, pero venido de un sitio distinto de la voluntad, la razón, o de lo que imaginas.

Quizás el final de este ciclo, etapa o estación en medio de estaciones nos conduce a ese otro punto.
Tengo fe en que Xavier ha hecho lo que tenia que hacer.

Confío en él. Y nada me ciega.

sábado 18 de julio de 2009

Las Metamorfosis (iii): Las Marionetas / Los Primeros

Un unicornio cabalga libre por el Louvre le ha dicho Calin a Charo y hadas, hasta ahora casi desconocidas en la ciudad, se aparecen y transitan por las calles, nos ha comentado el comisario Rellan, para contemplar con ojos curiosos la urbe que se alejo de su sueño.

Se aparecen como los pródigos, y me las imagino como flores que han dormido los años en la tierra hasta abrirse y crisálidas que hibernaron dentro de sus refugios hasta que la primavera les llama y les dice que este que se aproxima, es el verano. Debes despertar.

Fantaseo que ha sido el ciclo natural el que, en ocasiones, tiene esos aspectos capaces de desconcertarte, desencadenando el letargo, por razones que exceden las de coherencia del pensamiento, pero a la luz de las etapas que transcurren y los encuentros y los desvelos, dejo de verlo diáfano, y se vienen encima las marcas, sus marcas, como manchas que se interponen cual dejadez a la herrumbre.

Hay un jardín escondido, cerrado bajo el peso del secreto, no nacido de la necesidad o el flujo de los acontecimientos si no sin otra explicación mas que la que ha habido un jardinero. Él

Canceló sus vallas al alimento de todos los ojos, y encerró sus fuentes lejos de nuestros corazones.
Las amordazó tanto que casi las olvidamos por completo y dejamos entrar a la contemplación otros brotes, afilados, obtusos y sin fondo, que con los años, faltos de otra sustancia, en el momento, hasta nos han sido bien parecidos.

Eugen con sus herramientas ha impuesto, hasta hoy, un criterio, de ignorado fundamento, pero es en estos días donde han empezado a caer los hilos del entramado, desprendidos en su ausencia.

El fondo de París, que solo imaginarias por el rabillo del ojo, se desentumece descarada y obstinadamente en el fermento removido por Xavier.

Es el Carnaval de los Prodigios que viene por sorpresa en Julio, en el que parafraseando a Rostand "Cuantas cosas casi muertas han renacido".

Lo inconcebible ha dejado de ser inesperado y en cualquiera de las travesías de la ciudad te puedes encontrar a criaturas de ensueño o de pesadilla y otros seres sin ni siquiera nombre o concepto. Todo se mueve y se agita, descubre las formas que reposaban debajo de un velo y en este momento solo sabemos que estas cosas pasan pero que aun no quedan desveladas por completo por que el polvo que las cubría tardaran en dejar de oscurecer e ir desapareciendo.

Recorremos el Louvre como después recorremos la universidad en pos de estas criaturas predecesoras con la intención de poder hallar respuestas.

Les llamamos la Gente Amable, pero si sabes y has vivido de estas cosas reconoces y respetas lo que significa el nombre.

Caminos a las Damas y Heraldos de las ancianas Hadas y de Musas influyentes se abren para ser encontrados y transitados y el mismo picor de antaño, el que te sacude a partes iguales la nuca con fascinación y miedo, regresa.
No es seguro lo que nos vamos a encontrar. Pero no se debe dejar pasar.

Me visto con mis mejores galas de Bruja y preparo un presente con empeño, carne y sangre y junto a Charo, Pola y Anibal nos embarcamos en la linea del sendero, y no es justo decir que no haya perdido toda la cautela.

Incluso en la forma de entrar hay inquietud sembrada.

Un reino en miniatura escondido en salones perdidos de la antigua fortaleza, escenario de un teatro de marionetas turbador, sito en una de las salas del recinto y en el que entrar recreándote en una de ellas. Sujetando sus hilos.
Pequeñas figuras con nuestros aspectos y rostros montadas con las piezas artesanas de Eugen con suma facilidad. Sujetas por unos hilos que Él tejió en este taller tan sereno.
Revelaciones capaces de hacer a Pola, y con razón, dudar. Frantisek tiene todas las razones para recelar, no en vano Él lo acucia y tutea.
Le ha visto en toda su acongojante su Pasión

Sin embargo yo me los anudo.
Pienso en que herramienta mas propicia nos han dejado.
Miento. Yo floto en las ilusiones.

Veo a Anibal como el Lobo de los Cuentos y salto por que no aguanto mas la espera. Por que no puedo pensar en mas realidad que la de que no entiendo nada aquí fuera y por que lo que hay ahí bajo imaginado me es extrañamente familiar y conocido y, por que no reconocerlo, comovedoramente atractivo.

El fulgor de un Castillo Encantado, donde las damas son altas y audaces y los caballeros juiciosos y valientes, pero del que medito si no estaré errada y si es que ya me sumerjo tanto en mi propia voluntad de encantamiento, que no juzgo bien el calado verdadero de la realidad, y me oculto inconscientemente partes.

Aunque en el ascenso a la torre de la biblioteca del feudo, casi hecha literalmente de libros, tras escuchar el relato de Eugen, el Príncipe Caído, detallado, con todo su esplendor, en una fabula de Poderes personificados en forma de serpiente y entes que los acaban encadenando, y se atan a si mismos, con esos mismos lazos hechos de las huellas que trazo la Sierpe, hilos que son inteligibles y se pueden leer, Pola los ha intentado leer, y aprender, me he llenado de confusión y perdida y me hace sufrir, que lo que creo y siento, excepto mi fe en la Diosa, no tiene fundamento y siempre esta en duda.
Porque por segundos siempre me hincho sintiéndome falsamente importante aun desde la perspectiva de nuestro adversario y me ciego en la vanidad estrafalaria de la ninguneada Gabrielle, la que viste brillantes colores y le encanta que la miren por ello, por que eso le hace sentirse grande en su minúsculo ser.

Me hago atractiva a Él.

Responde a que después de una deslumbrante cena en la corte y los agasajos dichos, los regalos intercambiados y los augurios sean pronunciados y las palabras tengan peso y vida en la boca y los gestos de los Primeros, su brisa cálida me roza pero no cala como si pasara por un páramo codicioso que no la abraza si no que la consume y eso me hiciera rechazarla.

Después, hoy, aun me espanto.

Consigues prender la sensación cuando pasan las experiencias y puedo ver en perspectiva en el rostro de Pola rozado con la certidumbre. Allí pero ahora, tomo la decisión que aplique antes pero que solo mas tarde es cuando va calando, y regresa a la verdad que no se muestra mas que sutilmente, y que resulta tan simple que esta claro por que no la puedo ver en el primer vistazo, es inconfundible.

Que si sus dedos sujetaron los hilos que cogen a estas marionetas con la idea concebida no importa que mano te dirija. No vale la pena ni siquiera que sea la tuya.

Si cuerpo y lazo y escenario provienen de la consideración del diablo, lo demás es hueco.

Por que el resquemor no lleva solo a quien pueda alzarte, que ya es mucho, y elaborar la continuación de tu voluntad a merced de la suya, sino que atraviesa ese pánico y pasa hasta el pavor que descubre que hay cuerdas que se trenzas, tochos de madera que se tallan en caras, piezas preparadas para que las ensamblen, obcecadas en el anhelo de que las usen ...

Deseantes ...

Por eso Anibal lo encontró tan sencillo. Por eso las construyo tan rápido.
Es una sensación de escalofrío ahora que tienes la mirada puesta en ello y que me da tal desazón retardada que me mareo, en lo que pienso que malogramos el instante por no haber quemado todos aquellos elementos ya creados, pero la brillantez del Adversario es que su resplandor no te deje fijarte en el detalle. Una llama fria hecha de tus propios velos.

Empiezo a aborrecer mi incapacidad de entender las monstruosidades en el momento. Eso es lo que me da pavor. Que haya visto esa colección de títeres fecundados con su talento, y no me sobresalte.

Todas esa criaturas: La Buena Gente, los seres Demoníacos, los Sin nombre bailando al son de sus cuerdas lejos de los caminos que se les son propios y con los que la Madre los conoce, y yo impasible ante las herramientas.
Ellos, los primeros puestos sobre el mundo, ascuas del imaginario conectivo, reducidos al lodo sobre el que verter el cemento del intelecto, y yo pensando en mi ombligo.

Me siento fatal.
Por Pola y su habilidad de cortar esos hilos que seguro Él tiene esperando la oportunidad de aplicar en la tecla justa. Y joderlo.
Por todos los que fueron reprimidos, incluso aquellos que si me los encuentro son mis naturales enemigos. Por que al hacerlo se perdió algo.
Por la Naturaleza, por la realidad y el Árbol.
Por que lo que debiera crecer libre y ser cuidado ha sido reducido a la obra de unos dedos que lo ven mejor como Bonsai.
Por la Madre, latente en mi corazón, y sufridora al verlo, por que nos ha hecho así y no es insensible.
No alienta Libres.
Francos a aceptar las cuerdas que Él nos tiende. O a dárselas nosotros mismos.
Libres para aceptar ser títeres.
Y tener la bendita y gloriosa opción de no hacerlo.

