29/8/16

Oceano (XX): Vivir es Incendio.

 Mi boca le quiere afirmar que no lo he olvidad pero mi oponente dialéctico se adelanta a frenarme, en la tineibla cambiando el foco sin que la llegada de una voz extinga la reminiscencia de la otra




-No te esfuerces, Hermana. Tu correligionaria se ha marchado. 
-Siempre ha temido destruirse a través de la tentación, y ha puesto distancia por medio - suspira paternalmente - tu lo entiendes ¿Cierto?. Dejemosle seguir consiguiéndolo. Como pequeño favor. ¿De acuerdo?.

La cadencia del nuevo acompañante me saluda con un tono pausado y paciente. Algo cansado.
Debe estar cerca de la paredes, pues me llega algo amortiguada, como si nadase contra corriente.

- Déjame que me presente y ponga, literalmente, algo de luz sobre nosotros - la oscuridad muere al manipular las portillas que obturaban las ventanas en un fulgor repentino que inunda la sala con colorido de tonos azulados recibidos de la luz traída de muy arriba.

Rastros de una larga estancia quedan al descubierto en un pulcro rincón. Posiblemente de haber estado tanto tiempo como yo. Esa naturalidad, me libera extrañamente y recupero las fuerzas para mi primera palabra en días.

- De acuerdo.
- Bien. - asiente - Presentaciones, por supuesto. 
Soy Axios del Linaje de Océano y gracias a la voluntariosa Tique, mi querida Gabrielle Ignota, soy el hombre sobre el que ha recaído el unánime plebiscito de la Regencia de los Titanides. 
O de lo que queda de los mismos.

El hombre posee una faz chupada de piel pegada al hueso, con algo de antiguo bufón en una nariz afilada y alargados hoyuelos, que se pierde finamente por entre una fiereza desenterrada a base de sufrimiento. Sonríe y suspira al mismo tiempo con naturalidad afable. Parece de esas personas de las que sientes merecerian haber sido conocidas con anterioridad. Si no hubieran experimentado un desgarro entre entonces y hoy.
Ahora solo parece...demasiado aplastado para ser el mismo.

- Um...Ayúdame... Permiteme hablar cara a cara. Así es suficientemente solemne y ya se que nos Observan.

Dudo un instante, pero su requerimiento sincero me resulta merecedor de una respuesta igual.
Con tembloroso respeto retiro mi velo mortuorio guardándolo con ternura sobre el regazo.
Se pone a mirarme primero con intensidad y después con un deje reflexivo, que lo apaga solo en apariencia. El brillo de la espada, aun en mis manos apretadas, le atrae con curiosidad y luego lo que mas le intriga son mis ojos. Los suyos, en el esfuerzo que puedo hacer por enfrentarlos, son limpiamente grises pero de tonos oscuros, y me muestran sin tapujos sus condolencias, casi igual que Pontos, sin necesidad de usar ni una palabra.

Pesadamente, un agotamiento evidente, le fuerza a sentarse lentamente y sin gracia en el suelo justo enfrente mio.

- Déjame que ver como nos contemplas. 
Es la forma mas justa de formar mi veredicto. 
Aprenderás que es lo que expiamos en nuestra estirpe...  - se frota la cara como confuso y agrio consigo mismo -¡Por los Señores!...No debería ser complicado nada de esto...

Por un instante parece como si resquebrajara invisiblemente pero, la forma en la que se recompone a base de una voluntad templada, me impele un respeto honesto.

- Mis predecesores en la Honra pasaron todos por la misma prueba. Guía y Enseñanza.
Discúlpame pero eres mi primer Deber y los Doce me sean benévolos pero, maldito en mis años si me hubiera imaginado atrapado en esta responsabilidad.

Es tan franco en el desconcierto que exuda, que me recuerda que en todo este tiempo de prestado no me he mirado nunca en un espejo. El reflejo que me retorna en el escrutinio que él me devuelve muta entre la sorpresa ante lo nuevo y el peso de la duda patente.

