Sé que se puede llorar hasta que se te agotan las lágrimas. Después lloras con el resto. El llanto se agarra a la garganta, te congestiona el pecho, te roba la respiración y acaba vapuleandote el estomago como una garra de hierro.
He estado en ese punto al menos tres veces que quiera recordar. La que me ha asaltado esta mañana ha sido de todas la mas desconcertante.
Después de que hayan pasado unas cuantas horas, y al candor de la luz matinal de este invierno que no se me olvidara, se han aclarado los sentimientos tanto como lo hacen las formas bajo la cara visible del día. Están ahí aunque, sinceramente verlos no explica del todo lo que son o han sido.
Eran apenas las diez de la noche, ayer, cuando me quede dormida sobre las sabanas, y ha sido el despunte del alba reforzado en el gemido de hambre de Asier, y no la madrugada como debía ser, lo que me ha despertado, para descubrir que inconscientemente se habían abierto los diques y que la descarga que aflojaba no solo inundaba mis ojos, si no mi ropa de cama y mi piel.
Pasaron los minutos y las horas sin sensación de retroceso, embargada por un compungimiento proverbial, sobre el que he tenido que surcar la ola. El sobrecogimiento que he sentido no borra que había que dar de comer a mi hijo, lavarlo y cambiarlo, y volver a acunarlo por mucho que yo llorara.
Deseo que no haya notado la amargura del limite rebasado, mientras la di el pecho y mis dedos resbalaban temblorosos por sus mejillas, pero la espera del desvanecimiento solo ha llevado a seguir hasta quedarme seca, que no ahíta por que llorar he seguido llorando sin lágrimas.
Es ahora, llegando al crepúsculo que entre los borrones de las poderosas sensaciones que me han atrapado hasta esta hora he podido recuperara los retazos del origen de tan sorpresiva reacción emocional.
Digo retazos, por que son cuadros con desvaídos y huecos inseguros, como los recuerdos que tienes de un sueño. Provienen de un sueño o eso es lo que creo o quizás es algo mas complejo. He oído las suficientes experiencias y he vivido los inicios de otras que me concentro en ello con dedicación. En el mundo real los sueños tienen peso. En nuestro mundo, eso da dos pasos mas lejos. Esa es la razón por la que dicto en voz alta y lo registro.
El brillo de la intensidad de lo real me ilumina, aunque este en la vigilia y tenga el conocimiento sincero de que puede que lo que recuerdo no haya sucedido. Pero sea real o no, sigue ahí. En mi sensación y en mi mirada hacia dentro.
Tuve un sueño, y lo que trato de averiguar es si lo viví.
Entre las brumas de la memoria veo un valle. Es estrecho como el tajo de un cuchillo en la carne de la tierra, pero rebosa de tal variedad y color de vegetación y vida que nos es difícil creer que esta encantado. Las flores penden y cantan con un titilar que se entona a merced del viento y los insectos adquieren mayor luz bajo sus pétalos.
La tierra huele a madre, primavera y futuro.
Hay agua. Junto a mis pies discurre tímido un riachuelo.
Todo lo demás deja de ser importante. El bien que se me ofrece se eclipsa por el horror que el reguero de sangre que sube rezongando por la corriente entre los calveros hasta su fuente en la que mis pies reposan me provoca.
El mundo, la explosión de vida a alrededor es de una hermosura mas allá del éxtasis pero nada te despeja el interrogante que me distrae del resto.
El foco se hace confuso. No hay otro color. Solo un trazo rojo.
Quiero saber que es esa sangre. Me siento tan atraída por su presencia y su movimiento a través de las aguas prístinas que no detengo un paso fuera de la fuente del río, dirigido hacia donde se pierde su origen.
Las reglas de los sueños son vagamente estables. No hay normas. Ese paso que das es como si hubieras dado cientos y la escena que recuerdas palpar con tus sentidos se curva ante el peso de las diferencias.
Se borra. Se recompone.
Lo primero es el hedor.
Estoy inmersa en el aroma de un campo de batalla, aunque sin gloria ni luz de victoria, únicamente una carnicería. Los olores remontan desde los cuerpos a mi alrededor, despojos y cadáveres de personas y seres que no lo son agostan mis pies y me hace imposible avanzar sin pisar lo que era alguien o algo.
El reflejo primario e irracional de lo sacrílego me asalta y me paraliza. Ya me ocurrió una vez. Algo en mi se retuerce ante la muerte a mis pies. Un terror salvaje que te impulsa a salir de ahí y que lucha con la voluntad de permanecer. Mas aun cuando crees reconocer rostros familiares.
Acabo la lucha en cuclillas, con una rodilla apoyada en el miembro blando de un difunto, y con las manos temblorosas buscando en la proximidad una prueba de negación de toda esa muerte, una ascua de vida aun visible a la que aventar. Alguien al que ayudar.
Los dedos se me traban frenéticos visitando carne lacerada, hueso aplastado, órganos tiernos, pelo, piel, caras. Casi cierro los ojos. No encuentro nada en donde estoy, por eso con todo lo que soy doy otro paso trastabillando. Palpo. Ando. Palpo.
Me muerdo el labio con tanta fuerza que paladeo la sangre fluyendo con mi saliva.
Vago entre los restos de la matanza.
Entonces comienza. Es como una flojera en mi interior. Alguien viene hasta mi, me acaricia y desata los cierres de la prisión para que la presión se afloje pero también para quedar expuesta.
Simplemente te permites conectar.
El rostro que tienes entre tus manos y que no conoces te es completamente familiar e igualmente el que reposa a su lado. Lo son todos.
Ese campo de batalla no se reduce al valle si no que se extiende por los mundos, y es como si cogieran mi muñeca para tirar de mi y llevarme a verlo.
Las lágrimas brotan por el dolor puro que emana del amor que no ejerces pero podrías.
Un amor mas puro, mas limpio, mas abierto, y totalmente desinteresado.
Amor verdadero, en suma, por que no es egoísta ni pende de los frágiles hilos del miedo y hace olvidar la falacia del peso de la muerte y te hace recordar que la verdadera batalla contempla a las almas y no a los cuerpos.
No se pide consuelo, ni calor, ni roce, ni una palabra.
Simplemente se recibe lo que das y te devuelven el gozo que se disfruta.
Cada lágrima se arrastra desde el interior hasta que me nubla la vista y dejo de identificar con los ojos lo que me rodea.
La cercanía se difunde hacia mi y deja de ser consistente.
Es solo un paisaje emocional sin contornos, ni figuras reconocibles excepto las cinco siluetas que se yerguen sobre la superficie de las sensaciones.
Únicamente una sabes quien es.
Yue se ve frágil y resuelta, lo que es preocupante. La herida casi de muerte resopla casi con tanta fuerza como su convicción. Tres pilares oscuros la rodean danzando y una luz cegadora reposa en uno de ellos.
Sus palabras son dichas por voces intensas y las escucho por todas partes aun que reconozco la patina de la suya en la clara resolución en el fondo.
"Lloraras a los muertos"
La mirada de fuerzas elementales cae sobre mis ojos, con la certeza de que no son humanas por la descomunal cantidad de humanidad que ves en ellas.
Has llegado a esa parte de los sueños en que comienza tu desazón y te remueves en la inquietud que o desaparece por que irremediablemente vuelves a ella y vuelves.
Yue se esta yendo y el brillo de su llaga palpita entre la negrura y la incandescencia.
No paro de pensar que es un engaño, que es una de esas situaciones cuyas consecuencias se alargan a lugares insospechados, pero a la vez me digo que es un sueño. No lo es.
Mi vista sigue empañada pero no para ella.
Sigo viendo a Yue aunque se va lejos y sigo llorando.
"Lloro por los muertos"
Mi voz no refleja flaqueza si no serenidad. El tono con el que se suena la verdad sin ambages.
- "¿Lloro por ella"
-"Tal vez" - suena cálido y húmedo.
-"Nunca" - suena severo y decepcionado.
-"Seguro" - se burla travieso y malediciente.
Las voces tienen fondos y los fondos tienen caras, rostros sobre cuerpos desnudos que danzan. Yo también lo estoy.
La calima en fermentación brota de cabellos rubios como las flores amarillas y carnes abundantes y sonrosadas como las heridas. Sus labios son intensos y generosos y los colmillos afloran sobre ellos. Veo sus ojos y veo en ellos la capacidad de amarte y comerte sin que en ellos haya diferencia.
La decepción aflora de una mueca perpetua en una faz casi rígida que enmarcan cabellos encrespados y oscuros. Mira con condescendencia perfecta, llena de la calma inhumana del que todo lo sopesa , lo mide y lo pone en su lugar.
La malevolencia es esquiva por que mi vista no la soporta. Casi no tiene carne sobre los huesos y en la que hay resplandece a pares iguales las ulceras y el cutis angelical.
No le importa que la rehuya siempre se mueve para que sus ojos choquen con los míos. Ojos de gato con pupila humana sobre labios traviesos donde siempre hay risitas macabras. Terriblemente bella y bella hasta lo terrible.
Es la única dispuesta a tocarme. A veces su roce me llena de la gloria del éxtasis y a veces del hielo de la agonía que solo se llena en los corazones rotos.
No necesitan presentarseme. Sus nombres los aprendí antes de nacer.
Son Zana. Iele. Hadas. Son ángeles y demonios guardianes. Paduri, Zilelor y Ciumei. Tergiversados espíritus madrina, repletos de parabienes o de maldiciones.
Son los aspectos del mundo que siempre están en movimiento y danzan por la eternidad.
A través de ellas sigo viendo a Yue como si estuviera en frente.
-"Necesita curarse"
-"Puede que encuentre cura o no, pero de mi la rechazo" - dice Paduri.
-"Y tu no la ayudas si no que la avergüenzas y eso la descoloca" - añade Zilelor.
-"Pero que importa pues ya esta muerta" - sentencia Ciumei y no suena horrible si no liberador.
-"¿Por que te rechazo?
-"Entendió las reglas"
-"Asumió el riesgo"
-"No quiso dar un precio"
-"Parece sabio" - digo mientras veo su espalda marcharse, la veo como siempre la he visto y no veía, completa.
-"¿Morirá?."
-"Algún día"
-"Conocemos todos esos días"
-"Morirá hoy"
La mirada que devuelvo no debe ser mucho mas que extrañeza, lloro, compungimiento, recelo y comprensión.
El ritmo de la la danza no se detiene, y me doy cuenta que es contagioso. En algún momento de la conversación me he unido a ellas aun con los ojos perdidos en el horizonte.
La mirada que le dirijo a ella no se que contiene.
-"Ayudarla, curarla, darle fuerzas"
-"Algo nos debes dar, para que nosotras podamos dar algo. Esa es la única Regla. ¿Entiendes lo que vas a hacer?"
-"Entiendes que no hay vuelta atrás"
-"Entiendes que no te lo vamos a devolver"
No dudo. No me parapeto. No tengo excusas.
-"Lo entiendo, pero no sé que dar, ¿Que es lo recibiríais con gusto?
-"Tu sombra"
-"Tu miedo"
-"Los meñiques"
-"El fruto de tu vientre"
-"Tu vida"
-"Tu bondad"
...
Oigo cosas extrañas y horrendas que te puedes arrancar para no volver a verlas hasta que el vértigo y la nausea se mezclan con el remolino del baile y grito en la inspiración.
-"Basta, por la Diosa, basta." - mi ojos están tan anegados que no veo mas que giros. -"Ya se lo que puedo dar.
-"¡Quieres dar!- sonríe Ciumei
-"¿Quieres dar?- se sorprende Zilelor.
-"Quiere" - suena opaca y profunda Paduri, mi reflejo con ojos de Bosque.
-"Os doy un día, un día simplemente. Desde la salida del sol sobre la Torre Perret en París hasta la siguiente alba. Un día para las tres. En tiempo de humano. El día que yo elija. Y ayudareis a Yue un día completo, sin trucos, yo no los hago"
-"No hay truco, Gabrielle, nosotras no engañamos, solo uno mismo se engaña con nosotras" - Ciumei parece animosa.
-"Un día de tu elección por un día de nosotras" - Zilelor parece impresionada.
-"Tu das y nosotras damos" - Paduri sonríe y es la sonrisa del gato que come ratones, es la sonrisa de mi madre en los cuadros que sonríe. -"Esa es tu elección, hermana, danza, danza, danza, hasta que reclames entre nosotras. Un día."
Entonces estoy dando vueltas sola sobre las superficies irregulares de los pies, los torsos, las narices, los muslos, cubierta por la inabordable humedad de mi llanto cayendo como lluvia y del roce del agua o de la piel de mis pies un caído se levanta y se une al baile y aumenta la ordalía por que no paro y paro de dar vueltas y revueltas, sobre las aguas del río que aquí es un gigantesco mar de olas de carne, mientras remonto la corriente buscando y guiando a los muertos hasta la fuente en donde el mundo no estaba hendido, y lo que era que tenia que ser es, hasta que me he traspasado de una imagen a otra sin que después pueda ver que hay de diferente entre ese instante de sueño y cada uno de los de vigilia que respiro ahora.
Miro a Asier mientras pienso si lo que he narrado es cierto y me pregunto si me voy a engañar diciendo que solo era un sueño o aceptar que era verdad.
Las Zana dijeron que solo uno mismo se engaña con ellas, con la Regla, con lo que dices y haces.
Y mirando a mi hijo creo que es verdad. Que los engaños pueden ser reales. Y que lo soñado esta hecho y que tengo una responsabilidad muy grande.
He hecho un pacto con fuerzas que hay gente que tiene miedo a mencionar.
Por la Diosa, que hasta en la imaginación soy consecuente. Y en la vigilia.
Ahora tengo que decírselo a alguien.
16/11/08
19/10/08
La Voz de mis Entrañas. (i). La Voz de mis Entrañas
Este, Asier es el sonido de mi Voz.
Igual te sorprende, supongo, que lo grabe y asevere lo obvio de los que acabaras oyendo, pero aunque este sea un run run al que ahora te estarás acostumbrando y espero te reconforte, el dejar el registro de algo tan corriente tiene una necesidad poderosa mas allá del arrullo. Es una sensación ligada con la experiencia y el vacío que se deslizan desde mi infancia y atraviesan el trayecto de mi vida. Por que en el flujo mudable y embrollado de mi ser flota la dádiva casi inesperada de la maternidad, mi pequeño Principio, pero también se aferra y navega con ella la ingenua y limpia mirada de esa niña que no deje crecer hasta ahora.
Sois prodigiosos, tu y Annette, además por la calidez del goce de poder contemplaros y escuchar el gemido de voluptuosidad de la Tierra y la Creación renaciendo a vuestro alrededor, por el efecto de apasionante lucidez que me hacéis traer. Sois mi mas sincera entonación de mi Voz. Voz de mis Entrañas que ruge y me insta a estar ahí con vosotros. Contemplando lo que hay que Descubrir y ofreciéndome cada minuto un nuevo misterio.
No por inesperado te siento menos mio ni te amo con alguna reticencia. Mi corazón te pertenece tanto como a Annette y esta disponible y abierto para los dos.
Os miro a los Ojos y la inspiración a miles se derrama sobre mi espalda y me da alas.
Y no creas que todo es de brillo y color en mi pecho y en mi cabeza.
Conozco los claroscuros que nos rodean por que los he paladeado una y otra vez, empezando por tu padre y la imposibilidad de ofrecerte el soporte de su figura a tu lado, y tampoco sé que clase de cariño.
Temo que vendrá llegado el momento y sera un encuentro desagradable, por que es de la Infamia, la Iniquidad, y la Depravación y se le ocurre reclamarte sabrá lo dura que es la vida bajo el abrazo de la Diosa.
No quiero matarle, cariño, no sé si podría. Me hice una promesa sobre ello y hay una confusa linea entre lo que me permite actuar y lo que no. Pero si quiere arrancarte de mi lado sin otra respuesta que la fuerza, le haré daño . Caeré sobre él con toda la furia y el dolor con el que contacto y le mostrare que lo se desea tiene un precio y hay que estar dispuesto a pagarlo o fracasar.
Yo no quisiera ese enfrentamiento y rezo a la Madre para que Él comprenda, reflexione y cambie y la vida se encauce y siga por los albores amenazados en los que esta, pero que reciben la esperanza a cada paso.
De momento lo hablamos tu y yo y sera nuestro secreto. Y el tuyo también Annette. Pero tu no estarás ese día si puedo evitarlo. Ninguno de los dos.
Esa es una cita que es solo mía. Y lo demás la Diosa proveerá. Sigo teniendo Fe.
Ojala tu padre, Annette mirara a tu hermano como te mira a ti por que entonces yo tendría menos sombras del futuro sobre el pecho pero no creo que sea posible.
Creo que te tiene miedo Asier, y que me lo tiene a mi. Teme lo que le desconcierta y tu llegada, desde el hecho de tu concepción hasta la extraordinaria conmoción de tu nacimiento, le asusta.
Le asusta mi elección y mis convicciones estuvieran o no equivocadas.
Le asusta lo que le da miedo y no puede matar. Le asustan sus limites.
No te preocupes tengo la esperanza de que crezcas para hacerte un hombre de bien.
Y entonces lo comprenderá. Vera lo que yo veo.
Por que no eres mas que un niño al fin y al cabo. Una personita que tiene toda una vida por delante que construir desde la superficie de tu inocencia. Esa es buena tierra, cariño, y eso es lo que quiero proteger para los dos. No quiero que os rompan como me rompí yo. Quiero que aprendáis, asumáis y comprendáis el mundo a través de los pasos correctos, y que recordéis que no son los míos, si no los vuestros.
Os nacerá un voz en vuestras entrañas. Llena de voluntad y visión.
Mis oraciones se encaminan a que cuando logréis vuestro canto este mas cerca de luz que nace de vuestros ojos que de la oscuridad de las sombras que yo siento.
Pero de momento, mis queridos hijos, ese es mi problema. No el vuestro.
Igual te sorprende, supongo, que lo grabe y asevere lo obvio de los que acabaras oyendo, pero aunque este sea un run run al que ahora te estarás acostumbrando y espero te reconforte, el dejar el registro de algo tan corriente tiene una necesidad poderosa mas allá del arrullo. Es una sensación ligada con la experiencia y el vacío que se deslizan desde mi infancia y atraviesan el trayecto de mi vida. Por que en el flujo mudable y embrollado de mi ser flota la dádiva casi inesperada de la maternidad, mi pequeño Principio, pero también se aferra y navega con ella la ingenua y limpia mirada de esa niña que no deje crecer hasta ahora.
Sois prodigiosos, tu y Annette, además por la calidez del goce de poder contemplaros y escuchar el gemido de voluptuosidad de la Tierra y la Creación renaciendo a vuestro alrededor, por el efecto de apasionante lucidez que me hacéis traer. Sois mi mas sincera entonación de mi Voz. Voz de mis Entrañas que ruge y me insta a estar ahí con vosotros. Contemplando lo que hay que Descubrir y ofreciéndome cada minuto un nuevo misterio.
