1/9/14

Océano (III): Incontables en el Mar

La comida se me hace larga teniéndome que cambiar y haciendo esperar a todo el mundo.
No paro de disculparme hasta que es evidente que me acerco a sobrepasar el limite.
Así que guardo la lengua y ocupo la boca en comer y enfriar mis pensamientos.

No me es posible, sin embargo, apagar el fuego por completo. No hay remedio estando Metis en la misma mesa y siendo una mala aprendiz en el talento de tomar las riendas de mis propios sentimientos.
Muchas veces es que no quiero pero no en esta ocasión.
Me tengo que llevar el nudo tenso en mi pecho hasta un rincón para intentarlo trasegar, primero tratando por no escucharme pensar y después rezando.

Hay un sentido de veracidad en las palabras de Metis que atraviesan la lucidez racional y me levantan dudas.
Y son estas ultimas las que son terribles por que en el fondo al que intento regresar en mi sabe que luchan contra la verdad.

Puede haber jugado con tus percepciones, me dice la voz inquieta de mis pensamientos desconfiados. Te ha querido engañar, ya has visto como su aura era un verdadero feudo sobre el que ella ejerce a libre albedrío.
Te ha dejado tocarla. Te ha dejado entrar para sembrar...¿el que?...me recrimino...¿Una verdad que ya sentía?

No. No lo creo. No es una imagen o un susurro colados por una rendija que no vigilara. Es un recuerdo.
Uno que estaba embotado. Ella ha golpeado lo que ya tenia para que mi pedernal y mi yesca liberaran la chispa que había mantenido el paisaje de mi visión clarificado por breve momento.
Su intensidad no estaba modulada.

Aunque no descarte que no implicara otras intenciones en todo ello.

Ella me ha empujado hacia la emoción que ahora me embarga, como estoy segura que con antelación havisto, o... ¿un Oráculo no sabe cuando callar o cuando hablar?

Metis ha hablado, ha trasladado toda una parafernalia de gestos y palabras que ya se están asentando pero que no me distraen de la verdad de estar alterada.

La Verdad es conocida por los Dioses y Titanides y los Otros, los Aspirantes, la reciben por contacto directo o por el de su reverso.

Yo no soy una Titanide, ni me he bañado en el bautismo de su transfiguración del Espíritu de su compromiso de carne y mente
No soy una Titanide y sé de un sabor que solo les pertenece y que no deja mas alternativa que la evidente entonces:
Soy uno de los Otros.

Esa respuesta de la lógica me taladra y se mete en mi mente en el medio entre mis ojos como un dolor de terror.

Al final la fortuna me va a brindar que la excusa del descanso después del almuerzo me ofrezca el refugio que de repente me es necesario.

Me acurruco contra la pared del mamparo echa un ovillo sosteniendo la imagen de guía Hecate a Kore que llevo en la muñeca en cuero repujado y la miro con desesperada suplica mientras ruego en el batiburrillo que me sale de la boca cuando estoy nerviosa, por la protección de la diosa para mis hijos, mis amigos y los conocidos.
El tiempo me ofrece la ocasión para pasar por todo tipo de perspectivas iniciándose en el autoflagelamiento hasta llegar a oír el imaginario tono de Charo regañandome.

Deja de pensar en ti. No eres el universo sobre el que todos orbitan. Piensa:
¿Que es lo que los demás esperan de este viaje? y quizás encajes lo que ellos están viendo.

Entonces veo lo difícil de lo que propongo. Por mucho que me engañe, pensando que soy amable y conozco sus caras y sus nombres los seis personas a bordo ya son solo conocidos incluso a mi pesar Pontos.

Por él pondría la mano en cualquier fuego. Una  gran parte de haber decidido venir se acoge a que ha sido el quien me envío la carta. El hombre que yo conozco, no me ocultaría el peligro, es mas creo que no me ha engañado mostrándome de inicio y raíz con lo que me voy a enfrentar al dejarme con Metis. Pero aun así es un método demasiado enrevesado y temo que su honor esta en conflicto en este caso al chocar varios juramentos.

¿Si yo fuera el peligro entonces? Tampoco harían algo como lo que esta pasando. Kebren y Pontos y hasta donde se Helia y Metis, son cazadores y luchadores de los Otros.
No los meten en un laberinto si no que siegan su vida y ponen su espíritu en el lugar correcto. No observan el devenir de los acontecimientos de forma taimada y menos todavía compartiendo espacio e intimidad con Betriz.

Diosa que protege, yo misma estoy preocupada por la chica. Mi estela es nefasta.

¿Va arrastrar alguna ponzoña hasta la largamente esperada progenie de Rea?

Me he estado agitando en mi camastro dando y dando vueltas.
No debería estar aquí ¿Verdad? Metis lo sabe. Metis lo ve. Eso esta nítido en su aura. Su conocimiento del futuro. Si es así se lo debe haber contado a los otros. Y sin embargo estoy aquí. Por lo que no lo ha contado y no es lo que pienso.

Mi malestar empieza a ser imperceptible y olvido la pared y me vuelvo hacia el otro lado. Entonces veo a Myla apenas a dos pasos. Su porte esta contraído también con la evidente presencia de la angustia en sus gestos y en sus ojos. Sin embargo su boca forma la linea de una confortable sonrisa y aparta la incertidumbre interrogativa de su mirada. Una mano firme y blanca, con callos de trabajar la tierra me busca con duda.
- Señorita Unzaga, umm, Gabrielle ¿Te encuentras bien?.
La verdad es que es una pregunta muy buena. Y la respuesta que descarta la que me asalta en el primer impulso es básicamente ¿Que importa?. Ella parece también perdida entre sombríos pensamientos y la realidad de este barco.

- Pensamientos - digo en un susurro y ella lo articula solo con los labios y ambas casi repetimos al unisono lo lo que viene a continuación - Demasiado intensos.

Ella encaja la información con la mirada fija y sin pestañear. Y luego suspira con tono quedo dándome la sensacion de decepción resignada. Sin embargo se sienta en el borde del jergón para poner sus ojos a la misma altura que los míos y vuelve a sonreír muy tranquila lo que me espolea a ofrecerle una mejor cara, mas centrada y a olvidar mis penas.

- Ya veo - dice - no tengo un remedio para eso. Ya querría. Me tomaría dos tazas.

El deje de su sonrisa cambia y se tuerce en una leve mueca cansada. Entonces la miro con detenimiento.

Myla Printemps engaña a la primera vista. Joven, lozana, rubia de ojos azul cielo parece mas una princesa que una bruja. Y lo es y muy experta, nacida y criada en las creencias de la vieja escuela que asociamos con el sombrero cónico y el traje negro y el temor reverencial de los lugareños. Le debo a Pascal la información de un linaje que se remonta a los lejanos druidas y a los tejedores de vida, cargado de responsabilidades profundas y poderes ocultos pero seguramente poderosos. Si no ejerce como debiera por rango y edad es por que decidió muy joven tener y criar una hija, a Betriz y eso atenuó todo lo demás.
Y es allí en donde encuentro el miedo con un aroma familiar que reconocer y comprender.

Ladea la cabeza para liberar de sus rizos nuestro mas intimo contacto, el de los ojos y con suavidad me pregunta:

- Me han dicho que tienes hijos. Es cierto ¿Verdad?
- Si. Dos - asiento - Niña y niño. Annette y Asier.
- Entonces no hay nada mas que explicar en lo que te suplico - y es tan simple entenderlo que me hace parpadear de la sorpresa de no haberlo intuido desde el primer momento, allá en las piedras del malecón.
Se alisa los pliegues de la falda y se envara un poco. Los quiebros de la preocupación dejan en el contorno de su rostro unas marcas tristes aberrantes en un semblante acostumbrado a ser risueño. Su voz continua en un hilo de voz propio de un sueño tendiente a perderse si no estas atenta pero lo estoy. Parte a parte en mi estoy alerta.

- Salva a mi hija, Gabrielle - suplica con toda la dignidad que puede recoger - Cuidala como la protege la Madre. No por lo que representa para ellos si no por lo que es. Mi niña. Por favor. Solo te pido esto.

Trago saliva antes de hablar. Ya he establecido un compromiso de salvaguarda de Betriz, uno personal con Pontos y por ende con la Estigia delante, pero aquí y ahora se me esta pidiendo un lazo mas fuerte y mas profundo y secreto. Un pacto entre madres y mas...
Trato de desterrar las sensaciones que me incomodan por que no son justas, por que Myla me esta haciendo un ruego directo y sin aristas ni sorpresas. Me esta poniendo en la mano su corazón, lo puedo ver con claridad en rostro y es mi mano por lo que representa expuesta a un rostro triforme que yo no veo pero que ella si, sin duda. Es tan simple como inmenso y espera que lo acepte, tiene fe en ello.

Reunidas en otra parte y en otro momento hubiera balbuceado algo inconexo y lleno de duda que la hubiera destrozado pero frente a su mirada mis dientes rozan mi lengua por si se suelta y mi nariz aspira y atrapa el aire por un segundo, dos, tres, muchos. Mis ojos no se cierran pero están como cerrados. Mi corazón late y al momento ya no lo siento latiendo. No sé por que la frase cuando dos os reunáis en mi nombre estaré con vosotros cruza mis oídos sin que nadie la pronuncie. Y siento el siguiente latido claro y vigente y con seguridad no mio.

No es sentir a la Diosa lo que te concibe si no hacer lo correcto. Eso es lo que nos declaramos de madre a madre. Lo Creo. Las palabras que salen de mi garganta son mías pero no se bien como he llegado a escogerlas por que son limpias y no dramatizan ni están adornadas.

- Lo acepto. Salvare a tu hija Betriz así como me lo has rogado.

Recibo el alivio de su sonrisa y aun así no me libra del ominoso gusto con el que me recompongo. Myla me coge la mano agradecida y nos embarga una extraña energía sujetado por la levedad de lo delicado. Siento su fe en mi. Y en la Diosa.

Lentamente recuperamos nuestra compostura. Es una balsa de emociones conocida que resguarda el interior turbulento. Poco a poco se va cubriendo del tacto de una frescura que navega en los olores que brotan de todos los rincones del barco: Canela, Aguamarina, Junco entremezclados en una llama húmeda que culebreara por las poternas como una inundación en el vacío seco del torrente de un arroyo.

- ¿Que es? - pregunta Myla tan sorprendida como yo. No tengo mas remedio que expresar mi desconocimiento. Es la cabeza de Betriz como un pajarillo alegre la que aparece para iluminarnos llena de jubilo.
- Es una Oceanide, Mama, Gabrielle - ríe como una colegiala de menos años - ¡La he encontrado, la he encontrado! ¡Kebren me ofrecio el timon y en un instante la he encontrado!

Desaparece excitada en la cubierta dejándonos sumergidas en la impregnacion de la respuesta y el eco de sus palabras.

- Creo que esto es digno de ver - le señalo
- Si. Lo se. Lo esperaba. Lo sabia - dice alternando entre la alegría y la melancolía. Se levanta y me ofrece una mano para ayudarme a salir de la cama pero cuando estoy a su lado no me la suelta - Gracias. De Verdad. Da gracias por las dos a la Diosa. Gracias a ti también.

Después me libera y sube por la escalerilla camino de la cubierta del lado de proa aletargando mi respuesta con esas ultimas palabras.

Cuando la sigo el crepusculo me recibe incendiando el mar con tonos rojos, azules y verdes y en el es muy fácil vislumbrar la linea. Un hilo inalcanzable de oro tan fino como un buen pensamiento y tan hermoso que es capaz de llevarsenos el habla. A veces cuando el navío cabecea unos ojos parecen mirarnos y por el rabillo del ojo creo ver sus manos de espuma y sargazos acariciando el velero con ternura e impulsándolo.

La Ola de Ambar corretea por encima del trazo mientras el sol se oculta frente a nosotros.
Es Kebren el que nos comenta quien es y que hace:

- Se llama Frixa y nos ofrece de buen grado su bendición, protección y saludos. Ella nos guiara a casa.
Betriz la descubrió casi por instinto - señala orgulloso - eso es un buen augurio.
-¿Lo es? - pregunta mecánicamente Myla mirando con turbación la cabellera iridiscente de la sirena.
- Señora - se cuadra honestamente el marinero - Yo no soy muy ducho en muchas cosas, bien lo se pero si se cuando reconozco que el Mar me dice algo.