- Eres un reto, por el Tronador - masculla divertido y serio entre dientes - al final va a ser que con razón los Dioses se están burlando de mi por todo el tiempo de descreimiento y de inconstancia y de blasfemias piadosas  - dice poco a poco fijando una mueca contenida.

Su mirada es justa, equilibrándose en su interior para que guarde las esencias que predominan en un inicio trocándose neutra, vacía y de este modo dura.

-En fin - susurra -  Vayamos a allá. 

Es un buen hombre, lo que siento en la ultima bocanada que me ofrece antes de la nada emocional, lo que inconsciente supura un cosquilleo de mayor gravedad. Me empapa su integridad por lo que su pregunta no me sorprende pues estaba ahí esperando a ser formulada.

- ¿Estas Muerta?.

Atada a la garra del profundo gris en su ojos por primera vez me atrevo a contestar.

- Me siento muerta.

- ¿Estas Muerta? - esta vez pone la pregunta sobre un matiz duro para que se clave y ahonde en donde debe hacerlo.

Trago saliva. No es encontrar una historia para exprimirla. Es una conclusión de si o no y si quito todo lo que me ronda en los recovecos como una tormenta de fuego la llama quieta me dice:

- Lo Estoy.

El ahueca el gesto entre la sonrisa comprensiva y paciente y el descarnado brillo en sus ojos continua excavando hacia la realidad, cortando con el cuchillo de un poder ominoso pero bello, lo que hay de costra anquilosada sobre los restos de mi espíritu.
Sondea una verdad completa que pretende que me sea ineludible. Por que vemos carne y espíritu pero... ¿Hay aliento? ¿Soy un Fantasma?¿Un Cadáver Inquieto?¿Otro tipo de monstruo?.

El une las manos bajo la barbilla y la apoya y el peso de la Justicia Divina se presenta en mi y hace que tiemble con su insistencia:

- ¿Estas Muerta?

Es el cuerpo que reconoce la respuesta antes de que la pronuncie.

- Este no es mi lugar.

El no pestañea. Es plano como el cielo encapotado por una nube continua. Así y todo lo que pesa esta de mi lado. Ahora en esta sala yo pongo todo el significado.

- ¿Entonces?

Es una interrogación solo recalcada, por que sus huesos brillan en la claridad reveladora de los recuerdos, como una boca imborrable en el suelo donde acaba el mundo.

- No lo sé.

El se atusa el entrecano cabello mecánica y ceremoniosamente, muy poco a poco, se pone de pie hasta enfrentar al poste con el Yelmo Negro, casi queriendo blasfemar.

- El Anciano mas Joven guarda tu camino. Vuelve a vestir las mortajas y descubre la argolla que ocultan bajo tus pies. 
-No te preocupes.- asiente con ternura - Yo te acompaño.

Con cuidado sigo sus instrucciones y para mi sorpresa, unos dientes metálicos sostienen un circulo frio y basto en el suelo, que el sudario estaba ocultando.
Inconscientemente miro al Yelmo y siento su vigía y de mis labios surge una búsqueda de permiso y entonces la losa cede lentamente ligera como una tela.
El hueco al descubierto posee anchura y se imagina profundo. De su lejanía se desprenden aromas enraizados en el corazón del mar Mediterráneo y de sus noches amasadas en el invierno que lo habita estos días.

Me paraliza y tira al mismo tiempo y toma unos segundos para llevarme al descenso. Los peldaños son cambiantes bajo la piel de mis pies: Cálidos y Duros. Blandos y Helados. Húmedos y Gomosos. Metálicos. Pétreos. Líquidos. Eléctricos. Orgánicos...Voy bajando y es real la transformación del mundo y sin embargo, cuando le responden mis huesos y siento con los ojos sin parpados de la consciencia, comprendo que es mio el cambio.