No por inesperado te siento menos mio ni te amo con alguna reticencia. Mi corazón te pertenece tanto como a Annette y esta disponible y abierto para los dos.
Os miro a los Ojos y la inspiración a miles se derrama sobre mi espalda y me da alas.
Y no creas que todo es de brillo y color en mi pecho y en mi cabeza.
Conozco los claroscuros que nos rodean por que los he paladeado una y otra vez, empezando por tu padre y la imposibilidad de ofrecerte el soporte de su figura a tu lado, y tampoco sé que clase de cariño.
Temo que vendrá llegado el momento y sera un encuentro desagradable, por que es de la Infamia, la Iniquidad, y la Depravación y se le ocurre reclamarte sabrá lo dura que es la vida bajo el abrazo de la Diosa.
No quiero matarle, cariño, no sé si podría. Me hice una promesa sobre ello y hay una confusa linea entre lo que me permite actuar y lo que no. Pero si quiere arrancarte de mi lado sin otra respuesta que la fuerza, le haré daño . Caeré sobre él con toda la furia y el dolor con el que contacto y le mostrare que lo se desea tiene un precio y hay que estar dispuesto a pagarlo o fracasar.
Yo no quisiera ese enfrentamiento y rezo a la Madre para que Él comprenda, reflexione y cambie y la vida se encauce y siga por los albores amenazados en los que esta, pero que reciben la esperanza a cada paso.
De momento lo hablamos tu y yo y sera nuestro secreto. Y el tuyo también Annette. Pero tu no estarás ese día si puedo evitarlo. Ninguno de los dos.
Esa es una cita que es solo mía. Y lo demás la Diosa proveerá. Sigo teniendo Fe.
Ojala tu padre, Annette mirara a tu hermano como te mira a ti por que entonces yo tendría menos sombras del futuro sobre el pecho pero no creo que sea posible.
Creo que te tiene miedo Asier, y que me lo tiene a mi. Teme lo que le desconcierta y tu llegada, desde el hecho de tu concepción hasta la extraordinaria conmoción de tu nacimiento, le asusta.
Le asusta mi elección y mis convicciones estuvieran o no equivocadas.
Le asusta lo que le da miedo y no puede matar. Le asustan sus limites.
No te preocupes tengo la esperanza de que crezcas para hacerte un hombre de bien.
Y entonces lo comprenderá. Vera lo que yo veo.
Por que no eres mas que un niño al fin y al cabo. Una personita que tiene toda una vida por delante que construir desde la superficie de tu inocencia. Esa es buena tierra, cariño, y eso es lo que quiero proteger para los dos. No quiero que os rompan como me rompí yo. Quiero que aprendáis, asumáis y comprendáis el mundo a través de los pasos correctos, y que recordéis que no son los míos, si no los vuestros.
Os nacerá un voz en vuestras entrañas. Llena de voluntad y visión.
Mis oraciones se encaminan a que cuando logréis vuestro canto este mas cerca de luz que nace de vuestros ojos que de la oscuridad de las sombras que yo siento.
Pero de momento, mis queridos hijos, ese es mi problema. No el vuestro.
12/10/08
Vivir (y Morir) en la Creencia (xii). El Mapa del Dilema.
'Y tu cantas...
la canción pensando que esta es la vida.
Y te despiertas en la mañana,
y tu cabeza se siente el doble de su tamaño.
¿Oh, a donde vas a ir?
¿Adonde vas a ir?
¿Donde vas a dormir esta noche?
Y tu cantas la canción pensando que esta es la vida (1)
'Miedo y pánico en el aire.
Quisieras estar libre,
de la desolación y de la desesperanza.
Y me siento como si todo lo que vi.
esta siendo arrancado.
cuando me niego a dejarte ir. (2)
'He viajado
por la tierra seca y los anegados
por el Infierno y la Pleamar
Para traerte mi amor
Escale las montañas
Atravesé el océano.
Aparte mi vista del cielo y la baje abajo.
La baje de rodillas.
He yacido con el diablo.
Ofendiendo a la Diosa en lo alto.
Renunciando a los cielos.
Por traerte el Amor. (3)
'Ella brilla,
en este mundo lleno de fealdad.
Ella importa,
cuando todo carece de sentido.(4)
'Me dice que los errores
son parte de ser joven.
Pero eso no corrige el mal que ha sido hecho.
Lo siento. Lo siento tanto
Lo siento. Lo siento tanto (5)
'No puedo hacerlo bien
hacer lo correcto.
Desde que me conocí.
La soledad acabara...
¿Cuando la soledad acabara?(2)
'Vine a este mundo sin nada (sin nada excepto amor)
y lo abandonare sin nada mas que amor.
Todo lo demás me es prestado. [...]
'Percibí cada opción,
que habría dejado pasar.
vi los detalles que habrían estado velados.
Tome ese momento, lo traje al hogar. [...]
Quiero ver a mis amigos y en ese minuto estar en la gloria. [...]
'Vine a este mundo sin nada (sin nada excepto amor)
y lo abandonare sin nada mas que amor.
Todo lo demás me es prestado. (6)
'La vida destellara ante mis ojos
tan dispersa y perdida.
Yo querré tocar el otro lado.
Y nadie pensara que es culpable
¿Por que no podemos ver
que cuando sangramos todos sangramos lo mismo? (2)
'Cuál es la diferencia entre ser tú o ser yo
en ser el principio o en llegar al fin
en ser infeliz o en ser muy feliz
entre decir no, no, no… o entre decir sí. sí, sí…[...]
entre el blanco y el negro siempre está el gris
entre Dios y el diablo, entre el cielo, el infierno,
entre ser muy bueno, o ser muy ruin
y cuál es la diferencia, hermano, entre el bien y el mal,
cuál es la diferencia al fin, si todo es tan afín.
Cuál es la diferencia entre morir en tus brazos,
o entre morir en tus manos [...]
y cuál es la diferencia entre la pregunta, entre la respuesta,
entre una de cal y entre otra de arena, [...]
cuál es la diferencia, hermano, entre el bien y el mal,
cuál es la diferencia al fin, si todo es tan afín.[...]
A ver, será lo mismo, o será distinto cantar así: [...] (7)
'¿Que te parece nunca mas ser masoquista?
¿Que te parece recordar tu divinidad?
¿Que te parece llorar hasta quedarte inevitablemente sin lagrimas?
¿Que te parece no igualar la muerte con parar?
Da gracias al terror.
Da gracias a la fragilidad.
Da gracias a las consecuencias.
Da gracias a la providencia.
Da gracias a la claridad.
Da gracias al silencio. (8)
'Lleva mas de un minuto perder la fe. [...]
Toma una inmensa cantidad de amor encontrar tu camino [...]
Conoce que te siento bien ahora.
percibe que te siento bien, Ahora. (9)
'La cabeza entre mis manos
Ella dijo, "Te amo pero te haces daño"
Yo dije, "Lo entiendo"
y aprecio esa desventura
en cada una y todas de mis partes.[...]
'Por favor mantenme a tu resguardo mi Diosa.
Por que nos reuniremos otra vez antes del fin.[...] (10)
'Si el plan Divino es la perfección quizás le de a Judas una oportunidad Aquí. (11)
'No puedo hacerlo bien.
Hacer lo correcto.
Desde que me conocí.
La soledad acabara.
¿Cuando la soledad acabara?
¿Cuando la soledad acabara?
La soledad acabara. (2)
'Ella brilla,
en este mundo lleno de fealdad.
Ella importa,
cuando todo carece de sentido.(4)
'Hasta el fin. (10)
(1) 'This is the life'. Amy McDonald.
(2) 'Map of the Problematique'. Muse.
(3) 'To bring you my Love'. Polly Jean Harvey.
(4) 'The Fragile'. Nine Inch Nails.
(5) 'I´m Sorry'. Brenda Lee.
(6) 'Everything is Borrowed'. The Streets.
(7) 'La Diferencia'. Albert Pla.
(8) 'Thank U'. Alanis Morissette.
(9) 'More than a minute'. Six by Seven.
(10) 'Before the End'. The Levellers.
(11) 'Spark'. Tori Amos.
la canción pensando que esta es la vida.
Y te despiertas en la mañana,
y tu cabeza se siente el doble de su tamaño.
¿Oh, a donde vas a ir?
¿Adonde vas a ir?
¿Donde vas a dormir esta noche?
Y tu cantas la canción pensando que esta es la vida (1)
'Miedo y pánico en el aire.
Quisieras estar libre,
de la desolación y de la desesperanza.
Y me siento como si todo lo que vi.
esta siendo arrancado.
cuando me niego a dejarte ir. (2)
'He viajado
por la tierra seca y los anegados
por el Infierno y la Pleamar
Para traerte mi amor
Escale las montañas
Atravesé el océano.
Aparte mi vista del cielo y la baje abajo.
La baje de rodillas.
He yacido con el diablo.
Ofendiendo a la Diosa en lo alto.
Renunciando a los cielos.
Por traerte el Amor. (3)
'Ella brilla,
en este mundo lleno de fealdad.
Ella importa,
cuando todo carece de sentido.(4)
'Me dice que los errores
son parte de ser joven.
Pero eso no corrige el mal que ha sido hecho.
Lo siento. Lo siento tanto
Lo siento. Lo siento tanto (5)
'No puedo hacerlo bien
hacer lo correcto.
Desde que me conocí.
La soledad acabara...
¿Cuando la soledad acabara?(2)
'Vine a este mundo sin nada (sin nada excepto amor)
y lo abandonare sin nada mas que amor.
Todo lo demás me es prestado. [...]
'Percibí cada opción,
que habría dejado pasar.
vi los detalles que habrían estado velados.
Tome ese momento, lo traje al hogar. [...]
Quiero ver a mis amigos y en ese minuto estar en la gloria. [...]
'Vine a este mundo sin nada (sin nada excepto amor)
y lo abandonare sin nada mas que amor.
Todo lo demás me es prestado. (6)
'La vida destellara ante mis ojos
tan dispersa y perdida.
Yo querré tocar el otro lado.
Y nadie pensara que es culpable
¿Por que no podemos ver
que cuando sangramos todos sangramos lo mismo? (2)
'Cuál es la diferencia entre ser tú o ser yo
en ser el principio o en llegar al fin
en ser infeliz o en ser muy feliz
entre decir no, no, no… o entre decir sí. sí, sí…[...]
entre el blanco y el negro siempre está el gris
entre Dios y el diablo, entre el cielo, el infierno,
entre ser muy bueno, o ser muy ruin
y cuál es la diferencia, hermano, entre el bien y el mal,
cuál es la diferencia al fin, si todo es tan afín.
Cuál es la diferencia entre morir en tus brazos,
o entre morir en tus manos [...]
y cuál es la diferencia entre la pregunta, entre la respuesta,
entre una de cal y entre otra de arena, [...]
cuál es la diferencia, hermano, entre el bien y el mal,
cuál es la diferencia al fin, si todo es tan afín.[...]
A ver, será lo mismo, o será distinto cantar así: [...] (7)
'¿Que te parece nunca mas ser masoquista?
¿Que te parece recordar tu divinidad?
¿Que te parece llorar hasta quedarte inevitablemente sin lagrimas?
¿Que te parece no igualar la muerte con parar?
Da gracias al terror.
Da gracias a la fragilidad.
Da gracias a las consecuencias.
Da gracias a la providencia.
Da gracias a la claridad.
Da gracias al silencio. (8)
'Lleva mas de un minuto perder la fe. [...]
Toma una inmensa cantidad de amor encontrar tu camino [...]
Conoce que te siento bien ahora.
percibe que te siento bien, Ahora. (9)
'La cabeza entre mis manos
Ella dijo, "Te amo pero te haces daño"
Yo dije, "Lo entiendo"
y aprecio esa desventura
en cada una y todas de mis partes.[...]
'Por favor mantenme a tu resguardo mi Diosa.
Por que nos reuniremos otra vez antes del fin.[...] (10)
'Si el plan Divino es la perfección quizás le de a Judas una oportunidad Aquí. (11)
'No puedo hacerlo bien.
Hacer lo correcto.
Desde que me conocí.
La soledad acabara.
¿Cuando la soledad acabara?
¿Cuando la soledad acabara?
La soledad acabara. (2)
'Ella brilla,
en este mundo lleno de fealdad.
Ella importa,
cuando todo carece de sentido.(4)
'Hasta el fin. (10)
(1) 'This is the life'. Amy McDonald.
(2) 'Map of the Problematique'. Muse.
(3) 'To bring you my Love'. Polly Jean Harvey.
(4) 'The Fragile'. Nine Inch Nails.
(5) 'I´m Sorry'. Brenda Lee.
(6) 'Everything is Borrowed'. The Streets.
(7) 'La Diferencia'. Albert Pla.
(8) 'Thank U'. Alanis Morissette.
(9) 'More than a minute'. Six by Seven.
(10) 'Before the End'. The Levellers.
(11) 'Spark'. Tori Amos.
2/10/08
Vivir (y Morir) en la Creencia (xi). Sobrevivir (o mantener la Fe)
Hoy me lavo lentamente y me cepillo el cabello mas de cien veces.
Antes he elegido con cuidado los colores y los tejidos del atuendo.
Sobrios pero no muertos, formales pero aun cómodos.
He preparado esencia de saúco, endrino y hiedra y ahora la extiendo con fruición y paciencia.
Le dedico mayor atención que nunca. En esta ocasión me concentro en cada centímetro de mi piel y cada hebra del dibujo.
Pongo el absoluto de la pasión y del sentimiento en los dedos. Decisión, gratificación, y descubrimiento.
Ese es el aroma que me impregna cuando me visto.
El perfume permanecerá de hoy hasta el resto de mis días.
Saúco, Endrino, Hiedra.
Asier se remueve en su cuna y contagia a Annette que le responde inquieta desde mi cama.
Los calmo a ambos despacio con pecho y con caricias hasta que de nuevo duermen.
Aun es muy pronto para despertarse.
Yo sin embargo lo que no he hecho es dormir.
A la mañana, amanecerá y desayunaremos.
Los abrigare bien y me acompañaran junto a sus primos y sus tíos.
Hoy es el día de salir.
Recorreré los mas de doscientos pasos desde esta casa hasta el pórtico del templo de la catedral y entrare.
Por primera vez desde que llegue voy a traspasar el umbral.
Con mi bastón en la mano, Asier junto a mi pecho y Annette cogida a mi falda.
Con Mina y Santiago y sus niños.
Venceré todo el dolor, la reticencia, el miedo y la depresión hasta que no me quede aliento.
Pero llegare. Y daré gracias.
Me sentare y le agradeceré a la Madre, nuestra señora. Le daré gracias por sobrevivir y mantener la Fe.
Suspiro. Me busco en el espejo.
No soy una superviviente.
Y sin embargo sigo aquí.
No me miento, es por la gracia de los otros.
Desde mi nacimiento hasta ahora, son otras manos las que me sostienen en este mundo que tanto amo.
Manos que ya no están o que ya no quieren sujetarme si no arrastrarme.
Manos que ya no tienen tan seguro si hacerlo.
Manos que si que están, pase lo que pase.
A todas se lo agradezco. Es una larga cuerda que recorreré. Empezando por la Madre.
Hoy, allí junto al laberinto le diré en voz bajita lo que sé y por lo que le doy las gracias.
Le contare que me desconcierta mi propia falta de miedo al fin de la vida.
Le contare que creo que no desaparezco por puro hecho de Fe.
Y que paradojicamente siento que cuanta mas Fe albergo menos oportunidad tengo de subsistir.
Que la elección esta en sobrevivir o mantener la Fe.
Y que ya he elegido.
"Mi tiempo se acaba"- le diré -"y en el fulgor se alimenta mi ocaso."
"En ti confío y tu me exiges y cuanto mas confío, mas Fe tengo, mas me pides."
"Y cada vez mas Fe tengo."
"Mi chispa esta. Aquí esta. (1)"
"Por eso te doy gracias."
"Por cada vez que sobrevivo y mantengo la Fe."
"Por que sé lo que suma y resta."
Respiro. Una vez mas.
Mis labios articulan los versos de la canción que no pronuncio.
No necesita sonido para sentirla.
"Constante como viene...
justo hacia abajo,
hacia ti.
Somos una dicha,
una dicha de otra condición. (2)"
Sea esa la dicha.

(1) "Spark". Tori Amos.
(2) "Bliss". Tori Amos.
Antes he elegido con cuidado los colores y los tejidos del atuendo.
Sobrios pero no muertos, formales pero aun cómodos.
He preparado esencia de saúco, endrino y hiedra y ahora la extiendo con fruición y paciencia.
Le dedico mayor atención que nunca. En esta ocasión me concentro en cada centímetro de mi piel y cada hebra del dibujo.
Pongo el absoluto de la pasión y del sentimiento en los dedos. Decisión, gratificación, y descubrimiento.
Ese es el aroma que me impregna cuando me visto.
El perfume permanecerá de hoy hasta el resto de mis días.
Saúco, Endrino, Hiedra.
Asier se remueve en su cuna y contagia a Annette que le responde inquieta desde mi cama.
Los calmo a ambos despacio con pecho y con caricias hasta que de nuevo duermen.
Aun es muy pronto para despertarse.
Yo sin embargo lo que no he hecho es dormir.
A la mañana, amanecerá y desayunaremos.
Los abrigare bien y me acompañaran junto a sus primos y sus tíos.
Hoy es el día de salir.
Recorreré los mas de doscientos pasos desde esta casa hasta el pórtico del templo de la catedral y entrare.
Por primera vez desde que llegue voy a traspasar el umbral.
Con mi bastón en la mano, Asier junto a mi pecho y Annette cogida a mi falda.
Con Mina y Santiago y sus niños.
Venceré todo el dolor, la reticencia, el miedo y la depresión hasta que no me quede aliento.
Pero llegare. Y daré gracias.
Me sentare y le agradeceré a la Madre, nuestra señora. Le daré gracias por sobrevivir y mantener la Fe.
Suspiro. Me busco en el espejo.
No soy una superviviente.
Y sin embargo sigo aquí.
No me miento, es por la gracia de los otros.
Desde mi nacimiento hasta ahora, son otras manos las que me sostienen en este mundo que tanto amo.
Manos que ya no están o que ya no quieren sujetarme si no arrastrarme.
Manos que ya no tienen tan seguro si hacerlo.
Manos que si que están, pase lo que pase.
A todas se lo agradezco. Es una larga cuerda que recorreré. Empezando por la Madre.
Hoy, allí junto al laberinto le diré en voz bajita lo que sé y por lo que le doy las gracias.
Le contare que me desconcierta mi propia falta de miedo al fin de la vida.
Le contare que creo que no desaparezco por puro hecho de Fe.
Y que paradojicamente siento que cuanta mas Fe albergo menos oportunidad tengo de subsistir.
