9/4/11

Un Lecho de Huesos

Si fuera un sueño, uno de esos sueños, amargos y sucios hasta la incomodidad, pero carentes del horror de las pesadillas, no seria mas extraño.

Si fuera una ilusión, un engaño que se alzara sobre la verdad con sumo talento, no tendría tanta afección.

La noticia parecía blanda, brutal e increíble.
La noticia de que el vuelo de Asier desde Sanghai había extraviado su rumbo y desaparecido en las estepas me azoto.

Mi hijo, ¿Estaba muerto? ¿Lo habría sabido? ¿Una madre lo siente? ¿Recibe una señal?.

Mi habitación ardía cuando me desperté. Mis paredes se desmoronaban o dejaban de ser pared para ser un ovalo enmarcado en fuego por el que ver a través mas llamas. Todos los gatos de la casa, que son una manada de mas de dos docenas, me rodeaban frente al portal amedrentándolo y bloqueándolo con su pequeña gran magia.

Allí estaba Asier, en esa otra orilla. Al Otro Lado que conoce. Corriendo hacia a mi. La silueta de un largo mástil enrollado aferrada entre las manos. Corriendo con premura de la convicción entre las Lenguas del Castigo, parte fuego, parte hielo, de los campos que son los campos de su infancia.

Si fuera un sueño, uno de esos sueños, limpios y ordenados, pero carentes de la turbación del saber sobre cada pieza y su sitio, no seria mas loco.

Si fuera una insania, un reflejo sobre mis delirios precipitados, no tendría tanto poder.

La imagen parecía sagrada, cierta e inamovible. El Furor Infernal le cortaba el paso irremediablemente. Su visión se desvanecía. Asier se me escapaba. Mi pared contra su pared se quebraba.

Mi hijo ¿Tenia que rescatarlo? ¿Estaba cautivo? ¿Atrapado? ¿Podría allí y entonces hacerlo? ¿Lo habría sabido? ¿Una madre lo siente? ¿Recibe una señal?

Si fuera un sueño, uno de esos sueños largos e imposibles, que son vividos pero carentes de la eternidad de la vigilia, no seria tan penetrante.

Si fuera una redundancia, una secuela que pudiera contar sobre la memoria, no tendría tanto valor.

Mi gesto parece firme, armónico y sin duda. El gesto que cierra las heridas en nuestro hogar. Contra los gritos de furia y desesperación de mi propia e inconfundible voz al otro lado. Mis ojos, mi rostro, mi perfecto espejo en el infierno, ya condenado por su propia y lejana elección. Mis palabras. Mis ruegos. Mis insultos. Míos. En ese su sitio. Pidiéndome mi perdón.

Mi hijo. ¿Estaría condenado? ¿Lo habría sentenciado? ¿Una madre lo siente? ¿recibe una señal?

Si es eso y así lo siente, si la recibe, no sabría como suena, excepto a prisa y naufragio.

La pared debe estar fría a miles de kilómetros, millas y leguas de estos mis pies cansados y mi ser en sacudida. Una agitación incontrolada impulsándome hacia él junto a un opuesto movimiento de auto control que se destilan en mi corazón y mi cabeza todo, todo el tiempo.
Aquí, en Rusia, en el Baikal, en Severobaykal`sk la necesidad grita dentro de mi como un aullido y un desgarro.
El muro esta allí en París cerrado por lo que el otro extremo es la única salida. Por donde Asier entro.

Si fuera un sueño, uno de esos acuciantes y repetitivos, pero apenas carente de las heridas de la frustración y de la acumulación de inmanejable dimensión, seria una pesadilla. Una que ya he vivido. En otra forma. Con el mismo orificio. Separación.

Si pudiera despertar... Si pudiera hacerlo seria fútil deseo... La esperada bendición no esta a un camino oculto que no veo desde aquí... El rescate vuelve a ser mutuo pero hoy y ahora soy yo yendo hacia el.

Asier ¿Estas esperando? ¿Podrás aguantarlo? ¿Podrás sentirme y yo a ti? ¿Recibirás esta señal?

Estas preguntas, buscan la razón por la que debo caminar sobre un lecho de huesos, hasta quedar preñada con el cúmulo de las respuestas, con las que El Tiempo deseaba iluminarme a través de la negación.

Nos guía un frágil psicopompo con silueta de jovencita conocedora del pozo.

Es la vigilia, una de las mas sinceras y patentes, repleta de los huesos de la vida y de los huesos de los sueños y de los misterios.

Donde estamos es en el "Avance hacia Abajo". De forma física y su complementaria yendo hacia lo Cubierto, profundamente Oscuro aun en la luz, por entre un averno de muertes, y el vivo abismo.

A un hay esperanza en mi. Y contiene el llanto.
No tengo otra señal.

2 comentarios:

El soñador dijo...

He descubierto este blog por casualidad y me ha impresionado mucho. Te voy a seguir más de cerca porque por lo visto al igual que a mi te gusta escribir tus propias historias.
Un saludo ;)

ketil brambgard dijo...

Hola a Todos.

Un saludo a Buen hombre, a F y a Soñador.
Encantados de teneros en este pequeño rinconcito donde siempre todo el mundo es bienvenido.
Esperamos que lo disfrutéis.
Agur.