Aceptar el dejarse llevar es tan fácil.
Descansar de uno y ser víctima de uno mismo y que Él sea el dueño de ti, dándole todo tu ser para que sea conducido.
En el infierno que en el que Él vive. En el que Él es.

Me siento fatal.
Lo peor es que podría no sentirlo.
Es tan facil ...

¡Vaya obra la del Diablo, Diosa!
Tragedia, Comedia y Drama.
Que difícil es no dejarse ir, ¿Verdad?.
Y que Él te escriba todas las rimas.

Mas que encontrar un único y verdadero Verso. Y parece todo lo contrario.

Las Metamorfosis (ii): La Cabeza / Las Oportunidades

Los dedos demenciales de las manos de Egon juguetean con los rasgos de la cabeza de la Sibila, arrancada y abotargada. Como reflejo, con sentido perdido y irracional los siento como clavados en lo profundo de mi estomago.
Vomitar un par de veces sobre el lujoso pavimento no me ayuda. Solo embota, como siempre, lo que esta ocurriendo y me aleja de lo que podría comprender.
La naturaleza de mis polaridades es mi maldición y la de Pola, por que como la eternidad siempre se muestra en su máximo esplendor, cuando estoy junto a el.

Marión y Xavier no están. Marión puede estar muerta o en un estado peor y Xavier ha realizado algo que esta íntimamente relacionado con ello y con las mutaciones que esta experimentando la ciudad.

Algunos de los que podrían saber mas del hecho, entre ellos Eugen, se han marchado, dejando una desconcertante representación de ellos mismos. Y los que permanecen marcan que tienen limites sumidos en el velo de los Tabues que les niegan la posibilidad de exponernos los detalles.

Los que hemos decidido permanecer, regalados de una ingente variedad de razones, sinceras o ignotas, buenas o equivocadas, contemplamos a una anciana realidad que despierta y rejuvenece y sentimos el asombro mezclado con la insuficiencia.

El acto de quedarse, Egon lo ha calificado de oportunidad, y en el, completamente liberado de las restricciones que canalizaban su locura y simple y llanamente vampiro, se cumple.
Ahora esta en el palacio del Príncipe Amador, sentado en lo que era, hasta que se ha ido, su trono y con sus iguales correteando por los pasillos, provocando gritos, libre para ser él mismo y nosotros hemos venido a buscar guia a esta confusión.

Y es tan fácil. Con sus dedos me desarma. Simplemente mi empatía, mas bien histérica, bulle de emociones absurdas e inútiles imaginadas por el tizne de las capas del propio barniz de mi ego. Quizas acaso sea al revés, y sea verdad que lo siento por ella, pero no confiaría en apostar todo a esa afirmación.

Antes a la otra punta de la ciudad fue lo mismo con Román.
Román que ama a Xavier en extremo y cuyo sentimiento le he negado en mi cabeza, cuando me he colocado en el medio, recordando mis propias miseras acciones en vez de reconocer su .
Ella ha sido la primera en ver la oportunidad, no para ella, si no para su amado y en ponerse en el centro de la palestra a hacer lo que debía.
Dejo de esconderle su legado.
Y yo me diluía viendome martirizada en su misma posición, mientras desesperaba Pola y no obteníamos ninguna otra información reveladora.

Una confidencia que responda al interrogante de porque los resquicios de las cosas, lugares y personas se desbordan cada vez que miras a tu alrededor en la ciudad, y rompen los contornos expandiéndose como criaturas que se desperezan y despiertan, mostrando lo que no veías por que estaba detrás.

Egon dice que lo que él ha hecho es su propia versión de lo que ha emprendido Xavier.
Xavier ha perpetrado algo y sea lo que sea aquello, nos ha pedido que allí que no le sigamos.
Sea lo que sea ha soltado los nudos que amarraban las reglas y en parte ya esta aquí, abriéndose.

Y hay parte que esta por llegar.

La mirada profundamente lunática de Egon sabe que viene y como terminando la espera de sus incontables años se afana en disfrutar de su demente gloria.

Pola intenta sacar alguna esquirla de sabiduría de esta verdadera alegoría trazada en circunloquios crípticos y frases coherentes. Es cierto que hay una respuesta debajo de las palabras pero temo que tendríamos que ser como él para entenderla y lo mas temible es que al contrario que otras veces esta ansioso por compartir la forma de su naturaleza.

Que una cabeza separada de una cuerpo implique el símil bajo otro prisma de circunstancias de lo que esta pasando asusta.

¿Que a liberado el ojo penetrante de Egon y la burda cirugía de esas hoy mas temidas manos? ¿Que ha transformado la muerte de la Sibila?

Tanto Pola como yo misma hemos experimentado en nuestras carnes sus vaticinios y aunque vistiera cuerpo mortal, sus rasgos y sus actos y sus palabras no recordaban, en un principio mas que vagamente, a lo humano. Pero, oculta en el extremo vedado del lado contrario que veíamos, creo que esa verdad que ella sabia respiraba su humanidad, y que, como mas tarde hemos sabido, asumió esa verdad por propio convencimiento, sin estar ciega al respecto que era su momento.
Le quiero desear que la oportunidad también se le haya brindado a ella y a su modo ya ha escogido a través de su mortalidad.
Deseo poder despedirla bien, expresando los votos en su nombre, pero sinceramente eso es algo que ni siquiera se y Egon ha sido contundente y seco en no permitirlo.

El aire estival de la noche que nos recibe fuera vibra y no es la acción de un espejismo.
Es el batir de la ocasión pintado por todas partes.
Como si te restauraras en encrucijada y se forjara el dilema.

Si esta escena macabra que abandonamos es el reflejo a otra escala y pormenores de lo que ha hecho Xavier ¿Que es lo que vaticinan para nosotros los días que vienen?

El aire sabe extraño mezclado con los rastros de vomito y bilis sobre el paladar y la lengua.
Es como tener tierra en la boca y no saber si saborearla o escupirla. No poder ver si es fertil o ponzoñosa.

Que el caos y la confusión sean la oportunidad de prepararse para nivelar todo con una respuesta.

Sé... Creo que sabemos que al final al fondo habrá una respuesta.

Igual que Egon la tiene en la cabeza entre sus manos.

domingo 28 de junio de 2009

Las Metamorfosis (i): El Concierto / La Añoranza

Xavier esta tan elegante como nervioso.
Las piezas del programa dicen ser de lo mas complicadas y la sala y la audiencia se muestran sin duda de los degustadores mas exigentes.
Cuando comienza a interpretar desaparecen las dudas.

Ejecuta liberado de ataduras o pesos, como si el auditorio se acogiera a su rincón de casa, el piano fuera el suyo propio, y tocara otra vez para nosotros y aun así pulsa un lazo tras otro con su talento y acepta la caricia de la inspiración como nunca.
No recuerdo haberme sentido tan maravillada que para cuando llega el descanso apenas poder esperar la continuación, desde que escuchaba a Karel.

Lo que sigue es una es una pieza especial. Una composición de su mentora y maestra Roman que dice, por lo poco que sabemos de ella, la confianza en que Xavier se supere.

Las primeras notas... Ya la primera nota pulsa la huella de las que vienen y cuando se escuchan estas con ellas también esta el hueco de las que ya fueron.
¿Es posible que una melodía se contenga en cada uno de sus acordes, silencios, cambios de ritmo y sonidos solitarios? Sientes lo que vendrá, lo que ha sido, lo que que esta siendo en una música despierta y consciente de si misma pero contenida en el aliento de su consonancia.
Por que conoce cada parte su afinidad pero se aflige desesperadamente al conocer la presencia de las otras, practicar su búsqueda, y encontrarse con la perdida. Se hienden en la separación que gotea melancolía.
Es la sensación de la falta abierta de lo que es mas intimo, desmarcada en miríadas de posibilidades a la espera de que cada uno escoja ese su propio vacío.

Aprieto la mano de Asier, muy pero muy fuerte y él se aferra también y luego ya sera, sentados frente a frente en la penumbra de nuestra habitación, sin las telas de mi torpeza, que alcance el contacto empatico con su entristecimiento y furia, que cada paso de la cadencia que inunda desde los dedos de músico de Xavier sin que pueda y esa es inherentemente su naturaleza conocer fielmente si el origen de la nostalgia que crece en las notas que se descuelgan proviene de la iluminación de la partitura o del expedito manantial del interprete.

Cuando la ultima nota, reunida junto a las otras, nunca sola pero atribuladamente mutuamente ciegas, se apaga, imposibilita el que nos alejemos los unos de los otros.
Mi hijo y yo necesitamos tanto nuestro abrazo como Pola y Jean o después los dos chavales y luego con los demás dispersa como una crecida.
Abrumados, la Añoranza que tañe tan adentro como desconocido agita la flor de las emociones y siembra transformaciones, y aguarda la cosecha.

