13/9/14

Oceano (XVI): Gonia (Madres y Padres)

Betriz resplandece.
Es con su propio brillo inmanente de la narración en letras de luz de la Xenia recorriendo cada centímetro de su desnuda piel. El Aire respeta la ley de quien heredó su doma no tocando a su inconveniente huésped y espera ser recompensado con una cortesía igual.

La Joven Doncella contiene su primera inspiración.

Ciega en donde no hay que ver percibe el rumor continuado del Genealogalos que le había estado oculto.

Los dos roces diferenciados en el lugar donde solo le debía aguardar una solo abrazo.

El intervalo de duda demacra su espíritu no hecho para no respirar y la debilita.

Si se niega al Aliento Final su anfitrión se desplegara contrariado y no ejercerá miramiento alguno en actuar según su naturaleza, rota la ley y las reglas.

Entonces la ultima esperanza de Rea morirá para la existencia por quien sabe si todas las restantes eras.

La capucha de luz que la abarca desde este instante la comprende de forma lenta y sesgada pero lo suficiente para que gire la vista hacia ella.
Ahora puede ver, oír y entender.
Nos, repetimos la promesa empeñada y ella natural la agradece con modestia.

De Nuestra mano acepta la Luz que mantiene la guía y despeja del sueño erróneo y ella la aferra con el porte sencillo de una muchacha casta y pura.
Sus cabellos se oscurecen cubiertos de finas retamas y sus ojos se aureolan del misterio del parto.

Rigen nuestras manos a uncirla con el filo del reforjado Harpê al costado con la cuerda trenzada de las crines del Sacrificio y la coronamos con el Yelmo de nuestro ascendiente batido en el relámpago y el meteoro de la orden del Padre de Todos.

Con el ultimo presente nos esmeramos. Tomamos su mano conectada al corazón y sobre su muñeca aseguramos el cierre de la Llave Maestra aun palpitante en su rojo dorado.
Imposible es de ocultar a nuestra favorecida el linaje de estos atavíos por que lo ha conocido y los reconoce.

La Sangre Pura de sus venas invisibles erige el reverencial agradecimiento que la conmueve.

Quizás esto la afecte. Nos, no lo estima por que Nos, valoramos la herencia de la Antigua Madre y la sabiduría de la elección.

Sin embargo la muchacha es joven y los jóvenes son impetuosos e imprevisibles.

Las huellas del destino nos dan lo que nos pueden dar.
Nos, acariciamos la Luz con deseo parejo al comprometido con la Portadora de la Muerte en Otro Lugar Oscuro..
Nos han dado todo lo que han prometido y Nos, lo hemos puesto en su mano.

La Fortuna es cosa de Mortales.

Betriz, la doncella, nos ilumina con una sonrisa nutricia y sincera.

Alza su Luz por encima de lo Alto y confronta a sus hados.

El Taimado sopla su aliento de tres capas de podredumbre con jirones de inocencia corrupta y vomito arcaico y Vieja Madre se arruga contrita por el dolor salvaje sufrido, vano tras el salvajismo infanticida de su consorte sobre sus retoños.

La Columna de Océano se sacude en su herida, perturbada por la confusión que lo Imposible le provoca.
Lo que Él lo sostiene en su lugar hoy esta también puesto en su interior filtrado por arteros caminos y engaños y ahora socava lo que Era por que estaba Dicho.

El Mundo se dispondrá a cambiar permitiendo el regreso de los Apartados.

La Doncella esta tan perturbada como el Genealogalos. Sus creencias, su naturaleza primera no le permiten respirar este Aire impregnado del Enemigo Previo y Ultimo.

Pero Caos espera su bienvenida y poco a poco se va tornando de humor aumentando el peso de su presión.
Imposible de aguantar mas Betriz acoge la bocanada acordada del limo fértil e infinito y se inunda lentamente por entre las hendiduras minúsculas de su Casco.

La materia componente del Kranos seduce a cada gota del Engañador en una facetada multiplicación del lascivo cortejo que la misma Hambre del Segador sufre ávido y las lanza lejos de a quien protegen.
Nuestras fuerzas sostienen el filtro empapado de este elixir caprichoso mientras la sangre de la mortal madura en la de la Titanide con el sustento correcto.

Nos, guarda su propia consternación al vislumbrar la certeza de ser esta la oportunidad ultima.