Que la elección esta en sobrevivir o mantener la Fe.
Y que ya he elegido.
"Mi tiempo se acaba"- le diré -"y en el fulgor se alimenta mi ocaso."
"En ti confío y tu me exiges y cuanto mas confío, mas Fe tengo, mas me pides."
"Y cada vez mas Fe tengo."
"Mi chispa esta. Aquí esta. (1)"
"Por eso te doy gracias."
"Por cada vez que sobrevivo y mantengo la Fe."
"Por que sé lo que suma y resta."
Respiro. Una vez mas.
Mis labios articulan los versos de la canción que no pronuncio.
No necesita sonido para sentirla.
"Constante como viene...
justo hacia abajo,
hacia ti.
Somos una dicha,
una dicha de otra condición. (2)"
Sea esa la dicha.

(1) "Spark". Tori Amos.
(2) "Bliss". Tori Amos.
Vivir (y Morir) en la Creencia (x). El Paraiso Perdido.
Por la ventana de mi habitación contemplo las formas del edificio de la Catedral con solo un poquito de esfuerzo.
Los muros de las casas, coronados de los rojizos planos inclinados de los tejados y los postigos de las buhardillas y los pináculos de las chimeneas, me confinan la visión de la Obra Sagrada desde donde puedo mirar pero no lo desfiguran si no que, le dan otra profundidad como si la ampliaran siendo sus raíces.

Durante los lentos días de este invierno que aun no ha llegado, no he podido parar de mirar desde el primer día que me alcé del lecho.
La nieve ha caído pronto este año, la gente se abriga y corretea por las calles yendo a trabajar, a reír, a comprar. Algunos se han amado sin rubor al alcance de mi mirada y el rubor lo he sufrido yo. La vida sigue su caminar normal sin cambio y vacilación y como un Monet sin pinceles yo la he visto al alba, en la mañana, al mediodía y al atardecer y he captado sus sombras de color y las diferencias de su iluminación en mi interior.
A ratos también he leído, a ratos he cuidado y alimentado a Asier, a ratos me he tambaleado sin rumbo por la habitación. Siempre con la música de fondo, lánguida y hermosa sin voz o con ella, a veces insoportablemente terrible. Bach, Haendel, Chopin, Dvorzak y mucho Tchaickosky junto a Alanis, P.J., Tori o Muse.
Pero invariablemente orbitando hacia esta ventana que apunta a Nuestra Señora, pero invariablemente perdida mas allá de los cristales, de las calles, del frío, de los habitantes de un siempre vital Chartres, de la coraza pétrea de los muros del templo...
Me pierdo en la imagen venerable de la inmensa figura trazada en el suelo que laberinticamente lleva a Otro Lugar.
Me retuerzo en la evocación cercana del lugar donde no puedo alcanzar.
Quizás sea el maldito Milton en cuyas paginas no puedo dejar de acabar como si fuera la única sabiduría escrita a la que pudiera acudir.
Quizás sea el verbo cálido y emocionante de Franta intentando llevarme con las palabras mejor escogidas en la narración y el detalle al lugar y al estado que surge cuando el Corazón del Mundo regresa a su lugar.
Al Paraíso que pierdo.
Yo no puedo mancillarlo intentando describíroslo.
Mis palabras son vacuas y no tienen la carne que deberían tener.
Sera Él, sera Pola. Yo lo siento. Algún día, en algún momento, y de algún modo.
Por que yo no lo alcanzo y cada vez creo mas que no puedo.
Siento que lo que a todos esta prometido a mi se me escurre de los dedos.
Junto a la Isla Verde experimente la sensación totalmente contraria y lo que allí fue paz y convicción aquí es desesperanza y constricción en la garganta.
Me duele un nudo en el estomago y que sube nervioso hacia arriba.
Por que lo que sucede conmigo se repite y los Paraísos los pierdo ya sea el rostro con el que se presenten: Reino Bucólico, Isla Verde, o Corazón del Mundo.
Y me pregunto si estoy equivocada. Si lo que creo mensajes de mi búsqueda son en realidad noticias de lo que no quiero oír. Que estoy en verdad maldita.
En la Muerte, en la Decisión, en la Caída.
El camino de mi búsqueda se agrieta por que yo me quiebro. No hay mas destino que el que me escojo y las llaves y los nudos que tomo me alejan mas y mas de estos Lugares Magníficos.
¿Son para mi todos los Paraísos Perdidos?
¿Incluso el mio?
Cuando Pola cerro la Grieta y el Árbol apunto al Cielo y se unieron los Extremos yo yací allí muerta. Ausente en el alma y en el espíritu e incapaz de seguir asistiendo a lo que sueño.
Muerta para el Paraíso.
Soy la condena de mi misma por que quien creo ese momento fue mi decisión y mi albedrío.
Me convencí que no busco el Paraíso para estar allí. Que lo que yo buscaba es que el Paraíso que ya conozco se extendiera fuera de mi.
Pero hoy y ayer me siento errada.
¿Por que si no lo que ocurrió, vuelve a ocurrir?
¿Es mi maldición el auto-engaño?
¿Pero que clase de auto-engaño?
Vuelvo y miro por esta única ventana de mi cuarto que se abre a la catedral, y aunque mi estado no es ni de lejos el ideal, y el equilibrio entre mis sentimientos ronda el desastre, lo que siento no es angustioso, ni trágico, ni exacerbado.
Veo a un par de chiquillos enfundados en capas de ropa invernal que corren de la mano, riéndose para acabar lanzándose a jugar con la nieve mientras los coches pasan tristes.
Me pregunto que clase de lugar es este, no solo Chartres, ni París, ni Francia, ni todo el Mundo entero. Me pregunto que es el Universo y cada gotita de su inmensidad.
¿Es Paraíso? ¿Es Infierno? ¿Es algo distinto y especial?
Lo contemplas bien y tiñe sus ramas y troncos de los dos extremos. Trocitos como bien sabemos Pola y yo de lo que quieres ver y de lo que no quieres ver.
¿Pero que raíz verdaderamente goza tras lo que vemos?
Recuerdo que en la Biblia dice que es este un lugar perdido fuera de la Contemplación de la Gloria. La Torah musita a los que escuchan que lo que existe es una cisura llena de abismo.
En mi experiencia, la marca es que no puedes dejar de encontrar lo Magnifico y lo que yo desvío es el acceso.
¿Y he aquí mi mentira? ¿No hay Paraíso Perdido?
Solo decisiones que me amparan aquí al otro lado.
O que te alejan mas allá. Mas abajo. A la espalda del Mundo.
No hay Paraíso que se pierde.
Hay gestos de cerrar el corazón y los ojos.
Hay gestos de abrirlos y mirar a lo que tocan tus manos.
Yo no quiero cerrar los míos. Quiero mantenerlos abiertos. Pero mirar aquí, al Medio.
Mi lugar Magnifico esta a un paso del umbral de la puerta de esta casa, bajo la permuta constante del cielo.
Hoy nieva, mañana saldrá el sol o estará nublado.
El año que viene seguirá mutando.
Quiero salir y verlo.
Quiero poner la mano en esa nieve sucia y sentir el escalofrío de su tacto.
Todo el tiempo que pueda.
'Por que hay un Reino detrás de todo.
Hay una Diosa que nos ama a todos.
¿Creemos en ese amor, en absoluto?
Yo aun sigo pretendiéndolo,
deseando no ser la loca. (1)'
No Perdiéndolo.
(1) "Kingdom." Dave Gahan. (Con algunos arreglos de oído en la traducción)
Los muros de las casas, coronados de los rojizos planos inclinados de los tejados y los postigos de las buhardillas y los pináculos de las chimeneas, me confinan la visión de la Obra Sagrada desde donde puedo mirar pero no lo desfiguran si no que, le dan otra profundidad como si la ampliaran siendo sus raíces.

Durante los lentos días de este invierno que aun no ha llegado, no he podido parar de mirar desde el primer día que me alcé del lecho.
La nieve ha caído pronto este año, la gente se abriga y corretea por las calles yendo a trabajar, a reír, a comprar. Algunos se han amado sin rubor al alcance de mi mirada y el rubor lo he sufrido yo. La vida sigue su caminar normal sin cambio y vacilación y como un Monet sin pinceles yo la he visto al alba, en la mañana, al mediodía y al atardecer y he captado sus sombras de color y las diferencias de su iluminación en mi interior.
A ratos también he leído, a ratos he cuidado y alimentado a Asier, a ratos me he tambaleado sin rumbo por la habitación. Siempre con la música de fondo, lánguida y hermosa sin voz o con ella, a veces insoportablemente terrible. Bach, Haendel, Chopin, Dvorzak y mucho Tchaickosky junto a Alanis, P.J., Tori o Muse.
Pero invariablemente orbitando hacia esta ventana que apunta a Nuestra Señora, pero invariablemente perdida mas allá de los cristales, de las calles, del frío, de los habitantes de un siempre vital Chartres, de la coraza pétrea de los muros del templo...
Me pierdo en la imagen venerable de la inmensa figura trazada en el suelo que laberinticamente lleva a Otro Lugar.
Me retuerzo en la evocación cercana del lugar donde no puedo alcanzar.
Quizás sea el maldito Milton en cuyas paginas no puedo dejar de acabar como si fuera la única sabiduría escrita a la que pudiera acudir.
Quizás sea el verbo cálido y emocionante de Franta intentando llevarme con las palabras mejor escogidas en la narración y el detalle al lugar y al estado que surge cuando el Corazón del Mundo regresa a su lugar.
Al Paraíso que pierdo.
Yo no puedo mancillarlo intentando describíroslo.
Mis palabras son vacuas y no tienen la carne que deberían tener.
Sera Él, sera Pola. Yo lo siento. Algún día, en algún momento, y de algún modo.
Por que yo no lo alcanzo y cada vez creo mas que no puedo.
Siento que lo que a todos esta prometido a mi se me escurre de los dedos.
Junto a la Isla Verde experimente la sensación totalmente contraria y lo que allí fue paz y convicción aquí es desesperanza y constricción en la garganta.
Me duele un nudo en el estomago y que sube nervioso hacia arriba.
Por que lo que sucede conmigo se repite y los Paraísos los pierdo ya sea el rostro con el que se presenten: Reino Bucólico, Isla Verde, o Corazón del Mundo.
Y me pregunto si estoy equivocada. Si lo que creo mensajes de mi búsqueda son en realidad noticias de lo que no quiero oír. Que estoy en verdad maldita.
En la Muerte, en la Decisión, en la Caída.
El camino de mi búsqueda se agrieta por que yo me quiebro. No hay mas destino que el que me escojo y las llaves y los nudos que tomo me alejan mas y mas de estos Lugares Magníficos.
¿Son para mi todos los Paraísos Perdidos?
¿Incluso el mio?
Cuando Pola cerro la Grieta y el Árbol apunto al Cielo y se unieron los Extremos yo yací allí muerta. Ausente en el alma y en el espíritu e incapaz de seguir asistiendo a lo que sueño.
Muerta para el Paraíso.
Soy la condena de mi misma por que quien creo ese momento fue mi decisión y mi albedrío.
Me convencí que no busco el Paraíso para estar allí. Que lo que yo buscaba es que el Paraíso que ya conozco se extendiera fuera de mi.
Pero hoy y ayer me siento errada.
¿Por que si no lo que ocurrió, vuelve a ocurrir?
¿Es mi maldición el auto-engaño?
¿Pero que clase de auto-engaño?
Vuelvo y miro por esta única ventana de mi cuarto que se abre a la catedral, y aunque mi estado no es ni de lejos el ideal, y el equilibrio entre mis sentimientos ronda el desastre, lo que siento no es angustioso, ni trágico, ni exacerbado.
Veo a un par de chiquillos enfundados en capas de ropa invernal que corren de la mano, riéndose para acabar lanzándose a jugar con la nieve mientras los coches pasan tristes.
Me pregunto que clase de lugar es este, no solo Chartres, ni París, ni Francia, ni todo el Mundo entero. Me pregunto que es el Universo y cada gotita de su inmensidad.
¿Es Paraíso? ¿Es Infierno? ¿Es algo distinto y especial?
Lo contemplas bien y tiñe sus ramas y troncos de los dos extremos. Trocitos como bien sabemos Pola y yo de lo que quieres ver y de lo que no quieres ver.
¿Pero que raíz verdaderamente goza tras lo que vemos?
Recuerdo que en la Biblia dice que es este un lugar perdido fuera de la Contemplación de la Gloria. La Torah musita a los que escuchan que lo que existe es una cisura llena de abismo.
En mi experiencia, la marca es que no puedes dejar de encontrar lo Magnifico y lo que yo desvío es el acceso.
¿Y he aquí mi mentira? ¿No hay Paraíso Perdido?
Solo decisiones que me amparan aquí al otro lado.
O que te alejan mas allá. Mas abajo. A la espalda del Mundo.
No hay Paraíso que se pierde.
Hay gestos de cerrar el corazón y los ojos.
Hay gestos de abrirlos y mirar a lo que tocan tus manos.
Yo no quiero cerrar los míos. Quiero mantenerlos abiertos. Pero mirar aquí, al Medio.
Mi lugar Magnifico esta a un paso del umbral de la puerta de esta casa, bajo la permuta constante del cielo.
Hoy nieva, mañana saldrá el sol o estará nublado.
El año que viene seguirá mutando.
Quiero salir y verlo.
Quiero poner la mano en esa nieve sucia y sentir el escalofrío de su tacto.
Todo el tiempo que pueda.
'Por que hay un Reino detrás de todo.
Hay una Diosa que nos ama a todos.
¿Creemos en ese amor, en absoluto?
Yo aun sigo pretendiéndolo,
deseando no ser la loca. (1)'
No Perdiéndolo.
(1) "Kingdom." Dave Gahan. (Con algunos arreglos de oído en la traducción)
2/9/08
Vivir (y Morir) en la Creencia (ix). El Pozo.
"Todo a mi alrededor cae.
Cayendo, cayendo.
Cayendo, cayendo [...]"
"Colgada de pálidos hilos de plata,
podría haberme quedado en esa forma por siempre.
Mala Sangre y Fantasmas Envueltos a mi alrededor.
Nada alguna vez podría tocarme
y perdería lo que mas amo."
"Golpe de Fortuna u obsequio de los Dioses,
la mano del Destino o las garras del Diablo.
Desde el abismo o en la santidad en lo alto."
"Dices que estas ahí para sostenerme,
o solo pruebas a si puedes atraparme."
Estas son las reglas que hice [...]
No puedes cambiarme."
"Aquí llega el frío otra vez.
Lo siento abatirse.
He caído derribada.
Todo a mi alrededor cae.
No me preguntes por que,
ni siquiera tu lo intentes.
Cayendo, cayendo.
Cayendo, cayendo.
Cayendo,
cayendo."(2)
Aun en ausencia de la luz, la oscuridad se puede ver.
Tienes otros sentidos que se abren para mostrártela.
El terror es uno de ellos. El dolor es el otro.
Pero ninguno de los dos es comparable a la propia oscuridad que albergas en tu interior.
Ambas se refuerzan en su mutua presencia y, la certeza de sus contornos se acrecienta y distingues su forma, mas claramente cuando mas parecida.
La Oscuridad en el pozo en el que desperté brillaba como una herida en la pared de piedra que lo delimitaba.
La del pozo en mi... solo culebreo.
Como las cerdas estrechas que brotaron, a través de la hendidura, en infinitud.
Erizadas, mortíferas, surcaron las cenagosas aguas en las que chapotee nerviosa al recular, sin escapatoria, hasta el muro contrario solido y frío.
Por la Diosa que el final había llegado.
¡Que diáfanamente claro y que sorprendentemente poco consolador!
Cada linea del aspecto de la Enfermedad, que pululaba sobre la superficie liquida, se enderezó para buscarse en un solo lugar. Enroscadas en una forma vagamente humana de piel herviente de agitados hilos como escolopendras, se alzó para contemplarme.
Dió el primer paso.
Esa pequeña serpiente negra en mi pozo reconoció su origen y, cada poro de mi ser también lo supo, por que lo recordaba. Por que había estado allí, en su antesala a donde a veces los sueños que no recuerdo regresan. La Espiral de los Kelifot.
Las palabras sin alma de sonido de La Plaga me llamaron, entre mis desesperados intentos infructuosos de buscar una huida.
Pero escapar por pie, mano o empeño resulta fútil si su pie, su mano, su empeño devienen en mas fuertes que los tuyos.
Alcanzada por el roce de sus dedos le sentí buscando en mi el arrope de mi sangre. Sentí un Poder del Mundo decidido a instalarse al abrigo de mi refugio. Para de ahí poder prosperar. Crecer. Multiplicarse.
La sensación del momento me sajó la cordura de arriba a abajo, y de vuelta.
Dibujó con franqueza, la sensación y la imagen del futuro de lo que me iba a acontecer.
Con facilidad mi deseo contrario a esa posición en vida, estalló.
No la deseé . La rechacé. Me rasgué.
Arrancar un pedazo de ti para inflamarlo es tremendo. Tan cerca del borde vertiginoso, esta lleno de revelaciones.
Con el primer golpe de la Luz alejé a la encarnación.
El segundo golpe la desmadejé.
Y mientras la Oscuridad en el Pozo en mi se amoldó, mientras la oquedad se abría por el otro extremo.
Es lo natural que cuando brota del Relámpago la presencia de las sombras se acentúe.
La oscuridad en mi se abrió. A Eugene.
La Grieta habló con voces aterciopeladas y pasos suaves cada vez mas cercanos.
Los Malditos cruzaban para reclamarme. Para llevarse a su Gran Ramera, sentada sobre las Grandes Aguas, jinete de la Bestia de Siete Cabezas.
Para que fornicara con los Reyes de la tierra y con todas sus habitantes. Y los envenenara con el néctar ácido de mi prostitución.
Para el nacimiento del Holocausto.
Y me pregunté.
¿Yo soy oscura?
En mi pozo lo soy.
Una astilla Maldita se arrellana a la espera de lo que quiera decidir.
¿Elegir que respuesta?
¿Que dirección hacia abajo?
¿Que mal mayor?
¿Quien?¿Que?
¿Que Oscuridad?
Con una única respuesta.
Golpear con toda la fuerza que tengas.
Golpear.
Golpear la Grieta.
¡Golpearla!
"¡ Y Que tu Reino se Derrumbe!"
La Luz que inflamó mis labios con decisión, y cuajó en la furia del penúltimo fragmento de mi.
Vino en la rabia de o ser un nueva Diosa Oscura junto a los Malditos o una víctima mas del Diablo y querer elegir a este ultimo.
En el coraje de tragar que si al fin y al cabo los Malditos quieren en su yugo a todo el Mundo y el Diablo solo te quiere a ti.
En el animo, al fin y al cabo, de la Fe a la que me comprometí al ir a Eren Vej.
Aun que no lo haya hecho nada bien.
