2/9/08

Vivir (y Morir) en la Creencia (vii). El Principio.

Es tan pequeño y esta tan lleno de vida.
Se me agarra con vehemencia a los dedos y a mi pecho como un pequeño milagro feroz y a veces me hace daño. Pero no cambia ni un ápice la pasión de amarlo.
No puedo mas que amarlo. Tanto como amo a Annette.
Son mis hijos y el centro de mi pecho lo conoce con sus sentidos mejor que yo lo pudiera entender. O expresar.
Es algo en la raíz, orgánico pero que prodigiosamente filtra y se extiende mas allá de la sangre, la carne, y las vísceras. Te tambalea, ya por siempre, por que es una fuerza que crece sin detenerse y que ineludiblemente tira de ti hacia arriba.
Una intensidad que me tiene conmovida por que en ningún instante había considerado la posibilidad.

Bropius yació conmigo porque vio en mi a una madre. Una contrapartida de paternidad, en la que a él, no le consigo encajar.
¿Es una locura, que me alegre de que sucediera?
¿Y que no me arrepienta?

Como con Nette fue al alba.
Junto al fuego, ligera y blanda como la de Annette no lo fue, su vocecilla se me anuncio como un arroyo tímido. Yo no pude mas que frotar mi vientre, casi inconscientemente, buscando su contacto. Me quede muda en el estremecimiento. Mi destino se alineaba para apagar toda luz y de mi mano, mi misma mano, yo alumbraba una nueva vida.

Recordé cuando sobre el manto de la selva, con Bropius sobre mi, yo pregunte que ocurriría, y la Madre me respondió, que en alguna de las formas del futuro mis hijos serian la Nueva Humanidad. Me había acongojado, desnuda y sobrepasada, por una responsabilidad que no querría para nadie y menos para mi misma. Pero fue con la medida acrecentada de mi inesperada maternidad, que me entro el pánico. Un horror reconcentrado hacia dentro que me entumeció.
Lo que era turbación en mi pensamiento, con respecto a las consecuencias sobre Annette e incluso a Doa, mis hijas sobre mi mente y mi corazón, se convirtió en crudo miedo. El miedo a haber matado a mi hijo antes de haber nacido.
Un miedo libre y palpable en aquel lugar, rodeado por la labor de mis juicios, de odio, decepción, resolución, y empeño. Mayores que tus fuerzas.
Miedos que se cristalizaron cuando luego vino la fatalidad o la fortuna.
Tanta determinación y sacrificio y no conté con la fuerza poderosa de la Marea de la Realidad, esa voluntad mayor que lo es todo y que con la magia, a veces como en esta, te toca doblegarte. Y sufrir.

La promesa, que me hice cuando tuve a Annette, me sobrevivió un solo día.
Si a ella casi le arranco el alma, a mi pequeño aun no sé que le he llegado a hacer.

Una concepción a el amanecer.
Una gestación en el día.
Un parto al anochecer.

Cuando la fuerza de la Marea de la Realidad salto el dique de los redaños y las plegarias que la retenía, él vino a mi antes de la vorágine.
Un pequeño rapaz de cabellos oscuros como el ala de los cuervos, ojos brillantes, vivos y grandes y una sonrisa diferente.
Me llamó hacia él. Me dijo su nombre. Yo le pregunté si había sido yo quien se lo había puesto. Me dijo que no, que las cosas eran así. Creo que lo abracé.
Iba a venir y yo me conmoví toda, ante lo desconocido: la emoción, y el miedo. Mucho miedo.
Repetí su nombre.
Asier.
En Gascón, "El Principio".
En mi, mi Principio.

Después, cuando entonces empecé a gritar, a retorcerme mas allá de lo meramente físico y a despertar, sola debajo del inmenso follaje Amazónico donde daba a luz, él empezó nacer rascándome cada grano de ser poco a poco, y acumulandolo para que el milagro o la pesadilla tomara forma por que, ¿de que otra forma podría ser lo que no es posible, posible?
Aullé en el sufrimiento y el dolor. Intenté Cantar pero me imbuyó la desesperación por que ni siquiera mi Voz no era oscura.
Bropius me escogió para un principio renovado sin humanidad y yo temí que el inicio de ese fin sin luz había llegado, que por fin estaba desbordada y que el final de la fortuna me había alcanzado, pero no ceje.
Me callé, para entonarme en el silencio, hacia la luz de ese recuerdo cercano del sol en un reflejo de agua y del latido de un llanto entrelazado sobre él por lo bajo.
La invocación de un momento exaltado de felicidad y de alborozo y de la confirmación de la consumación virtuosa. Del momento en el que nació Annette.
No calmé el dolor, ni los estertores del parto.
No detuve la cascada de fragmentos que me eran arrancados y que yo a su vez arrancaba a otros.
No cambié para mi, nada.
Solo me concentré en atenuarle a Asier el trauma, enfocando hacia el las emociones y los bondades de ese único instante bueno.