El Orden es inmutablemente en si mismo. El Lugar es el mismo, aunque antes lo hubiera visitado de la mano de Metis a través un camino diferente.
Yo soy distinta o Yo no soy la misma.
Cuando trasciendo el quinto peldaño lo aprendo por fin hasta un escalofrió.
A diferencia de la primera bajada este descenso desnuda mi naturaleza: La Duda.
La sinceridad de contra lo que se enfrenta ya no es unicamente de retazos.
La Muerte. Ella no es una diferencia. No si estas aun aferrada al cuerpo.
Empero, si tiene una amarga influencia en la perspectiva, a medida que pongo un pie detrás de otro y se encaja como el andamiaje que permanecía inconcluso.
Duda. Indefinición. Infinalizada.
Falta por hacer, sé claramente, pero no es remotamente fácil de discernir el que.
Quizás es Añoranza. O Pánico. Tal vez Negación. Lo que es concatena el temblor de mis piernas y de mis brazos y de mi estomago y de mis dientes.

Continuo, sin embargo, bajando con el regente subterráneo, siguiéndome silencioso, a mi espalda.
Es difícil de expresar pero lo mas simple es decir que es correcto.
En el sentido ansioso y esperanzado, suplicante y aterrador que tiene lo que importa lo perdido.
En la boca del abismo bulle el impulso de recular que la presencia de Axios, pero mas aun del Océano a sus espaldas, evita con severidad.
La Muerte, la de verdad y definitiva, es un agujero en el Cosmos hasta la Nada que se camina por el Caos.
Esta bajada es la confirmación de la perdida. Viene a mi envuelto en cada peldaño pisado y que se traga los demás sentidos liberando mi ser a su susurro sin la amortiguación con el que tratas de acallar y no ser consciente.

Las esquirlas de plomo incrustadas en mi alma ahora las rozo. Como la piel de espinas de un ser miedoso de que lo toquen, de que se lo coman. De desaparecer.
El amor en confianza de los amigos. El amor sin macula de los hijos. El nombre de amor de lo que hago y de lo que soy. La huella sobre la que tengo dominio.
No están. Nunca estarán como eran. En mi. En este estado.
Ellos lo mantendrán el el tacto de los recuerdos, pero al morir yo me he despellejado capa con capa.
Sensaciones y certezas que no serán iguales aunque vuelva a estar a un milímetro de mi gente, aunque insista en actuar en las mismas formas.

Volver a estar de pie así es abominable. El cuerpo respira y la mente barrunta y queman los dos sus energías pero sin embargo... quizás no...¿No?
No hay espíritu.

Tiemblo como si tuviera un incontrolable ataque de fiebre y la médula de mis huesos fuera fuego liquido y el resto de órganos estallaran célula a célula cada vez con un dolor mas patente.
El Mal es un embalse escamoteado largo tiempo, cuyo engaño se ha despedazado al bajar por el centro de mi misma y en el corazón encuentro un insoportable hueco, viejo y premeditado.

Me precipito por el ultimo escalón como si quemara.
Sé que el contacto con la dilución esta tan cercano como la caminata de unos simples pasos y que lo que experimento soy yo en lo que queda, sin tapujos que me liberen del sufrimiento.
Me impele encontrarlo y lanzarme a el. El mundo de los vivos no es mi lugar y el de los muertos lo he corrompido pero lo que se alza sobre esa verdad es la furia de la soberbia buscando como escapar.
El golpeteo de la verdad en el pecho, arde desde las paredes de mi piel, presiona bajo el cráneo, bajo el pulso de la sangre.

Este es pegajoso y me cubre asfixiándome y solo lo empeora el chillido agónico que resuena por doquier, sin pausa, surgiendo de mi pecho.
Mis manos están en mi cabeza, apretando mis sienes sin mucho sentido, y lo único que puedo discernir entre mi alarido continuo es la mirada neutra del nuevo regente de los Titanides que me interroga sobre lo que voy a hacer.
Me bamboleo y tropiezo con obstáculos invisibles.