Sus hombros se encogen como presionados por el peso de la verdad. Esta claro que no le mentiría de ningún modo ni antes, ni ahora ni nunca y que siente como yo la simpatía por Myla y percibe su preocupación.

Myla asiente en silencio y también yo si que haya mas que añadir. Nos quedamos contemplando la senda hacia las Estancias de Océano portados en un agua sin apenas rizo y espuma teñida de un rojo vivo y un negro que me evoca sangre.

Me calló este ultimo pensamiento por que en la nuca siento el escalofrió de un mal fario tan diáfano para mi como el bueno para Kebren.

Todo parece sumergirse en una rápida negrura hasta que el brillo verde nos acaricia en los ojos por un breve instante como una esmeralda de luz en un segundo que da paso a la noche pero se sostiene en nuestras retinas.

La noche nos abriga con su cara sin luna y estrellada sobre el Atlántico una hermosura que podemos tomar antes de cenar y decidir tomar un descanso.

Mis sueños se pierden al despertar lo que extraño por que apenas duermo atrapada entre pesadillas. Hoy no ha sido distinto pero al abrir los ojos alguien se ha llevado el toque siniestro y cansado.

El mar esta igual de enorme pero si es distinto en la madrugada. Hemos avanzado bastante en la noche portados en la cabellera de rio de la Oceanide y hemos virado. La posición del sol ha cambiado. El Océano Atlántico nos acoge en un rincón mas resguardado.

Transcurre el día con tranquilidad repartida en diferentes juegos de naipes y barcos de papel que nos siguen siempre con viento a favor. Una tormenta nos otea desde el horizonte pero parece al final no estar interesada en nosotros.

Betriz disfruta practicando sus incipientes habilidades marineras como si fueran virtudes que llevara en la sangre y Myla y yo conversamos contándonos las pequeñas historias de Sark y Eser Bir y la isla de Dek.
Es al filo de la media tarde cuando en lontananza a babor aparece el reflejo gemelo apenas acariciado por la luz del sol de otra oceanide. Kebren nos apunta que es inusual. Las ninfas son necesariamente tímidas y precavidas en el mundo de hoy. Hay que se sumamente paciente y seductor, cortejándolas sinceramente y quizás puedas ver una en la vida.

- Yo ya deje hace tiempo de hacerlo en mar abierto - se ríe alegremente conteniéndose ante el mohin de Metis desde el otro extremo del barco y quedándose melancólicamente serio - se dan cuenta que no puedo poner todo mi corazón y que no iré con ellas y muchas veces insisten. Pero no hay que preocuparse - señala hacia delante - en nuestro destino creo que veremos a todas sus hermanas.
- ¿Que esperan contemplar? - pregunto curiosa.
- No conozco la respuesta.- Escucho como contienen la respiracion y el mar bulle.

En la noche mas oscura Metis se ausenta de la cena sin mas explicaciones y Kebren tiene que sustituirla al timón por lo que el convite nocturno es una reunión familiar con un oyente extraño en el que las miradas intensas y roces de  manos disimulados que me impelen a devolverles la privacidad de esta ultima noche.

Sinceramente sobrecogida y con necesidad de rezar ante la espera busco un lugar solitario en la cubierta.

Tengo un repertorio de oraciones a las que entregarme cuando llego al umbral de la necesidad de conexión. Rezos para la noche, para las fechas importantes, para dar gracias. He dado gracias a la Custodia de los jóvenes por la risa de mis hijos, a la Portadora de la luz en la Oscuridad por las inspiraciones de sabiduría vividas, a la Profunda por una buena cosecha, a la Poderosa, la Demandante, incluso a la Enemiga para que disponga mi aniquilación cuando sea debido pero en esta noche mi garganta esta seca y mi lengua acartonada y no me salen palabras que no sean similares a los batientes de mi pecho.

Nada de lo anterior funciona por que no es real. Lo real ha venido. Esta aquí en la oscuridad. Por fin lo he llamado.

El latir me lacera las sienes con su sonido pesado y obtuso y no pienso por que ningún pensamiento puede atravesar por ese fragor. Por un momento creo que me voy a desmayar pero no es así. De repente me despierto y es el riel sanguinolento de mi mal augurio el que veo como una puñalada en el velo de los dioses que se extiende hacia el fondo, penetrando, infectándose, mutando en una crisálida de sangre.

Me reconozco preguntando a quien no veo por la naturaleza de la larva y escuchando la respuesta y asintiendo.

Entonces como si fuera necesario no retrasarlo estoy en vela en el mismo lugar en el que me había sentado sobre mis piernas. Me cubre el sudor de los pies a la cabeza y el dolor de mi mano derecha es atroz por todo el recorrido que he trazado con el anfismela sostenido en mi izquierda. El corte es limpio, profundo he inteligente.
No me ha dejado tullida pero si ha sido suficientemente  para sangrar tortuosamente. Mi sangre humedece la cubierta en hilillos calientes. Suelto con cuidado el cuchillo a mi lado y con precisión medica me dedico a detener la hemorragia con mi propia ropa.

No lo entiendo bien. La automutilacion no es mas que mi herramienta de emergencia, energía en bruto para la transuncion de la magia cuando no hay tiempo o remedio. Con el tiempo he aprendido a ser cuidadosa con ella. Y maniática. Nunca me corte en la mano derecha. La izquierda es mi preferida. Quizás por que no soy zurda o quizás por que esta mas cerca del corazón y mi imagen de la esencia.

Me miro otra vez la mano herida en la penumbra. El corte es perfecto. Precioso. Ha marcado la eme de las lineas mi mano con un cariño que no imagino haber podido ejecutar. Yo hubiera creado una carnicería.

Lo vuelvo a tapar estoy confusa y aturdida por el dolor y la sorpresa. Presiono el paño, lo rocío con yodo de uno de los bolsillos de mi capa y lo ato con el ceñidor de mi peplo.

El esfuerzo me agota y debo quedarme dormida mientras me acabo de vendar por que amanezco arropada en la capa de Pontos y su vigilancia.

Es un despertar casi irreal que sortea las barreras del olvido. Lo puedo evocar ahora, en todo momento, la mirada de conmovida de Pontos azotado por el viento. Myla lo escolta de pie, la mano en el hombro de Pontos, estoica con su melena arrastrada a uno y otro lado mirando hacia la proa a su hija arrodillada. La sangre ha desaparecido y por alguna razón creo que no han sido ninguno de los dos adultos.

El telar de hilos invisibles se mueve ante mis ojos como hebras de sol solido que en la mente se distancian del aire para entrar en el agua.

Es como atravesar la barrera del liquido amniótico de nuestro nacimiento pero de forma inversa.

Todas la almas del Mar mecidas por la brisa yendo y viniendo de un mismo centro.
Como un invertido sauce glorioso cuyo tronco es un pilar de mar confeccionado con los cuerpos de sus ramas no excesivamente alto pero si mutable. Un pilar visible unicamente por la atención de cientos, miles de etéreos acuáticos expectantes y ansiosos por darle la bienvenida fulgurante y única a la única pasajera que están viendo, para la que abren el corazón del Propio Océano igual de viejo que el mundo.



7/8/14

Océano (II): Cosmos y Caos.

El sonido de su voz acaricia tanto como el roce de sus dedos.
Durante bastante rato solo nos envuelve el sonido del mar. Poco a poco nuestros dedos se separan con una lasitud que a ella le parece divertida.
O el menos es creo intuir.

Es difícil leer bajo su sorprendente y arrebatadora presencia por que apenas puedes fijarte en ella sin acabar perdida en pensamientos desordenados.
Es...Belleza. Es bella, mas que bella, muy bella. Belleza Triste.
Junto a ella su aura se muestra sin recato potenciando sus rasgos ahora fuera del resguardo de la distancia.
Es estridente sin llegar a herir en las lineas del porte de su nariz regia y de sus pómulos, penetrante sin remedio en el vigor fundamental de sus ojos intensamente verde iluminado, clara y difusa al unisono en la apertura de sus carnosos labios rosados moteados de la sal adherida en la uve pálida de su rostro.Tan conectada a una fuente de complejos sentimientos, la mayoría no propios, que conjura inevitablemente una extrañamente amistosa locura en la que te atrae perderte.

No podré desprenderme jamas de ese furibundo deseo aunque lo pretenda y en algún lugar de mi cabeza sepa ya desde ese instante que estuvo jugando conmigo.

Pues mis labios unicamente tienen la voluntad de romper el silencio con un suspiro mezcla de conmoción y jubilo, fruto prohibido de la proverbial falta de control de mis emociones.

Eso parece ofenderle como si de algún modo estuviera fracasando un tipo de prueba, aunque no sé bien averiguar de que tipo y por que me reta.

Sostiene, durante un segundo, al limite el tifón de emociones que es su aureola (todas ellas muy personales, intimas, solo nuestras: Dolor, Ira, Miedo, Engaño, Espíritu, Intimidación, Gloria, Sexo...) y me castiga cerrándolo en seco.

Estaba tan presionada sin darme cuenta que si no hubiera permanecido sentada me habría caído por la borda.

Resuello como tras una maratón y tardo una eternidad en poder levantar la mirada.
Ella lo ha atenuado todo. Se entretiene trenzando nudos en una cuerda mientras el flujo con el que me ha asaltado se retuerce a su alrededor dando vueltas contenidas, calmo como el mar esta mañana.

- Disculpa mis arrebatos pero a veces no merece el esfuerzo de controlarlos - me dice con menos arrepentimiento del que esperaba - No, con quien los merece.

Su voz sensual canta, tocando de la lengua transiente que dominan los Titanides, el Logoi, comprensible para el que escucha sea cual sea su lengua propia. Por unos momentos quiero creer que no he cogido todo el detalle de lo que quiere decir pero inequívocamente esta allí, en las pozas de mirada verdosa y glauca que no pestañea. El reto y la prueba. Es obvio que confiesa que lo ha hecho adrede

La mujer con el don de la profecía me atraviesa con su mirar antiguo y severo y con un aborrecimiento y un afecto francos que no se permiten morir y son difíciles comprender.

Estoy confusa. No conozco a esa mujer mas allá de la consciencia de su camaradería con los que si son mis amigos Pontos y Kebren. Sin embargo, sin embargo... un picor ineludible en el fondo de mi alma empieza a ser palpable, como un eco en la lejanía de lo vivido que se resistiera a desvanecerse.
Instintivamente, una parte de mi no lo quiere ese recuerdo y trata de escupirlo sumergiéndolo como pueda en la primera oportunidad que sea, la primera trivialidad que se me viene a la mente.

- Me han dicho que pediste que me me mandaran esa invitación. Supongo que debo agradecértelo. - No. Eso no era lo que quería decir, no como quería decirlo pero no puedo rectificarlo por que ella responde muy rápida

- Bah - le quita importancia con un gesto de manos y hombros - la invitación en si no vale su peso - se pone en cuclillas hasta ponerse a mi nivel e invadirme con su aroma a mar y enebro y que no pueda escaparme de la tenaza de sus ojos - lo que cuentan son los hechos. Te invitamos. Tu acudiste.

Sacude una mueca desapasionada en sus labios.


- Si no hubieras venido al final nuestros caminos hubieran seguido chocando sin remedio. Recorridos en direcciones opuestas. Y las dos estaríamos muertas y recogiendo nuestras fértiles cosechas de castigos e infiernos...Que demonios...

Por fin se sienta relajada en una de esa difíciles posturas del Yoga. 

- Ahora. Bueno. Hoy la cosa esta mas... en una Maraña, mi pequeña Traidora. Lo que es buen y malo como todo lo unido a lo Muy Abierto.

Me lo dice con una sinceridad pasmosa evidente en su lenguaje corporal que no duda que ese es, en algún modo, nuestro destino inevitable sin la intervención de ninguna fuerza mas.

Afianzo mi mirada tratando de de vislumbrar lo que hay en el fondo, tras ese emocionado odio que me profesa, aunque no puedo atraparlo al darme cuenta de que esa era una situación que se desvaneció como el pasado. Lo que allí estuviera con el ahora esta cambiando el futuro.
Parece leerlo en mi rostro por que enarca la sonrisa de forma lobuna y asiente ligeramente.