¿Es Marión la misma aun tras su fachada?¿Que inquietud se le mostró a Pola?
¿Cual es la razón de sentir mi propia ausencia y el evocarme como a una desconocida?.
¿Que tiene ahora Xavier?¿Que palpito cuando la ultima pieza salia de su corazón a través de sus manos? ¿Que surco su alma?

Con las luces apagadas y en apelotonada piña, nos decidimos a celebrarlo.
Club de moda o al menos de nuestro agrado y bebida.
No puedo estar taciturna si no tranquilamente sonreír al ver a los chavales, los mas creciditos y los mas serios disfrutar de la alegría como si fuera lo que se debería.

Aparto la introspección para mas tarde y la luz de la mañana.
Pero se lo que mas me intriga es la sensacion ya a mi unida.
No podría decir que es lo que experimenta Pola, pero la impresión de la Añoranza que siempre cría miraba hacia el pasado, se proyecta en la dirección contraria.
Añoro quien soy. Me pregunto quien soy.
Me interpelo hacia el futuro.
Es un sentimiento de proximidad.
Como las notas de la música del concierto.

Y lo sustancial es que no es una locura.

domingo 14 de junio de 2009

Beltane

Esta aquí el Verano.
Difícil de esquivar, como dice el dicho, aunque apenas maduro.
Pero completamente germinado.

Los ritos se han consumido y la fiesta se disolvió al llegar la mañana. Esta celebrado.

Me estaría emborrachando de vino e hidromiel ahora, pero la resaca de la excitación es flácida y se recoge sobre un poso de alegría calmada que no reconozco, cual si fuera un lecho al que no te acostumbraste aun. Me bullen las cavilaciones y los sentimientos y no tengo deseos de entumecerlo.

Es primero de mayo y en las calles se estará despertando el bullicio de celebraciones marcadas con distinto signo a las que no me reuniré como otros años.

Comulgue Beltane y sigo comulgando.

Mis manos tiemblan.
Con ellas apague el ultimo rescoldo de la hoguera. Con cariño y con tierra, en el ultimo latido antes que el primer rayo del amanecer despuntara.
Tiemblo y solo se templan cuando acaricio. Caricias en la cabecita de alborotado cabello de la terriblemente exhausta Annette y de Asier que sigue despierto, consciente de que no puedo dormir y creo que del porque.

Los tres nos acurrucamos en la cama grande, murmurando entre susurros nuestra respiración, mientras pausadamente, nos baña el nacimiento de la Verdadera Luz sobre el horizonte, entregada sencillamente, a verter su amor por la tierra que la acoge.

Soy plenamente consciente que hoy no es como cuando se abrieron las puertas de la primavera con nuestros cantos o que sobre el filo de las eras renovamos un compromiso ancestral de orden de cambio, hitos mas que trascendentes que son únicos y que vienen, no son convocados.

Soy consciente da la naturaleza del lugar y el momento que significa hoy. De su sencillo propósito.

Tres años o mas he tardado en compulsar la verdad en mi sobre estos trances y que Beltane sea, además de la fiesta que es, la convicción personal del compromiso que no había alcanzado.

Respirar creencia se diferencia del actuarla en la misma imposición posterior del acto. O su falta. Te ofreces conveniencia a cualquier cambio en la segunda condición e incluso cese pero, si te atreves a la primera no te permites vuelta atrás, que no sofoque el ser de espíritu que eres dentro, al negarle el hálito.

Escogí Beltane como un primer acorde del rasgar de sonidos de Fe que vienen después. Ceremonias de culto que expresan y no solo representan. Símbolos con mas que forma.

No trace ningún plan, solo me gusto una fiesta que celebra la unión, en la que Dos que se encuentran trenzan a un Tercero tan distinto como ellos y nuevo. Una velada que agracia con la ventura de una época de frutos, cosechas, amores y nacimientos.
Nacimientos en luz estival después de la tenebrosidad adormecedora del invierno.

La Primavera es el amanecer y el despertar y Beltane es la reunión en la mañana celebrante de nosotros, ya despiertos, dotados de las nuevas energías y de los elixires brotados que corren por nuestras venas.
Comer, Sonreír, Beber, Charlar sin parar, disponer propósitos, Correr en la hierba, Jugar, Cantar, Soñar despierta...
Amar la vida, a los vivos y los queridos, hasta ponerla en incandescencia en su compañía antes de que la llegada del mediodía del año en la noche de San Juan en su solemnidad marque la preparación del regreso hacia el descanso.
Encender la pasión del choque de los opuestos, pues la trabazón en su perfección debe ser dual y opuesta. En su perfección debiera ser jubilosa y libre y en toda regla sin miedos.

Los miedos atenazan la Fe y el Amor y la Vida y en mi caso también el juicio y lo han hecho muchos años y hasta el ultimo suspiro me han hecho dudar por temor al ridículo o lo que es peor a mi propia falta de seriedad.

Habrá hechos transcurridos en esta noche en particular que reforzaran mi reverencial respeto pero si bien se han producido hoy, sinceramente siento que no hubieran transcurrido diferentes sin mi y si habrían sido muy diferente para mi si no hubiera aspirado a fondo, sonreído al infinito, y creído.
Si no hubiera creído antes sin ver.

Creer en mi Señora, la Diosa y creer en la reverencia al Señor, su marido, voces personificadas de ese Dios del que me aleje y al que en en voz alta renuncie, y al que arrepentida le pido volver en mi vergüenza.
Quizás no es suficiente. Quizás un Bautismo me falta. Quizás solo tendré los roces. Quizás llegue.

Hay tanta esperanza entre tanto portento y tantas pequeñas historias:

La tez asombrosa de Xavier riela en mis retinas, revestido de la Forma de su Gloria, de serpientes que se agitan en su corona y caduceo lanceado que enarbola su estandarte, la herencia que se muestra en su ser y que te queda aunque hace largo rato que se fue ...

La belleza acelerada de Marión, expandida en éxtasis hacia toda dirección robándome el habla cada vez que la evoco y conjurandome a no atreverme a mancillarla, manoseandola a todo momento, si no manteniéndolo a resguardo como una visión guía inmensamente hermosa en la oscuridad...

La Mano en la tea de Charo cargando el fuego del Padre, y la mirada afinada de los años, firme, resistente, cabal promesa de amparo, para uno o mil años, para la que sentirás agrado o fastidio, para bien o para mal como madre nuestra...

Los Huecos de las ausencias, silencios melancólicos, sombras brillantes de los que amas, pensamiento furtivos que se sostienen en el aire, personas por las que brindas, palabras que te propones hablarlas en la tranquilidad y el momento... Que desearías tener de la mano en este momento... Asier...

El mohín de susto de Annette y su callado llanto temeroso al hacerse de la oscuridad. Esa negrura que se pierde lentamente en su sueño. Mi niñita a la que dedique mi completo cariño y mi escasa sabiduría e inspiración con toda el alma para que la Voz de los presentes, Diosa Madre y Dios Esposo, cogidos de la mano, no resultara completamente aterradora para ella, simplemente una cría de preescolar...

La Madre y el Padre.
Si la Diosa y el Dios me dedicaron un pequeño segundo de su contemplación en especial se lo agradezco sinceramente con todo lo que soy y siento no haberles correspondido excepto quizás con la mirada un instante. Pero no recuerdo haberlos mirado.
Y siento que ha sido mejor y me avergüenzo por que me imagino perdiéndome en mis maneras de celebrar vacías llenas de pompa y boato.
Es así de simple. No recuerdo haberlos mirado.

Aun así me tiemblan las manos.
Por que sin verlos los siento.
Brinca mi corazón confuso y gozoso. Danza por sorpresa a cada mirada y en todo con lo que ella toco. A veces mas a veces menos.
Alcanzas la Fe en tu corazón y acabas celebrada en tu condición mas intensamente simple.
Excedida de mis deseos y reconfortada en el entendimiento de mi pequeñez y agradecida.

Cuando lleguen las siguientes fechas marcadas sera lo mismo.
No sera una sacerdotisa sino un creyente la que impulsara mis rezos cada día y en especial esos.
Para darles gracias y entregarme a ser la persona que no he sido y de la que huía y a la que he prometido no abandonar ya nunca. Entregarme a ella.

Claro que no dejo de temblar. Temblar es lo normal.
Pero este temblor es de dicha. Y no creo que se detenga nunca.
Volverá la próxima vez que me arrodille, mire la luz del sol o de la luna, mire al roble o al prado, vierta saliva o sangre y con el corazón rece con la pasión que ha renacido hoy.