El Pozo esta ahí delante, muy cerca, casi en la linea recta, pero su distancia es inmensa pues no hace que crecer el tormento al acercarme.
Pero es la única salida. La revelacion es atroz y se acumula cada vez mas con sucesiva insistencia.
Lo otro es la Carga.
Aquí abajo, esta abriéndose de su entumecimiento, y la realidad es que lo he acumulado como plomo herviente y ácido. La Justicia de Tres Voces corta los contrapesos con sus cuchillos ciegos, aquí en el inframundo, llevándose la protección con la que una vez me llevo Pola o me envolvió Onire o me ama Asier.
Esta es tu Justicia. La Balanza desequilibrada de todo mi mal. En mi misma. Sola con lo que soy si en el filtro de nadie mas. Ni siquiera el mio.

Resbalo pero sigo agitándome de rodillas. Sin tregua.
No puedo soportarme, esa es la respuesta del fiel y ya no hay duda de lo que se mide.
Mi voz tira de mi hacia abajo para que me lance.

                         Vete de su Mundo. Extingue el Tormento que no Acabara.
                         Duele por culpa de sus reglas, lineas en espiral  que lo abrazan todo. En el Caos no reinan.

La opresión es tan brutal que me arrastro por el fango de savia en la raíces del Fin de los Mundos.
Llena mi boca insistentemente y entre el sonido de mi interior se entrecorta un único punto interrogante. Una demanda que comienza a alzarse clara, aun cuando sin palabras me habla desde el Otro Lado:

- ¿M...........s?¿M......A......s?.


Escucho. Contemplo la fuente del dolor. Sorprendo confusamente la comprensión de sus ingredientes: .
Un arrepentimiento perpetuo que acumula mas y mas cuerpo a lo largo de los años dedicados a mutilar mi alma.
Un merecimiento de la muerte sufrida, por la existencia del deseo de no querer morir
Un castigo, a recibir en justicia, por lo que hice acrecentado en el reflejo de mi ego extraordinario.
Ese Ego. Esa Fuerza de destrucción superlativa, que hasta aquí en la cuna de los primordiales quiere estar al mando.
Que me dice que esa 'Vida' es un error. Por que no la he planeado.
Que con esa Fuerza tira de mi hacia el Olvido y se afana en negar a solo la silueta invisible lo que vería si mirara por encima de su estridencia.

-¿Mmm....eea.....mmm......ssss?. - repite la voz que no habla.


Me avergüenzo del rechazo presente, a los matices de ternura y a la cadencia melancólica del amor de su tono, pero al Animal y su canibalismo, el presente envuelto entre sueños infantiles con mi madre interpuestos no burla su vigilancia y destapa de esa segunda piel la manto de la Primera.

Regresa en la parte de ella fija en mi, mas que recuerdo, menos que tenerla encarnada de vuelta, susurrándome lo que tan evidente es.

 "No te traje al mundo para ser relevante ni un portento. 
                                    Mentira. Tu mano sostiene el Rayo y tu voz saca y mete vida en los cuerpos.

"Eres mi instante de amor mas intenso, hecho vida por la gracia divina. 
                                    Un amor en un agujero. La gracia tirana. Nunca los necesitaste.
"Con un trocito de tu padre y un trocito mio.
                                     Una mujer ausente y muerta. Un hombre aterrorizado que te desamparo.
"Algún día te reconocerás terreno bendito. Algún día, en el tiempo sagrado"
                                      ¡Hoy!¡Hoy!¡Hoy! Te bendices a ti misma y bebes aun del Caos.


Los labios me tiemblan cuando se quedan sin el sustento del sonido y sin silencio.
El vacío culpable en el que dejo escuchar la voz, abarca por completo los significados.


Entonces esta la espera y la esperanza y la expectación.
Lo cierto es el dolor deseado, el mal plantado, el arrepentimiento huero y la muerte firme.Todo eso ya lo poseo. Lo que falta reside siempre a un hilo de distancia de mi mirada.
La Pluma de Alquitrán empuñada en Sus  Manos sobre las aguas turbias del lago de vergüenza y soberbia hacia el otro lado al que mira mi ser.
Rompiendo con su Esencia y Significado el Amor suficiente como para inflamar el Corazón. Como para prender el Alma.