Me siento participe de lo que expresa aun sin entenderlo, revelándome dentro de un juego misterioso, un juego Divino.
No juego no, me rectifica solo con los ojos. Voluntad y Esencia y Pensamiento de los Dioses. De lo que Tú formas parte. Eso es lo que es y eso es lo que hay y solo soy muy joven en el idioma de la Fe para hablarlo en verdadero aspecto.

Lo único que ahora puedo es proferir bisoñas preguntas:

- ¿Por que  Maraña? - suelto sin pensarlo mucho - ¿Que es lo que esta Muy Abierto?

Ella me mira entre condescendiente y ambiciosamente nostálgica de mi inocente ignorancia.
Me contempla con su aprobación y sin pestañear ni mover mas que los labios me pregunta:

- ¿Se te da bien trepar?.
- No, si no me va la vida en ello y por experiencia ni aun así...

Se ríe. Es una cálida y liquida carcajada de alguien que estima mi humor como si fuera un fortuna.
Inclina la cabeza y sentencia.

- Entonces tendrá que servir otro enfoque. Ven, vamos a proa.

Se mueve con paso tranquilo como intuyo es su talante. Su melena amarillenta, suelta, larga y libre me recuerda al trigo a punto de cosechar al mecerse entre el viento y sus femeninas oscilaciones.
La sigo intrigada, tratando de imitar la posición de sus manos y pies entre el aparejo y de ignorar las gracias de supuestos adultos del genero masculino.

Estoy sudada en el frio invernal al llegar sorprendida de lo largo que puede ser un barco.

La Ola de Ámbar avanza impertérrita regando el mascaron, una minúscula efigie de una mujer a imagen de la miembro del grupo ausente Dekatria,  que sujeta el bauprés (a veces si se me quedan las palabras).
Allí nos aguarda una pequeña barquilla casi inexistente donde sentarse a hacer de vigía. El mar la azota por todas partes envolviéndonos con la ayuda del viento.

- Sube ahí - me conmina Metis sin un gramo de intención de ayudarme a ello.

Suspiro. No es que sea lo mas difícil que se pueda hacer físicamente pero aun con toda la paciencia, esmero y tiempo no veo la diferencia con que me lance al mar. Lo pienso un segundo y me dirijo a ella.

- Me tendrás que ayudar - me sincero - Por favor.

Su mirada se hace por lo menos cinco veces mas intensa lo que genera en mi un inconsciente gesto de recular pero es una inconfundible chispa de satisfacción lo que contemplo.
Cuando nuestras manos se junta de nuevo tengo la lucidez absoluta de que se me han ofrecido tres formas de afrontar la prueba y que he elegido.
Avanzo conducida por la guía de su brazo, que intuyo mucho mas fuerte que Pontos, quizás que Anibal, y siento la abrumadora expresión del torbellino de su espíritu impactando en el mio, cortejándolo. Soy conscientes de sus claves maestras y de sus mellas y como en mi misma, de los huecos.
Solo que lo que para mi Espíritu aun no sabría definir el acorde con el que suena para el de ella es claro y cristalino. Es Tiempo, el largo y perfecto Tiempo nunca desconocido y olvidado.
Implacable. Doloroso, Hiriente, Completo, Mancillado, Acelerado y Terminal y seguramente se que contenido para que no enloqueciera con su contacto.

Hay sabiduría y hay prudencia pero también existe una perfeccionada perfidia y un bien surtido pozo de rencor.

Cuando mis piernas cuelgan del asiento del vigía ya no dudo, que fuera cual fuera la respuesta que se me ofreciera esta vendrá con Metis. La veré mezclada con su perspectiva y ya no limpia. La Limpieza vendrá con otra Vez. Metis lo sabia y yo he aceptado su trato inconscientemente sin pensarlo. Sin desconfianza.

Existieron otras posibilidades pero para bien o para mal tenemos esta.

Ella se queda detrás de mi en un equilibrio perfectamente balanceado y me pregunta:

- ¿Que ves? y piensatelo, no me espetes lo obvio.

Parpadeo entre la espuma de mar y me retraigo la capucha del clamide y aparto tímidamente con la mano el cabello de mis ojos. Delante de mi tengo el océano batiente, tan vivaz como puede ser el Atlántico, enmarcado en variopintas colecciones de nubes pertenecientes a un cielo límpido. La linea del horizonte lo conquista todo a lo ancho del campo de mi visión y solo es rota por el resplandor trazado en una recta franja del sol..

A derecha e izquierda solo se ve el agua peinada por las olas.

- Veo el mar, veo el cielo, veo el viento en las olas, y veo el sol reflejado en la superficie. Veo...
- No. No sigas, por los dioses. Ya se que tienes ojos - me cubre con su cabello el hombro derecho y me susurra al oído - Observa, reten, no solo mires y creo que siendo Tú la mejor respuesta es la que des mas deprisa.

Me aturdo mientras intento entender y pensar pero no se que contestar y encima ella lo hace cada vez mas duro aturullandome.

- !Vamos¡!Vamos¡ ¿Que...Ves? - casi me grita.
- Yo... no...si... ¿Todo?

Ella se ríe como el que se burla de un mentecato pero percibo un deje de frustración no expresada. Una pena.

- Lo sabes pero no estas segura - me mira colgada casi sobrenaturalmente a mis costado.
- Yo...
- Yo, Yo, Yo. No conoces otra palabra, Maldita - le rechinan los dientes - Bruja ¿Como llamas a Todo? - me pregunta por encima de la rompiente. Me hace un ademan para indicarme que piense, que pare un instante a imaginar, a que descarte lo científico o lo filosófico y y me agarre a lo que ve ella. Todo. Lo invisible y lo visible. Lo que fue y es y sera. Lo que Ella guarda...
- Los...mundos...El Mundo...
- ! Cosmos ¡
- ¿El Universo?
- No seas lo obtusa que puedes llegar a ser. Has venido hasta aquí. No estropees con tus pensamientos de bajo burguesa asustada lo que existe, eso es el Deseo de los Otros - Señala hacia el horizonte - !Joder¡ - se le escapa en crudo ingles - ¿No es evidente...?
Si. Lo es. Lo es como un martillo de agua helada.
- Los tres mundos, el Superior, el Medio y el Inframundo y cada uno en su sitio como debe ser.
- Como debe ser...- me dice - El Cosmos es orden. Lo que es y lo que tiene que ser por que así esta dispuesto. Atiende...

'Nadie. Cambia. Eso.'

Se balancea peligrosamente sin importarle el peligro por que esta disfrutando en su entusiasmo.

- Tu papel, Intrigante, no esta definido ni por ti ni por mi. Tienes sueños. Rememoras momentos. A veces no sientes ser tu misma y lo que crees ver es neblinoso o queda deslavazado.
'No te preocupes, soñaras otra vez y otra y recobraras lo que esta extraviado. Así esta marcado. Sin embargo así habrás de creerlo antes, Creer en Ello y dejar que esa creencia te cambie...'

El mar es un dramático coro fluido que refuerza lo que me dice y que me engancha a cada palabra de sus labios.

- Así como nuestros adversarios creen - nos señala mutuamente - creen en si mismos, que esa es su Fuerza por encima de todas, nosotros creemos y tenemos fe en nuestros dioses, su voluntad y su poderes, abriéndonos en canal les invitamos a depositarse en nosotros dándoles todo, la única e incontestable Verdad - Ruge como queriendo hacerse oír en todas partes. Se vuelve hacia mi como si solo yo existiese.

 - La Maraña, mi aborrecible Mielga, esta en despejar de una vez por todas en cual de ambas creencias estas realmente anidando.

Se sienta a horcajadas justo delante mio y aun al borde del filo de una caída mortal es totalmente capaz de avasallarme. Afortunadamente solo me apoya su indice de la mano izquierda con pasmosa suavidad en el pecho.

- La Maraña eres Tú, mi querida sin Futuro.

Me quedo muy quieta mirándole a los ojos que parecen mucho mas claros que hace unos minutos, casi como si se hubieran despojado de un eclipse, mirando su semblante melancólico.
Me siento cohibida, sumergida en el zumbido de sus palabras al ser digeridas en mi cabeza. Palabras tan obvias como conocidas.
Protegida por ella de los golpes del mar me pregunto si nos hemos encontrado antes por que no sé como me conoce tan bien una desconocida.
Sus ojos no me dejan profundizar y si me dejo llevar hacia el reflejo de su mirada filtrada del sabor de lo importante, de lo poderoso y lo terrible.
Me como las palabras de distorsión que albergara y callo esperando a que continué.
Ella aspira como si leyera a través de mis pensamientos y prosigue:

- En cuanto a lo segundo ¿Quien crees que somos nosotros en esta guerra? ¿Que es lo mas abierto? ¿Que nos representa?

La marejada me ha empapado por completo y el frio me atiza con tiritonas pero me mantengo firme dibujando con mi segura voz la respuesta:

- El Océano.
- Bien, listilla - señala con el pulgar a su espalda - Escúchalo bien. Entiéndelo bien. Por que su secreto quedara entre nosotras y lo liberaras cuando te lo reclame la Oscuridad.

Se precipita completamente sobre mi apoyando su frente enfebrecida sobre la mía y transmitiéndome una excitante corriente que me despierta mas que el agua fría.

- Por que lo que te diré no te lo dirán los demás y solo tú - me acaricia con su nariz y su aliento - y yo lo sabemos.

Me estremezco como congestionada de repente por la fiebre de una locura desconocida aflorando desde lo recóndito de mi interior que me asegura que lo que me esta diciendo es pura verdad.
Ella empieza hablar tan tenuemente que es apenas audible pero el Logoi se trenza en su letanía y es como una música que transmite aliento.Que revive ascuas.

- Somos Mar Oscuro. Caos para alimentar el Cosmos. Hijas e hijos de lo Primigenio y sobre la faz mundo, Monstruos.
'Por nuestra carne corre el Icor de los Primeros Nacidos para que lo derramemos: sobre este agua nueva, este suelo nuevo y este aire nuevo al que ya no pertenecemos. Para que subsista. Por que lo amamos, tal y como fue dispuesto.'
'Esto, lo sabes, es lo que entienden los Otros contemplándonos en nuestras Pieles Brillantes besadas por el Fuego Eterno ¿Verdad?'
'Y lo aborrecéis. Por que tenéis envidia y deseo.Pero no sacrificio'
'Y luchamos por ello. Es su origen. El de la Lucha'
'Esa es la herida, esa es la guerra, esa es la hendidura mas abierta.'

No se si es el agua que la anega o son sus lagrimas verdaderas pero por un momento creo que esta llorando.

- Te dirán que son los Héroes, te dirán que son los Elegidos, que por el Bien matan y mienten.

Sacude la cabeza.

- No, No es una cuestión de bien o mal. Se trata de hacer lo correcto, de mantener la linea de la virtud y la justicia ahí donde siempre ha estado. Y que nuestras espaldas aguanten las amargas cargas.

Me acaricia las mejillas con ternura, compadeciéndose de pena como si viera algún daño. Me acaricia sobre la ceja izquierda.

- No podemos negar el Aliento de los Titanes en la huella de nuestros cuerpos, Gabrielle. De nuestros corazones y de nuestros espíritus. Esa impronta que ya no pertenece al mundo. Una parte luchó y otra se rebeló. Pero al final este...  - señala hacia el limpio horizonte -este es nuestro legado. Un Cosmos vigorizado con nuestra Sangre Hueca que no vacía.
- Si los jóvenes Reacios consiguen aniquilarnos - me dice y me lo dice como escondiendo una suplica de oscuro significado - si consiguen domar el Abismo, todo volverá a empezar. Un nuevo régimen con unos nuevos Reyes, con un nuevo Cosmos.

Su mirada se me clava en lo hondo por que me confunde con lo que me ofrece: Hartazgo, Dolor, Enfado, y Rencor tan afilados como el tiempo que solo un Fuego Tibio y Viejo aplaca y la siento tan cercana que me estremece.

- Somos los que hacen lo Correcto, recuerdalo Gabrielle. Liberalo cuando lo demás no sea suficiente.

Se aparta de mi con asco y esperanza en el rostro pero no puedo leer mas por que se lo frota con la ropa para limpiarse y ocultarse el rostro. Es como si perdiera el fragor del momento

- ¿Somos?