Resguardé el ultimo pedazo para mi, mientras el crujir de la grieta se atemperaba.
Contemplé la Oscuridad para que no perdérmela cuando cambiara. Para actuar antes que ella.
Me despedí de los que hubiera querido despedir en la presencia con el Corazón y besos, me despedí al vacío por que no había nada mas.
Sostuve y sostengo el Filo del Destino sobre mi alma y esperé.
Esperé lo que hay tras la muerte.
Echada sobre mi costado, con la cabeza levantada apoyada sobre el muro para ver, lo que no necesité ojos nunca para poder ver, esperé.
A la muerte, aunque la traigas tu, se la espera.
Esa es la forma en la que las cosas deben ser.
Y la Oscuridad se cerró envuelta en la Voz de Pola.
La Oscuridad en la Pared.
En mi Pozo aun resonaba una punzante vibración.
Aun restalla.
Y caí. Caí en oscuridad.
La espada del destino tiene dos filos, uno eres tu, el otro... (1)
Lo siento abatirse.
He caído derribada.
Todo a mi alrededor cae.
No me preguntes por que,
ni siquiera tu lo intentes.
Cayendo, cayendo.
Cayendo,
cayendo.
Cayendo,
cayendo.
(1) La Espada del Destino. Andrej Sapkowski.
(2) Stroke of Luck. Garbage.
Cayendo, cayendo.
Cayendo, cayendo [...]"
"Colgada de pálidos hilos de plata,
podría haberme quedado en esa forma por siempre.
Mala Sangre y Fantasmas Envueltos a mi alrededor.
Nada alguna vez podría tocarme
y perdería lo que mas amo."
"Golpe de Fortuna u obsequio de los Dioses,
la mano del Destino o las garras del Diablo.
Desde el abismo o en la santidad en lo alto."
"Dices que estas ahí para sostenerme,
o solo pruebas a si puedes atraparme."
Estas son las reglas que hice [...]
No puedes cambiarme."
"Aquí llega el frío otra vez.
Lo siento abatirse.
He caído derribada.
Todo a mi alrededor cae.
No me preguntes por que,
ni siquiera tu lo intentes.
Cayendo, cayendo.
Cayendo, cayendo.
Cayendo,
cayendo."(2)
Aun en ausencia de la luz, la oscuridad se puede ver.
Tienes otros sentidos que se abren para mostrártela.
El terror es uno de ellos. El dolor es el otro.
Pero ninguno de los dos es comparable a la propia oscuridad que albergas en tu interior.
Ambas se refuerzan en su mutua presencia y, la certeza de sus contornos se acrecienta y distingues su forma, mas claramente cuando mas parecida.
La Oscuridad en el pozo en el que desperté brillaba como una herida en la pared de piedra que lo delimitaba.
La del pozo en mi... solo culebreo.
Como las cerdas estrechas que brotaron, a través de la hendidura, en infinitud.
Erizadas, mortíferas, surcaron las cenagosas aguas en las que chapotee nerviosa al recular, sin escapatoria, hasta el muro contrario solido y frío.
Por la Diosa que el final había llegado.
¡Que diáfanamente claro y que sorprendentemente poco consolador!
Cada linea del aspecto de la Enfermedad, que pululaba sobre la superficie liquida, se enderezó para buscarse en un solo lugar. Enroscadas en una forma vagamente humana de piel herviente de agitados hilos como escolopendras, se alzó para contemplarme.
Dió el primer paso.
Esa pequeña serpiente negra en mi pozo reconoció su origen y, cada poro de mi ser también lo supo, por que lo recordaba. Por que había estado allí, en su antesala a donde a veces los sueños que no recuerdo regresan. La Espiral de los Kelifot.
Las palabras sin alma de sonido de La Plaga me llamaron, entre mis desesperados intentos infructuosos de buscar una huida.
Pero escapar por pie, mano o empeño resulta fútil si su pie, su mano, su empeño devienen en mas fuertes que los tuyos.
Alcanzada por el roce de sus dedos le sentí buscando en mi el arrope de mi sangre. Sentí un Poder del Mundo decidido a instalarse al abrigo de mi refugio. Para de ahí poder prosperar. Crecer. Multiplicarse.
La sensación del momento me sajó la cordura de arriba a abajo, y de vuelta.
Dibujó con franqueza, la sensación y la imagen del futuro de lo que me iba a acontecer.
Con facilidad mi deseo contrario a esa posición en vida, estalló.
No la deseé . La rechacé. Me rasgué.
Arrancar un pedazo de ti para inflamarlo es tremendo. Tan cerca del borde vertiginoso, esta lleno de revelaciones.
Con el primer golpe de la Luz alejé a la encarnación.
El segundo golpe la desmadejé.
Y mientras la Oscuridad en el Pozo en mi se amoldó, mientras la oquedad se abría por el otro extremo.
Es lo natural que cuando brota del Relámpago la presencia de las sombras se acentúe.
La oscuridad en mi se abrió. A Eugene.
La Grieta habló con voces aterciopeladas y pasos suaves cada vez mas cercanos.
Los Malditos cruzaban para reclamarme. Para llevarse a su Gran Ramera, sentada sobre las Grandes Aguas, jinete de la Bestia de Siete Cabezas.
Para que fornicara con los Reyes de la tierra y con todas sus habitantes. Y los envenenara con el néctar ácido de mi prostitución.
Para el nacimiento del Holocausto.
Y me pregunté.
¿Yo soy oscura?
En mi pozo lo soy.
Una astilla Maldita se arrellana a la espera de lo que quiera decidir.
¿Elegir que respuesta?
¿Que dirección hacia abajo?
¿Que mal mayor?
¿Quien?¿Que?
¿Que Oscuridad?
Con una única respuesta.
Golpear con toda la fuerza que tengas.
Golpear.
Golpear la Grieta.
¡Golpearla!
"¡ Y Que tu Reino se Derrumbe!"
La Luz que inflamó mis labios con decisión, y cuajó en la furia del penúltimo fragmento de mi.
Vino en la rabia de o ser un nueva Diosa Oscura junto a los Malditos o una víctima mas del Diablo y querer elegir a este ultimo.
En el coraje de tragar que si al fin y al cabo los Malditos quieren en su yugo a todo el Mundo y el Diablo solo te quiere a ti.
En el animo, al fin y al cabo, de la Fe a la que me comprometí al ir a Eren Vej.
Aun que no lo haya hecho nada bien.
Resguardé el ultimo pedazo para mi, mientras el crujir de la grieta se atemperaba.
Contemplé la Oscuridad para que no perdérmela cuando cambiara. Para actuar antes que ella.
Me despedí de los que hubiera querido despedir en la presencia con el Corazón y besos, me despedí al vacío por que no había nada mas.
Sostuve y sostengo el Filo del Destino sobre mi alma y esperé.
Esperé lo que hay tras la muerte.
Echada sobre mi costado, con la cabeza levantada apoyada sobre el muro para ver, lo que no necesité ojos nunca para poder ver, esperé.
A la muerte, aunque la traigas tu, se la espera.
Esa es la forma en la que las cosas deben ser.
Y la Oscuridad se cerró envuelta en la Voz de Pola.
La Oscuridad en la Pared.
En mi Pozo aun resonaba una punzante vibración.
Aun restalla.
Y caí. Caí en oscuridad.
La espada del destino tiene dos filos, uno eres tu, el otro... (1)
Lo siento abatirse.
He caído derribada.
Todo a mi alrededor cae.
No me preguntes por que,
ni siquiera tu lo intentes.
Cayendo, cayendo.
Cayendo,
cayendo.
Cayendo,
cayendo.
(1) La Espada del Destino. Andrej Sapkowski.
(2) Stroke of Luck. Garbage.
Vivir (y Morir) en la Creencia (viii). La Lucha.
"Nuestras promesas y esperanzas
Agujeros negros y revelaciones"
'Starlight ' (Muse)
Es incomprensible que me pueda mantener en pie.
Parezco tan sumamente frágil desnuda frente al espejo.
Empieza en mi inquietante mirada y brota sobre mi piel y se nota en los temblores.
Y lo que no se vé a primera vista es mucho mas sobrecogedor. Lo intuyes cuando tus ojos se pierden en el vacío.
Una masa deformada y abotargada, repleta por una vastedad de cicatrices blancas como el hueso y valles cortados sin miramiento hacia el interior del espíritu, es lo que me hace cubrirme y dejar de mirar.
Todo lo que me he hecho yo misma.
Una miriada de agujeros, negros y profundos que no acaban y se extiende por doquier como un inmenso tatuaje como de volutas de gris humo, horrendo
Esto es lo que te puedes hacer. Esto es lo que me he hecho.
Esto es lo que me volveré a hacer si es necesario.
No es bandera, si no vergüenza, pero es y volverá a ser.
No tengo otro poder. Arrancado y proyectado. Una y otra vez.
No tengo otra forma de luchar.
El corazón de mi ser, pedazo a pedazo.
Pero tengo que luchar.
Sentía en el alma que vendrían a mi, y aun con la esperanza de que no, sabia que me acabarían alcanzando.
Por eso no les insistí.
No me empecine en ir con ellos o huir.
Me consentí a quedarme sola con mi niño mientras Anibal, Charo y Pola junto a la inesperada Isobel partían a la senda de la ventura tras el indicio del Betilo perdido.
Aun ocultándome todo lo que me podía ocultar, la misma sensación que me había impulsado antes a querer irme resbalaba por mi nuca erizandome el vello.
Cada segundo mio y de ellos era precioso y vital.
Después llegaron Miguel y sus compañeros de regreso desde Chachapoyas cumpliendo la promesa de retornar tras dejar a buen resguardo a sus compañeros.
Preguntando por Pola.
Preguntando por Asier.
Confusos algunos. Otros lucidos casi como ante una revelación.
Elias me miró como si el rostro de la muerte que yo fuera semejara hermoso, y contemplo al niño como si viera mas que yo. Me dijo que el espíritu de Ariel estaba en él y aun hoy me pregunto que significara en eso para el futuro. Por que le creo.
Les creo en su sinceridad a todos. Miguel, Paula, Max, los Guaraníes, Don Eteko y Elias.
Todos podían haberme traicionado.
Todos podían ver lo que era y haber actuado por bien de la forma mas rápida.
Estuve en sus manos y eligieron la lucha. Esa liza que alcanza tantos niveles como gentes de bien hay en el mundo y mas allá de él y que se afronta de otras tantas formas diferentes.
En esta Era de la Riña aun creyeron.
Cuando Miguel, Paula y los Guaraníes partieron en pos de Pola y los demás, Max, Don Eteko y Elías restaron conmigo.
Ojala hubiera pedido a Max que se fuera en aquel momento y regresara con los que se habían ya alejado. No fue mas que un rato mas tarde que él mismo lo vio claro y me dijo que se marchaba. Él vio lo que le sobrepasaba. Ojala le hubiera dado tiempo a escapar.
Después lo vieron, ya en espíritu como siempre solicito y locuaz, ayudando por ultima vez antes de encaminar hacia donde dijo, debía ir.
Con Don Eteko y Elías pienso que experimento las razones de permanecer.
Para ellos había un momento para reír, un momento para amar, un momento para engañar, un momento para luchar, y un momento para morir y volver después.
Siento que vieron en mi las señales de la lucha y de la muerte. Por que yo las vi después en Elías .
Les debo a los Shuar mas que que la vida. Por que si yo os estoy hablando, si Asier se retuerce con sus juguetes imaginarios en su cuna es por ellos.
Esperare que sus espíritus regresen algún día para darles las gracias, por que su arutam era poderoso. Esperare con su lucha entre mis dedos. Luchando por lo que No Concluye. Esperare verles en los ojos de sus nietos.
No hizo falta que viniera de nuevo la noche.
Ya la había llamado sin saberlo. El cielo se oscureció y los contornos alrededor de la prefabricada cabaña de Akhasa se iluminaron con el fuego abrasador de la electricidad y los espíritus. La señal que me había empeñado en acallar tambien clamaba en Asier.
La contienda encarnizada entre los polos restayó fuera mientras yo dentro pugné por avivar el empuje con el que ardía nuestra defensa, primero con mi sangre y después cuando empecé a sentir que aquello era peor, con los trozos bendecidos de mi propio ser, alma, espíritu, y psyche.
Que menos podía ofrecer cuando Elías entro resplandeciente en su armadura serpentina de luz y me dijo sinceramente emocionado que su padre había muerto.
Porfié y presione una vez y otra y otra hasta que la fuerza de Elias también palideció ante el ímpetu de la cortina que se nos echaba encima poco a poco.
Íbamos a caer. Los tres. Y eso no podía resistirlo.
Cuando agotado Elías me señalo al niño y su intención, no lo dude. Tome la decisión mas desesperada que he tomado jamas. Le entregue a Asier y le deje marchar mientras derrumbaba cualquier frontera que restaba entre la marca del pacto, mi Corona de Invierno, y los que me buscaba. Juro que hubiera acabado allí si no fuera por que mi determinación no es tan rápida como los que son rápidos.
Y por que la testarudez no puede considerarse como el arma definitiva.
La noche al mediodía cayó sobre mi como un enjambre, al que solo pude golpear una vez antes que me sumergieran en el colapso.
Sin saber si Pola y los demás habían tenido tiempo de alcanzar lo que buscábamos.
Sin saber si Elías había podido escapar con Asier.
Sin saber que grado de la suerte estaba echada y que parte de la fortuna aun nos podía sonreír.
Sin saber me sumergí en la oscuridad.
Sin saber.
Un agujero negro sin fondo en la dirección de la lucha final.
El ultimo curso de las revelaciones.
Agujeros negros y revelaciones"
'Starlight ' (Muse)
Es incomprensible que me pueda mantener en pie.
Parezco tan sumamente frágil desnuda frente al espejo.
Empieza en mi inquietante mirada y brota sobre mi piel y se nota en los temblores.
Y lo que no se vé a primera vista es mucho mas sobrecogedor. Lo intuyes cuando tus ojos se pierden en el vacío.
Una masa deformada y abotargada, repleta por una vastedad de cicatrices blancas como el hueso y valles cortados sin miramiento hacia el interior del espíritu, es lo que me hace cubrirme y dejar de mirar.
Todo lo que me he hecho yo misma.
Una miriada de agujeros, negros y profundos que no acaban y se extiende por doquier como un inmenso tatuaje como de volutas de gris humo, horrendo
Esto es lo que te puedes hacer. Esto es lo que me he hecho.
Esto es lo que me volveré a hacer si es necesario.
No es bandera, si no vergüenza, pero es y volverá a ser.
No tengo otro poder. Arrancado y proyectado. Una y otra vez.
No tengo otra forma de luchar.
El corazón de mi ser, pedazo a pedazo.
Pero tengo que luchar.
Sentía en el alma que vendrían a mi, y aun con la esperanza de que no, sabia que me acabarían alcanzando.
Por eso no les insistí.
No me empecine en ir con ellos o huir.
Me consentí a quedarme sola con mi niño mientras Anibal, Charo y Pola junto a la inesperada Isobel partían a la senda de la ventura tras el indicio del Betilo perdido.
Aun ocultándome todo lo que me podía ocultar, la misma sensación que me había impulsado antes a querer irme resbalaba por mi nuca erizandome el vello.
Cada segundo mio y de ellos era precioso y vital.
Después llegaron Miguel y sus compañeros de regreso desde Chachapoyas cumpliendo la promesa de retornar tras dejar a buen resguardo a sus compañeros.
Preguntando por Pola.
Preguntando por Asier.
Confusos algunos. Otros lucidos casi como ante una revelación.
Elias me miró como si el rostro de la muerte que yo fuera semejara hermoso, y contemplo al niño como si viera mas que yo. Me dijo que el espíritu de Ariel estaba en él y aun hoy me pregunto que significara en eso para el futuro. Por que le creo.
Les creo en su sinceridad a todos. Miguel, Paula, Max, los Guaraníes, Don Eteko y Elias.
Todos podían haberme traicionado.
Todos podían ver lo que era y haber actuado por bien de la forma mas rápida.
Estuve en sus manos y eligieron la lucha. Esa liza que alcanza tantos niveles como gentes de bien hay en el mundo y mas allá de él y que se afronta de otras tantas formas diferentes.
En esta Era de la Riña aun creyeron.
Cuando Miguel, Paula y los Guaraníes partieron en pos de Pola y los demás, Max, Don Eteko y Elías restaron conmigo.
Ojala hubiera pedido a Max que se fuera en aquel momento y regresara con los que se habían ya alejado. No fue mas que un rato mas tarde que él mismo lo vio claro y me dijo que se marchaba. Él vio lo que le sobrepasaba. Ojala le hubiera dado tiempo a escapar.
Después lo vieron, ya en espíritu como siempre solicito y locuaz, ayudando por ultima vez antes de encaminar hacia donde dijo, debía ir.
Con Don Eteko y Elías pienso que experimento las razones de permanecer.
Para ellos había un momento para reír, un momento para amar, un momento para engañar, un momento para luchar, y un momento para morir y volver después.
Siento que vieron en mi las señales de la lucha y de la muerte. Por que yo las vi después en Elías .
Les debo a los Shuar mas que que la vida. Por que si yo os estoy hablando, si Asier se retuerce con sus juguetes imaginarios en su cuna es por ellos.
Esperare que sus espíritus regresen algún día para darles las gracias, por que su arutam era poderoso. Esperare con su lucha entre mis dedos. Luchando por lo que No Concluye. Esperare verles en los ojos de sus nietos.
No hizo falta que viniera de nuevo la noche.
Ya la había llamado sin saberlo. El cielo se oscureció y los contornos alrededor de la prefabricada cabaña de Akhasa se iluminaron con el fuego abrasador de la electricidad y los espíritus. La señal que me había empeñado en acallar tambien clamaba en Asier.
La contienda encarnizada entre los polos restayó fuera mientras yo dentro pugné por avivar el empuje con el que ardía nuestra defensa, primero con mi sangre y después cuando empecé a sentir que aquello era peor, con los trozos bendecidos de mi propio ser, alma, espíritu, y psyche.
Que menos podía ofrecer cuando Elías entro resplandeciente en su armadura serpentina de luz y me dijo sinceramente emocionado que su padre había muerto.
Porfié y presione una vez y otra y otra hasta que la fuerza de Elias también palideció ante el ímpetu de la cortina que se nos echaba encima poco a poco.
Íbamos a caer. Los tres. Y eso no podía resistirlo.
Cuando agotado Elías me señalo al niño y su intención, no lo dude. Tome la decisión mas desesperada que he tomado jamas. Le entregue a Asier y le deje marchar mientras derrumbaba cualquier frontera que restaba entre la marca del pacto, mi Corona de Invierno, y los que me buscaba. Juro que hubiera acabado allí si no fuera por que mi determinación no es tan rápida como los que son rápidos.
Y por que la testarudez no puede considerarse como el arma definitiva.