Rece con Beltane.

domingo 24 de mayo de 2009

Opatze

Me miro en el espejo de la luna que se derrama en el reflejo sobre el estanque de nuestra fuente ignorando el frío de las noches de marzo con dulce melancolía.
Podía estar venciendo el fresco con el calor y el comfort de unas sabanas de haber querido tentar la suerte y haberme dejado llevar por los instintos egoístas para seguir retozando en cama ajena pero yaciendo arropada y ahíta de cópula y contacto tierno no me encontrado otra respuesta que no fuera que no era lo correcto.
No se si es bueno o malo lo que he hecho pero ha ocurrido y no podría haber sido de otro modo mas frío y menos intenso.
Aun vuela su aroma entre mis dedos y al pasar la lengua por mis dientes o morderme los labios aun tengo su sudor, el regusto ácido de su piel, el de su ultima descarga, hecha de éxtasis y de sorpresa, un sabor este que no me agrada pero que junto al de su saliva y su lengua adquiere significados mas colmados que propia complacencia. Lo que en distinta ocasión quemaría con humo y nicotina del cigarrillo que me fumaría con gusto, inconsciente o conscientemente hoy me lo prohíbo por venerada estima.
Cada sensación es puntada para la rememoración de la Solemnidad.

Salí
esta noche buscando lo indefinido, empujada por los términos de la confusión lasciva formulada por la larga carencia de sexo y la certera necesidad de mi personificación como ser carnal.

El lugar era como cualquier otro de estos, paradojicamente frío en contraste al apasionado y desesperado trasiego y juego en su interior.
Demasiado estridente. Demasiado falso.
No tenia en mente un chico, mi animo me armaba a acercarme a compañía femenina.
Las mujeres tienen los sentidos mas dispuestos a los detalles, y necesitaba detalles, aunque...aunque son mas difícil de enamorar.

Cuando sentada en mi sitio, ví el retorcido trazo de mi impulso tuve la reacción de abandonar.
No es justo que impregnara a otra persona mis desapegos y si, en serio, lo que buscaba era compartir o disfrazar mis miserias, era mejor volver a casa, buscar un lugar discreto y descargar la frustración, como el pastor, con mis propios expertos dedos.

En la dirección a la salida lo vi. Él entraba y me miraba y se turbo al comprender que me percataba y perdió la mirada hacia otro lugar.
Detuve mi marcha al alcanzar la puerta para apoyarme en el marco y volver la vista atrás sin encontrar mas que el alboroto de la multitud danzante y el golpeteo de la música, y sin embargo, aun en mi azoro, profese mi reincorporación al flujo de los rostros y las conversaciones banales.

Volví
pero no lo busque a él.

Tome una nueva ronda de tequilas y encontré de nuevo asiento.
Pasaron dos horas y varios intentos, algunos valientes e interesantes, otros soezmente espantosos de entrarme. Me conjure a ser paciente y cortes pero selectiva como el trato con personas debiera serlo.
Estaba conectando con una jovencita no muy alta y morena, con un bosque de tirabuzones sobre sus gafas y su sonrisa, lo mas alejado posible de la mujer que tenia en mente, cuando él lo decido.

Hola me llamo Andre y todas mis cuitas y reflexiones me han decidido hasta aquí. No eres la mas bella, ni la mas alegre, ni la mas sorprendente pero si, para mi, la mas indicada por que tu extraña hermosura tiene que ser disfrutada esta noche y esta noche debe ser para mi.

No se sentó, solo me ofreció su mano cercana a las mías y desvío la mirada cohibido mientras recogía mas valor. Con cada gramo de ser me invitaba a sacarme inmediatamente de allí.
Marchémonos, por favor sacó de su convicción añadiendo la suplica de que antes de atravesar el umbral debía saber mi nombre.

- ¿Mi nombre? - medite - Mi nombre... Soy Opatze - le mentí y le dije la mas pura verdad repetida de palabra después en otro lugar y de silencio afinado con mis besos y nuestros roces dedicados en la excitación recíproca.

Caricias sin prisas y risas joviales encajando en el éxtasis de celebración aceptada por ambos y elevada sobre el imbrique de los sexos hacia cotas raramente visitadas.
Le acaricie su ensortijada melena de cabello castaño y saboree el calor latente de su cuello y el venero el compromiso de recorrer completa la senda hasta el clímax sin atajos. Nos ofrecimos en el placer juntos, mezclados con arrebatos de contemplación enfocada de uno sobre el otro.
Nos ofrecimos el uno al otro pero sabiendo que era un grado de exaltación de la ofrenda que arribaba hacia un mundo superior y acogedor para consuelo fortalecedor de esa unión.

Hasta una tercera vez el ciclo se cerro quedándose abierto y nuestros hálitos se fusionaron al llegar unísonos a un orgasmo de rostros enfrentados y ojos entrecerrados y bocas abiertas.

Abrazados le pregunte si sabia que no me llamaba como le había manifestado y que esta seria la única noche y el me dijo que le había parecido una insensatez en un inicio pero que había sentido la voluntad de saltar a lo desconocido y que ahora lo entendía y que si servía de algo él si se llamaba como se había presentado.

No volví a hablarle si no a hundirme en su aroma de su pelo y perderme en el tacto de su piel y vello y en la firmeza de la sensación de la presencia de su cuerpo.
Le dí una ultima ofrenda de placer despojada de un principio de mística erótica, simplemente un desapegado regalo de mujer a un hombre vestido por la sorpresa y el llanto al acabar su ultimo placentero espasmo y estrujar la punta de las sabanas.

Me limpio la boca tierno cuando me iba levantando a medio vestir y los dos nos regocijamos en la otra sonrisa.

Sentenciamos que no nos olvidaríamos de la ventura de la Noche y lo juro que es tan verdad como el ultimo beso que le di a mi perfecto desconocido.

El año que viene, en la misma fecha, se que acometeré esta completa locura de dejar elegir al destino y quizás su dedo tenga la buenaventura de unirnos de nuevo.
No hay seguridad en ello. Esta aventura de Celebración siento que solo se cruza una vez con la misma alma.
Si creo que aun así seguiremos festejando la Integración en compañía de otros que también la sientan, anónimos o amigos y en la separación no habrá distancia por que todo esta conectado.

Nota: Opatze en vasco estoy casi seguro que significa celebración.

Gracias a

domingo 17 de mayo de 2009

Puntos Cardinales (vi). El Centro: Yo.

“Milicia es la vida del hombre contra la malicia del hombre“.
Gracián

¿Me planteo el ir alguna parte y estoy trazando el rumbo?
¿Necesito esta conjuración de metamorfosis de viaje aunque sea de un centímetro?
¿Importo Yo en ello en absoluto?
Antes de ir a ningún sitio cerciorarte de donde estas.
El camino que escoges cuando quieres moverte, depende de donde te quieres ir o si no se quiere ser tan brusco de donde partes.

Mi centro, lo que me sitúa, soy Yo y lo odio y me asquea, pues se demuestra como un Ombligo vuelto hacia si mismo que se sofoca en la soledad que convoca y estira hacia las felicidades de los otros Yoes manifiestos con la energía de la envidia del arbitrio ciego para que también acaben solos y tristemente no sentirse la única sola.
Me tiene clavada a mi lado Infame y no reconozco un instante que me haya alejado de ese lugar.

Tratar de huir de mi ahora mismo, cosa en la que se he fracasado cada vez que lo he intentado, parecería lo que debería hacer, pero la primera regla inamovible que hoy entiendo, es que no se puede escapar de lo que se es sintiendo lo cerca que has llegado a sentirlo como el enemigo.

Yo podría irme transformándome en la nueva forma de esta cara medio bizca y melancólicamente risueña.
Yo podría estirarme hacia los confines redescubriendo la paridad de que la lejanía que crees alcanzar no es mas que el reverso de cerca que estas.
Yo podría moverme siempre tomando la dirección contraria a la que me asustaba y al correr despavorida meterme mas adentro por que solo me tengo a mi en mente y cuando Yo soy todo mi Mundo vaya donde vaya estoy en Mi.
Lo que haces pensando que es distinto es un timo.

No correré, si no daré algunos pasitos.
Los pasos correctos.
Perderé de vista a mi Yo por que si no como me daré cuenta que he trascendido el lugar viciado en el que estaba y que estas arrancando a tu Ego de tu centro para llevarlo a otra posición, donde los jugos del olvido lo lavan y purifican, y se impregne de la voz del amor, y se recree con el hilo de la luz de los sueños y vuelva siendo lo que aparenta ni mas ni menos, sentido y sustancia, y que cuando se saboree de nuevo sepa que el centro no es su sitio y no le importe de nuevo trazar el circulo de la espiral que te asciende y que danza alrededor de otras verdades que deben ir en tu centro, mas amplias que el Yo, sus ínfulas, y sus desvaríos de divinidad.
Verdades como el Árbol de la Vida, todas las vidas ajenas y quizás la mía y su Diosa que es único eje perfecto y que no soy ni seré nunca Yo.

A su justicia Divina y la desaparición me encomiendo.
Milicia contra mi Malicia.

Si Fracaso No quiero mas que la Nada.