- Eso se verá o no se verá, Hermana. La respuesta esta al alcance de nuestros dedos. - Sorbe la nariz y se ríe - Eso si me quieres creer. Muchos, casi todos me creen Loca. Muy Loca - se para a dar el tono a sus palabras. Es un hilo de voz cierta y sencilla - No puedo estar de otra forma.

Se pone de pie y salta detrás de mi con soltura.
Noto su boca a un dedo de mi muca.

- Lo que seas dependerá de saber si de corazón quieres responder a tu preguntas.

Ha desaparecido, cuando me vuelvo, entre los pliegues del velamen como por arte de magia, dejándome con mis aturdidos pensamientos macerándose en sus palabras y en agua helada y sal hasta que Pontos, un poco contrito, me rescata unos minutos mas tarde para guiarme a una comida que no si seré capaz de probar.

5/8/14

Océano (I): Dejado Atras

Diciembre, esta mañana de la partida, concede una gracia especial. Planteles de rayos de sol entre aborregadas y aburridas nubes invernales, acarician el funcional embarcadero de Gernsey, a medida que lo abandonamos.
Aun así hace frio, uno húmedo y del que me siento particularmente desusada, y cada uno a bordo se arrebuja en sus prendas de abrigo con agradecida fruición.

Mientras, la tierra se inunda en la mirada lentamente de mar.

Continuo saludando a Asier, ya no tan desgarbado como recordaba, que aúpa a su inquieta hermana sobre los hombros. Mi pequeña Nette se estira y estira a horcajadas sobre él para no dejar de vernos y que nos perdamos su mano al viento.

Las rubias cabelleras de Betriz Printemps y de su joven madre me respaldan en la despedida, mas comedidas pero conmovidas igualmente en su mirar.
Se despiden de ese pequeño parche de tierra que emerge a respirar sobre el vasto océano que lo rodea y que ha sido su constante hogar junto con Sark y que quizás la muchacha no vuelva a pisar jamas.

No me muevo de allí hasta que mis hijos se han convertido en indistinguibles puntos en la lejanía y que la memoria retenga su imagen para los días de separación.
El horizonte gobierna un paisaje diluido de cielo y agua sin apenas costa.

La Ola de Ambar empieza a tragar las millas con navegar seguro y lento al ritmo de todo su velamen desplegado. Kebren canturrea al timón a nuestra espalda y Pontos y Metis medran por toda la cubierta preparando cabos, drizas y una docena de otros parafernalias marineras que sabiamente he dejado por imposible hasta el recordar como se llaman.

Como la perdida de la visión de mis hijos es un poco anterior a la de las Islas me da tiempo a echar un mejor vistazo a mis compañeras, algo mas completo que la breve e incomoda presentación matutina en los muelles.

Es posible que sea la cautelosa inquietud de estar aquí que me recorre, de la invitación y de la, aun a veces cuando lo pienso sorprendente, aceptación final, el que mire sin saber bien que buscar o que encontrar. Pero es como descubrir un lugar afín.

Ha sido un año extraño, bueno no exactamente extraño si no tal vez inusual. Seguro que en ocasiones duro, sobre todo creo para ellos, mis hijos, lidiando conmigo, una madre, demasiado presente, amorosa y exigente a partes indistintas e iguales y esforzada en no flaquear y dejar traslucir que estoy asustada, algo paradojicamente imposible, cuando no cejas en dedicarte a ellos por completo.

La oportunidad de que aunque sean unos pocos días se nos presente un descanso mutuo no pareció ni parece para nada falaz.

Aunque las dudas hayan bregado muchas noches y días por disuadirme acepte la silenciosa tregua.
No puedo negar el sentimiento que me ruge por dentro mas y mas fuerte desde que casi pierdo a Asier en Rusia y que me inflama con la nitidez con el recuerdo del secuestro de Annette por Eugene.
Esta emoción de contacto, de ahogo si no están a mi lado, es con la que tengo que luchar, modulandola como puedo tocándolos, abrazándolos, besándolos con templanza en el corazón y tras la frente.
Viéndolos correr, trabajar, jugar, y reír se tróca en un tesoro instantáneo que a veces desespero interiormente por conservar y me interrogo preguntándome si no soy yo la niña estancada y colgada de los deseos de no experimentar el coste y el dolor de lo que surgirá: la separación que algún día se presentara.
Me he concentrado en dejar de pensar y disfrutar con ellos cada instante de la forma mas sana que he podido. Pero es concentrarse, me pregunto si es lo mismo que vivirlo.

No se si mi cerebro convencerá a mis entrañas de que no es abandono si no libertad.

El cerebro lo va a tener duro para ganarse el pan, sobretodo rodeada de empáticos influjos similares provenientes de los que me rodean incluyendo a las dos mujeres que me acompañan a popa del velero.
Myla, la madre, por supuesto, pero también con Betriz, envueltas en su melancólica ultima ojeada.

Ambas han cambiado desde la ultima ocasión en la que coincidimos, ya una eternidad lejana de tres intensos años y es mucho mas que la congoja de dejar atrás el hogar.

La primera que me descubre curioseando es Myla. Sé por la primera mirada que ambas entendemos lo que estamos experimentando mutuamente por que la espontanea lenta sonrisa abierta que nos ofrecemos es sensiblemente familiar y acaba con las dos subrepticiamente contemplando a una aun absorta Betriz.

La niña que yo conocí ya no es una niña si no una joven mujer, decidida, independiente, y tengo un ligera envidia, por lo que se nota mas por lo que he oído: Creyente.
Cierto es que la familia Printemps tiene un legado de madurez precoz (Myla alumbro a Betriz dos años mas joven de lo que ella es ahora) pero no es solo eso.
Hay en la muchacha una fuerza enigmática, una garra reposada pero afilada, que me rememora aspectos de Asier pero al diferente de él aun con otros esquivos pero inequívocos parpadeos de duda.
Posee una desarrollada solidez aun en ciernes y no del todo consolidada. Supongo que en ello se basa esta peregrinación.

Nos sorprende mirándola y nos enfrenta con unos ojos casi viejos, aun no completamente descargados de infancia, con unos iris cada vez mas azules que lo escrutan todo con interés por el entendimiento.
Nos sonríe lenta y luminosamente de forma alternada y la estampa de la severidad de una presencia sagrada se retrae y diluye en su rostro de dieciséis años azotado por las tiras de los tres colores, caoba, miel y rubio, de su cabello.

Myla se estira de pie y alisa los pliegues de la lana de su vestido y se abriga con los pliegues de su capa impermeable.

- Lo siento Madre. No me percate de que hacia tanto frio - Betriz se disculpa con la habilidad de disimular la turbación por el escrutinio de no una si no dos madres - ¿Quieres que te acompañe a tu camarote antes de que comamos? Lo dejamos preparado antes de que llegaras.
- Claro hija. Me encantara que me muestres este barco del que tanto me has hablado.
-Muy bien...De acuerdo - se sonríe satisfecha casi lanzándose hasta dudar un instante si incluirme y establecer la lucha entre su pasión y las buenas maneras al final triunfantes.
- Umm... Docta Gabrielle ¿Nos acompaña?.
- Gracias Betriz, pero por favor id por delante. Hace mucho que no me picaba el frio del norte y siento ganas de disfrutarlos un poco mas. Acudiré para las mejores partes - le contesto amablemente instintivamente estirándome como un gato al sol para aspirar el aroma del mar en la mañana - te lo agradezco de verdad. Y por favor llamame solo Gabrielle. Docta es un apelativo que aun no alcanzo a  merecer. No como otros aquí.

Ella me corresponde con una leve inclinación de cabeza y esa mirada combinada con tu sonrisa que ofreces de soslayo cuando meditas lo que se te han dicho y suena divertido. Afortunadamente creo que aun hay suficiente sinceridad en mi para sonar lo verdaderamente convencida que estoy y no a falsa modestia.

Se me puede llamar de muchas formas que no serian apropiadas para los labios de una persona tan pura como Betriz.  Que no me apelen con nada es un puerto neutral que esta bien.

Myla lo entiende sutilmente,  me ofrece un hasta luego cómplice y se deja guiar hacia el interior del balandro por su hija mientras se cruzan con el porte atlético de Pontos Estigio y descubro sin querer un juego de miradas diferentes del que  acostumbraba: La de orgullo paternal que ya había visto con Helia con otro sutil gusto y la otra, la dirigida a Myla, refrescante, nueva y arrebatadoramente dichosa.

Me guardo la sonrisa tonta entre las sombras de la capucha de mi clamide intentando recuperar la mas neutra de nuestra firme amistad antes de que llegue hasta mi alcance.

A Pontos también hace un mundo que no lo veo en persona, casi dos inviernos completos. Se ha arreglado el cabello y la barba pareciendo mas un feroz y civilizado gentilhombre que nunca, lo que le queda espectacularmente bien con el curtido del sol y la estampa marinera.

En Sark la gran parte del tiempo de instrucción con Betriz la ha pasado alternándola como pescador.
Es un hombre de los que ya no hay otros. Desgraciadamente hace cuatro siglos ya que rompieron el molde.

Viene hasta mi y se sienta a mi lado contemplándome plácidamente como cuando se distrae mirando el mar.

- Me sorprendió que vinieras - comenta tranquilamente con una sinceridad ganada a pulso - creí que lo verías algo extraño
- Lo es - asiento - lo cierto es que aun me pregunto la razón de haber sido invitada

Saco las manos del interior del peplo y de la capa y las entrelazo delante de mi boca para calentarlas, para esconder los gestos de mis labios y para detener el chorro de mis palabras como he visto con el tiempo que es una buena forma.

Pontos asiente comprensivo y medita unos segundo antes de continuar - Quizás lo justo es que nos contestemos mutuamente pero créeme, necesito que tu antes me cuentes con el corazón por que estas aquí, en este barco, el por que aceptaste mi invitación - noto una ligera ojeada a su espalda pero casi es tan nimia que no la relaciono con ninguna emoción especifica. Me vuelve a dedicar toda su atención y sus manos cogen delicadamente las mías - Por favor. En confianza. Sin obligaciones. Solo si tu quieres.

Lo observo y le devuelvo el gesto de afirmación. Beso con los pulgares mis labios y después decido liberarme de la capucha para poder hablar directamente, sin ambajes o tapujos. Es la misma pregunta que me hizo Asier y cuando las palmas de mis manos reposan sobre mi regazo bajo la mirada y empiezo a contarle.
- De entre todas las razones, la verdadera, la única, la real es la misma impresión de haber sido invitada - me detengo  y agito la cabeza - invitada y reclamada. El Misterio, lo Sagrado y la Reverencia.
No Pontos. No podía dejarla estar.
- Otros lo han hecho.
- Je. - miro al cielo y le retorno la mirada. - Quizás son mas sabios. Quizás no soñaron con ello. Quizás no ponen tantos quizás en su boca.

Pontos tuerce la sonrisa y no disimula la ironía en su gesto como si se riera de un chiste encerrado en lo que he dicho. Se recompone y asiente.

- Quizás... No soy yo el que ve el futuro. - me conforta con una caricia en la mano y sé que es en cierta medida sincero consuelo. Mi respuesta no le alarma y la toma con una seriedad calmada.
- Han sido ellas las que me pidieron que te mandase la invitación como Valedor. Él por que es de ellas.

Le sigo mirando intrigada y no puedo mentir: asustada.

- Betriz me lo pidió hace un tiempo - señala Pontos - cuando se fijo la fecha de su Nacimiento. Metis... me lo pidió hace una semana.
- ¿Metis Metis?
- Si - Señala con la barbilla a la atractiva compañera de faenas que ahora disfruta con el aparejo de proa - Se que no conoces aun a la compañera de Kebren. Pero que me aspen que la conocerás si no conozco bien las apuestas de los dioses.
- ¿De los dioses o las suyas?.
- A veces no veo la diferencia.
- Ah...¿Y Betriz ?
- Lo que te tenga que decir es suyo y aseguró que necesitaba hacerlo solo cuando os encontréis en los Salones de Océano. No puedo contarte mas - y sé que no puede por que no sabe mas.

Cambia de posición sentándose paralelo a mi costado, hombro con hombro.

