13/9/14

Oceano (XV): Avíos

Describir recuerdos de la propia muerte es incoherente.
Descendiendo de cabeza al plano de la infinita posibilidad y como Myla o Tucides...muero.
Lisa y llanamente.
No hay reverso.

Sin embargo si una historia.

Un juego de acciones y sucesos que me acompañan y que enunciados semejan el fruto de una transformación ilusoria de la realidad para que sea comprendida.
La mente y la imaginación tienen sus limites y añade luego los del lenguaje.
Al final componen una negación a la premisa de la primera afirmación tergiversándola.

Es un cuento. Quizás me lo invento todo.

Caigo. Me destrozo. Muero. Punto.
Es firmemente opuesto a una alucinación.
Recuerdos. Ciertos. No míos.
Mas bien besos. Cicatrices.
Del Fuego que ahora Camino.
Fuego Antiguo.
Su extensión pone memoria en mis palabras.
Las podéis oír de mis labios.

Son un eco rebotado en mi.

Al regresar al Caos Gabrielle la humana ya no respira.
No encuentro dolor por que se quedo atrás. Arriba.
No deshace el daño. Ese permanece. Impertérrito.
Es coagulo de mi ser. No se borra muriendo.
Ni cuerpo. Ni mente. Ni espíritu.
Ninguno se trasladan al Olvido.
Esperan deshilachados entre ellos en órbita a la disgregación.
Es la consciencia de los Poderes cercanos lo que lo ralentiza.
Mota de Albedrío que los nacidos a la Luz incapaces son de ejercer en este mundo carene de Sentido.
Al contrario de los legados de la anterior Era.

Ella aun posee voluntad en este Mundo Primero.

Aun en falta de consistencia y entereza de su Esencia.
La Esencia que coge y que clava en el Aire es la mía.
Sobre un fondo del que se percibe la compañía.

Por una lado resolla el Tiempo como un imparable amante lascivo y por el otro borbotea la Vida incipiente e incesante.

Fuerzas unidas inseparablemente por matrimonio inalterable desde que el Cielo y la Tierra se fijaron.
Otros poderes sestean pero se eclipsan en la majestuosidad gigante de los Dos Hermanos que danzan.
Es inquietante por que el polo que siempre ve la verdad desde el alma sabe que es un mal augurio.
Es el Hambre renovada, el Deseo de masticar de la Boca de Él abierta.
Devorador de su propia Semilla.
Demasiado latente aun las capas de su astucia.

La misma ansia por la que mate en una montaña en su Nombre.

Sabiduría que discurre por la puerta por tercera vez abierta.
Un recuerdo en el Caos de otro mundo.
Pequeño, presente y ardiente.
Entornada con mi muerte.
Ella espera en el Umbral.

Un túnel blanco de luz proverbial espera a otros.

Una boca de gusanos y serpientes.
Una boca de mandíbulas de perro y colmillos de serpiente.
Una fosa de pelo de león y ojos de caballo.
Ramas de azote de sauce y álamos negros.
Esto me contempla tenebroso y palpitante.
El único resplandor que emana es la palidez de la linterna de un rostro resaltado en la oquedad con los nítidos rasgos mas desconocidos de mi vida: Los de mi madre que no es la que fue.
Hay detalles trazados en lineas de plata invisible que la rodean.
Las testas negras del caballo y la perra.
Las alas de cien brazos que se despliegan.
Los símbolos de su poder.
Otros ojales la coronan por encima y también por debajo como sosteniéndolos unidos y comunicados.
Caminos a los reinos que no son suyos, el mas Alto y el mas Bajo de que Ella esta extendida y sujeta con cada una de sus incontables manos.
Su mirar es afilado y se guarnece de irritación ante la duda a las traiciones.
Remarcan su enojo por la existencia de esa posibilidad aun ahora.
Sin embargo he acogido mi destino sincera.
Lo sabe con toda seguridad.

Extiende una mano y mi cuerpo ausente cabe en ella.

- Guardiana de la Entrada, mantengo mi palabra de ser su Escudo. ¿Y tu?