Le doy las gracias y le dedico esta serie de entradas a los que las inspiraron:
A Kiko que inicio la Conversación que esta llevando a todo lo que esta viniendo (y por supuesto a Marion su voz).
A Pola por regalarme el Libro que me ire leyendo una otra vez y que ha inspirado e inspirara cachitos de esta vida novelada.
A
Filô por hablarme de la Ingenuidad y la Astucia y por las notas que tome de sus comentarios y de los de sus aventureros sabios visitantes. Al terminar de leerlos tuve la vision completa de el anillo de lo que queria escribir (e interpretar) Gabrielle.
Besos a todos.

Puntos Cardinales (v). El Este: Ingenuidad.

Quiero ser una ingenua.
No es un simple deseo.
Es una de las elecciones que puedo tomar.
Y elijo tomarla.

Si la verdad que aflora de entre los embustes me sana, aun con sus dolores la debo buscar.
A través de ojos como los de los niños que aun no han sido conminados a ignorarla, la verdad se atisba y queda liberada en una forma de ser natural.
Ser naturaleza es la apuesta que se me ofrece.

Afirmare en falso que ya soy así, negando la claridad de una impostura que es de lo mas alejada de lo que es ser Ingenuo.
Que actué en ausencia de disimulo, desvelada, sana e inocente aparentemente, esta en lo opuesto a la falta de artificio y es una mentira que en ciertos aspectos me he empeñado en tragar.

No soy franca, si no maleducada.
No soy natural, si no vil.
No soy cándida, si no Taimada.
Y sin ser astuta, si no terriblemente necia, en mi orgullo de lo contrario.

Podía elegir la astucia pero no es la dirección que me alejara de mi misma.
Es la contraria que no lo es tanto pues tienen un punto de contacto.

Amanecerá mi ingenuidad hacia un oriente preñado en el lecho nuevo del amor que aun esta por ver si soy capaz de dar y abrirá las cancelas de mi mirar hasta que sean mis retinas las puertas con las que conocer la realidad de la entidad y la identidad y si soy completamente sincera conmigo misma y con lo que el mundo dispone, tendré una luz en el horizonte, como una mota de rayo, que expondrá a la vista mis mezquindades cuyas puntas afiladas trato de bañar en el ácido de la dilución.
Sin lampara ni llama que lo rija, en la oscuridad las fuerzas de las otras direcciones tomaran su cauce ilimitado hasta la evidencia precisa de la extinción.

Si no llego a conocer las reglas, seguiré ciega y siempre contranatura hasta lo funesto.
La necesidad se impone de conocer dichas normas del mundo para escoger al final actuar naturalmente, en expresión abierta de lo que se piensa y lo que se siente logrando evitar el daño ajeno y propio con paciencia.

Quiero ser una ingenua que sepa lo que es la astucia.
Quiero no ser la combinación de mierda, lejana de la sagacidad o la utopía o de su sagrada amalgama, que soy ahora.
En esa dirección, puedo dar luz a la Niña.
Si se une al movimiento de las otras direcciones.
Esa esperanza de oportunidad que fecundo Pola.

Esa Niña Ingenua en toda su sustancia. Sin artificio ni bordes.

Una Criatura Natural.

lunes 27 de abril de 2009

Puntos Cardinales (iv). El Norte: Sueño.

Si tienes una base donde asentar los pies puedes mirar primero al frente y, cuando te das cuenta que ahora ves, al final te impulsas a alzar la mirada preguntándote si hay, allá arriba, un techo.
Si me he conjurado a reposar sobre el Amor y lo que me eleva es la Verdad lo que tengo sobre mi es el inconmensurable firmamento del Sueño.

Puede que sea difícil de expresar que el Sueño es tu Norte y, que se entienda, que no es que has perdido el roce con la realidad si no todo lo contrario.
Esa es una paradoja que solo se esclarece si se borra la oscuridad mental que interrumpe la comprensión de la intimidad completa de Imaginación con Sueño y un poquito mas adelante de Naturaleza con Imaginación.

Lo mas Real se alcanza cuando has zarpado de tu hogar a una bóveda celeste de ensueño. Ella cala por tus ojos hacia su océano gemelo que tengo dentro del que cada gota es un imaginario que enmudece lo que por la percepción toca el Cuerpo pero no lo acalla pues difícil puede ser que una vastedad que abarca a su parte la anule.

No es una evasión en la fantasía, si no una inmersión en la sustancia de la Realidad distinguiendo lo que son sus sombras y nunca desdeñandolas.

A veces es un mar de fuegos estelares que cubren la base oscura en el que se forma hasta que esta adolece de la necesidad de ser brillante y llameante y bulle en cada rincón de tu ser la Iluminación y la Sustancia. Tu alma se concibe a su través y conduce la Luz desembalsada por tus campos del ingenio y el conocimiento hasta que conecta cara y envés, hasta que fluye en el anverso y el reverso, hasta que su mezcla retorna el néctar Único.

Es la Imaginación es el aire que es de Todo su fundamento, que recuerdas que te rodea y que lo respiras y que lo metes dentro y lo sacas fuera. Estas inspirando Fuego y estas exhalando Fuego y el Fuego que entra y el que sale es el mismo pero distinto y eso es el Sueño.

Es lo Real sobre lo real sin condición de soberanía si no de unidad. La Unidad recordada en tu Sustancia que se despierta y que impulsa un Reflejo que no es una una ilusión sobre un Espejo.

Talla el rumbo en mi compás y tizna de Boreal liberada mi visión inconcebible de ilusión, chispa y juicio.

Es mi Norte por que un simple paso hacia allí me hace mas plena, real, y buena.
Por que no viajas a ese punto para no regresar si no que su retorno es constante.
Por que no hay Allí sin Aquí, ni Aquí sin Allí.
Por que a ese norte viajas sin viajar y no parando de lanzarte al viaje.

Cada Sueño es Verdadero.
Cada Sueño despierta un pedacito dormido mas.
Y cada descubrimiento por la Imaginación es Real.

Puntos Cardinales (iii). El Oeste: Dilucion.

Las formas de la dilución beben de las fuentes del amor y el sueño, sur y norte, y se internan hacia los rincones oscuros de mi ser.
Esa es la razón por la que apunta hacia poniente, hacia el oeste.
Representa la necesidad de recortar la aristas, como columnas, de mi ego.
Funde las sombras que recaen sobre el Amor.
A través del amor en los demás, me diluyo.
Para alimentar a lo que ame, amo y amare, limo mi Yo.
El Amor me da el fundamento.
El ideal de lo soñado dirige mi dilución.
La Daena que habito me moldea desprendiendo las espinas.
El Sueño me muestra mi Forma y mi Fondo.
Destruyo mi yo, para hacerme mas pequeña, pero mas yo.
En los demás soy lo que puedo ser.
La Dilución me quita partes.
Pero son las partes superfluas.
Me diluyo hasta no ser nada.
Y soy en todo en cada instante.
Esta es la dilución.
Esto es lo que es mi poniente.

Puntos Cardinales (ii). El Sur: Amor.

La brújula que te dirija debe tener un punto de referencia que te de el norte, pero en mi caso este lo he reconocido apuntando en dirección sur, hacia ese punto cálido que reside abajo en nuestra intimidad.
Por que es un fundamento acogedor sobre el que asientas la raíz de los pies si quieres alzarte e intentar estirar los brazos y los dedos hacia el cielo.
Es la marca del centro del mundo. El Amor que llama a todas partes.
Amor verdadero e incondicional.

No tiene estridencias, ni melodrama ni protagonismo.
Es duro, exigente, y lento. No promete nada.
Agota pero enaltece.
Toma partes de ti pero llena.
Duele pero protege.
Se pone en todas las cosas.
Amor sin desapegos.
Amor sin ti en mente.
Amor acariciando el borde de lo imposible.
Casi inalcanzable.
Casi.

Me he cruzado sin llegar a conocerlo, cubierta de mi incontable egoísmo.
Lo rozo, a veces lo he sentido sujeto en la ligazón del momento y las personas, a veces se ha confundido con el reflejo sucio de mis miserias.
Amo a mis hijos.
Amé a Anibal.
No se con que clase de amor amo a Pola, pero lo amo.
En el templo de Siwa supe cual es su éxtasis.
Sin embargo solo son principios de los que nunca podre librar de las huellas del propio interés, del deseo ciego, la obsesión recocida, la pura envidia, el beso del orgullo y que se yo otros frutos del simple egoísmo frente a la soledad.
Todo lo impregna. Todo, aunque sea levemente.
Todos mis hechos están bajo sospecha.
Y sin embargo me sigue llamando.
Se empeña en que lo conozca.
No me repudia.
Y yo trato de conocerlo.
Ahora he decidido que con todo mi foco.
Y sin huir de sus propias condiciones.
Magia, vida, y mas allá.
Un circulo de completa conmoción.
De no mas palabras sin obra.
De no mas indolencia.
De no "No mas". De no basta.