- Mira Gabrielle, intuyo por lo que estas pasando. He hablado con Asier. En parte esta preocupado pero sabe que lo conseguirás. Es una extraña caminata el destino tendido por la voluntad de los dioses y el imbuirse de su espíritu. La carga, ese peso de piedra, se hace ligero pero cuesta. Es como cuando navegas y dejas la tierra conocida atrás pero te llevas un pedazo contigo. Aquí - se señala el pecho - En el vasto desconocido te da cobijo como una promesa pero si se convierte en deseo te inunda de la melancolía y el arrebato se convierte en necesidad. No es bueno.
Tienes que buscar la promesa y dejar de lado el deseo. Eso es la Fe.
Siempre te he visto capaz de alcanzarla.
Abre su abrazo con cariño y me deja enterrar la coronilla en su pecho bajo su mentón.
- Gracias - le digo en un susurro - siempre has sido muy bueno conmigo.

Se ríe alegremente con esa risa que puede derretir un día malo.

- De nada.
- ¿Pontos?
- ¿Si?
- ¿Te importa si te pregunto desde cuando estas cortejando a la señora Printemps?
- ¿Como lo has sabido?
- Bueno esas cosas las mujeres las saben y los hombres las confirmáis.
- Por supuesto - me mira fijamente y socarrón - como pude olvidar lo perceptiva de algunas 'mujeres' - hace una pausa para recuperar el tono pausado - Va para tres estaciones ya, casi cuatro.
- Me alegro mucho por ti. Me alegro por vosotros.
- Lo sé. Esas cosas las saben los hombres - se ríe con los ojos - Lo sé de veras.

Me aprieta la mano con afecto y luego se distrae viendo algo en el barco que le deja ligeramente preocupado y que con una disculpa lo pone en pie.

- Lo siento, dulce Bisoja, pero esa mujer esta loca y se va hacer lanzar por la borda - me besa las manos - Nos vemos en la comida.
- De acuerdo. Cuidado.
- Ja.

Lo veo avanzar con prestas zancadas hasta Kebren y comentarle algo muy rápido mientras intercambian el timón dejando al compañero marinero de Pontos libre para acudir a donde se encuentra la tercera Titanide.
Yo degusto las palabras de mi amigo bajo el sol resguardada en los pliegues oscuros del clamide y dejo los ojos medio cerrados mientras disfruto del instante.

Hay un sentido en el interior de este acontecimiento que se aviene. He preguntado a la Diosa en lo Oscuro y en el Cenit y también en el Amanecer y la Penumbra para obtener una señal que me iluminase y ha conculcado una sensacion mas cercana cuando decía de venir que cuando pensaba en quedarme.
He tenido un sueño. Un sueño extraño mezcla de Wortsworth, Keats y La Madre.

Pero todo aun pende de la incertidumbre de la Fe en que estaba recibiendo mensajes y no sufriendo una locura palpable.

Se me da muy mal la Fe: entenderla y asumirla. Asier me dice muy sensatamente que la viva.

Me saca de mi meditación y ensimismamiento un rudo zarandeo.
Cuando enfoco los ojos ella esta allí, contemplándome con avidez.
Me ofrece la mano para que se la estreche.

- Por fin alcanzo a conocerte - dice muy seria y añade como si supiera de mi más que yo misma - estaba segura que elegirías no hacerlo.

Su brutal gravedad me hace titubear.

- El Negro te va, te cala, desde la Hez hasta el Alma. - señala con intención.

Sonrío. Ella sonríe. No es jovial pero no tampoco es lo contrario

- Por cierto soy Metis hija de Metis y si buscaras, de ese Negror Tuyo, una versada en proporciones inimaginadas me encontrarias a mi.

No se describir el familiar aspecto que me asalta y la confianza pero le cojo la mano con el mismo afán con el que la ofrece tal y como si de todo lo de aquel barco fuera lo que yo mas necesitara.

4/8/14

Océano (Ø): Caminante del Fuego.

Podía haber sido cualquier noche.
Me consumo en ellas con las tribulaciones y los desvelos de mi culpa y mis pecados pero ha sido una respuesta al misterio de la invitación a un Nacimiento de hoy que no esperaba.
Entro en la cueva con intención de rogarle por iluminación como todos lo finales de semana, no de dormir, pero hace muchos meses que estoy agotada y no hay remedio...

Despierto con un gemido y un escalofrío que no se disuelve. No de miedo si no de sobrecogimiento.
Por que debo hacer lo que prometí sin saber muy bien por que debo hacerlo.

Llego a casa aun en volandas de los brazos de la ensoñación.
Por las facultades de una memoria de hierro soy capaz de escribir lo que me vino en sueños.

Una ola llega rodando alto y rápido,
y ha lavado mis lineas de distancia,
El Agua es Fuego Liquido,
que proyecta toda Oscuridad.

Cuando mi Alma muere,
arde como la única pagina 
y paso a través de las Puertas.
Mi alma nunca ha sido mía para conservarla.
Apenas esta en mi ahora.
Quizás soy demasiado ciega para ver,
el Fuego es todo lo que camina conmigo.
Quizás soy demasiado famélica y débil,
pero lo que esta en Ella es lo mismo en mi.
Estoy en el lugar al que todos pertenecemos,
da ascenso a nuestro yo verdadero.
Escucho la llamada en el aire que respiramos,
es el signo, el signo de Todo.
Es la Marca en todo lugar al que vas,
es la llamada cuando Todo se ha ido.
Es el sendero que siempre hemos conocido.
Da un camino a Todo.
A la Noche da ascenso.
Da un camino a todo.
Al sostén de lo que conocemos.
Da camino a la Primera en la Noche.
Y en el sueño Su Voz asciende desde Todo:
"Pretendes ¡¡Tú!!, aprender el secreto del Océano"
"Solo aquellos que desafían sus peligros comprenden su misterio"

Me lleva al Abismo que llama al Abismo,
entre el fragor de las insondables Cataratas sin Fin ni Principio.
"Ve, ve Peregrina y no busques consuelo"
Todas sus olas con sus crestas han pasado sobre mi.
Y soy Nada. Soy Todo.
Debo hacer todo ello.
Por que se lo Prometí a Ella.
Y no dije su Nombre en Vano.


No puedo entender lo que se me esta diciendo. No hay pistas racionales.
La única, la que siento, implica dar un verdadero salto de Fe verdadero (1).

(1) gracias a los Black Rebel Motorcycle Club y a su Firewalker por la inspiración para este comienzo.

16/6/13

Lo Que no se Puede mas que Regalar

Qu...(Tachón) Am... (Tachadura).
(Tachón y tachón) ...Joseph.

Te ruego que me aceptes la temeridad de enviarte esta carta.
No te ruego que la leas. Quizás solamente pido que la entiendas.
Mi único animo es suplicarte que no te sientas incomodo al recibirla.

Casi todo el tiempo intuyo que busco un confesor. No puedo asegura que por los motivos mas sanos.

El silencio resguarda los sentimientos muy mal. Si los oculta o los protege, no sé el caso, pero las emociones de recelo contra contra todas mis posibles palabras y pensamientos que pudiera tener, me hacen creer que no ha sido lo primero. Y aun así el tiempo y la distancia guardados no han cambiado tanto en mi ni tampoco han enjugado el peso de lo que quedo flotando, indefinido, sucio, extraño y desequilibrado entre el saber lo que tuviera que ser revelado u olvidado.

Y he tenido que escribir, al menos.

No es tu función la del sacerdote y ni siquiera conozco si quisiera que esa fuera tu función.
Disculpa la realidad de ignorar lo importante y no conocerte mas y la fatalidad de tu vayas conociéndome mejor.

Seguramente cuando nos conociste imaginaste una situación distinta, posiblemente mejor y no este despliegue de miserias.


Aprovecha el poder de relegación de los mensajes escritos y aléjate de lo que sigue a continuación si no posees la seguridad de lidiar con conocimientos que drenan las fuerzas.

Por que mi habla, aun escrita y reescrita, posee todo el vicio de la confusión y en lo concerniente a cualquiera que sea mi pretensión, debes saber que implicara afectación emotiva y retorcido peligro en partes inseparables. No puedo de dejar de ser sincera pero eso no implica que lo que diga no pueda venir de lo que he conseguido engañarme.

Hay mensajes que debieran ser obvios.
Una forma de saber trasladarte la advertencia sobre la enfermedad de carácter y de ser que poseo y que hace que no responda a lo que puedo ser y no soy: Buena persona, buena madre, buena amiga, buena compañera, y buena creyente.

Esta, aquí,  es la linea que debes meditar cruzar.
Aun así, aunque no sigas la lectura, te pido perdón (larga y feroz tachadura).
Y te doy gracias


- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 
Joseph (borrón delicado)

Para el que Importa y para el que lo ignore: Soy una pecadora.

No meramente de palabra. Es la marca consistente y enraizada que forma parte de mi ser.

He roto las normas mas firmes de lo justo, de forma grave y he reincidido. Decir que lo estoy pagando incitaría a la compasión y a distraer lo hechos. Lo que me pasee me lo he echado encima yo.

Aunque sigo luchando, persiste y vuelve la degradación y el asesinato. No solo me impregna si no que se ha asentado.
El código, que creí tener claro para superar las necedades de mi pasado, no se ha  sostenido en las primeras oportunidades del presente.

No necesitas detalles. Los detalles te manchan y se enquistan aun no siendo tu el autor.
Viste lo fácil que es hacerle el juego al Diablo.
Que baste lo simple y lo parco.

Retorcidamente soy mas mal que bien.

Y ahora mismo no encuentro el hueco a encaminarme hacia pueda cambiar. La intención no basta. Enlosa el camino hacia el abismo.

Estoy perdida, turbada y creo que mis esfuerzos cavan mas profundamente en el hecho de tratar de robar lo que no se puede mas que regalar, por que es un regalo de lo Divino.

No me puedo quitar de la cabeza que es mi esencia al tiempo vieja e inmadura que se ha petrificado en una constante de ansioso infinito por destacar sobre lo mediocre y al mismo tiempo perpetuar mi supervivencia.

No me cuesta imagina que el roce de los Usurpadores sea tan fácilmente bienvenido en mi, pues bajo la superficie y no muy lejos de la epidermis, como ellos no me convenzo.

Hay una actriz, que interpreta a una persona que es Gabrielle, que se conduce por ser lo correcto pero, abajo, esta la criatura que reniega taimadamente de la fachada y que se defiende en sus primarios deseos en todo momento que surge la necesidad, inflexible en su anhelo de ser grande, de ser irresistible, de ser de una forma que venza al tiempo, inmortal.

Si solo fuera eso, seria el animal que tendrías que contener, vigilado en una jaula de bronce o encerrado en una de las rocas opalescentes que el Diablo atesora.

Pero el Monstruo es también una Persona. No hay una frontera clara donde apurar con el escalpelo y esa persona completa, buena y mala en el amasijo de pinceladas del alma que soy, ama y no solo desea, ruega y no solo reta, vive y ofrece vida y no solo olvida el tiempo malviviendolo.

Y es desarmador sentirse en medio de dos polos que no se distinguen mas que sutilmente.

No me extraña que sea Hecate la que me guie en mi Locura pues es la Señora de los que están en la tesitura de un camino por la encrucijada. Y que me vigila mientras experimento la sensacion de que la moneda del destino, que ofrece el rostro de la Gracia por un lado o la cruz de su espalda al otro, esta para mi aun girando y girando sobre el tapete mas veloz o mas lento, mientras su aliento que se aplica sobre su indecisa caída se retiene y contempla antes del fin de mis días.

El vértigo de imaginármelo y sentirlo me da tantas nauseas en las mañanas como insomnio de remordimientos producen mis pecados
.
Pero no es solo sufrimiento lo que me obliga a rasgar el silencio, es también la debilidad de como afrontar el Pasado, el Presente, y el Futuro.

El temor mas reverencial es que retome pauta del sino y usurpe, como la sangüijuela de virtud, que soy, actitudes sinceras de piedad y fe. El tiempo y la experiencia lo han demostrado.
Imperativo es no repetir los pasos ya hollados.

Por eso no te lo pido a ti directamente, consciente del peligro que soy y del que representa mis sentimientos ligados a mi naturaleza.
Los mismos que sé que hay y los que se descubrieran que solo eran ensoñaciones.

Por que el azar no es la única fuerza en este trance continuo.
En cualquier momento puedo afrontar la forma de aplicar el dedo y detener el baile de lo desconocido.
Y las fuerzas para tomar el Camino Maldito ... son ... tan fáciles ... de encontrar...