Hay un reflejo en sus ojos magnificado de una niña de apenas dos palmos y medio que me mira con esos ojos inquietos de los bebes de inusitada profundidad.
No es Annette pero la recuerda y hasta en mis sueños despiertos tiene nombre: Aletheia.
El peso me cae al alma y me ata, asociado a la respuesta afirmativa ya pronunciada. Dicha ante el umbral arriba.
Ya soy fiel al compromiso desde el momento aceptado.
La mano divina penetra en mi abdomen minúsculo y arranca una masa brillante y rojiza que la toma también a ella, a la niña en sueños, borrandola de mi.

- Tomo tu Poder de vida para reforzar mi Guarda.

En su mano brota un cetro de cerradura de carne cristalizada.

- Portadora de la Luz, mantengo mi promesa de ser su Guía. ¿Y tu?.

No es posible pero es verdad que sus demandas de algún modo me estrangulan negándome un aire que no respiro y sin embargo anhelo.
Otra de sus manos queda adelantada perdida en la consciencia si cuerpo pero luego busca mi espíritu sin contorno y con cicatrices.
Entonces no hay imagen con peso pero si un mapa de posición en el universo, definición geográfica del espíritu anterior y del futuro.
Conexiones con el cambio de manto conformador del mundo que abriga los aspectos que Ella es y simboliza y deja morir al resto.
Mi respuesta ya dicha: Aquel si ante la puerta le permite acrecentar el fuego que inflama y sostiene al arrancarme los huesos y con todos ellos construir su luciente antorcha de fuego primordial en la oscuridad que consume trucos de falsa magia a la luz de la verdadera.

- Acepto tu lumbre y la uso como faro en la Oscuridad y la Nada que es Todo.

Ardo en su mano.
Me siento mas liviana.
Menos concreta.
Mas lejana pero sin estar lejos.
Escindiendo el contenido en los dos sentidos.
Diluida en la dirección contraria a la que debería en el Caos.
En la dirección hacia la arcada sesgada en mi y también bajo la misma.
El rostro de Betriz se aparece contenido bajo el paraguas de la Luz.
El rostro de la Diosa se agranda, llevando los rasgos familiares a una complejidad no conocida.
Te hace sentir pequeña, aun mas al descubrir la verdadera perspectiva.
Hace sentir cualquier instante en el que comprometiste su nombre y esencia en vano por que aunque lo ignoraras cualquier promesa ante Hecate, ante cualquier v Verdadero y mas aun ante el Supremo por encima de todos no es negociable.
La dureza de su lengua corta palabras del tapiz donde prosperan y las excava en mármol y agua llevando el volumen de su Voz hasta el extremo de la Profundidad del Mundo. Mas allá de la frontera que nos envuelve y mas adentro del lugar que abandone.

- Poderosa sostenemos nuestro Juramento de brindarte nuestras Honras y Bienes, nuestras Dignidades y Atribuciones. Nuestra Posición entre los Primeros y los Supremos. ¿Y tu?

El trueno ya lleva mi respuesta legada libremente y en creencia en la antesala de la muerte pero al contrario de las dos primeras la tercera espera: el triunfo de la duda o de la fe.
De una u otro forma el toque divino te consume pero puede ser fuego negro del que huyes creyendo en el miedo poder escapar o de la Lampeade antorcha con el que caminas hasta el fin de tus pies, de tu amor, de tu verdadera visión y tu aliento.

Promete el Máximo dolor y sin embargo...

La respuesta...

Abrasada de un violento deseo de ver a la Divina me pone este grandísimo dolor que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos. Hasta la dilución del No y la permanencia única del Si.

- Si - resuena en el minúsculo universo de mi ser.
- Si - recoge el eco en Ella.

Todas sus manos libres, decenas, se lanzan sobre el poso de lo que quedo y arrancan mi cara, piel completa, gestos y ojos, llevándose mi Nombre Verdadero que solo puedes dar a tu Amante.
Con el forja Espada Adamantina de Corona de Negro, de Azul y de Blanco inscrita con las serpenteantes palabras gloriosas de la Diosa.
El resto, el despojo se promete en arder pero solo puede ser el Juramento por que aquí donde esta arrojado Hecate solo alcanza a tomar lo ofrecido y esta ha llegado hasta el final.
Sus Avíos están ultimados.
Es en su Esencia que he visto y veo.