Creo que vienes al mundo sin nada excepto la capacidad de amar.
Y que si te debes ir, únicamente es con todo el amor repartido.
Todo lo demás esta vinculado.
El amor llama a todas partes.
Te puedes negar a escucharlo.
Pues es un aliado que te exigirá.
Pero le he dejado entrar.
Y claro esta muy consciente del desenlace.
De las victorias y los sacrificios.
De la realidad.

Puntos Cardinales (i). Compás

Pienso en si tengo derecho a lamentarme y la cruda realidad es que no tengo ninguno.
Y sin embargo me siento invadida por la acuciante necesidad de parar y hacerlo.
Me han hecho darme cuenta de que debo detenerme o me veré llevada sin control en la inercia de las fuerzas que he creado o de las que he adoptado.
No. Miento. Me vuelvo a lamentar. Vuelvo a hacerlo.

No me arrastraran si no que las caminare y lo que quedara engullido es el resto.
Los amigos, los familiares, los simples conocidos. Los que agarro y obligo a separarse de sus viajes.

Soy menos dueña de mi misma de lo que debería y creía ser, por que he ido dejando retazos evidentes de mi en lo que toco, conozco y amo.
Pero no embebidos en altruismo, si no casi en todo lo contrario. Es patente que con sutilidad vampirizo las buenas cosas que me pasan, y pongo mis tentáculos en sus espíritus, y los estrangulo al tensar la cuerda bajo el peso de mi egocentrismo.
Me engaño perfectamente pero a veces, cada vez mas veces, yo misma me lo planteo.
Una voz amiga, vacía ya de este mismo poso me la ha advertido. Ha deseado que no pasara por allí.
Y yo sin embargo no he caído hasta que un terremoto ha destrozado las mentiras.
¿Se puede ser tan egoísta como, para que cuando una amiga te dice que ha perdido a un ser querido, seguir pensando en ti?
Yo lo soy.

Todo lo que creía es lo opuesto.
La confusión me atribula.
¿Que es lo que me pasa?
¿Que es lo que necesito?...
¡No!
¡Mal! ¡No es eso...!¡Joder!
Es. Lo. Que. Ellos. Necesitan.

Le daba vueltas a un sentimiento sin forma y ahora sé como tengo que aclararlo.
Las posibilidades que se me planteaban (el abandono, el cambio, o la indiferencia) llamaban a una guía que las condujera.
Buscan un punto de referencia, una brújula que marque el compás con su armonia. Aunque implique que mi mundo se desmonte y remonte de arriba a abajo.
Como Pola tiene su estrella o Karel su canción o Yue sus convicciones.
Definiré de nuevo los puntos cardinales y los seguiré de frente mientras no cejo el movimiento. Evitaré dar ventaja a las sombras que nos acechan.
No son cosas nuevas, pero si un cambio hacia la fortuna.
Definir el Amor, el Sueño, la Dilución, y la Ingenuidad.
El Sur, el Norte, el Oeste y el Este que me encaminen lejos de ese mi primer enemigo.
Esa que conoce todas mis vaguedades.
Esa.
Yo.

domingo 26 de abril de 2009

Remanso

A vértigo de Alma fluía
viniéndome boca abajo,
si atormentándome cuesta arriba.

De giros y de regiros
reclame bilis nociva
velada prestancia a agostar a los queridos.

El remanso consagra abrigo.
De súbito viene pronto,
lacónico descanso tras recorrer tu propio sitio.

Amadome he, extremado,
en hipérbole de maníaco
impostado querer ser de ser en un engaño.

Respiro el anima despacio.
Vislumbrando en interior con tiempo,
visionaria época de focos internos,
y sosiego de vivir, los actos.

Remanso que me acoges,
umbra fresca del Árbol
sueño despierto de sombras, luciérnagas y faroles.

¿Estoy repleta de cansancio?
¿Floto a tu lecho cadáver?
¿He tu fuente, a conciencia emponzoñado?

Remanso que me compones,
arranque primero del Canto,
secreto poema enfundado en deseos de desorden.

¿Estoy llena de cacofonía?
¿Sueno en tu voz sin aire?
¿He de la melodía, en inconsciencia, roto armonías?

Espantos en abierto aflijo.
Es mirar y es ver abismo y no ser.
Es cantar y es oír silencio y no ser.
Horrores en infinito disemino.

Burdi inacabables ensayos.
No hay muerte para lo muerto
Y sin embargo de lo Divino y Celeste si remanso.

Macerada en aguas paradas,
imaginare milagro tras milagro
desgranado bajo siluetas, bajo mis sangres, una esperanza.

Vaciar la herida,
desaparecer con mi arrogancia.
Exánime en trizas

A calma de Alma orillar
apreciada boca a firmamento
en instancia amanecida, de fervor y de verdad, en Vida.

domingo 19 de abril de 2009

Los Sueños Amables (xii): Al Despertar

La segura incerteza de no distinguir haber transitado de un estado a otro te acoge como durmiente al despertar pues, a igual manera que en el cuento, tienen mas maravilla las impresiones que se te presentan al abrir los ojos que, las que entre sueños has experimentado.
Los ensueños asemejan haber sido vividos en la rutina constante de la vigilia y el amanecer de los sentidos manifiestos evocan las peculiaridades de un sueño.

Se ha destruido la linea de las separaciones y la Muga de la imaginación en la frontera fluye libre para ofrecer cualquier sentido.

El beso se mantiene cálido, tal si se agarrara con delicado empeño, aun cuando Asier ya solo se mantenga sobre mi rostro con agitado ademán expectante y las fibras de su contacto pendan en estelas de sus labios intuibles aun a dos palmos.

Un acto, significado de amor como el suyo, no se disuelve en la malva de la oscuridad y el aire y los latidos pasados, pues no es mero aroma y humedad de una boca sobre la piel.
En la sustancia de las personas que somos, se entronca e imagina hasta la realidad, uno de esos momentos que perdura por ser un lugar eterno que no tiene tiempo que le apremie.

Mas tierno que lo que una primera mirada permite me contempla igual que yo le contemplo sin que sea necesario que me pregunte si es mi niño.

Sobran la lengua y, claro esta, hasta los ojos cuando se entona la elocuencia del fulgor abierto de las presencias y cuando cuerpos, espíritus, y animas, todos al uno enamorados y milagrosamente escindidos y liberados siguen siendo uno.

Lo tengo a mi lado, crecido, diferente, y en los detalles desconocido pero intensamente intacto en su singular verdad fiel al mismo niño que amo, de los pelos de su cabeza a la tibia y azorada sonrisa en su faz.

El reencuentro es tan sencillo como mis manos aun no acostumbradas al despertar sobre sus imberbes rasgos de núbil y mis besos desatados por todo su rostro.
Sin palabras o solo las justas y confusas que poco pudieran añadir que no fuera superfluo con el saber de los abrazos y el apretón de los cuerpos y, sin embargo, aun abierto al lenguaje inesperado del asombro que surte de sorpresas los instantes maravillosos, tales como el circulo acogedor de los brazos de Anibal sobre nosotros, apretujandonos sin miedo al contacto, en muestra sincera, y me alegro por él, de liberación del dolor con el que una noche no tan lejana mi hijo y yo le estrangulamos.

No hemos parado de abrazarnos los unos a los otros, Charo, Xavier, Marion, recuperando el brillo luminoso y divino de los trances felices.

He sentido cierto lo que dice la fabula. Con mucho amor se llega mas lejos.

Allá queda, al aguardo de los días, la verdad del sufrimiento y de su cese, nunca olvidado en nuestros internos fueros, por lo menos por que a mi se me recuerda en algunas miradas de un niño, criado brutalmente aislado del mundo al cuidado de manos ajenas para él, unas tristes y otras, gracias a la Diosa, honrosas, que debe descubrir en verdad la Belleza del Mundo y reintegrarse a su pura inocencia Primordial unida a la nuestra.

Nunca imagine que seria el Ogro el que haría de hada madrina y me otorgaría en esta experiencia la facultad, creo que efímera, de los sueños amables, pero siento que debo aceptar que me ha dado tiempo para saber que siento y es que por fin despierta, me digo, eres mas real de lo que nunca lo has sido.

No, no es un sueño aunque me advierto que no es lo mismo que estar completamente despierta.
El velo de los párpado es lento en levantarse.

Reconozco que necesita al menos un beso y quizás muchos otros.
Caminos cortos y sin engaños hacia el Amor Verdadero del que me embarga una extraña añoranza.

Con la trémula calidez de Asier entre mis brazos y mis lágrimas derramandose sobre su cabello, al despertar se ha restaurado una condición que en algún momento en el tiempo desprecie.
Me alumbra en él que soy mas yo que en mi misma y que somos en armonía.
Que Annette y Asier y Gabrielle somos uno solo.
Sufrimos en la separación pero en la visión de la reunión encumbramos una esperanza inconmensurable.
Una esperanza abierta y clara en la que al Amor no le pueden causar mella.

No se cuanto tiempo he estado besando a Asier, abranzando a Asier, llevándolo de la mano.