Sentir la huella de la realidad descontrolada volviendo a ti es una experiencia terrible, pero no es imaginable lo que es sentir que afecta a lo que mas amas. Intenté envolverle y absorber el máximo del impacto de la mutación y que si fuera, fuera mucho mas de portento que de mutilación.
Soy una ingenua, capaz de pelear con lo que no puedo derribar pero lo hago cuando creo hasta la raíz que tengo que hacerlo. Es un Principio. Mi Principio.
No es por el daño que yo pueda recibir si no el que yo pueda crear y transmitir.
Deberían escribir un libro sobre mi, esta nueva Quijote, y luego quemarlo. Y quizás yo debiera estar, estar en ese fuego.

Si pudiera saber que paso por la linda cabecita de Asier y que sintió su joven alma. Si pudiera remediarlo. Asier y Annette.

¡Oh, Diosa!
¿Que soy?¿Que clase de monstruo soy?.
Fracaso sobre fracaso. Fracasos que no quiero que se repitan pero se repiten.
Fracaso como Iluminada, por que no escucho la canción y lo que escucho no lo comprendo.
Fracaso como Hija de la Madre, por que no la quise como ella merece y entre la Fe y la Creencia escogí a esta última.
Fracaso como madre, por que no se alejarles del peligro, a ninguno de mis hijos.
¿Que clase de persona soy?¿Que hado decide que no merezca que se me borre de la existencia?

Cuando el pandemónium cesó, y con Asier en brazos, Cazadora de Monstruos nos atacó, la entendí. Las dos chocamos en la decisión de vivir y morir en nuestra propia creencia. Aun entiendo la entereza que le llevó a intentar asesinarnos. ¿Por que no?
Y me duele su muerte tanto como me alegra estar viva.
¿Que hado decide que no merezca que se me borre de la existencia?
¿Que me hace mejor?¿Por que ella esta muerta y yo no?

No tengo para eso respuesta y no la quiero buscar.
Me da miedo buscar. Me da miedo encontrar.
Por que ¿Por que no puedo vivir? Yo quiero tanto vivir.
Pero ¿Por que no merezco la muerte? Yo ya he hecho tanto daño como para merecerla.

Después llegan los momentos. Llega Annette con Natasha, con Yue, con Santiago y Mina y mira a su hermano y lo intenta tocar a través de los barrotes y jugar con sus dedos y que le conteste a sus preguntas y me alcanza el destello.
Siempre ha sido mi Luz.
Ahora hay dos luces. Una Luz mucho mayor que nace cuando están juntos.
Me alcanza su destello.

Alcanzada en un Principio en el que cada Hoy empieza todo.

Por eso como. Por eso duermo. Por eso me peleo conmigo misma recuperando cada trozo que rasgué aquellos días. No hay forma de recuperar lo que fué. Solo hay esfuerzo por volver a hacer crecer las oquedades y esperar que de algún modo cicatricen y dejen de sangrar y lo que resulte sea una semblanza cabal de lo que Es.
No sé como lo hace Pola pero yo no puedo mas que hacerlo en el fulgor que me impide marchitarme y que oscurece la visión de la otra pregunta.
Ahora en la nevisca, que tengo en el interior, ellos me han dado un claro para que busque mi respuesta

¿Por que no puedo vivir?

Hoy empieza todo. Cada día es Hoy.
La vida ya no la merezco.
Me la gano.
Un precio por día.
Conozco a quien se la debo.
Cada uno de sus nombres.
Y no quiero dejar de pagar.
Quiero vivir.
Hasta llegar al Principio.
Después yo me quedare allí.
Así trazo mi destino.
Con ellos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermosos tus textos Gabrielle. He tratado de oirlos, como sugeriste, y no leerlos. Así, he puesto mi oído sobre tus palabras y escuché tu alma..
Felicitaciones
Max
http://usuarios.iponet.es/ddt/cuadernobservaciones.htm

Gabi dijo...

Yo te doy las gracias Max, por venir, por hacer el esfuerzo, y por escuchar.

No se si es mi alma lo que escuchaste pues a veces es tan difícil encontrarla. Pero sé que brota de muy adentro.

Gracias de nuevo.

Siempre seras bienvenido.
Que te sonría la Diosa.

Gabi.