El mal que os pudiera trasladar es tan simple de crear como un susurro.
O una visión sutil mostrada que te rompa el reten del daño. Agradezco el tiempo y la distancia que nos ha guardado.

Pero necesito a alguien.
Necesito el habla de la Verdad que vislumbre los demonios de mi interior, que mire al Animal a los ojos y al Ser Humano contemple si puede confiar éel o ya ha sido prendado.

En el espejo yo ya no lo puedo ver. No confío en mi juicio y mi mirada.

No hay solución en matar al Diablo pero, como una Adicta, sola no puedo lograr aislarlo.
Pero como una Adicta hago daño. Sobretodo a los que la quieren y están mas a su lado.

No sé si puede ser un psiquiatra o un cura.
Las sacerdotisas de la Señora no son abundantes en esta época y no siento que sea una respetuosa idea convocarlas desde la tumba.

Me parece una locura, pero es mucho mas loco que en mi cabeza ese tipo de voz no se acalle y que lo sabio se confunde con lo demente.

Me miro y veo a mi propia versión de Eriltes y algunos reflejos de sus sentimientos me agradan y eso me asusta.

Lo siento, somos amigos y se no te he tratado bien. También siento que no basta con las disculpas.
Falta que no vuelva a causar daño. A Ti, a mis pequeños, a Marion, o a Pola...
Detener el sinsabor y el desasosiego, no míos si no los vuestros.

Cada cosa tiene sus razones pero al final, en conjunto acaban por ser inexcusables. Me han hecho por fin imaginar que le pueden hacer a un hombre bueno como tú solo por conocerlas.
Ese es el motivo de la herida de mi mirada no solo el de la vergüenza.

Sabio es conocerse a si mismo y sabio reconocer que no te puedes auto-engañar creyendo que ya lo haces.
 Responsabilizarme de lo que he hecho y lo que soy y lo que tengo en mi que destruye esta mas allá de las palabras y prometer sin cumplir es soberbio y un maligno engaño.

Ahora debería callar pero hay mas palabras que me vinieron en un momento de necesidad y que pensé en devolverte hasta que me he dado cuenta que no eran mías si no tuyas y que escritas en un pergamino o en una tira de piel que te regalara unicamente implicaría mas mi interés de apropiarme del significado y marcar mi plumaje orgulloso de una falsa virtud.

No puede ser así. Así no se regalan. No es magia solamente. Cada silaba es Superior al lenguaje.

Eso tu lo conoces. En tu Corazón y tu Espíritu.
Yo unicamente las intuyo por esa parte de mi que aun puede y me ilumina en el cruce con esperanza. Pero otra parte, indistinguible al mismo tiempo ruge pretendiendo tomarlas y alargar la zarpa y extender su dominio a hacia mas allá y atrapar a los que la bendicen hacia una oculta caída hacia el centro de la gravedad de su Ego. Robarte a Ti.
Sin embargo aun asi deberian poder mencionarse como si brotaran del silencio como las unicas y altas palabras de esta misiva con Aliento y Fruto.

Yo debo enmudecer.
Dejo dos únicas ultimas palabras.

Gracias Joseph.

.
(Recorte de papel impreso recortado y plegado con pulcritud y firmado por el exterior).

Estimado Profesor Selkirk,

Mi madre me pidió que le hiciera un favor y que buscara un salmo, uno que se señalara en mi corazón apropiado en sus, de usted, propios labios, que lo imprimiera y se lo mandara.
Me pareció que era importante para ella y aun que apenas lo entiendo y me los releí y por lo que le conozco este es el que he me pareció correcto. Me habría costado menos si me hubiera indicado alguna pista pero ella es como si no quisiera...mancharlo, no se si lo comprende.
Espero que no le moleste.

Saludos Profesor Selkirk.
Asier.

(Por el interior)

Capitulo 121

1     Levanto mis ojos a las montañas: ¿de dónde me vendrá la ayuda?
2     La ayuda me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
3     Él no dejará que resbale tu pie: ¡tu guardián no duerme!
4     No, no duerme ni dormita él guardián de Israel.
5     El Señor es tu guardián, es la sombra protectora a tu derecha:
6     de día, no te dañará el sol, ni la luna de noche.
7     El Señor te protegerá de todo mal y cuidará tu vida.
8     Él te protegerá en la partida y el regreso, ahora y para siempre.

20/8/12

Cada Rizo Arrebatado

Suena el frio chasquido del también frio metal cortando el vacío antes de empezar.
Cálida se extiende la sonrisa como cálidas son las lagrimas que Annette no es capaz de detener.
Aun sabiendo que aplacar la solemnidad de este momento es lo mejor, queda al final un trecho que no conozco como salvar, y ahi mi hija lo llena con sincera desazón confundida.
Es cuando se atropellan las palabras, se tiñen de ternura y dicen mas con el tono y los gestos que con su contenido.

El ritual es sencillo y poco estrafalario, como para no perturbar mas allá de la concreción de los hechos a mi hija. Pero es difícil de asimilar a cambio, que una cierta pena, contrición y rabia se presenten.
Por eso lo celebramos todos juntos en familia de la forma mas sencilla y acogedora posible.
Lo que hay que hacer por los que amas se hace y esta no sera la cosa mas contumaz y terrible de lo que decidir tener que hacer por mi hija y mi hijo.

Hemos sido advertidos de ello y somos mezquinos si al final nos empeñamos en desoirlo.

Los Gauntleth protegen a sus niños de la horrible posibilidad heredada de los ancestros.
Nosotros, debemos emularlos, por la cierta fatalidad de que mi legado este unido tambien a las sendas de los Usurpadores.

Liberar a nuestra pequeña de ese destino bien merece unos golpes de tijera.

Pero aunque las razones ella las entienda con su directa perspectiva de siete años y comprenda la inevitabilidad de las decisiones tomadas por sus padres, esto no difumina el visceral resquemor y la rebeldía a perder ese atributo suyo que daba por sentado.
Es una niña que toma la vida con franqueza y con esa sinceridad seria lo mas justo actuar pero es la parte de los padres y de las madres el saber como cuidar a los hijos. Y ganarse sus cabreos.

Están pasandole muchas cosas.

Su iniciación espiritual.
El regalo del Lobo de su Padre.
El despertar de la consciencia de la falibilidad de sus progenitores.

El juego y la seriedad se barajan en la misma pila con la disciplina y aunque hoy la convenza de que las dos nos cortamos el cabello para vencer el calor de nuestra nueva casa aquí en Tana, quizás cada corte sea una duda puesta por cada rizo arrebatado por la tijera. La duda de no poder escapar a la severidad paternal.

El bronce con el sello de la divina justicia grabado en alborano corta delicadamente los mechones hasta no mas de un dedo de largo.
Como nos enseñaron.

Mientras Asier enjuga las lagrimas de su hermanita con chanzas de fraternales, mi voz ora sin sonido por la protección de los poderes a través de palabras una y otra vez memorizadas.

Le acaricio la cabeza encrespada al terminar y la dejo ayudar a su hermano a cortar mi cabello con las tijeras de barbero prestadas por Brann.
Su angustia se pierde en su infantil curiosidad y en su incansable llama creativa.
Sonrió y río con ellos a ratos escandalizada con los comentarios nada halagüeños del resultado.
Los dos disfrutan mucho teniendo a su merced por una vez a su madre.

Después es Asier es el que se deja hacer.

Y la tarde se transforma con la ganancia de distensión y tranquilidad en una tarde mas en Familia.

Ojala también estuviera Anibal pero su decisión le ha llevado lejos de nosotros en presencia.
Deseo que nunca en espíritu.

Luego quemare los rizos cosechados de Annette, purificando su sacrificio al fuego y preparándome para cada luna de su auspicio volverlo a hacer.
Poco a poco y no lejos iremos enseñándole el por que de esta tarea y de la existencia de los usurpadores.

Mis ruegos son para que no sea muy largo el tiempo en el que recupere la potestad sobre su cabello y eso signifique que este a salvo y que la inocencia arrebatada retorne como lo hizo en Asier aunque por un camino menos traumatico.

Los míos, casi todos, los enterrare en la sima de un lugar secreto. Camino de la oscuridad inframundana por el que la muerte lleva y trae a los espíritus. Para ofrendarlos.

Uno no. Ese, el mas precioso, lo he guardado como marcador entre las paginas del libro de los salmos con la esperanza...solo eso con la esperanza de que un día sea reclamado.

La esperanza.

Constituye el calor que emana este ritual tan antiguo enfrentado a los malditos.
Que no se la llevaran.
Que hora tras hora se aleja el hecho de que usurpe su cuerpo con un vil maleficio.

Nada esta garantizado pero lo que debe estar, esta. Lo que se debe hacer, se hace.
Hasta que se avenga el buen cambio.
Tiempo al tiempo. Esfuerzo a esfuerzo. Cariño sin pausa y sin condición.

Asier se queda conmigo un rato.  Los dos nos sentamos al fresco de pórtico de lona de la tienda que es a medida nuestro hogar.
Annette se ha marchado cuando los chavales de la orilla se acercaron a buscarla y después de que una barahúnda discutiera en cuatro idiomas que si necesitaba o no un nuevo apodo por su nueva condición. Cuando se alejan, la discusión pasa a otro lugar y a otras reglas que solo pertenecen a los niños.

La observamos corretear de aquí para allá en la invernal luz del crepúsculo.
Asier la mira orgulloso y alegre envuelto en un silencio meditativo y profundo.
Aunque sé que es un adolescente con reacciones de adolescente no puedo evitar cogerle la mano maternalmente. Así pasamos un poco de tiempo en calma. Sin pensar en nada.
Luego también se disculpa señalando que tiene que hacer algunas tareas antes de que cenemos.
Me besa. En la mejilla agradecidamente y esa gracia se la devuelvo.

Me deja debajo del umbral y vuelvo adentro para aprovechar y encender con parsimonia las lamparas.

Cada rizo reposa en un gran cuenco y hacerlo arder bajo las palabras precisas y justas es muy sencillo.
Oraciones iluminadas en el sello alborano.
Frio metal el bronce en mi mano.
Besando delicadamente la curva del cuello.
Otra posibilidad.
Una mucho peor.
Una que contemplo para saber que existe y para guardarla en la profundidad de mi ser en el rincón que sirve para olvidarla.
Solo por la brevedad del instante en soledad ha aparecido funesta con su futuro impregnado en sangre.

El camino por el que pelear retorna regado de la inocencia truncada de estos días, quizás vendrá en los ropajes del amor verdadero. Ese es el misterio que no conoce una madre, pues ese es el designio del futuro y es esquivo a las intuiciones  que vienen con la maternidad.
Si me es conocido, por otro lado, el gasto hasta el ultimo aliento de esencia del lazo de vida que Annette y Asier y yo compartimos.

Vida como vigor de llama continua del cariño como herencia, felicidad como tiempo perfecto juntos, gracia como el estado iluminado de estar donde tus actos te han de llevar.

El infierno es ahora, si no lo ha sido siempre, una mala opcion por la destrucción que sobre Asier y sobre Annette se conjuraría.
Consecuencias que hoy y ahora no están preparados para afrontar.

Estos rizos que se consumen son mas tiempo para ellos.
También lo es que seamos una familia reunida para variar.
Tiempo para que vivamos y adquiramos la sabiduría y el centro que tienen a la espera por descubrir.

Para encontrar su sino mundano o divino o el de esa mezcla que nos rodea y se recuerda en la intimidad.

Busco a mi pequeña Nette entre la chiquillada y la llevo a casa para que se lave, me ayude en las pequeñas tareas y disfrute preparando la cena.
Dejamos listas unas ensaladas y un poco de carne para cuando Asier llega y dispone la mesa mas sucio que Annette e igual de sonriente.

Después hablaremos, llamaremos por teléfono (gracias Mina), y nos cepillaremos el cabello y pelearemos para que se duerma en la cama, con algún cuento o algunas canciones.

Ya es medianoche cuando me levanto y me envuelvo en el clamide y salgo al frio negror nocturno con la intención de cumplir el ultimo cometido.
Asier se mueve ligeramente en su lecho.
Abre un ojo. Comprende.
Me agacho para besarle el cabello y se deja.
Lo mismo hago con Annette.