La noche al mediodía cayó sobre mi como un enjambre, al que solo pude golpear una vez antes que me sumergieran en el colapso.
Sin saber si Pola y los demás habían tenido tiempo de alcanzar lo que buscábamos.
Sin saber si Elías había podido escapar con Asier.
Sin saber que grado de la suerte estaba echada y que parte de la fortuna aun nos podía sonreír.
Sin saber me sumergí en la oscuridad.
Sin saber.
Un agujero negro sin fondo en la dirección de la lucha final.
El ultimo curso de las revelaciones.
Vivir (y Morir) en la Creencia (vii). El Principio.
Es tan pequeño y esta tan lleno de vida.
Se me agarra con vehemencia a los dedos y a mi pecho como un pequeño milagro feroz y a veces me hace daño. Pero no cambia ni un ápice la pasión de amarlo.
No puedo mas que amarlo. Tanto como amo a Annette.
Son mis hijos y el centro de mi pecho lo conoce con sus sentidos mejor que yo lo pudiera entender. O expresar.
Es algo en la raíz, orgánico pero que prodigiosamente filtra y se extiende mas allá de la sangre, la carne, y las vísceras. Te tambalea, ya por siempre, por que es una fuerza que crece sin detenerse y que ineludiblemente tira de ti hacia arriba.
Una intensidad que me tiene conmovida por que en ningún instante había considerado la posibilidad.
Bropius yació conmigo porque vio en mi a una madre. Una contrapartida de paternidad, en la que a él, no le consigo encajar.
¿Es una locura, que me alegre de que sucediera?
¿Y que no me arrepienta?
Como con Nette fue al alba.
Junto al fuego, ligera y blanda como la de Annette no lo fue, su vocecilla se me anuncio como un arroyo tímido. Yo no pude mas que frotar mi vientre, casi inconscientemente, buscando su contacto. Me quede muda en el estremecimiento. Mi destino se alineaba para apagar toda luz y de mi mano, mi misma mano, yo alumbraba una nueva vida.
Recordé cuando sobre el manto de la selva, con Bropius sobre mi, yo pregunte que ocurriría, y la Madre me respondió, que en alguna de las formas del futuro mis hijos serian la Nueva Humanidad. Me había acongojado, desnuda y sobrepasada, por una responsabilidad que no querría para nadie y menos para mi misma. Pero fue con la medida acrecentada de mi inesperada maternidad, que me entro el pánico. Un horror reconcentrado hacia dentro que me entumeció.
Lo que era turbación en mi pensamiento, con respecto a las consecuencias sobre Annette e incluso a Doa, mis hijas sobre mi mente y mi corazón, se convirtió en crudo miedo. El miedo a haber matado a mi hijo antes de haber nacido.
Un miedo libre y palpable en aquel lugar, rodeado por la labor de mis juicios, de odio, decepción, resolución, y empeño. Mayores que tus fuerzas.
Miedos que se cristalizaron cuando luego vino la fatalidad o la fortuna.
Tanta determinación y sacrificio y no conté con la fuerza poderosa de la Marea de la Realidad, esa voluntad mayor que lo es todo y que con la magia, a veces como en esta, te toca doblegarte. Y sufrir.
La promesa, que me hice cuando tuve a Annette, me sobrevivió un solo día.
Si a ella casi le arranco el alma, a mi pequeño aun no sé que le he llegado a hacer.
Una concepción a el amanecer.
Una gestación en el día.
Un parto al anochecer.
Cuando la fuerza de la Marea de la Realidad salto el dique de los redaños y las plegarias que la retenía, él vino a mi antes de la vorágine.
Un pequeño rapaz de cabellos oscuros como el ala de los cuervos, ojos brillantes, vivos y grandes y una sonrisa diferente.
Me llamó hacia él. Me dijo su nombre. Yo le pregunté si había sido yo quien se lo había puesto. Me dijo que no, que las cosas eran así. Creo que lo abracé.
Iba a venir y yo me conmoví toda, ante lo desconocido: la emoción, y el miedo. Mucho miedo.
Repetí su nombre.
Asier.
En Gascón, "El Principio".
En mi, mi Principio.
Después, cuando entonces empecé a gritar, a retorcerme mas allá de lo meramente físico y a despertar, sola debajo del inmenso follaje Amazónico donde daba a luz, él empezó nacer rascándome cada grano de ser poco a poco, y acumulandolo para que el milagro o la pesadilla tomara forma por que, ¿de que otra forma podría ser lo que no es posible, posible?
Aullé en el sufrimiento y el dolor. Intenté Cantar pero me imbuyó la desesperación por que ni siquiera mi Voz no era oscura.
Bropius me escogió para un principio renovado sin humanidad y yo temí que el inicio de ese fin sin luz había llegado, que por fin estaba desbordada y que el final de la fortuna me había alcanzado, pero no ceje.
Me callé, para entonarme en el silencio, hacia la luz de ese recuerdo cercano del sol en un reflejo de agua y del latido de un llanto entrelazado sobre él por lo bajo.
La invocación de un momento exaltado de felicidad y de alborozo y de la confirmación de la consumación virtuosa. Del momento en el que nació Annette.
No calmé el dolor, ni los estertores del parto.
No detuve la cascada de fragmentos que me eran arrancados y que yo a su vez arrancaba a otros.
No cambié para mi, nada.
Solo me concentré en atenuarle a Asier el trauma, enfocando hacia el las emociones y los bondades de ese único instante bueno.
Sentir la huella de la realidad descontrolada volviendo a ti es una experiencia terrible, pero no es imaginable lo que es sentir que afecta a lo que mas amas. Intenté envolverle y absorber el máximo del impacto de la mutación y que si fuera, fuera mucho mas de portento que de mutilación.
Soy una ingenua, capaz de pelear con lo que no puedo derribar pero lo hago cuando creo hasta la raíz que tengo que hacerlo. Es un Principio. Mi Principio.
No es por el daño que yo pueda recibir si no el que yo pueda crear y transmitir.
Deberían escribir un libro sobre mi, esta nueva Quijote, y luego quemarlo. Y quizás yo debiera estar, estar en ese fuego.
Si pudiera saber que paso por la linda cabecita de Asier y que sintió su joven alma. Si pudiera remediarlo. Asier y Annette.
¡Oh, Diosa!
¿Que soy?¿Que clase de monstruo soy?.
Fracaso sobre fracaso. Fracasos que no quiero que se repitan pero se repiten.
Fracaso como Iluminada, por que no escucho la canción y lo que escucho no lo comprendo.
Fracaso como Hija de la Madre, por que no la quise como ella merece y entre la Fe y la Creencia escogí a esta última.
Fracaso como madre, por que no se alejarles del peligro, a ninguno de mis hijos.
¿Que clase de persona soy?¿Que hado decide que no merezca que se me borre de la existencia?
Cuando el pandemónium cesó, y con Asier en brazos, Cazadora de Monstruos nos atacó, la entendí. Las dos chocamos en la decisión de vivir y morir en nuestra propia creencia. Aun entiendo la entereza que le llevó a intentar asesinarnos. ¿Por que no?
Y me duele su muerte tanto como me alegra estar viva.
¿Que hado decide que no merezca que se me borre de la existencia?
¿Que me hace mejor?¿Por que ella esta muerta y yo no?
No tengo para eso respuesta y no la quiero buscar.
Me da miedo buscar. Me da miedo encontrar.
Por que ¿Por que no puedo vivir? Yo quiero tanto vivir.
Pero ¿Por que no merezco la muerte? Yo ya he hecho tanto daño como para merecerla.
Después llegan los momentos. Llega Annette con Natasha, con Yue, con Santiago y Mina y mira a su hermano y lo intenta tocar a través de los barrotes y jugar con sus dedos y que le conteste a sus preguntas y me alcanza el destello.
Siempre ha sido mi Luz.
Ahora hay dos luces. Una Luz mucho mayor que nace cuando están juntos.
Me alcanza su destello.
Alcanzada en un Principio en el que cada Hoy empieza todo.
Por eso como. Por eso duermo. Por eso me peleo conmigo misma recuperando cada trozo que rasgué aquellos días. No hay forma de recuperar lo que fué. Solo hay esfuerzo por volver a hacer crecer las oquedades y esperar que de algún modo cicatricen y dejen de sangrar y lo que resulte sea una semblanza cabal de lo que Es.
No sé como lo hace Pola pero yo no puedo mas que hacerlo en el fulgor que me impide marchitarme y que oscurece la visión de la otra pregunta.
Ahora en la nevisca, que tengo en el interior, ellos me han dado un claro para que busque mi respuesta
¿Por que no puedo vivir?
Hoy empieza todo. Cada día es Hoy.
La vida ya no la merezco.
Me la gano.
Un precio por día.
Conozco a quien se la debo.
Cada uno de sus nombres.
Y no quiero dejar de pagar.
Quiero vivir.
Hasta llegar al Principio.
Después yo me quedare allí.
Así trazo mi destino.
Con ellos.
Se me agarra con vehemencia a los dedos y a mi pecho como un pequeño milagro feroz y a veces me hace daño. Pero no cambia ni un ápice la pasión de amarlo.
No puedo mas que amarlo. Tanto como amo a Annette.
Son mis hijos y el centro de mi pecho lo conoce con sus sentidos mejor que yo lo pudiera entender. O expresar.
Es algo en la raíz, orgánico pero que prodigiosamente filtra y se extiende mas allá de la sangre, la carne, y las vísceras. Te tambalea, ya por siempre, por que es una fuerza que crece sin detenerse y que ineludiblemente tira de ti hacia arriba.
Una intensidad que me tiene conmovida por que en ningún instante había considerado la posibilidad.
Bropius yació conmigo porque vio en mi a una madre. Una contrapartida de paternidad, en la que a él, no le consigo encajar.
¿Es una locura, que me alegre de que sucediera?
¿Y que no me arrepienta?
Como con Nette fue al alba.
Junto al fuego, ligera y blanda como la de Annette no lo fue, su vocecilla se me anuncio como un arroyo tímido. Yo no pude mas que frotar mi vientre, casi inconscientemente, buscando su contacto. Me quede muda en el estremecimiento. Mi destino se alineaba para apagar toda luz y de mi mano, mi misma mano, yo alumbraba una nueva vida.
Recordé cuando sobre el manto de la selva, con Bropius sobre mi, yo pregunte que ocurriría, y la Madre me respondió, que en alguna de las formas del futuro mis hijos serian la Nueva Humanidad. Me había acongojado, desnuda y sobrepasada, por una responsabilidad que no querría para nadie y menos para mi misma. Pero fue con la medida acrecentada de mi inesperada maternidad, que me entro el pánico. Un horror reconcentrado hacia dentro que me entumeció.
Lo que era turbación en mi pensamiento, con respecto a las consecuencias sobre Annette e incluso a Doa, mis hijas sobre mi mente y mi corazón, se convirtió en crudo miedo. El miedo a haber matado a mi hijo antes de haber nacido.
Un miedo libre y palpable en aquel lugar, rodeado por la labor de mis juicios, de odio, decepción, resolución, y empeño. Mayores que tus fuerzas.
Miedos que se cristalizaron cuando luego vino la fatalidad o la fortuna.
Tanta determinación y sacrificio y no conté con la fuerza poderosa de la Marea de la Realidad, esa voluntad mayor que lo es todo y que con la magia, a veces como en esta, te toca doblegarte. Y sufrir.
La promesa, que me hice cuando tuve a Annette, me sobrevivió un solo día.
Si a ella casi le arranco el alma, a mi pequeño aun no sé que le he llegado a hacer.
Una concepción a el amanecer.
Una gestación en el día.
Un parto al anochecer.
Cuando la fuerza de la Marea de la Realidad salto el dique de los redaños y las plegarias que la retenía, él vino a mi antes de la vorágine.
Un pequeño rapaz de cabellos oscuros como el ala de los cuervos, ojos brillantes, vivos y grandes y una sonrisa diferente.
Me llamó hacia él. Me dijo su nombre. Yo le pregunté si había sido yo quien se lo había puesto. Me dijo que no, que las cosas eran así. Creo que lo abracé.
Iba a venir y yo me conmoví toda, ante lo desconocido: la emoción, y el miedo. Mucho miedo.
Repetí su nombre.
Asier.
En Gascón, "El Principio".
En mi, mi Principio.
Después, cuando entonces empecé a gritar, a retorcerme mas allá de lo meramente físico y a despertar, sola debajo del inmenso follaje Amazónico donde daba a luz, él empezó nacer rascándome cada grano de ser poco a poco, y acumulandolo para que el milagro o la pesadilla tomara forma por que, ¿de que otra forma podría ser lo que no es posible, posible?
Aullé en el sufrimiento y el dolor. Intenté Cantar pero me imbuyó la desesperación por que ni siquiera mi Voz no era oscura.
Bropius me escogió para un principio renovado sin humanidad y yo temí que el inicio de ese fin sin luz había llegado, que por fin estaba desbordada y que el final de la fortuna me había alcanzado, pero no ceje.
Me callé, para entonarme en el silencio, hacia la luz de ese recuerdo cercano del sol en un reflejo de agua y del latido de un llanto entrelazado sobre él por lo bajo.
La invocación de un momento exaltado de felicidad y de alborozo y de la confirmación de la consumación virtuosa. Del momento en el que nació Annette.
No calmé el dolor, ni los estertores del parto.
No detuve la cascada de fragmentos que me eran arrancados y que yo a su vez arrancaba a otros.
No cambié para mi, nada.
Solo me concentré en atenuarle a Asier el trauma, enfocando hacia el las emociones y los bondades de ese único instante bueno.
Sentir la huella de la realidad descontrolada volviendo a ti es una experiencia terrible, pero no es imaginable lo que es sentir que afecta a lo que mas amas. Intenté envolverle y absorber el máximo del impacto de la mutación y que si fuera, fuera mucho mas de portento que de mutilación.
Soy una ingenua, capaz de pelear con lo que no puedo derribar pero lo hago cuando creo hasta la raíz que tengo que hacerlo. Es un Principio. Mi Principio.
No es por el daño que yo pueda recibir si no el que yo pueda crear y transmitir.
Deberían escribir un libro sobre mi, esta nueva Quijote, y luego quemarlo. Y quizás yo debiera estar, estar en ese fuego.
Si pudiera saber que paso por la linda cabecita de Asier y que sintió su joven alma. Si pudiera remediarlo. Asier y Annette.
¡Oh, Diosa!
¿Que soy?¿Que clase de monstruo soy?.
Fracaso sobre fracaso. Fracasos que no quiero que se repitan pero se repiten.
Fracaso como Iluminada, por que no escucho la canción y lo que escucho no lo comprendo.
Fracaso como Hija de la Madre, por que no la quise como ella merece y entre la Fe y la Creencia escogí a esta última.
Fracaso como madre, por que no se alejarles del peligro, a ninguno de mis hijos.
¿Que clase de persona soy?¿Que hado decide que no merezca que se me borre de la existencia?
Cuando el pandemónium cesó, y con Asier en brazos, Cazadora de Monstruos nos atacó, la entendí. Las dos chocamos en la decisión de vivir y morir en nuestra propia creencia. Aun entiendo la entereza que le llevó a intentar asesinarnos. ¿Por que no?
Y me duele su muerte tanto como me alegra estar viva.
¿Que hado decide que no merezca que se me borre de la existencia?
¿Que me hace mejor?¿Por que ella esta muerta y yo no?
No tengo para eso respuesta y no la quiero buscar.
Me da miedo buscar. Me da miedo encontrar.
Por que ¿Por que no puedo vivir? Yo quiero tanto vivir.
Pero ¿Por que no merezco la muerte? Yo ya he hecho tanto daño como para merecerla.
Después llegan los momentos. Llega Annette con Natasha, con Yue, con Santiago y Mina y mira a su hermano y lo intenta tocar a través de los barrotes y jugar con sus dedos y que le conteste a sus preguntas y me alcanza el destello.
Siempre ha sido mi Luz.
Ahora hay dos luces. Una Luz mucho mayor que nace cuando están juntos.
Me alcanza su destello.
Alcanzada en un Principio en el que cada Hoy empieza todo.
Por eso como. Por eso duermo. Por eso me peleo conmigo misma recuperando cada trozo que rasgué aquellos días. No hay forma de recuperar lo que fué. Solo hay esfuerzo por volver a hacer crecer las oquedades y esperar que de algún modo cicatricen y dejen de sangrar y lo que resulte sea una semblanza cabal de lo que Es.
No sé como lo hace Pola pero yo no puedo mas que hacerlo en el fulgor que me impide marchitarme y que oscurece la visión de la otra pregunta.
Ahora en la nevisca, que tengo en el interior, ellos me han dado un claro para que busque mi respuesta
¿Por que no puedo vivir?
Hoy empieza todo. Cada día es Hoy.
La vida ya no la merezco.
Me la gano.
Un precio por día.
Conozco a quien se la debo.
Cada uno de sus nombres.
Y no quiero dejar de pagar.
Quiero vivir.
Hasta llegar al Principio.
Después yo me quedare allí.
Así trazo mi destino.
Con ellos.
Vivir (y Morir) en la Creencia (vi). Llave y Cerradura.
Siempre dejo abierto.
Mis armarios. Mi habitación. Mi casa.
Excepto el puñado de años dispersos que en mi juventud me poseyó el miedo, el camino hacia mi siempre ha estado expedito.
No imagino que vaya a cambiar.
Soy muy vieja y además no lo anhelo.
Pero es una extraña revelación que, entre la madeja de introspecciones oscuras y confusas, veo que me otorga definición.
Es un buen reflejo de como soy. De cual es mi patrón y, si sigo las pautas de mis últimos pensamientos, habla al mundo de como es mi destino.
Mucho he meditado. Tanto como para trepanar mi conciencia en las noches de vigilia.
Me he ensimismado con la ventura, los hados y los hechos de la azarosa vida.
Aun sigo creyendo en su falta de inmovilidad, por que nunca lo he creído y por que creo en la libertad del albedrío, pero lo que antes se me había mostrado como, un intrincado tapiz de miríadas de hilos en los que hacíamos ciertos nudos, ahora se me presenta con otra inescrutable verdad.
Tanta angustia, desvelo y delirio me revelan otra faz.
Creo no estar del todo equivocada en que, es mi trastornada imaginación la que me permite esta manifestación, pero aunque desvarío y a cada paso que doy hacia el siguiente minuto hay un intenso sentir de dejar la vida, en mi penar experimento una autenticidad inexpugnable que no me dejo no aceptar.
La que este tiempo, circunstancia, y lugar encaja.
El destino, la libertad tiene esta forma.
Llave y Cerradura.
Tan simple como compleja.
No hay puertas ni ventanas que abrir o cerrar.
Hay contactos y recepciones que se desean y aceptan. O no.
La llave desea su seno y la cerradura busca quien la pueda completar.