El Castrador reacciona al conocerse burlado y reclama, escupiendo un furor que hace retemblar al Aire, su legado. Su infeliz esposa lo conmina entre suplicas y requerimientos, motas de vida que se derraman por sus ojos y el mural sin ambages de su hermosura expuesto al escrutinio y antojo de su esposo mientras le pide que recuerde el amor que Ella siempre a diseminado por voluntad propia en Él y Por Favor le ruega que cese en su cruzada de dolor ciego por la Sangre que causa.

El Titan no cede. Su Locura esta profusamente horadada en la Oscuridad y la siempre Noche y el Hambre eterna por su propia Carne y Sangre.

Su cordura se ha abandonado en el seno del Tártaro lanzada hacia delante sin bridas ni freno en la espuma de la venganza.

Derrumbara esta Casa y engullirá a todos sus hijos aunque sea lo ultimo que haga antes de que los Otros cambien de punta a punta este Mundo.

La Madre Antigua lo acusa en su ser marchitado, a bocados, en los golpes y la Doncella lo acusa y no puede completar su ciclo.

Las huellas del Odio se le agolpan alrededor como zumbantes moscardones de voluntad divina que la azotan sobre el cuerpo. Betriz trata de seguir por que una vez comenzada la comunión ya no hay muchos mas pensamientos que consumarla pero el refinamiento del Enemigo es capaz de vencerla y tose y expulsa las ultimas bocanadas del mutable Aire.

La Irritación de Caos es patente en su negativa completa a retornarle el Soplo. La tortura enojado poniéndole la miel de su Icor al alcance y conviertiendola en hiel alejándola en el ultimo instante.
La transición no se completa y el Padre ríe ufano.

No habra Perfeccion Hermosa para la Doncella ni Futuro.

Primero se pudrirá ahogada en su propia sangre abominable y el Primer Árbol con ella y mientras el vientre seco de Betriz contemplara el final de la estirpe de los Diez mil y un inviernos de los Titanides.

Nuestros esfuerzos no pueden mas que aguantar la prebendas otorgadas y observar lo que venga.
Tique parece estar decidida a atraer hacia abajo su esfera.

Sin embargo Betriz de Primavera es valiente, es tenaz, y es una Titanide de nacimiento que ha amado su destino desde que ha tenido conciencia del mismo. Su fe quema con el pabilo de hueso de su antorcha la tormenta de sucias sabandijas que la atacan y las expulsa de su alrededor. Alza su mano iluminada a lo alto y cruza sobre el corazón con la Llave que todo lo Abre y todo lo Cierra.

El Amor mas intimo y único acude a ella. El amor de su madre hilvanado en el Amor Magnifico de la que Da a Luz con Abundancia. La esencia de mi Hermana se consume en este lugar hasta el fin, menos una gota volcada en la carne de la Llave.
La matriz de Betriz se abre y se inunda del poder de la Creación mas Misteriosa que esta bajo nuestro gobierno hasta que rebosa pero no derrama. Entonces clausura todas las posiciones de la cerradura que existen excepto por una.

La natural  y la mas difícil nos parece aunque Nos, que entendemos de ese camino.

Los Titanides perduraran solo si se cultivan los frutos del Amor Verdadero.

La locura de la rabia primordial nos sacude.
La Nada que lo es Todo se agita con tanta distorsión como ya habíamos olvidado y que preocupa a los Dioses.

Las fuerzas empleadas se consumen.
La llave esta fría y la corona se helara con el tiempo, las dos esencias ya muertas.

Solo la Luz y el Harpê restan y en el pandemonio que sera lo que sigue puede ser terrible lo que se pueda hacer con ellas.

Sin embargo la Hija de Rea continua sorprendiéndonos.

Sostiene el Faro que Arde y se quita el Yelmo dejándolo a la flotante deriva mientras desenfunda.
El Filo Adamantino restalla en el multicolor brillo de sus incontables trazas serpentinas. Es el arma de un Dios que puede herir pero también matar.

La joven Titanide parece preguntárselo a la Luz de la Iluminación.

Como respondiendole en los limites entre el Caos y de la ilusión de Orden las fauces imposibles del Primero entre los Derrotados se estira en su estertor, frustrado por no masticar el triunfo en la dentellada a la carne de sus Hijos. Es el Hambre lo que se huele, una avidez inexorable que avanza.

Nuestro compromiso aquí no sera perturbado por el latido mas lento que recuerda el Cosmos.