Si lo recuerdo, no es mas suave que una mirada del viento, pero la pregunta resulta sincera y apabullante.

"¿Me Amas?"

El tirón de mi Mezquindad es tan sincero como poderoso y rebelde, por que lo que reclama es un Amor Ciego y esta repleto de consecuencias y responsabilidades y de suplicio y la certidumbre que ya el yugo de la propia voluntad no sera un oponente capaz de llevarse nunca la Atrición.
Me rujo desafiante a señalar que ese regalo envenenado que Ella me ha hecho perdurara en su severidad y su contundencia. No se lo llevara futuro el destino, ni se inclinara la balanza o se conmutara la sentencia.
Al final el camino es imborrable a la perdición y el castigo de lo pecado.
Ella asiente, lo siento, como el que vislumbra a su contrincante en un duelo.

"Yo te doy a luz en el misterio pero no acabaras de estar completa.
Por que no hay Vida sin aliento que ama ni Amor sin proclama ni sacrificio.
                                    Abajo hay un Poder que prevalece y aguarda por que estos Otros no  pueden vencerlo. 
                                             Un poder que te aclama como Igual. No es escapatoria. Es comienzo. Ve. Ve

Mi cuerpo no es capaz de un centímetro mas. Sé que mi cabeza gira un poco y mira el boquete entre ambos mundos y mis ojos saborean su ominosa inmensidad. Mi mano, atada a un brazo romo de fuerzas, atado a un hombro anquilosado, atado a un pecho con un corazón de carne con un hueco de espíritu, no necesita mas que estirarse para rozar la frontera.
Una voluntad partida lo eleva, crispándolo lentamente mas allá de las fuerzas, en dura pugna con la tortura consciente de las brasas interiores de cada uno de mis errores que habitan mi médula hasta el ultimo rincón.
El Animal puede. No tengo duda. El Animal no miente. Ni tampoco Ella.
Mis ojos se han cerrado y miran hacia atrás mas lejos de los espejismos de la imagen o de los garabatos de los sueños mas allá hasta llegar la mirada al Fuego o al Vacío.

¿La Nada y Fin o Estar Siempre en Combustión?
                          ¿El Albedrío emancipado para siempre o la Cadena incandescente del Ama.

Parece mentira que llegada hasta aquí, desnudada hasta el tuétano, la elección sea tan sencilla.
Como ya no hay palabras es limpia la respuesta.

Amar. Amar. De. verdad.

Entonces la única vía que te resta es aceptar lo que te fue dado y... el Veredicto.
                                          ¡No! La Vieja Perra solo quiere evitar que le reclames su trono que tu mereces mas.
                                          ¡Ella ya es una antigualla marchita!¡Tu eres de la estirpe del Poder naciente!


Con esfuerzo mi cuerpo logra incorporarse mientras mi mente alarga la mano del corazón hasta quebrar la capa que permite el roce del Incendio.

Estoy muerta y consumí mi tiempo. El resto es engaño.

Mis ojos se abren dejando pasar la luz que enfoca la forma de Axios Océano y el contempla la tea de llamas que enraíza en mi alma. Fuego Blanco, Fuego Verde, Fuego Negro. Aprovechando el combustible que me impregna. Si antes dolía ahora se agudiza y redobla.

Aun hábil en disimularlo, un cambio sutil se refleja en los ojos de Titanide.

El arrebato me toma en volandas desde detrás allá donde no la veo y se que nunca la veré.
Cuando dos se junta en su nombre... No es en vano...
Arranco en sollozos, gañidos y gimoteo como un recién nacido que aspira profundo de inicio el mundo salvaje y denso en los pulmones sin peso del Espíritu.
El Regente me arropa con sus brazos.