Y siempre las escoges. Escoges tomarlas o crearlas. Escoges buscar su complemento u olvidarlo. Escoges si no hacer uso de ellas.
Siempre te queda la posibilidad de no girarla.
Yo tome la llave que lleva al Invierno.
Un invierno con rostro de enfermedad. Una plaga genocida que lanzaría a la humanidad en el holocausto. Para Bropius un principio. Para mi una locura en contra de todo lo que creo.
Pero la tome.
No desee ni por un instante que se cerrara el circulo de la fatalidad pero lo que entiendo ahora es que la cerradura también escoge.
Ella me busco a mi.
Los rostros de los que se presentan, con todo detalle, a través de los pliegues de mi lucidez, al pie de mi cama son fantasmas de mi mente que dejo que me asalten por que la culpa no me dejara nunca ahuyentarlos.
Ellos también escogieron. Algunos me encontraron.
Don Eteko y Elías no tenían que hacerlo por mi. Creo que no lo hicieron por mi. Los dos se quedaron a mi lado y el de mi hijo, cuando el cielo se hizo oscuro y las criaturas del fango estancado y la niebla fría se lanzaron a por mi, su señora, para llevarla hasta su legado.
Verdaderos dragones contra curtidos chamanes, que sabían lo que estaba en juego, pero hombres al fin y al cabo. No olvidare jamas la ultima mirada de Elias y el sentimiento de que de alguna manera él si lo hizo por mi.
Lo que ellos sostuvieron lo tengo yo en mis manos y lo aprieto contra el pecho pero aunque no quiero, dudo. Dudo en como escoger lo que ellos escogieron, por que siempre que escojo para bien peligra el mundo.
Llegué a Miguel a través de la cadena humana él mismo había dispuesto en Akhasa. Una constelación de relaciones construidas para protegerlos. No creo que él me llegara a entender del todo y yo aun creo que en su fundamento estaba equivocado. Pero siento su perdida y me lamento de no haberlos disuadido o haberlos preparado mas. Se que ellos comprendieron lo que Isobel, Pola, Charo y Anibal pretendían hacer con respecto al Corazón del Mundo, el Betilo perdido, que escogieron ayudarlos, pero me ahogo cuando recuerdo que me dijeron que ni Paula, ni los guaranís, ni Miguel iban a regresar nunca.
En su elección Miguel pretendía un bien, un despertar para la humanidad, de cuyo método yo no comparto. Pero de él tengo también una llave, cuatro muchachos y un alma especiales, los vestigios del sueño de Akhasha, la realidad de la Esencia, a los que cuidar.
Esa es una elección fácil para mi, pero tener la llave no lo es todo. No sé si ellos moldearan su contrapuesto. Quizás eso no ocurra nunca.
También con Max. Max tan loco como para leer en mi como en un libro abierto. Tan desafortunado como para hacerlo unos instantes demasiado tarde.
Creí que lo conseguiría. Creí que la estrella acompaña a la locura. Pero si hay una revelación en la perdida de juicio es la comprensión del Juicio de la realidad.
Una piedra es una piedra y un dragón es un dragón y un loco es solo un hombre.
Tengo de él la llave de mi locura. La que mas me tienta a que la use. Un giro que si lo escojo me llevara a donde estuve una vez. El lugar afilado e incomodo que eres tu misma.
Pero la que mas me ha dado junto a Elias ha sido Amanda. Se parece profundamente a la clavija del muchacho, la misma elección que escoger. Pero es mucho mas penetrante.
Ella es la que mas me mira desde el fondo de la habitación y es a ella a la que intento semejar aunque sea tan fantasmalmente como es ella ahora.
Ella tomo su herencia, la huella de lo que su padre intento hacer pero no pudo y que desde la tumba comunico a través del espacio y del tiempo.
Ella tomo las claves de lo que pedía, las contemplo, vio la muerte en ellas y aun así las introdujo en la cerradura del destino y la giro.
Vino a Chachapoyas, sin conocimiento, ni poderes, ni recursos. Solo por que su padre lo suplicó y sabiendo lo que implicaba esa suplica. Y se metió en la selva para no volver jamas.
No fue un suicidio tanto como yo no quise morir en ningún instante hasta después del Final.
Fue una extraña determinación.
La misma que brilla ahora imaginariamente en mis manos.
Tomar tu destino. Tus suertes, fatalidades y venturas.
Y elegir en cada ocasión.
Escoge.
Lo que brilla en mi mano es una pregunta terriblemente sencilla.
La primera de mis respuestas a dar.
¿Quieres la vida o quieres la muerte?
Acuérdate, dice Amanda, me mira Amanda, de todo lo que viene detrás.
Mis armarios. Mi habitación. Mi casa.
Excepto el puñado de años dispersos que en mi juventud me poseyó el miedo, el camino hacia mi siempre ha estado expedito.
No imagino que vaya a cambiar.
Soy muy vieja y además no lo anhelo.
Pero es una extraña revelación que, entre la madeja de introspecciones oscuras y confusas, veo que me otorga definición.
Es un buen reflejo de como soy. De cual es mi patrón y, si sigo las pautas de mis últimos pensamientos, habla al mundo de como es mi destino.
Mucho he meditado. Tanto como para trepanar mi conciencia en las noches de vigilia.
Me he ensimismado con la ventura, los hados y los hechos de la azarosa vida.
Aun sigo creyendo en su falta de inmovilidad, por que nunca lo he creído y por que creo en la libertad del albedrío, pero lo que antes se me había mostrado como, un intrincado tapiz de miríadas de hilos en los que hacíamos ciertos nudos, ahora se me presenta con otra inescrutable verdad.
Tanta angustia, desvelo y delirio me revelan otra faz.
Creo no estar del todo equivocada en que, es mi trastornada imaginación la que me permite esta manifestación, pero aunque desvarío y a cada paso que doy hacia el siguiente minuto hay un intenso sentir de dejar la vida, en mi penar experimento una autenticidad inexpugnable que no me dejo no aceptar.
La que este tiempo, circunstancia, y lugar encaja.
El destino, la libertad tiene esta forma.
Llave y Cerradura.
Tan simple como compleja.
No hay puertas ni ventanas que abrir o cerrar.
Hay contactos y recepciones que se desean y aceptan. O no.
La llave desea su seno y la cerradura busca quien la pueda completar.
Y siempre las escoges. Escoges tomarlas o crearlas. Escoges buscar su complemento u olvidarlo. Escoges si no hacer uso de ellas.
Siempre te queda la posibilidad de no girarla.
Yo tome la llave que lleva al Invierno.
Un invierno con rostro de enfermedad. Una plaga genocida que lanzaría a la humanidad en el holocausto. Para Bropius un principio. Para mi una locura en contra de todo lo que creo.
Pero la tome.
No desee ni por un instante que se cerrara el circulo de la fatalidad pero lo que entiendo ahora es que la cerradura también escoge.
Ella me busco a mi.
Los rostros de los que se presentan, con todo detalle, a través de los pliegues de mi lucidez, al pie de mi cama son fantasmas de mi mente que dejo que me asalten por que la culpa no me dejara nunca ahuyentarlos.
Ellos también escogieron. Algunos me encontraron.
Don Eteko y Elías no tenían que hacerlo por mi. Creo que no lo hicieron por mi. Los dos se quedaron a mi lado y el de mi hijo, cuando el cielo se hizo oscuro y las criaturas del fango estancado y la niebla fría se lanzaron a por mi, su señora, para llevarla hasta su legado.
Verdaderos dragones contra curtidos chamanes, que sabían lo que estaba en juego, pero hombres al fin y al cabo. No olvidare jamas la ultima mirada de Elias y el sentimiento de que de alguna manera él si lo hizo por mi.
Lo que ellos sostuvieron lo tengo yo en mis manos y lo aprieto contra el pecho pero aunque no quiero, dudo. Dudo en como escoger lo que ellos escogieron, por que siempre que escojo para bien peligra el mundo.
Llegué a Miguel a través de la cadena humana él mismo había dispuesto en Akhasa. Una constelación de relaciones construidas para protegerlos. No creo que él me llegara a entender del todo y yo aun creo que en su fundamento estaba equivocado. Pero siento su perdida y me lamento de no haberlos disuadido o haberlos preparado mas. Se que ellos comprendieron lo que Isobel, Pola, Charo y Anibal pretendían hacer con respecto al Corazón del Mundo, el Betilo perdido, que escogieron ayudarlos, pero me ahogo cuando recuerdo que me dijeron que ni Paula, ni los guaranís, ni Miguel iban a regresar nunca.
En su elección Miguel pretendía un bien, un despertar para la humanidad, de cuyo método yo no comparto. Pero de él tengo también una llave, cuatro muchachos y un alma especiales, los vestigios del sueño de Akhasha, la realidad de la Esencia, a los que cuidar.
Esa es una elección fácil para mi, pero tener la llave no lo es todo. No sé si ellos moldearan su contrapuesto. Quizás eso no ocurra nunca.
También con Max. Max tan loco como para leer en mi como en un libro abierto. Tan desafortunado como para hacerlo unos instantes demasiado tarde.
Creí que lo conseguiría. Creí que la estrella acompaña a la locura. Pero si hay una revelación en la perdida de juicio es la comprensión del Juicio de la realidad.
Una piedra es una piedra y un dragón es un dragón y un loco es solo un hombre.
Tengo de él la llave de mi locura. La que mas me tienta a que la use. Un giro que si lo escojo me llevara a donde estuve una vez. El lugar afilado e incomodo que eres tu misma.
Pero la que mas me ha dado junto a Elias ha sido Amanda. Se parece profundamente a la clavija del muchacho, la misma elección que escoger. Pero es mucho mas penetrante.
Ella es la que mas me mira desde el fondo de la habitación y es a ella a la que intento semejar aunque sea tan fantasmalmente como es ella ahora.
Ella tomo su herencia, la huella de lo que su padre intento hacer pero no pudo y que desde la tumba comunico a través del espacio y del tiempo.
Ella tomo las claves de lo que pedía, las contemplo, vio la muerte en ellas y aun así las introdujo en la cerradura del destino y la giro.
Vino a Chachapoyas, sin conocimiento, ni poderes, ni recursos. Solo por que su padre lo suplicó y sabiendo lo que implicaba esa suplica. Y se metió en la selva para no volver jamas.
No fue un suicidio tanto como yo no quise morir en ningún instante hasta después del Final.
Fue una extraña determinación.
La misma que brilla ahora imaginariamente en mis manos.
Tomar tu destino. Tus suertes, fatalidades y venturas.
Y elegir en cada ocasión.
Escoge.
Lo que brilla en mi mano es una pregunta terriblemente sencilla.
La primera de mis respuestas a dar.
¿Quieres la vida o quieres la muerte?
Acuérdate, dice Amanda, me mira Amanda, de todo lo que viene detrás.
1/9/08
Vivir (y Morir) en la Creencia (v). La Suplica
No es justo pero no puedo evitarlo. Son mi familia, la verdadera. No la que por destino te toca, si la que te asume, la que te acoge como uno de los suyos.
Es mareante la lluvia de rostros conocidos que me han visitado, casi todos mas de una vez. Rostros sorprendidos, cariñosos, serios, alentadores, preocupados, socarrones, tristes, ... familiares.
No es justo que yo les reciba quejosa y hundida y avergonzada y no pueda guardar de mi mirada la suplica. Mi desesperada necesidad de perdón.
No juzgo si me lo dan como si no. Yo misma no lo espero.
Es difícil aguardar la gracia cuando ni siquiera tu te la das.
Pero sigo en mi suplica por que es la emoción que queda, después de que se atara a una fuente de tristeza y a un deseo de disolución.
Es el otro lazo, el menos sereno.
No sera una emanación pasajera ni acaba ahora. No creo que termine nunca.
Empezó con el primer paso en el campamento regresando con Doa y continuo con todas mis explicaciones y todas sus miradas y sus reproches y lo que es peor sus decepciones.
"Hey, salve al mundo hoy.
Las cosas malas se esfumaron,
y todo el mundo es feliz ahora.
Las cosas buenas están ahí para prevalecer.(1)
Mi canción es la que debería decirlo pero es todo lo contrario. Es Pola el que ha salvado al mundo y no hay felicidad ni prevalecimiento. Ni se ha acabado el mal.
El mundo es mucho mas gris con mi suplica y yo no puedo detenerla. No sé como.
La he mostrado silenciosa e inconscientemente a cada uno de los que he contemplado y la pronuncie en voz alta hacia la Diosa cuando lo sentí por completo, cuando comprendí que al tomar el peso del mundo sobre mis hombros, no daba la talla.
Se acrecentó con la noticia de mi embarazo y los primeros estertores de la transformación por venir.
Acalló las alegrías necesarias que la presencia de dos de los tres hombres de mi vida y el asombro de su viaje a través de la muerte debía haber hecho crecer.
Creció con la llegada de los Dragones de la Tierra y los Dragones de la Niebla y con cada promesa abierta o velada de mi aniquilación o mi condena.
Rugió con mis palabras en la choza del poblado guaraní cuando ya el vórtice se estaba formando y hasta la realidad de mi magia se hubo ajustado en caída hacia abajo.
Rugió con la Furia de la voz imponente de la Madre, con la que de verdad había hecho el compromiso, la misma voz de mi interior que sabe que lo que dice la letra de la Canción esta escrito en sangre.
Y chilló pidiendo perdón e implorando no mas muerte, ya fuera en la esperanza de seguir con vida o en el consentimiento de la resignación a la muerte, si ese hubiera de ser el mal mas pequeño.
"Por que el mal es el mal. Menor, mayor, mediano, es igual. Las proporciones son convenidas y las fronteras borrosas. Al tener que elegir entre un mal y otro, lo preferible es no elegir en absoluto. (2)
Suplique y suplico por entender como se hace esto y se hace bien y por seguir creyendo y suplico por el perdón de después de tanto tiempo, de estar tan cerca de la gracia, aun no haberlo conseguido.
Por que siempre suplico.
Cada suplica es como un agujero.
Un agujero donde no paran de caer los muertos.
(1) Saved day, Annie Lennox.
(2) El mal menor, Andrzej Sapkowski.
Es mareante la lluvia de rostros conocidos que me han visitado, casi todos mas de una vez. Rostros sorprendidos, cariñosos, serios, alentadores, preocupados, socarrones, tristes, ... familiares.
No es justo que yo les reciba quejosa y hundida y avergonzada y no pueda guardar de mi mirada la suplica. Mi desesperada necesidad de perdón.
No juzgo si me lo dan como si no. Yo misma no lo espero.
Es difícil aguardar la gracia cuando ni siquiera tu te la das.
Pero sigo en mi suplica por que es la emoción que queda, después de que se atara a una fuente de tristeza y a un deseo de disolución.
Es el otro lazo, el menos sereno.
No sera una emanación pasajera ni acaba ahora. No creo que termine nunca.
Empezó con el primer paso en el campamento regresando con Doa y continuo con todas mis explicaciones y todas sus miradas y sus reproches y lo que es peor sus decepciones.
"Hey, salve al mundo hoy.
Las cosas malas se esfumaron,
y todo el mundo es feliz ahora.
Las cosas buenas están ahí para prevalecer.(1)
Mi canción es la que debería decirlo pero es todo lo contrario. Es Pola el que ha salvado al mundo y no hay felicidad ni prevalecimiento. Ni se ha acabado el mal.
El mundo es mucho mas gris con mi suplica y yo no puedo detenerla. No sé como.
La he mostrado silenciosa e inconscientemente a cada uno de los que he contemplado y la pronuncie en voz alta hacia la Diosa cuando lo sentí por completo, cuando comprendí que al tomar el peso del mundo sobre mis hombros, no daba la talla.
Se acrecentó con la noticia de mi embarazo y los primeros estertores de la transformación por venir.
Acalló las alegrías necesarias que la presencia de dos de los tres hombres de mi vida y el asombro de su viaje a través de la muerte debía haber hecho crecer.
Creció con la llegada de los Dragones de la Tierra y los Dragones de la Niebla y con cada promesa abierta o velada de mi aniquilación o mi condena.
Rugió con mis palabras en la choza del poblado guaraní cuando ya el vórtice se estaba formando y hasta la realidad de mi magia se hubo ajustado en caída hacia abajo.
Rugió con la Furia de la voz imponente de la Madre, con la que de verdad había hecho el compromiso, la misma voz de mi interior que sabe que lo que dice la letra de la Canción esta escrito en sangre.
Y chilló pidiendo perdón e implorando no mas muerte, ya fuera en la esperanza de seguir con vida o en el consentimiento de la resignación a la muerte, si ese hubiera de ser el mal mas pequeño.
"Por que el mal es el mal. Menor, mayor, mediano, es igual. Las proporciones son convenidas y las fronteras borrosas. Al tener que elegir entre un mal y otro, lo preferible es no elegir en absoluto. (2)
Suplique y suplico por entender como se hace esto y se hace bien y por seguir creyendo y suplico por el perdón de después de tanto tiempo, de estar tan cerca de la gracia, aun no haberlo conseguido.
Por que siempre suplico.
Cada suplica es como un agujero.
Un agujero donde no paran de caer los muertos.
(1) Saved day, Annie Lennox.
(2) El mal menor, Andrzej Sapkowski.
24/8/08
Vivir (y Morir) en la Creencia (iv). Entra la Noche Oscura.
En Chartres cuando cae la noche también viene el silencio, esa paz que yo amaba.
En su seno sin sonido y luz, la imaginación me dejaba desplegar mi mente.
Ahora no. Ya no. Ahora se abre pero su visión esta anquilosada.
De día empiezo a llorar sin motivo, y los dolores del cuerpo se cubren de otros sufrimientos.
Es cierto que desde la visita de Doa pugno con mas denuedo, pero cuando me alcanza la noche mi cabeza se abre, y las imágenes, y los estímulos se trascienden produciendo un repiqueteo constante en mis sentidos que calca lo que sucedió aquella Noche.
Me estoy hundiendo en la depresión y dudo de mi estabilidad mental.
Me temo a mi misma.
Ni siquiera hoy que es mi cumpleaños me da tregua. No es especial. No es bueno ni peor.
No me siento mas vieja. Me siento menos viva.
Los tonos, los contornos, los fantasmas, por los que en otro tiempo tuve la resolución de entrar en un manicomio, están ahí, desparramados entre dos apogeos indelebles.
El del sabor de la Ayahuasca bajando por mi garganta y el de mi sangre unida a la de Bropius mezclándose en mis venas.
Hacia atrás queda nuestro avión cayendo sin control cuando fue derribado y adelante el viaje sobre la simbiosis de Poder de la Cuerda de los Muertos, de la de la conciencia, los sentidos y el cuerpo. Y mucho mas adelante la respuesta que dí y los brotes de las consecuencias.
En medio queda el Fuego. La Llama Ardiente que consume a Anibal y a Pola hasta que los convierte en esqueletos relucientes e incandescentes, escupidos por la boca de la abominación.