De día, casi todo el día somos nosotros juntos.
De noche, mas entrada la oscuridad, en la hora de las brujas solo estoy yo, pero no sola.
Mi hijos viene conmigo y yo con ellos.
Me arropan en las oraciones aun desde sus camas.

No podrán ayudarme a dormir.
Pero si a sentir el calor de la esperanza.
En la tiniebla de la cueva donde rezo.
O después en el borde de la entrada, bajo el cielo mas estrellado del globo, cuando abro el libro por la marca de cabello que indica los pasajes que quiero recordar y de memoria leo.

El Negro

Me mire al espejo hace menos de una semana y era distinta.
Hace una semana la diferencia estaba bordada de la claridad.
Cogía brillante el color de la expresion de mi rostro y de mi atuendo y lo mostraba sin pensar.
Tenia sonrisa. Habia deseos. Vivia olvidando la realidad.

El color que se arraiga hoy en mi es el Negro.

Negro neutro y sin exceso. Casi sordo. Sin hacerse notar.
Ausente de matizacion en la superficie pero si llenado del significado en la hondura por debajo.
Camina en la frontera de lo tenebroso pero alejándose de allí con pasos derrotados.
Libera al ojo observador una sentencia funesta desde el interior y el exterior.
Sella de duelo la tristeza que siento

Aparece una cinta negra en la cabeza conteniendo los rizos.
La lana del Peplo y la túnica son ya también negros sin adornos.
El mismo tono y pasion ha ido tomando el ceñidor y el hilo de la cintura y la superficie del Clamide.
Las botas y las medias siempre han sido negras asi que solo que se mantienen ahora.
Nada de maquillaje o pintura pero eso casi habia desaparecido tiempo ha.
Pero la presencia de ningun olor, de ninguna pizca de de aroma de esencia o perfume eso si es nuevo.
Mi propio olor, mi propia esencia, esparcida desde el borde de mi sin ningun filtro, simple, involuntaria, real y cierta.

Mi cabeza y mi cuerpo dicen lo que tienen que decir por mi sin que yo lo estropee en el proceso.
Es un rastro sutil si no estuvieras atento pero palpable de ver en mis ojos culpables y consumidos. Alimentados de la desazón de contemplarse a si mismos y al alma, sea lo que sea lo que poseo, de la que hacen espejo.
No son el reflejo de un estado pasajero que tenga un receso después.
Han ido gradual e inadvertidamente creciendo hasta que yo misma me di cuenta.

La asimilacion del los hechos que ahora recuerdo y que anteayer no aparecian y ayer volvieron.

Eugen no es culpable. Lo único que hace es ofrecerme en bandeja la posibilidad de evitar que huyera y me escondiera de mi, obviando lo que he hecho. O de que me escapara definitivamente vil.

Me he desterrado de mi propio sueño, días y noches en vela por que despierta la angustia, el asco y la nausea son mas fáciles de combatir.
Mientras mi inconsciente ha ido construyendo el testimonio.

El Negro es la epidermis del impulso mayor que me arrebata por dentro.
El luto por quienes he matado directamente con mis actos o sutilmente, no solo esta en mis ropas, disposicion y gestos. Solo empieza ahi.
Y desde ahi escarba hacia el subsuelo y la profundidad del Inframundo.

¿Que rebusca?
No lo sé sinceramente. No tengo el control sobre ello pero no lo freno.
La voz que quiere ser lo mas grande, y me seduce desde que tengo uso de la razón, no para de invitarme a ello.
Para que lo haga de una vez por mi misma. Para que desate todos las constricciones.
Haz lo que deseas. No cohabites con el remordimiento. Eligete.

El negro aterrador del infierno opalino de Eugen ya me ha sido predicho.
El infierno es seguro lo que merezco. Ahora y Después.
Y la Negror no oculta la sangre y los pecados de sangre.
Es esa sangre. En seco Negro.
Mi vergüenza expuesta al exterior sin otra explicación que la convierta en martirio.
Esa es la visión del corazón conectado a la contemplación del dolor y la muerte de los otros.
Explota hacia fuera en un estadillo de unico color.
Negro e imperfecto duelo.


¿Que nunca lo hubiera hecho antes ni consciente ni inconscientemente es Explicativo?
¿Que lo haya hecho tan incontrolada e irracionalmente, es sintomático?
¿Que importe de verdad, no resta que sea verdad?

Escribo hoy sobre ello y ya no comprendo si es una mancha de vanagloria o de verdad la primera expresión
de la compresion de lo que estoy siendo.

Sinceramente la oscuridad esta sobre mi. Mi mente esta confusa. Mi espiritu cansado. Mi corazon porfiando y mi alma es opaca.

Ariel, Miguel, Max, Paula, Eteko, Elias, y mas... Rasty, Lucia, Fungus, Alan, y mas... William y su familia. 

El Dolor de pena y duelo es real.


Claro y Negro.

18/8/12

El Rey (Perdido y Encontrado)

 Ya no se queda en la punta del conocimiento.

Sonríe travieso, junto a un té, cuando habla de su esposa justo ese instante después en el que cree que ya no miras.
Es elegante, de buenas maneras y porte y sabe comportarse en los momentos precisos y tensos.
Define una presencia verdadera que afianza el primer encuentro en los bosques de Oxford.
Brota en detalles como un paisaje entre la niebla, tantos detalles que no quiero perder.

Su nombre. Su nombre es importante, no debes olvidarlo.
Se llama William, William Gauntleth en primera instancia, de Clarence y Vorta cuando se destapa la realidad.
Un apellido de un peso en los corazones y en la historia, aun sin ser conocido por la inmensa humanidad pero que cuyo vacío se expande el tiempo que ha llegado a faltar.
Ausencia impelida por desesperados actos en un barco.

William,... William enfrenta su espada a la ira de la Oceanide sobre la falsa tranquilidad del lago Annecy. La Furia se descarga sobre sus tiernas espaldas humanas. Ganador del tormento de una maldicion inacabable que lo lleva oculto bajo las profundidades del Lethe.
William salva a la poblacion de Annecy y el precio es la perdida en el el olvido sin consuelo de su herencia de sangre real. De su persona. De su familia...

Dura y enervante es la venganza de los terrible poderes. Enervante por la sombra de hombre que deja en todo el mundo y que recortada en profundidad como una herida sin posibilidad de sanar, perdura en los que le llegaron a conocer, y en los que mas le aman sin recordarlo.

La tierra no aúlla y el frescor no se marchita patentemente. El cielo no se torna mas gris y los pajaros no cantan fúnebres.

Sin embargo. ¿Que es esa nota que no acude en el trino?
¿Que es el tono de color que deja un hueco?
En cada forma conscientemente una relación vacua nos llega.
Una falta. Una falla.

Hasta el Diablo ha venido a actuar, diez planes malvados arropando el camino a la verdad y al redescubrimiento del prodigo perdido tras el reverso de la memoria.
También a los Malditos el hueco ha atraído hasta nuestro caminar 

William...William...William...William...William.
Charo graba su nombre en el brazo con la punta del cuchillo.
Mi cabeza no para un segundo de repetirlo en silencio una y otra vez.
William...William...William...William...William.

Detalles. Vivencias. Historias.
El Norte lo vio nacer.
Su carne y sangre, Su estirpe mora ali entre el fin de un mundo y el principio de otro mundo.
En la frontera de los países ancestrales, distantes, contantes y nunca muertos.
Tierras que lloran por las personas a través de sus ojos.
A veces sin lagrimas visibles como Shelma, su mujer. Pero que no se vean no borran que no estén ahí.

Aguas puras contra aguas densas.
El mar de la vida enfrentándose en guerra contra el mar del olvido.
La Oceanide no tiene fin en su determinación de Venganza.
Muerde cada pedazo de la familia con ciega pasion.
Una marea que azota espirutal como fisicamente los cimientos de la Familia Gaunthlet, para algunos llegamos tarde para otros el tiempo nos lo dejara saber.

La corriente se aleja por ultima vez con la marea que ha dejado a William en el rescoldo de la playa.
El agua le empapa goteando de los cabellos greñudos y deja rastros finos de sal.
Son manchas blancuzcas que parecen estar desbordando hasta sus ojos sin mirada.
Como si la emborronaran una y otra vez en cada momento.

Respira ansiosamente luchando esforzadamente con los intentos de palabras que no le brotan mientras descansa en mi regazo.
Físicamente su estado no es malo, muy parecido al de un marinero venido de un viaje por alta mar.
Sin embargo la huella, en este hombre de bien y valiente, del tormento no se puede obviar.

Mira hacia Charo. Casi realmente mira a través de Charo como si fueran mas patentes las figuras evanescentes que se ven mas allá: Primos, Tíos, novios de sus hermanas ya apenas visibles pues se están marchando ya.

Los arrastrados por la marea de fuego hasta la muerte y el olvido hasta que se ha roto el hechizo.

El olvido se va borrando. La magia que usamos no puede despejar la muerte de sus seres.
El ánfora que sostiene Charo se ha bebido la esencia de la Oceanide y brilla con suave iriscencia azul.
El poder de su magia hace que te de vueltas todo el cuerpo solo de mirarlo y te marea como ligero vaiven de aguas con solo la cercania de su presencia.
Cientos de años de prefeccionamiento y destilacion para cumplir la funcion que la vio nacer se extienden en toda direccion.
Contener.

Sin embargo no transmite este final el alivio de la conclusión y menos el del triunfo.

William reposa sobre el suelo.
Su cabeza apoyada en varias prendas enrolladas a modo de almohada.
Un atisbo de semblanza con Pola me recuerda su estampa, pero desbordada de mayor locura o quizás de una diferentemente, aplicada con mas desenfocado horror pero mas profundo.
Una mirada común de la Pesadilla. Un punto que no se desvanece en la vigilia.

Shelma esta en mi corazón cuando las lagrimas me recorren las mejillas ásperas y sucias.
Es una tristeza triturada y mezclada con gotas de lo que no puede ser satisfacción.
Una parte positiva tan leve que temes que vaya a ser arrancada por el viento.
Casi como tener algo que no llegara a poder ser.

Olvido mi tristeza en un arrebato de recato y vergüenza que seca mis lagrimas a manotazos.
Acaricio la mejilla de este hombre perdido y encontrado y le beso la frente bajo una cortina de rizos sucios y desmadejados.
Entonces susurro las notas de la melodia que trajo Karel de vuelta al mundo y las cantan Charo y Joseph y Anibal se las enseña a hermana de William y su tio. Una esencia del balsamo de la esperanza y de la gracia se condensa en su cadencia, iluminada por la voz de Charo y por la calridad de Joseph y aupada por la fuerza de lo amigos, familiares y extraños.
Capaz de a un rostro al que abandonaron las lagrimas hacerle llorar rieles de sal.

Karel transmite la esencia de lo perdido y encontrado.

William estaba sediento. Como una vez lo estuvo en un lugar de pesadilla Pola.
Él, mi pequeño hermano llevo hasta allí una balsa de música que pudo ayudarlo.
Con nuestra voz  William comienza a beberla con un pequeño sorbo.
Una gota para la esperanza en un largo y duro Reinado.

15/8/12

La Tension en la Cuerda

La última palabra en la rabia de Anibal.
Esa es la que ha restañado como la mordedura de un látigo por debajo de la piel.
La que me ha pedido que no tensara mas la cuerda atajando antes de la replica que florecía en mis labios.
La expresion de de la ira dolorida y ciega. Indefinida queda de cual de los dos.
Pues mancha de tensión exprimida hasta el limite la totalidad de los momentos que han transcurrido.
Muy detrás resta la consciencia del peligro de mi propia supervivencia. La decisión de tragarme las siguientes palabras destiladas de bilis tiene mas de reacción al dolor que veo que al posible miedo de que me pueda matar.
Cuando él se marcha abruptamente dejando el vacío de su presencia en el salón esa metafórica cuerda que menciono es como si se quedara expuesta ante mis ojos.
La imagino trenzada a pocos, sin necesidad de dejar ver su fuerza, por el grupo de personas unidas que con el tiempo identifique y me dejaron llamarles mi familia.
Y esta restallando ahora, en mi imaginacion o en otro lugar cercano, como el cabo que no soporta mas el esfuerzo al que le están sometiendo. Y proyecta los pequeños hilos de su confección en desordenadas explosiones de fina rotura.
Rompen sin sonido pero aun soy capaz de oírlos. Cualquiera seria capaz de oírlos.