- Calma, Hermana, Suss.... Calma.....Calma. Bienvenida. Llora, Hermana, Llora es tu derecho.

Sus manos me acariciaran el cabello con un tierno y sincero aprecio. En apenas un murmullo audible le asegura a la oscuridad detrás mía.

- Prometo que la cuidaremos. Tenéis, o Poderosa, nuestra Palabra. - dice postrando el filo que traje en mis manos sin darme cuenta y al final reside en la suya. Su rostro es la definición del alivio y la congoja y se amolda a lo que debe ser su cotidiano aspecto, el de un hombre perdido sino esta entre libros. Un paradójico bibliotecario con una espada.
Una espada limpia hasta su médula.


El crujido lejano de una emoción crepitante y su eco se desgrana por el cristal de las paredes de la mente y lo roza y lo atraviesa delicadamente sin que se quiebre concentrándose en el minúsculo punto al fondo de mi ser a millas y después mas millas desplazado.

Ellos soy yo.
Me amas en ellos. Empieza ahora.
Llena una parte nunca llenada.
 
La percepción en su conjunto se desliza, pero solo para apartar la rugosidad de forma delicada.
Oigo entonces su cantar de alba reconfortante y no olvidado que despunta desde el fondo, colmando la estancia.

- ¿Mama? ¿Mama? - sin cancion cantan - ¿Puedes vernos?

Axios me mira y Océano lo respalda y asiente. Ya no sujeta mi cuerpo. Estoy libre para aprender a andar.
Bajo la luz turquesa del Sol Abajo los veo. Asier sujeta en brazos a su hermana y Annette lo retiene a él.
Contienen su emoción mirándome con ojos habitados por interrogantes.
Por un segundo titubeo pero el reflejo del eco rebotado en mi mente.
Me muevo como una locura con cuerpo a abrazarlos.
Ellos me acogen sin duda. Las manos de la vida y los besos.
El regreso se prolonga largo rato y aunque hay cosas sencillas que se dicen las verdades se liberan en los ojos. Verdades no, solo Verdad.
La verdad es única y silenciosa. Las mentiras son muchas con palabras, palabras, palabras.

Del único modo posible soy en Ella y la dualidad del ser esta precisada en las caras contiguas de muerte y vida y misterio.

Sus Rostros. Exigencia. Sacrificio. Honra.  Juventud. Madurez. Senectud. Can. Yegua. Leona.


Todos, incluso mis hijos contemplan con delicadeza a mi espalda sorprendidos, conmovidos, incómodos.
Es la mirada del temeroso devoto, alumbrada en honrado respeto. Para Annette es curiosa y cauta, para Asier seria e interrogante.
De ahora en adelante el misterio es como seguir siendo una persona con su luz detrás y su contraluz por delante y que sea Gabrielle.
Sin confundirla con un reto que menoscabe lo que es vida en su esencia divina.

Ámame, y exclama. 
Ama mis cosas.
 Ama mis gentes. 
Ama lo que amo. 
Ámame hasta que no puedas mas. 
Ama hasta estallar. 
Muere ese día.

Siento la vez primera del calor del latir de mi corazón azorado entre el dolor y el rubor en mi interior que propago en el abrazo delicado que se alarga en el sostén de Annette y Asier.

El regente apoya una mano en mi espalda, concitando sabiamente el paso hacia las alturas y la luz que las atesora. El lugar en el que estamos y el objeto que porta lo ponen nervioso.
La sonrisa en los labios del hombre es extraña y no puede desconectarse del pozo en sus ojos y el reflejo de lo que me guarda.

Nette me susurra que ha visto a la abuela Annette con arrebolada emoción y Asier no pone mas detalles que su rostro calmo.

No miro atrás. Me posee la respuesta y se haya escrita enfrente.
En cada pedacito de lo que se me ofrece.
La Verdad es Única. No hay mas sendero aunque el camino se bifurque continuamente.
En la Oscuridad Ella enciende una Tea. La atravesé. Ardí. Me consumí. La Llama esta Encendida.