En medio esta Doa ahogada en mas y mas miedo.
La evocación es tan real como lo fue entonces. Solo hechos crudos sin mitigar.
¿Que es lo que rodea a cada uno? La Noche.
Alrededor del primera cúspide me veo queriendo irme por que me siento superada, por que me veo incapaz.
Estoy de nuevo en la misma galería oscura, que me enfrenta al mal y fracaso. Me siento en caída. Otra vez. La ultima vez.
Por eso tomo aquel avión de vuelta y quiero alejarme.
Por eso Bropius nos baja del cielo.
Regresan a mis actos instintivos de salvarnos. No es nada heroico. Se que es solo sentido de la conservación. La magia fluye por él por que ya es una parte de mi, hacia el aparato. Pero lo que mas tenemos es suerte. Ariel no lo logro.
La honra de que me lo agradezcan esta en mi, pero mas en mi interior, algo oscuro y obsceno me grita que no me lo merezco.
Por que después, en el segundo encuentro con Bropius, la segunda cúspide, soy totalmente consciente de lo que hago. Y decido. Y sé que soy yo, desde mi amor, y mi orgullo, y mi inconsciencia, y mi suficiencia, y mi desesperación, y mi culpa y mis creencias.
Pero siempre antes rememoro, en mi delirio, mi previa conversación con él.
Su habla suave, sin estridencias ni aspavientos. Su afirmación de que yo seré el Invierno de la Madre. Que yo le daré el descanso antes del renacimiento. Que yo no lo podré ver. Que estoy y estaré sola. Por siempre.
Algo hago mal allí por que mis ojos vuelven una y otra vez a sus labios, y sus palabras no dejan de entrelazarse en mis oídos.
Quizás es porque encuentro la respuesta a algo. A por que, cuando por segunda ocasión me encuentro con él, no es distinto. Yo no soy diferente.
Es aquella Noche.
Noche despuntada en la huella imborrable del calor de cabalgar el eléctrico lomo esmeralda de Ayahuasca. Que me inunda de la espiral de la búsqueda del remedio para la Madre, me inunda de los pasos por Dániel, Paula, Aristides y Doa, a través de la selva hasta un pequeño abismo.
Que me ahoga en el sentimiento de lo mas bajo, maligno, y oscuro resonando en mi interior por que me es propio.
Que me paraliza delante de la Silueta Inconcebible, rodeada de la Canción Invertida, a la que a duras penas afecto con la Tonada de mi Corazón.
Que me tiene a escasos pasos de Doa pero a un Infierno de distancia.
No puedo vencer a Bropius y su Voz, amplificada por el terror puro y ascendente de Doa, que llama a la abominación del Fin, que se yergue justo detrás de la muchacha, escupiendo sangre y osamentas blanqueadas. Solo aguanto y contemplo. Aguanto y contemplo. Aguanto. Contemplo
Hasta que son Pola y Anibal los que surgen entre los dos. Son el hombre que amo y el que ame los que arden en la sangre y se mueren.
La Muerte se los lleva y son engullidos por la Llama de la destrucción y escupidos por el gigante como dos despojos blanquecinos y candentes mas.
Y todo es real. Hasta el ultimo suspiro.
¿Como puedo afianzarme en buscar el Corazón del Mundo cuando el mio se hiende?
Me quiebro, estoy huyendo, salto muy lejos en el abrazo de Charo.
No los encuentro. Charo se va. Y de repente estoy sola.
Entro en la Noche Oscura.
Noche fenecida en el abrazo de Bropius.
Su dulces labios me susurran en la oscuridad. Me piden elección. Me dan a elegir Invierno por Doa.
Yo no puedo hacerlo. No puedo dejarla en ese infierno. Con este asesino. Con aquel Horror que la llena poco a poco de atrocidad. Si lo hago mato lo que hay en mi. Mato toda mi esperanza. Mato el hecho que hace mucho tiempo asumí que no puedo juzgar una vida como un medio, dándole un valor menor sobre el de un fin mayor.
Mato lo que he alzado desde mis frágiles cimientos. La mato a ella.
Y solo puedo hacerlo con las armas que tengo.
Y mi única arma es el Corazón. Es amor.
Descubro que soy capaz de aceptar su ofrecimiento.
Que no puedo dejar de confiar.
Que nunca hago lo correcto.
En la oscuridad mezclo mi sangre con la de él. Bebo nuestra unión. Completo el rito que me convierte en Invierno.En su seno sin sonido y luz, la imaginación me dejaba desplegar mi mente.
Ahora no. Ya no. Ahora se abre pero su visión esta anquilosada.
De día empiezo a llorar sin motivo, y los dolores del cuerpo se cubren de otros sufrimientos.
Es cierto que desde la visita de Doa pugno con mas denuedo, pero cuando me alcanza la noche mi cabeza se abre, y las imágenes, y los estímulos se trascienden produciendo un repiqueteo constante en mis sentidos que calca lo que sucedió aquella Noche.
Me estoy hundiendo en la depresión y dudo de mi estabilidad mental.
Me temo a mi misma.
Ni siquiera hoy que es mi cumpleaños me da tregua. No es especial. No es bueno ni peor.
No me siento mas vieja. Me siento menos viva.
Los tonos, los contornos, los fantasmas, por los que en otro tiempo tuve la resolución de entrar en un manicomio, están ahí, desparramados entre dos apogeos indelebles.
El del sabor de la Ayahuasca bajando por mi garganta y el de mi sangre unida a la de Bropius mezclándose en mis venas.
Hacia atrás queda nuestro avión cayendo sin control cuando fue derribado y adelante el viaje sobre la simbiosis de Poder de la Cuerda de los Muertos, de la de la conciencia, los sentidos y el cuerpo. Y mucho mas adelante la respuesta que dí y los brotes de las consecuencias.
En medio queda el Fuego. La Llama Ardiente que consume a Anibal y a Pola hasta que los convierte en esqueletos relucientes e incandescentes, escupidos por la boca de la abominación.
En medio esta Doa ahogada en mas y mas miedo.
La evocación es tan real como lo fue entonces. Solo hechos crudos sin mitigar.
¿Que es lo que rodea a cada uno? La Noche.
Alrededor del primera cúspide me veo queriendo irme por que me siento superada, por que me veo incapaz.
Estoy de nuevo en la misma galería oscura, que me enfrenta al mal y fracaso. Me siento en caída. Otra vez. La ultima vez.
Por eso tomo aquel avión de vuelta y quiero alejarme.
Por eso Bropius nos baja del cielo.
Regresan a mis actos instintivos de salvarnos. No es nada heroico. Se que es solo sentido de la conservación. La magia fluye por él por que ya es una parte de mi, hacia el aparato. Pero lo que mas tenemos es suerte. Ariel no lo logro.
La honra de que me lo agradezcan esta en mi, pero mas en mi interior, algo oscuro y obsceno me grita que no me lo merezco.
Por que después, en el segundo encuentro con Bropius, la segunda cúspide, soy totalmente consciente de lo que hago. Y decido. Y sé que soy yo, desde mi amor, y mi orgullo, y mi inconsciencia, y mi suficiencia, y mi desesperación, y mi culpa y mis creencias.
Pero siempre antes rememoro, en mi delirio, mi previa conversación con él.
Su habla suave, sin estridencias ni aspavientos. Su afirmación de que yo seré el Invierno de la Madre. Que yo le daré el descanso antes del renacimiento. Que yo no lo podré ver. Que estoy y estaré sola. Por siempre.
Algo hago mal allí por que mis ojos vuelven una y otra vez a sus labios, y sus palabras no dejan de entrelazarse en mis oídos.
Quizás es porque encuentro la respuesta a algo. A por que, cuando por segunda ocasión me encuentro con él, no es distinto. Yo no soy diferente.
Es aquella Noche.
Noche despuntada en la huella imborrable del calor de cabalgar el eléctrico lomo esmeralda de Ayahuasca. Que me inunda de la espiral de la búsqueda del remedio para la Madre, me inunda de los pasos por Dániel, Paula, Aristides y Doa, a través de la selva hasta un pequeño abismo.
Que me ahoga en el sentimiento de lo mas bajo, maligno, y oscuro resonando en mi interior por que me es propio.
Que me paraliza delante de la Silueta Inconcebible, rodeada de la Canción Invertida, a la que a duras penas afecto con la Tonada de mi Corazón.
Que me tiene a escasos pasos de Doa pero a un Infierno de distancia.
No puedo vencer a Bropius y su Voz, amplificada por el terror puro y ascendente de Doa, que llama a la abominación del Fin, que se yergue justo detrás de la muchacha, escupiendo sangre y osamentas blanqueadas. Solo aguanto y contemplo. Aguanto y contemplo. Aguanto. Contemplo
Hasta que son Pola y Anibal los que surgen entre los dos. Son el hombre que amo y el que ame los que arden en la sangre y se mueren.
La Muerte se los lleva y son engullidos por la Llama de la destrucción y escupidos por el gigante como dos despojos blanquecinos y candentes mas.
Y todo es real. Hasta el ultimo suspiro.
¿Como puedo afianzarme en buscar el Corazón del Mundo cuando el mio se hiende?
Me quiebro, estoy huyendo, salto muy lejos en el abrazo de Charo.
No los encuentro. Charo se va. Y de repente estoy sola.
Entro en la Noche Oscura.
Noche fenecida en el abrazo de Bropius.
Su dulces labios me susurran en la oscuridad. Me piden elección. Me dan a elegir Invierno por Doa.
Yo no puedo hacerlo. No puedo dejarla en ese infierno. Con este asesino. Con aquel Horror que la llena poco a poco de atrocidad. Si lo hago mato lo que hay en mi. Mato toda mi esperanza. Mato el hecho que hace mucho tiempo asumí que no puedo juzgar una vida como un medio, dándole un valor menor sobre el de un fin mayor.
Mato lo que he alzado desde mis frágiles cimientos. La mato a ella.
Y solo puedo hacerlo con las armas que tengo.
Y mi única arma es el Corazón. Es amor.
Descubro que soy capaz de aceptar su ofrecimiento.
Que no puedo dejar de confiar.
Que nunca hago lo correcto.
Y el me hace una ultima proposición.
El final de la noche junto a él por la promesa de que nunca mas matara.
Percibo al asesino en él, que hasta entonces he intuido, y recorro la espiral de rostros y nombres que al inicio de la noche trace, y afianzo la certeza de que no hay escrúpulos ni moral que permitan que uno de ellos o todos no caigan bajo sus actos. Solo la mía.
Sin palabras, solo con la cabeza asiento, y el suavemente, con suma delicadeza toma mi cuerpo.
Sobre la estera de la selva hacemos el amor, y aunque aun no lo vislumbro he aceptado mi destino.
Adquiero mi nuevo rostro, tomándoselo a él.
Me convierto en lo que él había decidido ser.
Me convierto en la Muerte.
Esta es la otra cúspide. La cúspide del Dolor y la insensatez. De lo que creo que es lo correcto y del alcance del amor.
Hacia abajo todo se funde con tonos negros.
Caminamos Doa y yo hasta el campamento.
La Locura y la Loca.
Y me siento plana, sin acotación, como una balsa en el ojo de la tormenta.
La noche termina y el alba no es la que es.
Es como lo que contemplo en Chartres. Es opaca y fría. Cruda. Invernal.
Pero hoy, como todos los hoys desde el Final, no por que se alimente la sensación desde fuera.
Es mi Frío. Es mi Muerte. Es mi Juicio.
Mi voluntad lucha contra mi voluntad.
Cada hoy no me siento mas vieja.
Cada hoy me siento menos viva.
23/8/08
Vivir (y Morir) en la Creencia (iii). Invierno.
Sigo sin encontrarme bien. Creí que con los días y el descanso, empezaría la mejoría como ocurrió en las anteriores ocasiones pero es todo lo contrario. Mi cuerpo sigue débil y flácido y duele cada vez mas. Mi animo incluso esta peor.
Quizás sea esa la diferencia. No encuentro las energías o las razones para querer curarme. No lo hago conscientemente. Lo sé, por que lo poco que poseo se empeña en el esfuerzo, hasta la postración, de seguir. Pero no soy tan fuerte. A veces, muchas mas de las que quisiera, la pesadumbre me nubla y son Mina y Santiago y sus niños y mi valiente Annette y mi querida Natasha, los que son un consuelo.
También viene mi amada Yue, que me mima y me sacude, como solo los que ven todos los ángulos y los comprenden, lo hacen. Yo me miro en sus ojos, que me piden que no me rinda, y la escucho y me rebelo contra mi misma.
Intento aprovechar las pequeñas parcelas del día en que no me siento quieta y fría y me abrazo a ellas.
Como cuando dejan a mi niño sobre mi pecho y come. O cuando Santiago pone música y me lee. O cuando Yue me acaricia.
Me es difícil. El invierno que me prometió Bropius que yo seria, no se ha marchado. El resto de la humanidad ya no lo tiene cerca, pero creo que en mi esta esperando quedar enraizado. Pienso demasiado, en que lo que dijo, el que no vería el nuevo mundo, es verdad. Demasiado a menudo la nieve forma mi maltrecho espíritu.
Me es difícil, aun no estando sola.
Pero la presencia de los que me quieren es cálida y es solida. Y a veces inesperada.
Creí que era Pola, por que no suele venir pronto para permitir que yo descanse, pero han sido otros rostros los que han ido apareciendo entre serios, tímidos, asombrados y azorados, para alinearse al pie de mi cama.
Pero solo han permanecido así por unos instantes.
Enseguida Doa y Aristides se han adelantado hasta mi lado, buscando mi mano y ofreciendo sonrisas intensas. Amelía se ha quedado a medio camino justo por detrás de los dos mas lanzados, supongo que imbuida de un contradictorio sentimiento entre la gratitud y el recelo. Roberto no ha rehuido mi mirada, es mas, ha sido el único que la ha enfrentado nada mas entrar, pero en vez de buscarme a mi se ha concentrado en la cuna con gesto adusto y miradas continuadas de interrogación.
Al pie ha quedado Daniel, con las gafas de sol ocultando su mirada y sus labios curvados con calidez, formal pero presente, si entendéis lo que quiero decir.
La mezcla de sus voces me ha traído la punzada de los recuerdos: las tristezas y las agonías.
He evocado a Doa y Daniel el día siguiente de nuestra llegada a Chachapoyas, cuando de forma enigmática recorrimos en la noche la distancia hasta su campamento. Allí donde Doa soñaba encontrar un remedio para el hambre en el mundo y Daniel la acompañaba, por lo que, primero creí ver era amor, y después comprendí que es algo mas admirable.
Después vinieron Roberto y Ariel, que la luz de la diosa acoja, y el resto de miembros de la ahora casi extinta Akhasa. A Aristides lo vi después, en las estribaciones de lo que no puedo describir mas que como el mas lucido de los sueños, y creo que fue el primer rostro junto con el de Pola , que contemple cuando ya no estaba en la Oscuridad.
Me he alegrado tanto de verlos de nuevo, aunque parezca extraño por que casi no los conozco, pero no os podéis imaginar lo cercana que me siento a cada uno de ellos y lo que agradezco tanto el poder hacerlo.
Doa ha cogido a mi pequeño en brazos, con cariño y cuidado. Como una parte hermosa en lo que es un mundo nuevo en la que alrededor se han apiñado el resto de sus compañeros. Hasta Daniel se ha librado de esa incomodidad floja de su flema británica que le estaba constriñendo para hacerlo. Doa ha vuelto a darme las gracias, por lo que hice por ella y también la han secundado Amelía, Roberto, los cinco como un coro enmarañado.
Ha sido un acto que no he tenido fuerzas para poder disfrutar por completo como que debía ser. Me he puesto a llorar por que no se como frenar el agujero, cuando viene, del desconsuelo que me produce la ausencia de los muertos y el frío de mi sentimiento de culpa.
Ha sido un estallido de sentimientos capaz de descolocar a casi todos.
Pero Doa no se amilanado. Con la mano de Daniel sobre su hombro, cuando el sol se ha eclipsado en mi pecho, ella lo ha agarrado con un susurro y el calor de dejar a mi niño sobre mi cuello, para mantenerlo brillando.
He visto en sus ojos lo que ella vio en lo míos cuando en la oscuridad de la selva la rodee con el brazo, envuelta aun en la locura, tras la Noche de la manos de Bropius y su Madre mas Oscura para ambas.
Sus manos se han cruzado sobre su pecho. Sus ojos me han intentado mostrarme una salida. Darme su esperanza.
- "Creía que tu eras la fuerte. Creí que seria yo la que no lo podría soportar. Creí que seria yo la que tendría que denodarse por tener que demostrar que había valido la pena"
- "Yo... Yo ya no sé si soy fuerte. Soy cabezota e intensa pero no sé si fuerte. Soy la persona mas peligrosa del mundo, ¿como se es fuerte sabiendo eso?"
-"A mi me parece que hay que tener una gran fuerza para decidir lo que decidiste si lo que nos ha contado Doa es cierto".
-"Inconsciencia, Daniel. Lo que es grande es mi inconsciencia. He estado a punto de Exterminar a Todos."
-"¿Decidiste sin pensarlo, eso es lo que dices?" - Roberto ha sonado tan serio.
-"Lo pensé, os lo juro que lo pensé, pero me maldigo por que no lo hice lo suficiente. Por que no es la primera vez."
Sus miradas se han cruzado en la confusión.
-"¿Pensaste solo en mi, pensaste solo en Doa?"
-"Si. Pensé en ti. Desee sacarte de aquel infierno. Desee en salvar a todos. A todas esas caras con un nombre, aunque no las conociera. No quise mas muerte. Pero olvide a la Diosa. Olvide por que había ido hasta allí"
-"Y te convertiste en el rostro de la muerte."
-"Si, Roberto, acepte ser el Invierno"
El silencio ha sido sobrecogedor. Pero se ha roto desde el extremo que nunca esperas.
-"¡Guau! Ahora todo tiene sentido" - ha exclamado Aristides - "¡Que fuerte! Yo no hubiera podido."
-"Ni yo" - ha dicho Daniel.
-"Tampoco yo. ¿Y tu Amelía?"
-"¡Joder! Me conoces Roberto. Sé ponerme lejos de lo que me supera"
-"Ni yo tampoco. No creo que nadie de nosotros pudiera estar cerca de esa locura" - Ha afirmado Doa.
He contemplado sus miradas extrañas dotadas de sentimientos extraños y me he mordido el labio impelida por esa ansia agónica que te da el ver que eres un ser horrible en el reflejo de la mirada de los otros. Mis ojos se han vuelto a nublar con las lágrimas.
En mi garganta no han quedado palabras.
-"¿Por que llora?
-"Creo que no lo comprende, Daniel"
-"¿No lo comprende, Amelía?"
-"No entiende, Roberto, que aunque puede que ninguno la admiremos aun se lo agradezcamos. Por que escogió hacer algo por nosotros cuando todo era mas grande."