¿Que importa mi propio jubilo sin la chispa del suyo en sus ojos, y que grandeza es mejor que el ver crecer la alegría en los seres amados?.

Asier ha vuelto y su regreso flota en la incierta linea del sueño y la vigilia con la preciosa gloria que al despertar tan dulcemente te une a la divinidad.

No es una ensoñación. No es un Sueño Amable.
Es el mejor de los Sueños.

Los Sueños Reales.
Los Sueños que Existen.

Agradecimientos a:
Monseuir Charles Perrault por su transcripción de la fabula de la Bella Durmiente (que por cierto recomiendo que leean completa en esta versión).
También a Monseuir Sahaquiel por las transcripciones de la leyenda de Parzival (aqui y aqui) que me han ayudado mucho a inspirame y también recomiendo encarecidamente.

sábado 21 de marzo de 2009

Los Sueños Amables (xi): El Alto Coste

La parcela me invita a entrar a través del hueco de paso entornado en la amplia verja de hierro oscurecido. Es un huequecillo mínimo pero suficiente para mi, como si hubiera estado esperando la medida justa. Me introduzco con cuidado y no camino mas de dos pasos. Me dejo abordar con las ideas que se asientan y que empiezo a sentir con claridad.
Soy Gabrielle y soy maga y madre de dos hijos y mi sueño me ha traído por necesidad de la fortuna y el sentido natural de estar a su lado.

Este lugar es mi Hogar y por esa razón a él he vuelto aunque sea la primera vez en que lo veo.

El atardecer raya casi con su final y las formas y el color se pierden en la oscuridad que nace.
Me deja contemplar los contornos de dos edificaciones, rodeadas aquí y allá de bandadas de arboles y motas de nieve fresca y nada mas. Los gatos corretean de un lado a otro como los dueños de las dos casas: de la que respira sudor y trabajo, como un paño hacendoso, que esta cerca de la entrada y de la otra entronada en el talud ascendente de helada hierba que expande un manto acogedor. Se que se podría vivir en la primera, pero donde debo dirigirme esta rampa arriba, rodeada de los felinos. Allí residimos.

Sin embargo no veo luz en ella ni escucho otros ruidos que no sean el fru-fru de los animales, sus ronroneos y sus maullidos. No parece que haya nadie pero es que no me he fijado bien.

Junto a la acumulación de agua de los deshielos hay alguien agachado que chapotea ritmicamente con el agua y les susurra amable a los bichos mas negros de la manada.
Su rostro se vuelve ante mi llegada confirmando la corazonada instantánea de que me estaba esperando.

La primera impresión es una estampa tranquila sobre la claridad lechosa de una piel tersa en la que, surcan dos goterones negros y gruesos que parecen lagrimas alrededor de una sonrisa. Con las dos manos acuna de nuevo agua para arrojarsela con fruición sobre el rostro mientras con los dedos y la humedad destierra las marcas del alambicado maquillaje que rodea la comisura de sus parpados. La curva de sus labios me paraliza. El jovial examen de sus ojos marrones me hace dar un paso atrás, con todo el esfuerzo, que ahora y llegado hasta aqui, ese simple acto conlleva.

- Perdóname, pero odio sentirme como un payaso de feria. A vosotros os gustaran las parafernalias, pero a mi me gusta ser franca y presentarme limpia.
"Solo es un momento. Un momentito mas.

Es joven, unos ventipocos y me es familiar como lo son los retratos de la casa de Padre en Azpetia.
Se enjuaga en la penumbra con gesto de disfrute de cada toque del agua fría agarrado con la mas indómita vitalidad. Cada instante que pasa se me resuelve con mas detalle y acrecienta sin freno mi pánico.

Los rizos de su cabello son como los míos, quizás un poco mas lisos y apelotonados y con un reflejo rojizo que se arranca sobre su frente y que pueden pertenecer a los últimos brillos de la tarde pero que yo juraría, son unas mechas. Caen sobre sus ojos pero, aun en el crepúsculo, no los oculta y se muestran profundos en su brillo repleto de armonía tibia y oscura.
Me dedica muecas de chiquilla traviesa a través de sus labios de cuento y sus dientes de ratoncillo encantador, de esas que te distraerían por muchos años, de la verdadera naturaleza de la mujer que se alza, por fin, limpia y radiante en la oscuridad frente a mi hogar.

La melodramática en mi ensaya una escena memorable y la cobarde se pregunta si podrá correr de vuelta a su agujero lo suficientemente rápido, pero ninguna de las dos puede vencer la parálisis y remediar que me quede en cuclillas abrazándome con pavor unas piernas que no responden.
Esto nubla su mirada con tristeza.

- Creía que ya no me tenias miedo.
- Yo... yo también. Quizás es tu rostro. No es como te imagine.
- Créeme. Esta es la cara mas adecuada para recibirte - dice con satisfacción manifiesta señalándose como el artista señala su mejor obra. - los arquetipos están bien como imagen masiva para el consumo pero al final resultan del todo impersonales. Pero si eres tan friki como para que te hagan sentir mas cómoda, te costara un poco, pero me traeré los bártulos.
- ¿Cambiara en eso, algo?
- Seguiré siendo yo, no lo dudes Gabrielle, con Guadaña o con Ahnk o si ellos. Pero así es mejor. Ahora Soy lo que es Evidente.
"Siempre he estado contigo y aun así tiemblas.
- No quiero morir. No ahora. ¿Es eso tan terrible?
- Dímelo Tu. - acaba de sentarse en los escalones. Apoya la barbilla sobre las manos y los codos sobre las rodillas. Sonríe tan delicadamente como una vieja conocida que hubiera repetido esta reunión otras muchas veces. - ¿Por que dejaste de fumar? La verdad ¿Que le prometiste al volcán?

Escruto la pregunta en sus ojos. No busca pillarme o encontrar un doble significado. La verdad ya la sabe. Lo que me insinúa es que me responda a mi misma en voz alta.

- Que protegería aquella nueva vida con responsabilidad. Y empezando, no envenenaría mis pulmones con este placer enfermizo y me cuidaría mas...
- ...para vivir mas. Lo sé - Tuerce un poquito el gesto - ¿Entonces, por que no cambiaste cuando te bendijo el Roble? No era cuestión de desmadrase pero tampoco había necesidad de la completa negación. Y la seguiste. Hasta ahora.

Se me aprietan los puños y se me clavan las uñas en las palmas. No necesito esto. No tengo por que confesarme. Mis respuestas son mías y me las he dado, ¿Por que exponerlas al aire donde cualquiera puede oírlas y cualquiera si quiere puede usarlas... usarlas para... para...
- ¿Por que? Por que aun tengo miedo. Me aterra ¿Y si todo es un espejismo? ¿Y si todo se esfuma en un suspiro igual que vino? ¿Como puedo estar segura?
- Y no disfrutas del regalo. No del todo. Aun lo que es divino lo sientes como si pudiera ser moneda falsa.

Se levanta y baja un escalón para estar a mi misma altura.
Se muerde el labio y sacude la cabeza con tanta melancolía que me conmueve su... ¿Sufrimiento?

- Es un sentimiento tan terrible que, aun que quieres, no te deja huecos para dejar entrar otras cosas, malas o buenas. Estas llena del miedo y llenas en tus actos mas allá contagiadote alrededor en la ruina.

Se cruza de brazos y ya no sonríe y es como si fuera patente la inminente muerte del día.

- ¿Por que tuviste a Annette?
- ¿Que tiene eso que ver...? - me solivianto - ¿Que insinúas de ella? ¿No piensas...?

Siento la furia y el miedo siendo uno solo y brotando de mi con inusitada violencia en mis palabras, casi gritos.
-¡¿Que tiene ella que ver con mis miedos?!

Me señala con la misma vehemencia que yo transmitiría a mi reflejo, llena de una furia que rompe los equilibrios de sus adentros.

- ¡Tiene que ver, y mucho tiene que ver!¡Mucho! Si no lo puedes entender no mereces ni una silaba mas. - trata de recobrar la compostura, las fuerzas que se mueven tras sus ojos son tan intensas que se me erizan todos los pelos de la nuca. Pero reduce el tono y solo añade - No mereces lo que se ofrece detras de esta puerta.

Agacho la cabeza pero no sin poder evitar mirarla de reojo.
No es justo, me digo. No ahora. Tan cerca.
¿No he pasado por todo para recoger un fruto y degustarlo? ¿No he sufrido ya bastante? ¿Por que se me castiga tanto? ¿Por que?

Las convulsiones de mi narcisismo vuelcan entibados que parecían seguros y arrasan los esfuerzos que parecían tan completos. Mi yo, es un tornado en el que siempre parece haber fuerzas para destruir lo que le hace la competencia. Pero no pueden tocarla a ella.

Veo a mi niña. Veo sus abiertos ojitos marrones que no paran de comerse el mundo a bocados con apetito curioso sin cansarse nunca. Luceros, tan semejantes a los que ahora me miran, como sutilmente distintos. Lo que me mira, es la dureza petrificada de la roca, en vez del candor inocente que brotaría de la misma fuente. Y de esa diferencia, me conozco responsable.
No es justo, me digo pero esta vez la acusación apunta en el sentido contrario.