Pasan las posibilidades concernientes desde la muerte de Ella y hasta la muerte de Él y cualquiera de los dos extremos es fútil. Quizás sea nuestro tiempo de innacción o acto.

Pero el verdadero enigma esta ligado a los mortales y a sus elecciones en su existencia.
La antes Doncella, proclama un grito de desafío y promesa comparable a los de los anales.
Amaga un golpe de su filo para hacer retroceder a su contrincante y coge la corona bajo el brazo para empezar a alejarse en el asombro hacia la hendidura de nuestra voluntad en lo mas Abajo.

Alcanza el umbral y se detiene.

Su rostro es decidido y solicito en su pequeñez ante la magnitud de la puerta pero aun en la premura tiene tiempo para la humildad de la reverencia y el talento para pedir permiso.

Nos devuelve la Luz lo que es motivo de jubileo en nuestras estancias.

Solo percibimos el vestir de nuestro adversario por su estruendo. Un alud que se acerca.

Betriz de Rea moldea la corona con sus manos desnudas hasta formar una O perfecta que encaja en el quicio de la apertura.

El rugido se atenúa cuando nuestra majestad  regresa.

Sin embargo aun enfrentado a la marca de otro igual el Titan nos afrenta, recorre nuestro símbolo con su Verbo, trata de derrumbarlo, corroerlo, tantear si este es un camino expedito mas directo que el gotear del Primer Árbol. No lo sera pero sin la Llave esta sera una penosa confrontación que nos consuma.

Gloria sea si esta es la encrucijada que nos toca.

Nuestra Protegida sostiene en guardia nuestro filo consciente de lo que puede hacer con el.
Lo observa, lo valora, y se valora a si misma. Parece escuchar a alguien y nos reconocemos la voz en la memoria.

Rea hija de Rea alza la cabeza mirando al hueco que la observa desde el reino del Aire. Asiente.
Toma el arma y empieza a desmontar el fulcro, la empuñadura y la guarda hasta quedarse con la hoja desnuda en sus manos.
La ofrece a la Nada y proclama:

- Gracias Madre. Gracia Padre. Gracias Hermanos. Gracias a todos por enseñarme la diferencia.

Con cuidado clava la materia adamantina en el vano de la grieta que se hace pequeña hasta que el marco encaja con el filo y todo forma una extraña puerta fina como un hilo.

- Sin Sangre.

Con estas palabras el camino se sella.

Nuestra incomprensión de estas indómitas criaturas es un placer enigmático.

Aun percibimos el choque del Devorador contra el poder de nuestra Puerta y nuestra Presencia.
Araña, muerde, y golpea y se nos ofrece la sabiduría de que insistirá eternamente hasta que caiga impulsándose en la seguridad de la paciencia y la desbordada aberrante pasión.

La mortal tuvo la idea de Su extinción en la mano y sabiamente la Titanide la rehusó.

El Amontonador de Nubes debe estar atento, la Tercera Batalla se acerca y hemos perdido el numero de nuestra mejor fuerza. Y de las que disponemos son opacas a nuestras miradas.
El tiempo nos mermara. Él siempre esta de su lado.

Nos, tomamos una forma en tamaño y muestra mas cortes.

La senda es estrecha y larga la vuelta y mucho se ha consumido del Fuego de este camino.

Insistimos en que nos siga, nuestras bendiciones la colmen en los años que se apresten a venir.
Ella me muestra lo que estruja entre las manos, el cordel tranzado con el cabello del Sacrificio.

Nuestro rostro es severo pero no mella. La acompaña una determinación que la refuerza.
Nos, recordamos el despojo arrastrado por los invisibles hilos de la correspondencia cruzando el umbral de la puerta. Vemos el peligro.

Su lugar es Aquí en las oscuridades de este camino. Sin embargo...

Mostramos sin hablar que no recuperara nada de lo que dio en nuestro Altar.
Mostramos sin aspavientos que no se le perdonara nada y que posee nuestra condena.
Mostramos completamente que es infame a los ojos de la inocencia y que es vil al juicio de nuestra eternidad.

Mil mas una acciones correctas solo la ataran a nuestra servitud.

Sin embargo...

Ella insiste y nuestra voluntad es concederle la Gracia. Nos, también tenemos Palabra y esa Palabra otorgada la cumplimos.
Nos pide el Favor y por deber accedemos ante Rea de Rea.
Esperaremos la Sorpresa y el Asombro en sus manos.