-"El camino del infierno esta lleno de buenas intenciones"
-"Creo que hubiera preferido el infierno para ella antes que la aniquilación de todo lo que le importa, Dániel."
La voz de Doa me ha seguido acariciando con su sinceridad en un susurro.
-"Te dije, allá en Chachapoyas, que no sé si había valido la pena que hubieras hecho lo hiciste por mi. Lo sigo creyendo" - se ha apartado el cabello rubio del rostro y me ha mirado directamente a los ojos apenas a unos centímetros. - "Pero te vuelvo a dar las gracias, siempre te las daré." - se ha parado un segundo para incorporarse pero luego ha vuelto a mi oído, para que nadie la oyera -"Piensa en que ello va a ser como tu maldición eterna. No podremos dejar de ver e ti el Invierno. Pero si algo yo sé es que hasta en el Frío también surgen las mas bellas flores."
Y ella me ha acercado hasta la cara a mi dormido querubín.
Yo lo he abrazado con cariño hasta que se ha despertado, pero lo que han observado mis ojos no ha sido el alborotado cabello oscuro de mi hijo.
No han parado de contemplar la figura de Doa y los demás, levantándose y marchándose entre susurros.
Aun en la nieve de mi corazón, el calor de sus rasgos ha prevalecido, como si Doa aun permaneciera allí.
Mis labios han recuperado las fuerzas.
-"Yo también lo sé. Es todo a lo que me aferro, hija de las Sirenas. Lo es"
Cuando Yue ha entrado a devolver al niño a la cuna, le he pedido que se quedara un rato mas y que me cogiera la mano.
Se habrá sorprendido mucho por que por un buen rato, he dormido. De verdad, he dormido.
Quizás sea esa la diferencia. No encuentro las energías o las razones para querer curarme. No lo hago conscientemente. Lo sé, por que lo poco que poseo se empeña en el esfuerzo, hasta la postración, de seguir. Pero no soy tan fuerte. A veces, muchas mas de las que quisiera, la pesadumbre me nubla y son Mina y Santiago y sus niños y mi valiente Annette y mi querida Natasha, los que son un consuelo.
También viene mi amada Yue, que me mima y me sacude, como solo los que ven todos los ángulos y los comprenden, lo hacen. Yo me miro en sus ojos, que me piden que no me rinda, y la escucho y me rebelo contra mi misma.
Intento aprovechar las pequeñas parcelas del día en que no me siento quieta y fría y me abrazo a ellas.
Como cuando dejan a mi niño sobre mi pecho y come. O cuando Santiago pone música y me lee. O cuando Yue me acaricia.
Me es difícil. El invierno que me prometió Bropius que yo seria, no se ha marchado. El resto de la humanidad ya no lo tiene cerca, pero creo que en mi esta esperando quedar enraizado. Pienso demasiado, en que lo que dijo, el que no vería el nuevo mundo, es verdad. Demasiado a menudo la nieve forma mi maltrecho espíritu.
Me es difícil, aun no estando sola.
Pero la presencia de los que me quieren es cálida y es solida. Y a veces inesperada.
Creí que era Pola, por que no suele venir pronto para permitir que yo descanse, pero han sido otros rostros los que han ido apareciendo entre serios, tímidos, asombrados y azorados, para alinearse al pie de mi cama.
Pero solo han permanecido así por unos instantes.
Enseguida Doa y Aristides se han adelantado hasta mi lado, buscando mi mano y ofreciendo sonrisas intensas. Amelía se ha quedado a medio camino justo por detrás de los dos mas lanzados, supongo que imbuida de un contradictorio sentimiento entre la gratitud y el recelo. Roberto no ha rehuido mi mirada, es mas, ha sido el único que la ha enfrentado nada mas entrar, pero en vez de buscarme a mi se ha concentrado en la cuna con gesto adusto y miradas continuadas de interrogación.
Al pie ha quedado Daniel, con las gafas de sol ocultando su mirada y sus labios curvados con calidez, formal pero presente, si entendéis lo que quiero decir.
La mezcla de sus voces me ha traído la punzada de los recuerdos: las tristezas y las agonías.
He evocado a Doa y Daniel el día siguiente de nuestra llegada a Chachapoyas, cuando de forma enigmática recorrimos en la noche la distancia hasta su campamento. Allí donde Doa soñaba encontrar un remedio para el hambre en el mundo y Daniel la acompañaba, por lo que, primero creí ver era amor, y después comprendí que es algo mas admirable.
Después vinieron Roberto y Ariel, que la luz de la diosa acoja, y el resto de miembros de la ahora casi extinta Akhasa. A Aristides lo vi después, en las estribaciones de lo que no puedo describir mas que como el mas lucido de los sueños, y creo que fue el primer rostro junto con el de Pola , que contemple cuando ya no estaba en la Oscuridad.
Me he alegrado tanto de verlos de nuevo, aunque parezca extraño por que casi no los conozco, pero no os podéis imaginar lo cercana que me siento a cada uno de ellos y lo que agradezco tanto el poder hacerlo.
Doa ha cogido a mi pequeño en brazos, con cariño y cuidado. Como una parte hermosa en lo que es un mundo nuevo en la que alrededor se han apiñado el resto de sus compañeros. Hasta Daniel se ha librado de esa incomodidad floja de su flema británica que le estaba constriñendo para hacerlo. Doa ha vuelto a darme las gracias, por lo que hice por ella y también la han secundado Amelía, Roberto, los cinco como un coro enmarañado.
Ha sido un acto que no he tenido fuerzas para poder disfrutar por completo como que debía ser. Me he puesto a llorar por que no se como frenar el agujero, cuando viene, del desconsuelo que me produce la ausencia de los muertos y el frío de mi sentimiento de culpa.
Ha sido un estallido de sentimientos capaz de descolocar a casi todos.
Pero Doa no se amilanado. Con la mano de Daniel sobre su hombro, cuando el sol se ha eclipsado en mi pecho, ella lo ha agarrado con un susurro y el calor de dejar a mi niño sobre mi cuello, para mantenerlo brillando.
He visto en sus ojos lo que ella vio en lo míos cuando en la oscuridad de la selva la rodee con el brazo, envuelta aun en la locura, tras la Noche de la manos de Bropius y su Madre mas Oscura para ambas.
Sus manos se han cruzado sobre su pecho. Sus ojos me han intentado mostrarme una salida. Darme su esperanza.
- "Creía que tu eras la fuerte. Creí que seria yo la que no lo podría soportar. Creí que seria yo la que tendría que denodarse por tener que demostrar que había valido la pena"
- "Yo... Yo ya no sé si soy fuerte. Soy cabezota e intensa pero no sé si fuerte. Soy la persona mas peligrosa del mundo, ¿como se es fuerte sabiendo eso?"
-"A mi me parece que hay que tener una gran fuerza para decidir lo que decidiste si lo que nos ha contado Doa es cierto".
-"Inconsciencia, Daniel. Lo que es grande es mi inconsciencia. He estado a punto de Exterminar a Todos."
-"¿Decidiste sin pensarlo, eso es lo que dices?" - Roberto ha sonado tan serio.
-"Lo pensé, os lo juro que lo pensé, pero me maldigo por que no lo hice lo suficiente. Por que no es la primera vez."
Sus miradas se han cruzado en la confusión.
-"¿Pensaste solo en mi, pensaste solo en Doa?"
-"Si. Pensé en ti. Desee sacarte de aquel infierno. Desee en salvar a todos. A todas esas caras con un nombre, aunque no las conociera. No quise mas muerte. Pero olvide a la Diosa. Olvide por que había ido hasta allí"
-"Y te convertiste en el rostro de la muerte."
-"Si, Roberto, acepte ser el Invierno"
El silencio ha sido sobrecogedor. Pero se ha roto desde el extremo que nunca esperas.
-"¡Guau! Ahora todo tiene sentido" - ha exclamado Aristides - "¡Que fuerte! Yo no hubiera podido."
-"Ni yo" - ha dicho Daniel.
-"Tampoco yo. ¿Y tu Amelía?"
-"¡Joder! Me conoces Roberto. Sé ponerme lejos de lo que me supera"
-"Ni yo tampoco. No creo que nadie de nosotros pudiera estar cerca de esa locura" - Ha afirmado Doa.
He contemplado sus miradas extrañas dotadas de sentimientos extraños y me he mordido el labio impelida por esa ansia agónica que te da el ver que eres un ser horrible en el reflejo de la mirada de los otros. Mis ojos se han vuelto a nublar con las lágrimas.
En mi garganta no han quedado palabras.
-"¿Por que llora?
-"Creo que no lo comprende, Daniel"
-"¿No lo comprende, Amelía?"
-"No entiende, Roberto, que aunque puede que ninguno la admiremos aun se lo agradezcamos. Por que escogió hacer algo por nosotros cuando todo era mas grande."
-"El camino del infierno esta lleno de buenas intenciones"
-"Creo que hubiera preferido el infierno para ella antes que la aniquilación de todo lo que le importa, Dániel."
La voz de Doa me ha seguido acariciando con su sinceridad en un susurro.
-"Te dije, allá en Chachapoyas, que no sé si había valido la pena que hubieras hecho lo hiciste por mi. Lo sigo creyendo" - se ha apartado el cabello rubio del rostro y me ha mirado directamente a los ojos apenas a unos centímetros. - "Pero te vuelvo a dar las gracias, siempre te las daré." - se ha parado un segundo para incorporarse pero luego ha vuelto a mi oído, para que nadie la oyera -"Piensa en que ello va a ser como tu maldición eterna. No podremos dejar de ver e ti el Invierno. Pero si algo yo sé es que hasta en el Frío también surgen las mas bellas flores."
Y ella me ha acercado hasta la cara a mi dormido querubín.
Yo lo he abrazado con cariño hasta que se ha despertado, pero lo que han observado mis ojos no ha sido el alborotado cabello oscuro de mi hijo.
No han parado de contemplar la figura de Doa y los demás, levantándose y marchándose entre susurros.
Aun en la nieve de mi corazón, el calor de sus rasgos ha prevalecido, como si Doa aun permaneciera allí.
Mis labios han recuperado las fuerzas.
-"Yo también lo sé. Es todo a lo que me aferro, hija de las Sirenas. Lo es"
Cuando Yue ha entrado a devolver al niño a la cuna, le he pedido que se quedara un rato mas y que me cogiera la mano.
Se habrá sorprendido mucho por que por un buen rato, he dormido. De verdad, he dormido.
17/8/08
Vivir (y Morir) en la Creencia (ii). Herencias.
Tirada, convaleciente, en una cama que me es extraña, lo único que hago es pensar y pensar y seguir pensando sin remedio.
Pienso en que mi vida me ha ido permitiendo conocer una infinidad de estados y personas extraordinarias. Pienso en los que me afectan ahora.
Estoy destrozada en cuerpo y espíritu, pero queda casi intacta mi alma y mi mente se aleja a la selva, a menos de setenta kilómetros de esa mancha de civilización de Perú que se llama Chachapoyas, ahora a una inmensidad de distancia y tiempo de esta habitación en Chartres que es y sera mi casa, rememorando a algunas de ellas.
Pienso en la grandeza de la naturaleza, y en la fuerza de las decisiones que parten de ese rincon del alma y un nudo me contrae las entrañas, por que así como yo aun respiro y lloro, y miro de reojo con amor a esa minúscula cosita que duerme y se agita en su cuna, muchos de ellos están muertos.
Eran personas comunes cuyo carácter y templanza les han llevado a los mismos lugares que nos
atrajeron a nosotros, cada uno por sus propias razones.
Eligen igual que elige Pola, o Charo o lo hago yo. Eligen.
Dos días después de haber experimentado en el sueño la agonía de la Madre, conocí a Amanda Vernuelle, en el jardín de un hotel acogedor en la lejana ciudad de Chachapoyas. Eran las cuatro de la madrugada pero ella se había mantenido en vela esperándonos.
Demudada a la espera de una noticia, la que fuera sobre la razón que la había empujado hasta allí, su padre desaparecido ventitantos años atrás.
El mismo padre que en sueños la había llamado acudir hasta esta tierra hermosa y distante, pidiéndole que acabara algo que él no pudo completar. Acabándolo aun en la muerte.
Sola recibió lo que le pudimos dar, y supongo sola se enfrento a lo que le deparo en la selva.
Desearía con todas mis fuerzas poder volver allí atrás y convencerla de dar media vuelta.
Pero no tuve la lucidez ni los redaños. No tuve muchas cosas. O tuve demasiadas.
Amanda partió en pos de las rutas de la vida le habían dejado en herencia y yo pienso en las que deseo dejar y dejo a mis hijos.
Pienso en que esperanzas Don Eteko, el chaman jíbaro, habría depositado en su valiente hijo Elias.
Me pregunto que con que planes contaba Miguel que el futuro le permitiría, a él, a los miembros de su función Akhasha y a la humanidad en general.
Recuerdo cada uno de los detalles del rostro de Anibal, gritándome en silencio con sus gestos lo no quería para nuestra hija, al coste de mi propia vida.
Y mas. Pienso en mucha gente mas. En cuanto mis fuerzas se recuperen, deseo hablar con mas claridad de todos ellos pero ahora lo que siento se empaña por el dolor, y el auto compadecimiento y no merecen eso.
Pero si que siento una fina relación en todos nosotros al respecto de nuestro legado, una relación que aun asediada por la muerte se conduce hacia un porvenir en el que al menos luce tenuemente la vida.
No quiero saber ni entender que sueños abordaba Bropius para un hijo traído al mundo después del Ultimo Invierno de la Humanidad.
No puedo preguntárselo a Don Eteko, a Miguel, a Max, a Paula, a los chamanes Guaraníes ni siquiera a Cazadora de Monstruos.
Es una respuesta que se ha tragado mi decisión en aquel lugar.
Pero nadie me tiene que decir lo que deseó Elias, todo un hombre a sus catorce años, huérfano de padre no hacia mas que unos instantes y enfrentado débil y exhausto, al rostro de la Muerte, que era mi rostro.
En aquel momento quiso un mundo en el que merecía la pena luchar y morir por que el niño, apenas recién nacido, en mis brazos viviera, y yo tome esa herencia.
Siento que habría sido un padre magnifico si hubiera sido yo la que no estuviera. Pero la fortuna no es como la queremos, si no como la forjamos. O quizás todo lo contrario.
Cierro los párpados y las imágenes me duelen. Pero no me queda dentro otra cosa. Yo debería estar muerta y ellos vivos pero no tengo ya el poder de dar ese legado.
Sin embargo tengo dos hijos en los que pensar. Y siento que tengo a toda la humanidad.
Mi cabeza no deja de pensar, muy en serio, agarrando las hebras de mi creencia, mi responsabilidad, y mi moral, que herencia estoy empezando a dejar.
Pienso en que mi vida me ha ido permitiendo conocer una infinidad de estados y personas extraordinarias. Pienso en los que me afectan ahora.
Estoy destrozada en cuerpo y espíritu, pero queda casi intacta mi alma y mi mente se aleja a la selva, a menos de setenta kilómetros de esa mancha de civilización de Perú que se llama Chachapoyas, ahora a una inmensidad de distancia y tiempo de esta habitación en Chartres que es y sera mi casa, rememorando a algunas de ellas.
Pienso en la grandeza de la naturaleza, y en la fuerza de las decisiones que parten de ese rincon del alma y un nudo me contrae las entrañas, por que así como yo aun respiro y lloro, y miro de reojo con amor a esa minúscula cosita que duerme y se agita en su cuna, muchos de ellos están muertos.
Eran personas comunes cuyo carácter y templanza les han llevado a los mismos lugares que nos
atrajeron a nosotros, cada uno por sus propias razones.
Eligen igual que elige Pola, o Charo o lo hago yo. Eligen.
Dos días después de haber experimentado en el sueño la agonía de la Madre, conocí a Amanda Vernuelle, en el jardín de un hotel acogedor en la lejana ciudad de Chachapoyas. Eran las cuatro de la madrugada pero ella se había mantenido en vela esperándonos.
Demudada a la espera de una noticia, la que fuera sobre la razón que la había empujado hasta allí, su padre desaparecido ventitantos años atrás.
El mismo padre que en sueños la había llamado acudir hasta esta tierra hermosa y distante, pidiéndole que acabara algo que él no pudo completar. Acabándolo aun en la muerte.
Sola recibió lo que le pudimos dar, y supongo sola se enfrento a lo que le deparo en la selva.
Desearía con todas mis fuerzas poder volver allí atrás y convencerla de dar media vuelta.
Pero no tuve la lucidez ni los redaños. No tuve muchas cosas. O tuve demasiadas.
Amanda partió en pos de las rutas de la vida le habían dejado en herencia y yo pienso en las que deseo dejar y dejo a mis hijos.
Pienso en que esperanzas Don Eteko, el chaman jíbaro, habría depositado en su valiente hijo Elias.
Me pregunto que con que planes contaba Miguel que el futuro le permitiría, a él, a los miembros de su función Akhasha y a la humanidad en general.
Recuerdo cada uno de los detalles del rostro de Anibal, gritándome en silencio con sus gestos lo no quería para nuestra hija, al coste de mi propia vida.
Y mas. Pienso en mucha gente mas. En cuanto mis fuerzas se recuperen, deseo hablar con mas claridad de todos ellos pero ahora lo que siento se empaña por el dolor, y el auto compadecimiento y no merecen eso.
Pero si que siento una fina relación en todos nosotros al respecto de nuestro legado, una relación que aun asediada por la muerte se conduce hacia un porvenir en el que al menos luce tenuemente la vida.
No quiero saber ni entender que sueños abordaba Bropius para un hijo traído al mundo después del Ultimo Invierno de la Humanidad.
No puedo preguntárselo a Don Eteko, a Miguel, a Max, a Paula, a los chamanes Guaraníes ni siquiera a Cazadora de Monstruos.
Es una respuesta que se ha tragado mi decisión en aquel lugar.
Pero nadie me tiene que decir lo que deseó Elias, todo un hombre a sus catorce años, huérfano de padre no hacia mas que unos instantes y enfrentado débil y exhausto, al rostro de la Muerte, que era mi rostro.
En aquel momento quiso un mundo en el que merecía la pena luchar y morir por que el niño, apenas recién nacido, en mis brazos viviera, y yo tome esa herencia.
Siento que habría sido un padre magnifico si hubiera sido yo la que no estuviera. Pero la fortuna no es como la queremos, si no como la forjamos. O quizás todo lo contrario.
Cierro los párpados y las imágenes me duelen. Pero no me queda dentro otra cosa. Yo debería estar muerta y ellos vivos pero no tengo ya el poder de dar ese legado.
Sin embargo tengo dos hijos en los que pensar. Y siento que tengo a toda la humanidad.
Mi cabeza no deja de pensar, muy en serio, agarrando las hebras de mi creencia, mi responsabilidad, y mi moral, que herencia estoy empezando a dejar.
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