Respondo con voz queda con toda la sinceridad que es posible.
-Por que soñé con ella. Se que la hice nacer de mis deseos inconfesables de completacion y autocomplacencia y paradojicamente basados en la espuela de mis miedos.
"Era un anhelo, y no era puro pero... aun no siendo siquiera una posibilidad honesta, me enamore de ella. Brote un rostro y había un alma detrás que no imaginaba. Me enamore. Sin necesidad. Sin razones que lo exigieran. Lejos del miedo.
"Es un ser de luz que me ofreció que me pusiera a su dependencia y al que yo me entrego con el corazón y el alma entera.

-¿ Y Asier? ¿También lo amas? ¿Aun naciendo de la Oscuridad?

- Si. Lo amo - derramo un hilillo de voz - Como no amar a su sonrisa de vida entre tanta muerte. Aun que venga del polo opuesto al que vino su hermana y no me pertenezca, mi hijo nacido de la sorpresa, él no tiene pecado por el que pagar, por su sangre o su alumbramiento. Como Annette recibe mi amor sin misterios ni argumentos que lo requieran. Soy su madre y el mi hijo y en ese par esta todo implícito, y es inseparable.
"Los quiero a ambos. Tanto como para para pedirte de todp corazon a Ti esto:

- Dejame pasar e ir a reunirme con ellos. Estar juntos.

Sus rasgos casi ocultos por las sombras se suavizan un tanto pero aun así, su mirada no arde con la vivacidad de un principio. Tuerce el gesto y cruza los brazos sobre el pecho como la figura de un gigante y, cuando se decide a volver a mirarme, su fijación en mi es desafío de verdad desatada, en completa esencia sin artificios. Busca mis ojos y mi sinceridad abierta en la suya.

- ¿Me amaras igual que los amas a ellos?

Respira hondo y entrecierra con concentración los ojos y aprieta los labios y yo, tiemblo estremecida por su seriedad y su necesidad de la respuesta a tantos niveles que me pierdo.
No es una respuesta condescendiente o a medias tintas. En el futuro que me llama casi puedo saborear que no sueño y que esta es una mirada ampliada de mi existencia, con el tiempo desarticulado pero totalmente presente, donde todo es verdadero en su grado mas cierto.
Aquí contemplo mi fortuna postrera, alzada en la figura de mi mas inmediato hado, armado en la figura de la chiquilla, la mujer y Daimon de los que conozco perfectamente sus nombres y que, me pide que confirme lo que me cuento en mis ratos de habla silenciosa y que no me he atrevido a pronunciar.
Algo que me esta diciendo que es mas, mucho mas de lo que pueda poner en mis sueños, o que puedan levantar mis anhelos o que se supedite a mi voluntad.
Supera lo que puedo creer o imaginar; lo que quiera pedir o exigir; lo que me esfuerze por sentir o afirmar.

Como siempre ha sido antes y sera.

El Hecho Ineludible es una muchacha en el porche de mi casa haciendo preguntas sobre el Hecho Ineludible, con el rostro adusto, familiar y adorable y la mente clara, sincera e intensa.

Aunque no pueda hablar de inmediato y parezca que me tomo mi tiempo para meditar es solo el estrangulamiento de mi garganta conmovida, por que mi corazón nunca ha estado confundido. El sentimiento en mi pecho espera con paciencia a que mis dedos dejen de temblar mientras les susurra a cada una del resto de mis partes con cariño que esto esta bien y que lo que era impensable era negar por completo esta Verdad.

Cuesta una eternidad pero cuando brota de mis labios, lacónica, la respuesta es la que en mi hay.
- Si. Ya lo hago. Te quiero igual.

Ella se estira y aun parece mas alta, mas fuerte. Esta tan guapa y sin embargo no me muevo ni un ápice por que también es tremendamente formidable en la condicion de su espiritu y mision.

Ella sacude negativa la cabeza pero ya hay una curva ligeramente feliz en sus labios. Llora y no se sorprende de que no haya un milagro.
Me ofrece su mano pequeña y blanca para que la coja y ayudarme a entrar. La oscuridad campa a sus anchas ya, contándose ahora el tiempo del ocaso en latidos. Si hay una llama a la que aferrarse es la de sus ojos y no es fría como me temía. Arde con el calor de la esperanza entre las lagrimas.

- Pues deja de temerme. Siente ya de una vez que no soy ningún mal ni ningún bien. Sincerate contigo misma y asume el alto coste de estar viva o bien sabes que nunca superaras el punto en el que ahora estas.
"Vamos, ven. Dame tu mano.

- Pero... yo no... Yo quiero vivir.

- Lo sé. Lo siento tan fuerte como el miedo en tus venas, si ya no es lo mismo.
Ahí esta la cuestión. ¿Que haces, vivir tu o tu inercia? ¿Hay separación entre la Vida y el Miedo?
- Vivo. Es lo que elijo.

- Pues mueres. Eso es también lo que elijes.

- Pero ¿No tendré miedo?

- El miedo esta en la vida, pero es muy distinto a que el miedo sea tu vida.
"Dame la mano y deja que te aupé y te ayude a seguir.

Casi ya no la veo. Cara esta hundida en sabanas negras como un fantasma pero su mano es indeleble como un rayón de tiza en una pizarra.

- Sigue siendo mi toque y ni la luz ni la oscuridad lo borra o lo cambia.

- ¿Y Annette y Asier?
- Dentro. En casa. A salvo. - suena tan dulce, tan enamorada. - Te esperan.

Me sorprende
- ¿Tu? Tu los quieres...

- Como tu. Es tan fácil tenerles cariño y sentirse gozosa con ellos. Te hacen sentir tan... segura...

Se acerca un paso mas. Baja hasta mi nivel. Hay algo de desesperación en ello. Premura no, si no desasosiego.
- Mátalo - casi suplica - Por favor. Mata a ese miedo. Cámbialo. Deja de odiarlo y respétalo.
"Yo. Yo te... Te lo ruego.

Mi boca forma una O de consternación.
Es su interior lo que me esta dando. Su miedo que nace del mio que lo ha torcido todo.

Le cojo la mano. No hay duda como tampoco hay necesidad. Pero la amo. La amo en todos sus gestos, aspecto y naturaleza. Como los amo a ellos. Y ese amor esta lejos del miedo.
Es cierto que su rostro no cambia lo que es. Y lo que es importa. Y lo que importa es lo que acepto, apartando a un lado lo que hasta ahora he estado protegiendo como una fiera.
Para abrazarles a ellos. Por que la amo y necesita mi mano en la suya.

Oigo su voz tranquila en la noche, en la que ya no se ve absolutamente nada que me dice que tenga cuidado con el escalón.

Aunque no sea necesario, parpadeo. Siempre creí que cuando ella te tocaba se llevaba consigo algo y me siento al completo, con mi esencia y mis agujeros. Incluidos los miedos.

Ella me contesta como si me leyera la mente.
- Si vengo, algo me llevo, eso es cierto.- me dice traviesa como si ya pudiera reír - Lo que me llevo hoy, ya se vera. Con el tiempo.

Oigo la puerta que se abre acogedora. Me hace pasar rodeándome tiernamente por la cintura con su brazo y su cuerpo. Disfrutando con el roce.

- Hasta luego. Ahora enciende la luz.

Y eso es lo que hago. Y veo.

Intento ponerme en vuestro lugar e imaginar como os sentirías. Con respecto a los hechos que habéis vivido y a las decisiones tomadas y sufridas y disfrutadas. Creo alcanzar las emociones que sacasteis a la luz cuando salisteis con vida de la Torre o cuando en Gales obtuvisteis algunas respuestas a cambio de mas preguntas. Cuando algunos, como tu Xavier, enfrentasteis a las pistas vuestra naturaleza o las de los enemigos que se estiran desde los tiempos de antaño, como tu Charo, y que todos aunque hallamos un hogar ha sido a cambio de una señal de augurio pagada en amigos y compañeros.
Siento la bruma en vuestros corazones como la sombra que los deja ciegos.
Siento la congoja de la perdida y de la confusión por que también esta en mi.
Pero os pido que la echéis también a un lado.
Que la sustituyáis por el alborozo de aquella noche en que estabais de regreso y él, Asier apareció.
Comulgar otra vez con el sentimiento que sentisteis no por que sea mi hijo sino por el prodigio.
Abrazar de nuevo al chico y a la pasión que su presencia como hizo Anibal, primero con el recuerdo y si no lo azora mucho con los brazos.
Sentir la cancion de la promesa cumplida, y la alegría que os recorrió y escoger el tema que mas os guste y entonarlo.
Como cuando cuando las cosas se calmaron me lo contasteis y en vuestras caras, verdaderos espejos de vuestras almas contemple.
Por favor. Sentirlo. Os lo ruego.