No es el diablo el que tira. No es Él el labrador de tan titanico esfuerzo.
Él solo es el maestro que nos enseña.
No parara, hasta que aprendamos de la contemplación del efecto de nuestras manos mutuamente despellejadas, los actos que rompen la confianza, la convivencia y en el extremo el propio amor. Los actos de nuestra perdición y pecado.

Puede que el maligno nos haya tocado de nuevo, embutido en el traje principesco de Eugen, pero sin embargo el mal y sus consecuencias ha sido puesto y servido con nuestros propios esfuerzos sobre nosotros.

Recobrar del olvido de la mano de Eugen otro pecado mortal cometido y otra debilidad que al final sufren otros, es solo recordar. Uno de los cabos sueltos desde los que tirar y empezar a deshilachar. Pero fui yo la que lo saco de la madeja. La unica culpabilidad esta en mis acciones.
Él solo hurga en la herida.
Tanto como con la frustración que la visión de Annette a solas con el Diablo sin poder hacer nada conculca para Anibal y Charo.

No cuenta el tiempo que le has dedicado a evitarlo o el cariño interpuesto con la esperanza de que lo mantuviera alejado. La intención de la paz interior o el haberse prometido esto no lo dejare hacer.
Después viene el propio destino o tu propio miedo o la sombra de la ignorancia y te hace caer mas abajo desde el punto del que te habías aupado. Diciendote lo clara que era la mentira.
Hay una abertura al desamparo en tu ser cuando hagas lo que hagas siempre es igual.
Entiendo el furor de Anibal al enfrentarse a su sonrisa y sus falsas maneras civilizadas poniendo ponzoña en nuestra hija, despertandola de su inocencia, llegandole a través de nosotros.
Entiendo la furia al mirarme en el espejo y comprender que no ayude a Alan o a William.
Esa ira es parte de las fuerzas de la destruccion. Morderla y tragar su extracto no es una y otra vez facil.

No es la indefensión ante un poder superior si no la aprendida ante las propias fuerzas exiguas y el talento deficiente y la falta de sabiduría. El paradigma de prisionero, que encerrado en una celda no puede asir ninguna esperanza si se le arroja al caos continuamente, crece pues él mismo esta como carcelero y actúa en contra mas veloz de lo que puede reaccionar.
Algunos de nosotros se da cuenta y el negarlo es la victoria de nuestro mal.
Otros nos damos cuenta fatalmente tarde y cuando saber ya es un mazazo que remacha el daño.

He probado todo los caminos que he vislumbrado. Pero uno tras otro se han ido derrumbando o cegando hasta nunca ser capaz de afianzar uno solo.
¿Quien me conduce?
¿El destino? ¿La mas triste falibilidad?¿O ese titiritero loco que es el miedo?
Quizás la sospecha que repta por los que me conocen es verdad y no es casual tener esta extrema facilidad en convertir la nueva ruta en caída y muerte. Un agujero continuo que se traga lo que me rodea.
Quizás esa misma duda es lo que me conduce a pensar, a sentir y al final fracasar.
Eugen lo sabe. Sabe perfectamente y con toda la infinita claridad que es y cual es su naturaleza.
A Él lo hace simple. Le permite leerte hacia el empujoncito sutil y en el momento perfecto.

Cuando creí que lo estaba haciendo bien se lleva a mis hijos o, los toca y los emponzoña con  la posibilidad de encadenarse al tirón de mi destino que se precipita hacia abajo. Un sino anmargo que cada vez esta mas claro.


Esta no es una carrera pero si se que hoy y ahora estoy mas cerca de la condena eterna que de la gracia bendecida.
Y sin embargo con todo ello en la cabeza y en el pecho, con todo el flujo de errores y desgracias de una vida, con la certedumbre de la destruccion del matrimonio y el amor de Marion, de la falibilidad en el juicio de nuestros mayores o del fin de la niñez de Annette, por un momento, por un largo segundo la llama negra de la irritacion y la colera borraron toda esa nitidez en la construccion de la puya egolatra.

Respiro con una frialdad alejada de la calma. Es algo distinto.
Quiere ser tranquilidad pero agolpa tanta concentración y reacción que el tono de la emoción es nuevo y vacilante.
Son inspiraciones y espiraciones largas y profundas como si el aire fuera denso y costara.
Cierro los ojos y cruzar las manos sobre el pecho es como lo apropiado para relajar la presión aunque no consigue nada de eso. La sangre mana de la mordedura que le inflijo a mi labio.

El efecto es que nada evita que este abierta a todos los sentimientos.

El deseo primario.

Lo único que deseo es ser buena persona.
Sin embargo; ¿Como con el semblante de la devoción y la apariencia de acciones piadosas, nos engañamos a nosotros mismos y me es tan sencillo fluir hacia los pecados?

Entonces la primera premisa es una mentira.

No por que no exista si no por que se cancela con las verdades que habitan por debajo.
Que lo que realmente quiero es ser querida y que no arriesgo mi vida cuando la situación ofrece a esa apuesta.

Si miro adentro reina la confusion de una lucha de poder sin cabeza. La algarabía de la vibración de un cordel que se estira.

Miro afuera entonces.


Annette. Marion. William.

Roturas en la comunión que aun no son heridas.
Mi hija necesita cariño,firmeza, y sabiduría .
Marion querra objetivo, perspicacia y espacio.
William exige rescate.

Abro la boca. Junto las manos. Rezo una oración de una sola frase.

"Por favor, ayudalos, protegelos y salvalos "

El tiempo vuelve a pasar como un suspiro en el que vuelvo con Annette en su cuarto y Asier al teléfono y la reunión de la familia continua en Etiopía. Las palabras en el viaje son de promesas lo que no va a pasar, de lo que no se debe tener miedo. Cuestan por lo consciente de saber que cumplirlas tiene un esfuerzo que no se como realizar.
También hablo con Marion. Esta bien y no lo esta que para una vieja creyente su propia capacidad de percepción de los sentimientos de los otros que soy es un asco de descripcion. Pero en el batiburrillo de pistas creo que aun herida ella esta mejor que yo. Lo que no es mucho. Y no significa que le de la espalda.
Nuestra relación es tan sincera como oscura.
Lo que nunca adivino es quien aporta que de las dos.


Por William vuelvo a París por una ultima vez como su habitante.
Como la residente de un hogar que amo y debo abandonar por ello.
Un lugar que acoge a Joseph, el Hombre que temo herir.

Esto debe hacerse. Quizás sea una aventura. La ultima. Depende si al final todo se rompe.

Voy sabiendo que volveré a perder.

7/8/12

Regina

La Custodia y Guardiana te tenga en su regazo niña.
Extienda la bendicion sobre la tierra y las aguas.
Proteja a los tuyos, a los que te rodean y aquellos de igual inocencia.
¿Carecera de importancia chiquilla quien seas?
¿El futuro te predestinara un signo de destruccion como el nombre de tu linaje anuncia?
¿O te deparara un sino sin macula tras el cruce de nuestro encuentro?
La Diosa abre caminos nuevos: Blancos para los Maldecidos, para los Luminosos, Umbrios.
¿Que sera en ti, medianoche o mediodía?
Sin embargo la llamada de su presencia no es clamor de victoria.
Abre la puerta y camina con la antorcha a tu lado doncella Kore.
Solo si el trayecto que se pretende quiere ser tomado.
¿Eres Regina reina de tus actos que vienen y vendran?
En Annecy eres solo una niña con una piedra que te guarda.
En los sueños que se cruzaron eras la hija de la Condenacion.

En el porvenir de los mundos rezo que seas uno de los Justos.
Que nunca tus hombros soporten de los Malditos y su Reinado, el Manto.
Mis manos, mis ojos, mi lengua obren por la Protectora su trabajo.

6/8/12

Una Travesia en Barco

Repentinamente se me aclara la mente y me sacude con la angustia de una cruda revelación.
Cada temblor que no se apaga insiste en la repeticion de una pregunta concreta.
Es como una tonada de acompañamiento a la condenación fija entre la garganta y el reverso de los ojos orquestada por el ruido creciente del latir interior y de la falta de aire.
El terror no se repliega si no lo que se enfoca es el raciocinio y este, avasallado por la confusión, se filtra cautamente a otro ritmo, mas lento y mas seguro.

Deja libre al miedo.

Un miedo afilado sobre la doble dirección esquiva de lo que no puedo intuir mas que como fulgurantes destellos en el rabillo de los ojos de mi ser y que se comunica por una vía muy oscura .
Un pánico indefinido que medra dentro de mi  por la conexión con el otro lugar cuya ausencia es peso en las entrañas. Que esta creciendo y creciendo. Que no se muestra nada mas que como miedo sobre miedo.

Martilleante resulta la incomprensión de lo que ha pasado pues, lo que era una travesía en barco sin ninguna complicación resulta que no lo es y el quiebro lo crea el no saber racionalmente por que.

En medio hay una rotura incrustada de los hechos de tal manera que se hace extenuante por su forma de no ser factible. Si hay prueba de esta quebrada esta en nosotros entre un punto entre toda la verdad y la vaguedad del saber dicha verdad. El que no se te permite definirla mas que por la certera realidad de la falta completa de algo.

En las huellas de la estela que el yate traza sobre el lago de Annecy falla una y lo peor es que no hay forma veraz de convencerse de ello.

Tengo un miedo atroz escarbando por mis venas. Aun hoy se expresa patentemente.
Pero no encuentro ningún gancho al que asirlo que le de sustento que no se diga una y otra vez que es una locura.
Para nuestra memoria partíamos hacia menos de media hora de la ribera opuesta a la ciudad y ahora flotábamos a la marcha mas lenta camino de los embarcaderos de su pequeño puerto.
Sin un ápice de diferencia de lo que se tenia acordado. En medio, en el transcurso monótono de ese tiempo, un pináculo incomprensible de terror se despliego en un instante mínimo que no encaja y pelea por difuminarse en los pliegues de las capas de las frases mentales que te insisten en que eso no ha sido así, no seas absurda, no pudo ser.

Lo elevado de su pico lo congela por encima del manto de agua que anega la memoria con la sensacion de que algo ha ido mal. Que alguien falta.
Es un nudo en todo el interior, nace en el estomago y afloja el vientre y se lleva el aliento y disturba los pensamientos.
Es la asfixia del alma o el ser o los dos al tiempo.

Ludmilla lo mira penetrantemente con ese cambio duro en sus ojos que no desaparecerá al observarme y que en estos días mas tarde se ensombrecerá con las palabras que el amor y el terror pueden pergeñar en su extraña copula. Palabras que puede dirigir a mi culpa y silencios que sembrar, como cargas que se dirigen a dañar hacia la profundidad de los compañeros y amigos.
Todo pesa como un lastre al que no quisieras llegar a acostumbrarte pero del que si te liberaras forzadamente seria mucho mayor el mal. O continua la pelea o la sentencia sera firme y se rubricara.
Lucha que merma,o peor, cambia mis fuerzas. Agota. Apagar la Ira, retirar el Miedo, descubrir la Soberbia. o dignificar la Lujuria. Agota fracasar.

Cada vez estas mas lejos de los pensamientos sabios. La hartazon te susurra el camino rápido.
Continúo navegando esa travesía informe e insustancial a la que encomendarse conjurada día y noche a un equilibrio que no llega a completarse, en el que mantener la razón a flote se opone a lanzarme a masacrar con el cuchillo las paredes o empeorando mas la situación no hacer nada.
Actuar como si no pasara absolutamente nada.

Bregar con este imposible dolor sin perder la noción de que pertenece a Otro tanto o mas que a ti y que no mandes al olvido y te deshagas de ese sentimiento.
¿Que es esta enajenacion? No lo sabes. Lo unico que te da es que siempre estara ahi y que no debes dehacerte de ella.

Asi, entonces, bocanada a bocanada respiras como metida en gruesa agua.
Ciega, Confusa, Aterrada por que lo como lo que se queda en la punta de la lengua algo resta al borde de tu espíritu y de tu alma.
Alguien sufre. Alguien siente el mayor terror..
Solo. Fuera del abrazo confortador del mundo.

Si mi ser describe el horror, Él lo habita.
Alguien mas que tomo este desdichado barco pero no llego a destino jamas.